Un poco más de amor y un poco de clasificación M por acá, pero es carbón suave.
Delphine no lo estaba pasando bien. Entre que tenía que depender de su chérie para todo y su dolor de cuerpo constante, no lo estaba pasando nada de bien. Odiaba esa vulnerabilidad, esa debilidad de no ser capaz de encargarse de sí misma, no estaba acostumbrada. Llevaba haciendo ese trabajo por ella misma desde pequeña y ahora, transformada en un bebé al que le tenía que hacer todo, era un asco. Mucho peor que la primera vez.
Empezando porque no podía moverse ni para ir al baño. Tenía que usar un orinal y era un tormento tener que moverse para usarlo porque tenía el cuerpo tieso como una tabla. Todos los dolores parecían atacarla cuando necesitaba ir al baño, pero Cosima estaba bien entrenada en hacerlo todo rápido y de manera limpia y ordenada. Delphine sólo podía quejarse pero se contentaba con tener el resto de tiempo a su pequeño amor muy cerca de ella.
Como siempre, Cosima también tenía que darle de comer. Algunos de sus argumentos más divertidos ocurrían a la hora de la comida porque Delphine pensaba que era Cosima la primera que debía alimentarse, pero la morena pensaba lo contrario.
- Tú estás herida cachorrito así que vas primero - Cosima explicó con suavidad - Privilegio de paciente, siempre vas primero.
- Pero tú también tienes que comer chérie - Delphine no estaba de acuerdo. Ella no podía moverse y no podía soportar no ser capaz de cuidar de su pequeño ángel en esas condiciones. - Por favor mon ange, come conmigo. Puedes darme la comida y comer tú también al mismo tiempo. Estaré bien, te lo prometo.
Cosima se quedó mirando a Delphine con una ceja alzada y asintió.
- Está bien Del - estuvo de acuerdo - Lo haremos como tú quieres pero no haré más concesiones. Sólo ésta.
- Bon, ma chérie - Delphine sonrió muy contenta de tener lo que quería - Sólo ésta.
Así fue como las chicas iniciaron una rutina. Con Cosima despertando primero para curar las heridas de Delphine, tomar cuidado de su aseo, y su desayuno, al almuerzo comiendo juntas y por las tardes se dedicaban a leer. O mejor dicho, Cosima le leía a Delphine.
La morena le leía El Origen de las Especies de Charles Darwin, su libro favorito. Las chicas a menudo se quedaban hablando de ciencia hasta que Delphine lograba caer dormida y cuando tenía malas noches, la única manera de que durmiera era teniendo a Cosima dormida a su lado. Cosa que era en sí bastante incómoda para la morena porque la cama dónde Delphine dormía, si bien era la más grande, no era la más amplia así que Cosima había tenido que correr la cama más pequeña y pegarla a la cama grande dejando el sofá al otro lado del camarote. No había sido un gran cambio pero hizo las cosas más fáciles para ella.
Delphine por su parte también decidió que podían hablar del tema que habían dejado pendiente, la madre de Cosima.
- Sé que no debí tomar el dinero de tu madre Cosima - Delphine admitió con pesadumbre - Tal vez lo sientas como una traición chérie, pero yo sólo usé ese dinero para embarcarme en el crucero. Yo no recordé que tus padres eran los dueños de la flota, no estaba pensando en eso, yo sólo estaba pensando en desaparecer. Irme lejos y dejarte la vía libre para que fueras feliz aunque fuera sin mí. Ese siempre fue mi objetivo Cosima, siempre lo será. Que seas feliz. Si era conmigo yo era feliz pero sino también era feliz por ti. Excepto que el destino...
- Ha sido una perra - Cosima meditó en voz alta - No lo digo por haberte encontrado sino porque mi madre... Ella me lo confesó todo sin querer porque estaba furiosa de saber que tú también estabas en el crucero. Ella no podía creer su mala suerte y te trató pésimo. Habló sobre Leekie, Delphine.
La rubia asintió y agachó la cabeza, avergonzada de sí misma. Claro que su auto odio no duró mucho porque Cosima la obligó a hacerle frente con delicadeza.
- Ella me confesó que no fue consensuado - Cosima le explicó con suavidad - Que fue cosa de una vez y que al parecer el idiota de Leekie le dijo a mi madre que no había sido bueno.
- No lo fue chérie - Delphine asintió - Fue el peor sexo que he tenido en años, él... sólo entró un par de veces y llegó incluso fuera de mí. Yo... yo tuve que fingir el orgasmo, fue... fue muy vergonzoso. Delphine suspiró y luego miró a Cosima con toda intensidad - Tú has sido la única que ha sido capaz de llevarme a orgasmos tan poderosos que me han hecho llorar mon amour. Contigo hasta he... eyaculado... - ella se sonrojó - Nunca pensé que podía llegar a mojar la cama chérie, pero contigo... ha sido impresionante y sé que no he podido estar a la altura. Me hubiese gustado poder complacerte, poder cumplirte como esposa de una mejor manera pero tú siempre me has dejado la vara muy alta Cosima...
- Eso no es verdad cachorrito - Cosima negó con la cabeza y sonrió, acarició el rostro de Delphine con ternura teniendo cuidado de su ojo negro en recuperación. Delphine ya podía ver por el ojo derecho dañado y la inflamación era cada vez menos evidente, pero todavía tenía la piel circundante demasiado sensible para sentir que realmente se había curado. Cosima aplicaba todas las noches en dicha zona una crema anti inflamatoria y eso le estaba sentando de maravillas al igual que las demás zonas donde tenía hematomas. - Tú me has complacido mucho, demasiado, durante todo el tiempo que pasamos juntas. Tú conoces mi cuerpo a la perfección cariño y siempre has sabido como complacerme, ¿Es que no lo recuerdas? Eras la de arriba cuando era yo la que estaba acostumbrada a llevar la intimidad.
Delphine se rió, negó con la cabeza y volvió a ponerse como un tomate.
- Cosima - se quejó - No digas eso, no es cierto.
- Sí que lo es - Cosima la contradijo con una sonrisa - Sí que lo es Cormier, lo fue cada vez que me llevabas a la cama cuando llegabas del trabajo y yo estaba planeando clases o charlando con Sarah. La misma Sarah siempre se quejó por eso, porque tú me acaparabas y no me soltabas. Eso le fastidiaba porque siempre tenía que despegarme de ti cuando íbamos de visita a su casa. Ella suele decir que eres mi perrito faldero siguiéndome para todas partes.
- Eso es molesto - Delphine suspiró con inquietud - Lo siento chérie, no me daba cuenta. Yo sólo... no podía dejarte. Sé que podrá sonar egoísta y posesivo Cosima, pero siempre te he querido sólo para mí. Para poder tenerte sólo en mis brazos y no soltarte nunca más. Yo nunca he tenido nada que fuera realmente mío mi amor, ya sabes... - Cosima asintió - Así que creo que cuando nos casamos por fin sentí que tenía algo sólo mío, tú. Mon trésor, el más grande. Y no quería compartirlo con nadie... mon dieu suena horrible...
Delphine no tenía cara para mirar a Cosima. Alejó por completo la mirada de la morena intentando controlar sus emociones, pero se le hizo muy difícil cuando Cosima volvió a obligarla con suavidad a hacerle frente.
- Nunca me ha gustado la gente posesiva o celosa Del - Cosima suspiró - Odiaba a ese tipo de gente que se creía con derechos sobre otra persona en cualquier sentido, excepto contigo. La verdad es que no sé por qué sucede cachorrito, pero contigo no me importa que seas así porque siempre amé ser tuya cariño. Tanto como amaba saber que tú también eras mía.
- Lo soy - Delphine respondió sin dudarlo - Tuya mon ange, siempre seré tuya. Hasta que tú quieras que sea.
- ¿Otra vez Casanova? - Cosima alzó una ceja con diversión cuando Delphine asintió fervientemente - Ya sabes lo que dicen mi señora; demuéstralo, no lo digas.
- Será mí placer ma belle madame - Delphine respondió con su acostumbrada galantería a las palabras de su amor e hizo lo que anhelaba hacer desde hace mucho rato, comérsela a besos.
La rubia besó a su chica con todo lo que tenía. Eran besos tan intensos que Cosima casi no podía respirar, los besos de Delphine siempre conseguían ahogarla de la mejor manera.
Excepto que esta vez las rubia había tomado las palabras de su amada muy en serio y las pasiones se estaban incrementando demasiado, Cosima se estaba dejando llevar por los besos de Delphine de una manera muy desaconsejable porque la rubia todavía estaba herida y no podía usar sus manos.
- Vale... - Cosima intentó hablar en medio de los besos - Ya has demostrado lo que puedes hacer Casanova, ya basta- Delph- Delphine... para.
- No puedo... - Delphine estaba envuelta en una bruma desesperada no era capaz de frenarse y lo único en lo que podía pensar era en sentir más de la piel exquisita que la volvía loca. - No puedo ma chérie... te necesito... te necesito... ha pasado demasiado tiempo...
- Lo sé mi amor - Cosima suspiró consiguiendo por fin separar su cuerpo de los labios posesivos de su chica - Sé que ha pasado demasiado tiempo cariño, pero no podemos. Tú todavía estás herida y no puedes usar tus manos, tienes que descansar.
- Tú sabes que no necesito mis manos para complacerte chérie - la voz de Delphine sonaba ahogada - Todavía tengo mi lengua Cosima. Tienes un trono en el cuál sentarte también. Por favor déjame adorarte mon amour...
Cosima sonrió con la cara roja de pena y las hormonas alborotadas. Tenía muchas ganas de aceptar lo que Delphine le proponía, porque el queening era una de sus poses favoritas para hacer el amor y porque además Delphine sabía cómo usar la lengua, pero tenía sus aprensiones.
- Sé que eres una experta usando tu lengua cachorrito pero todavía estás herida - Cosima negó con la cabeza y señaló su ojo morado - Lo haremos cuando sane tu ojo, no antes. No correremos riesgos de cualquier peligro o infección Delphine, lo siento. Pero no podemos hacerlo.
- ¿Entonces me dejarás con las bolitas azules? - Delphine miró a su ángel con ojos de cachorro apaleado - Eso duele, ya sabes...
- Pero si tú no tienes bolas Delphine - Cosima se rió con diversión - No eres un hombre.
- Tal vez Cosima pero todavía tengo mi clit - Delphine suspiró dramáticamente - Y mi entrepierna. También me duele la excitación mon cher... mucho.
Delphine hizo un gesto con su mano vendada a la mano de Cosima y luego a su entrepierna y Cosima entendió lo que la rubia quería. Ella se negó.
- Delphine... - Cosima se estaba inquietando, luchaba con sus deseos de complacer a su cachorrito y su propia cautela. No quería incomodar demás a la rubia, pero Delphine no parecía pensar igual.
- Sólo siénteme mon ange - Delphine rogó - Sólo por una vez... por favor...
Delphine se lamió los labios y Cosima cedió. Con toda la delicadeza de la que fue capaz metió su mano debajo de los pantalones y la ropa interior de Delphine y tocó su entrepierna. Podía sentirla caliente e hinchada y tuvo que aguantar su propio gemido cuando escuchó el gemido dolorido de Delphine a su lado.
- Estás muy mojada Del - Cosima expresó con la voz ronca y tragó saliva - Y eso que sólo fueron unos besos.
- Tus besos siempre me ponen así mi amor - Delphine se encogió de hombros con un suspiro dolido que estremeció a Cosima de los pies a la cabeza - No estaba mintiendo cuando te dije que me dolía, mi necesidad por ti siempre ha sido tan intensa que duele.
- ¿Entonces necesitas que te ayude a...? - Cosima hizo un gesto con los dedos y Delphine asintió con el cuerpo tembloroso, abrió las piernas y miró a su ex esposa con tristeza.
- Por favor Cosima - Delphine rogó - Sé que no tomará mucho tiempo...
- Está bien cachorrito - Cosima no podía dejar en un estado tan lamentable a su amor - Te ayudaré con esto pero intenta no hacer mucho ruido ¿bueno? Que luego podemos meternos en problemas y no quiero tener más dramas con la gente de este barco, ya he tenido suficiente con Duko y esa pelirroja.
- Está bien Cosima - Delphine suspiró ahora más aliviada - Gracias... pero... ve despacio ¿bueno? Porque ha pasado mucho tiempo desde que-
- ¿Ni siquiera por ti misma cariño? - Cosima preguntó sorprendida - ¿No has podido solucionar el problema con tu propia mano?
- Al principio sí - Delphine reconoció con un dejo de vergüenza - Al principio intenté la masturbación, pero cada vez que lo intentaba te recordaba y terminaba hecha un mar de lágrimas. Me fue imposible llegar a un orgasmo por mi propia mano sin sentirme débil o llorar así que dejé de intentarlo. Luego cuando entré a trabajar al crucero ya no tuve tiempo o la intimidad suficiente, dormía agotada todas las noches para intentarlo de nuevo.
- Bueno, entonces por esta vez… lo haré - Cosima ahora sonrió y se quedó a horcajadas sobre el cuerpo de la rubia y corrió las mantas para dejar el torso de Delphine al descubierto. Bajó sus pantalones cortos y su ropa interior y volvió a cubrir el cuerpo de su amor con las mantas.
Cubrió el cuerpo de Delphine con el suyo con mucho cuidado de no poner tanto peso encima de él y volvió a correr la mano por la entrepierna de Delphine.
Fue lento porque quería que su cachorrito disfrutara del viaje, así que dedicó a correr la mano por la suave mata de pelo marrón claro de su montículo y poco a poco sondeó las zonas más sensibles de la femineidad húmeda de su ex esposa.
Sus dedos jugaron con la humedad, tocando suavemente los alrededores, los pliegues, los bordes, sin detenerse en su zona más caliente y menos en el meollo de su dolor, cosa que hizo a Delphine quejarse en voz alta sin poder evitarlo. Ella ya estaba comenzando a mecer sus caderas en la desesperación de sentir más del tacto de su ángel pero cada vez que creyó que podría llegar a ese punto, el placer le fue negado.
- Sin juegos mon cher por favor - Delphine casi lloriqueó - Te necesito demasiado... me está doliendo mucho. Necesito tu mano Cosima, por favor no me hagas sufrir más... ha sido demasiado.
Cosima se disculpó con un beso apasionado y dejó de molestar a su chica. Sus caricias fueron más intencionadas y más profundas lo que hizo que Delphine tuviera que morderse el labio para no gritar. Movía sus caderas al tándem que imponía su chérie y el placer estaba llegando a picos tan intensos que poco a poco rozó la línea del dolor y la rubia gritó.
- Calla mi amor - Cosima susurró con la voz ronca sin dejar de moverse dentro de su amada - Recuerda... no podemos hacer mucho ruido.
- Entonces bésame... - Delphine gimió con desesperación y la respiración entrecortada - Hazme callar con tus labios porque yo no puedo... ¡Oh mon dieu Cosima...!
La morena besó a Delphine como si no hubiera mañana y se siguió moviendo sin descanso pero con delicadeza hasta que sintió sus dedos siendo exprimidos por las paredes del sexo de la rubia anunciando la cercanía de su orgasmo.
Cosima había conseguido usar el talón de su mano para acariciar el clítoris congestionado de Delphine, pero sabía que haría falta un poco de persuasión de su parte para hacer explotar el placer de ella.
- Vamos Del - Cosima habló al oído de la rubia en un susurro apasionado - Sabes que falta poco cariño, vamos.
- Cosima... - Delphine llamó con la voz ahogada sin dejar de gemir ni mover las caderas - Más... por favor... más... estoy tan cer... ¡Oh mon dieu Cosima...!
El cuerpo de la rubia se tensó y Cosima sintió el orgasmo de Delphine como propio. Besó a su amada ayudándola a bajar de su alta y no se sorprendió de verla hecha un mar de lágrimas luego de correrse de su potente orgasmo.
Cosima abrazó a Delphine y la dejó llorar intentando aguantarse de paso sus propias lágrimas.
- Merci... - Delphine susurró con la voz quebrada por la emoción - Merci Cosima, gracias por darme esto mon ange. Lo necesitaba mucho, no sabes cuánto...
- No me des las gracias cachorrito que ha sido mi culpa - Cosima también susurró de la misma manera y ya no se pudo aguantar las lágrimas - Yo te abandoné mi amor, dejé que mi madre me envenenase la cabeza con mentiras y me ocultara todo lo que tú estabas sufriendo. Fue mi culpa Delphine, fue mi culpa...
- Non - Delphine miró a su ángel con ferocidad - Yo también cometí un grave error chérie, también fue mi culpa.
- Hemos sido unas idiotas pero lo arreglaremos cariño - Cosima abrazó a Delphine una vez más y acarició su cabello hasta que la rubia se quedó dormida en sus brazos agotada por todas las emociones que acababa de experimentar.
- Lo arreglaremos - Cosima volvió a repetir en voz baja y se quedó velando por el sueño de su amor hasta que el mismo sueño también se la llevó a ella.
Se despertaron un par de horas más tarde igual que como se habían dormido, abrazadas. Cosima se había dado cuenta de lo que había pasado entre ellas y estaba muy bien con el tema pero cuando despertó Delphine y lo recordó todo, no pudo evitar angustiarse creyendo que había sobrepasado los límites de la aún frágil relación entre ellas.
La rubia no quería iniciar una charla incómoda sin embargo. Ella estaba muy bien recostada, mirando a Cosima moverse por pequeño espacio diciéndole que la pondría cómoda y al rato llamaría para pedir algo de comida. Habían almorzado, pero las tardes sin hacer demasiado siempre se hacían muy largas y siempre pedían algo de merendar cuando les daba hambre. A Cosima le gustaba el té y a Delphine le iba más el café, pero había tenido que decantarse por el té cuando a Cosima también le dio nauseas el olor a café.
El tema de las náuseas de su chérie también era algo que le preocupaba mucho a Delphine. Ella tenía sus teorías de por qué le estaba ocurriendo pero no quería mantener esperanzas. Ella creía que su amor estaba embarazada pero no podía estar segura. La inseminación había ocurrido hace tres meses y Cosima nunca había dado señales de que hubiera resultado.
Y lo peor, ahora que pensaba en eso, tal vez su sacrificio de acostarse con Leekie había sido en vano. Él la había ayudado a realizar un tratamiento nuevo dónde no se utilizaba un donante de semen para la fecundación, sino el material genético de ambas. Así que Delphine además de haberse tenido que acostar con Leekie, había tenido que soportar una dolorosa extracción de líquido encefaloraquídeo para sacar el material de sus genes para crear el bebé que al final llevaría Cosima en su vientre. Ambas lo habían hecho y no hubo ningún resultado. Eso entristeció mucho a la rubia pero ahora, viendo a Cosima con síntomas de embarazo, dudaba que el método no haya resultado. Su corazón decía que sí, que su chérie sí estaba llevando a su bebé en su vientre, pero su mente le pidió prudencia así que se dejó llevar por lo segundo.
La rubia se conformó con mirar a Cosima mientras la ayudaba a acomodarse. Mantenerse más limpia, sobre todo entre las piernas después de lo que pasó entre ellas. Delphine podía volver a sentir la sensación y cerró los ojos tratando de no dejar salir el gemido placentero que quería expresar, pero Cosima se había dado cuenta y se rió.
- Calma tus hormonas Casanova - ella se burló con diversión - Mira que sé que quieres un poco más de lo que has tenido pero no podemos. Todavía no cachorrito.
- Lo sé chérie - Delphine asintió con el rostro ruborizado - Sé que no podemos pero yo lo recuerdo todo y... no puedo evitarlo. Me ha encantado. Había pasado demasiado tiempo sin lidiar con mis necesidades, así que lo que ha pasado me ha golpeado como un tren de carga.
- Lo sé cariño - Cosima besó la frente de Delphine con ternura intentando domar el cabello rebelde con las manos sin mucho éxito. Sé que debió ser difícil Del porque te corriste de una manera feroz cuando llegaste al orgasmo, estaba casi segura que tu vagina se iba a tragar mis dedos porque ni siquiera me podía mover, así que te entiendo. No pasará mucho tiempo más, ¿Bueno? Sólo hasta que te recuperes un poco.
Delphine asintió con un suspiro resignado y estaba mucho mejor que antes. Cosima la había ayudado a quedar limpia y esperó con su chérie a que llegara la merienda que ella había pedido.
Pero para la mala fortuna de la rubia, la merienda no llegó sola sino acompañada del capitán Duko y una mujer que no era Susan Robert, sino una chica de la edad de ambas no muy alta pero sí delgada y con rasgos asiáticos. Tenía el cabello en una melena lisa a la altura de las mejillas y estaba vestida con el uniforme de tripulante del crucero, excepto que no como asistente sino como jefa, al menos fue lo que Delphine reconoció.
- Buenas tardes señoras - Martín Duko saludó con una sonrisa falsa - Espero que les esté yendo mucho mejor ahora. ¿Cómo se siente señora Cormier?
- Bien, gracias - Delphine respondió en tono apagado tensándose sobre el colchón mientras mantenía una postura protectora en contra de Cosima. Presentía que el hombre no traía buenas noticias.
- Me alegro de saber que se encuentra bien, porque así podré darles a las dos las nuevas noticias - Duko expresó en tono amable y se dirigió a la mujer que la acompañaba - Quiero presentarles a nuestra segunda capitana al mando, Evie Cho. Ella será la encargada de ayudarla a usted señorita Niehaus - él se fijó en Cosima - Estará en reemplazo de Susan Robert y ha sido contratada de manera expresa por su madre Jarvinia Niehaus para su seguridad y asistencia.
Cosima resopló y negó con la cabeza. Se tensó de manera evidente en su lado de la cama y Delphine intentó consolarla.
- Gracias por venir a decirnos todo esto capitán pero yo no necesito asistencia y tampoco seguridad - Cosima expresó con seriedad - Que para eso tengo a mi esposa. Ella miró a Delphine con una sonrisa y la rubia sonrió de vuelta, orgullosa y emocionada de saber que su amor todavía la consideraba digna para protegerla. - Ella está herida, pero no lo estará por mucho tiempo. Delphine ha sido capaz de cuidarme incluso estando herida y no necesito a nadie más, pero gracias. Dígale a mi madre que no necesitará gastar más de su dinero en mí.
- Lo siento señorita Niehaus pero este no es un tema que usted pueda tranzar. - Duko negó con la cabeza - La capitana Cho estará encargada de sus necesidades le guste o no, así que cualquier cosa que necesite de ahora en adelante tendrá que ser pedida directamente a ella.
- Sé que no ha sido el mejor momento señorita Niehaus - Evie Cho le sonrió a Cosima pero no recibió nada de vuelta - Y que podrían haber sido unas mejores circunstancias pero ya lo arreglaremos. Todavía falta mucho del viaje así que con el tiempo, estoy segura que podremos llegar a algo.
- Está bien - Cosima aceptó por fin esta nueva regla impuesta por su madre - ¿Algo más que decir capitán?
- La verdad es que sí señoras - Duko asintió y miró a la morena - Tengo dos avisos muy importantes para ambas y el primero va para usted. Debido a lo ocurrido en los cuarteles de la tripulación, usted no podrá volver a entrar en ellos, bajo ninguna circunstancia. Tiene permitido el libre acceso a todos los demás sectores del crucero excepto ese. Esta es una medida necesaria para evitar conflictos luego del escándalo, creo que me entiende.
- Bastante claro - Cosima estuvo de acuerdo - Yo tampoco tengo deseos de volver a ese lugar.
- Muy bien - Duko asintió - Ya que el tema con usted está aclarado, tenemos que aclarar el tema con usted Delphine.
Duko esta vez miró a la rubia con veneno en los ojos y ella supo que no era nada bueno. Pero no se inmutó. Se hizo la valiente por Cosima y enfrentó al hombre de gafas con la frente en alto a pesar de su nerviosismo.
- La pelea que ha comenzado en los cuarteles de la tripulación casi provoca un motín a bordo de este crucero - el hombre estaba cabreado y eso se notaba - Eso sin contar con que usted mandó a cuatro de ellos a la enfermería luego que casi los mata a golpes. ¿Tiene algo que decir en su defensa?
- Estaban atacando a mi esposa - Delphine respondió sin dudar al mismo tiempo que acercó a Cosima hacía ella - Esos chicos la estaban acosando y ella intentó ignorarlos, pero no aceptaron un no por respuesta. Uno de ellos le estaba haciendo daño así que yo la defendí ¿O es que acaso eso no es correcto? ¿Defender a la mujer que amas de unos chicos violentos? Eso fue lo que hice y no me arrepiento, lo haría mil veces de ser necesario.
A pesar de la seriedad de la conversación, Cosima no pudo evitar sentirse orgullosa y encantada con la ferocidad con la que Delphine la defendía. Su cachorrito siempre se convertía en su perro guardián cuando se trataba de situaciones difíciles.
- Entiendo la situación pero no ha estado correcto - Duko negó con la cabeza más cabreado que antes con la respuesta de la rubia - Un problema así según las reglas se resuelve con una detención y lo lamento pero tendrá que aceptarlo. Delphine Cormier, usted tendrá prohibido, durante el tiempo que dure el viaje, de salir de su camarote. No tendrá permitido su libre acceso ni a la zona de lujo ni a la de los cuarteles de la tripulación. Tendrá que permanecer encerrada en este lugar hasta el térmi-
- ¡Eso no es justo! - Cosima saltó de la cama para enfrentarse al hombre que no se inmutó por el estallido y la mujer junto a él tampoco lo hizo - No es justo que la castigue de esa manera sólo por haberme defendido, ¡No es justo!
- ¡Ella ha provocado un disturbio que nos ha costado mucho solucionar señorita Niehaus! - Duko estaba perdiendo la paciencia - Lamento que no le gusten las reglas de este crucero, pero el Crystal Symphony siempre se ha caracterizado por tener un excelente servicio cinco estrellas y no estoy dispuesto a perderlo por culpa de su esposa. Así que, o usted controla sus impulsos violentos, o nos veremos obligados a tomar medidas más severas. Estará en sus manos.
- ¡Pero eso no-!
- Está bien - Delphine interrumpió la perorata que Cosima tenía preparada para decir - Acataré las medidas disciplinarias, me quedaré aquí hasta que lleguemos a Europa.
- ¡Pero Delphine...! - Cosima ahora se fijó en la rubia, la miró con una expresión severa y las manos en jarras esperando una explicación que nunca llegó.
- Es lo mejor Cosima - Delphine respondió con resignación - No tengo ningún problema en quedarme aquí mientras dure el viaje, no te preocupes.
Cosima volvió a mirar a su chica y se dio cuenta que hablaba en serio. Cosima suspiró y aceptó las estipulaciones, preguntando una vez más si los presentes tenían algo que agregar. Ninguno dijo nada más así que ella los sacó del camarote sin más ceremonias.
Una vez a solas, Cosima regresó a la cama junto a Delphine. Ella todavía estaba molesta por lo ocurrido pero la rubia parecía estar muy tranquila.
- No te angusties por mí mon ange - ella pidió en tono suave haciendo frente a su amor - Sé que no debí hacer lo que hice, causé un tremendo problema y acepto mis culpas, me merezco el castigo. - ella besó a Cosima - Pero no me arrepiento de haberlo hecho. Lo haría mil veces Cosima, sólo para protegerte lo haría mil veces y mil veces más sin importar el costo.
- Eres mi jodido caballero de armadura brillante Delphine Cormier - Cosima sonrió emocionada y así mismo besó a Delphine - ¿Cómo no amarte? Tú siempre me has protegido, de todo. Hasta de mi puta sombra eres capaz de protegerme cachorrito, pero ¿Sabes qué? No importa. No importa que te dejen encerrada porque yo me quedaré encerrada contigo, no voy a dejarte sola.
- No Cosima - Delphine que sonreía a las palabras de su chérie de pronto se puso seria - No te quedarás aquí encerrada conmigo todo el tiempo, no puedes.
- ¿No puedo? - Cosima no entendía el cambio brusco en la conversación - ¿Por qué no puedo Del? ¿De qué estás hablando?
- Hablo de que tú no tienes ninguna restricción excepto la zona de servicio Cosima - Delphine respondió con gravedad - No necesitas quedarte encerrada, tienes la libertad de salir de este camarote, distraerte. Puedes pasar tiempo en la zona de lujo chérie, disfrútala mientras dure el viaje.
- Lo sé Del, pero estaré sola - Cosima negó con la cabeza. No le gustaba el rumbo de la conversación - No quiero disfrutar de nada de lo que hay en este barco sino estoy contigo. No me iré a ninguna parte.
Delphine sonrió con tristeza. Si bien estaba contenta de saber que su amor no quería dejarla sola, también sabía que Cosima necesitaba distraerse. Tomar aire, separarse. Descansar. Delphine no estaba dispuesta a arrastrar a su chérie a su destino miserable, así que lo intentó todo para convencerla enfocando el tema en sí misma.
- ¿Pero qué pasa si yo quiero que me leas algún libro mon amour? - ella preguntó con suavidad y una sonrisa inocente - ¿Algo que tengan en la biblioteca? Hay un montón de libros allá. Podrías traerme algunos para que leamos por la noche ¿No te parece?
- Eso es jugar sucio cachorro, lo sabes - Cosima se quejó con el ceño fruncido y las manos cruzadas sobre el pecho - Muy feo Cormier.
Delphine ahora usó lo que más le servía, su expresión de cachorrito completa. El mohín en la cara de Delphine no convenció a Cosima al principio, pero luego lo hizo cuando la rubia comenzó a gimotear. Sabía que era jugar peor que sucio pero la morena había caído en la trampa y a Delphine no le importaba nada más.
- ¡Está bien! - Cosima accedió por fin - Tú ganas tramposa, no puedo con esos ojos de cachorro apaleado que tienes. Saldré a buscar libros y me distraeré, pero dejaré un walkie para que podamos hablar. No hay concesión en eso.
Delphine sonrió muy encantada de tener lo que quería y fue así como las chicas comenzaron una nueva rutina que además de las que ambas tenían en el camarote, también se agregaron las que Cosima tenía en la zona de lujo del crucero.
Todo fue mejorando cuando Delphine pudo volver a moverse y caminar. Las vendas de sus manos ya no eran tan abultadas y ya no tenía problemas con sus rodillas. Podía hacer las cosas por sí misma y la rubia estaba feliz por haber recobrado al menos su autonomía física, porque así le cargaba menos la mano a su chérie. La rubia se entretenía con el walkie cuando Cosima le contaba de sus aventuras en la zona de lujo. Sabía que había sido una buena decisión cuando veía a Cosima tan animada de vuelta de sus excusiones. Ella no dejaba de hablar de su tiempo en la zona más privilegiada y Delphine no se cansaba de escucharla. Estaba feliz de ver a su amor tan feliz y también de verla haciendo amigos, a pesar de que una parte de ella no pudo evitar sentir celos de eso. Cuando habló de su naciente amistad con una chica llamada Shay, se encendieron todas las alarmas en su cabeza. Cosima le había descrito que la chica era rubia, de su mismo porte y que viajaba a China por estudios. Ella quería aprender sobre métodos alternativos de curación de Asia, así que se había montado en el crucero cuando pensó en hacer un cambio en su método de viaje.
Delphine no estaba encantada de saber que su chérie tenía una nueva amiga, pero sabía que no tenía derecho alguno sobre ella para prohibirle nada. Esas eran las veces que odiaba estar encerrada y no tener nada. Ella no podía competir con la gente con más recursos y más mundo que el que ella tenía y Shay tenía todo lo que Delphine no tenía, una cuenta corriente abultada y libertad para hacer lo que quisiera. La rubia estaba consciente que su especie de nueva rival podía darle a Cosima todo lo que nunca pudo y eso la deprimía, pero no dejó de luchar para conquistar a su chica.
Delphine también tenías maneras de hacerlo y se aprovechó de la noche para dejar una cena romántica lista en el camarote para cuando Cosima regresara de sus excursiones.
Ella misma pidió la cena a nombre de Cosima y le trajeron todo lo que había pedido. Una paella vegetariana, con una champaña sin alcohol para ambas, esquimo pie y trufas.
Delphine también había decidido vestirse un poco más formal, con pantalones de lana limpios, donde volvió a guardar sus anillos de matrimonio en el bolsillo con cierre y una blusa blanca abrochada al cuello. Como hacía frío se puso un suéter blanco mullido y esperó a su chérie a que volviera al camarote.
Cuando dieron las once y su amor todavía no aparecía empezó a preocuparse. Casi perdió los nervios cuando la llamó a su walkie y Cosima no respondió. No tenía su móvil así que no podía llamarla y ya estaba comenzando a desesperarse, pero todo fue a peor cuando sintió las alarmas. Eran las alarmas de emergencia. El barco había tenido un accidente y Cosima no estaba por ninguna parte...
…
- Cosima... - Delphine dejó el camarote sin pensarlo dos veces y salió corriendo, esperando que por algún milagro pudiera encontrarla todavía sana y salva - ¡Cosima...!
