Me disculpo por los errores en las ubicaciones, todo lo he sacado de Google Maps. Y hacen aparición los personajes invitados.


Un pie sobre el otro, un paso y otro más para llegar. No era tan difícil. Lo que era difícil era la carga en la espalda, el saco que llevaba en las manos parecía pesar toneladas aun cuando no eran más que troncos. Unos muy necesarios troncos porque las noches eran gélidas. Además ella necesitaba calor. Todo el calor que pudiera darle para seguir sobreviviendo. Así que se armó de valor y siguió su camino por el valle cubierto de nieve con sus botas gastadas pero todavía útiles, estaban forradas en cuero de bisonte así que eran muy resistentes. Ella las había comprado hace tiempo en París luego de salir del internado escolar y las llevó consigo desde entonces, todavía le calzaban bien.

La rubia había hecho el camino más difícil en unos cuantos minutos hasta que por fin divisó la cerca de su casa. Desde la chimenea salía humo así que con ello supo que ella estaba despierta. Cuando llegó a la parte trasera del rancho se detuvo en el pequeño aserradero donde almacenaba la madera para el invierno. La apiló con mucho cuidado en una pirámide ordenada y cerró la puerta del cobertizo para entrar con cuatro troncos de madera que dejó a la entrada de la puerta de la cocina por un rato mientras descansaba. La silla de madera de nogal estaba más cerca de su lugar y se sentó en ella para descansar sus músculos doloridos.

Habían pasado dos meses desde el accidente y ella todavía tenía pesadillas con la experiencia, pero estar acompañada le había ayudado mucho para superar el trauma. Uno que nunca creyó que experimentaría, pero lo mejor, que nunca creyó que ella la acompañaría hasta su destino obligado.

Cuando recordó lo que había ocurrido aquella noche, todavía podía oír los gritos y los lamentos. Todavía podía sentir la piel de gallina apoderándose de sus sentidos y todavía era capaz de sentir su corazón latiendo desaforado dentro del pecho. Y el frío.

Delphine recordó las alarmas y el miedo que tenía de perder a su tesoro más preciado, su chérie.

Dos meses atrás – Crucero Crystal Symphony - Cerca de Islandia y el mar del Norte.

Delphine había oído las alarmas y corrió. Cosima no había dejado la puerta con seguro pero no pudo abrirla desde dentro. Maldijo en francés su mala suerte pero luego vio las escotillas del camarote que podían abrirse. No lo pensó mucho, se las ingenió para romper el vidrio con una maleta de Cosima y corrió lo más rápido que pudo. Ella se había dado cuenta que algo muy malo estaba pasando cuando escuchó los gritos, pero no sabía muy bien todavía qué era. Sólo sabía que debía buscar a Cosima y encontrar la manera de salir del barco. Si habían chocado con algún iceberg en su paseo por el Atlántico era muy posible que el barco, aún con lo grande que era, pudiera hundirse en cualquier momento si el hielo hubiese perforado el casco central donde se encontraba la sala de máquinas. El agua no tardaría en entrar a todas las escotillas, pabellones y estructuras del crucero y no tardaría mucho en sucumbir casi igual que el Titánic.

Así que tenía que encontrar a Cosima y ponerla a salvo, era su única meta. Su único propósito. Ella sabía que en casos como éstos los primeros en ser rescatados eran las mujeres y niños, privilegiando por supuesto a las clases más altas así que Delphine al menos sabía que su chérie tendría oportunidad de salvarse.

Su paso por los pabellones de la segunda y tercera clase estuvo repleto de gente corriendo y gritando y el Deck Tiffanny estaba saturado. Era el lugar donde guardaban parte de los botes salvavidas que en esos momentos se estaba llenando de gente, mujeres, niños y algunos hombres que peleaban con las mujeres por un puesto en el bote salvavidas. Idiotas.

El Crystal Deck también tenía botes salvavidas y fue ahí donde también se había concentrado más gente que intentaba salvar su vida pero ella no podía ver a Cosima por ninguna parte. Decidió hacer su camino hasta el Lido Deck pero tampoco la encontró. Un piso más arriba y llegó al Sun Deck, la cubierta más alta donde estaban los spa y las salas de masajes. La encontró ahí pero tuvo que esquivar a muchas personas que corrían justo a su encuentro en diferentes estados de desnudez. Estuvo a punto de darse de lleno con uno de los guardias, pero logró esquivarlo por los pelos antes de poder entrar a la estación de fitness dónde Cosima parecía estar encerrada. Delphine vio a una chica rubia de la estatura de Cosima llamándola por el otro lado y alcanzó a oír lo que decían. Recordó que Cosima le había contado sobre su nueva amiga y Delphine supo que era Shay.

- ¡Voy a por ayuda Cosima! - la chica gritó y Delphine a pesar del miedo que sentía también sintió celos de ver que la chica no era fea en lo absoluto - Intenta calmarte ¿Bueno? Regresaré.

- ¡Tienes que encontrar a Delphine! - la rubia pudo escuchar a su chérie gritar de vuelta y sonrió al saber que estaba preocupada por ella - ¡Está en los camarotes de tercera clase, puede que todavía esté encerrada!

Delphine escuchó a la chica decirle a Cosima que lo haría y la vio salir corriendo, aprovechó esa oportunidad para correr a la sala donde estaba encerrada su chérie y la llamó.

- Cosima... - ella dijo con suavidad - Estoy aquí mon cher, he venido a rescatarte.

- Casanova como siempre al rescate ¿no? - la morena dijo de vuelta evidentemente más tranquila de saber que su amor estaba bien - ¿Cómo saliste del camarote?

- Por la ventana chérie, pero no tenemos tiempo de hablar de eso. Tenemos que salir de aquí - Delphine estaba tratando de buscar la manera de forzar la puerta del salón de gimnasia, pero nada parecía ayudar. No había nada con lo que hacer palanca ni nada tan pesado con lo que intentar atravesar la puerta. Luego recordó los extintores de incendios en el pasillo del Lido.

- Tengo una idea Cosima, ya regreso - Delphine le explicó lo que haría y Cosima asintió.

- No me moveré de aquí cachorrito.

Delphine salió corriendo del Sun al Lido lo más rápido que pudo y por fortuna encontró uno de los muchos extintores que había dentro del crucero. Era un tubo pesado, pero Delphine se las ingenió para llevarlo de vuelta al salón de fitness y trató de romper la puerta con él. No pudo hacer más que mellar la madera de la puerta, así que tendría que ingeniárselas para romper la puerta transformando el extintor en un receptor de aire comprimido. El extintor en sí era de CO2 así que la única forma de hacer efectivo el elemento era extrayendo todo el CO2 para dejar sólo el oxígeno, regular la válvula como una bomba a presión y disparar.

Cuando le explicó a Cosima la idea a ella le encantó.

- ¿La ciencia loca cachorrito? - ella preguntó con diversión - ¡Rad! ¡Me gusta!

- Montones de ciencia loca ma chérie - Delphine sonrió mientras dejaba el extintor de la manera en la que lo necesitaba - Ya está listo Cosima, ahora apártate de la puerta.

- ¡Listo! - el grito de Cosima se oyó desde el otro lado del salón - ¡Vamos Del!

Delphine asintió y dejó el extintor en el suelo de manera que la parte más pesada del tubo golpeara la puerta. Luego quitó el seguro de la manguera y accionó la bomba. El tubo rojo salió disparado contra la puerta con un golpe tremendo y consiguió crear un hueco grande por el que Cosima salió de su encierro junto a un pequeño grupo de cuatro personas que estaban con ella, que agradecieron a las chicas y salieron corriendo. Cosima abrazó a Delphine y la besó, pero su felicidad duró poco porque el barco estaba poco a poco comenzando a hundirse

- ¡Tenemos que irnos Cosima! - Delphine agarró a su amor por la cintura y corrió con ella hasta el Tiffanny Deck dónde los encargados del barco seguían metiendo a gente a los botes salvavidas. Cosima alcanzó a ver Shay en uno de los botes que ya partía a un lugar seguro. Se sintió mal de saber que su amiga la había abandonado, pero estaba feliz de tener a su lado a Delphine sana y salva.

Cosima no vio ni a Duko ni a Cho en el Tiffany así que por una parte estaba contenta de no tenerlos a ellos pegados al costado.

Las chicas tuvieron que esquivar a muchas personas que intentaban hacerse con un espacio en los botes y la rubia había divisado un lugar perfecto para dejar a Cosima y salvarla. Excepto que el sitio era sólo para una persona.

- Encontré un lugar chérie - Delphine dijo con una sonrisa intentando disimular la angustia que sentía de saber que quizás sería la última vez que vería a su amor - Vamos Cosima, tenemos que alcanzarlo antes de que alguien más lo haga.

Delphine consiguió moverse entre el gentío con Cosima firmemente presionada en su costado. Alcanzó el bote salvavidas que estaba atracado para zapar y logró subir a Cosima al último puesto disponible al mismo tiempo que la obligaba a ponerse un chaleco salvavidas.

Cosima que se dio cuenta de lo que pretendía la rubia, se enojó.

- Sólo hay un sitio Delphine, no pienso subirme - Cosima se negó en redondo - No me iré sin ti.

- Encontraré otra manera mon cher, no te preocupes - Delphine intentó convencerla mientras la acompañaba hasta el atracadero - Esta es la única manera Cosima, lo sabes.

- No, no, no, no, no, no, no, no - Cosima se quejó como niña pequeña - No me iré sin ti Cormier, ya lo he decidido.

La morena no estaba dispuesta a dejar a su amor a su suerte en el barco que se hundía, así que salió del bote y se quedó junto a ella.

Delphine en tanto la abrazó y suspiró sabiendo que su pequeño amor era una cabezota sin remedio.

Así que intentaron otra forma, buscaron otros botes, pero… no encontraron ninguna y pronto se quedaron sin tiempo. El barco se estaba hundiendo y las chicas se hundieron con él saliendo a flote más tarde. Cosima tenía el chaleco salvavidas pero Delphine no había podido ponerse el suyo porque no había más. Ella había tenido que sostenerse del chaleco de su chérie y casi se rió en voz alta cuando encontró flotando cerca de ellas una puerta de madera que había sido arrancada de sus goznes. Una parte del barco que había sobrevivido. Un trozo de madera para una sola persona.

Como era lógico, Delphine la usó para montar a Cosima en ella. Esperaba ser capaz de flotar hasta encontrar algo más seguro al cuál asirse pero no podía dejar de notar la ironía de la situación, otra vez el Titánic.

Cosima obviamente también se había dado cuenta y obligó a Delphine a subirse a la tabla.

- Tendrá mucho peso chérie, se hundirá - Delphine negó con la cabeza comenzando a tiritar, casi no sentía las piernas del frío que tenía - No voy a correr el riesgo de hundirla mon amour, tienes que salvarte.

- ¡Tú también tienes que salvarte! - Cosima gritó enojada y luego trató de calmarse sin conseguirlo demasiado - ¡Maldita sea Delphine! Tú no eres el puto Jack Dawson y yo no soy la jodida Rose y este no es el Titánic de mierda. Jack podía haberse salvado ¿Sabías? Sí hubieran distribuido el peso de ambos arriba de la tabla hubiesen sobrevivido y eso es lo que haremos, ahora sube a la puta tabla.

Delphine nunca había visto tan molesta a su chérie excepto el día en el que se habían divorciado y ella la había pateado de la casa.

La rubia había intentado subirse pero no resistía demasiado tiempo arriba de la tabla, igual se hundía. Tenía que encontrar otra manera de mantener la tabla a flote así que se le ocurrió una forma, otra vez con la ciencia.

- Tu chaleco salvavidas Cosima - Delphine dijo de pronto le explicó la idea, Cosima se quitó el chaleco y mantuvo una de las correas del chaleco en una punta y la otra Delphine la llevó debajo del agua para amarrar el otro extremo sobre la superficie. La tabla se mantuvo a flote y Delphine pudo volver a subir sin tener que distribuir su peso sobre ella. La rubia cubrió el cuerpo de la morena con el suyo en un intento desesperado por mantenerla caliente aunque ella misma estaba congelada.

Delphine había comenzado a tiritar de una manera más violenta en los minutos que pasaron y Cosima estaba empezando a asustarse. Ella reconoció los síntomas de hipotermia y odiaba no ser capaz de ayudarla a combatir el frío así que la alentó a mantenerse despierta.

- Ni se te ocurra Delphine Cormier - Cosima le advirtió con la voz temblorosa por el frío y el miedo - Ni se te ocurra morir en mí Cormier, porque no lo aceptaré.

- Voy... a intentarlo chérie... - Delphine sonrió y trató de explicar con la voz entrecortada sin dejar de temblar - Hace mucho... frío... pero yo quiero que... te mantengas caliente... Cosi... Cosima. Por nuestro... bebé...

Cosima alcanzó a escuchar la palabra bebé y se puso pálida. No entendía de lo que estaba hablando la rubia, pero no alcanzó a decirle porque estaba quedándose dormida. Eso era malo, muy malo.

La morena consiguió pellizcar el costado de Delphine para despertarla y la rubia lo hizo con un grito dolorido.

- ¿Por... qué me estás... lastimando mon cher...? - Delphine preguntó con un dejo ofendido - Yo no te he... hecho nada...

- Sí me hiciste - Cosima la contradijo - Te estabas quedando groseramente dormida en mí Cormier, mientras me estabas diciendo algo muy importante - ¿De qué bebé estás hablando?

- Del bebé qu... que llevas-

- ¡¿Hay algún sobreviviente?! - una voz masculina gritó en tono urgente a lo que Cosima gritó que necesitaban ayuda.

- ¡Aquí! - llamó desesperada - ¡Aquí por favor!

El hombre que había llamado escuchó los gritos de Cosima porque en realidad estaba más cerca de lo que aparentaba y cuando consiguió vislumbrar a las chicas con una luz de un foco grande, gritó que había dos sobrevivientes más.

El hombre con el bote salvavidas se acercó a las chicas y junto con un segundo hombre ayudó a ambas a subir a la embarcación, que luego las llevó a otra más grande y que era de la asistencia marítima de Inglaterra. Estaban en el mar del norte frente a las costas de Inglaterra y muy cerca de la frontera con Bélgica.

El crucero se había desviado de su ruta de Islandia y de alguna manera había chocado con un iceberg en el mar del norte. Eso quería decir que estaban muy cerca de...

Lille.

Delphine había llegado a casa gracias a un iceberg.

Todo lo que ella recuerda del rescate no es mucho, pero sí lo que tuvieron que pasar ambas para salir del consulado francés en Inglaterra. Porque se las habían llevado a Inglaterra y todavía tenía que viajar a la frontera de Francia con Bruselas para llegar a Lille.

Y cuando las autoridades se dieran cuenta de Cosima, ellas tendrían que huir.

Delphine recordó que se despertó en una especie de enfermería. Una habitación de paredes blancas y estériles que era blanca y olía a antiséptico. Lo segundo que sabía era que ya no tenía frío y que tenía toda la intención de seguir durmiendo, así que buscó el cuerpo caliente de su chérie... que no estaba con ella.

- ¡Cosima...!

Fue cuando se despertó de golpe e intentó salir de la cama. Ella todavía tenía las manos vendadas pero podía moverlas y usar los dedos como lo había hecho antes. Cuando se miró las manos se dio cuenta que las vendas se mantenían sucias así que se las arrancó. Con los dientes. Tenía que tener total libertad de movimiento y las vendas aunque no le impedían moverse, le molestaban.

Mientras se las arrancaba Delphine salió de la cama y para salir de la gran estancia en la que estaba encerrada. Ella notó que la sala mantenía varias camas similares a las de ella y contó seis en cada extremo. Ella llevaba sólo una capa clínica y ropa interior.

Su ropa y zapatos estaban en un pequeño estante cerca de la puerta de la sala. La camisa y el suéter estaban secos al igual que sus pantalones de lana que también habían conservado las argollas de matrimonio en su interior. Se puso la suya y guardó el anillo de Cosima de vuelta en el bolsillo con cierre. Se calzó los zapatos gastados y salió de la sala para buscar a Cosima y volver a Francia.

Nadie la detuvo en su camino mientras caminaba por un estrecho pasillo buscando a su chérie. Cuando la encontró se dio cuenta que estaba a tres salas más lejos donde ella estaba y sonrió cuando la escuchó discutir con una enfermera que la obligaba a mantenerse recostada. Cosima la estaba llamando y cuando Delphine notó que empezaba a inquietarse demasiado, entró a la sala.

- Cosima - Delphine llamó en voz alta y sonrió cuando su chérie la llamó de vuelta. La rubia no tardó nada en cruzar la habitación para llegar a la cama y abrazar a su amor, sin importarle que la enfermera le exigiera salir de la habitación porque la paciente necesitaba descansar.

- Usted no puede estar aquí muchacha - la mujer mayor y de aspecto severo amonestó en voz alta - Esta es una habitación privada y la señora Niehaus tiene que descansar.

- Cormier - Cosima espetó con el entrecejo fruncido y le pidió su anillo a Delphine cuando la morena vio el anillo de su esposa en su dedo anular. Delphine sonrió y sacó el anillo de Cosima de su bolsillo y ella misma se lo puso en el dedo anular de su mano derecha. - ¿Lo ve? Señora Cormier, no Niehaus. Y ella es mi esposa, así que no tiene ningún derecho a echarla de mi lado.

- Muy bien señora Cormier - la enfermera espetó por fin con un suspiro cansado - Volveré en un rato más para checar sus constantes, por favor descanse.

Las chicas vieron a la mujer desaparecer de la sala privada y fue cuando Delphine consiguió por fin besar una vez más a su chérie. Cosima había respondido al beso de una forma casi desesperada y ambas continuaron así hasta que les faltó el aire y tuvieron que separarse. Descansaron sus frentes juntas y suspiraron.

- Entonces era cierto, ¿No cachorrito? - Cosima preguntó de pronto tragándose un nudo en la garganta y mirando a Delphine con intensidad - Estoy embarazada.

- Oui ma chérie - la rubia asintió y tragó saliva mirando a su amor con la misma emoción - Estás embarazada. Vamos a ser mamás y tú tendrás a mon bébé Cosima, un bebé con mis genes y los tuyos sin... material genético masculino de por medio. Este bebé será sólo nuestro.

Cosima asintió y miró a Delphine con los ojos brillantes. Le temblaron los labios y rompió en llanto abrazada a Delphine.

- ¿Qué vamos a hacer ahora Delphine? - Cosima necesitaba un poco de calma - La enfermera ha dicho que llamaría a mis padres y ellos no tardarán en llegar para llevarme de vuelta a casa. No quiero separarme de ti cachorrito, ¿Qué haremos?

- Huir ma chérie - Delphine no tenía cabeza para nada más que eso y cuidar de su amor - Huiremos de aquí, iremos a Francia.

- Tu rancho en Lille - Cosima estaba emocionada con la perspectiva de una nueva aventura - ¿Pero cómo lo haremos? No tenemos dinero... no tenemos nada Delphine.

- No te preocupes mon amour - Delphine volvió a abrazar a su amada y besó su frente - Yo me encargaré de eso.

Y sí que lo hizo.

Tuvieron que esperar al anochecer para salir del centro médico donde las mantenían a ambas. En el cambio de turno, ellas se enteraron que los padres de Cosima llegarían a Inglaterra por la mañana para buscar a su hija, así que Delphine se dio cuenta que tendría poco tiempo para escapar con su chérie de Inglaterra. Se fueron de la ciudad esa misma noche.

La rubia había conseguido robarse un par de billeteras mientras caminaban por calles concurridas, y eso Cosima en lugar de encontrarlo muy malo le encantó. De hecho Cosima también había ayudado a Delphine a robarse un par de billeteras más de un grupo de turistas un poco despistados y entre ambas habían alcanzado a reunir casi seiscientas libras esterlinas, dinero que les alcanzaría para llegar al puerto de Dover y cruzar el paso de Calais Norte para llegar a Francia y seguir la ruta de Dunquerque hasta Lille.

Ellas estaban en Rochester. Hicieron muchas paradas nocturnas en Faversham y Cantenbury para llegar a Dover. Ellas habían tomado el Eurostar para llegar al puerto y lo hicieron casi al amanecer del segundo día. Delphine había comprado comida para Cosima y trató de mantenerla lo más abrigada posible con la ropa que todavía llevaba de su viaje en el crucero, un conjunto de pantalones de lino negros con un suéter azul elegante y un abrigo rojo, pero además con la ropa que la misma Delphine le compró a Cosima para mantenerla caliente, pantalones de lana y chalecos de lana que le quedaban un poco más grandes en su marco todavía pequeño. Delphine también había tenido que comprarse ropa para ella misma porque Cosima no estaba feliz de saber que no quería comprarse nada.

- No tenemos mucho dinero chérie - ella se defendió - Tenemos que ahorrarlo, es demasiado peligroso seguir robando. Estaré bien.

- Chérie nada, Cormier - Cosima estaba enojada y eso se notaba claramente en su postura más severa - Sí me obligas a tener ropa de invierno tú también tendrás que tener. No creas que no me he dado cuenta que has temblado toda la noche mientras viajábamos de Rochester a Faversham. Estabas tiritando como perro mojado Delphine, así que no. Tú también necesitas abrigarte.

Delphine no quería pelear con su chérie así que lo aceptó. Ella también se compró pantalones de lana, un par de camisas, suéteres y una chaqueta de cachemira color café que se llevó puesta.

Ya mucho más cómodas pero un poco más cargadas, Delphine había tenido que llevar un bolso en la espalda que era el más pesado, mientras Cosima sólo viajaba con un bolso cruzado al hombro más liviano, y así siguieron su camino hasta el puerto de Dover.

Cuando llegaron, ellas se dieron cuenta que era un lugar de libre tránsito comercial entre Inglaterra y Francia por estar situado cerca del canal de la mancha y de su destino, el paso de Calais Norte.

Pero el puerto de Dover era un lugar muy lindo en sí mismo ya que tenía la imponente visión del castillo de Dover que se podía visualizar desde casi todos los puntos de la bahía.

Delphine se llevó a Cosima de la mano y se acercó al muelle dónde varias embarcaciones de diferente tamaño estaban atracadas frente a la estructura de madera. La rubia no sabía qué hacer a continuación porque no quería gastar más dinero del que ya habían gastado, pero estaba decidida a hacer lo que fuera necesario. Además, ella sabía manejar un bote y no uno con remos precisamente.

- Espero que no estés pensando lo que creo que estás pensando Cormier - Cosima se detuvo de pronto al darse cuenta de la expresión concentrada y severa en el rostro de su pareja - No nos vamos a robar un bote Delphine, ¿Estás loca? Además no sabemos manejar un bote.

- Yo sí sé chérie - Delphine negó con la cabeza sin mirar a la morena, su vista estaba enfocada en tres hombres que charlaban a un costado del aparcadero de botes, dos de ellos eran altos y el otro era más pequeño, casi un adolescente. Tenía gafas y llevaba un morral en el hombro. Estaba vestido con pantalones de lino y una chaqueta de cuero marrón al igual que el hombre más alto de los tres. Era guapo y estaba un poco distraído con una chica pelirroja que le hacía señas a unos pasos de distancia de ellos. El que parecía ser más mayor estaba vestido de negro y lucía una camisa con las mangas arremangadas. Tenía una complexión más musculosa y la barba desaliñada le dio a entender a Delphine que llevaba tiempo sin dormir bien. No le costó mucho saber que era el dueño de un bote a motor que se llamaba "Miri"

Delphine esperó a que los dos hombres que acompañaban al dueño del barco se marcharan y una vez que lo hicieron, se acercó al bote aprovechando que el hombre también se había marchado en dirección contraria.

- Vamos Cosima - Delphine expresó en voz baja obligando a su chérie a volver a caminar - Tenemos que movernos. Rápido.

La idea de Delphine era secuestrar el bote del hombre y obligarlo a llevarlas a Calais Norte. Cosima no estaba de acuerdo, pero su sentido de aventura estaba en alerta así que siguió a Delphine de todas maneras.

La rubia decidió esconder a Cosima en el camarote y esperar al anochecer. Sería más fácil para ella distraer al dueño de la embarcación, para obligarlo a llevarlas por el estrecho o simplemente noquearlo y ser ella quién pudiera llevarlas de vuelta a Francia. Delphine se dio cuenta que el bote tenía un sistema de manejo automático que no era común en botes antiguos, pero la forma en la que estaba configurada la carta de navegación y los controles, ella supo que era un bote completamente armado desde cero con las nuevas características de un bote moderno.

La noche había llegado más rápido de lo que hubiese querido Delphine, pero tenía la oportunidad perfecta mientras todavía estaba escondida en el camarote junto a Cosima.

Cuando ambas sintieron los motores en marcha, Delphine se dio cuenta que había llegado la hora de enfrentarse a lo que venía.

La rubia tenía toda la intención de salir sin hacer ruido pero por desgracia el dueño del bote se les adelantó, estaba con ellas en el estrecho camarote y las apuntaba al mismo tiempo con una pistola.

- ¡Alto ahí! - la voz del hombre sonó ruda a los oídos de Cosima en un fuerte acento británico - ¡Las manos arriba y no se muevan! ¿Me pueden explicar qué demonios están haciendo en mi bote sangriento? ¡Y no me mientan porque puedo cargármelas ahora mismo a ambas!

- ¡No dispares! - Delphine se había puesto delante de Cosima para cubrirla con su cuerpo al mismo tiempo que se enfrentaba al hombre furioso que las amenazaba - ¡Por favor no dispares! Necesitamos ayuda, necesitamos tu ayuda por favor... tienes que ayudarnos. Necesitamos viajar a Francia, por favor.

- ¿A Francia? - el hombre todavía no soltó el arma, pero parecía no querer lastimar a dos mujeres desarmadas - ¿Quiénes son ustedes? ¿Por qué quieren ir a Francia?

- Me llamo Delphine - la rubia se presentó ahora con una sonrisa nerviosa - Enchanteé. Y ella… - Delphine se volteó para que Cosima pudiera enfrentarse al hombre - Es mi esposa y necesitamos viajar a Francia donde está mi casa.

- Hola - la morena saludó al hombre con un dejo de timidez pero una sonrisa encantadora - Soy Cosima.

- ¡Oye Neil! ¿Sabías que Krysti-? ¡Guau! - el trío fue interrumpido por los dos hombres que acompañaban al dueño del barco en el puerto por la mañana - ¿Pero qué tenemos aquí? ¿Polizontes?

- Así parece Tommy - el dueño del barco le respondió a su amigo y las chicas se dieron cuenta que el joven de ojos azules tenía acento americano - Quieren que las lleve a Francia.

- ¿Francia, eh? Interesante - Tommy preguntó con una sonrisa coqueta que hizo reír a Cosima y ella mucho más relajada que Delphine se presentó ante él. Cuando le dijo que era de San Fran, Thomas como el joven se había presentado, se entusiasmó mucho con ella y no tardó demasiado en entablar un vínculo con su joven compatriota ignorando quién era ella en realidad.

Delphine no estaba cómoda con el cambio brusco de la situación, pero no podía decirle a su chérie que tuviera cuidado. Ella sólo tenía ojos para el hombre Neil y el chico que estaba junto a Thomas y que no dejaba de mirar fijamente a Cosima mientras charlaba con el joven americano.

Sin embargo sabía que tenía que insistir con su idea, ellas necesitaban marcharse. Así que les explicó a los chicos por qué necesitaban huir y por qué se habían arriesgado a secuestrar un bote. Luego de la charla fue el más joven de los hombres quién tomó la palabra.

- Ustedes son sobrevivientes del crucero Crystal Symphony - el chico les dijo luego de presentarse con el nombre de James miró a Cosima y luego a Delphine - Y ella es una chica importante, ¿no? De la familia Niehaus en Alemania.

- ¿Cómo lo sabes? - Delphine preguntó con nerviosismo sin creer que el chico de gafas la había descubierto tan pronto - ¿Cómo conoces...?

- Es que acá el pequeño Jimmy es historiador - Neil respondió con una sonrisa orgullosa palmeando la espalda del chico que se curvó con los golpes.

- La familia Niehaus es importante - el chico se acomodó las gafas redondas y explicó un poco la historia de la familia de su chérie - Ellos poseen una casa en Baviera... un-

- ¿Una casa? - Neil preguntó con sorna y se burló - ¿No dirás mejor un castillo?

- El castillo de Hohenschwangau - James asintió - Ha pertenecido a la familia Niehaus por generaciones, aunque sus mismos descendientes no fueran tan antiguos. Su amiga...

- Esposa - Delphine aclaró mirando a Cosima que seguía charlando animadamente con su nuevo amigo - Cosima es mi esposa.

- Bueno tu esposa - el chico suspiró - Tiene linaje real. Es muy importante en Alemania gracias a su madre en realidad, ella es la tataratataranieta del Rey Luis II de Baviera. Lo siento pero ¿Cómo es que ella ha conseguido...?

- ¿Estar con alguien como yo? - Delphine preguntó con un dejo de burla y James asintió - Es una larga historia James, mucho más actual y mundana que medieval en realidad. Sus padres no nos dejan estar juntas. De hecho estamos divorciadas, pero nos volvimos a encontrar en el crucero y ahora estamos aquí. Y necesitamos vuestra ayuda chicos. Delphine miró a Neil y volvió a rogarle.

- Sus padres van a separarnos - la rubia tragó saliva y volvió a mirar a su chérie con tristeza - Creo que sabrán que la diferencia de clases entre nosotras es muy evidente ¿no?

- Sí - Neil respondió con un asentimiento pero miró a la rubia con una sonrisa amable - Tú pareces ser una chica más humilde, más como nosotros Delphine...

- Cormier - respondió la rubia y asintió - Lo soy. Por eso sus padres, mi ex suegra, me odian tanto. Ella no me quiere cerca de mi chérie, pero ahora más que nunca no me puedo separar de ella y no sólo porque la amo con todas mis fuerzas.

- Ella está embarazada - James no tardó en decir luego de pasar un tiempo fijándose en la morena de rastas y en su vientre - Cosima está embarazada, ¿No es así?

- Sí - Delphine asintió lamiéndose los labios con emoción sin dejar de mirar a su amor con ternura y sonrió cuando Cosima le miró sonriendo de vuelta. - Vamos a tener un bebé, por eso es tan importante que nos ayuden. No tengo mucho dinero, sólo me quedan cincuenta libras, pero se las daría si con eso me ayudan a llegar a Francia. En Lille tengo un rancho donde podremos escondernos por un tiempo. Por favor...

Delphine no pudo evitar mirar a los hombres con sus ojos de cachorro y consiguió lo que quería después de un rato de deliberación de los tres chicos que tenían la importante decisión en sus manos. Thomas apoyó ayudarlas por Cosima, le gustaba mucho la chica y él estaba dispuesto a todo para ayudar a una compatriota. Neil quería hacerlo por Delphine, porque ambos compartían una historia de carencias y lucha muy parecida, y James estaba dispuesto a ayudarles por la emoción de la aventura aunque le costó un poco al principio. Él sabía que se estaban arriesgando demasiado pero como Neil, también tuvo una cercanía muy especial con la rubia, así que no dudó en participar y ayudar ya que sabía mucho de rutas alternativas para llegar a Francia. Los tres hombres miraron a las chicas que esperaban su destino y fue Neil quien habló.

- Lo haremos - él respondió y Delphine y Cosima no dudaron en agradecer enormemente la ayuda muchas veces - Nos vamos a Francia.

- ¿Cachorrito? - Cosima estaba esperando a su pareja en la habitación, pero salió a buscarla cuando sintió el movimiento constante de ella en la cocina. Cuando entró a la vieja estancia, descubrió a Delphine perdida en sus pensamientos y aprovechó de rodearla con los brazos por la espalda teniendo cuidado de su vientre que estaba mostrando grandes síntomas de redondez. Cosima estaba en su mes número cinco pero ya se sentía como una ballena con las hormonas alborotadas. - Ven a la habitación Cormier, hace demasiado frío acá para que te quedes pegada. Cosima mordió la oreja derecha de la rubia y Delphine suspiró estremeciéndose gratamente con la calidez del cuerpo de su pequeño amor en la espalda.

- ¿Otra vez ma chérie? - Delphine preguntó con una sonrisa cansada y vio a su amada asentir - Pero hace poco hemos...

- Lo sé Del pero todavía te necesito - Cosima obligó a la rubia a moverse para volver a la habitación no sin antes susurrarle al oído todo lo que ella quería que Delphine le hiciera - Llévame a la cama, ahora.

Ante esa orden Delphine fue impotente y no dudó en hacer lo que le dijo. Haciendo gala de la nueva fuerza que la caracterizaba, Delphine se llevó a su ángel en brazos estilo novia y ambas desaparecieron por el pasillo que llevaba a la habitación. La rubia estaba agotada, pero jamás lo estaría para complacer a la mujer que era toda su vida...


Los chicos de X Company son los personajes invitados. No quise poner esta historia de crossover porque es un AU así que no le vi mucho el sentido.