Aqui traigo el siguiente cap despues de un tiempo, tan solo me tome unas vacaciones ;-) por cierto acerca del capitulo anterior mencione a Ursa la madre de Zuko porque aunque aun no haya salido la busqueda parte tres ni la conclucion de esa historia se me hiso adecuado para el transcurso del fic ademas de ser el lazo de informacion para Zuko entre la isla Ember y la capital de la nacion. Sin mas aqui tienen el capitulo. POr cierto no habran libros Zuko ni Katara en este cap puesto que en el anterior se conto todo respecto a eso.
Capitulo 19
Al desaparecer del cielo la ultima chispa del sol, y reflejarse sobre el mar el brillo de la luna en el silencio que solo la noche podía otorgar, pactaron una promesa
-Zuko esto… –Comenzó a pronunciar Katara empezando a reflejar rasgos de preocupación
-Shh… olvídate de todo –Pronuncio suavemente Zuko mientras que posaba un dedo sobre los labios de Katara
-No quiero que haya más preocupaciones ni miedos, quiero imaginar que ahora mismo no existimos más que tu y yo sobre la tierra… quiero escapar de la realidad al menos un momento… solo si tú estás conmigo –Continuo él mientras la miraba con un doble brillo en sus ojos, buscando su opinión
Katara lo miraba con algo de ilusión bajo la sombra de la preocupación. Casi toda su vida había hecho lo que era lo correcto, había aprendido que la mayoría de las veces ir en contra de lo correcto solo le traería problemas, el hecho de que estuviera en la nación del fuego mientras Aang en el reino tierra, era muestra de ello. Se percataba que la sola idea de olvidar la realidad no iba a impedir que esta siguiera ahí en cuanto la ilusión termine y seria aun más difícil volver a ella. Sin embargo el solo hecho de tener esos sentimientos hacia él era en si algo demasiado incorrecto y empezar a pensar en ello le daba temor.
Deliberando un momento, se daba cuenta que lo que Zuko le pedía era lo que en estos momentos ella deseaba con todas su fuerzas. Deseaba poder mostrarle el amor que sobre su pecho desbordaba, anhelaba un refugio en el cual pudiesen estar apartados del resto del mundo, y se daba cuenta que todo estaba servido, frente a ella estaba el hombre que amaba pidiéndole que escaparan juntos de su realidad, y volteando a un lado estaba el anhelado refugio en el que no había nadie alrededor, nadie que los juzgara, ni los reprimiera.
- Katara… –Pronuncio Zuko hacia ella tras su silencio prolongado, sintiendo el temor de que se halla arrepentido. Katara esquivo la mirada un momento, haciendo que Zuko sintiese un temor ascendente recorrer su cuerpo. Pero así como llego el temor se desvaneció en cuanto Katara lo envolvió en sus brazos.
-Solo sé que quiero estar contigo Zuko –Pronuncio tranquila acomodando su rostro en el hombro de Zuko
-Entonces estaré contigo –Le contesto Zuko
-Pero… prométeme que todo estará bien –Dijo Katara repentinamente apartándose de su abrazo y buscando su rostro
Zuko la miro algo confundido, no entendía bien a qué se refería con esa petición, pero verla tan repentinamente asustada lo hicieron comprender, era más que claro que esta situación era difícil para ella después de lo que le había sucedido en el reino tierra, y aunque Zuko tenía claro que no podía predecir que les traería el futuro o cuales serian las consecuencias de compartir el mismo sentimiento, el le sonrió con seguridad
-¡Lo prometo! –Pronuncio aun a sabiendas que nada de lo que suceda después estaba bajo su control
Al igual que la noche anterior, decidieron dormir juntos nuevamente, esta vez la cama era mucho más amplia y claramente más cómoda, algo comparado a estar sobre una nube. Ya sin ningún miedo Katara se acomodo sobre él, aunque no pudo evitar el sonrojo que le ocasionaba la cercanía, aunque tampoco podía negar el hecho de que quisiese estar a su lado, más aun ahora que ambos habían aceptado sus sentimientos
-Podría acostumbrarme a esto –Dijo Katara repentinamente sin mirarle a los ojos
-Quisiera que lo hicieras –Le contesto Zuko con tranquilidad buscando su mirada
Ella volteo hacia el dándole una sonrisa en medio de el rubor de su rostro. Repentinamente Zuko se sumergió en la incertidumbre
-Si esto es un sueño, no quiero despertar jamás
-¡No es un sueño! –Le dijo ella acercándose a su rostro y besándole la esquina del labio
Un nuevo día llego, iluminando los rincones oscuros del cuarto en el que ambos dormían, Katara acomodada tranquila sobre el pecho de Zuko, y el cubriéndola con un brazo. El sonido de las gaviotas sobre las playas les hiso despertar. Al abrir los ojos Katara se encontró al igual que aquella mañana sobre el pecho de Zuko, un ligero sobresalto la hiso apartarse, pero de repente volvió a ella el recuerdo del ocaso, y la sonrisa llego espontanea a su rostro. Al voltear hacia Zuko, el aun estaba dormido, recordó que cuando le vio llegar el parecía algo cansado y a pesar de haberse marchado recién salido del baño, sus ropas estaban sucias y maltratadas. Por lo que fue sutil para despertarlo, se levanto de la cama y rodeándola se situó frente a él, acerco su rostro dándole un beso casto que lo hiso abrir los ojos, mientras ella empezaba a apartar sus labios, en un movimiento inesperado Zuko la tomo del cuello firmemente uniendo nuevamente sus labios a los de ella en un beso más prolongado, al mismo tiempo que con un movimiento limpio la tumbo de nuevo sobre la cama.
-Buenos días –Susurro frente a ella en cuanto sus labios se separaron, estando sobre ella
-Creí que estabas dormido –Le dijo Katara tras una risita después de ese inesperado beso
-Lo estaba –Contesto Zuko dándole una sonrisa serena
Con suma delicadeza la devolvió de vuelta fuera de la cama y se levanto frente a ella, continuando con aquella sonrisa que la hacía sonrojarse.
-Es una hermosa mañana –Murmuro dándole la espalda para esconder su sonrojo
Esa acción de su parte, hacían que Zuko quisiera seguir mirándola, pues verla sonrojarse por él era le provocaban una gran alegría y animo. De repente como un golpe el recuerdo llego a ella y de inmediato dio media vuelta para mirarlo
-¡Zuko, la nación del fuego! Debemos regresar antes de que manden una carta de lo que paso en el Polo Sur y Aang… -Al llegar a ese nombre se pauso por completo, como si realmente hubiese sentido el golpe en el pecho.
-… y Aang se… –Continuo ella bajando el ánimo en su voz y nublándose ligeramente su mirada
-Katara no digas mas, olvidaríamos los problemas recuerdas –Le dijo Zuko, tomando con ambas manos su rostro con suma delicadeza acercándola a la de él, pero ella no le devolvía la mirada
-Ya me he encargado de todo eso –Continúo Zuko con firmeza, lo que hiso que Katara dirigiera sus azules ojos de vuelta a los de el
-Entonces…
-Entonces no tenemos nada de que temer –Completo la frase de ella y callo sus dudas en un abrazo.
-Pero ahora que has mencionado aquello en polo sur, recordé algo importante –Menciono el tras un momento, mientras ambos caminaban muy juntos fuera de la habitación
-¿Qué es aquello? –Pregunto Katara
-Aquella vez en el barco, te vi a través de la ventana del camarote, estabas de rodillas y atada frente a ese tipo –Comento Zuko mientras se escuchaba en su voz una ira ascendiente por el recuerdo
-Lo recuerdo, habían atado y vendado mis manos para que no controlara el agua, fue realmente frustrante –Comento Katara con gesto hosco
-¡Mas que eso! Estabas totalmente indefensa ante ese hombre, jamás quiero que vuelvas a pasar por una situación igual –Dijo Zuko fuertemente deteniéndolos a ambos, Katara lo miraba entre confundida y preocupada por tal reacción, no entendía el punto de tal recuerdo.
-Katara se que eres una excelente maestra agua, siendo sincero la mejo que haya conocido, pero sin tu control… es otra historia – Comento Zuko retomando su recorrido por los pasillos de la casa
-Mmmh, ¿dice que soy débil Señor del fuego Zuko? –Pregunto Katara en un tono algo presumido
-N-no me refiero a eso, es más bien que… –Comenzó a balbucear Zuko algo nervioso
-¡Tranquilo! –Le dijo ella en una pequeña risita –Se a lo que te refieres, esa vez… no me podía defender –Continuo Katara dando un suspiro
-Fue por eso que decidí, que quiero entrenarte –Dijo repentinamente Zuko
-¿Entrenarme? –Reacciono Katara confundida
-Sí, quiero estar seguro de que puedas defenderte de quien sea aun sin tu control, no quiero pensarte en alguna situación peligrosa en la que estés indefensa –Dijo Zuko con seriedad
-O en la que yo… no esté ahí para protegerte –Casi susurro por ultimo
-Siempre estarás ahí Zuko, aunque no sea para protegerme –Le dijo ella deteniendo su paso y tomando su mano, mirándolo con ternura
Más adelante del día, tan pronto el sol se puso brillante en lo más alto del cielo, ambos se encontraban en aquel dojo de entrenamiento en la casa de la isla Ember, lugar donde alguna vez Zuko le enseño el fuego control al Avatar. El lugar se veía limpio y espacioso aunque con una que otra enredadera entre las paredes y los arboles que alrededor de la casa habían permitían que la sombra los cubriera del los rayos del sol pero que a la vez estuviese lo suficientemente iluminado.
-En la nación del fuego, ser un maestro fuego no es suficiente –Comenzó Zuko haciendo muestra con seriedad de su fuego control, mientras Katara lo observaba sentada a un lado
-Nuestra nación siempre ha buscado la grandeza y tenemos en cuenta que no importa que tan bueno llegues a ser en algo, siempre habrá alguien mejor. Es por eso que en las escuelas se enseñan otras formas de combate –Dijo deteniendo su demostración de un limpio movimiento y mirando hacia ella, teniendo la misma expresión autoritaria.
-Pude darme cuenta de ello desde tiempo atrás –Comento Katara –Tanto tu como Azula empleaban movimientos de batalla y destreza muy a pesar de su control en el fuego.
-Eso fue porque Azula y yo tuvimos maestros en distintas áreas de combate… Azula era una prodigio del fuego, mi padre siempre se encargo de hacérmelo notar, por esa razón que decidí que si no podía lograr lo que ella en el fuego, lo intentaría en otras áreas. Fue así como adopte la espada como otra doctrina además del fuego –Comento Zuko, sumergiéndose en algunos recuerdos dolorosos del pasado
-Para mí siempre has sido… el mejor en el fuego control –Comento Katara para reconfortarlo, logrando sacarle una sonrisa
-Aunque eso no es lo importante ahora, lo importante es que puedas defenderte, y yo me hare cargo de enseñarte lo que se. –Le dijo Zuko con firmeza
La enseñanza comenzó como algo serio, siendo las técnicas mas básicas de golpes la primera sesión del entrenamiento, seguido por aprender a esquivar aquellos ataques de los que se esta desprevenido, pero tan pronto como la práctica se hiso mas tardada, comenzaron las risas y platicas a los que el entrenamiento dejo lugar. Pronto ambos se encontraron sentados cómodamente sobre los suelos del dojo, algo cansados del entrenamiento.
-Aprendes bastante rápido –Comento Zuko
-Quizá sea porque tengo al mejor maestro –Le contesto ella enseguida
-Pero aun así, no es suficiente aun –Dijo repentinamente Zuko cambiando de faceta y levantándose
-Quiero aprovechar el tiempo que nos queda juntos para prepárate para lo que venga –Al decir aquella frase el ambiente pareció ponerse algo tenso, pues ambos sabían que quizá lo que sucedía entre los dos atravesaría por problemas
-…Entonces, que tal si me enseñas a húsar la espada –Dijo Katara terminando con aquel silencio
-La espada es mi especialidad pero no sé si sea lo adecuado para ti –Le contesto Zuko algo pensativo
-¿Crees que no podría? –Pregunto Katara con un tono ligeramente molesto
-Estoy seguro que si –Le contesto Zuko de inmediato
En ese momento ya levaba en sus espaldas la funda de sus espadas, por la petición de Katara con un movimiento en un principio lento saco ambas espadas ante ella, y le ofreció una
-Veamos qué tal se te da –Le dijo al momento que Katara tomaba las espada
En el momento en que Zuko le cedió la espada enseguida Katara pudo sentir que era algo pesada al igual que el equilibrio que por sí misma la espada tenia pero que entre sus manos parecía perderse. Recordó enseguida como Zuko lógrame manipular dos espadas a la vez como si fuesen parte de sus brazos, lo cual la hiso sentirse algo ineficaz para lograr hacer lo que Zuko con la espada
-Es un poco pesada –Dijo mientras la sostenía con ambas manos
-No la estas sosteniendo bien –Le dijo Zuko mientras se situaba a espaldas de Katara para mostrarle como sostenerla, en cuanto poso sus manos sobre las de ella, Katara se quedo paralizada y ruborizada a la vez, haciendo caso omiso a las explicaciones de Zuko a sus espaldas. Tras un instante de hablar sin ser escuchado Zuko reacciono
-L-lo siento Katara yo no… –Dijo nerviosamente tras dar un salto hacia atrás
-N-no fui yo la que –Interrumpió Katara a la vez, sonrojándose por completo
Tras mirarse el uno al otro, ambos acabaron la situación riéndose por la manera en que cada uno reaccionaba por la sola cercanía, sintiéndose como apenas unos niños enamorados, cuando en la realidad tienen la edad y responsabilidades con los que solo un adulto carga.
-Creo que podemos dejar la espada para otra ocasión –Dijo Zuko tras las risas, tomando su espada de las manos de Katara y guardándola junto con la otra en su funda.
-Ahora quiero enseñarte unos movimientos que aprendí de las guerreras Kyoshi
-Dices de Suki y sus amigas –Completo Katara
-Así es, ¿jamás sentiste curiosidad de las técnicas de la novia de tu hermano? –Pregunto curioso Zuko
-Bueno, realmente nunca sentí la necesidad –Contesto Katara algo pensativa
-En mi caso no es así, siempre me he interesado por aprender nuevos movimientos y técnicas de combate. Y aun como señor del fuego, no he tenido un trabajo sencillo pero he podido tomarme tiempo para aprender aun más. En alguna ocasión observaba los entrenamientos de Suki y sus guerreras así que… -¿Las espiabas? –Pregunto Katara interrumpiendo a Zuko
-No –Contesto Zuko con una ligera sonrisa –Les pedí el honor de ser su aprendiz en las técnicas que quisiesen enseñarme, ellas accedieron y me mostraron nuevas técnicas…
-Oh… entonces ellas te enseñaron –Dijo Katara volteando la mirada y en tono algo molesto
-¿Pasa algo? –Pregunto de inmediato Zuko notando ese cambio
-¡No!... bueno es solo que te imaginé rodeado de las guerreras Kyoshi, siendo entrenado y…
-Katara, ¿Estas celosa? –Interrumpió Zuko con una sonrisa algo picara en su rostro
-¡No! –Respondió de inmediato Katara sonrojándose y evitando la mirada.
-Es una lástima, me habría encantado que así fuera –Le dijo el acercándose a su rostro
Katara le siguió el juego con una sonrisa coqueta permitiéndole acercarse e insinuándole un beso pero en cuanto Zuko acerco sus labios ella lo esquivo de un giro rápido.
-Ya que te gusta tanto aprender –Dijo Katara muy satisfecha de sus rápidos movimientos, a un algo aturdido Zuko. -Quizá pueda enseñarte a pescar alguna vez, pude ver que no eras muy bueno cuando estuvimos en el polo sur. Supongo que no será una tecina de pelea y como señor del fuego tal vez nunca tengas la necesidad de pescar pero…
-¡De que hablas! ¡Claro que lo necesitare! ¿Acaso piensas que no volveré de visita al polo sur? –Respondió muy seguro Zuko tan pronto vio el rostro de satisfacción de Katara -Además, no podría pedir mejor maestra
-En ese caso continuemos con el entrenamiento Sifu Calor –Le dijo Katara sonrojándose y permitiéndole el beso rechazado.
La tarde se apreciaba muy en lo alto del cielo del reino tierra y desde el cuarto principal situado al lado del mismo cuarto en el cual se hospedaba el rey tierra, estaba un muchacho mirando la puesta del sol sobre la cuidad de Yu Dao, hasta que una voz interrumpió sus pensamientos
-¿Pasa algo Aang? –Pregunto la preocupada voz proveniente de un joven moreno, alto y bien parecido con ojos color azul profundo quien apenas entraba al cuarto
-No, no pasa nada Sokka –Respondió amablemente el joven avatar fingiendo una sonrisa. –Es solo que pensaba en…
-¿Katara? –Completo Sokka. Siendo respondido por el silencio de Aang que solo bajo la mirada desanimando
-Ella está bien amigo, esta con Zuko y en cuanto esto se arregle la tendrás de vuelta más pronto de lo que esperas –Le dijo Sokka muy convencido
-…No creo que sea tan pronto –Susurro Aang con algo de tristeza
-¿Por qué no? –Le pregunto Sokka enseguida
-No te das cuenta, las riñas entre los maestros tierra y los maestros fuego por sacar a los maestros agua de Yu dao, es cada vez más extraña –Comenzó a decir Aang alzando un poco la voz. –Hace algunos días atrás, estaba pensando en ir a ver a Katara pero pareciera que cada vez que se me cruza la idea algo aquí sucede y no me permite marchar, las peleas son cada vez más y ninguno parece queresa reglar la situación. –Continuo Aang
-…Pareces muy preocupado quizá no deba molestarte –Le dijo Sokka después de meditar un poco las palabras de Aang
-¿Molestarme? ¿Con que? –Pregunto Aang con curiosidad deteniendo de marcharse
-Hay un hombre que pidió hablar contigo en privado, intente preguntarle sobre qué, pero él no dijo nada, solo que quiere hablar con el avatar –Le conto Sokka tras un suspiro
-¿Era de Yu Dao? –Le pregunto Aang
-Eh! No sabría decirte… -Le contesto Sokka pensativo
-¿Cómo que no sabrías Sokka? Dime ¿Cómo vestía?
-Tampoco sabría decirte –Le contesto Sokka, notando que Aang se quedo con la duda en el rostro –Vestía tanto de verde del reino tierra como del azul de las tribus Aguas –Le Dijo Sokka confundido
-¿Lo recibirás? –Le pregunto seguidamente
-El pidió hablar conmigo ¡Entonces hablare con él! –Dijo Aang con firmeza
La puesta de sol se veía al fondo sobre el mar, recostado sobre las arenas y apoyado en las paredes de madera de su casa estaba el señor del fuego con una mano tras la cabeza y con la otra sosteniendo la mano de su amada, quien estaba recostada cómodamente sobre él, ambos mirando el final del día. Tras un entrenamiento arduo, un día algo difícil y agotador ambos descansaban con la paz que esa hermosa vista les otorgaba
-No huelo nada bien, quizá deba tomar un baño –Menciono Zuko tranquilo
-¡No! quedemos así un poco mas –Le dijo Katara volteando ligeramente. –La puesta del sol es hermosa no arruines el momento –termino ella, Zuko asintió con una sonrisa y dio un respiro profundo
-¿Alguna vez nos imaginaste así?... es decir ¿tú y yo… juntos? –Pregunto repentinamente Zuko mientras jugaba con la mano de Katara entrelazando sus dedos con los suyos suavemente
-Te mentiría si dijera que nunca se me paso la loca idea por la mente –Le contesto Katara tras meditarlo un instante
-¿En serio? ¿Cuándo? –Le pregunto Zuko con una sonrisa picara, Katara se levantándose de él y volteo dirigiéndole una mirada pensativa
-Pues cuando te conocí… "cariño" no fue precisamente lo que me inspiraste –Menciono Katara
-Eso lo sé –Le dijo Zuko con una ligera risa apenada. -¿Entonces en qué momento llegaste a pensar en mi diferente?
-Creo que fue… recuerdas aquella vez que nos encerraron en las catacumbas de Ba sing se, bueno, no te había visto en algún tiempo y cuando te vi en la tienda de Té me sorprendí no solo por el hecho de haberte encontrado en el lugar menos imaginado sino también porque… te veías tan distinto tu apariencia era muy distinta al igual que tu actitud te vi bastante alegre, y creo que el que te hayan encerrado por Azula fue culpa mía –Conto Katara
-Tal vez… así tenía que ser, sino le hubieses contado a Azula no nos habríamos encontrado en aquel lugar, no habría podidos hablar contigo… además ¿Dices que fue algo donde llegaste a pensar algo por mi?
-Recuerdo que estaba enojada y te grite sin razón, bueno tal vez si tenía razones pero no se justificaba desahogar mi enojo contigo... Y si fue ahí donde tras hablar contigo te vi como una persona noble que había pasado por quizá iguales tristezas que las mías –Recordó Katara mirando alguna parte en el suelo
-Aquella vez, yo no quería hablar solo me di la vuelta y pretendí ignorarte pero escuchaba cada reclamo tuyo, no podía ignorar tu voz. Aun así… me sentía bastante confundido y tome una pésima decisión –Dijo Zuko
-No quiero recordar eso. –Menciono Katara intentando levantarse pero Zuko la sostuvo
-De nuevo me disculpo por eso, mi mala decisión les hiso pasar momentos difíciles –Dijo Zuko con firmeza y sinceridad en su voz, Katara solo se quedo mirando a sus ojos y seguidamente cerro los suyos con una extraña sonrisa como absorbiendo esas disculpas
-Sabes ahora que me doy cuenta creo que tú has sido el único que me ha inspirado a escribir –Menciono Katara de repente
-¿Escribir? –Pregunto Zuko confundido
-¡Sí! Escribir. Después de… lo que sucedió en Yu Dao, encontramos el barco de nuestro padre, planeamos la invasión y nos apropiamos de un barco de guerra de la nación del fuego… Pero toda esa situación era muy frustrante para mí, los barcos de mi tribu se habían destruido más bien tuvimos que destruirlas y… la esperanza se empezaba a perder. El único lugar que tuve pare descargar mi enojo fue escribir, empecé a escribir un diario desahogando mis miedos y dudas. En mi mente te culpaba a ti… me imaginaba como habría sido todo de haber tenido tu ayuda –Dijo Katara con algo de tristeza que le causaba el recuerdo. -Pero más adelante llegue a la conclusión de que quizá fue lo correcto, de haber sido diferente tal vez la conclusión y el fin de la guerra también hubiesen sido diferentes –Concluyo tras un respiro volviendo a ella una sonrisa algo cabizbaja.
-Entonces solo te inspirado a escribir acerca de tu dolor –Dijo Zuko sombrío y avergonzado en su voz, desviando la mirada de ella.
-Así fue antes, pero… bueno, desde que llegue a la nación del fuego, empecé a escribir nuevamente, supongo que también de lo frustrante de esta situación de la sangre control, pero… hasta hace poco me percate que todo lo que escribo ahí tiene que ve contigo. –Dijo Katara posando una mano en el rostro de Zuko haciéndolo voltear hacia ella.
Zuko solo se quedo contemplando el azul de sus ojos en silencio como si admirara una hermosa pintura.
-¡Katara te amo! –Dijo finalmente sin perder de vista el mar azul de los ojos de Katara
Como si fuese la primera vez que escuchara esas palabras Katara solo reacciono algo sorprendida, entonces cerró los ojos y se lanzo sobre los brazos de Zuko dándole un beso casto y seguidamente acomodándose en su pecho.
En la gran sala del consejo de los cinco, situado en el centro de Yu Dao bajo las miradas curiosas de los representantes de cada nación estaba un hombre adulto de unos 40 años, fuerte y corpulento vestido con trajes verdes del reino de la tierra pero a la vez llevando amarres azules con pieles de animales que solo se podrían encontrar en la tribu agua del norte. Su tez era morena, sus ojos eran de un azul oscuro, sus cabellos eran negros y tenía un peinado que solo hacia recordar a los hombres de la nación del fuego. Este hombre se mantenía ahí mirando hacia el suelo algo incomodo por las miradas a su alrededor, mientras esperaba la llegada del Avatar.
Finamente el avatar llego acompañado de su amigo Sokka, y este hombre solo pudo respirar aliviado al verlo entrar y tomar su lugar en el consejo.
-¿Eres tu quien me mando a llamar? –Pregunto Aang amablemente
-Así es señor, me gustaría entablar una conversación con usted –Dijo apresuradamente aquel hombre
-Te escucho –Dijo Aang, al momento que todos los presentes incluyendo Sokka volteaban hacia ese hombre con suma curiosidad.
-Eh… si no es mucho pedir quisiera hablar solo con el Avatar –Dijo aquel hombre hacia los presentes, algo tímido.
Casi de mala gana todos ahí empezaron a salir dejando a Aang con aquel hombre.
-Puedes subir –Le dijo Aang algo animado pues le pareció graciosa la manera en la que el hombre hiso salir al consejo.
-Gracias señor –Dijo ese hombre al momento en que subía con una reverencia típica de la nación del fuego.
-Y bien, ¿de qué querías hablar conmigo? –Pregunto Aang en cuento el hombre se sentó a su lado
-Es acerca de la sangre control, joven avatar creo que usted no se ha percatado de esa situación –Dijo el hombre poniéndose repentinamente muy serio
-¡¿Qué no me he percatado?!, he querido hablar con los ciudadanos del reino tierra para acabar con las disputas desde hace tiempo, como puede decir que no me he percatado –Dijo Aang algo enojado por la afirmación del hombre
-Eso lo sé, pero me temo que usted está del lado equivocado del asunto –Dijo algo nervioso el hombre, por el repentino enojo del avatar
-El lado equivocado eh, no eres el primero que me dice eso, han venido maestros agua quejándose de las persecuciones alegando lo mismo, al igual que han venido la gente de Yu Dao. –Dijo Aang tras un suspiro un tanto más tranquilo pero inquieto a la vez.
-…Pero ¿De qué nación eres tú? –Pregunto repentinamente Aang pensativo y observándolo
-Es largo de explicar, así que será mejor que escuche atentamente joven Avatar. –Dijo aquel hombre retomando su seriedad aun más que antes
Como que ya me habia tardado mucho en mostrar a Aang, la verdad tenia pensado en que aparesca antes pero no creo que lo de Zuko y Katara se extendiera tanto, pero en fin ahi lo tienen. Me costo 19 capitulos que Zuko y Katara por fin aceptaran su amor, pero esque era inevitable n/n perooo ¿Quien es ese hombre? jujuju esperen al siguiente capitulo porque Lo mejor aun esta por llegar (Como que sone a anuncio de telenovela) Ok exagere pero si se va a poner interesante (Creo) Bueno eso lo dejo a su criterio.
