Capítulo difícil por delante. Todos los errores son míos...


- ¡Vamos Del, vamos! ¡No es posible que sólo tengas eso! - Cosima gimió con desesperación. Estaba completamente desnuda debajo del cuerpo caliente de la rubia y le exigía más intensidad que Delphine intentaba entregarle, pero estaba agotada. - ¡Necesito más...!

- No quiero lastimarte chérie. O al bebé... - Delphine seguía moviendo su mano en el interior de su amor y gimió cuando sintió el escozor de un nuevo rasguño en la espalda - ¡Oh mon Dieu...! Lo estoy intentando Cosima... pero estoy cansada...

- Bueno eso podemos arreglarlo - Cosima asintió y obligó a la rubia a salir de encima. Así mismo como estaba desnuda, se levantó de la cama y abrió el armario frente a ella donde estaba la caja de juguetes sexuales que mantenía guardada. Cuando ella le enseñó el consolador y el arnés a Delphine, la rubia volvió a gemir y suspiró. Su cuerpo desnudo estaba enrojecido y sudoroso, se recostó en la cama y esperó a su chérie a que regresara.

- Si estás cansada podemos hacerlo fácil - Cosima se rió al mismo tiempo que se volvía a subir a la cama para quedar a horcajadas sobre el cuerpo de su chica. Pasó las correas del arnés por sus piernas largas y luego sonrió. El consolador tenía un bulbo pequeño que Cosima insertó en la vagina de Delphine con cuidado, ella tuvo cerciorarse que estaba bien mojada para no lastimarla y sonrió cuando Delphine volvió a gemir en voz alta.

- Dios mío mon ange... por qué me haces esto... - la rubia estaba más agotada de lo que quería admitir y tener a su amor con las hormonas alborotadas era una tortura, deliciosa sí, pero tortura sin duda - Vas a matarme...

- No matarte cachorrito - Cosima sonrió - Voy a montarte, Cormier ¿Te gusta? La morena luego se posicionó de manera correcta para caer en el consolador y casi gritó cuando sintió el artefacto llenarla como ella quería. Cogió las manos de Delphine entre las suyas y las besó, sintiendo la rugosidad de las largas cicatrices que le habían quedado en las palmas luego del accidente. Las manos de la rubia eran ásperas contra su piel pero a Cosima no le importaba, ella sabía que su amor se sacrificaba mucho por ambas y todo lo que Delphine hacía por ella, Cosima lo sentía a través de sus manos.

Luego Cosima posó esas mismas manos en sus pechos hinchados. Con el embarazo le habían crecido un poco más y aquel detalle era el placer personal de Delphine que le gustaba mucho adorar los pechos de su chérie, con las manos y con la lengua.

Delphine se lamió los labios y gimió cuando comenzó a sentir el vaivén incesante del cuerpo de su ángel encima de ella. La presión del movimiento hacía que el eje del juguete que tenía insertado en la vagina se moviera y la llenara cada vez más.

- Cosima... - la rubia llamó a su amor con la voz ronca y la miró con total devoción - Mon amour... Je t'aime… Je t'aime…

La morena sonrió y se agachó para besar a Delphine sin dejar de moverse. La sensación era increíble y Cosima estaba a punto de correrse con un gran orgasmo, pero necesitaba todavía más. Necesitaba que Delphine la llenara, así que se volteó y la rubia tuvo que voltearse con ella para quedar a horcajadas.

- Te amo - Cosima susurro con cariño - Pero necesito que hagas tu trabajo Cormier, ahora.

Delphine lloriqueó pero asintió con fervor y comenzó a moverse sin descanso dentro de su amor. Cosima tenía su cuerpo atrapado entre sus piernas y gritó cuando sintió más rasguños en su espalda y sus nalgas. La rubia podía sentir la humedad de su interior mezclándose con la de su chérie y se dio cuenta que no tardaría mucho en correrse sobre Cosima con fuerza.

El vaivén era tan potente que la cama se movía y crujía de una manera escandalosa, pero ninguna de las dos estaba pendiente de eso sino de sus metas, llegar al orgasmo.

- Sí, sí, sí, sí, sí - Cosima gimió con el rostro contraído de placer - Sí Delphine... más, más, más... estoy tan cerca mi amor... ¡OhmaldiciónDelphine...!

Cosima llegó al orgasmo y lo gritó sin un pudor en el mundo aferrada a la espalda de su amor, luego sus gritos fueron silenciados por los labios de Delphine que no dejó de besarla mientras se seguía moviendo hasta que ella misma gritó su orgasmo en el pecho de su esposa.

Delphine había "eyaculado" sobre Cosima y a la morena le había hecho mucha gracia. Siguió sonriendo cuando sintió llorar a su cachorrito y trató de calmarla con suaves besos en la coronilla y tiernas caricias en la espalda. Podía sentir el corazón de Delphine todavía latiendo desaforado sobre su propio pecho y abrazó con más fuerza a su pareja.

- ¿Del? - Cosima llamó con una sonrisa divertida a lo rubia que sólo podía gemir - ¿Sigues viva cachorrito?

- Sí... - Delphine respondió con la voz cansada - Eso creo... Pero chérie, fue demasiado...

- Fue increíble mi amor - Cosima estaba demasiado feliz para preocuparse de otra cosa - Gracias por eso Del, yo sabía que podías.

- No sería una buena esposa si no era capaz de cumplirte mon cher - Delphine dijo ahora más calmada - Y tú eres insaciable, tengo que estar a la altura aunque... eso signifique mojar la cama. Lo siento Cosima.

- No hay problema cariño - Cosima besó a Delphine en los labios - Podemos cambiar las mantas, pero primero tenemos que deshacernos del juguete.

- Sí por favor - Delphine lloriqueó una vez más - No soporto más tenerlo dentro... Ay...

- Lo siento Del - Cosima se disculpó cuando se movió una vez más encima de su amada para quitarle el consolador. Quitó las correas de la cintura de Delphine y decidió que era mejor dejarlo en el baño. La rubia vio a su ángel ir y volver trayendo consigo unas mantas limpias para poner en la cama. Cuando ella se levantó se quejó de nuevo, sentía la entrepierna ardiendo y tendría que acostumbrarse a caminar raro por unos días aunque ella sólo quería dormir.

Trató de ayudar a Cosima a poner las nuevas mantas y cuando lo hizo, se dejó caer en el colchón completamente fatigada, pero tuvo la energía suficiente para rodear a Cosima por la cintura y aferrarla contra su cuerpo. Amaba ser más alta que ella porque le encantaba ser la cuchara grande y rodear a su chérie de esa manera.

Se quedó dormida sintiendo el calor de Cosima y trató de no pensar en lo que traería la mañana.

La llegada a Lille no había estado exenta de curiosidades. Ellos habían llegado a Calais Norte en Francia y tuvieron que atravesar Lille otra vez en el Eurostar, el tren que conecta Londres, Francia y Bélgica. Pararon en Lille Fives y siguieron una ruta alternativa desde el Villenueve-d'Ascq hasta cruzar el bosque Sur-Marque. El rancho de Delphine estaba apartado de las zonas más pobladas del bosque y no tenía carretera, así que el tramo hasta el lugar lo habían tenido que hacer a caballo. Neil se encargó de rentar cuatro caballos en Sur-Marque. Tenían el dinero suficiente para ello entre los chicos y fue gracias a eso que no tuvieron que caminar. Delphine montó su caballo negro con Cosima detrás de ella. Estaba preocupada por su estado de gravidez estando arriba de un caballo, pero la morena desestimó su preocupación.

- No soy ni seré la única mujer que ha montado a un caballo estando embarazada antes Del - Cosima le recordó con suavidad abrazada a su espalda - Recuerda que nuestros antepasados incluso parían arriba los caballos, no te preocupes que estaré bien.

Delphine asintió pero procuró no cabalgar demasiado rápido para no incomodar a sus ángeles. Llegaron a la casa al atardecer, un lugar bastante solitario que todavía mantenía incólume la casa principal.

Pero todo el resto se había ido.

- Ce n'est pas possible (No puede ser) - Delphine se bajó del caballo y corrió hasta la que por un tiempo fue su casa. Tenía el porte de un granero y era de madera de roble que ahora se veía oscura y estaba sucia - Cela ne peut pas être bon (Esto no puede estar bien)

La rubia no entendía por qué no había rastros de las otras tres pequeñas edificaciones que completaban su hogar y cuando lo mencionó llena de angustia en voz alta no esperó a que James le respondiera.

- Hubo un gran desastre en esta parte de Francia durante el invierno de mil novecientos noventa y nueve y el año dos mil. Una feroz tormenta de nieve y viento azoló esta parte de la provincia por esa época y destruyó todo a su paso, bueno, excepto la casa principal.

- Je n'ai rien... - Delphine admitió por fin en tono derrotado cayendo de rodillas frente a la que fue su casa. Cosima que no soportó ver a su amor tan angustiada, se bajó del caballo ayudada por Tommy y cayó de rodillas a su lado abrazándola. Delphine la abrazó de vuelta y lloró en su hombro - No tengo nada Cosima, no tengo nada...

- Lo podemos arreglar mi amor - Cosima la consoló - Sé que juntas podremos hacerlo cachorrito, estará bien. Está bien, estaremos bien...

Mientras las chicas tenían su momento privado los chicos decidieron que no podían quedarse sin hacer nada.

- Tenemos que ayudarlas - Tommy le dijo a sus amigos mirando a las chicas con la expresión cargada de tristeza - No podemos dejarlas a su suerte en este lugar, tenemos que hacer algo chicos.

- Tommy tiene razón - James asintió y también miró a las chicas que seguían abrazadas con expresión entristecida - Podemos juntar materiales arreglar la casa principal al menos, que tengan un lugar seguro para pasar la noche.

- Y también podríamos estar más cerca - Neil pensó en voz alta - El bosque Sur-Marque no está tan lejos... él miró a las chicas con el entrecejo fruncido y lo decidió.

- Las ayudaremos con esto también - dijo el mayor de los chicos en voz baja y los otros dos asintieron con una sonrisa. Ellos esperaron hasta que las chicas estuvieran más tranquilas pero descubrieron que del llanto habían pasado a la discusión.

Ellos supieron que Delphine quería que Cosima volviese con sus padres y por supuesto la morena se había negado en redondo a la idea.

- ¡No puedes estar hablando en serio Delphine! - Cosima exclamó enojada parada frente a una rubia todavía muy angustiada que seguía de rodillas - ¡No me puedes pedir que vuelva con mis padres ahora! ¡No después de todo lo que hemos pasado!

- ¡Sé que no quieres chérie, pero entiéndeme! ¡Mira a tu alrededor! - Delphine respondió con la voz quebrada - No tengo nada Cosima. No tengo nada que ofrecerte, absolutamente nada. Además tienes que pensar en nuestro bebé, no puedes quedarte aquí Cosima. Lo siento pero es mejor que regreses con tus padres.

Cosima negó con la cabeza y quería seguir peleando con Delphine su derecho de decidir, hasta que los chicos vieron prudente la interrupción. Neil se disculpó y explicó la idea a las chicas aunque sus ojos estaban fijos en Delphine. Cuando ella se dio cuenta lo que planeaban hacer negó fervientemente.

- No puedo aceptarlo - Delphine se puso de pie y se alejó de todos - Ustedes ya han hecho demasiado por nosotras y yo no tengo cómo pagarles, pero gracias chicos.

- Eres una cabezota Cormier - Cosima se quejó mirando a la rubia muy enojada - Nuestros amigos están ofreciéndote justo lo que necesitas y tú te niegas.

- Me niego porque no será justo lo que gastarán en ayudarnos - Delphine se enfrentó otra vez a Cosima - Y me niego porque soy muy capaz de arreglármelas sola Cosima, ya lo he hecho antes. Lo podré hacer de nuevo.

Los chicos y Cosima se miraron y pusieron los ojos en blanco casi al mismo tiempo al oír la negativa de Delphine. La vieron desaparecer dentro de la casa en ruinas y el pequeño grupo volvió a juntarse para debatir qué hacer a continuación.

- No podemos dejarla sola - fue lo primero que dijo Cosima a los chicos – No en ese estado tan alterado y no en este lugar tan destrozado, no me iré donde mis padres tampoco. Mi lugar está con ella.

- Dudo mucho que podamos convencerla de lo contrario ¿No? - Tommy le preguntó a Cosima que respondió con un asentimiento y suspiró.

- Es una cabezota sin remedio - ella admitió enojada y eso hizo reír a James - No hará caso a nadie, y si por algún motivo aceptara tus planes estará mintiendo. Ella pone una cara que... no importa, cuando la conozcan más lo sabrán. Pero no, no podremos.

- Entonces tendremos que buscar otra manera - Neil respondió y miró a Cosima - No me refiero a hacerle daño a tu esposa Cosima, pero si tenemos que obligarla… ¿Nos apoyarás?

Cosima no respondió de inmediato. Estaba indecisa de actuar de manera más potente en contra de su chica, pero cuando sintió golpes y gritos provenientes del interior de la casa, supo que debía tomar una decisión extrema.

- Está bien chicos - Cosima estuvo de acuerdo con un asentimiento - Sé que Delphine nos odiará pero se le pasará pronto, mi cachorrito sólo odia a la gente que me hace daño así que estarán bien.

- ¿Ca...? ¿Cachorrito? - James preguntó un tanto confundido y miró a Cosima y a sus amigos que sonrieron

- Sí Jimmy - Neil respondió con una sonrisa mirando a Cosima - Sí que ella es el cachorro.

- Aunque ahora parece más un perro guardián - Tommy ironizó en tono de burla - Más que eso.

- Y peor - Cosima asintió - Pero será necesario chicos, de verdad necesitaremos vuestra ayuda.

- Y la tendrás muchacha - Neil miró a los tres chicos con decisión pero luego sólo a Tommy - Ten a mano una cuerda Thomas, esto va a requerir un poco de fuerza bruta. - luego miró a Cosima - Siento mucho si lo que vas a ver será violento, pero trataré de no hacerle daño, te lo prometo.

- Está bien amigo - Cosima suspiró - Si no hay más opciones, está bien.

- Bien - Neil asintió y se acomodó los pantalones - Allá voy...

Cosima y los chicos esperaron cerca del grupo de caballos. Thomas se adelantó hasta quedar de pie afuera de la casa y todos respingaron cuando escucharon gritos y forcejeos. Un minuto después Neil salió de la casa, teniendo a Delphine entre sus brazos gritando y pataleando exigiendo ser puesta en libertad. Sin embargo Neil no la soltó y pidió la ayuda de Thomas para sostenerla. El joven americano asintió y le costó lo suyo atar las piernas y las manos de la rubia pero lo consiguió de manera eficiente y la tuvieron que dejar recostada en el suelo de tierra para que se calmara.

Fue en ese momento que Cosima se acercó a su pareja despacio, como si fuera un cachorrito asustado. Ella dio un respingo cuando Delphine le gruñó pero no dejó de acercarse.

- ¿Pourquoi? - Delphine preguntó con la voz ronca de gritar mirando a Cosima con los ojos enrojecidos - ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué les has dejado que me traten así Cosima? ¡Mírame! Estoy atada como los animales... ¿Por qué chérie?

- Lo siento cachorrito - Cosima se disculpó con la voz quebrada - Pero no había otra manera mi amor, tú no querías hacernos caso y teníamos que ayudarte, ¿Entiendes? No quería llegar a esto Delphine, pero era necesario. Ahora vas oír lo que hemos decidido cariño y tendrás que mantenerte tranquila. Te soltaremos luego de explicarte todo y si te portas bien nunca más tendrás que volver a estar así.

- Está bien - Delphine respondió con cansancio - Me portaré bien sólo, por favor desátame las manos. Me duelen las manos, Cosima...

La morena asintió y Neil se encargó de desatar las manos de la rubia. Gimió cuando las sintió libres y cerró los ojos cuando se dio cuenta que las tenía enrojecidas. Todavía seguían doliéndole, pero Cosima se encargó de ayudarla con el dolor haciéndole un masaje.

- Lo siento cariño - Cosima se volvió a disculpar besando las manos de Delphine con suavidad - Lo siento mucho, lo siento mucho...

Delphine asintió con tristeza y se dejó querer por su chérie. Luego tal como prometió, se quedó tranquila mientras escuchaba las ideas de sus amigos con relación a lo que harían con la casa en ruinas.

- Hay mucho que arreglar pero no es nada tan grave - Neil dijo con seriedad mirando al grupo y luego a Delphine - Por increíble que parezca todavía hay cosas intactas dentro de la casa a pesar que no hay ventanas y que parte del techo de la esquina trasera está desaparecido. Hay una mesa, una cama, un armario y una cocina a leña que parece todavía funcionar, no tiene horno pero está perfecta si lo que quieren es cocinar y calentar el ambiente. También está la chimenea de la sala de estar. No hay nada excepto la chimenea y en el comedor está la única mesa que les he mencionado. Y el baño...

- Sólo hay un inodoro y un lavamanos - Delphine admitió con seriedad y luego miró a Cosima - No hay ducha chérie, ya sabes que antes tenía que-

- Lo sé cariño - Cosima asintió y besó a Delphine sin importar que los chicos estuvieran presentes - No tienes que explicarme nada cachorrito.

- Otra cosa importante es que no hay luz - Neil informó minutos después - Había una conexión eléctrica pero está arruinada y hay que arreglarla.

- Tenemos trabajo que hacer chicos - Tommy admitió pensando en lo que podía hacer para ayudar y sonrió - Pero tenemos todo lo necesario.

Neil asintió y James hizo lo mismo. Ellos tenían ideas que le fueron explicando a las chicas y Cosima estaba muy entusiasmada sabiendo que podía aportar lo suyo gracias al fideicomiso que le dejó su abuela. Un dinero que por nada del mundo podían tocar sus padres, pero que sabía que no podría sacar aún para no alertar a su madre de su paradero.

Los cuatro chicos hablaban de todo eso entre ellos con mucho entusiasmo excepto Delphine. Ella los escuchaba con el corazón en un hilo sabiendo lo mucho que les debería a todos por todo lo que gastarían en ayudarla. Sin que el pequeño grupo se diera cuenta, ella terminó por desatar sus piernas y se puso de pie, alejándose una vez más de ellos. Se sentó en la escalinata de la casa y no se movió hasta que los chicos se dieron cuenta que ella no estaba presente.

- Yo me encargaré esta vez - Cosima les en tono triste cuando todos llamaron a Delphine y ella no respondió - Ahora necesito ayuda para buscar un alojamiento para ambas por la noche chicos, es lo único que nos hace falta.

- En el pueblo de Sur-Marque hay alojamientos disponibles - le respondió Neil - Buscaremos una habitación para ustedes y regresaremos para llevarlas de vuelta. Sólo cuida de ella Cosima, te necesitará mucho ahora.

- Lo sé, chicos - Cosima asintió con un nudo en la garganta - Lo sé. Gracias.

Ellos se despidieron y se marcharon con los cuatro caballos que debían devolver a su dueño en el pueblo.

Cosima en tanto regresó al lado de su chica y se sentó en la escalinata, un peldaño más arriba de Delphine y la abrazó por la espalda. Sólo en ese momento fue que Delphine pudo desahogarse y estalló en un llanto muy feo lleno de pequeños gemidos y gritos. Cosima una vez más la dejó llorar y se dedicó a consolarla sin palabras, dejándola descansar entre sus brazos cuando el cansancio de toda su catarsis la dejó agotada.

Eso, hasta que los chicos llegaron con buenas noticias y se llevaron a las chicas a la habitación que habían alquilado para ellas en una residencial turística. No era muy lujosa, pero tenía todas las comodidades que necesitaban. Cosima ayudó a Delphine a recostarse después de darles las gracias a los chicos, que se quedaron de acuerdo en reunirse por la mañana para empezar con el trabajo.

Cosima había tenido que hacerse cargo una vez más de una Delphine con pocas capacidades de movimiento. Luego de recostarla en la cama, la ayudó a comer al mismo tiempo que lo hacía ella. La dueña de la residencial les había ofrecido comida luego de saber que no habían tenido un buen día y las dejó descansar, prometiendo que tendrían su completa privacidad por la noche.

Cosima agradeció el gesto y se fue con la comida a la habitación. Ayudó a Delphine a que se lo comiera todo y volvió a ayudarla a recostarse teniendo que hacer lo mismo Cosima, cuando la rubia la llamó en tono angustiado al no sentir su cuerpo cerca.

- Estoy aquí cariño, estoy aquí - le susurró con ternura y la abrazó - Duerme ahora cachorrito, sólo descansa.

- ¿Cosima...? - Delphine llamó adormilada a lo que Cosima respondió con un asentimiento - Je'taime... je'taime... ne me laisse pas... (No me dejes)

- También te amo Del - Cosima le respondió con un suave beso en la frente y se acurrucó a su lado - Nunca te dejaré...

Ambas se durmieron y empezaron el día siguiente casi de madrugada. Lo que siguió desde ese día hasta un mes más tarde fue de locura, mucho trabajo, sudor y algunas lágrimas también pero sobre todo buen tiempo.

Los tres chicos y sus esposas. Cosima y Delphine se enteraron que sus amigos estaban casados. Ellas les habían ayudado mucho con todo y Siobhan, la esposa de James que era enfermera, también se dedicó ese tiempo a tomar cuidado del embarazo de Cosima. El grupo de seis se había trasladado con camas y petacas a Lille para estar más cerca de las chicas. Ellos habían rentado una casa de tres pisos en el pueblo cerca del bosque Sur-Manque y viajaban periódicamente a Londres ya que los seis tenían su residencia en ese país, incluso James que al igual que Tommy era de América del Norte, pero no estadounidense sino canadiense. Franco canadiense, vivió toda su infancia en Montreal y por los estudios se trasladó a Inglaterra. Consiguió su residencia a los veintitrés años y tres años más tarde se casó con Siobhan, una chica irlandesa y se quedó con ella en Londres. Los padres de James eran de dinero y le dejaron su herencia cuando su padre se murió a causa de un accidente automovilístico. Era hijo único y sólo le quedaba su madre que todavía vivía en Montreal.

La familia de Thomas también era de dinero porque eran banqueros. De hecho la familia de Tommy conocía a la familia de Cosima, pero él nunca se acordó de ella porque dejó Estados Unidos siendo todavía muy joven. A los quince años se fue a vivir a Londres y años más tarde conoció a James. Luego, los dos conocieron a Neil que era el único de ellos sin familia adinerada y de alguna manera se hicieron amigos. Amistad que sigue tan estrecha hasta el día de hoy.

Así fue que ellos emprendieron la nueva aventura de ayudar a la pareja de chicas que escapaban de sus verdugos, como Siobhan le gustaba decir cada vez que hablaba de ellas. Fue divertido para Cosima saber que la chica compartía el nombre con la madre adoptiva de Sarah y Félix que también era irlandesa. Ella no creía en las coincidencias sin embargo y tenía mucho interés de preguntarle a la Siobhan de Sarah si conocía a la esposa de James.

Siobhan estaba preocupada por el embarazo de Cosima, pero se sorprendió que después de todo lo que había pasado, ella se mantuviera en buen estado y el bebé, que era una niña, también se mantuviera en un perfecto estado de salud. Cosa que a Cosima por supuesto no le sorprendió en absoluto.

- Esta bebé es una luchadora como su madre - mencionó ella, mirando a Delphine que se encontraba atareada con la antigua mesa de madera que estaba intentando arreglar - No me sorprende que esté bien porque será como ella.

- Y cómo tú también Cosima - la joven irlandesa le recordó en tono amable - No te olvides de ti misma.

- Sí, lo sé - Cosima suspiró acariciando su vientre que comenzaba a mostrar signos de redondez - Lo sé.

Cosima seguía un poco triste porque no podía ayudar al grupo con lo de la remodelación. Delphine se había negado en redondo y le pidió a las esposas de los chicos, Miri que era la esposa de Neil y a Krystina que era la esposa de Tommy además de Siobhan, que no permitieran a Cosima acercarse a la casa por ningún motivo.

- Estás embarazada Cosima, no puedes trabajar con nosotros - Delphine espetó en tono severo mirando a la morena con el entrecejo fruncido - Ni siquiera lo pienses chérie, porque la respuesta es no y seguirá siendo no.

- Está bien, está bien - Cosima asintió con las manos en alto y una sonrisa - No me meteré donde no me llaman, está bien Del, no te enojes.

Delphine asintió pero como no confiaba del todo en Cosima les pidió a las chicas que vigilaran a su chérie de cerca. Miri asintió y Krystina también. Junto con Siobhan, conseguían distraerla en la cocina de la casa que los tres chicos y Delphine habían decidido reacondicionar primero. Habían limpiado la cocina a leña, instalaron un lavaplatos y un pequeño refrigerador, porque Delphine tampoco estaba dispuesta a hacerles gastar demasiado dinero. Cosima además estaba emocionada porque tenía espacio y tierra para cultivar sus propias hortalizas. Y la carne que le gustaba a Delphine. A ella le gustaba cazarla cuando no tenían abastecimiento del mercado. A Cosima no le gustó mucho lo de la caza, pero sabía que Delphine no lo hacía siempre. Tuvo que hacerlo una vez en invierno cuando el tránsito desde el rancho hasta el pueblo fue imposible y no tenían muchos alimentos aparte de algunas verduras y alimento enlatado. Así que luego de arreglar la casa ella misma se encargaba de esas tareas, cazar y pescar en el lago cercano. Cosima era vegetariana pero no vegana. No comía carne roja, pero por su embarazo tuvo que empezar a comer pescado. Necesitaba nutrientes y proteínas que tenía la carne del pescado así que no le quedó más remedio. Delphine sabía pescar, lo había hecho mucho en su adolescencia y gracias a eso y que también sabía cazar, fue que sobrevivió sola por tanto tiempo.

Ella cocinaba con la ayuda de Cosima y también se encargaba de recolectar madera para la chimenea y la cocina a leña.

Gracias al trabajo pesado ella había ganado más peso y musculatura, pero también vivía un poco más cansada que antes y le costaba más cumplir las exigencias que le demandaba Cosima sobre todo durante la noche, aunque se las arreglaba para complacerla por supuesto. La ayuda extra servía muchísimo y pasaron muchas noches intensas gracias a esa ayuda.

Los chicos en tanto todavía permanecían cerca. Habían ayudado a las chicas, pero todavía no se atrevían a dejarlas solas en el rancho tan apartado. Aun cuando no estaban lejos del pueblo, igual tenían un ramo que recorrer desde la casa principal a la que habían alquilado.

Y estar cerca fue un acierto.

Había pasado otro mes y Cosima ya tenía cinco meses de embarazo. Cinco meses que a la morena le parecían años, porque no sólo tenía que lidiar con los síntomas comunes de estar embarazada, sino también con las hormonas revueltas que no le daban tregua.

Ella había hecho el amor con Delphine durante casi toda la noche y había conseguido tres grandes orgasmos que habían dejado a la rubia muerta para el mundo después de cumplir con su deber y a Cosima con una tremenda sonrisa en los labios. Se habían quedado dormidas como todas las noches, abrazadas y desnudas de la cintura para arriba. Cosima recostada de costado dándole la espalda a Delphine y ella abrazándola por detrás. La noche estaba muy fría, pero el interior se mantenía caliente gracias a que la habitación estaba cerca de la cocina. El calor del fuego mantenía la casa en un ambiente tan cálido que las chicas sólo se preocupaban de descansar. Por eso no sintieron los ruidos. O a los perros cercanos que comenzaron a ladrar. Ellas no sintieron nada.

Excepto cuando las despertaron. Ambas habían sido bruscamente despertadas de su sueño apacible por un grupo de hombres armados que entró a la habitación donde dormían y las obligaron a levantarse. Un par de hombres arrancó a Cosima de los brazos de Delphine y con gritos la obligaron a moverse sin hacerle daño.

Cuando Delphine se dio cuenta de lo que ocurría, saltó de la cama esquivando a los hombres que se acercaban a hacer lo mismo con ella y se enfrentó a ellos de la misma manera que se había enfrentado a los chicos que molestaron a Cosima en el crucero, a puñetazo limpio.

Logró noquear a dos de ellos pero un tercero logró golpearla en el vientre y la hizo caer.

- ¡Delphine no! - Cosima gritó con desesperación - ¡Por favor no la lastimen...! ¡Delphine...! Cosima de pronto se vio sacada con fuerza de la habitación y de la casa, mientras Delphine seguía luchado con sus atacantes y gritando el nombre de Cosima.

- ¡Cosima...! - ella llamó con desesperación intentando sin éxito librarse de sus captores - ¡¿Dónde se la llevan?! ¡¿Quiénes son ustedes?! ¡Por favor no se la lleven! ¡Cosima...!

- ¡Delphine...! - Cosima gritó intentando liberarse pero no era rival para los dos hombres fuertes vestidos de negro - ¡Déjenme ir malditos hijos de puta! ¡Déjenme en paz!

Los hombres que se llevaban a Cosima no respondieron, sólo salieron de la casa con la chica en andas y Cosima se dio cuenta de todo, cuando vio el auto de lujo aparcado en la entrada junto a un par de camionetas blindadas, donde también esperaba una pareja guardias armados.

Del auto de lujo salió una mujer vestida de negro y sombrero elegante, que se quedó de pie frente a los hombres que tenían capturada a Cosima y a la misma Cosima que miraba a la mujer con rabia.

- ¡Madre! - ella gritó con desesperación - ¡¿Por qué estás aquí?! ¡¿Por qué me haces esto?! ¡Diles a estos gorilas que me suelten y que dejen en paz a Delphine!

- Me tomó un tiempo encontrarte hija pero lo he conseguido - Jarvinia sonrió a su hija sin un cuidado al mismo tiempo que miraba con asco la casa desde donde la había visto salir a la fuerza - Es espantoso haberte encontrado en un lugar como este y en estas condiciones, pero no podía dejarte aquí sabiendo que mi nieto está en camino. Sobre todo no podía dejarte con esa mujer. No de nuevo. Acabaré ahora mismo con esta pesadilla que no me ha dejado en paz durante tanto tiempo. - ella luego miró a los guardias - ¡Métanla al auto y por nada del mundo la dejen salir! Amárrenla si tienen que hacerlo pero tengan cuidado, no olviden que está embarazada.

- Si señora - dijeron los hombres al unísono y se llevaron a Cosima que no paraba de gritar por ayuda en voz alta con la esperanza que los chicos en pueblo la escucharan aunque fuera imposible.

- ¡No...! - Cosima ahora gritó cuando vio a la mujer rubia entrar en la casa - ¡No le hagas daño madre! ¡Por favor te lo ruego...! ¡Delphine!

Cosima seguía gritando y suplicando pero no pudo hacer nada. Tuvo que dejar que la metieran al auto de su madre y que la ataran con cuidado contra el asiento del auto porque ella comenzó a atacarlos exigiéndoles ser liberada.

Mientras eso ocurría afuera, adentro la situación no era mejor. Delphine había conseguido liberarse de uno de sus captores pero seguía peleando con otro que la había conseguido atrapar por los brazos y la obligó a permanecer de pie mientras esperaba nuevas órdenes.

Cuando Jarvinia entró a la habitación se dio cuenta de uno de sus guardias en el suelo, le gritó que se pusiera de pie y saliera de la casa. El hombre hizo caso y a duras penas logró salir. Tenía la cara ensangrentada y un ojo morado.

Se paró frente a Delphine que la miró con rabia y se dio el gusto de abofetearla en el rostro un par de veces con una fuerza tal, que le había partido el labio cerca de la comisura de la boca.

- Te mereces mucho más que eso por haberte atrevido a secuestrar a mi hija, perra. - Jarvinia espetó con una furia fría - Debería mandarte a la cárcel para ver cómo te pudres, pero no tengo pruebas suficientes para hacerte arrestar porque Cosima te defendería. No, eso no me serviría. Sería demasiado complaciente y tú te mereces más.

- ¿Me merezco más? - Delphine se atrevió a sonreír con sorna al oír las palabras de la mujer - ¿Qué puede ser peor que ser atacada por sus hombres en nuestra propia casa en medio de la noche? ¿No cree que ya he tenido suficiente? Me ha hecho pasar un infierno lejos de su hija señora Niehaus y ahora vuelve a castigarme quitándomela otra vez cuando por fin estamos comenzando a ser felices. ¿Cuándo lo entenderá? Con Cosima nos amamos, su hija me ama...

- Cállate... - Jarvinia no estaba dispuesta a tolerar más rebeldía - Cállate de una vez...

- Usted trató de separarnos pero no le resultó - Delphine estaba desesperada pero no dispuesta a soportar más humillaciones - Cosima me ama, me ha amado tanto como yo la amo a ella y usted nunca podrá separarnos, nun-

- ¡Cállate ya pedazo de mierda! - la rubia más vieja golpeó a Delphine en el rostro una vez más y suspiró. Delphine tuvo que escupir la sangre que le había quedado en la boca luego del golpe porque había sido tan fuerte, que le dividió la esquina de su labio en dos.

- Si quiere que me calle tendrá que hacer más que eso señora - Delphine se rió y sus dientes blancos estaban manchados de sangre - Porque sabe muy bien que cuando se vaya de aquí yo iré tras Cosima y volveré a rescatarla de su prisión. Como lo hice la primera vez. Porque la metió en un crucero para que fuera su prisión y ya ve, el destino quiso juntarnos de nuevo. Usted no podrá separarnos señora Niehaus, no podrá porque siempre encontraremos la manera de estar juntas.

- Tal vez - Jarvinia asintió e hizo un gesto al hombre que todavía sostenía a Delphine y le pidió su arma. Cuando él se la entregó, ella la tomó en las manos y la observó por un rato hasta que volvió a hacerle frente a Delphine con el arma apuntando en su contra - Tal vez yo no sea capaz de separarlas pero mira, este pequeño dispositivo sí que podrá. Y lo hará lento y de una manera muy dolorosa... es lo que te mereces por haberme robado a mi hija.

Delphine se quedó de pie, enfrentada a lo que venía. No estaba dispuesta a agachar la cabeza y morir de rodillas como los cobardes. Ella gritó cuando sintió el disparo en el costado derecho de su vientre, pero no se derrumbó de inmediato. Sólo lo hizo cuando el hombre la dejó libre y ella cayó sin fuerzas al piso de la habitación.

Lo último que vio fue a Jarvinia junto al hombre que la había atacado saliendo de la casa y escuchó las palabras que supo serían su total perdición.

- Quémalo todo – ordenó la mujer mayor sin titubear - Hasta los cimientos, que no quede nada. ¡Ahora mismo!

Las llamas ardieron y Delphine sólo tenía una cosa en mente.

- Cosima... - ella susurró y cerró los ojos dejándose ir – Je t'aime…

Je t'aime…


N/A Lo siento...