De nuevo atrasada (Muy atrasada) les traigo el capitulo 21 del fic, se que ya lo he dicho antes pero lo recalco no pienso dejar este fic inconcluso, es solo que ultimamente me ha sido dificil el tener tiempo para escribirlo, presisamente por ese motivo decidi solo subir el capitulo hasta que tenga almenos dos por adelantado asi que como ya cumpli esa meta, les digo que la proxima semana en este mismo dia (Y quiza la misma hora) subire el capitlo siguiente. Asi que por ahora aqui tienen la continuacion. Y gracias a todos quienes me han comentado, como siempre me alegra el leer cada mensaje.
Capitulo 21
Aquella noche al entrar a la casa Katara se aparto de él, no dijo ninguna palabra mas y marco su distancia, se sentía culpable y a la vez casi podía sentir la frustración de Zuko cada vez que decía esas dos palabras y ella no le correspondía. La situación se había tornado algo incomoda por lo que ella se encerró en uno de los cuartos casi huyendo de él.
Zuko la había seguido pero no era capaz de entrar, con una sonrisa cabizbaja bajo la mirada
-Realmente… no puedo negarme o lo que quieras –Susurro para sí mismo, mientras posaba una mano sobre la puerta
No lograba entender como una noche casi mágica con ella había acabado de esa forma, y a la vez solo podía darse cuenta que era culpa suya, tenía más que claro que Katara no diría esas palabras, no correspondería y sin embargo el continuo insistiendo teniendo la esperanza que con eso algo cambiaria.
Pero no fue así y al contrario al parecer su insistencia solo la ahuyento. Formando un puño en su mano se aparto de la puerta, quizá el engaño se había acabado, pensaba mientras apretaba fuertemente la mano en un puño al borde de sangrar.
De repente un repentino respiro como si se le fuera el aire, llego a él, de inmediato soltó el puño y miro hacia la puerta como si la mirara a ella, cerró los ojos, y el propósito le volvió, por lo que dando un suspiro profundo se sentó de frente la puerta en silencio.
De inmediato tras cerrar la puerta Katara cayo rendida al suelo apoyada en esa puerta con la mano sobre ella, como si así pudiese atravesarla y llegar a él, temía que esto ocurriera quería creer que Zuko no se daría cuenta pero cada vez era más evidente. Una lagrima resbalo de su mejilla
-¿Por qué?... ¿Qué está mal? …¿Por qué no puedo decirlo? –Se pregunto a sí misma, pues ni siquiera ella sabía él porque nunca correspondió a esas dos palabras aunque incluso hubiese tratado. Y aquello le dolía por dentro, no solo por ella sino por él, y se preguntaba en que debía estar pensando, tenía claro que debía ser incluso más doloroso para el cada vez que no era correspondido.
Al llegar la mañana siguiente, la luz del sol entraba por la ventana del cuarto en el que Katara se encontraba al abrir los ojos lo primero que vio fue el brillo de la ventana sobre la cama, de inmediato se percato al ver la cama, que se había quedado dormida justo frente a la puerta, se fue levantando del suelo con torpeza en un instante parecía no recordar absolutamente nada, y de repente como un golpe el recuerdo volvió a ella
-…Zuko… –Susurro insegura mirando a la puerta, había creído que con lo que había pasado no lograría dormir sin embargo sin darse cuenta en algún momento sucumbió al sueño.
Al levantarse se situó justo frente la puerta dudando en abrirla, estirando la mano insegura hacia ella pero no la abrió y se quedo ahí parada mirando a los suelos para darse valor y levantando la vista nuevamente.
Zuko había visto la luz del amanecer entrar por las ventanas sentado frente aquella puerta, vio las horas pasar una tras una, pensando en lo que había ocurrido, llegando a una sola conclusión en su mente. La puerta frente a él hiso un repentino ruido, de inmediato Zuko levanto la mirada sobresaltado.
Al abrir la puerta de inmediato Katara miro a ambos lados del pasillo pero enseguida se percato de un sobresalto que Zuko estaba justo sentado enfrente. Dando un suspiro empezó a hablar
-Zuko yo… –De repente fue interrumpida y se vio envuelta por los brazos de Zuko
-¡No digas nada! Por favor, olvidemos lo que paso, hagamos como que nunca paso –Le pidio Zuko al borde de la desesperación sosteniéndola firmemente.
Katara se quedo pausada un momento en su mente estaban las palabras que no podía pronunciar, mientras su cuerpo parecía no reaccionar
-No quiero que esto nos separe, quiero aprovechar cada segundo a tu lado –Pronuncio Zuko con una voz ronca, al escuchar esas palabras Katara cerró los ojos, sus manos lentamente se aferraron a él, y hundió la mirada en el hombro de Zuko, sin que ninguna palabra más saliera de sus labios. Tras un momento así, Zuko busco su mirada y se encontró con los ojos tristes y azules de ella.
-Fui un idiota –Pronuncio el suavemente –Nunca debí presionarte, nunca… –De repente su palabras fueron interrumpidas, pues sobre sus labios se posaron los de Katara
-Tan solo te pido Zuko que tengas paciencia conmigo –Pronuncio ella mientras se separaba de lentamente de sus labios
-¡La tendré! –Respondió de inmediato el, abrazándola repentinamente mientras unía nuevamente sus labios a los de ella.
-No tienes idea de cuánto extrañe el sabor de tus labios –Pronuncio él, una risa ligera surgió de ella
-Tan solo pasaron unas horas, del último beso –Le dijo ella
-Unas horas, días, años, bien podría haber sido una eternidad para mí –le contesto el haciéndola sonreír nuevamente
-También te extrañe, pero sabes que mas extrañe –Dijo ella, Zuko hiso un gesto de duda
-Tus entrenamientos –Pronuncio ella dándole un casto beso
-Eso se soluciona, que tal ir a practicar un poco ahora –Susurro Zuko en sus labios
De nuevo en el Reino tierra, por los camino de la cuidad de Yu Dao, una búsqueda masiva tenía lugar.
-Hemos buscado al hombre con las características que nos diste, pero no hemos tenido éxito en encontrarlo Aang –Dijo Toph al Avatar un poco desanimada por haberle fallado
-No es tu culpa Toph, creo que sabía que seria así –Le dijo Aang, Toph levanto el rostro confundida
-Creo que él no está aquí, quizá el esta… –Dijo Aang muy pensativo pero Toph lo interrumpió
-¿Crees que este en la nación del fuego, verdad? –Pregunto segura de saber la respuesta
-Así es, no encuentro otra respuesta –Contesto Aang preocupado
-No tienes de que preocuparte, ¿Que Zuko no la había llevado a otra parte?, el te lo dijo en una carta ¿No? –Dijo Toph para tranquilizarlo
-En la última carta que recibí de Zuko, me lo dijo, pero las últimas cartas que recibí de la nación del fuego no ha sido de él –Contesto Aang
-¿No? –Pregunto Toph sorprendida -¿Entonces de quien?
-Han sido de su madre, ella me confirma que Zuko se ha mantenido lejos de la nación del fuego, por la seguridad de Katara, no me dijo el lugar por el riesgo de que las cartas puedan ser interceptadas –Contesto Aang
-¡Eso debería ser suficiente pies ligeros! Katara está bien, y protegida por Zuko, no veo porque tana preocupación –Dijo Toph cruzando los brazos
-Lo sé… es solo que… -Pronuncio Aang absorto en sus pensamientos y mirando al suelo
-…¿Solo que, qué? –Pregunto Toph tras el silencio de Aang
-¡Quiero verla! –Dijo Aang levantando la mirada -¡Iré a la nación del fuego! –Dijo finalmente muy seguro.
Un par de días más habían pasado y el entrenamiento del día a día en la Isla Ember, era cada vez más arduo, tanto que con cada práctica las habilidades adquiridas por Katara se iban afinando. Mientras las gotas de sudor caían de su frente ella no quitaba la vista seria de su oponente, que del lado contrario parecía sonreír muy seguro a la vez que estaba en posición de combate, solo esperando el mínimo movimiento para intentar frenar su ataque.
Un ligero movimiento por parte de Zuko bastó para que Katara se lanzara al ataque aprovechando esa pequeña distracción, empleando las nuevas técnicas de combate aprendidas intento dar un golpe certero justo alado del cuello para seguidamente derivarlo atacando otro punto débil en la pantorrilla, pero sus planes se vinieron abajo cuando siguiendo la dirección del ataque que venía hacia el Zuko evito el golpe e intento atraparla, pero a estas alturas ella incluso podría leer sus ataques y evito el intento de su oponente con el agua de su cantimplora derribándolo.
-Eso fue trampa –Dijo Zuko desde el suelo, sonriendo satisfecho por su aprendiz
-No siempre se gana limpiamente –Contesto ella igual de contenta dándole la mano para levantarlo
-Vas mejorando –Comento él mientras se levantaba
-Me gustaría decir lo mismo de ti en cuanto a la pesca –Sonrió ella, de repente dio un suspiro y perdió la sonrisa mientras miraba al suelo
-¿Qué pasa? –Pregunto Zuko, ella voltio hacia el mirándolo a los ojos diciéndoselo con la mirada algo triste
-¡Cierto! Mañana se cumple dos meses –Susurro Zuko ella confirmo con la cabeza –No me gusta verte así, la última vez fue muy difícil reconfortarte –continuo Zuko abrazándola por la espalda y acomodando su cabeza gentilmente sobre el hombro de Katara
-La última vez, fue en la nación del fuego y era muy difícil no recordarlo, desde ese día en el reino tierra prometí que jamás volvería a húsar la sangre control… no quisiera pasar por todo eso otra vez –Susurro Katara posando sus manos sobre los brazos que la sostenían.
-Pero no quiero pensar más en eso –Dijo de repente fingiendo una sonrisa y volteando hacia el
-Quizá puedo ayudarte a olvidarlo al menos por un momento –Dijo Zuko sonriendo galantemente sosteniéndola por los hombros frete a él, ella lo miro confusa
-Hace unos días cuando salimos, se anunciaba el festival de la luna nueva, una celebración que se hace cada año en la isla Ember, solía ir de pequeño y será mañana justamente
-¿Un festival? He visto los festivales que hace la nación del fuego en el reino tierra, y sin bastante entretenidos –Sonrió nuevamente ella
-Lo son, pero ten por seguro que ninguno como los de la isla Ember –Dijo confiado el -¿Entonces qué dices? –Pregunto Zuko
-Me parece bien ir, ¿Porque no? –Dijo sonriente aunque no muy convencida.
Por la tarde en el reino tierra Aang platicaba a Sokka su decisión mientras a la vez empacaba un par de cosas.
-¿Y cuando lo decidiste? –Le pregunto Sokka al joven Avatar mientras este tomaba algunas cosas en una mochila
-Hace unas horas –Contesto Aang sonriente
-Y…¿Qué hay del tipo maestro agua? –Pregunto Sokka cruzando los brazos
-No hay problema con eso –Volteo Aang aun mas sonriente
-¿Qué? Entonces ¿Ya lo encontraste? –Pregunto Sokka sobresaltado
-¡No! tu y Toph se encargaran de eso, mientras no esté –Contesto Aang
-Ah…¡Espera! ¿Qué? –Exclamo Sokka –Creí que iría contigo, incluso ya había empacado ropa de la nación del fuego para el viaje –Se quejo Sokka mientras le mostraba a Aang las ropas
-Lo sé, es solo que creo que es mejor que se queden ambos por si algo llega a suceder –Dijo Aang
-Como quieras –Dijo Sokka resignado -¿Y cuando te irás? –Pregunto seguidamente
-Mañana por la mañana –Respondió Aang
-¿Cuál es la prisa? ¿No enviaras una carta primero? –Pregunto Sokka un tanto sorprendido por tan repentina decisión.
-No lo sé… las cosas parecen un poco tranquilas ahora y siento que si no aprovecho eso, luego algo pasara, y pasare más tiempo sin ver a Katara –Dijo Aang con desanimo en la última oración.
-En ese caso, vete tranquilo Aang, Toph y yo nos aremos cargo de todo –Dijo Sokka apoyando una mano en el hombro de Aang reconfortándolo
-¡Gracias Sokka!
Pasos acelerados se escucharon de repente llamando la atención de ambos jóvenes y entrando a toda prisa apareció Toph alarmada
-¡Aang hay una batalla haya afuera! –Anuncio frente a él, acabando con la alegría que en el rostro del muchacho
-¿Qué sucedió? –Pregunto Aang alarmado
-Varios maestros agua están atacando a maestros tierra y fuego por igual en el centro de la ciudad, intentamos contrarrestar sus ataques pero no tenemos suficientes maestros metal, para controlarlos –Contesto Toph
-…No es verdad… –Musito Aang asimilando aun esas palabras
Llegando lo más rápido posible al centro de la ciudad volando sobre su bisonte Appa bajaron los tres jóvenes Sokka, Toph y por ultimo Aang, pero su presencia pareció no importarles en absoluto a los presentes maestros que continuaron sus ataques unos a otros sin control.
Aang miraba incrédulo esa amarga escena, hombres atacándose unos a otros con el agua, algunos tenían alguna parte del cuerpo cubierta en hielo, mientras que otros tenia múltiples golpes en el cuerpo y la escena se adornaba por el fuego alrededor, cuando de repente una gran ráfaga de fuego fue directamente hacia ellos, pero justo a tiempo la maestra tierra Toph freno el ataque cubriéndolos a todos con una barrera de piedra, justo en ese instante Aang pareció despertar.
-¡BASTA! –Grito, los tatuajes en su piel comenzaron a brillar al igual que sus ojos por un instante y la tierra tembló al sonido de su voz.
Todos se quedaron paralizados, los maestros tierra y fuego miraron sorprendidos su imponente presencia al igual que los maestros agua quienes llevaban una mascada cubriéndoles el rostro, pero de inmediato se repusieron y más aun encontrándose acorralados por la presencia del Avatar y aprovechando la distracción una voz grito y de nuevo el estruendo llego.
-¡El avatar! –Grito aquella voz y como si fuese una especie de señal entre ellos, con un mismo movimiento coordinado todos guiaron su ataque a todos los presentes por igual
-¡No! –Grito nuevamente Aang, deteniendo la inmensa ola que se avecinaba sobre la multitud, pero su reacción fue lenta y el agua termino golpeando e hiriendo a más de un despistado que no logro cubrirse del ataque. En cuanto el agua se disipo por la calle los maestros agua habían desaparecido del lugar.
Toph bajo de vuelta al suelo la pared de piedra que había levantado para protegerse a ella y a Sokka de la avalancha de agua y de inmediato ambos salieron corriendo en dirección al muchacho.
-¡Aang! –Exclamo Toph mientras ambos se inclinaban hacia donde Aang yacía tirado inmóvil sobre el suelo.
-¿Aang estas bien? –Pregunto Sokka angustiado mientras lo levantaba entre sus brazos
-¡No! –Contesto Aang
-¿Estas herido? –Pregunto de inmediato Toph
-No… pero no estoy bien –Contesto Aang a ambos levantando la mirada con tristeza, mirando el frio panorama de la batalla que se había suscitado.
Mientras se miraba en el espejo, mirando su reflejo atreves encontrándose con toda una mujer ya no una niña, repentinos recuerdos llegaron sin ninguna razón a Katara "Realmente crees que la amistad pueda durar más de toda una vida" "Retrocede un solo paso, comete un solo error. Dame una sola razón para creer que quieres herir a Aang y ya no tendrás que preocuparte por tu destino" "…Pero ahora sé que tengo las armas para elegir mi propio destino aunque nunca pueda liberarme de esta marca. Tal vez podrías liberarte de ella…"
-¿Qué? –Susurro reaccionado de repente. ¿Qué será esta sensación? Se preguntaba mientras se levantaba de la silla frente al espejo, ¿Por qué recuerdo estas cosas? Continúo pensando a la vez que abría la puerta para salir de la habitación.
Justo al mismo tiempo Zuko salía de uno de los cuartos de la parte baja de la casa el atardecer se acercaba y eso significaba el comienzo del festival por lo cual ambos se estaban arreglando. Zuko estaba listo tenía el cabello de manera normal pero llevaba uniforme de soldado, uno muy parecido al de tiempo atrás cuando era un adolecente inmaduro que solo quería capturar al avatar, con la diferencia que este uniforme era blanco con bordes dorados, tenia hombros de dos picos con bordes dorados al igual que los bordes de la armadura sobre su pecho, e igualmente un cinturón negro, lado a lado en su cinturón llevaba sus espadas viéndose como todo un caballero legendario.
Zuko levanto la vista al sonido de unos pasos y bajando por las escaleras la vio, las palabras se le fueron de la boca en cuanto la vio. Katara llevaba uno de los vestidos que había comprado con el varios días antes ese vestido era de una sola pieza en color rojo profundo, en la parte de arriba tenía un escote de hombros caídos que dejaba al descubierto la parte superior del talle y su cuello, y la tela parecía ser la más ligera que existiese puesto que caía sobre su cuerpo como si fuese un vestido hecho de aire que se ondulaba con el viento, por instantes pereciera que se pudiese ver su figura atreves aunque no fuese así. A diferencia de otras veces Katara llevaba el cabello recogido en una gran trenza como una corona sobre su cabeza con algunos mechones cayendo indiscretos sobre su rostro, una delgada cadena de oro cruzaba su frente con una pequeña piedra de Rubí justo entre las cejas e igual diferente a otras veces sus ojos estaban perfectamente deliñados en negro y sobre sus parpados un rojo se difuminaba, al igual que el rojo de sus labios.
-…Katara… estas… te vez –Balbuceo Zuko mientras la veía bajar
-Siempre he pensado que te queda muy bien el uniforme de la nación del fuego –Comento Katara apenada interrumpiendo las palabras incompletas de Zuko
-Si… bueno creí que era lo más adecuado puesto que en los festivales suelen haber muchos soldados vestidos de gala así que nadie notara nuestra presencia –Comento Zuko disimulando mirar a otro lado
-Aunque tal vez se note esto –dijo Katara alzando un poco el largo de la falda dejando ver sus típicas botas del polo sur –Es solo que no me sentía del todo cómoda con el vestido y pensé que así estaría bien, ¿Crees que se note?
-Katara ten por seguro que nadie se fijara en tus pies –Respondió Zuko otorgándole su brazo para escoltarla
-Cierto tal vez se fijen más en el caballero que me acompaña –Dijo ella con una sonrisa sosteniéndose de el brazo de él y caminando ambos a la salida de la casa
-¡Es verdad! –Se detuvo Zuko de repente y saco de un bolcillo dos antifaces –Lo olvidaba, ten –Dijo dándole uno color rojo con finos decorados dorados alrededor, mientras que el se quedaba con uno más grande en color blanco con bordes dorados que cubría la mitad de su rostro incluyendo la cicatriz
-¡Listo! Ahora podemos salir –Término diciendo mientras que Katara se colocaba el suyo con un suspiro
-Katara te aseguro que te olvidaras de esos malos recuerdos –Dijo Zuko al ver esa expresión un tanto desanimada de ella
La luz del atardecer bañaba el lugar, lleno de gente con antifaces luciendo hermosos trajes y como bien había dicho Zuko varios soldados, el lugar era espacioso y ameno, de inmediato Katara se sintió más tranquila al lado de Zuko. Habían varios escenarios donde artistas de varios lugares en la nación del fuego se reunían para mostrar su habilidad en el festival de la isla Ember, tan pronto entraron fuegos artificiales brillaron en los cielos del atardecer de montones de colores y formas, como si les diesen la bienvenida aunque no fuese así, los niños alrededor apuntaban al cielo maravillados, mientras las luces iluminaban los rostros sonrientes de la pareja, de repente Zuko apretó la mano de Katara en la suya de inmediato ella bajo la mirada para encontrarse con el rostro sonriente y sereno de Zuko, con los ojos brillantes se lanzo sobre su hombro con una ligera risa, y ambos se adentraron.
En la plaza central del reino tierra los maestros tierra heridos estaban siendo atendidos por algunos maestros agua pero era muy evidente que eran unos pocos los que estaban ahí ayudando mientras que unas horas antes demasiados maestros agua con mascaras habían ocupado el lugar
-¿Qué fue lo que ocurrió? –Pregunto Toph a un hombre que fue testigo de lo ocurrido, a sus espaldas estaban Aang inmerso en su pensamientos y Sokka escuchando al hombre
-Fue extraño, de repente aparecieron como un ejército estos maestros agua destruyendo todo lo que tenían a su paso sin ningún motivo, fue por eso que nosotros atacamos, no íbamos a permitir que esos delincuentes arremetan de esa forma –Dijo el hombre enojado
-¿De donde vinieron? –Pregunto Sokka
-Yo… no me fije realmente, tan solo de repente estaban aquí –Contesto el hombre frotando su mentón e intentando recordar
-Aang ¿Qué crees que fue lo que paso? –Volteo Sokka dirigiéndose a Aang
-No estoy seguro, es como si… el destino no quisiera que vea a Katara –Musito Aang
-¿Katara dices? ¿Te refieres a la maestra sangre que inicio toda esta guerra? –Reacciono repentinamente el hombre al escuchar ese nombre
-¡No se refiera a ella de esa forma! Además… esto está por mucho lejos de ser una guerra –Contesto Aang
-¡Abra los ojos Avatar! Si las cosas continúan de esta forma tenga por seguro que esto se convertirá en una guerra –Exclamo el hombre levantándose y siguiendo su camino dejando silencio a su paso
-…Tal vez este fuera de lugar pero… el hombre no mentía –Comento Toph con los brazos cruzados.
En su camino en el festival Zuko y Katara platicaban
-No es que los fuegos artificiales me hayan sorprendido ni nada, ¿No te conté que ya había visto un festival de la nación del fuego antes? –Comento Katara excusando su actitud inicial
-No tienes que decir nada, tan solo quiero que te la pases bien. Y creo que lo que está por venir será aun más emocionante –Le contesto Zuko
-Realmente… me la paso bien tan solo estando contigo –Menciono Katara desviando la mirada con timidez
Zuko sonrió muy seguro teniendo de vuelta la mirada de Katara -Que tal si miras ahora –Susurro a la vez que con delicadeza volteaba el rostro de ella hacia adelante
Un sonido de sorpresa surgió de su boca, en cuanto vio hacia adelante el gran espectáculo de los artistas circenses de la Isla Ember. Una trapecista vestida en muy pegados trajes rojos y millones atravesaba aros de fuego en el aire, a la vez que siguiendo sus movimientos en lo alto un dragón de fuego la rodeaba, controlado por los maestros fuego en ambos lados de su espectáculo, cayendo limpiamente sobre el escenario, y convirtiéndose el dragón de fuego en no más que humo entre el aplauso de los espectadores.
-Es impresionante –Exclamo Katara mientras Zuko la observaba encantado
En seguida otro acto se hiso presente donde una pareja de artistas hacían una representación del fuego control al ritmo de la música de percusión y flautas como si fuese un baile de tres, donde el fuego era la tercera acompañante, mientras más artistas se unían formando una cadena entre personas y el fuego en su hipnótica danza terminando en una pose, mientras que detrás un par de artistas del fuego lanzaron en lo alto ráfagas de fuego que al consumirse parecieron transformarse en pétalos de flores, mientras que el publico aclamaba asombrado los artistas agradecían con el típico saludo y se retiraban al sonido de la música que continuaba.
-Este festival es increíble –Comento Katara mientras caminaban por el lugar
-De pequeño me encantaba venir cada año era algo asombroso –Le platico Zuko -El último año del que tengo buenos recuerdos fue aquella última vez que mi primo Lu Ten nos acompaño, después de eso… nada fue igual
-Lo siento, ¿Pero qué hay de ahora? no te he visto dejar de sonreír desde que llegamos –Dijo Katara
-¿Cómo no sonreír estando a tu lado? –Contesto Zuko rodeándola en un brazo –Contigo todo parece ser nuevo y maravilloso otra vez
-Dices demasiado –Exclamo Katara
-Solo digo la verdad –Contesto el enseguida, provocando una ligera risa en ella y ambos continuaron su recorrido entre el atardecer.
Pasando frente a otro escenario entre montones de mascaras, Katara noto una peculiar llevada por un par de niños
-Mira, que no es… – Comenzó a decir
-…El espíritu azul –Termino Zuko sonriéndole
-Quizá si seguimos nos encontremos con una dama pintada –Bromeo
-Realmente hay demasiadas mascaras por aquí –Rio ella
De repente de un escenario cercano bailarines tanto hombres como mujeres vestidos en trajes iguales en color rojo salieron a animar al público uniéndolos a su baile, uno de ellos le dio la mano a Katara dándole una vuelta mientras que otros haciendo los mismo con el público, ella sonreía apenada puesto que tenía muchas miradas encima aunque no era la única, enseguida los bailarines unieron a más personas al igual que una bailarina unió a Zuko perdiéndose en la danza, él veía serenamente como Katara se la pasaba bien pero de repente una extraña sensación lo invadió mientras la veía perderse entre la multitud, repentinamente se sintió paranoico viéndola alejarse tanto de él, como si todos ahí supiesen quienes eran, como si todos los observaran.
-Kat..¡Kya! –Grito repentinamente apartándose de la bailarina y abriéndose paso entre la gente para llegar a Katara, pero parecía que ella ya no estaba cerca incluso había dejado de escuchar sus risas
-¡Kya responde! –Grito nuevamente apartando mas drásticamente a la gente, algunos solo lo observaban sorprendidos por ese extraño comportamiento mientras que el miraba a ambos lados en busca de Katara.
Un par de segundo infinitos se pasaron frente a él, y entrando en desesperación se decidió a llamarla por su nombre sin importarle que quizá alguien reconociera ese nombre
-Kat… –Comenzó a gritar pero una mano sobre su hombro lo hiso voltear bruscamente
-¿Qué pasa Zuko? –Pregunto Katara en un susurro estando sonriente tras el
-¡Katara! –Exclamo Zuko aliviado abrazándola de inmediato, mientras que Katara solo parecía confundida
-¿Estás… bien? –Le pregunto ella mientras él se apartaba ligeramente
-¡Tenemos que irnos! –Contesto Zuko sin dudar mirándola serio a los ojos
-¿Irnos? ¿Por qué? Casi acabamos de llegar y aun no ha anochecido siquiera –Exclamo Katara tranquila y casi riendo
-¡No lo sé! Es solo que… siento que este lugar no es seguro, casi podría jurar que alguien nos observaba tras esas mascaras –Contesto Zuko
-Creí que te gustaban las mascaras y dime ¿Quién podría observarnos? No es fácil saber quien esta tras las mascaras y antifaces incluso me fue un tanto difícil encontrarte entre tanta gente –Contesto ella
-Precisamente por eso, no debemos separarnos y debemos irnos ahora –Dijo Zuko
-¿Estás seguro que no te lo estas imag… –Comenzó a preguntar ella pero algo la interrumpió
De repente algo pareció explotar cerca de ellos, la gente empezó a correr asustada por todas direcciones, enseguida Zuko la sujeto fuertemente de la mano mientras que la una ola de personas golpeaban contra ellos intentando huir
-¡No te apartes de mi! –Grito el sin soltarla intentando llegar a ella pero muy tarde se percato de las frías miradas de ojos azules que lo habían rodeado.
¿Y bien que les parecio el capitulo? creo que resulta mas que predecible la aparicion de ciero personaje, ¡Pues si! volbio. Esperen el siguiente capitulo la proxima semana (Estara muy emocionante). ^^
