Una vez más la historia de Luis II se verá adecuada a esta historia...


- Muy bien equipo tenemos que resumir todo lo que hemos aprendido hasta ahora - Neil se dirigió al grupo que lo rodeaba y todos asintieron. Ellos se habían reunido en un claro del bosque Sur-Marque lejos del rancho de Delphine para planear estrategias. Los seis chicos estaban muy entusiasmados por ayudar a Delphine a rescatar a Cosima y la perspectiva de un viaje a Alemania los tenía a todos muy excitados, pero a Delphine muy preocupada. Había sido ella la que había resultado más abrumada por todo lo que tenían que hacer y no fue fácil. Neil los tenía a todos en grupos de entrenamiento de lucha y aunque la rubia sabía manejarse muy bien para defenderse de un grupo de asaltantes, tenía que aprender a ser sigilosa y eso le costaba un poco. En su entrenamiento había sido emboscada por todo el equipo, incluyendo Siobhan que parecía la más delicada y pequeña de todos ellos. Con James le había pasado igual.

Neil había puesto un maniquí escondido en uno de los árboles a modo de señuelo, era un guardia de palacio que ella tenía que derribar sin que éste la descubriera. Siguiendo las indicaciones de su amigo, Delphine intentó moverse sin hacer ruido aprovechando que sus botas, unas nuevas que sus amigos le habían regalado, eran ligeras para moverse. Ella llegó hasta el "hombre" detrás del árbol y lo amenazó con un cuchillo tratando de forzarlo a no moverse.

- Entiérralo - Neil le ordenó con seriedad - De un sólo golpe.

Delphine titubeó. Ella jamás había matado a nadie antes, sólo cazaba para sobrevivir y no quería empezar una carrera de sangre ahora. Estaba tan nerviosa que transpiraba debajo de su camisa verde y sus pantalones color caqui le incomodaban en los muslos y la entrepierna. Ella no quería hacerlo.

- Hazlo, Cormier - Neil ordenó una vez más y le hizo un gesto a Tommy que se acercó detrás de Delphine vestido de negro y la cogió por el hombro. Le costó dos movimientos desarmarla, mandarla a la tierra y amenazarla él mismo con su propio cuchillo.

- Estás muerta - Tommy le dijo con una sonrisa y Delphine resopló indignada. Estaba agotada y le costaba mucho trabajo respirar.

- ¡Eso no es justo! - ella se quejó liberándose bruscamente de las garras de Tommy que todavía la mantenía prisionera contra el suelo sucio. Se puso de pie y se sacudió la ropa y el cabello desordenado que se había metido a los ojos - ¡Yo nunca he matado a nadie!

- ¿Y qué crees que hará Jarvinia Niehaus cuando te vea Delphine? - Neil preguntó con sorna mirando a la rubia con severidad - ¿Invitarte a tomar el té? ¿Llevarte hasta dónde Cosima? No muchacha, ¡Ella te matará! Ella les ordenará a sus hombres a que acaben contigo y te metan en una fosa común o te tiren por el acantilado, ¿Crees que a ella le importará un crimen común en su registro? ¡Por supuesto que no! Esa mujer está en sus dominios, puede hacer y deshacer a su antojo todo lo que quiera sin que nadie le critique nada, porque ella tiene tanto poder e influencia como la propia Merkel. Esto es serio Delphine y si quieres rescatar a tu princesa y a tu hija no nacida, tendrás que hacer algunos sacrificios y si esos sacrificios significan cargar con algunos esqueletos en la espalda tendrás que hacerlo ¿Está claro?

- Si... - ella susurró con pesadumbre y Neil negó con la cabeza.

- ¡No te escuché Cormier! - él exclamó con severidad - ¿Ha quedado claro?

- ¡Sí señor! - Delphine respondió en tono grave y militar casi cuadrándose ante su amigo. Le quitó a Tommy su cuchillo de las manos e intentó el asalto una vez y más hasta que ella logró el mismo estilo de lucha que tenían todos ellos.

Luego de esos entrenamientos Neil, que a esa altura ya estaba convertido en el líder del grupo, los reunía alrededor de una fogata para charlar sobre estrategias y sobre la forma en la que viajarían de Francia a Alemania.

- Lo que sabemos es que Cosima se encuentra recluida en el castillo de sus padres, el castillo Hohenschwangau en Baviera, Alemania. - Miri fue la primera en dirigirse al grupo, mirando a los chicos y a su marido. Todos asintieron.

- Sabemos que ese castillo le perteneció al Rey Maximiliano II, es de estilo neogótico y está situado en un acantilado cerca del condado de Füssen y el castillo y sus alrededores es conocido como "El Condado del Cisne" porque el cisne es animal de la casa Schwangau, y es lo que significa - Siobhan respondió a su vez y el grupo volvió a asentir.

- El castillo fue construido donde se situaba la antigua fortaleza Schwanstein, gracias a unos caballeros que lo remodelaron, pasó por varias manos durante siglos hasta que en mil ochocientos treinta y dos lo adquirió el Rey Maximiliano II. El arquitecto muniqués Doménico Quaglio fue el encargado de darle el estilo neogótico. El castillo en sí fue un lugar de veraneo para el rey y su esposa, la reina María de Prusia y fue la residencia de infancia del hijo de ambos y quién sucedería al Rey Maximiliano en el trono, el Rey Luis II de Baviera. - James comentó con entusiasmo - Él se construyó su propio castillo luego, el castillo Neuschwanstein pero su castillo predilecto siempre fue el Hohenschwangau.

- Excelente lección de historia Jimmy - Neil sonrió con cariño al más joven de sus amigos y volvió a dirigirse a él - Ahora dime, ¿Qué sabemos sobre el Rey Luis II?

- Que era descendiente de la casa de Wittelsbach y que era... - James miró a Delphine y suspiró - Homosexual.

Un coro sorprendido fue lo que le respondió de vuelta, pero James pidió silencio a las muchas preguntas que saltaron en tropel luego de su declaración.

- Los libros de historia dicen que no tuvo herederos - el chico se acomodó las gafas y siguió su versión - Pero todos sabemos lo dicen los libros de historia. En ellos se grafica a Luis II como homosexual, pero en realidad también tuvo sus amoríos con mujeres. Él estuvo comprometido con su prima la reina Sofía, pero nunca pudo llevar adelante la relación y ella acabó casada con el duque de Alençon que luego murió en un incendio.

Luego Luis mantuvo una estrecha relación con la Emperatriz Isabel, se insinuó una relación amorosa y eso dicen los libros de historia, pero hay otros que expresan claramente que entre ellos hubo algo más y que de esa relación nació la descendencia de la familia Niehaus. Una descendencia que claramente no está en los libros de historia antiguos, porque sólo se vino a reconocerá finales del siglo diecinueve, en mil ochocientos noventa y ocho específicamente. - el chico de gafas luego miró a Delphine - Tu ex suegra se llama Jarvinia Herzogin ¿No es así?

- Sí - Delphine asintió con un suspiro - Jarvinia Elena Herzogin von Bayern, ella se lo cambió a Niehaus cuando se casó con el padre de Cosima. Nunca antes relacioné su nombre a la nobleza hasta ahora.

- Curioso - James asintió - Si se trata de títulos de dinastía ella debió llamarse Jarvinia Herzogin in Bayern von Wittelsbach, el verdadero título de Dinastía, pero por tratarse de una hija no reconocida por los libros de historia, comprendo que pueda haberlo cambiado de esa forma. Estaba en su derecho de todas maneras porque nunca perteneció a la casa Wittelsbach.

- Este es un tema interesante - Neil interrumpió la charla histórica de los chicos - Tenemos un punto débil reconocible en nuestro enemigo, su descendencia no reconocida y lo mejor, saber que Luis II era más homosexual que heterosexual. Podemos presionarla con eso, o al menos forzarla a difamar su casta en ese aspecto. Estoy seguro que es algo que se sabe en las grandes cúpulas de Baviera, pero no en el resto de la comunidad. Y si ella domina con mano de hierro dicha comunidad, quiere decir que mantiene oculta esa parte de su vida, de lo contrario no hubiera cambiado el apellido de soltera por Niehaus. Muy bien. - Neil meditó en silencio por un momento con sus ojos puestos en Delphine.

- Ahora que ya tenemos un as bajo la manga necesitaremos saber de rutas y caminos - anunció - Cómo llegar hasta Alemania desde aquí sin pasar por Bélgica.

- Estrasburgo - James no dudó en responder - Podemos ir de Estrasburgo hasta Kehl cruzando el río Rin. Es la ruta más corta para cruzar de Francia a Alemania. De ahí podremos seguir la ruta alternativa hasta Stuttgart y luego a Augsburgo para llegar a Múnich.

- Excelente Jimmy - Neil asintió con entusiasmo - Tú te encargarás de trazar los planos para esa ruta alternativa y cuando estemos en Múnich planearemos la segunda estrategia. - él luego miró a Delphine, Miri y Tommy - Ustedes tres tendrán trabajos importantes - se dirigió a Miri - Necesitaremos papeles, sobre todo para Delphine porque todavía no tiene nada a su haber. Pasaportes, documentos personales de identidad, DNIs, todo lo necesario Miri, para todos nosotros ¿Podrás hacerlo?

- Nuestros documentos están en regla cariño - la chica morena le respondió en tono serio - Tengo todo un grupo de documentos dispuestos para nosotros, sólo falta Delphine.

- Muy bien - él miró a la rubia - Nos encargaremos de eso. Lo primero es lo primero, tu nombre. Hay que cambiarlo.

- ¿Qué? - Delphine se inquietó sentada en su tronco - ¿Qué tiene de malo mi nombre?

- Demasiado francés cariño - Neil respondió con una sonrisa y luego negó con la cabeza - Estoy seguro que tu suegra no querrá nada que tenga que ver con Francia y los franceses y no podemos activar sus alarmas. Delphine Cormier tiene que desaparecer y nacer...

- Helena Bauer - Thomas espetó con una animada sonrisa mirando a Delphine - Es alemán lo suficiente y con un cambio de estilo podrás pasar como una alemana cualquiera sin problema alguno. Tal vez oscureciendo un poco más tu cabello. - Se dirigió a Siobhan y a Krystina - ¿Creen que podrán hacer algo chicas?

- Será pan comido amor - Krystina asintió con una sonrisa encantada - No hay problema, eso déjalo en nuestras manos. Siobhan sonrió de la misma manera y ambas pelirrojas se dedicaron a planear el cambio de estilo de Delphine, que suspiró a todo el ajetreo a su alrededor. Ella seguía agotada pero estaba dispuesta a todo para rescatar a su chérie así que lo aceptó, no le quedaba alternativa.

- Esto se está poniendo cada vez más interesante pero dentro de ese cambio necesitamos algo más - Neil se acarició la barbilla mirando a Tommy y a Delphine al mismo tiempo - El acento. Si Helena Bauer es alemana tendrá que hablar como alemana, eso quiere decir tener acento alemán. Tommy, ese trabajo te pertenece compañero.

- Natürlich, mein freund (Por supuesto, mi amigo) - Tommy respondió en perfecto acento alemán que sorprendió a Delphine, él le sonrió con orgullo - Multilingüe. Mi idioma nativo es el inglés, pero sé francés, alemán, español, italiano, portugués, y algo de chino. Al menos lo básico. Estudié idiomas en la universidad y trabajé de traductor.

- Tendrás que enseñarle a nuestra amiga lo básico del alemán y ayudarla con su acento - Neil le dijo al joven americano - Lo que sabes hermano.

- Eliminar el ceceo en su voz será lo primero - Tommy estuvo de acuerdo y se llevó a Delphine con Krystina y Siobhan que se encargaron de cambiar su apariencia.

Tomó un par de semanas todo el ajetreo pero por fin Delphine Cormier pasó a ser Helena Bauer, alemana nacida en Fráncfort sin padres y con un hermano que pasaría ser Tommy. Miri le tuvo que cambiar los apellidos a Krystina y a Tommy y ambos terminaron siendo la familia Bauer. Helena era relacionista pública y trabajaba para las empresas de hotelería del grupo Topside en Fráncfort. James que sabía de hackeo de sistemas, consiguió poner a Helena Bauer en la nómina de empleados de la planta Topside en Alemania. Era un miembro "fantasma" que no aparecería en la plantilla real sino se indagaba en los anexos paralelos, pero sólo necesitaba imprimir su ficha electrónica y tenía todos los datos financieros y de trabajo de Helena.

Su DNI la mostraba como una mujer rubia de rasgos delicados, tez blanca y cabello liso de expresión seria. Su apariencia física era la de una mujer de poder, de gustos refinados y de buen pasar socioeconómico. Todo ello gracias a Tommy y a James que le dieron todo lo que necesitaba para ese cambio, empezando por la ropa de lujo. Por supuesto, era ropa para una sola vez porque Delphine no se sentía cómoda vistiéndola.

- Esto es un maldito disfraz - la rubia se quejó en perfecto acento alemán - Extraño mi ropa cómoda, mis pantalones de cargo y mis camisas.

- Las llevarás luego cuando lleguemos a Múnich - Neil le respondió con un suspiro - Estaban cargando la minivan que llevaría al equipo de viaje por Alemania. Era el vehículo más moderno que poseía Neil y que Tommy y James le habían ayudado a conseguir, armado desde cero de una minivan Orlando de mil novecientos noventa y cinco. Tenía capacidad para siete personas cómodamente sentadas, porque Neil la había redecorado para tener un asiento extra y espacio suficiente en la cabina para el equipaje. Muy parecido a un tráiler, pero más pequeño.

Delphine estaba ayudando también con la mudanza luego de regresar del bosque. Ella no tenía muchas cosas. Todas las que había reunido se las dieron sus amigos junto a una maleta de viaje negra y un bolso color burdeos. Su pequeño equipaje logró caer sin problemas en la cabina de la minivan y acabó por ayudar a llevar las maletas de Siobhan, mientras Tommy ayudaba a empacar las últimas cosas de la casa junto a James y Krystina, y Miri se encargaba de hacer la última cena que comerían en Francia, ya que tenían planeado partir a Estrasburgo esa misma tarde.

El ajetreo de todo lo que debían llevarse los había agotado a todos pero estaban bien alertas de lo que debían hacer. Cuando por fin pudieron sentarse a la mesa y cenar, Delphine se quejó de dolor en sus manos. Hacía frío y las manos siempre le dolían con el frío y la humedad. Intentó darse masajes con una de ellas pero no lo estaba consiguiendo. Extrañaba a Cosima, ese solía ser su trabajo todas las noches mientras vivían en el rancho. Sin ella a su lado sus manos parecían doler aún más.

Ella no se dio cuenta cuando Neil que estaba sentado a su lado cogió sus manos y se encargó de darles un masaje. Delphine se tragó la emoción de ese gesto tan desinteresado de su amigo, e intentó bromear de ello para evitar romper en llanto delante de todos.

- Luego del accidente que tuve en el crucero Crystal Symphony mis manos quedaron así - ella le dijo en tono emocionado - Me enterré los cristales de una botella de bebida de jengibre y un vaso de vidrio cuando volví a ver a mi chérie después que nos separamos. Yo trabajaba en el crucero como asistente de cocina y mesera mientras que ella viajaba en primera clase, estaba alojada en el Penthouse más caro del crucero. Cuando la vi se me cayó la bandeja de las manos y luego de darme cuenta, me lancé a limpiar todo lo que había destrozado por miedo a que me echaran del crucero de una patada. En mi angustia no me di cuenta de lo que estaba haciendo y me enterré los cristales rotos en las manos y en las rodillas. Mi chérie me curó las heridas y me cuidó el resto del viaje. Volvimos a querernos en ese viaje y sobrevivimos a un hundimiento, como en el Titánic. Cosima no quiso irse en el bote salvavidas que quedaba porque sólo había espacio para una persona, mi chica descarada prefirió hundirse conmigo y quedamos varadas en medio del océano con ella embarazada y subida a una puerta de madera como en la película.

- Pero en esa película Jack Dawson se murió - Neil sonrió con diversión a la historia de su amiga - ¿Cómo en el infierno fue que sobrevivieron?

- Gracias a su chaleco salvavidas - Delphine se rió y luego cerró los ojos al sentir la punzada de dolor en la piel de su palma. Tragó saliva y siguió hablando para distraerse de la incomodidad - El chaleco era lo único que podía flotar así que yo lo até a la puerta. Eso hizo que la puerta no se hundiera y esperamos hasta ser rescatadas y nos mandaron a Londres. De ahí escapamos cuando la enfermera que atendió a Cosima nos dijo que llamaría a los padres de ella y llegamos a Dover planeando cruzar las Caláis hasta Lille. El resto tú ya lo sabes. Así que por eso mis manos duelen y tengo éstas cicatrices tan feas. Cosima siempre cuidó de ellas diciendo que amaba mucho que pudiera usar mi lengua, pero que prefería mis manos. Decía que mis manos hacían mejor el trabajo. - Delphine se rió pero Neil no entendió a lo que se refería la rubia.

- ¿Trabajo? - el chico preguntó con extrañeza y soltó las manos de la rubia cuando acabó con el masaje - ¿Qué trabajo?

- La tijereta cariño - Miri respondió por Delphine al mismo tiempo que dejaba platos servidos en la mesa - Delphine está hablando de su trabajo de complacer a su esposa en la cama - ella se rió y miró a Delphine que se puso tan roja como lo hizo Neil, pero no negó las palabras de la chica - Y ustedes dos, basta de charla en la mesa. A comer.

Neil se quedó mirando a Delphine todavía avergonzado, pero decidió no hablar más de ese tema en su vida. Su concentración radicó luego completamente en salir de Lille para la carretera y completar el largo trayecto que los llevaría a Estrasburgo. Neil tomó el primer turno tras el volante y Miri se sentó con él en el asiento del copiloto. James y Siobhan se sentaron en los dos asientos tras ellos con Tommy y Krystina en los asientos contiguos. Delphine había decidido permanecer sola en los dos últimos asientos y se aguantó la pena de verse como la única que no tenía a su compañera a su lado. En ese trayecto ella extrañó más que nunca a Cosima, pero optó por pasar dormida todo lo que quedaba del viaje.

Castillo de Hohenschwangau, Baviera Alemania - Dos meses antes.

Cosima permanecía encerrada en su habitación de la torre norte. Tal como había mandado su madre, no había sido capaz de salir a ningún lugar porque ella se lo tenía prohibido. Jarvinia sabía que su hija conocía el castillo como la palma de la mano y no estaba dispuesta a arriesgarse a que se escapara. Así que la encerró.

La morena de rastas sólo veía a Sabine todos los días y a su madre por las noches, pero no hablaba con ella. Con la única que podía hablar era con Sabine. A ella le contó toda su historia con Delphine y la chica rubia estaba feliz de saber que su niña estaba enamorada. A ella no le importó que su pequeña patrona fuera lesbiana porque ella lo había sabido e intuido desde que la conoció cuando era pequeña, por su manera de jugar con sus muñecas. Ella nunca tuvo a un Ken de Barbie cuando era pequeña, sólo sus barbies.

Sabine recuerda que solía ver a Cosima jugando con un par de ellas como si fueran una pareja casada y las ponía juntas haciendo que se besaran. Luego de verla jugar así por un tiempo, en la misma habitación que ahora se encontraban, ella le preguntó con curiosidad por qué las había hecho besarse.

- ¿No deberías besar a la muñeca con un Ken cariño? - una Sabine más joven preguntó - ¿Lo recuerdas? ¿Un hombre con una mujer?

- Ken es feo - una pequeña Cosima de cabello trenzado respondió con displicencia - Me gustan dos babies. ¿No pueden dos babies besalse Sabi?

La chica rubia sonrió y se sonrojó. Era una pregunta difícil de la niña pequeña que ella no esperaba que tuviera que responder tan pronto. Sabine sabía que si lo hacía como quería, diciéndole la verdad, su señora la castigaría. Así que optó por no mentir, pero le dijo lo que correspondía.

- Si pueden mi pequeña - Sabine respondió en tono suave mirando a la niña que sonreía con gracia y a la que le faltaba un diente delantero - Pero no está bien, Cosima. No aquí. No delante de tu mamá ¿Entiendes? Eso no está bien cariño.

- Mommy se enoja - la pequeña Cosima asintió con tristeza - Siempre se enoja...

Sabine odiaba ver a su princesita tan triste así que la abrazó. Odiaba saber que fuera tan inteligente y que a la edad de seis hubiera dejado las barbies de lado para concentrarse sólo en la ciencia. Ella no había visto a su pequeña niña a esa edad, pero oía lo que su señora Jarvinia decía de ella. Con el tiempo supo que había crecido para ser científica y que era una persona muy dedicada en su campo de trabajo. Las malas lenguas dentro del castillo decían que la chica era homosexual y que eso tenía hecha una furia a la mandamás porque no aceptaba que su única hija fuera una lesbiana.

Todo ello considerando el antepasado que la mujer tenía. No lo encontraban lógico, pero era cierto. Jarvinia Niehaus odiaba todo lo diferente y era una mujer homófoba, racista y clasista reconocida. Tener a una hija homosexual era lo peor para ella, pero tuvo que adecuarse a la idea cuando Cosima le dijo que se casaría con otra mujer.

Ni ella ni Raynard estuvieron de acuerdo con el matrimonio, pero Jarvinia odió más saber sobre los orígenes humildes de Delphine Cormier, la prometida de su hija. La mujer mayor podría estar de acuerdo en una alianza homosexual incluso, pero sólo si Cosima se casaba con una chica de su clase, de buena posición socioeconómica, conocida, pero sobre todo alemana. A ella no le gustaban los afuerinos, ya fueran búlgaros, británicos o españoles. Aceptaba poco a los americanos, pero aborrecía con especial ahínco a los franceses por considerarlos demasiado liberales y oportunistas.

Cuando conoció a Delphine Cormier y su situación personal y económica la desplazó inmediatamente a la categoría de trepadora y oportunista, intentando de todo para evitar la boda que al final se llevó a cabo sin su beneplácito. Ella no había sido capaz de separarlas en un principio, pero cuando Delphine entró a trabajar a Dyad en Estados Unidos aprovechó la oportunidad y lo logró con un poco de ayuda de su colega predilecto, Aldous Leekie. Con él le había tendido a Delphine una trampa en la que había caído redonda y que había llevado a su hija Cosima a aborrecerla y a pedirle el divorcio. Cuando la inmunda francesa no quiso firmar los papeles, ella misma se encargó del asunto y creyó liberarse para siempre de ella, pero el jodido destino y un crucero le habían truncado los planes tiempo después.

Eso hasta que consiguió dar con el paradero de su hija y esa mujer en un pueblo miserable al sur de Francia cerca de la frontera con Bélgica. Lille.

Jarvinia sabía que tenía que liberarse del escollo que era su ex nuera de una vez por todas y lo consiguió cuando fue a rescatar a Cosima de ese lugar asqueroso.

Una casa en llamas fue lo último que vio de su pesadilla y se encargó de dejar a su hija en una jaula para protegerla de ideas indeseadas hasta que diera a luz.

Sabine sabía por su marido Franz que Jarvinia había convocado a una reunión de emergencia y que él estaba encargado de la protección total del castillo. La joven rubia sabía que la enemiga número uno de su patrona era una chica muy guapa, francesa y que se llamaba Delphine Cormier. Que se presumía muerta en una casa incendiada pero que debido al estado de presunción, la guardia dentro de palacio no debía distenderse.

Franz y sus hombres tenían la imagen de la enemiga. Él personalmente no sabía cómo una simple mujer era motivo de tanta alerta, pero Sabine lo entendió cuando Cosima le contó lo que Delphine había sido capaz de hacer para protegerla.

Entendió de inmediato la preocupación de su señora y las medidas reforzadas que tomó el castillo en torno a esa amenaza.

Cosima no lo sabía, pero Sabine intuyó que su patrona esperaba una emboscada por parte de la esposa de su niña y que la esperaba en cualquier momento.

- Tu Delphine parece ser una mujer increíble, cariño - Sabine sonrió en tono suave a la chica que asintió con un suspiro - Debes amarla mucho ¿no?

- Lo es Sabi - Cosima respondió con tristeza y luego cerró los ojos - O al menos lo era, porque esa mujer... pero sí...

- La amo. Todavía la amo. La morena agachó la cabeza y luego miró a su amiga con los labios temblorosos - ¿Dime que Delphine está viva? Porque no puede estar muerta Sabine, no ella... no mi cachorrito. No Delphine...

- Lo siento amor, pero no puedo - Sabine respondió con sinceridad odiando ver el semblante angustiado de su niña - Ella luchó mucho por ti cariño, debes recordar eso de ella. Lo bueno, el amor que se tuvieron. El fruto de ese amor que llevas en tu vientre, es lo que tendrás de ella para siempre.

- Lo sé... - Cosima asintió posando una mano en su vientre - Lo sé Sabine pero... es que la extraño. La extraño tanto...

Cosima no aguantó más y rompió en llanto mientras Sabine la abrazaba intentando consolarla. Ella la dejó llorar hasta que cansó y cayó dormida entre sus brazos. Luego de ayudarla a recostarse y cubrirla se dedicó a velar su sueño y rezó con todas sus fuerzas para que la mujer que amaba su niña estuviera viva.

- No puedes estar muerta muchacha - Sabine murmuró en voz baja acariciando las rastas de la morena dormida - Porque Cosima te necesita y tu bebé te necesita. Tienes una familia que te necesita demasiado, no puedes estar muerta...

Castillo Hohenschwangau. Baviera, Alemania - Actualidad.

- Espero que estés disfrutando de la cena querida - Jarvinia estaba en la habitación de Cosima mirando a su hija que se disponía a tomar su cena. Habían pasado dos largos meses en completa calma y Cosima lucía ya una barriga de embarazo saludable de siete meses. La chica no podía moverse demasiado porque el peso de su vientre y su baja estatura le hacían difícil desplazarse con facilidad, pero más allá de eso y las molestias comunes, ella llevaba un buen tiempo.

Jarvinia le había permitido salir de la habitación y pasear por los jardines, pero no podía salir de palacio. Estaba permanentemente escoltada por dos guardias que la seguían a ella y a Sabine para todas partes, pero intentaban mantener su privacidad intacta lo mejor posible.

La rubia más grande tenía su propia agenda dentro de palacio. Charlaba todas las noches con su marido que seguía en Estados Unidos y se dedicaba a trabajar desde su despacho. La guardia dura dentro del castillo se mantenía, pero no las veinticuatro siete sino en la mañana y en la noche.

Franz Faber era el encargado de mantener el orden y tenía soldados armados apostados en todo el perímetro del castillo.

Esa pulcritud tenía muy feliz a Jarvinia que había dejado las tensiones pasadas para relajarse en su lugar favorito. Eran comunes sus paseos por las canchas de tenís y golf, con gente que ella conocía y que eran de su círculo. Y por las noches trataba de mantener algo parecido a una relación con su hija, excepto que Cosima casi no le dirigía la palabra. Era el único punto negro de sus días que no sabía cómo solucionar.

- Te estoy hablando Cosima - la rubia espetó con un dejo de fastidio - Por favor responde a mis palabras.

- Te he escuchado madre - Cosima respondió mirando a su madre adoptiva con seriedad - Y la cena está bien, como todas las noches.

- Muy bien - Jarvinia volvió a su semblante relajado - Me alegro porque mi nieto se merece lo mejor que pueda ofrecerle, será un gran chico cuando crezca.

- Chica, madre - Cosima negó con la cabeza y suspiró - Recuerda que será una niña.

- Tanto mejor - Jarvinia asintió con orgullo - Será una digna heredera de todo lo que le pertenece. Sabiendo que tendrá tu sangre podemos obviar quién es el padre.

Cosima sonrió al orgullo cegador de su madre. Uno que no tenía sentido en absoluto si contamos con que la propia Cosima era adoptada para empezar. Ella no estaba relacionada con sus progenitores por la sangre pero a Jarvinia no le importaba. Ella tenía el apellido y lo demás como ella decía, se podía obviar. Sin embargo una vez más ella se equivocó cuando su madre habló de padres.

- Quién es la madre, madre - Cosima suspiró comenzando a impacientarse - Mi hija tiene dos madres, no un padre. Nunca habrá un padre. Nunca lo hubo. Mi hija tiene mi sangre y la de Delphine.

Jarvinia abrió mucho los ojos cuando Cosima le respondió aquello. Ella sabía por Aldous que la inseminación artificial era la típica en esos casos, que una de ellas quedase embarazada con un donante masculino anónimo. Cuando se lo explicó vio a su hija negar con la cabeza y sonreír al mismo tiempo.

- Leekie te mintió madre - Cosima respondió con sorna - Él cambió a última hora el procedimiento de inseminación cuando Delphine accedió a tener sexo con él por la fuerza, algo de lo que tú también tienes la culpa, ¿No? Fue tu idea y como a ese hijo de puta de Leekie le gustaba Delphine era una cuestión de ganar- ganar ¿Verdad?

Pues no te salió madre, porque el "otro" padre de mi hija es Delphine. Por sus venas corre su sangre, no hay donante anónimo sólo ella. ¿Qué te parece? - ella sonrió - Increíble ¿Verdad?

- No puede ser - Jarvinia comenzó a pasearse como leona enjaulada por la habitación mirado a Cosima con rabia de vez en cuando - No puedes estar hablando en serio Cosima, no puedes. No puede ser cierto. ¡Aldous me prometió que sería sólo tu hijo!

- ¡Pues te mintió madre! - Cosima respondió alterada. No tenía la compañía de Sabine porque su madre la había echado del cuarto, pero eso no impidió que fuera capaz de enfrentarse a la mujer mayor - Freaky Leekie te mintió mamá, Delphine pudo hacer el cambio de procedimiento a última hora y ella es la otra madre de mi hija. Lo siento que mi bebé arruinará tu estirpe que tanto adoras, pero es la verdad. Mi hija tendrá linaje noble, plebeyo y franco alemán por partes iguales.

Jarvinia luego de oír la verdad salió de la habitación hecha un huracán furioso, se acercó a Sabine que estaba esperando fuera de la habitación y la miró con rabia.

- ¡Se acabaron los paseos a los jardines! - exclamó con altivez - ¡Cosima tendrá prohibido salir de su habitación mientras dure todo su embarazo! ¿Está claro?

- ¡Si señora! - Sabine asintió con la cabeza y corrió a encerrarse junto a Cosima a la que podía oír llorando desde el pasillo.

Jarvinia entró en el elevador y bajó los casi seis pisos hasta la primera planta gritando en voz alta por Schmidt y Faber que casi corrieron a su encuentro. La rubia también gritó por Heidi y los cuatro volvieron a encerrarse en el despacho de la mujer hasta la madrugada.

Cuando les explicó que las medidas de seguridad volvían a reforzarse por partida doble, a los tres les exigió sólo una cosa.

- Si esa mujer está viva y ustedes ven uno sólo de sus cabellos pululando por los alrededores, tendrán una única orden - espetó con fuerza - Matarla. Para darme el gusto de enterrarla como a los animales y escupir sobre su tumba. ¿Lo han entendido?

- Sí señora - dijeron todos al unísono y salieron del despacho elegante de paredes blancas dejando a Jarvinia a solas todavía rumiando su rabia contra la mujer que ellos desconocían.

- Esta vez sí Delphine Cormier - exclamó en voz alta con rabia contenida - Me daré el gusto de matarte de una vez y para siempre, perra...

Múnich Alemania - actualidad

El viaje desde Estrasburgo a Kehl no había tenido incidentes. Cruzar el río Rin no fue difícil para los chicos. Llegar a Stuttgart y luego a Augsburgo tampoco fue complicado, sus problemas comenzaron cuando llegaron a Múnich. Los siete chicos no habían tenido ningún problema con sus papeles en esos lugares. Delphine se manejaba excelente como Helena Bauer y su porte y elegancia natural encantó a todos los jefes de guardia en las paradas principales de esas ciudades. El acento alemán lo dominaba a la perfección al igual que las pocas palabras que sabía en el idioma, pero ella trataba de no hablar demasiado. De eso se encargaba Tommy. Ellos alquilaron cuartos en hoteles normales para pasar la noche cuando estaban muy cansados y cuando llegaron a Múnich se encontraron con que la vigilancia en el peaje para entrar a la ciudad estaba reforzada y eso sólo significaba una cosa.

- Ella sabe - Neil espetó con seriedad y preocupación al grupo que lo miraba de igual manera. - Esa mujer está preparada para una jodida invasión y toda la ciudad lo sabe.

Los chicos se miraron entre sí asustados, pero Delphine negó con la cabeza maldiciendo la astucia de la que fue su suegra. Por supuesto, eso no le extrañaba. No si pensaba en la mirada sospechosa del guardia que resguardaba la entrada a Múnich. No le quitó la vista de encima y revisó los papeles tres veces para cerciorarse de que eran reales. Cuando estuvo conforme le entregó a Delphine los documentos personales en las manos y les deseó suerte a todos. La rubia tuvo la inteligencia de usar guantes. Hacía frío y las manos le dolían, tenía que usarlos. Siobhan y Krystina también tenían los suyos así que en ese sentido no tuvo problemas, sin embargo ahora no sabía cómo proceder. Sólo sabía que no estaba dispuesta a meter a los chicos en problemas. Cuando expresó sus preocupaciones al grupo todos les respondieron una sola palabra.

No.

- Estás loca si piensas que te vamos a dejar a tu suerte en el vientre de la bestia - Neil negó con la cabeza - Ni lo sueñes Cormier, no en sus dominios.

- Ya hemos llegado hasta aquí, rubia - Tommy negó con la cabeza como lo hizo Neil - No te librarás de nosotros, además no sabes manejarte bien con el idioma, nos necesitarás.

- También vas a necesitar a alguien que conozca el camino y se sepa guiar con un mapa - James también opinó - Yo sé hacer eso. Siobhan es enfermera, la necesitaste la última vez.

- Y yo puedo apoyarte cuando necesites enfrentarte a los hombres armados - Krystina también expresó su opinión y miró a Miri.

- Yo soy mejor que tú en atacar a la gente sin que me vean - ella miró a Delphine con seriedad y asintió - Seremos tu mejor respaldo.

- Y soy el sangriento jefe de este grupo y la respuesta siempre será no, Cormier - Neil cerró la discusión en tono severo y a Delphine no le quedó más remedio que asentir porque todos tenían razón. Ella los necesitaba mucho, ahora más que nunca necesitaba apoyo y buen respaldo y los chicos estaban dispuestos a arriesgarse.

- Gracias chicos - ella miró al grupo con los ojos brillantes de lágrimas - Gracias por todo.

- Agradece cuando hayamos rescatado a tu chica cariño - Neil sonrió tratando de romper el ambiente severo - No te preocupes que ya estamos aquí. Y necesitaremos nuevas rutas de acceso Jimmy.

- En ello - el chico de gafas expresó en voz baja y con la ayuda de Siobhan se dedicó a revisar todas las rutas a las que podían acceder sin llamar la atención en demasía.

Él sabía que además de rutas de acceso necesitarían un lugar neutro para organizarse e idear un buen plan de ataque.

- Tengo una idea Neil – dijo el chico en voz alta y Neil asintió cuando James le indicó que tendrían que llegar a Estarnberg, luego pasar por la ruta que llegaba Weilhem in Oberbayen y cruzar a Murnau am Staffelsee. Seguir por ese camino hasta Ohlstadt y por último llegar Ettal para desviarse al bosque Ettaler

- Es el bosque que colinda con la entrada al castillo Hohenschwangau - Jimmy explicó - No necesitaremos pasar por Füssen o Schwangau, sino cruzar por una ruta alternativa.

- Ruta que estará asegurada pero no podremos evitar el enfrentamiento con algunos guardias. Vamos a tener que agruparnos, guardar el equipaje en un lugar seguro y guardar la minivan, porque tendremos que viajar más cómodos y ligeros desde aquí. La minivan es demasiado llamativa y cargamos con demasiado peso entre todos.

Neil sabía que el único lugar seguro para guardar equipajes en un país eran las taquillas personales de los aeropuertos así que eso fue lo que hicieron todos, excepto Delphine. Ella se mantuvo aparte del grupo que hizo todos los trámites y papeleos y se dedicó a quitarse el disfraz engreído de Helena Bauer y volvió a transformarse, gracias a una peluca marrón a la altura de la mejilla y que la transformó en Chloe Berand, doctora de una clínica de familia en Vancouver Canadá, que viajaba como turista a Múnich luego de su paso por el Oriente Medio trabajando para los médicos de la Media Luna Roja.

Miri había acordado un último cambio de identidad para el viaje porque sabía que podía pasar bien como Helena Bauer en el centro de Múnich y la ciudad, pero no en la carretera. Su aspecto de chica citadina no pegaba demasiado con los lugares agrestes a los que irían, así que un último cambio fue lo que a la chica de origen gitano se le ocurrió.

Y fue acertado.

Delphine estaba casi irreconocible con el cabello marrón y corto, pero no les fue tan sorprendente verla con un pantalón cargo color gris, ni con la camisa de franela a cuadros o su parka negra. Ella además lucía sus botas especiales para los lugares pedregosos, así que todo estaba bien. Su único equipaje fue una mochila de camping negra que llevaba una muda de ropa, un par de ropa interior y sujetadores, una toalla, últiles de aseo y tampones y armas.

Cuchillos, una navaja suiza y dos pistolas. El grupo de seis vestía muy similar a ella y también cargaba con sólo una mochila al hombro mientras que Neil era el encargado de llevar las municiones y James el equipo de comunicación, walkie talkies.

Cambiaron los teléfonos inteligentes por equipos desechables para evitar el rastreo y todo el dinero que tenían estaba sin marcar para evitar la misma cosa.

Tommy se encargó de comprar una camioneta en un puesto de autos usados y pagó en efectivo. Con esa camioneta hicieron todo el trayecto desde Múnich hasta Ettal y la dejaron estacionada en un sitio eriazo, escondida tras un estacionamiento de autos desechados.

Siguieron el rumbo hacia el bosque Ettaler a pie intentando no cruzar cerca del palacio Linderhof. Todos los alrededores del palacio estaban llenos de guardias armados y el perímetro del bosque también lo estaba, pero no se encontraron a nadie cerca. La ruta no señalizada era peligrosa y sinuosa porque era empinada, pero tuvieron que cruzarla para llegar a un claro donde decidieron hacer un campamento.

A pesar de lo agotados que quedaron luego del camino peligroso, se sorprendieron de lo hermosos que eran los parajes del bosque. No había lugar donde voltearan donde no vieran verde. Luego de armar sus campamentos, las chicas dormirían en una carpa y los chicos en otra, se dispusieron a comentar lo que iban a hacer a continuación.

James les dijo que necesitarían un mapa del castillo para saber sobre pasadizos secretos y senderos alternativos a la entrada del castillo. También les dijo que tendrían que cruzar la frontera entre el bosque y Linder para cruzar las laderas que les llevarían al castillo.

- Está demasiado cerca del palacio de Linderhof, Jimmy - Neil no estaba convencido - No me gusta la idea.

- No hay otra alternativa, además tendremos que cruzar unas cataratas para llegar hasta ahí - el chico insistió - Podemos planear otra ruta una vez que crucemos esa corriente de agua.

- Está bien amigo - el británico aceptó - Lo haremos. Pero falta lo más importante. Cómo infiltrarnos dentro de palacio.

- De eso me encargaré yo - Tommy dijo con una sonrisa sabiendo que era el único con conexiones "reales" gracias a sus padres - Puedo entrar a palacio con una invitación aludiendo a que mis padres envían saludos a su amiga y puedo inventar cualquier historia de ellos, me las sé de memoria. Puedo acercarme a palacio siguiendo la ruta de trekking y si me detienen los guardias explicaría que estaba perdido, pero que buscaba una ruta alterna para entrar a palacio y evitar a los turistas. Diré quiénes son mis padres y tendré el paso asegurado.

- Entonces tendrás que cambiar de ropa compañero. - Neil sonrió y asintió a los planes de James y Tommy.

Pasaron la noche en el bosque y durante el día se encaminaron hasta la cascada que dividía Ettal con Ammergebirge, tardaron un día y medio en llegar. Una vez más consiguieron eludir el perímetro de seguridad, pero sabían que la buena suerte no les duraría mucho estando tan cerca del Palacio Linderhof.

Ellos formaron un nuevo campamento cerca de una corriente de agua y volvieron a repasar los planes de Tommy. Se haría pasar por un campista en luna de miel ya que Krystina no estaba dispuesta por nada del mundo a dejar solo a su marido. Ellos harían el trabajo de llegar a la ladera del castillo para entrar y ponerse en contacto con la madre de Cosima.

Tendrían que buscar planos y eso podía hacerlo Krystina de una manera eficiente y rápida, para luego marcharse por el sendero opuesto al que habían ingresado y volver al campamento. Cosa que planearon hacer al día siguiente.

Krystina y Thomas se vistieron con ropa deportiva pero cara, necesitaban aparentar buena clase y a ellos tampoco les costó demasiado. Krystina era pelirroja de ojos verdes y Tommy era rubio de ojos azules. Eran la pareja perfecta.

Se fueron al amanecer mientras los demás estaban a cargo de juntar armas y municiones para estar preparados y salir apenas tuvieran un plan.

Los chicos de excursión regresaron al campamento un par de días después con dos noticias. Habían encontrado a Cosima en el palacio, pero no pudieron hacerse con un mapa porque la vigilancia era demasiado estricta.

- La mujer está rodeada de guardias fuera y dentro del castillo - Tommy informó - No tuve problemas para entrar y charlar con esa bruja, me atendió como un jodido rey cuando supo quiénes eran mis padres y tuvimos una charla cansina de negocios y entretenimiento. Con Krys nos tocó jugar al golf con ella y nos presionó a pasar la noche en el castillo.

- Es un lugar inmenso - Krystina indicó con un asentimiento - Supimos que la madre de Cosima tiene un guardia personal que se llama Schmidt y un jefe de palacio y servidor de su marido que se llama Franz Faber. Es severo pero amable y fue por él que supe que Cosima se encontraba recluida en la torre norte del palacio, en su habitación de infancia - ella miró a Delphine que asintió con tristeza. Se había quitado la molesta peluca y su cabello rubio y nuevamente rizado estaba atado en una coleta desordenada. Vestía unos pantalones cargo negro, sus botas y otra camisa a cuadros verde, aparte de una camiseta gris y su parka.

- Faber me dijo que su esposa Sabine está cuidando de Cosima - la pelirroja sonrió a Delphine - Yo no la vi personalmente cariño, pero por lo que dijo la bruja de su madre, Cosima está enorme.

- Ya tiene siete meses - Delphine asintió con la voz cargada de emoción - Le faltan dos meses para dar a luz y estoy muy preocupada por eso chicos. Si asaltamos el palacio ahora, podemos someter a Cosima a mucho estrés y eso no es bueno para su embarazo. Ella puede dar a luz de manera demasiado prematura y es peligroso tanto para ella como para nuestro bebé. Tenemos que planear algo más.

- Cosima tiene que saber que vamos, pero no de inmediato porque estaría aún más estresada. Además estoy segura que su madre le dirá sobre la visita de Tommy y Krystina - Miri meditó en voz alta. - También tenemos que planear la ruta de escape si todo sale bien y una estrategia de respaldo si todo sale mal. Tenemos que ver todas las opciones.

Neil asintió a su mujer. Él sabía que tenía razón así que se dedicaron a ello por el resto del día, sabiendo que se enfrentaban a una cruzada muy complicada.


Y sí, el último alter ego de Delphine es su personaje Chloé en Inch'Allah. Soy fan total de esa película y su look en ella, no pude evitarlo...