Capítulo final. Gracias por los comentarios y por leer...


- Es una locura, lo saben ¿No?

Delphine resopló con cansancio. Llevaba un día y medio planeando entrar al castillo con el resto de sus amigos pero la idea que tenían para hacerlo era en una sola palabra, demente.

Los chicos tenían planeado cruzar por debajo del acantilado hasta la ruta alternativa que daba a pasadizo empinado y llegaba a una cueva. Era la ruta de emergencia. El pasadizo secreto que usaba el rey Luis II para meter escondidos a sus amantes dentro de palacio.

Esa ruta hacía años que decían que estaba clausurada, pero Tommy había dicho que no lo estaba porque había guardias custodiando dicha entrada.

Lo peor de todo era que querían hacerlo de noche.

- Es demasiado peligroso chicos, tiene que haber otra manera.

- No la hay, Delphine - Neil negó con la cabeza y miró a la rubia con el entrecejo fruncido - Cuando aceptamos ayudarte, el grupo también aceptó que existirían riesgos en este viaje. Riesgos que todos estamos dispuestos a tomar para ayudarte a ti y a Cosima. No nos echaremos para atrás ahora y espero que tú tampoco lo hagas porque esto no es sólo por ti, es por Cosima y por vuestra hija.

- Lo sé - Delphine miró al hombre moreno con un dejo de fastidio - Por supuesto que sé que todo esto es por ella Neil, yo lo sé. Pero también estoy pensando en ti y en el grupo. Ustedes se han transformado en la segunda familia que tengo y no quiero perderlos - ella miró a todos con los ojos brillantes - No quiero arriesgar a ninguno de ustedes porque ya han hecho demasiado y no merecen verse arrastrados por mis problemas. - volvió a mirar a Neil con los ojos suplicantes - ¿En serio no hay otra manera mon ami?

- Lo siento cariño pero no la hay - Neil se acercó a Delphine y la abrazó. Tommy, Krystina, Miri, James y Siobhan también la abrazaron y el grupo se quedó en silencio mientras Delphine sólo lloraba en los brazos de todos ellos.

Después de un rato de reinar sobre sus emociones por fin pudo concentrarse en lo que tenían que hacer y asintió

- Está bien chicos - Delphine aceptó el desafío y sonrió con orgullo. Hagámoslo.

La pequeña nueva familia sonrió, estaban listos para la guerra.

Pero mientras eso sucedía en los alrededores frondosos del castillo, en la habitación de su aislada torre Cosima seguía sumida en una tristeza infinita. La última pelea con su madre la tenía muy angustiada y ahora se encontraba sola porque Sabine estaba reunida con su marido Franz fuera de su cuarto. Su vientre redondo ya era demasiado evidente y la morena de rastas lo único que quería era ver a su pequeño ángel. Lo único que la unía a Delphine.

- Oye bebé - Cosima habló en voz alta posando una mano en su vientre a la altura de su ombligo - Sé que debes estar muy cómoda ahí dentro ¿No cariño? - ella sonrió - Seguro que sí - Es un lugar muy seguro y cómodo para estar pero yo ya quiero verte ¿Sabes? Necesito ver tu carita, tu cabello. - suspiró - Estoy segura que nacerás con una mata de cabello ondulado porque tendrás el cabello hermoso de tu maman. Oh sí bebé no tendrás un papá, amor. Sino otra mamá... O la tenías. - Cosima negó con la cabeza - ¿Quieres que te hable de ella cariño? Cosima le preguntó a su bebé por nacer y la criatura dentro de su vientre le respondió con una patadita. La morena se rió a pesar de que le dolió un poco la patada pero asintió. La bebé siempre había sido muy tranquila, era como si siempre estuviese durmiendo dentro de su vientre y Cosima intuyó que su hija tendría el carácter muy parecido a Delphine.

- Ya que me lo has pedido de manera tan evidente bebé, lo haré - Cosima le respondió a su hija - Conocí a tu maman en la Universidad. Yo estaba estudiando para mi doctorado en desarrollo evolutivo y ella estaba estudiando para su doctorado en inmunología. Teníamos un par de cursos juntas y uno de esos cursos se impartía en un laboratorio. Yo era compañera de mi amigo Scott. - ella se rió - Lo conocerás si algún día regresamos a los Estados Unidos amor, te encantará Massachusset, pero sé que amarás San Fran. Bueno, yo estaba con tu tío Scott en el laboratorio cuando vi frente a mi mesa de trabajo a una rubia preciosa sentada en su propia mesa. Me tuve que poner las gafas que había dejado en mi mesa para verla mejor. La podía oír hablando en francés por su teléfono, porque sí mi amor, tu maman es francesa. Sé que lo sabes porque ya la has oído, pero no creo que lo recuerdes. La cosa es que ella estaba discutiendo en francés con alguien y de pronto apagó su teléfono y lo tiró con rabia sobre la mesa. Cuando ella se dio cuenta de la escena que estaba armando se disculpó conmigo porque estaba más cerca de ella y recogió sus cosas apresuradamente para salir corriendo. La persona con la que habló la había dejado tan alterada, que la despistada de tu maman se dejó olvidado su registro académico de Francia sobre la mesa que ocupaba.

- Lo que descubrí en ese papel me sorprendió amor, porque si había algo impresionante de tu maman aparte de su belleza física, es que era muy, muy inteligente. Más allá de inteligente. Me guardé su registro en el bolsillo y salí a buscarla para entregárselo, obvs - Cosima sonrió ante el recuerdo - Pero no tuve que correr demasiado porque ella estaba en el pasillo que daba a la sala de clases, llorando como una magdalena con la cabeza apoyada sobre el cristal de otra sala de laboratorio.

Cuando la vi llorando tuve un poco de nervios porque no quería molestarla, pero aun así me atreví a acercarme y me disculpé para entregarle su papel olvidado. Ella se volteó a verme con una sonrisa acuosa y se acomodó ese cabello precioso que tenía para agradecerme. Creo que su inteligencia fue lo segundo que me enamoró de ella. Lo primero fue su voz y lo tercero fue su cabello, sus rizos dorados que espero que tú tengas. No creo que sean dorados cariño, porque yo soy morena pero no importa como sean. La verdad es que me gustaría ver un poco de ella en ti mi amor.

- Con tu maman hablamos un poco de lo que a ella le había pasado, luego que le entregué su documento y ella me dijo que había roto con un novio por teléfono. Cuando seas un poco más grande te explicaré estas diferencias, calabaza. Te explicaré que el amor existe en diversas formas y que no todas las personas en el mundo nacen con los mismos privilegios. Tu maman nunca fue como yo. Menos como tu abuela. Y debo decir que me siento un poco triste de haberte enfrentado a ella cariño, nunca debió pasar.

- La cosa es que tu maman y yo teníamos en común nuestro amor por la ciencia y ella era una chica nueva en los Estados Unidos que estaba encantada que yo fuera su amiga, ¿Sabes? - Cosima volvió a suspirar con un dejo de tristeza - Tu maman no tenía familia. Tampoco tenía mucho dinero. Era una chica humilde que gracias a su inteligencia, fue becada durante toda su vida académica y en la Universidad también fue becada. Yo lo supe tiempo después y no de sus labios, sino de cotilleos de pasillo donde sus compañeras se burlaban de ella porque siempre vestía con ropa de segunda mano. Delphine siempre eligió bien su ropa, nunca parecía usada, pero no siempre tenía el dinero para comprarse la mejor y sí, a veces llegaba a la Universidad con las medias rotas, o en el invierno con algún suéter con el punto ido.

Y las chicas se burlaban de ella por eso, pero tu maman nunca les hizo caso. Cuando nos hicimos amigas yo me dediqué a ayudarla. A veces con pequeños regalos de nada, un abrigo más caliente en el invierno, medias nuevas, suéteres mullidos, ese tipo de cosas que ella nunca me pedía y se avergonzaba mucho de recibir pero que yo la obligaba a aceptar al final porque sabía que lo necesitaba.

Y ella... ella sólo me entregaba todo lo que podía. Una lealtad infinita y un cariño aún más grande. Tu maman se convirtió muy pronto en mi sombra y me defendía de tipos que querían salir conmigo en las fiestas de rave y que no entendían un no por respuesta. Tu madre siempre acababa con un ojo negro o un labio partido cuando se enfrentaba a esos chicos molestosos, pero tenía la costumbre de dejar peor a sus enemigos que ellos a ella. Delphine siempre fue más alta que yo aunque delgada. Pero ni creas que su delgadez le impedía enfrentarse a tipos incluso más grandes que ella y ganar, por supuesto que no. Ella los enfrentaba a todos y casi siempre ganaba.

Fue en ese tiempo que empecé a verla como algo más que una amiga. En ese tiempo mis sentimientos por ella estaban en todas partes y sabía que sería muy fácil caer por ella. Nuestro primer beso fue en mi casa de Minnesota después de salir a festejar nuestro término de curso. Habíamos asistido a una conferencia cansina de Neolution, algo que no te explicaré ahora porque es muy tedioso, pero habíamos asistido el día antes de nuestra cita a esa conferencia y luego de hablar con el expositor del que Delphine era fan, yo salí de la Universidad con dos botellas de vino. Le entregué una a tu madre y corrimos. Fue una de nuestras primeras citas y yo quedé alucinada. Luego salimos por segunda vez a un restaurante y nos quedamos charlando de una forma más que amistosa hasta que el conferencista apareció en el mismo lugar. Es un amigo de tu abuela y él intentaba convencernos de que fuéramos a trabajar a Dyad cuando acabásemos nuestros doctorados respectivos. Dyad es una empresa monstruosa que pertenece (casi) a tus abuelos. Ellos son parte importante de la junta directiva y tienen más de la mitad de la empresa científica y tecnológica multinacional. Ellos trabajaban en Dyad y yo no me quería ir a meter a ese nido de serpientes, pero tu maman sí quería. De eso discutimos antes de ser yo quien la besara por primera vez. Ella no recibió el beso como esperaba y salió arrancando de mi casa disculpándose y yo creí que lo había arruinado todo bebé.

Tuvimos un par de días incómodos juntas después de eso hasta que volví a recibir la visita de tu maman que no esperaba. Con un "No puedo dejar de pensar en ese beso" fue ella la que me conquistó esa vez y me besó. Nos hicimos pareja luego de nuestra primera vez juntas y pasamos juntas hasta que terminamos nuestros estudios y ella me pidió matrimonio.

Ella había aceptado entrar a trabajar a Dyad y yo también por un tiempo, hasta que me harté de mi madre y me salí de ahí. Tu maman salió de Dyad cuando tu abuela dijo que no estaba dispuesta aceptarla si yo no estaba en la junta directiva.

Verás, sé que debes saber que tu abuela odia a tu maman. Nunca la quiso y nunca la querrá. Lo hizo porque ella era todo lo que tu abuela no quería y detestaba el hecho de saber que su única hija estaba liada con una chica pobre.

En el tiempo en el que ambas salimos de Dyad estábamos planeando formar una familia y ella quería tenerme embarazada de una manera no tradicional. - Cosima negó con la cabeza - Esa es otra cosa que te contaré más tarde cariño.

La cosa era que tu abuela quería a tu maman lejos de mí y lo consiguió de la peor manera. Un engaño vil, uno que a pesar de todo logró hacer posible tu concepción, pero acabó con mi vida de mujer casada. Con tu maman nos separamos de la peor manera y nos volvimos a encontrar en un viaje por el océano, en un crucero. En ese barco volví a enamorarme de tu madre y fue ella la que supo primero que tú venías en camino. Yo no lo creí cariño porque no te sentía dentro mi vientre, ya ves, has sido tan calladita como ella.

Cuando Delphine se dio cuenta que tú venías en camino ella nos protegió como un jodido perro guardían mi amor. Ella estaba herida en ese tiempo porque había sufrido un accidente cuando nos volvimos a encontrar en el crucero. Tu mamá trabajaba dentro del barco y yo era una pasajera de lujo... su sorpresa fue tanta que cuando tú me habías obligado a vomitar mis tripas, ella me llevaba una bebida de jengibre y un vaso de cristal a mi habitación en el crucero. Cuando me vio se le cayó la bandeja y con sus nervios no se dio cuenta y se enterró en las manos todos los cristales rotos. Nunca había estado tan asustada por ella en mi vida cariño, tu madre es una demente. Siempre lo ha sido bebé pero la amo. Siempre la amaré y en ese viaje volví a amarla como nunca. Ella también me amó y nos protegió a ambas con todo lo que tenía porque así era ella. Hermosa, valiente, humilde, un cachorrito a veces y un perro de guardia y de caza si estábamos en problemas.

A Cosima se le quebró la voz de pronto y no pudo evitar las lágrimas.

- Es tan injusto bebé - la morena lloró con los labios temblorosos - Es tan injusto que no puedas ser capaz de conocerla, mi amor tan injusto... y todo por tu abuela cariño. No quisiera que odiaras a tu abuela pero- Ay...

Cosima se quejó en voz alta cuando sintió una punzada en su bajo vientre. Posó una mano sobre el lugar intentando calmar la agitación que podía sentir viniendo de su hija.

- Tranquila bebé, no pasa nada - la morena intentó apaciguar a su angelito - No hablaré más sino qui- ¿Qué es lo que pasa contigo eh? ¿Por qué de pronto estás tan inquieta? No dejas de patearme...

Cosima no lo entendía. La agitación de su bebé dentro de su vientre estaba comenzando a ponerla nerviosa y no sabía qué hacer para calmarla. A la cuarta patada que sintió de su hija en las costillas ella supo que necesitaba ayuda.

- ¡Sabine...!

El grupo había esperado lo suficiente. Estaban en la ladera del acantilado bajo un grupo de árboles ya preparados para entrar en acción. Todos estaban vestidos de negro y llevaban pasamontañas. Era parte del equipo que Neil había guardado para todos ellos, junto con unas gafas de visión infrarroja que les permitía ver en la oscuridad, regalo a última hora de James que sabía que necesitarían.

Todos tenían su equipo de escalada también. Los siete estaban atados a una cuerda y caminaban juntos en fila india para no perderse.

La formación era casi la habitual, Neal a la cabeza con Miri, luego estaba Krystina y Siobhan protegidas por Tommy y Delphine iba tras él. Cerrando la fila estaba James que era el más pequeño. Los chicos habían decidido dividirse de esa manera para proteger a las chicas, excepto que Delphine no quería interponerse entre Krys, Siobhan y Tommy.

Neil lo aceptó cuando vio a la rubia totalmente decidida en ese punto.

El grupo estaba cansado y apenas sí habían comido, pero estaban tan excitados con la excursión que lo demás parecían detalles insignificantes.

La adrenalina estaba en alza dentro del equipo y eso se notaba en la agilidad que tenían todos para moverse en perfecta coordinación en la oscuridad. Incluso James que era el que tenía siempre más problemas, no tuvo ninguno cuando cruzó el Ettaler hasta la ladera del castillo.

La oscuridad les ayudó mucho a pasar desapercibidos y las gafas les ayudaron a detectar posibles guardias enemigos. Fue Neil quién vio al primer guardia apostado tras un árbol y se encargó de él enterrándole una daga en el cuello. La imagen infrarroja del hombre que detectaba calor, se vio manchada cerca de la cabeza cuando la daga dio justo en su objetivo. Un gruñido ronco fue lo único que el hombre pudo exhalar antes de caer por el risco hasta los árboles del fondo.

Un hombre abajo y el grupo llegaron a las cercanías de la ladera empinada. Todos tenían una pequeña linterna de muñeca, para alumbrarse el camino. Una luz suficiente para no alertar a los guardias de más arriba.

Los chicos siguieron su camino sin problemas hasta la curva que daba a la ladera, pero un pequeño error en su paso hizo que James pateara sin querer una piedra del camino. Provocó un ruido tal que los guardias del castillo comenzaron a inquietarse y Neil susurró al grupo quedarse quietos y apagar las linternas.

Ni una hoja se movió y el grupo por fin pudo avanzar sin ser detectado. Lo hicieron mucho más lento cuando llegaron al frontis de la ladera. Pisando despacio piedras y ramas e intentando contener la respiración todo lo posible.

Lograron cruzar al extremo oeste de la ladera donde estaba la torre norte y llegaron al sitio que los conduciría a la cueva. Neal les hizo reagruparse entre un grupo de árboles para ordenar más indicaciones.

- En este lugar tendremos que separarnos - Neil explicó con seriedad - Soltar los arneses y viajar todos por nuestra cuenta sin romper la fila india. ¿Está bien? - todos asintieron sin palabras - Muy bien porque hay un grupo de vigilancia frente la cueva que tendremos que derribar si queremos subir todos juntos, así que nos dividiremos en parejas.

- Hay ocho guardias en total - él explicó - Así que nos dividiremos en grupos de dos para atacar y en cuatro para subir la ladera. Tommy, Miri, Krystina y yo iremos en el primer grupo. Acabaremos con los que podamos y volveremos a bajar para que James y Siobhan puedan subir y relevar a las chicas - él miró a Delphine quién estaba a punto de protestar por no ser incluida en el plan de ataque - Sé que quieres ir Del, pero es mejor que te quedes atrás. Es a ti a la que quieren matar cariño, los guardias no conocen al resto del grupo excepto a Tommy y a Krys.

A Delphine no le quedó más remedio que asentir y esperar con James y Siobhan su turno para subir a la ladera. Desde su refugio verde pudieron oír el caos que armaron los chicos y pasos apresurados les dieron cuenta que habían acabado con la mitad de sus objetivos. Krystina y Miri regresaron con ellos al grupo de árboles y luego salieron James y Siobhan por donde las chicas habían corrido.

- ¡Matamos a cuatro! - Krystina le informó a Delphine que estaba con el corazón en un hilo pero feliz de saber que sus amigas estaban bien - Esos hijos de puta ni siquiera supieron lo que los atacó, pero los que quedaron llamaron a más guardias así que tendremos que movernos rápido.

Cuatro disparos silenciosos y más gritos y el resto de los chicos volvieron al grupo de árboles.

- ¡Están dispersados! - exclamó Neil - ¡Tenemos la vía libre ahora pero no por mucho tiempo! ¡Vamos!

Los chicos se movieron lo más rápido posible por la ladera cuesta arriba. No era demasiado empinada pero sí algo resbalosa así que debían cuidar cada uno de sus pasos. Cuando llegaron a la entrada de la cueva se dieron cuenta que estaba vacía y entraron por ella sin dudarlo ni detenerse con las armas en sus manos. Ellos podían sentir la agitación al otro lado del castillo y eso les había dado un tiempo de oro para correr, pero todos sabían que no sería mucho.

Dentro de palacio Franz Faber se dio cuenta que algo malo estaba pasando. Había hablado con Sabine respecto a las medidas de seguridad en el castillo y supo luego que algo sucedía cuando sus hombres comenzaron a correr de un lado para el otro reuniendo gente.

Cuando estaba por seguir su camino hasta el despacho de su jefa detuvo a uno de los hombres. Un joven rubio de aspecto nervioso que se quedó de pie sin moverse frente a su jefe.

- Habla - él ordenó en voz grave mirando al soldado vestido de negro con el entrecejo fruncido.

- ¡Ocho soldados muertos señor! - el chico respondió con voz agitada - Una emboscada por el oeste cerca de...

- La entrada secreta de la torre norte - él asintió - Alguien está intentando entrar al castillo y sé quién puede ser. ¡Reúne a los hombres a la salida de la cueva y pone a Schmidt y a Adler al tanto para que protejan a la señora Niehaus, pero que no hagan nada! Espera a mis órdenes ¿Entendido soldado?

- ¡Si señor! - el hombre joven se cuadró y salió corriendo del vestíbulo hasta el pasillo que daba a la entrada de la cueva por el oeste del castillo.

Mientras Faber corrió a buscar a Sabine a la torre norte para avisarle del ataque y cuidase de Cosima. Él la encontró entrando a la habitación y se dio cuenta que la hija de su jefa estaba en problemas.

- ¡Sabine! - él llamó con preocupación - ¿Qué pasa? ¿Qué sucede con la niña Cosima?

- No lo sé amor pero ella está muy nerviosa - Sabine respondió con tristeza - Intuye que algo malo está pasando y cuando he escuchado la agitación, lo supe. Está pasando algo, ¿No es así Franz?

- Es una emboscada Sabine - el hombre moreno y de rostro anguloso asintió - Están intentando entrar al castillo y estoy seguro de que es ella. Cosima no puede saber Sabine.

- ¿No puede? - la rubia negó con la cabeza y se quejó - ¿Estás seguro que no sabe? Ella me habló de sus amigos nuevos Franz, entre ellos están los chicos que tú me has contado que han venido a ver a la señora. Si esos chicos siguen acá es porque la están acompañando a ella, ¿Y qué vas a hacer tú? ¿Matarlos a todos? El chico Thomas es hijo de los mejores amigos de tu jefa, ¿Lo matarás también a él?

Faber apretó los dientes con rabia y resopló. No sabía muy bien qué hacer a pesar que tenía sus órdenes. Se quedó mirando a su esposa con el entrecejo fruncido cuando escucharon otro grito

- ¡Sabine!

- ¡Es Cosima! - la rubia exclamó en voz alta a punto de correr a la habitación de la morena pero su esposo la detuvo antes de que pudiera alejarse.

- Tienes que mantener a Cosima tranquila Sabine - él le dijo en tono severo pero calmo mirando a su esposa con intensidad - Intentaré distraer a los guardias y a la jefa para que no se vuelva loca, pero no sé cuánto tiempo pueda hacerlo sin que ella se dé cuenta. No sé si podré salvarla mi amor.

- Haz lo posible Franz - Sabine le suplicó a su marido con la voz tensa - Hazlo por ella y por ese bebé que está esperando. Hazlo por mí, pero sobretodo hazlo por Ulli ¿Bueno? Sólo inténtalo. No puedes dejar a ese bebé sin su otra madre.

- Lo haré amor - Franz respondió con un asentimiento - Por ellos y por ti lo haré.

Franz estaba a punto de irse pero fue Sabine quién esta vez lo agarró del brazo y lo obligó a voltearse para besarlo. El beso intenso había durado unos segundos pero fue suficiente para que el hombre de armas corriera una vez más para hacer su deber.

Cuando Sabine lo vio partir rezó para que no muriera y corrió por fin a la habitación de Cosima. Ella encontró a la morena muy inquieta sobre la cama y no dejaba de presionar su vientre con ambas manos.

- ¡Algo pasa con la bebé Sabi! - ella exclamó asustada - No ha parado de moverse en toda la noche pero ha sido peor ahora. ¿Qué está pasando nana? ¿Me lo puedes decir? He escuchado gritos y voces de los guardias. Sé que está pasando algo.

- Cosima... - la rubia negó con la cabeza intentando calmar a la morena pero Cosima la miró de vuelta con expresión ofuscada.

- Dime - ella ordenó en tono severo con la misma expresión feroz que tenía su señora – Ahora, Sabine.

- Es una emboscada, cariño - ella le dijo con un suspiro resignado - Alguien está intentando entrar al castillo y esto sólo ha pasado dos días después de una visita que su mamá ha recibido.

- ¿Emboscada? - Cosima preguntó más curiosa que asustada - ¿Qué visita? Mi madre no me ha dicho nada.

- Eso es porque se ha llevado encerrada en su despacho desde entonces - Sabine le respondió sentándose al borde de la cama de la morena - La visita fue del hijo de sus amigos americanos, Cosima. Sus amigos banqueros. Hace dos días el joven Thomas Cummings apareció de visita junto a su esposa y ambos pasaron la noche en el castillo.

Cosima abrió mucho los ojos y su corazón comenzó a latir con fuerza dentro de su pecho. Si Tommy y Krystina habían llegado al castillo eso quería decir que estaban en Alemania y si estaban en Alemania eso quería decir que...

- Delphine está viva - Cosima agarró a su nana de las muñecas y la miró con nerviosismo - Si hay una emboscada y mi madre ha estado tan preocupada por la seguridad del castillo eso quiere decir que Delphine está viva. ¡Ella está viva Sabine y la inquietud de mi bebé quiere decir que ella también lo sabe! ¡No puedes dejarlos!

- Cosima... - Sabine abrazó a su niña cuando la morena se derrumbó en sus brazos llorando - No puedes dejar que la maten Sabine, ¡Por favor dile a Franz! ¡Él tiene que salvarla nana! ¡Y a mis amigos también!

- Franz está haciendo todo lo posible cariño - Sabine le respondió en tono suave pero firme tratando de calmar la agitación de Cosima - Él no va a matarla, pero no sé qué pasará con tu mamá. Cuando ella se entere sino es que ya está enterada, querrá su cabeza y tú lo sabes.

- Quiero verla - Cosima volvió a coger a la rubia con las manos, esta vez de la manga de su blusa - Llévame donde mi madre Sabine, necesito hablar con ella.

- No te preocupes hija que ya estoy aquí - Jarvinia había entrado a la habitación de una manera tan sorpresiva que tanto Sabine como Cosima respingaron. La rubia se levantó de un salto de la cama de su joven amiga y esperó órdenes de su señora.

- Largo - la rubia más vieja espetó con severidad - Y cierra la puerta al salir.

Sabine se disculpó con la morena y corrió de la habitación cumpliendo la orden de su jefa. Cuando estuvieron a solas Cosima quiso hablar pero Jarvinia se le adelantó.

- Ya he sido informada de la emboscada Cosima - ella dijo mirando a su hija con el entrecejo fruncido - Y ya he dado las órdenes correspondientes para apresar a esa mujer. Ella junto a todos los que la acompañen serán apresados y encarcelados en los calabozos del castillo apenas pongan un pie en alguna parte de palacio.

- No... - Cosima negó con la cabeza llorando - Por favor mamá no le hagas daño, te lo suplico. - Además de Delphine están mis amigos ¡Tommy Cummings es uno de ellos!

- Thomas no recibirá ningún daño y su mujer tampoco Cosima, de eso no te preocupes - Jarvinia negó con la cabeza y sonrió falsamente a su hija - Tampoco lo harán Harry James y su mujer Siobhan. - Cosima miró a su madre sorprendida de saber que conocía a Jimmy. Ella no recordaba el nombre real de James, excepto la vez que él mismo le dijo que odiaba su nombre porque en la escuela lo llamaban Harry Potter - ¿Qué? - la rubia más vieja se rió de la expresión sorprendida de su hija - ¿Creías que no conocía a tus amigos querida? Pues sí los conozco. A Harry lo conocía desde antes como a Thomas, en realidad no a él precisamente sino a sus padres, ya sabes, compartimos el mismo círculo social y en ese lugar las cosas se saben. Yo tardé mi tiempo en enterarme de dónde estabas, pero cuando hablé con los padres de Harry James lo supe todo. Supe cómo encontrarte en Francia y he sabido que esa odiosa mujer podría venir a buscarte acá. Cuando me avisaron que un grupo de chicos había llegado a Múnich y que entre ellos estaban Thomas y Harry, tuve el resto del cuadro. Así que no te sorprendas tanto muchacha, de ti siempre lo he sabido todo aunque demore un poco en averiguarlo.

- Tus amigos no correrán peligro alguno - Jarvinia insistió - He mandado a encarcelarlos a todos, pero a ellos cuatro he ordenado ponerlos en mi despacho. Tu ex indeseable, el hombre británico y su mujer gitana se quedarán juntos a esperar sentencia en el calabozo.

Cosima maldijo una vez más la astucia de su madre y rezó para tener la fuerza que necesitaba para convencerla de liberar a Delphine, Neil y Miri.

En tanto el grupo de chicos seguía su camino por la cueva sin encontrar ningún enemigo a la vista. Eso no estaba bien. Neil tenía todas las alarmas encendidas en su cabeza y le dieron la razón cuando se enfrentaron a un grupo de soldados uniformados a la entrada de la cueva que daba al interior del castillo.

- ¡Tiren sus armas, están rodeados! - la voz del soldado que había hablado con Faber gritó en voz alta - ¡Ríndanse ahora y nadie saldrá herido!

Neil hizo un gesto a su grupo con la mano y se quedó en silencio por un momento pensando en qué hacer a continuación.

- ¡No podemos rendirnos! - él exclamó en voz alta - ¡Hemos venido a buscar a Cosima Niehaus y no nos iremos de aquí sin ella! ¡Sin importar lo que nos cueste!

El soldado alemán negó con la cabeza y ordenó a su equipo a atacar, obviando la orden de su jefe directo Faber porque él tenía otras órdenes más importantes, las de su señora Jarvinia.

El tiroteo fue irremediable, pero los chicos consiguieron acabar con la gran parte del grupo de soldados gracias a que ellos tenían aún sus gafas de visión nocturna y ellos no. Sin embargo no estuvieron exentos de salir heridos. Nada grave, pero James había sufrido una rozadura en el brazo derecho y Neil había recibido otra en la pierna izquierda. No era grave pero sangraban mucho y era peligrosa la pérdida de sangre.

El resto de los chicos seguían disparando y se libraron sin problemas del pequeño contingente agrupado en la entrada. No vieron al hombre rubio que les había gritado, así que decidieron seguir su camino dentro del castillo logrando esquivar a más guardias. Delphine se había metido en problemas con uno de ellos que la había atacado por detrás de la misma manera que lo había hecho Tommy en los entrenamientos. La había agarrado por el hombro pero ella estaba preparada. Se volteó bruscamente y enterró uno de sus cuchillos en el brazo del hombre que la tenía cogida y enterró una segunda daga en la yugular. Había matado a un hombre por primera vez en su vida, pero no tuvo cabeza para pensar en eso. Ella sólo corrió hasta el elevador que la llevaría hasta la habitación de su chérie, pero Neil la detuvo antes que pudiera hacerlo.

- Ellos estarán esperándonos en el elevador Delphine - le espetó con gravedad - ¡Las escaleras!

- ¡Pero estás herido! - Delphine no quería forzar a Neil a ir por las escaleras con su herida en la pierna. Él negó con la cabeza y empujó a Delphine a ir delante de él mientras que Miri lo acompañaba y cerraba la fila.

- ¡Vamos! - fue lo único que gritó y todos avanzaron escaleras arriba sin detenerse ni una vez a pesar del cansancio. Cuando por fin llegaron al último piso se dieron cuenta que todo había sido una trampa.

- Tiren las armas - Faber espetó en voz alta a los chicos de pie delante de otro grupo de soldados - Todos ustedes. Tiren las armas y quítense las gafas y los pasamontañas. Ahora.

Estaban rodeados por un grupo de más de diez soldados que los tenían amenazados con rifles y pistolas y nos les quedó más remedio que tirar sus armas y rendirse.

El grupo obedeció e hizo lo que se les había ordenado. Ellos se desarmaron por completo, dejando sus mochilas y armas tiradas en el suelo a sus pies junto a sus gafas y pasamontañas.

- Ahora de rodillas - Faber ordenó una vez más - Y las manos en alto. Háganlo, todos.

Una vez más obedecieron y esperaron las nuevas órdenes. No tuvieron que esperar mucho para ver salir de la habitación de Cosima a Jarvinia Niehaus que era acompañada de...

- Cosima... - Delphine susurró en voz alta viendo por fin a su chérie luego de dos meses. Se sorprendió de verla tan grande, pero se sorprendió más de verla con una expresión apagada y muy impropia de ella. La morena se había recuperado pronto de sus molestias y acompañaba a su madre sin fijarse en nadie más que la rubia de rodillas frente a ella.

- ¡Faber! - Jarvinia llamó a su comandante y el hombre asintió cuadrándose ante su jefa - Lleve al señor Mackay y a su mujer al calabozo, mande a una enfermera que se encargue de su herida y manténganlos encerrados hasta una nueva orden.

- Si señora - él asintió y esperó más órdenes.

- Y deje al señor Cummings y su señora encerrados en mi despacho junto al señor James y su esposa - ella mandó - Procure una enfermera más para que se encargue de las heridas del señor James y mantenga la vigilancia en todo momento. - ella luego miró a Delphine - De la señora Cormier me encargaré yo misma.

- Como ordene señora - Faber respondió una vez más sin preguntar por los cambios de las órdenes a última hora porque no era su lugar. Cuando se disponía a marcharse con los prisioneros, Jarvinia lo detuvo una vez más.

- Mande llamar al señor Schmidt y a la señora Adler, envíelos aquí de inmediato y llévese al resto de sus soldados con usted.

- Pero señora ¿Está segura...? - Franz no veía con buenos ojos que su jefa quedase sola con la enemiga potencial, menos delante de la joven Cosima.

- ¡Le he dado una orden General Faber! - ella exclamó en tono severo y luego se calmó - Cúmplala.

Franz respondió con un asentimiento y se cuadró de nuevo para ordenar a sus hombres llevarse al grupo de amigos. Los chicos que sólo tenían ojos para Cosima y su madre no dijeron nada. Ellos sabían que algo había pasado y que la morena de rastas tenía mucho que ver con ello.

Todo el grupo se fue en el elevador por separado. Los que llevaban a Tommy, James, Krystina y Siobhan se fueron primero y los que llevaban a Neil y a Miri se fueron después junto con Faber. Él estaba muy preocupado por el cambio de planes, su esposa Sabine y la niña Cosima, pero no tuvo tiempo de hacer nada más que cumplir sus órdenes.

- Has sido una mujer muy difícil Delphine Cormier - Jarvinia se quedó de pie delante de Delphine que sólo podía mirar a Cosima con los ojos nublados. Ella no entendía nada de lo que estaba pasando e intentó sin descanso llamar la atención de su chica pero Cosima no le hizo caso. Ni siquiera la miró. - Has sido una mujer difícil, pero conozco tus debilidades y tú tienes tres. Dos de ellas son las más importantes, mi nieta y mi hija. ¿No es así?

Delphine no respondió porque todavía miraba a Cosima, pero cuando la rubia más vieja la obligó a hacerle frente cogiéndola del cabello, ella gimió dando un respingo.

- Te hice una pregunta cucaracha - la mujer espetó con severidad sin soltar la férrea presión de su mano sobre el cabello de Delphine - ¡Respóndela!

- ¡Sí...! - Delphine gimió con los ojos llorosos mirando a su peor enemiga - Pero ellas son más que eso señora. Mucho más que mi debilidad, su hija y su nieta son mi fortaleza. Han sido mi fortaleza desde que usted me dejó morir en la casa en llamas que compartía con Cosima y ellas me han ayudado a sobrevivir además de nuestros amigos. Así que ellas son mucho más señora Niehaus, yo las amo. A ambas, con todo lo que tengo.

Jarvinia miraba a su rival con odio. Odiaba ver tanto amor y devoción por su hija y su nieta en esos ojos color avellana, odiaba saber que una mujer así podía amarlas tanto y quitarle lo que siempre quiso tener con Cosima y que por falta de tiempo y cuidado nunca tuvo. Su cariño y su respeto.

Cosima desde pequeña siempre le había llevado la contraria en todo y fue rebelde a sus órdenes. Empezando por descubrir que le gustaban las chicas. No le gustaba saber que a su hija le gustaban las mujeres, porque solía mantener oculta la tendencia homosexual que siempre rodeó a su familia empezando por sus antepasados con el Rey Luis II. Ella conocía la historia pero jamás hablaba de ella. Sus allegados obviamente también la sabían, pero peleó con uñas y dientes para que nadie se la recordara.

Su hija adoptiva y su mayor orgullo seguía los mismos pasos que sus antepasados y no podía negar la ironía. Ella no lo comprendía porque además Cosima no llevaba la línea de sangre de Luis II, pero luego comprendió que la sangre no siempre es la más fuerte. Que no siempre tenía que ver con el destino de su parentela y que la vida le hacía jugadas pesadas como esas que la llenaban de coraje y vergüenza.

Soltó el cabello de Delphine y se volteó para hacer frente a Cosima mientras veía aparecer en la sala a su mano derecha y su guardia personal que tenía los ojos pegados en la chica rubia todavía de rodillas. Sonrió dándose cuenta cómo podía deshacerse de ella de una vez por todas.

Jarvinia se dirigió a su hija esperando que hiciera su parte.

- Es tu turno Cosima - ella mandó con una sonrisa despectiva - Es tiempo que hagas tu parte.

Cosima asintió. Caminando con cuidado al lado de su madre para quedar de pie frente a Delphine. Sin palabras se quitó el anillo de matrimonio que la unía a Delphine y se lo entregó en la mano.

- He decidido quedarme con mi madre Delphine - Cosima espetó con la voz fría mirando a la rubia con los ojos igual de fríos - Eso quiere decir que no quiero verte más. Te devuelvo el anillo y te ordeno desaparecer. Desaparecer de una vez por todas de la vida de mi hija, de la mía y la de mi familia.

- Eso no puede ser Cosima... - Delphine negó con la cabeza y en su desesperación cogió la mano de su ángel sin esperar el golpe que recibió de ella. Había sido tan fuerte que le había volteado la cabeza y herido el rostro. Era la segunda vez que Cosima le pegaba, pero la primera vez así, con tanto odio.

Sin embargo ella intentó de nuevo acercarse y recibió un nuevo golpe en el rostro que la hizo estallar en llanto.

- ¡Por favor Cosima, yo te amo! ¡No me hagas esto...! ¡No la dejes mon amour! ¡No dejes que ella nos separe!

- Yo no te amo Cormier, así que no insistas - Cosima negó con la cabeza y forzó una última vez a Delphine a mirarla a los ojos - No eres nada para mí Delphine - ella se agachó un poco para hablarle al oído. Le susurró unas palabras y luego se alejó.

Cosima no miró a Delphine y se acercó al lado de su madre que no alcanzó a oír el susurro de su hija a su enemiga. Delphine que seguía llorando desconsolada, se quedó mirando a su ángel luego de oír sus últimas palabras y reprimió una leve sonrisa. Una que sólo le duró cuando escuchó la última sentencia de la mujer que tanto la odiaba.

- ¡Schmidt, Adler! - ella llamó - Escolten a esta mujer a la salida y ordenen a Faber hacer lo mismo con los chicos que están en el despacho. A los prisioneros del calabozo también sáquenlos de palacio, pero no los dejen ir sin recibir una lección.

- Sí señora - tanto el hombre como la mujer asintieron y se llevaron a Delphine al elevador amenazada con una pistola. Una que tenía Heidi Adler. Cosima que se había retirado a su habitación luego de todo lo ocurrido, no se dio cuenta del gesto en el rostro de su madre que expresó a su gente la última orden:

- Matarla.


No me odien... falta el epílogo :)