Al fin vacaciones lo que significa: Tiempo Libre! Y al fin actualizar después de más de un mes, en el capitulo anterior les dije que consideraran este Cap como una sorpresa por haber sido un año del fic.
Pues bien no se sorprendan n/n De hecho creo que este ha sido el único (y quizá lo seguirá siendo) capitulo con nombre, y no puedo creer que me lleve más de un año en llegar a este punto jejeje
Acompañamiento Musical Imprescindible, puesto que siempre tuve en mente esta canción si llegaba a este punto: My love –Sia empezando apartír de las negritas señaladas en el fic (Ustedes sabran muy bien cuando).
*Por cierto me parece que la cancion no se encuentra en Youtube, razon por la cual pueden buscarla y escucharla en Mp3Skull*
Ahora sin más preámbulo el capitulo...
Capítulo 26: Miedo
El suave ruido de las aves que cantaban anunciando el anochecer, la hicieron abrir los ojos con un risueño bostezo, Katara parpadeando jovialmente miro el brillo del sol del atardecer que parecía escaparse por las ventanas en un inusual tono rojo, ella de ladeo un poco la cabeza y en seguida pensó en comentarle a Zuko teniendo en cuenta que estaba a su lado, volteo de inmediato tomando aire para hablarle pero antes de figurar palabras en su boca se encontró con la figura del hombre que amaba totalmente tranquilo en sus sueños
Katara sonrió y abrazando sus rodillas se acercó lentamente hacia el para tan solo mirarlo, entonces se percató de la cobija de terciopelo rojo que la cubría, enseguida volvió la vista de nuevo hacia él, quien estaba sentado sobre el suelo con la espalda apoyada sobre el resguardo del diván, por su posición era evidente que había velado por sus sueños hasta que ya no pudo más, de repente Katara se encontró como hipnotizada al mirarlo dormir, realmente le pareció extrañamente encantador el darse cuenta que quizá aquella era la primera vez en todo el tiempo que tuvo de conocerlo que podía darse la dicha de contemplarlo dormir , todas las anteriores noches que durmió a su lado el parecía despertar al mismo tiempo que ella, era como si siempre estuviese alerta, pero esta vez estaba tranquilo y eso era algo que ella podía notar, entonces recordó que antes lo había visto inconsciente como la noche anterior, pero esto era diferente a aquellas veces, pues en esas ocasiones estaba presente el agobiante temor de no volver a verlo abrir los ojos, sin embargo esto era diferente y sentía que podía mirarlo tranquilo y sereno por la eternidad, imaginando y jugando con la idea de sus sueños. Y con un fugaz abrir de sus ojos el hechizo se rompió, Katara sintió un repentino fuego ardiente al hacer contacto con su mirada dorada el, la miro de vuelta y ella sintió como si las palabras se le esfumaran, por un segundo tuvo sentimientos encontrados, en primera el saber una y otra vez que lo amaba y en segunda sin saber porque sintió miedo, algo similar a aquella sensación de no verlo abrir los ojos nunca más pero de un modo diferente
-Lo siento creo que me quede dormido –Susurro Zuko con una cálida sonrisa hacia ella
Al escucharlo Katara no pudo más que cerrar los ojos y otorgarle una curva en sus labios –Se suponía que lo hicieras, estabas cansado
-No creí que lo suficiente para no despertarme a la par contigo –Contesto el
-Tenía que suceder al menos una vez, que yo despertara antes que tu
Zuko asintió, bajo un momento la cabeza antes de preguntar intentando ocultar la preocupación –¿Te sientes mejor?
Katara abrió a la par los ojos, abría resistido el día entero sin mencionarlo pero ahora que él había abierto nuevamente el tema fue como si nuevamente sintiera el peso de la batalla sobre sus hombros –Yo… sí, estoy bien ahora –Contesto algo nerviosamente y apartando la mirada para intentar ocultar el peso de esa pregunta.
Pero Zuko no era para nada tonto, sin embargo se sintió como tal al percatarse enseguida del pésimo error que acababa de cometer al preguntar algo tan delicado –Katara, yo no quería… ¡Soy un imbécil!
-¡No!... realmente me siento bien –Dijo ella fingiendo una sonrisa para tranquilizarlo
Zuko tomo sus manos podía darse cuenta de lo falso de esa sonrisa, y sintió que solo había una frase que podía decirle en ese instante –Katara no importa que, siempre ten en mente que yo estoy contigo
-Lo sé –Contesto ella
Zuko Reacciono frotándose la parte de atrás de la cabeza intentando pensar en alguna forma de recompensarla -¡Uh! ¿Quieres que te traiga algo? ¿Puedo hacer algo por ti? Lo que sea yo… -No, está bien –Lo interrumpió ella
Zuko miro vencido al suelo y entonces llego a su mente –Sabes hay una cosa que siempre me pone de buenas, por extraño que parezca –dijo levantando la cabeza hacia ella –Te preparare un poco de té de Jazmín
Katara lo miro con los ojos iluminados, tampoco sabía el porqué pero la sola idea la hiso sonreír –Supongo que me gustaría un poco de Te
-Te lo traeré enseguida –Anuncio Zuko con ligera emoción y tomo camino hacia la cocina
En cuanto estuvo sola bajo la mirada jugueteando con la manta en sus manos, con un respiro profundo recordó lo pésimo que se sentía por lo que había pasado, no por el hecho de que le haya sucedido a ella sino por haber implicado a personas inocentes, recordó los gritos y el fuego que se veía a lo lejos tras las rocas de la playa, esas eran las batallas de los maestros fuego que no tuvieron oportunidad alguna contra maestros sangre, sabía que tal vez en estos momentos todo estaba bajo control pero no dejaba de sentirse mal por aquello, entonces se percato de el sentimiento que le provoco la mirada de Zuko al despertar durante un efímero instante
-¡Miedo!... ¿porque fue que sentí miedo? –Susurro para sí misma
Después de vencer a Tenko, había pensado que no volvería a tener miedo jamás, pero tenía que quitarse la venda de los ojos pues había muchas otros miedos que sin duda albergaban su alma, pero en ese momento solo había uno que en especial le molestaba
-¡Vencí a Tenko!En nombre del polo sur ¿Cómo puedo tener miedo a entrar a un cuarto? –Exclamo a lo bajo algo molesta
Entonces levanto la mirada hacia las escaleras y decidida se levanto del diván –No permitirte que un simple cuarto me cause temor –Anuncio para sí misma y tomo camino sobre las escaleras
-A partir de ahora no permitiré que nada mas cause en mi temor –Susurro mientras subía –Al menos puedo empezar a enfrentarlos a partir de ahora –Pronuncio estando frente a la puerta
Estiro la mano hacia el picaporte decidida, pero a un centímetro de tocarlo aparto la mano como si fuese algo peligroso, enseguida se percato que su corazón se había acelerado y miraba con miedo la puerta delante suyo, trago saliva e intento ponerse firme nuevamente pero al poner su mano hacia la puerta un temblor acompaño sus movimientos, su respiración se acelero en cuanto esta se abrió y por un segundo pensó en salir corriendo. Rápidamente sacudió la cabeza poniéndose enojad con ella misma –Es solo un cuarto, ¿Cómo puedo ponerme así? –Se reclamo sintiéndose como una niña tonta y tomando aire entro.
El recuerdo de un florero de porcelana roto con pequeños fragmentos sobre el suelo fue lo primero que llamo su atención, las rosas que alguna vez tuvo estaban igualmente regadas y marchitas hasta donde podía ver, iluminadas por el naranja-rosa y rojo profundo del atardecer lucían marchitas pero extrañamente hermosas.
El frio rose de una lagrima sobre su mejilla se hiso presente en su rostro, y es que apenas se daba cuenta de la verdadera razón de aquél simple temor, pues el motivo no era nada simple era traicionar todo en lo que creía y en lo que había creído, era aceptar lo que sentía por el por completo. Sus pies descalzos dieron pasos ligeros en la habitación pisando aquellas rosas marchitas sobre el suelo con completa indiferencia, camino hacia la gran ventana que alguna vez acompaño sus sufrir, donde ahora la brisa del mar se colaba ondulando y danzando en las cortinas casi transparentes, camino como si el rojo-naranja del atardecer la llamara para admirar la belleza de su luz sobre la playa atreves de la ventana.
-El té esta... –Anuncio Zuko pero se interrumpió al notar que ella no estaba sobre el diván
Un pequeño sentir de pánico le invadió un instante mientras tomaba en sus manos el manto rojo sobre el suelo, entonces como por instinto levanto la vista hacia las escaleras, notando que en la parte de arriba la luz del atardecer iluminaba el pasillo, entendió entonces que la puerta del cuarto principal estaba abierta y con un suspiro de alivio dirigió su paso hacia el lugar.
-Katara, el té... –Dijo nuevamente pero esta vez las palabras se le escaparon de la boca.
La manta roja sobre sus manos se desvaneció sobre el suelo, el humeante té de Jazmín sobre sus manos pasó a ser asentado sobre algún buro cercano. Se había quedado mudo, sin aliento, sin voz ni voluntad ante aquella imagen frente a él, el más hermoso Rubí de fuego habría tenido celos de ella, y el mismo se encontraba hechizado por la imagen de esa mujer frente a la ventana.
Katara lo escucho entrar pero no volteo, al escucharlo llamar su nombre fue como si su corazón ardiera en llamas. El tono rojo del atardecer bañaban su tez morena y el vestido desgarrado se agitaba y bailaba con el suave golpe de la briza del mar sobre su cuerpo.
De repente lo tenía tras ella sintió su respiración a sus espaldas, un cálido rose subió desde los nudillos de sus dedos deslizándose suavemente hasta sus hombros, un escalo frio subió des de la punta de sus pies al más largo de sus cabellos podría sentir el calor que empezaba a brotar de su cuerpo, solo podía imaginarlo como si fuese humo que emanaba de sus poros los latidos de su corazón se aceleraron los escuchaba como tambores retumbando en sus orejas y su respiración comenzaba a exhalar un aire cada vez más denso en el momento en que decidió voltear y encarar a su amor.
Katara levanto su mirada de ojos azules directo a la dorada mirada de Zuko -He tenido miedo desde el momento en que llegue a la nación del fuego... pero al menos ahora ya no quiero temerle a mis sentimientos
-Katara yo… -Susurro Zuko pero fue silenciado por el delicado rose de los dedos de Katara sobre sus labios
–Justo ayer me di cuenta de lo que en el verdadero temor y no fue por la sangre control, ni por mí ni por nadie… fue porque por un momento me encontré en un mundo sin ti, en el que no volvería a escuchar tu voz y en el que tú nunca sabrías lo mucho que yo ….¡Te amo! –Dijo de repente –Te amo, como yo nunca pensé que podría amar a alguien, con un sentimiento que no entiendo y no me importa entender –Dijo seguidamente llenándose su voz de palabras que envolvían un fuerte deseo
-Quiero que ahora lo sepas, como yo lo se… quiero que te quedes conmigo –Pronuncio como un canto tembloroso en su voz nerviosa apretando sus azules ojos esperando una respuesta
Sintió perder el suelo en el momento en que Zuko poso ambas manos sobre su rostro, su corazón empezó a latir tan fuerte y tan rápido que pensaba que su canto llenaba toda la habitación, pero de repente solo pudo sentir el tierno beso que el poso en su frente, abrió sus brillantes ojos de mar encontrándose con los dorados ojos de Ámbar
-No necesitas demostrarme algo que ya se –Musito el con aquella ligera ronca voz que tanto le gustaba
Entonces el miedo se desvaneció y la duda que nublaba su mente se esfumo, ahora tan solo quedaba el inmenso deseo naciente envuelto en los nervios de una primera vez, mientras Zuko deslizaba los dedos sobre sus hombros y se apartaba lentamente ella sostuvo su mano y se acercó de nuevo, totalmente envuelta en el encanto penetro su mirada con un brillo místico a los de él.
-Entonces ámame… porque yo deseo amarte
El tiempo y el mundo entero se desvanecieron ante el poder de esas palabras, Zuko la miro estupefacto cayendo bajo el encanto de luna, la deseaba, no tenía duda de ello pero jamás pensó en forzarla a nada, su amor por ella era sincero y no le pedía ninguna condición, sin embargo a partir de ese instante fue como si ella le permitiera la entrada a aquella utopía que envolvía el más sutil misterio de la maestra agua.
Sus manos adquirieron vida propia y se movieron espontánea y sutilmente rozando con ternura la tersa piel morena frente a él, la beso desbordando su pasión en los labios de quien controlaba el agua.
La piel de Katara se erizo por completo ante su tacto cada minúscula fibra de su piel se estremeció por completo y sus manos menudas y temblorosas se aferraron a los rojos terciopelos del traje de su amado, justo ahora se volvió consciente de cada sentir sobre su piel, sus rodillas empezaban a temblar amenazando con derrumbarse hacia un abismo sin fin, pero su cuerpo no le permitía alejarse ni dejar que las carisias que quemaban en fuego de pasión sobre su piel se detuvieran quería que aquella briza, viento de roses sobre su piel jamás terminaran, sus manos temblorosas empezaron a explorar el terreno de piel blanca casi pálida bajo el terciopelo rojosobre los bravíos hombros de Zuko, mientras que con las mejillas rojas y aspirando la briza del mar cada vez más y más como si en cualquier instante el oxígeno se le fuera, se dejaba envolver por el aroma varonil de fuego.
Como cintas de plata que adornaban su figura femenina los vendajes que la cubrían aquellas parte secretas de su cuerpo fueron cayendo danzando al compás de sus curvas, bajo el reflejo de la luna creciente que atravesaba con su luz las ventanas entre abiertas entre la briza fresca del mar, parecía iluminarla dándole la imagen de un ser divino algo que debiera venerarse pero que estaba frente a él en todo su esplendor, mientras que de ella iban cayendo como cascadas de suave viento en tono rojo pasión aquellos rojos retazos que quedaron de lo que fue un hermoso vestido, dejando al descubierto el brillo de su desnudez. Sus miradas jamás se apartaron rodeados de un ambiente por mas perfecto, alejados del mundo tan solo él y ella todo y un acercamiento inevitable.
Como un aventurero adentrándose a un mundo desconocido Zuko se acerco hipnotizado por tal belleza indomable frente a él tan solo para depositar un beso en sus labios temblorosos, sus labios suaves y húmedos deslizaban con sutileza en los de Katara, sus fuertes y gentiles manos buscaron el calor de su cuerpo, situándose con delicadeza sintiendo como la piel canela se estremecía y se erizaba ante sus roses, de repente sus labios buscaron otro camino bajo la barbilla de su amada quien le permita cada beso con anhelo y sus manos se amarraban fuerte a las ropas de seda roja, mientras que el inhalaba el aroma de su cuello acercándola cada vez más a sus cuerpos descubriendo ambos con vibrantes carisias, centímetro a centímetro las manos fuertes se encontraron con aquellas suaves y sensibles almohadas bajo el cuello de Katara, mientras la besaba su mano tras la nuca se deslizo con gracia hacia su pecho descubierto sintiendo en sus labios la reacción en los labios de Katara sobre los suyos como si quisiese huir pero no lo hiciese
Ella comenzaba a perder el control de su propio cuerpo, sus piernas parecían no soportar más el peso de su propio cuerpo y una cálida y extrañamente agradable sensación se deslizaba de entre sus muslos, sin poderlo evitar su cuerpo se deslizaba y rozaba contra el pecho fuerte y ahora al descubierto del maestro fuego, pero él la sostenía y sabia que nunca la soltaría ella misma no quería que jamás lo hiciera, y ambos bajando de entre las cobijas de cera de repente estaban piel con piel nada se interponía entre ellos, ella podía sentir como su cuerpo rogaba por algo mas, su mente estaba totalmente nublada por el placer que en cada centímetro de su cuerpo y en cada gota de su sangre corría con fuerza, sentía la virilidad de su amado tan vibrante y encendida sobre ella, su cuerpo parecía saber qué hacer y sus piernas bañadas por un roció de sudor se apartaban dándole la bienvenida.
Zuko encontraba un sinfín de cualidades en ella, estaba seguro que una vida entera no le bastarían para recorrer centímetro a centímetro el tono suave de su piel, inhalar para siempre el aroma de su cuerpo y vestirla con sus besos pues apenas empezaba a descubrir lugares en el cuerpo de Katara en los que ni ella misma sabia que sería capaz de sentir de aquella forma. Zuko estaba perdido en su figura, sumergido en sus curvas y en el mover de sus manos, embelesado en esos tímidos y repentinamente feroces gestos que le provocaba cada caricia, quería tocarla, sus manos le rogaban sentir su piel contra la propia sentir cada centímetro de la dulce piel de canela y retener cada detalle de ella en su mente y en su cuerpo en el suyo, quería por fin y para siempre fundirse ambos y ser uno con la mujer que amaba y ahora mismo podía iniciar esta nueva danza
Sus labios frente a frente inhalando el suave aroma de su aliento respirando su respiración, lenta y a la vez vívidamente se adentraba a ella, al sentirlo llegar Katara comenzó a entender en el infinito éxtasis del placer aquella frase que nunca compendio el por fin saber lo que es ser una mujer para un hombre, de repente se percato de aquel extraño sonido que había salido de sus labios todo este tiempo, como si se asfixiara con el aire, y como si quisiese gritar, pues ahora su suplica era tan fuerte que parecía hacer temblar a la misma tierra, el había entrado por completo y se movía con una infinita gracia dentro suyo, ella seguía aquel inmensamente placentero ritmo que le nublaba la mente por completo y la llevaba a un mundo sin restricciones, sin culpas ni prejuicios y sin nadie más que ellos dos. Ambos murieron y renacieron ahora eran uno solo, una sola alma que latía, un solo ser en la existencia, no existía mas la mundana separación del cuerpo a cuerpo, habían ya roto aquella barrera que en el mundo diferenciaba a hombres y mujeres y ahora eran consientes de cada mínimo corpúsculo de piel en sus cuerpos.
El fuego en cada candelabro de la casa ardía con intensidad como siguiendo una música silenciosa, muriendo y renaciendo en la oscuridad de la noche bajo el encanto de la luna creciente, reflejando momentáneamente con una ráfaga de luz la silueta desnuda entre las cortinas tranparentes de una mujer, que se alzaba de repente encorvando la espalda dejando levantar sus largos cabellos de donde brillantes destellos emanaban y se perdían tras un subito movimiento.
El mar frente al que ahora era el santuario de su amor se agitaba y sus olas rompían dejando una hermosa sinfonía el mar y el fuego en la casa se agitaban, crecían y morían como si intentasen aproximarse una con la otra, siendo cómplices de ambos cubría con su incansable música el sonido de su amor, de repente siendo acompañadas por un fuerte grito secreto hasta el amanecer.
*Bien ha sido un capitulo corto y rapido, no se si esperaban algo mas pero por mi parte aclaro que intente hacerlo lo mas poetico posible, puesto que he visto muy buenos fics que a mi parecer se arruinan por "ese" tipo de capitulos que son muy Lemon, espero no dejar desepciones u_u
Esperen el siguiente capitulo ¿Dentro de poco? y gracias por sus comentarios *..* que me hacen el Dia!
