Me tome un rato de mis deberes diarios para actualizar, mientras estaba en clase me habia puesto a escribir el capitulo y tras unas correcciones lo pase a la compu y aqui quedo, lamento nuevamente haber tardado tanto u_u solo estoy esperando que lleguen las vacaciones de verano para volber a los buenos tiempos cuando podia actualizar cada semana, en fin sin mas blah blah blah el capitulo

Poooor cierto se me ocurrió volver a incluir los libros Katara y Zuko, pero por ahora solo es Libro Katara


Libro Katara:

Nunca me imagine que se sentiría así, algo hermoso, me sentía extrañamente feliz y a la vez nerviosa el verlo a mi lado al amanecer, frente a mi rostro con los ojos cerrados tan tranquilo y vulnerable como jamás lo sentí, últimamente le parece saber cuando he despertado porque abrió los ojos de repente el que me viera nuevamente me hiso sentir más que nerviosa seque me cubrían las sabanas rojas pero aun así su presencia me perturba.

"Hola" Fue lo que dijo con esa sonrisa suya tan confiada lo conteste lo mismo, pero lo que dijo después fue algo que no puedo superar, su rostro se puso como serio

"¿Te lastime?" Me pregunto con esos ojos de Oso-borrego mientras acariciaba mi rostro, no pude evitar una risa tosca mientras sentía mis mejillas llenarse en sangre

¿Cómo es que después de todo me pregunta algo como eso? Escucharlo de su voz fue lo más lindo conmovedor y a la vez extrañamente gracioso que habría esperado escuchar ¡Lo amo! ¡lo amo! ¡lo amo! Tan solo pude lanzarme en sus brazos y besarlo hasta cansarme.

Capitulo 27.

Tomados de la mano ambos corrían descalzos sobre la arena el sonido de sus risas solo era comparable con el escándalo que a lo lejos en la ciudad se escuchaba, deteniéndose después de un gran recorrido ambos tomaban aire pues apenas podían con la respiración

-Eso fue una locura –exclamo Katara aun entre risas

-Te dije que lo sería, pero así es como el espíritu azul pagaba el almuerzo –Contesto Zuko sosteniéndose de las rodillas recuperando el aliento

-¿Lo conseguiste? –Pregunto Katara con un brillo en los ojos

-De no haberlo hecho no te habría gritado que corramos –Contesto Zuko mientras que de sus ropas sacaba una pequeña bolsa de terciopelo –Aquí esta

-Son hermosas –Exclamo Katara al abrir aquella pequeña bolsa y sostener en sus manos un brillante Rubí

-haces un excelente trabajo como Señor del fuego al devolver estos rubíes a sus verdaderos dueños

-Dirás… que hacemos un excelente trabajo –Contesto Zuko situándose frente a Katara y situando sus manos sobre la cadera de esta para acercarla a el

-Pues es lo menos que podemos hacer después de todo fue culpa mía que los saqueos hayan ocurrido –dijo Katara mirando al suelo

-Deja eso ya, ahora mismo estamos tu y yo y los rubíes –Dijo Zuko tomándola por el mentón para hacerla mirarlo a los ojos -…¿Y quizá un beso? –Pregunto por ultimo haciéndola sonreír nuevamente

-Quizá solo uno –Contesto Katara presumida y sonrojada

Entonces Zuko asentó un beso sobre sus labios abrazándola mas contra el

-Me haces cosquillas –Exclamo Katara interrumpiendo el beso con una risita

-Lo siento, es que me gustan tus risas …y todo de ti –Contesto Zuko sin perder de vista sus labios para volver a besarlos

Poco después ambos llegaron a la casa en la playa después de un largo día del que ahora era su trabajo diario desde los incidentes en la isla Ember, ya que a pesar de que la armada de la nación del fuego llego y puso bajo control a los maestros sangre varios saqueos a lugares y personas surgieron por los mismo ciudadanos de la nación del fuego por la misma confusión y eso fue algo que la armada no tomo muy en cuenta así que a un par de semanas ya ese era el trabajo diario de ambos.

-Llegamos ya –Exclamo Zuko con un suspiro relajado

-Así es, ¿Qué te gustaría comer hoy? –Pregunto Katara

-me comeré lo que sea que quieras preparar, podrías tomar los mismo rubíes servírmelos en un plato y me lo comería como el más sabroso bocado si fue tocado por tus manos –Contesto Zuko abrazándola por la espalda y acomodando la cabeza en el hombro de ella

-Eres un exagerado, preparare pescado tu platillo favorito –exclamo Katara –y el único disponible en la playa –Dijo seguidamente entre risitas

-¿Puedes esperarme en el comedor?

-No puedo –Contesto Zuko como un niñito malcriado sin soltarla y siguiendo sus pasos

-¿Qué tal en la sala?

-No

-¿Entonces qué haremos? -dijo ella volteando a mirarlo –¿Te parece bien ir a entrenar?

-Es la mejor idea que has tenido el día de hoy –Contesto Zuko con una sonrisa picara

-Oye, creí que no había enemigo comparable al gran señor del fuego –Dijo Katara burlona

-Quizá no tanto si me haces enfrentar a un gorila de fuego por unos rubíes, ¡El tipo era gigante!

-Si lo haces por unos rubíes, no me imagino a quien enfrentarías por mi –Sonrió Katara

Entre la conversación ambos llegaron a la terraza de entrenamiento, Katara se situó a unos pasos frente a él y se puso en posición de pelea muy segura, ambos aun vestidos con sus capuchas rojas que pues el entrenamiento era de combate cuerpo a cuerpos sin nada de húsar su control sobre los elementos.

-¿Listo?

-Cuando digas –Contesto Zuko confiado

Con un súbito movimiento Katara se lanzo frente a él intentando dar un golpe directo a la cara y borrarle esa sonrisa burlona, pero el esquivo el movimiento rápidamente agachándose y de repente se situó tras ella, sin perder tiempo Katara se agacho intentando hacerlo tropezar de una patada pero el de un salto la esquivo, ella no se detuvo e intento dar un nuevo golpe con la mano derecha, el lo bloqueo fácilmente sin perder ritmo ella lanzo ahora la mano izquierda pero Zuko la atrapo y sosteniendo ambas manos le dio una vuelta amarrándola con sus propios brazos cruzados logrando que se detuviera

-Vas mejorando –Le susurro a la oreja mientras Katara recuperaba la respiración

-¡Ya lo creo! –Anuncio Katara y repentinamente se inclino con fuerza hacia adelante sostenido ahora ella los agarres de Zuko, había enredado su pie al de él y logro derribarlo de un movimiento.

Mientras el caía ella se lanzo sobre el sosteniendo sus manos contra el suelo cayendo ambos a la par

-¿Qué opinas de esta campesina ahora? –Pregunto Katara con una sonrisa entre su agitada respiración mientras que gotas de sudor de su frente caían sobre el rostro de Zuko

-Sigue siendo astuta –Contesto Zuko

Katara rio satisfecha y soltó las manos de Zuko deslizando las suyas por todo su brazo hasta llegar a su rostro este permitió que ella lo embriagara con un beso lento y tentador, entonces la abrazo por la cintura y rodando sobre el suelo de piedra se situó sobre ella.

-Te amo- Susurro en sus labios sellando esas palabras en sus labios

-Y yo a ti –Musito Katara envolviendo con sus brazos el rostro de su amado besándolo de vuelta

Ambos permitieron que ese beso inundado en pasión se profundizara llevando a algo más y se tomaron nuevamente en ese mismo lugar bajo el sol del reciente atardecer.

Durante la noche envueltos en las rojas mantas de terciopelo de la gran cama en la habitación principal Katara observaba dormir a Zuko sintiéndose plenamente cómoda y segura recostada sobre su pecho, se ponía a reflexionar sobre varias cosas, cada día desde el momento en que acepto su amor por él había sido una nueva aventura Katara no se había imaginado que podría ser así de feliz con la sola compañía de quien menos habría pensado el ahora señor del fuego Zuko, su antiguo enemigo, cómplice y amigo. Mientras que el sol de un nuevo día los iluminada a ambos ella apenas se percataba que no había conciliado el sueño, de repente un extraño presentimiento la invadía, en un principio pensó que se había desvelado por reflexionar lo feliz que ahora era pero de repente algo surgió una extraña sensación de que algo sucedería y lo pero era que ni siquiera entendía si su presentimiento era sobre algo bueno o malo y esa era una sensación aun más preocupante.

-Buenos días –La voz suave y ligeramente ronca de Zuko la hiso desvanecer aquella preocupación al momento el que miro sus ojos ambar

-Hola –Sonrió

-¿Lista para una nueva jornada?

-Si es contigo –Respondió con una risita

Mientras que ambos se preparaban para la salida Zuko se escabullo sigilosamente para no ser visto por Katara al que había sido su cuarto en cuanto llegaron a la casa en la playa, hacecho bajo la cama y saco una caja pequeña de plata, dio un vistazo hacia atrás solo para verificar que Katara no se había percatado de su ausencia entonces volvió el rostro a la caja abriéndola sacando de ella una medalla redonda de plata con bordes de oro, lo sostuvo fuertemente en la mano sonriendo serenamente, en cuanto escucho unos pasos acercarse cerro la caja y la guardo rápidamente

-Zuko no me fie que te habías ido –Exclamo Katara al encontrarlo saliendo del cuarto

-Vine por unas cosas –Contesto

-Bien si ya tienes lo que necesites podemos irnos ya

-Claro, ¿prometes no intentar que me asesinen el día de hoy?

-Hmmm lo pensare –Contesto Katara sonriente

Llegando a la cuidad todo parecía estar en orden, sin duda habían hecho un buen trabajo en ayudar en el anonimato a recobrar la tranquilidad en los habitantes de la isla, pues en su camino no entraban más que gente sonriente como si nada de los hechos ocurridos hacia unas semanas hubiese pasado en ese lugar. Tomados de la mano estaban Zuko y Katara al igual que días anteriores ella vestía una ropa modesta de la nación mientras que Zuko cubría su cicatriz con un amarre de tela roja como si hubiese tenido algún tipo de accidente en el ojo.

-Todo parece estar tranquilo el día de hoy –Señalo Zuko –¿Qué te parece tomar el día para nosotros en la ciudad?

-Me parece bien, eso en cuanto devolvamos los rubíes, solo hace falta encontrar a… -Katara dejo de hablar en cuanto noto que Zuko parecía no prestarle atención –Zuko ¿estás escuchando? –pregunto levantando una ceja

Zuko miraba hacia adelante como teniendo algún recuerdo ameno -¿Qué? ¡Claro que escuche! Dijiste que quieres comer algo –Contesto sonriéndole

-No dije eso, te dije que deberíamos devolver los rubíes –replico Katara

-Eso puede esperar, ven –Zuko tomo su mano haciéndola correr en medio de la cuidad

-¿A dónde vamos? –Pregunto Katara mientras corrían

Zuko aun sonreía y parecía no poder contener esa sonrisa sobre su rostro –Quiero llevarte a ese lugar

De repente él se detuvo frente a un gran árbol, al levantar la mirada Katara vio como los pétalos rojos con sutiles tintes entre morados caían con el soplar del viento como una hermosa lluvia sobre ambos

-Es hermoso –Exclamo ella mirándolos caer entonces si mirada se fijo en Zuko quien volteo hacia ella

-Los llaman cerezos del sol florecen únicamente en verano, de pequeño durante las vacaciones con mi familia solía escapar hacia aquí, siempre lo sentí un lugar especial y nunca quise compartirlo con nadie… hasta ahora –Dijo situándose frente a ella quien lo miraba embelesada, de repente tomo ambas manos de piel canela

-Katara no puedo esperar más yo…

-¡Hey tu! –Una voz áspera lo interrumpió

Ambos voltearon hacia la fuente de esa voz encontrándose con quien menos les habría gustado

-Te estuve buscando, pequeña sanguijuela, tu tuenes algo que me pertenece –Señalo el hombre de complexión fuerte y ruda, aquel a quien justo el día de ayer le habían hecho una excelente jugada al arrebatarle los rubies que había robado

-¡Otra vez tu! –Exclamo Zuko repentinamente serio y enfadado

-Así es, ahora devuélveme lo que me robaste –Ordeno aquel hombre

-Los quieres, ven por ellos –Reto Zuko lanzando en el aire la pequeña bolsa y atrapándola nuevamente

-No te creas que será como ayer -Dijo el hombre con una sonrisa mientras cruzaba los brazos

De repente tras él un grupo de hombres se hiso presente todos parecían ser criminales peligrosos, Zuko situó a Katara tras el al notar que estaban rodeados

-Hoy vine acompañado, tus patéticas espadas no son nada contra nosotros así que te daré una última oportunidad, entrega la bolsa y tu y u amiguita podrán marcharse ilesos

-¿Qué te hiso pensar que aceptare? –Contesto Zuko

Al escucharlo el hombre borro la sonrisa de su rostro, ahora estaba furioso -¡Acábenlo! –Ordeno

Tras sus palabras los sujetos salieron corriendo en dirección a ambos

-Hazte a un lado, me tomara un poco –Dijo hacia Katara, ella obedeció con una ligera preocupación por el pues a pesar de saber de confiar en sus habilidades siempre le resultaba poco agradable velo enfrentarse contra alguien y más si los tipos parecían ser peligrosos

Con un movimiento limpio Zuko saco ambas espadas al momento exacto en que uno de los hombres intento golpearlo el siguió los movimientos de su brazo quedando tras el le dio un golpe con el codo e su espalda enseguida blandió la espada contra la de otro tipo y con dos movimiento le hiso soltar la espada, sin detenerse de una sola patada derribo al que venía frente a el al momento en que dos golpes parecían aproximarse el se agacho haciendo que sus adversarios se golpeasen entre ellos, de un momento a otro acabo con los sujetos que lo rodeaban pero al voltear hacia Katara y ver a aquel hombre y otros dos a su lado tras ella con una navaja cerca de su cuello, entonces si se enfureció.

-Te advertí que no sería como ayer, entrega los rubíes si no quieres que tu amiguita salga… lastimada –Dijo el hombre mostrando una sonrisa burlona

Katara mas que asustada estaba enfadada con aquel hombre por su mente pasaban las innumerables formas en las que podría deshacerse de él usando su control pero ella misma se había prohíbo el usarlo a menos hasta estar fuera de la nación del fuego. Sin quitar los ojos serios de aquel hombre Zuko bajo las espadas pero no las soltó, el hombre sonrio aun mas asumiendo que esa era una señal de rendición.

-Buen chico –Exclamo –Pero no obedeciste mi orden inicial, por eso tendras que recibir un castigo

-Vayan por las perlas y denle una buena golpiza –Ordeno a los dos hombres a sus costados

Los hombres obedecieron con un extraño entusiasmo y se acercaron hacia Zuko quien justo antes que llegaran a él hablo

-Tú lo has dicho, no será como ayer –Al decir esa frase con la velocidad de un rayo agito amas espadas haciendo que de repente estas estuviesen en llamas

Aprovechando que los dos hombres que se aproximaban se quedaron un tanto sorprendidos Zuko los derribo a ambos con dos simples movimientos golpeándolos con su fuego sin perder tiempo llego hasta el hombre que asustado intento escapar pero el Señor del fuego no tuvo piedad con el golpeándolo aun mas fuerte con un puño de fuego

-¿Zuko qué haces? No deberíamos llamar la atención tu lo dijiste –dijo sorprendida Katara

-No iba a permitir que simplemente se fuera después de lo que te hiso

-Uhm el no me hiso nada

-Puso esa cosa sobre tu cuello –Contesto Zuko muy serio

Katara sonrio a lo bajo -¿Y qué? Tanto tu como yo sabemos que no ibas a permitir que algo me sucediera –Con esas palabras ella logro sacarle una sonrisa, de repente tomo su mano –Aun podemos tomarnos el día

Agarrándose del brazo de Zuko ambos empezaron a marcharce del árbol de cerezo como si nada dejando una pequeña montaña de hombretones inconscientes y aturdidos tras ellos

Mientras caminaban de vuelta a la ciudad Katara pareció recordar algo

-Zuko, cuándo llego ese hombre tu pensabas decirme algo ¿no?

Zuko parecía estar distraído hasta el momento en que escucho esas palabas –Bueno, yo realmente… no era nada importante –Contesto algo nervioso

-No digas eso, no importa lo que sea si viene de ti siempre será importante para mí –Dijo Katara intentando animarlo pero Zuko solo evadió la mirada no muy convencido

Katara se detuvo haciéndolo detenerse con ella y poso su mano sobre la mejilla de este –Puedes decirme lo que sea cariño –Dijo con dulzura

Zuko se quedo pasmado un momento –Me llamaste…

-Katara se sonrojo –B-bueno yo… -Balbuceo ella dándole la espalda

Zuko sonrió a lo bajo y se acerco de vuelta a su rostro –Me encanta cuando te sonrojas –De repente solo se quedo un momento mirando los azules ojos frente a el cómo encontrando las palabras adecuadas para hablar

-Katara yo… -Comenzó a susurrar, pero Katara pecio desviar la mirada un segundo

-Zuko, es el hombre de ayer –Exclamo de repente

-¿Qué? –Pregunto este confundido, Katara tomo su mano y corrió hacia el hombre

-Es el, el hombre a quien robaron los rabies el día de ayer, podemos devolvérselos ahora

Mientras le entregaron las piedras preciosas, el hombre muy agradecido les dio las gracias regalándole una de las hermosas piedras a Katara, entonces ambos Zuko y Katara regresaron de vuelta a la playa tras su cometido. Mientras volvían Katara admiraba su brillante regalo, por otro lado Zuko parecía estar distraído y lejano

-Es realmente hermosa –Exclamo Katara mientras subía las escaleras de piedra hacia la entrada

-Si –Contesto Zuko sin interés caminando justo tras ella

De repente Zuko se detuvo algo frustrado apretando los puños levanto la mirada hacia quien caminaba tranquila delante suyo

-¡Katara espera! –Grito, Katara volteo tranquila mirándolo desde arriba

Zuko dio un respiro y levanto la mirada con firmeza –¡Katara $%&#! -El grito de algún ave ino inentendible lo último de su frase

-¿Que fue eso? –Pregunto ella volteando hacia la fuente de aquel sonido

Ambos voltearon hacia un lado de la casas escuchando nuevamente el canto de un ave, al acercarse Zuko vio al halcón rojo que al verlo voló directo a su brazo, Katara caminaba tras el, Zuko tomo el pequeño papel de pergamino en la pata del ave y leyó el mensaje enseguida volteo hacia Katara con un extraño sentimiento en la mirada, desespero inquietud, quizá miedo ella no sabia descifrarlo

-¿Qué sucede? –Pregunto inquieta, a lo que Zuko extendió su mano entregándole el pequeño mensaje

Al tomarlo entre sus dedos Katara y empezar a abrirlo sintió un retortijón en el estomago, el mensaje era corto sin embargo después de las primeras líneas en la carta lo demás en aquel mensaje pareció ser borroso para ella.

"Querido sobrino, apenas hoy nos llego el mensaje y se solicita tu pronta presencia, el Avatar Aang estará de vuelta en la Nación del fuego…"

Sus oídos se quedaron sordos, sus pensamiento volaron lejos de su mente la tierra bajo sus pies de desvaneció y todo a su alrededor se torno borroso en tan solo unos segundos, Katara se encontraba totalmente ida en lo más profundo de su mente mientras que su cuerpo apenas se sostenía estando totalmente quieta mirando la carta, mientras que ecos de voces conocidas empezaron a rondar en su mente, su abuela, Yukki y una más que no lograba identificar

-Tal parece que… Aang ya viene –Musito Zuko sin expresión, haciéndola regresar de su trance

Katara dirigió su mirada angustiada hacia Zuko pero intentando mantener la cabeza fría solo dijo lo que ambos ya sabían –Debemos volver a la nación del fuego –Dijo casi desesperada intentando fingir que no lo estaba

Entonces camino aceleradamente hacia adentro mirando por ambos lados repentinamente pérdida en la casa que ella ya conocía, Zuko la seguía caminando a paso más tranquilo –Debemos empacar ya, debemos irnos ahora mismo

-¡Zzuko los barcos! –Exclamo notándose cada vez más la angustia en su voz pareciendo totalmente desorientada

De repente Katara camino hacia las escaleras respirando cada vez más agitada, Zuko se paro frente a las escaleras mirándola subir –Zuko debemos darnos prisa, los barcos hacia la nación del fuego dejan de salir en cuanto… -Cásate conmigo –Interrumpió Zuko cortante y casi inexpresivamente


Que tal les pareció espero sus comentario :D y aprovecho para comentar que el Fic tras mas de un laaaaargo año esta por llegar a su fin u_u no se cuanto caps tomara pero ya tengo todo en la mente

Esperen el siguiente capitulo c: