Finalmente de vuelta por aquí, no pensaran que me olvide del fic, pues nop, esta historia no finaliza hasta que finalice pues!
Y ahora les traigo el "ultimo" capitulo de este fic, pero notaran lo dividí en dos, para no hacer muy tedioso los acontecimientos, les platico que me había quedado atorada en este ultimo capitulo, es decir desde el inicio del fic tuve claro como acabaría pero de repente me quede vacía, todas las anotaciones que tenia sobre el final se perdieron u.u
Anquen la mayoría de las ideas estaban e n mi cabeza siempre surgían escasos momentos de inspiración que anotaba en cualquier parte para luego pasar los apuntes a la computadora pero al revisar no las encontré así que había estado releyendo el fic para recuperar algo de inspiración.
Ahora bien debo mencionar: Este fic participa en la 'Semana Zutara' del fandom de ATLA auspiciado por el Foro El cometa de Zozin y esta actualización va dirigida a esta semana.
Ahora sin más les dejo el "Ultimo" capitulo n_n
Capitulo 29. La metáfora del sueño. Parte 1
La noche había llegado aun más rápida de lo que ninguno había querido, Katara había estado en su habitación mientras que el deber llamaba a Zuko, poniéndose al día de la situación en Yu Dao, los movimientos que habían llevado los maestros agua hasta llegar a la nación del fuego más específicamente a la isla Ember donde atacaron.
-Y por ultimo estas son las ultimas coordenadas de los últimos rebeldes avistados por el capitán Jee en las cercanías de Yu Dao –Dijo el sabio ex general mostrándole los mapas
Zuko los sostuvo en manos un momento analizando con el ceño fruncido el papel solo para súbitamente arrugarlo. Aporreo ambas manos sobre la mesa de madera frente a él, se levanto de su asiento con un rápido suspiro y bajo la mirada solo para levantarla nuevamente hacia su su tío
-No puedo lidiar con esto ahora –Exclamo seguidamente revolviendo sus negros y espesos cabellos entre sus dedos.
-Lo entiendo –Dijo el hombre tomando de vuelta el papel en sus manos –Debes ir a descansar, ha sido un largo viaje y mañana será… un día muy largo –Dijo poniendo una mano sobre la espalda del joven señor del fuego
-Tío… -Pronuncio Zuko sin perder la mirada de la madera sobre la cual sus manos estaban –¿Que es lo que quisiste decirme antes? –Volteo hacia el mayor
El anciano le otorgo una mirada tranquila –Oh Zuko aun tan confundido como antes ¿no es así? –Dijo el hombre –No hay gran misterio en mis palabras simplemente te deje la interrogativa eso fue todo.
-¿Pero porque? Acaso tú… ¿quieres que la deje ir? –Dijo con un gran esfuerzo en formular esa pregunta apretando los puños sobre la mesa casi al borde de provocar que sangraran
-Jamás dije eso, se que la amas y por lo que sucedió tras mi partida de la sala se que ella te ama a ti –Se acerco el hombre
-¿Nos… viste?
-Diría que un abrazo como ese no se encuentra más que en los antiguos cuentos de este mundo… el hecho que yo te haya preguntado aquello es que también me preocupa la otra parte, el Avatar Aang ¿Qué pasara con él?
Zuko abrió los ojos de par en par ante la fuerza de esas palabras
-Me preocupa tu felicidad, estoy más que seguro tras lo poco que he visto que ella es tu felicidad… pero este mundo es extraño porque de igual modo estoy seguro que ella es la felicidad de alguien mas es por eso que te pido encuentres las palabra adecuadas cuanto hables con el Avatar. –Termino el hombre en voz sabia de su edad, tras decir eso paso la mano sobre la cabeza del señor del fuego y como si fuese un niño le revolvió los cabellos negros antes de marchar dejando solo silencio a su paso.
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Libro Zuko:
...Realmente no podía sacar de mi cabeza esto, ¿Qué estaba haciendo? Pero de inmediato me respondía, ¡Que imbécil! Estoy entregando mi vida por ella, la mujer de quien estoy enamorado, la única que me conoce de ida y vuelta, sabe mis temores y los perdona, sabe mis angustias y se une a mis pesares pero sobre todo me ha preferido ante el mundo entero...
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Por largo rato Zuko estuvo caminando en círculos dentro de su habitación, en su mente un montón de palaras podía escuchar, si cerraba los ojos podía recordar claramente la mirada acusadora que alguna vez tuvo por parte de la abuela de Katara, recordaba también la llegada del Avatar a la nación del fuego aquel mismo día en que todo empezó, incluso recordaba a Yuki y todo lo sucedido con Tenko. Dando un golpe con el puño hacia la pared intento acallar esos pensamientos entonces frente a la ventana aparto las cortinas que se movían agitadamente y levanto la mirada al cielo, algunas nubes se asomaban casi ocultando el resplandor de la luna creciente.
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Libro Katara:
...La luna solo me recordaba que pronto el sol ocuparía su lugar en el cielo y con el vendría Aang, el solo escribir su nombre me atormenta con un mar de sentimientos encontrados. Me duele sí, pero a la vez me alegra. Es curioso decir que apenas unas páginas atrás describían como soñaba con su llegada, como describía el momento en que eso sucediera, imaginando hasta el más mínimo detalle, embriagándome de alegría ante sus ojos grises mirándome de vuelta y que volveríamos juntos a Yu Dao. Pero ahora solo deseo verlo, que estuviese siempre junto a mí, porque aun lo quiero, nunca dejare de hacerlo, puede sonar infantil pero desearía poder dividirme al igual que está dividido mi corazón para poder estar con el... pero eso jamás pasara...
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Mirando la luna, sentada sobre un diván rojo que había acercado hacia la ventana estaba Katara, desde que entro de vuelta en aquel cuarto no hiso nada más que eso, sentarse a mirar hacia a fuera. Desde su ventana se veía casi todo el esplendor de la nación del fuego, en algún momento alguno de los sirvientes había entrado con una bandeja de comida pero ella jamás la toco y solo permaneció así, intentando no pensar en nada más que en la luna y el poder que sentía con su solo resplandor, dormir no era una opción ya que en sus sueños no sería capaz de controlar sus pensamientos que invadían su conciencia, así como no era capaz de controlar lar lagrimas que se fugaban de sus ojos
La noche había avanzado bastante y casi no se podía vislumbrar a nadie mientras Zuko caminaba por los pasillos, sabía que tenía soldados resguardando su habitación por lo que tomo una salida secreta de su cuarto hacia el pasillo y así había logrado llegar hasta donde quería, parado enfrente la puerta de la habitación de quien amaba pensó en tocar la puerta pero al tomar vuelo se detuvo.
La puerta de su habitación se abrió de repente en medio de la noche Katara dirigió la mirada hacia el lugar donde escuchaba unos pasos acercarse y ahí estaba el.
Ambos estaban acomodados sobre el diván Katara acariciaba los cabellos negros del hombre quien amaba estando este sobre su regazo hasta uno de los dos rompió con el silencio
-¿Qué será lo que les digamos? –pregunto Zuko
Solo entonces Katara se percato -¿Les? Entonces… ¿todos vendrán? –Zuko asintió con la cabeza.
-Zuko… nose, nose como podre hacer esto
Zuko se levando para mirarla frente a frente ella le devolvió la mirada –¿Qué será de Aang? El.. no se merece nada de lo que pase –Dijo frente a él –Aang es tan inocente tan… tan –Empezó a sentir que con cada palabra su voz temblaba cada vez mas.
-Creo que me gustaría ser egoísta... pensar solo en mi, tal vez así no sentiría este dolor esta angustia… esta culpa –Musitaba Katara entre jadeos de su llanto estando entre los brazos de Zuko.
-Katara tu eres como eres y eso es lo que me hace estar cada día mas enamorado de ti, creo que tengo que pedirte que te detengas –Bromeo Zuko levantando suavemente el mentón de la chica guiando sus azules y cristalinos aojos hacia el dorado de su mirada.
-Pero si te pido eso, sería como pedirle a los arboles que dejaran de dar oxigeno y entonces dejaría de respirar –Sonrió, las palabras de Zuko le brindaron algún consuelo pero era tan solo una anestesia a su dolor.
Nuevamente hundió el rostro entre su pecho que la protegía y cerró los ojos dejándose llevar al mundo de los sueños.
Ahí estaba ella, abrió los ojos respirando tranquila, su cuerpo se sentía más ligero que el mismo aire y a su alrededor con una estela de luz todo parecía dibujarse; era el polo sur, su hogar, su refugio, sentía como si todo girara a su alrededor y de repente se detenía frente a un gran iceberg que brillaba con luz propia.
Se acero de manera curiosa e inocente dándose cuenta al estirar la mano que era de nuevo aquella chiquilla de 14 años en cuerpo y mente, no existía mas miedos, más que el de una tormenta de nieve azotara su hogar o que la nación del fuego atacara nuevamente. Con una risa infantil toco el hielo y este se derritió lentamente su mirada se ilumino de alegría al ver a aquel niño vestido en tonos naranja cuya flecha en la frente brillaba fuertemente. De repente sus ojos de abrieron y el brillo de sus mirada empezó a disminuir mientras que sus facciones empezaban a mostrarle una sonrisa.
Estiro las manos rebosantes en bondad hacia ella mientras que pronunciaba su nombre, los Azules ojos de la chica se iluminaron y su sonrisa se lleno de luz mientras que caminaba hacia la luz de aquel niño
"Aang has vuelto" Se escucho decir en su voz infantil y de repente recordó un extraño sentimiento "¿Aang?" se detuvo al recordar ese nombre, de repente sin que ella moviera un musculo su escenario pareció girar a su alrededor mostrándole lo que estaba a su espalda.
Y ahí estaba el, aquel chico de 16 años que parecía estar enojado con el mundo entero, caminaba firme e incluso amenazante hacia ella, en su rostro era muy notoria una gran marca roja en el ojo derecho y llevaba un uniforme de la nación del fuego, pero ¿Quién era él? Y como es que su presencia no le causaba ningún temor sino que al contrario empezaba a sentir unas ganas inmensas de correr hacia él y borrar la pena que casi podía palpar en su mirada de ojos dorados.
"Zuko" susurro mientras a paso tembloroso se acercaba a él. Al escuchar su nombre se detuvo y bajo su mirada en tristeza.
De repente al dar un paso más su escenario volvía a cambiar, de un momento a otro como su fuese un cubo todo se movía arriba, abajo y giraba frente a ella, para finalmente quedar frente a frente con ambos, que le ofrecieron la mano de una manera coordinada.
Sintió como a poco a poco el suelo la alejaba de ellos, estiro la mano con desespero y observo como su mano era nuevamente distinta, de nuevo volvía a ser ella, la chica de 19 años que sentía que moriría de amor.
Abrió la boca desesperada "Zuko/Aang" escucho decir al mismo tiempo formándose un eco por ambas palabras en su cabeza.
Todo se empezaba a quemar, el fuego se llevaba todo, incluso a aquellos dos que jamás se movieron dejando a su paso solo oscuridad y un remolino de aire que se llevaba incluso las cenizas. Cayó de rodillas en la nada "No" "por favor basta" cubrió sus ojos con las manos mientras rogaba y gritaba sin que nadie la escuchara.
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Libro Zuko:
Pronto sus ojos se cerraron de nuevo, otra vez estaba a salvo, de eso estaba seguro porque la veía tranquila en ese lugar donde nadie podía entrar muchas veces al verla dormir durante estos días a su lado me he preguntado ¿Qué será lo que invade sus sueños? Pero esa pregunta fue respondida por ella como si respondiera a mis pensamientos; "Aang" susurro, fue como un golpe de realidad para mí no me había equivocado, escuchaba perfectamente lo que decía, en sus sueños no me encontraba yo. Y de nuevo respondiendo sin tener idea ahora sus labios formaban otra palabra "Zuko" y la veía estirar la mano, la sujete con fuerza –Aquí estoy –Conteste instintivamente sin siquiera saber la razón.
Quiero pensar que no fue por eso que ella se agito y se altero, pronto sabia su sueño se había vuelto una pesadilla y no podía dejar de repetirme en mi mente; era culpa mía...
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-¡BASTA! –Katara despertó súbitamente con un grito, de su frente no paraba de emanar sudor y si respiración se volvía cada vez más densa.
Se incorporo en su cama abrazando sus rodillas en las cobijas recuperando el aliento, el viento levantaba sus cabellos, miro hacia la ventana que estaba abierta y las corinas no dejaban de ondear mientras la luz de la mañana se colaba a través ¿Qué no había cerrado las ventanas? Se pregunto y enseguida recordó, no lo había hecho se había quedado dormida en los brazos de Zuko. Agradecía enormemente que él no estuviese para verla despertar así.
Mientras tanto en alguna parte del palacio perteneciente al Señor del fuego estaba Zuko, sus manos estiradas lado a lado, las facciones de su rostro no dejaban ver ninguna expresión, mientras que sus sirvientes hacían su labor de vestirle en las ostentosas túnicas ornamentadas en brillante oro que de su cargo debía portar.
Su cabello peinado y recogido en una coleta donde finalmente era coronado nuevamente el brillo de aquella corona de fuego que relucía como si fuese fuego vivo hacia relucir el dorado de sus ojos, y así otra vez volvía a ser El señor del fuego, imponente ante las miradas, el hombre más poderoso en la nación del fuego.
Respiro profundo -Márchense todos –Sus ordenes fueron firmes y directas todos sabían que no debían objetar nada dicho por el señor del fuego, no se suponía que lo debían dejar solo sin embargo todos salieron del lugar siguiendo la orden.
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Libro Katara:
Ahora, justo ahora recordaba a Yuki y no dejaba de escuchar las palabras que me dijo, las que yo misma había intentado ignorar porque era duro saber que nunca dejaron de estar en mi mente "No olvides que a quien no elijas será el único que sufrirá" pero yo había ya escogido, "No todos tenemos la suerte de que entre dos decisiones ambas sean correctas" era mentira, pero es saber de esas palabras me hacia darme cuenta de lo que en verdad pasaría, no sería feliz, y no porque no amara a Zuko o porque no hubiese elegido lo correcto era por el simple hecho de deber elegir... ese era mi castigo, a lo egoísta que el mismo destino me orillaba a ser. "Elegir"... una palabra con mucho poder.
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El mismo traje azul, el cabello recogido de la misma forma los mismos ojos tristes frente al espejo, pero la tristeza que ahora albergaba su alma era otra ¿Cómo le diría que no? ¿Cómo acabaría con toda la vida que imaginaron juntos? Agacho la cabeza frente al espejo, respiro el aire bruscamente que resonó en sus oídos, debía ser firme, ¡No debía llorar! Debía recobrar la fuerza de la que alguna vez presumió
-Soy fuerte, siempre lo he sido –Repetía otra vez para sí misma intentando darse valor aunque por dentro su corazón se estrujara y le gritara que era egoísta, que era débil.
Camino hacia la puerta, al rozar sus dedos sobre la madera esta se abrió y frente a ella relucía su caballero enamorado, la sola imagen le brindo una pequeña y fugas anestesia a su pena.
-Zuk... –Su propio nombre en la voz de Katara se interrumpió en cuanto el la abrazo, perdía el equilibrio, ahora era él quien buscaba refugio. Katara lo supo, se trago su pena y fue fuerte, fue fuerte por el." Que tonta que había sido" se reprochaba, ellos estaban juntos en eso, tal vez después de todo realmente era agoísta, la irónica idea de algún modo la hicieron embozar una sonrisa, había pensado únicamente en ella y no se daba cuenta de lo mucho que a Zuko le afectaba todo eso, siempre estuvo lleno de conflictos y ahora que seguía realmente a su corazón parecía estar de nuevo equivocado.
Se separo ligeramente de ella acercando su rostro, frente a frente estaban sus miradas, su mano acaricio los labios de su maestra agua hipnotizado por ellos y por las palabras que ella murmuraba -¿Qué puedo hacer?
-Nada, mi luna –Era su contestación, enredaba sus dedos entre los de ella, y ambos caminaron fuera del cuarto hacia los pasillos. Las miradas de impacto no se hacían esperar, se sabía que ambos se tenían confianza pero aquello parecía ser algo más. Reproche, culpabilidad, desagrado era lo que recibían en las silenciosas miradas del palacio mientras caminaban indiferentes e inseguros hasta la sala de Trono en ese gran palacio.
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-El clima no sé ve nada bien –el ex general Iroh estada escoltado por un par de soldados, los tres miraban al cielo y las espesas nubes que no dejaban paso a la luz del sol en su totalidad
-¿Cree que el Avatar Aang posponga su llegada?
-Dicen que responder con una pregunta es algo incorrecto, pero tengo que responderte; ¿Crees que un hombre podría dejar para otro momento algo tan importante como respirar? La respuesta es muy obvia, necesitamos respirar para vivir. –Contesto el anciano, enseguida el soldado comenzaba a rascarse la cabeza, no estaba seguro si debía responder o si obtuvo respuesta.
Iroh tomo una bocanada de aire con una ligera risa –El vendrá, si es lo que querías saber, no te quepa duda. –Y volvió la mirada al cielo.
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Por los pasillos de su mano, entre las ventanas estaba casi segura de poder ver el mundo entero, las nubes se aglomeraban como si le impidieran ver más allá y escuchaba a las aves alejarse en su canto en busca de refugio para la tormenta. Sentía que huían de ella, su respiración se volvió acelerada y su paso tembloroso. Pronto se la había acabado el valor, se detuvo y el con ella.
-Katara...
-No digas nada... solo... por favor, no toques mi mano frente a él –Musito ella con todo el dolor impregnado en sus palabras.
De nuevo la veía sufrir, y no podía hacer nada más que obedecer a lo que ella pidiese.
-No lo hare –Contesto sin vacilaciones y dando media vuelta continuo el paso.
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Libro Zuko:
En cuanto todos los sirvientes se fueron, pude golpear contra la pared, la marca roja sobre mi mano me recordaba que era humano y como tal debía cometer errores pero ¡maldición! ¿Estaba equivocado otra vez? No podía estarlo, sabía que no pero dudaba de lo que sabía y esas palabras no dejaban de golpear en mi cabeza. "No olvides que las cosas no dejaran de ser como son, no importa lo que elijas" Acaso realmente fui yo quién dijo eso... estaba angustiado por Yuki fue algo que dije sin querer. Mentira sabía exactamente lo que decía y es estúpido creer que puedo engañarme a mí mismo escribiendo lo contrario. "Espero que no olvides lo que dijiste" Yuki debería tener por seguro que no lo olvide.
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Sobre volando en el cielo algo se pudo ver –Han llegado –Anuncio el ex general Iroh con su semblante tranquilo pero en su mirar un brillo de angustia se escondía.
Entre finas gotas de lluvia bajaba el gran bisonte que cargaba sobre su espalda al Avatar, el chico de 17 años sonreía de oreja a oreja con avistar al hombre mientras levantaba la mano saludando casi con una euforia infantil.
Iroh no pido evitar contagiarse de las vibras que del chico sentía, era simplemente imposible para el no sentir la energía espiritual del Avatar, aunque esa no es la única presencia que no podía dejar de sentir
-Finalmente llegamos –El chico moreno de la tribu del sur mostraba de nueva cuenta sus siempre marcados estados de ánimo, y era notorio en el que estaba arto del viaje – Ya era hora, creo que Toph está por vomitar –Comento sacando la lengua con algo de asco.
-¿Que esperabas? Hace tanto tiempo que no viajábamos sobre Appa que perdí la costumbre –Contesto Toph fatigada sostenida del brazo del moreno. –La princesa de Azúcar deberá pagar por hacerme viajar para verla –dijo seguidamente sonriendo de una forma entre maliciosa pero notoriamente alegre de volver a ver a su amiga.
Aang salió de un gran salto impulsado por un pequeño remolino de aire control que se deshizo al contacto de sus pies con el suelo. –¡Sí! Finalmente la volveré a ver, ¿Cómo esta ella? ¿está bien? ¿Me ha extrañado? Estoy seguro que no tanto como yo a ella ¿Qué hay de Zuko? ¿No le causo problemas? ¿Están aquí ambos? ¿Podemos entrar ya? –Aang preguntaba y hablaba con entusiasmo no dejando lugar a alguna respuesta a sus preguntas
-Tranquilo muchacho, ellos están aquí, los escoltare hasta ellos –Contesto Iroh otorgándole una sonrisa sin embargo al dar media vuelta su semblante cambio, no esperaba que fuese así de extrañamente doloroso ver al joven Avatar en ese estado a sabiendas de lo que pasaría después.
-Entremos pronto, la lluvia esta empapando mi traje especial para reencuentros –Se quejo Sokka levantando una mano sobre su cabeza para cubrirse de la lluvia
-Si te sigues quejando yo me encargare de que uses tu traje para funerales –menciono Toph, harta de escuchar las constantes quejas de Sokka en el transcurso de su viaje, pero de igual forma se aferro a su brazo para ser guiada por él.
-Como diga jefa –Contesto Sokka en tono sarcástico siguiendo los pasos de Aang que parecía ignorarlos por completo y caminaba a toda prisa tras los pasos del ex general Iroh.
Espero les haya gustado, me llevo bastante tiempo completar, pasaba que un día escribía unas 5 líneas y al día siguiente otras 2 y así hasta que debido a la semana Zutara me puse las pilas para terminar (trabajo mejor bajo presión). Como siempre comentarios pedradas, ji tomatazos y uno que otro review son siempre bienvenidos
También espero que no les haya parecido tedioso o aburrido y sé que aun no mejoro mucho en cuanto a los errores ortográficos, gracias a todos quienes me lo han mencionado y de nueva cuenta pido si encuentran alguno en este capítulo me lo hagan saber para corregirlo ^_^
Ahora las noticias: volvieron los Libros Zuko/Katara en este último capítulo, para darle en toque de ellos entre la lectura.
Adelanto: Korra estará de vuelta en la parte dos de este capítulo (con una sorpresita)
P.D. Sé que había comentado que este capítulo tendría acompañamiento musical pero creo que eso lo dejo para el próximo capítulo que ese si será el "Ultimo del último"
Me despido con un fuerte abrazo para todos los lectores y lectoras n_n
Alo-chan
