Disclamer:
Cualquier aspecto conocido pertenece a Rick Riordan, el resto es parte de mi ridícula imaginación. Por favor no publiquen sin autorización.
"And while she look so sad in photographs, I absolutely love her when she smiles"
Story of a girl -Three Doors Down
Ours
La cita doble
By: Ary Hyuga
Leo's POV
—Hola Leo. —Dijo Reyna. Estábamos en la playa y ella llevaba un traje de baño negro muy pequeño. El cielo estaba oscuro y el aire se sentía caliente.
—¿Me puedes ayudar con el protector solar? —Me preguntó, y me entregó una botella azul.
—Es de noche, no necesitas protector solar. —Señalé, sin tomar la botella. Ella sólo me sonrió y comenzó a poner protector solar en su pecho, moviendo su mano lentamente arriba y abajo sobre su piel.
—Hum...
—Ven aquí Leo. —Ella insistió, con la voz un poco más aguda de lo normal—. Ayúdame. —Reyna comenzó a caminar hacia mí, moviendo sus caderas al ritmo de las olas.
—Reyna… —comencé, pero ella ya estaba en frente de mí. Ella tomó mi mano y la puso sobre sus caderas. Se inclinó para besarme y entonces abrí los ojos.
—Mierda. —Murmuré irritado al despertarme del sueño tan vívido. Una sensación incomoda invadía mi entrepierna así que decidí tomar una ducha helada.
Miré el reloj; eran las seis de la mañana, el momento perfecto para ir a correr.
Así que tal y como yo esperaba, el agua fría barrio los recuerdos de mi extraño sueño y una vez que había terminado me vestí con mi ropa deportiva, tome mi teléfono celular, me puse los auriculares y deje que "3 Doors Down" me preparara para mi ejercicio matutino.
—Miren quien está aquí. —Escuché cuando empecé a correr por las calles de Georgetown.
Me gire para encontrar a Percy, quien me saludó.
—Perce, hey. —Le salude sonriendo.
—Te despertaste temprano. —Comentó casualmente, yo baje la velocidad hasta que él me alcanzo y corrimos a la misma velocidad.
—Sí, no podía dormir. —Mentí. Él sonrió y sacudió la cabeza con desaprobación.
—¡Qué gran fiesta la de ayer!, ¿no crees? —Le sonreí.
Tras el incidente de Reyna pasamos algún tiempo mirando el mar, hasta que Frank nos encontró y le pidió a Reyna que le ayudara a llevar a Hazel de vuelta a casa. Al parecer, ella había bebido más de lo que debería.
—Sí, estuvo increíble. —Respondí.
—Annabeth me dijo que te vio con Reyna. —Percy continuó. Lo mire, pero su rostro estaba todavía lleno de felicidad.
—Sí, Hazel estaba ocupada con Frank así que me quedé con ella. —Vi a Percy asintiendo.
—Ella es genial. —Dijo casualmente.
—¿Hazel? —Percy se echó a reír.
—Bueno, sí, pero yo estaba hablando de Reyna.
Parpadeé.
–Oh… sí, ella es increíble.
—Yo dije genial. —Él aclaro, levantando una ceja.
—Lo sé. —Respondí con mi mirada en Bedford Street, donde ahora estábamos corriendo.
Hubo una breve pausa.
—Así que... ¿Estas saliendo con ella? —Preguntó Percy.
—No, sólo somos amigos. —Inmediatamente le respondí.
—¿Por qué? —Preguntó, él dejó de correr y me miró con confusión antes de que yo me detuviera también.
—¿Que?
—¿Por qué son "solo amigos"? ¿Es por Jasón?
Suspiré.
—Nosotros sólo somos amigos Percy, no estamos tratando de "estar juntos".
—¿Cómo se conocieron?
—En la clase de la señorita Lupa. —Dije y se rio.
—Bueno, está bien. Pero si quieres salir con Reyna algún día, no te preocupes por Jasón en absoluto, él sólo es un idiota.
—Sí, me he dado cuenta.
—¿Por qué? —Mentalmente me maldije por decir eso. Estaba bastante seguro de que Reyna no querría que nadie más supiera lo de incidente del día anterior.
—Estaba borracho ayer y estaba haciendo algunas cosas estúpidas. —Le respondí: Percy asintió.
—Está teniendo algunos problemas últimamente, está tomando demasiado.
—¿De verdad? —Le pregunté, levantando las cejas—. ¿Qué tipo de problemas?
—Parece que está peleando con su padre, tal vez por eso Thalía esta fuera de la ciudad de nuevo. —¿¡Thalía fuera de la ciudad!? Qué sorpresa. Por favor noten mi sarcasmo.
—Y ¿Cómo va tu relación con Annabeth? —Cambié el tema, mientras que volvíamos a correr. Una brillante sonrisa apareció en el rostro de Percy desde el momento en que escuchó su nombre.
—Increíble, ella es perfecta. —Él respondió sin dudarlo.
—Me alegro. —Le respondí sinceramente.
Seguimos corriendo por un tiempo cuando una pregunta vino a mi mente.
—Hey Percy, —comencé—, ¿Annabeth te hace feliz?
—¡Amigo! Annabeth me hace mucho más que feliz; nunca voy a ser más feliz que ahora que estoy con ella. —Me limité a asentir a su respuesta tan segura.
Reyna tenía razón en eso. Ella debió haber estado realmente enamorada de Percy para romper con él sólo para que pudiera ser feliz... con otra persona.
—¿Por qué lo preguntas? —Percy me miró.
—Tengo curiosidad, eso es todo. ¿Cómo sabes que no habrá nadie más que te haga feliz? No se puede saber lo que sucederá en el futuro.
—Leo, no sé, yo sólo la veo y me doy cuenta de que ella es única. Es algo que simplemente sientes. —Me respondió.
—¿Qué clase de porquería es esa? —Él se echó a reír.
—Algún día te va a pasar Leo. —Percy sentencio cuando dejó de reír.
—Eso he oído. —Dije, terminando la conversación y haciéndolo reír de nuevo.
—Hey, planeábamos tener un partido esta tarde, ¿vienes?
Hice una pausa, indeciso.
–Uh… No sé, no quiero dejar a Reyna sola. —Percy me dio una mirada inquisitiva pero simplemente lo ignoré.
—Las chicas no irán, así que tal vez Hazel pueda pasar el rato con ella—, sugirió.
—No sé amigo, voy a tener que hablar con ella. —Le dije, pude escuchar a Percy susurrando algo que sonaba sospechosamente como "sobreprotector" pero decidí dejarlo ir.
~oOo~
—Ella no debería beber así de nuevo. —Reyna estaba diciendo. Estábamos en el teléfono, hablando de Hazel—. ¡Se desmayó a la mitad de la playa!
—¡Estaba cansada y decidió tomar una siesta! ¡Déjala ser! —Dije. Oí su risa en el otro extremo.
—Lo siento por dejarte tan deprisa anoche, Leo.
—No hay problema. —respondí, restándole importancia el asunto—. ¿Dormiste bien?
—Sí, bastante bien. —Ella respondió.
—Bueno, ¿quieres ir a desayunar?
—No, tengo planes, —ella me recordó—, y tú tienes planes, también.
Suspiré.
—Sí —respondí, sin sonar emocionado—. ¿Estás segura de que vas a estar bien?
Ella se rio de nuevo.
—Leo, ¡estás exagerando! Además, quiero pasar algo de tiempo con mi hermana antes de que se vaya a la universidad.
—¿Qué pasa con Hazel?
—Ella irá de compras con el resto de las chicas, —dijo Reyna, suspirando suavemente. Podía escuchar la tristeza en su voz.
Me moleste con mis amigas, con Annabeth, con Piper e incluso con Hazel. ¿Cómo podían ser tan groseras? Estaban haciendo de Reyna una marginada y eso no me gustaba en absoluto.
Pero Piper me iba a escuchar.
—Oh, está bien. Bueno, diviértete, —le dije después de un breve silencio,
—Gracias, tú también.
—Todavía podemos ir a desayunar juntos. —Sugerí esperanzado. Reyna resopló.
—Es medio día.
—¿Y? Acabo de despertar —Mentí.
Oí un suspiro de su lado de la línea. —¿Cómo puedes ser tan perezoso Leo?
~oOo~
—Una vez más nadie puede vencer a la genialidad del gran Leo Valdez. —Grité en mi tercera anotación del juego. El sol de las cuatro de la tarde me hacía sudar, pero se sentía genial estar haciendo ejercicio real otra vez.
—Deberías de jugar así en los juegos de la temporada, —Nico dijo, rodé mis ojos.
Jasón se acercó, se veía muerto en vida.
—Chicos estoy cansado, suficiente por hoy.
—Jasón, ¿Ya cansado? —Percy le preguntó—. Estas muy fuera de forma.
—Cállate y dame una cerveza —Él replicó, Percy y yo intercambiamos una mirada de preocupación.
—Vamos a comer pizza. —Frank sugirió—. Voy a llamar a las chicas.
—Bueno, creo que es mi salida. —Declaré. Percy me miró con exasperación.
—Oh Leo, ¡Por favor! —Se quejó—. Vamos a pasar algo tiempo juntos.
Suspiré. —No lo sé…
—No Valdez, no te vas a escapar hoy, —Percy insistió—, estar con nosotros no va a matarte.
—Sí amigo, vamos. —Grover le apoyo mientras caminábamos a nuestros coches. En ese momento recordé mi charla con Piper.
—Bien, pero no esperen que este de tan buen humor. —Así que todos los chicos comenzaron a celebrar y bromear.
Fue entonces cuando me di cuenta de lo mucho que los había extrañado.
—Reyna, —le dije al correo de voz—. Hey, soy yo. ¿Cómo te va con tu hermana? Um... Estaba pensando en ir al parque mañana, ¿Qué te parecería tener un picnic? Llámame. —Y entonces colgué.
—Tío, te hemos perdido de nuevo. —Declaró Nico, haciendo que Frank riera. Íbamos en mi carro mientas yo conducía hacia "Grotto's", una pizzería cerca de la playa.
—¿De qué estás hablando? —Le pregunté, mirándolo por el espejo retrovisor.
—Estas tan enamorado de Reyna, amigo. —Él me respondió.
—¿Cuál es su problema? Ella es mi amiga. Mi mejor amiga, la único que no me ha reemplazado con un novio o novia. —Les respondí.
—Yo no te he reemplazado con mi novia. —Nico señaló, bufé.
—Sólo porque no te quedas con alguien, ¡Cada noche es una chica diferente! —Una sonrisa de orgullo apareció en su cara y yo negué con la cabeza en señal de desaprobación.
—¿Por qué no viene a cenar con nosotros? —preguntó Frank, tratando de desviar mi atención. Me encogí de hombros con poco entusiasmo.
—No quiso. Creo que Piper la intimida o algo así.
—Pero Piper es tu amiga, igual que ella. —Nico intervino—. Ella debería de estar feliz por ti. ¿Por qué Reyna le tendría miedo?
—Sí, debería. —Concorde—. Pero Piper odia a Reyna.
—Todavía no entiendo por qué. —Nico dijo, mirándome—. Ni siquiera Annabeth le guarda rencor.
—No lo sé, tal vez Jasón le dijo algo. —Sugerí.
—Puede ser. —Frank estuvo de acuerdo.
Para entonces, habíamos llegado a la pizzería; cuando entramos al restaurante pude ver a mis amigos cercanos conviviendo, pero había una persona en especial que había estado desaparecida, alguien a quien no había visto en mucho tiempo.
—¡Valdez! —Ella gritó con emoción mientras corría a mis brazos. Sonreí cuando la vi y la abracé con fuerza.
—¿Dónde diablos has estado Rachel Elizabeth Dare!? —Le pregunte, todavía abrazándola y ella se echó a reír.
—He estado viajando con mi padre, ya sabes. —Ella me respondió cuando rompimos el abrazo.
—¡Pues yo sí que te he echado de menos! Estos chicos malos me abandonaron —Me quejé mientras nos sentamos con el resto de mis amigos. Tuvimos que poner juntar algunas mesas para que todos tuviéramos lugar.
Estaban Percy y Annabeth, Jasón, Piper, Grover, Enebro, Frank, Hazel, Nico y Rachel. Lamentablemente eso me dejaba siendo la séptima rueda... mierda.
—Sí, me lo imagino. Pero oí que tienes una nueva amiga. —Ella dijo. Escuché a Piper resoplando disgustada, pero decidí ignorarla.
—Sí, Reyna es genial. —Dije y casi pude sentir a Piper poniendo los ojos en blanco. A veces era tan evidente lo poco que le gustaba Reyna. Estaba acabando con mi paciencia.
—¿Cuándo empezaron a salir? —Preguntó Rachel. Esta vez, fui yo quien puso los ojos en blanco.
—¿En serio chicas? ¿Eso fue lo único que le dijeron? —Pregunte y casi todos los asistentes rieron.
—¡Ella le preguntó por la verdad! —Dijo Hazel entre risas.
—Tu sabes mejor que nadie que no estamos saliendo, Hazel. —La acusé; ella iba a responder, pero fue interrumpida por la camarera. Pedimos 4 grandes pizzas con sus respectivas gaseosas o cervezas para beber.
—No importa, entonces ¿cómo se conocieron? —Rachel me preguntó.
—Cuando Frank medio me abandonó y Hazel dejó a Reyna sola en la clase de inglés.
—Se conocieron en la clase de la señora Lupa—. Añadió Percy. Rachel asintió y Annabeth sonrió.
—Oh la clase de la Sra. Lupa… —dijo Annabeth nostálgicamente—, amé esa clase. —Luego besó a Percy.
Existía el rumor de que, si eras afortunado, conocías a tu pareja ideal en la clase de la Sra. Lupa. Annabeth y Percy se habían conocido en una clase con ella, Jason y Piper también, y este año Frank y Hazel habían sido los afortunados.
Oí un bufido irritado de Piper. —¿Podemos cambiar de tema ya?
Ella dijo, molesta, algo que me recordó la charla que pretendía tener con ella.
—Entonces, ¿qué tal estuvo tu viaje, Rachel? —Preguntó Enebro. Rachel inmediatamente empezó a hablarnos de los lugares increíbles que ella y su padre habían visitado y así de rápido todos olvidaron la conversación sobre Reyna.
Estábamos cenando cuando mi teléfono sonó. Miré a la pantalla y me encontré con la fotografía de una bailarina de ballet que me dejaba saber que Reyna estaba llamando. Me levanté y salí rápidamente del restaurante.
El sol ya se estaba poniendo y el aire fresco era una delicia, el momento perfecto para hablar con Reyna.
—¡Hola! —La saludé.
—Hey um... ¿Es un mal momento? —Ella preguntó, su voz sonaba tímida.
—No, sólo estábamos cenando, ¿Qué tal estuvo tu día?
—De hecho, estuvo increíble, pero quería hablar de otra cosa contigo. —Reyna comenzó: —Si te pidiera que vengas conmigo a una cita doble... ¿lo harías?
Mis ojos se abrieron ante la palabra 'cita. —¿¡Qué!?
—Leo, por favor —Ella suplicó.
—¿¡Planeaste una cita doble para nosotros!? —Casi grité.
—Okay, este es el asunto. Uno de los amigos de mi hermana, Derek, me invitó a salir, pero sinceramente tengo algo de miedo de ir sola, así que le pedí una cita doble.
—¿Y a quién se supone que llevare a la cita, genio? —Podía escuchar el entusiasmo en su voz.
—Esa es la mejor parte! —Ella respondió—. Él va a llevar a alguien para ti.
Fruncí el ceño.
—Uh... sólo para ser claros, una amiga, ¿verdad?
—Bueno, sí, probablemente. —Reyna respondió vagamente.
—¡Reyna! —Ella rio.
—¡Por supuesto, Leo! Una chica, —ella contestó, y yo rodé mis ojos.
—¿Tengo una elección en esto? —Le pregunté.
—Sí, puedes dejar que tu mejor amiga vaya a una cita con un chico que puede secuestrarla y tratar de vivir con eso toda tu vida.
Me tome un momento para procesar todo eso.
—Esto no suena precisamente como una tortura… —bromeé, gimiendo interiormente. Reyna rio suavemente a mi respuesta, y luego fue directo al grano.
—Te veo mañana a las tres en punto, en el mismo lugar que siempre —Ella dijo.
—¿Por qué tengo que ir yo a recogerte!? —Protesté.
—Porque él pasará por tu cita. Tres en punto, en la esquina, Valdez —Ella respondió y luego colgó.
Respiré hondo y di la vuelta para entrar en el restaurante de nuevo, pero me encontré de frente con una chica pelirroja que me miraba expectante. Era Rachel; probablemente me había seguido afuera.
—¿Cita doble? —Ella preguntó, una pequeña sonrisa en su rostro.
—Uh...
—Leo, vamos, puedes decirme si están saliendo. —Procure no poner los ojos en blanco una vez más.
—No Rachel, no estamos saliendo. Ella va a tener una cita con otra persona, pero no quería ir sola, así que voy con ella y su cita llevará a alguien para mí. —Expliqué.
—Sí, claro, y todavía crees en Santa Claus, ¿no? —Ella dijo haciéndome dar un suspiro exasperado.
Pasé mi brazo por su espalda y la guie de regreso al restaurante, pero cuando estábamos a punto de entrar, me di cuenta de Piper estaba afuera. Era el momento perfecto para hablar con ella.
—Rachel, estaré allí en un minuto, —le dije—. Déjame hablar con Piper.
Ella me miró con curiosidad por un momento, pero luego asintió y entró en el restaurante. Seguí a Piper, quien también estaba hablando por su teléfono.
—Sí mamá, Jasón va a llevarme de regreso. —Ella estaba diciendo—. Claro, también te amo.
Me acerqué a ella.
—Oye. —Dije cuando ella colgó. Ella se volvió y me sonrió.
—¡Hey Leo! ¿Qué sucede?
—Me gustaría hablar contigo por un segundo.
—Claro, ¿qué pasa? —Ella preguntó, y me mordí el labio, tratando de encontrar las palabras correctas para hablar con Piper.
—Se trata de Reyna. —Dije y su sonrisa se desvaneció en el acto. Su expresión se convirtió en una mueca de irritación.
—¿Qué hay con ella?
—Eso. —Dije de inmediato, con un dejo de enojo en mi voz—. Mira, ella es mi amiga, y ella está conmigo mientras tú te diviertes con Jasón, así que, por favor, sólo trato de ser amable con ella.
Las cejas de Piper se elevaron cuando escuchó lo que dije.
—¿Te estas poniendo de su lado?
—En realidad no sabía que había lados…
Piper suspiró.
—Valdez, soy tu mejor amiga y...
—Sí. —La interrumpí, coincidiendo con su declaración—. Y es por eso que deberías estar feliz de que no este triste, mientras que todos ustedes están tan enamorados.
—...Bien. —Piper concedió, y luego regresó al restaurante.
¿Qué quiso decir con "bien"? Aun no estoy seguro de ello.
~oOo~
Miré a la chica de ojos marrones que se dirigía a mi coche. Llevaba una blusa amarilla sin mangas, un par de pantalones negros, su pelo trenzado a su espalda, y sus labios estaban pintados de color rosa con brillo de labios.
—¿Lista? —Le pregunté cuando ella se sentó junto a mí.
—¡Vámonos! —Ella me respondió con una sonrisa en su rostro. Una sensación extraña me invadió el estómago cuando pensé en lo hermosa que se había vestido para algo que yo consideraba bastante estúpido.
—¿Estas bien? —Ella me preguntó, levantando una ceja. La miré, y ella señaló a mis manos; Me di cuenta de que estaba apretando el volante con tanta fuerza que mis nudillos se estaban volviendo blancos.
—Oh, por supuesto, todo bien, —dije—, vámonos.
Viajamos en silencio todo el camino; ella no hizo un solo comentario y me sentí horrible al darme cuenta de que era el primer silencio incómodo entre nosotros. Veintiséis minutos de incomodidad hasta los bolos.
No me culpes si estaba molesto.
—Aquí estamos. —Reyna dijo finalmente, rompiendo el silencio, cuando me estacioné fuera del bolerama.
—Sí.
—¿Estás nervioso? —La miré. Sus ojos brillaban de emoción y sus mejillas se estaban sonrojando. La sensación incómoda regresó.
Sacudí la cabeza, y respondí: —No, en absoluto.
—Bueno, entonces vamos. —Ella dijo. Salimos del coche y caminamos hasta la entrada.
Hice una excepción y por primera vez no abrí las puertas para Reyna, ella, sin embargo, no pareció darse cuenta.
—Él está ahí. —Dijo mientras sonreía. Ella comenzó a caminar a una mesa hacia el extremo izquierdo del lugar.
—Derek, ¡hey! —Reyna saludó a un tipo con una camisa celeste con el logo de abercrombie y un par de pantalones de mezclilla. Él se puso de pie y la abrazó; tenía los ojos azules y el pelo rubio muy corto, no pude evitar pensar en Jasón cuando lo vi.
—Reyna, te ves encantadora. —Él la elogio. Fruncí el ceño en señal de desaprobación. ¿Encantador? ¡Se veía absolutamente preciosa! No sólo "encantadora".
Reyna se sonrojó y luego se volvió hacia mí.
—Este es mi amigo, Leo Valdez. —Ella dijo, presentándome. Extendí mi mano para estrechar la del rubio y él hizo lo mismo.
—Derek Marshall. —Se presentó. —Así que, Valdez. ¿Eres latino?
No debió preguntar eso. Una arruga surco mi frente y le apreté la mano hasta que mis nudillos se pusieron blancos.
—Mi madre es latina. —Le respondí secamente. Él me dio una falsa sonrisa y asintió.
—Ella, —dijo, señalando a la chica detrás de él—, es Jennifer Erhard.
En cuanto vi a la chica mi ira desapareció.
Ella tenía el cabello lacio del color del caramelo, sus ojos eran grandes y de color ámbar, sus labios eran finos, pero de un hermoso color rosa.
—Hola, —ella dijo, sonriendo, tendiendo su mano hacia mí—, encantada de conocerte, Leo.
—The Ramones. —Dije. Ella me dio una mirada de confusión así que señale a la camisa de la banda que vestía, en conjunto con unos vaqueros obscuros.
—¡Oh, sí! —Ella exclamó. —¡Los amo!
—Una excelente banda. —Estuve de acuerdo, mientras caminábamos hacia mostrador por un par de zapatos. Reyna iba delante de nosotros charlando con Derek.
—Me habría encantado verlos tocar. —Ella dijo con nostalgia.
—¿¡Bromeas!? —Respondí—. Daría mi vida sólo por haber ido a alguno de sus conciertos.
Sus labios se curvearon en una sonrisa brillante y sus ojos brillaron con emoción. Le devolví la sonrisa.
—¿Están listos ustedes dos? —Derek nos preguntó, tomando su bola de boliche de la estantería. El enfado que Jennifer había desvanecido regresó con solo escuchar su voz.
—Estamos listos para patearte el trasero. —Jennifer le respondió a Derek, haciendo que una sonrisa apareciera de nuevo en mi cara.
Así que empezamos el juego. Hicimos dos equipos, Reyna y Derek vs. Jennifer y yo. Reyna y yo éramos realmente malos, pero nuestros compañeros de equipo eran realmente buenos, especialmente Jennifer quien realmente le estaba pateando el culo a Derek.
—Esta vez … —Derek dijo cuando estaba a punto de hacer mi quinto tiro—. Trata de derribar algunos pinos. —Terminó sarcásticamente. Tuve que controlarme mucho para golpearlo en la cabeza con la bola de boliche.
Miré el carril y el hombre de ciencia dentro de mí despertó; Era un cálculo sencillo.
Habían cerca de 60 pies entre los pinos y yo, el coeficiente de fricción del carril tenía que ser muy bajo, así que basto con que hiciera una aproximación sobre el peso de la bola y la fuerza que tendría que usar…
Una pequeña sonrisa apareció en mi rostro cuando hice los cálculos en mi cabeza y le di a la bola la fuerza exacta para hacer una chuza.
Y el resultado, obviamente, fue un golpe perfecto.
Me di la vuelta para hacer frente a Derek, pero lo que me encontré, en cambio, fue a Reyna celebrando mi éxito. Derek estaba demasiado ocupado... coqueteando con Jennifer.
Y, por supuesto, que eso solo hizo que me dieran más ganas de golpear su horrible rostro con una de las bolas de bolos, la roja junto a mí parecía especialmente eficaz para eso.
—¡Lo hiciste! —Reyna dijo que cuando regresé a la mesa donde estábamos sentados. Derek había tomado mi asiento junto a Jennifer así que tuve que sentarme junto a Reyna.
—¿Hiciste qué? —Jennifer pregunto cuando me vio sentado en frente de ella.
—Él acababa de hacer una chuza perfecta. —Reyna respondió. Una gruesa arruga apareció en el rostro de Derek, haciendo que una gran sonrisa engreída aparecía en el mío. Le di un gran trago a mi cerveza sólo para aumentar la satisfacción que corría por mis venas.
—Oh, eso es genial Leo —Él dijo, con una sonrisa forzada. Reyna se levantó para hacer su tiro; la vi mientras ella tiraba, y celebré con ella cuando ella hizo un strike.
—Eso fue increíble. —Le dije y una tímida sonrisa resplandeció en su rostro. Sólo por ese segundo me olvido de todo a mi alrededor, lo único que veía era esa sonrisa.
—Tomemos un descanso. —Derek dijo, llamando nuestra atención. Mi irritación volvió enseguida—. Estoy cansado.
—Deberíamos de entrenar más, ¿no crees Leo? —Él dijo. Me encogí de hombros—. ¿Haces algún deporte?
—Sí, juego al fútbol. —Le respondí—. Lo siento, pero ¿no deberías de hacerle este tipo de preguntas a tu cita?
Él no me hizo caso y continuó.
—¡Oh, en qué posición? —No le respondí.
—Es el running back del equipo de nuestra escuela. —Reyna respondió con una sonrisa de orgullo en su rostro.
—Genial, —Jennifer dijo, le di una sonrisa forzada a cambio.
—Es bastante rápido. —Reyna añadió mientras yo tomaba otro trago de mi cerveza. La conversación y todos esos halagos estaban empezando a hacerme sentir incómodo—. Aún más rápido que yo, y tú me has visto correr, Derek.
—Oh, por supuesto, Reyna. —Él respondió, lo miré con una ceja levantada—. Yo practico atletismo, me estoy preparando para competir en los juegos olímpicos.
En una situación normal, yo no habría dicho nada ofensivo en respuesta. Quiero decir, el atletismo es un buen deporte y tal... pero este tipo era realmente un idiota y yo no podía quedarme callado.
—Eso es impresionante, me refiero a cuando estoy corriendo, tengo que tener cuidado de agarrar la pelota y saltar a los defensas y también escuchar las instrucciones de mis compañeros de equipo, mientras que tu solo tienes que ir y correr como un gato asustado.
Pobres gatos, no merecían tal comparación.
—¡Yo no corro como un gato asustado! —El exclamó. Vi Jennifer y Reyna tratando de contener la risa.
—Bueno, espero que no corras como un elefante, porque entonces no tienes posibilidades de ir a los Juegos Olímpicos.
Reyna fingió toser, pero estoy bastante seguro de que era eso fue una carcajada, Jennifer se mordía el labio inferior conteniendo las risas; sin embargo, mi expresión favorita era la de Derek; su rostro se había vuelto totalmente rojo.
—¡Eso ni siquiera tiene sentido! —Él respondió—. No me veo como un elefante.
Eso fue suficiente. No pude detenerme a mí mismo, las palabras simplemente salieron de mi boca.
—¡Amigo! No te has visto el trasero últimamente, ¿o sí? —Reyna se cubrió la cara con ambas manos y Jennifer cerró los ojos y apretó los labios tanto como pudo para resistir la risa.
—Creo que tengo hambre —Reyna dijo, tratando de contener sus risas—. Voy a comprar algo.
Miré a Derek expectante, él era su cita, se suponía que debía ofrecerse para ir a comprarle algo. Pero estaba tan ocupado tratando de matarme con su mirada que ignoró totalmente a Reyna mientras ella se levantaba e iba a la fuente de sodas.
Rodé los ojos y seguí a Reyna.
Cuando llegué a ella, pasé mi brazo derecho por sus hombros y ella me dio una gran sonrisa.
—Fuiste realmente malo con Derek. —Ella dijo. Pude ver que estaba a punto de estallar en risas de nuevo con sólo pensar en ello.
—Él se lo merece. —Le respondí casualmente—. Honestamente Reyna, ¿Por qué te gusta ese tipo?
Ella se encogió de hombros.
—Él me dijo que soy bonita. —Ella respondió justo antes de pedir unos nachos.
—¿Es en serio, Reyna? —Le pregunté, incrédulo—. ¿Eso es todo lo que un hombre tiene que hacer para salir contigo? ¿Decirte que eres bonita?
Ella me dio una mirada de advertencia.
—Él es guapo y le gusto, ¿Por qué no? —Sentenció. Negué con la cabeza en señal de desaprobación y ella puso los ojos en blanco.
Pagué por sus nachos y mi refresco —no quise tomar otra cerveza ya que tendría que llevarla de regreso a su casa— y volvimos a la mesa.
De verdad, no puedo describir la enorme sonrisa que apareció en mi rostro cuando vi lo que estaba sucediendo en nuestra mesa.
—Santo cielo. —Reyna susurró en estado de shock, yo en cambio me reí. En ese momento los labios de Derek se separaron de los de Jennifer justo a tiempo para ver el rostro de Reyna rojo de ira. Ella me dio sus nachos y caminó hacia la puerta.
Escuché a Derek maldecir por lo bajo antes de correr tras ella.
No los seguí, caminé hasta nuestra mesa y me senté justo frente a Jennifer. Ella se mordía el labio inferior y sus mejillas estaban rojas.
—¿Quieres nachos? —Le ofrecí. Ella me miró con confusión
—¿No estás enojado? —Preguntó y yo me reí, mientras negaba con la cabeza.
—¿Ustedes dos van a estar juntos ahora? —Le pregunté. Su confusión se desvaneció y fue sustituida por una expresión soñadora, mientras su mirada voló a la puerta, donde se podía ver a Derek tratar de explicarle todo a Reyna.
—Espero que sí, el realmente me gusta. —Jennifer respondió. Sonreí.
—Entonces no tengo ninguna razón para estar enojado. —Ella me miró con curiosidad mientras yo tomaba otro nacho.
—Te gusta Reyna, ¿verdad? —La miré.
—No, pero Derek definitivamente no es lo que se merece. —Le respondí honestamente, Jennifer ladeó la cabeza ligeramente hacia un lado.
—¿Qué es lo que ella se merece, entonces? —Me encogí de hombros.
—Alguien que la valore y la trate como una princesa, y.… no sé, que la haga sonreír, —una pequeña sonrisa se dibujó en mis labios—, ella se ve hermosa cuando sonríe.
Una suave sonrisa adornaba los labios de Jennifer y ella negó con la cabeza antes de tomar un nacho.
—Ustedes, —ella señaló a Reyna, quien estaba cerca de la salida con Derek, y luego a mí—. Van a terminar juntos.
Puse los ojos en blanco.
—¿Por qué todo el mundo dice eso? Ella es solo mi amiga—. Me queje.
—Derek es mi mejor amigo. —Jennifer respondió—. Afortunadamente me enamore de mi mejor amigo.
—Eso no va a pasar conmigo y Reyna.
—¿Cómo es que todo el mundo puede verlo, pero ustedes no? —Ella pregunto. Estaba a punto de contradecirla de nuevo cuando Reyna y Derek llegaron.
—¿Estás listo? —Reyna me preguntó. Sentí que mi corazón se hundía cuando vi la tristeza en su rostro.
—Claro, vámonos. —Dije, poniéndome de pie—. Encantado de conocerte, Jennifer. —Ella sonrió.
—Buena suerte con los Juegos Olímpicos, Derek. —Me volví a mirarlo, pero él no me respondió. Puse mi brazo alrededor de los hombros de Reyna y la guie hasta el Camaro.
Esta vez, abrí todas las puertas que pasamos para ella.
La observe mientras se sentaba en el asiento del copiloto del Camaro, la puerta aún abierta y su mirada tan triste que simplemente no podía soportarlo.
—¿Estás bien? —Le pregunté. Ella me miró y me dio una sonrisa triste.
—Tenías razón, solo me gustan los idiotas. —Ella dijo. Me agaché para poder mirarla a la cara. Puse mi mano sobre la de ella y le pedí que me mirara.
—No hay hombre en este mundo que pudiera ser lo suficientemente bueno para ti, Reyna. —Dije. Ella iba a decir algo, pero la interrumpí; —No, de verdad. Vas a encontrar a alguien que te va a encantar y todo, pero nadie será lo suficientemente bueno para ti, tu eres más que increíble.
Ella me miró, tenía las mejillas rosadas y una tímida sonrisa en sus labios.
—Y sólo tengo tres semanas de conocerte. —Añadí, y su sonrisa creció.
—Gracias Leo, no sé habría pasado si no estuvieras aquí. —Ella dijo y me devolvió la sonrisa.
—Sabes que siempre voy a estar ahí. —Ella sonrió y me abrazó. Nunca me había sentido tan feliz con un abrazo, pero estaba fascinado de saber que yo siempre estaría allí para Reyna, sólo porque ella quería que yo estuviera allí.
Eso fue suficiente para mí.
—Hey, vamos a Hardees, —sugerí—, apuesto a que todavía tienes hambre.
—Estoy bien. —Ella dijo separándose de mí—. Podemos ir a casa…
Su estómago protesto y le sonreí satisfecho.
—Eres una terrible mentirosa. —Me levanté, cerré la puerta y me dirigí a mi asiento.
—Tengo que confesarte que me alegra un poco que todo esto no funcionara. —Dije una vez que estaba detrás del volante, ella me miró, confundida, mientras que encendía el motor.
—¿Por qué?
—Porque entonces tu tendrías un novio, y no me gustaría estar solo otra vez. —No la mire, pero casi podía sentirla sonreír.
—No te dejaría solo por un novio, Leo. —Dijo Reyna. Una triste sonrisa apareció en mi rostro.
—Sabes que lo harías, estaría bien de cualquier forma, lo entendería.
—Hey, —me llamo Reyna, le di una mirada rápida—, sabes que yo siempre estaré ahí para ti también.
Mi corazón dio un vuelco cuando la oí decir eso. Le di una sonrisa brillante y ella me devolvió la sonrisa.
N/A:
Yo se que a algunos no les agradará el hecho de que Nico sea hetero en la historia, pero dejenme aclararlo:
Esta historia es una traducción, cuando escribí la historia original aun no sabíamos que Nico era gay, por lo que hice lo que pude con lo que tuve: no quise corregirlo porque en realidad Nico apenas y tiene apariciones en la historia, no llega a tener una pareja, así que mejor lo compensare dándoles un bonito Solangelo en Miracles.
Gracias por leer :)
Ary Hyuga
