Responsabilidad: Nada de Naruto me pertenece.
Culpable.
Los líderes de la aldea, Hashirama Senju y Tobirama Senju caminaban por Konoha en compañía de la pequeña Tsunade Senju, la cual disfrutaba corriendo alrededor de ellos. Ella los había convencido de salir, con la excusa de pasar tiempo con sus familiares favoritos, el castaño acepto encantado al ser llamado favorito. Tobirama tenía una sólida teoría sobre las intenciones verdadera de la niña (escapar de Mito que la buscaba por su ultima travesura) pero aun así acepto ante la insistencia.
- ¿La aldea de las flores necesita algo más? - pregunto el Shodaime.
-Ya hicimos todo lo que podíamos por ellos- le respondió su hermano.
-Sí, pero aún no han podido resolver el problema- dijo con nobleza.
- ¡Idiota! Ellos deben solucionar su problema- se opuso tajante.
-Pero...- El hokage iba a argumentar, pero se vio interrumpido por un estruendo, al mirar en esa dirección encontró a su nieta al lado de lo que antes era seguramente una maseta con un arbolito, ahora eso se había reducido a un montón de pedazos de maseta, tierra esparcida y el arbolito de cabeza en el suelo.
-Ups- exclamo la Senju culpable.
- ¡Oye mocosa! ¡Acabas de romper mi maseta! ¡Y hacer un desastre! ¡Te voy a…! - grito un aldeano furioso, la rubia lo observo con maliciosa y luego se echó a llorar.
- ¡Wah! - grito ella, escondiéndose detrás de su abuelo mientras lloriqueaba- El viejo me da miedo- se quejó gimoteando.
-Oh, tranquila, todo está bien- la consoló el castaño agachándose a su nivel y dándole palmaditas en la cabeza.
A Tobirama le tembló una ceja por la molestia, no podía creer que su hermano fuera tan ingenuo, para el (Tobirama) era evidente que la niña estaba fingiendo.
- ¡Nada está bien! ¡Mi maseta está rota! - anuncio el anciano señalando a la niña e intento acercarse a ella, pero Tobirama le bloqueo el camino.
- ¿Quiere hacerle daño a la nieta del hokage? - pregunto el Nidaime fríamente.
- ¿Que? ¿Nieta de quién? - cuestiono el aldeano confundido, al observar al castaño incorporarse, lo reconoció- Oh ¡Hokage-sama! Y... Tsunade-hime- menciono el último título con desagrado- Aun así, mi jarrón esta...
-Estoy seguro que no fue intención de ella romper su maseta- Medio Hashirama amablemente- ¿cierto Tsuna? - La niña aun escondida detrás de las piernas de su abuelo, asintió con la cabeza mientras ponía ojitos tiernos.
- ¡Lo ve! ¡No hay razón para molestarse!
-Hashirama, deja de perder tiempo, solo arregla la estúpida maseta- lo reprendió el peli-gris.
-Tobirama, no digas malas palabras frente a Tsuna o las aprenderá- respondió el Senju mayor mientras la fémina los observaba curiosa- Esta bien señor, reparare su maseta en un segundo.
Luego procedió a recoger el arbolito, la tierra y los pedazos de maseta. Planto el arbolito en la tierra con su elemento madera y lo rodeo de tierra. Mientras Hashirama pensaba en como reparar la maseta, Tobirama decidió interrogar a Tsunade.
- ¿Rompiste la maseta a propósito? - cuestiono en voz baja.
-No- respondió negando con la cabeza- me tropecé mientras corría y se cayó.
-Mmm ya veo, ¿porque fingiste llorar?
-Para que el viejo se diera cuenta de quién es mi oji-san y dejara de tratarme como a un bebe- dijo haciendo un puchero molesto.
-Entiendo.
Tobirama llego a la conclusión de que la pequeña no lo había hecho a propósito, pero ella sabía cómo voltear la situación a su favor.
- ¡Oigan! ¿pueden ayudarme con esto? - exclamo el castaño mostrando los pedazos de cerámica.
- ¡Olvídalo! Vamos a llegar tarde al almuerzo sino nos apresuramos- le respondió su hermano.
-Si llegamos tarde, mi abuela se enfadará- se quejó la niñita halando el pantalón de su tío abuelo.
-Así es, vámonos- decidió Tobirama.
- ¡Sí! -exclamo la rubia siguiéndolo.
- ¡Oigan! ¡Espérenme! - grito Hashirama dejando caer los trozos de cerámica para apresurarse a seguirlos- ¿Y el jarrón del anciano?
-Luego le enviaremos uno ¿Cierto Tsunade?
- ¡Si! - grito ella saltando.
-Pero mi maseta... - se quejó el anciano, pero los demás ya estaban demasiado lejos como para escucharlo.
