Responsabilidad: Nada de Naruto me pertenece.

Curación.

- ¿Qué pasa, Tobirama? Creí que íbamos a casa para almorzar, Mito se pondrá furiosa- Se quejó Hashirama observando la torre hokage con aburrimiento.

-Tengo que recoger el papeleo y después iremos a casa- le informo su hermano.

-Apenas regresamos a la aldea, tomate un descanso, eres adicto al trabajo.

-No, hay demasiado papeleo. Además, tu eres demasiado irresponsable como para encargarte de ello, por lo que yo tengo que obligarte a trabajar- espeto Tobirama antes de entrar en la torre hokage.

- ¡Aburrido! - insulto el castaño a su hermano haciendo una mueca, pero este no le hizo caso.

- ¡Oji-san! ¡Me aburro! - Demando Tsunade haciendo pucheros con los brazos cruzados.

-Lo sé, pero Tobirama necesita recoger algo- la tranquilizo- mira las flores- aconsejo señalando un florero.

-En nuestro jardín hay muchas más y más bonitas- se quejó molesta, luego observo que había un intruso en las flores- ¡Una mariposa! ¡Qué bonita! - exclamo maravillada antes de correr a seguirla.

-En nuestro jardín también hay mariposas- dijo el hokage con una gota de sudor en su cabeza y una sonrisa en los labios al ver a la niña correr felizmente.

Su sonrisa se borró de inmediato al ver que la pequeña se tropezaba con una roca que había en su camino y caía lentamente (a sus ojos) contra el suelo. Trato de alcanzarla, pero cuando llego era demasiado tarde, ella estaba acostada boca abajo en el suelo, su cuerpo temblaba fuertemente por el llanto contenido.

-Tranquila, Tsuna- exclamo mientras la levantaba del suelo y la colocaba de pie en el suelo.

- ¡Wah! - El rostro de la niña estaba surcado de lágrimas, sus hombros temblaban, su sencillo vestido estaba sucio y sus rodillas se habían raspado ligeramente - ¡Me duele! - se quejó gimoteando y señalándose la rodilla.

- ¡Tranquila! No fue grave- dijo el mayor nerviosamente mientras le sacudía la ropa.

- ¡Wah! Cúrame- demando la pequeña entre sollozos.

-No puedo, solo puedo a mí mismo- confeso avergonzado.

- ¿No me quieres curar? - cuestiono la rubia dolida.

- ¡No es eso! ¿Porque no esperas que lleguemos a casa y te cure Mito? - trato de negociar el Shodaime.

-Está bien- acepto la fémina gimoteando -Pero me duela mucho.

-Ehh ¡Ya se! Puedo realizar un antiguo y místico jutsu que alivia el dolor- le propuso susurrando.

- ¿En serio? - pregunto con los ojos muy abiertos por la curiosidad- ¿No dijiste que solo podías curarte a ti mismo? - cuestiono recelosa.

Hashirama trago saliva, su nieta era inteligente, pero tenía el problema de que se distraía con facilidad. Si lograba hacer un buen acto con el jutsu curativo, ella se olvidaría del dolor y creería que el jutsu funcionaba. Ni el mismo estaba seguro de por qué hacia todo este embrollo, pero no soportaba que Tsunade pensara que no la quería.

-Ehh es que... este jutsu no cura la herida, solo manipula el sistema nervioso central para que la persona no sienta dolor alguno- invento rápidamente imitando el discurso de su esposa Mito.

-Ohh- se sorprendió la pequeña- eso tiene sentido- el abuelo casi podía ver el cerebro de la niña trabajando doble, esforzándose con entender.

-Está bien, si tanto quieres, lo usare contigo

- ¡Si! -celebro ella dando saltitos.

-Tienes que quedarte quieta ¿sí? - la niña asistió firmemente- está bien ¡Comenzamos!

Hashirama no sabía nada de la forma en que los ninjas médicos modulaban el chakra para sanar heridas. Así que solo concentro la mayor cantidad de chakra en la palma de la mano sin que causara daño alguno, pero que fuera lo bastante visible, y lo acerco a la rodilla de la rubia sin tocarla como hacían los ninjas médicos. Esperaba que esta no notara que el chakra no era exactamente de color verde.

-Sana que sana- empezó a recitar con voz profunda y expresión concentrada- colita de rana, que si no sana hoy, sanara mañana- detuvo la concentración de chakra- ¿Te sientes mejor? - pregunto con una mirada de esperanza.

-Si... - respondió la niña mientras fingía una sonrisa. La verdad le seguía doliendo bastante, pero no tenía el corazón tan duro como para decirle eso a su abuelo, se podría deprimir, él era muy propenso a eso- ya no me duele nada.

- ¡Qué bien! - exclamo el mayor sacudiéndole el cabello.

-Nos podemos ir- informo Tobirama saliendo de la torre hokage con un montón de documentos y libros en brazos- Tsunade ¿Porque estas tan sucia? - pregunto al ver a la menor.

- ¡Me caí y me raspe la rodilla! -exclamo señalándose- ¡Y oji-san uso un jutsu muy antiguo! ¡Para que no sintiera dolor!

- ¿Sí? No sabía que contaba con esa habilidad- comento Tobirama mirando con una ceja alzada a su hermano.

-Es que lo acabo de encontrar- se excusó este, sacudiéndose el cabello nerviosamente.

- ¡Si! ¡Es muy útil! - lo defendió la niña- ¡Tengo hambre! ¿Nos vamos a casa?

-Sí, nos vamos- acepto Tobirama emprendiendo la marcha con los demás siguiéndolo.

NOTAS: pues no sé si en otros países también se hará, pero en el mío, cuando estas pequeño te recitan este verso para que SUPUESTAMENTE no te duelan los golpes.