Capítulo 5
Regina parecía estar acudiendo a su primera cita, estaba angustiada, tensa y no sabía aún que iba a decirle a la muchacha.
Llegó algo más pronto al sitio marcado para intentar pensar en alguna disculpa para dispensarla, pero no conseguía pensar en nada, porque realmente estaba nutriendo un sentimiento por su alumna.
Se sentó en el césped y se quedó unos minutos mirando a los niños jugando, a los adolescentes jugando al balón y al maravilloso paisaje.
«Los ojos seguían diciendo cosas infinitas, las palabras de la boca ni intentaban salir, volvían al corazón calladas como venían…» la rubia llegó y dijo al oído de la morena
«¿De verdad eres real?» sonrió Regina y miró hacia atrás.
«Creo que sí, ¿quieres tocar para confirmarlo?» dijo Emma riéndose y sentándose al lado de su profesora.
«Emma…» Regina arrastró su cuerpo un poco hacia un lado para quedar frente a la rubia «No podemos hacer esto, eres menor de edad, mi alumna, y…» la morena dejó de hablar cuando vio a la rubia recostándose, y apoyando la cabeza en su regazo y los ojos llorosos.
«¿Sabes? No sé lo que me está pasando. Nunca he sentido nada por una mujer…Y contigo es todo tan natural…» Regina cerró los ojos y respiró profundamente mientras escuchaba a la chica «El hecho de que soy menor de edad no es disculpa, Regina…»
«No es disculpa, es algo que lo impide, y la otra cosa que lo impide es que soy tu profesora, Emma…» la morena argumentaba y fue tomada de sorpresa cuando la rubia se alzó de su regazo y miró seriamente hacia ella.
«¿Quiere eso decir que no hay ningún sentimiento creciendo dentro de ti? ¿Que tus miradas y tus sonrisas hacia mí son fruto de mi imaginación?» preguntó Emma seca
«¡Emma, no lo sé! Sí, hay algo creciendo dentro de mí, pero es irrelevante, ¿entiendes? No puedo arriesgarme de esta manera, tengo una vida, estoy a punto de lanzar mi primer libro y doy clases en la misma escuela en la que tú estudias. Si alguien tan solo se imaginara que estamos juntas, puedo ser denunciada, puedo perder mi trabajo y algo peor, ir a la cárcel» Regina hablaba rápidamente y afligida.
«Nos conocemos hace cuatro días y mi vida ya está totalmente patas arriba. Tengo miedo de lo que está por venir, acabas de decir que no te vas a arriesgar, o sea, ¿tendré que lidiar con esto...» Emma se señaló a sí misma y después a la morena «…sola?»
«No, yo tampoco quiero lidiar con esto sola y tampoco quiero que esto cree un mal ambiente entre nosotras. A fin de cuentas, nos vemos todos los días, ¿no?» Regina sonrió y llevó su mano al rostro de la chica haciéndole un cariño.
«Entonces, ¿qué vamos a hacer? Disculpa, pero yo no sabré lidiar con este sentimiento. Tener que verte todos los días y fingir que esta conversación no ha existido, intentar engañar a mis propios pensamientos para no pensar en ti…» Emma sonrió, una sonrisa triste
«¿Sabes lo que me atrae de ti por encima de cualquier cosa? Sientes todo muy intensamente y yo también soy así. Eres más madura de lo que los adolescentes de tu edad lo son, pero aún haces cosas equivocadas y eso es lo que sigue manteniendo tu inocencia» Regina sonrió con los ojos llorosos «¿Y si lo mantenemos de momento solo como una amistad? No digo que será así para siempre, solo de momento. Solo hasta que entendamos que está sucediendo y el porqué de esta conexión tan rápida, ¿puede ser?»
«¿Ese "de momento" lo puedo considerar una esperanza para algo más que amistad?» Emma sonrió y cada vez que la rubia sonreía, su profesora se obnubilaba más por ella.
«Sí, Emma…Solo que no te entusiasmes tanto, no va a ser fácil lidiar con esto que está creciendo entre nosotras y mantener solo la amistad…» dijo Regina seria, pero su sonrisa aparecía involuntariamente al mirar hacia la muchacha.
«Te voy a conquistar, ya verás…» dijo Emma acurrucándose en los brazos de la morena
«Ya me has conquistado, Emma…ya me has conquistado…» susurró Regina para sí misma, pero la rubia acabó escuchándolo y sonrió.
Se quedaron algunos minutos en silencio, Emma se sentó en medio de las piernas de la morena y esta la abrazó por detrás.
Regina sabía que aquello era demasiado peligroso, pero al mismo tiempo estaba siguiendo a su corazón y haciendo lo que consideraba correcto.
En cuatro días, la muchacha había conseguido conquistarla sin toques, solo con palabras, sonrisas y miradas.
«¿Emma?» Regina quebró el silencio entre ellas «¿No tienes miedo?»
«¿Miedo de qué? ¿De lo que los otros vayan a pensar?» Emma giró un poco su cabeza hacia atrás y sus ojos quedaron muy cerca.
«No, de estar envolviéndote con una persona mayor, con más experiencia…» Regina comenzó a hablar, pero la rubia llevó su dedo índice a sus labios.
«No, no tengo miedo» tras la morena callarse, Emma rodeó los labios de esta con el dedo, lentamente «Quiero saber cómo es estar con una mujer, pero quiero que seas tú quien me lo muestres…Solo quiero esa experiencia contigo» Emma susurró haciendo que la morena cerrara los ojos y respirara profundamente
«Va a ser difícil mantener la amistad contigo hablando y haciendo estas cosas, ¿sabías?» dijo Regina con la voz ronca y la chica se estremeció
«Disculpa. Prometo que voy a portarme bien, profesora Mills» susurró Emma contra los labios de la morena haciéndola sonreír
«Ya veo cómo la señorita es una persona que se porta bien, de esta manera conseguirás un premio» dijo Regina provocando a la muchacha.
«¿Y cuál sería mi premio?» dijo Emma mordiéndose el labio.
«Quizás el premio sea aquello que más quieres, pero para eso tendrás que continuar portándote bien» Regina se echó a reír y los ojos de la rubia brillaron.
«Podría escuchar esa risa todo el día, es la más hermosa que he escuchado…» sus miradas se encontraron y en aquel momento tuvieron la certeza de lo que estaban sintiendo.
