Capítulo 6
Ya estaba casi anocheciendo y las dos continuaban sentadas en aquella plaza solo conversando y conociéndose, sin embargo la morena empezaba a tener frío.
«¿Tienes hora para llegar a casa?» preguntó Regina mientras estaba abrazada a la rubia.
«Sí, pero si digo que estoy con mi prima a mis padres no les importa» Emma sonrió
«¿Es así cómo te escapas los fines de semana?» la morena rio y le hizo cosquillas a la muchacha, y esta asintió riendo también «¿Vamos a mi casa? Empiezo a tener frío…Después te llevo a la tuya» sus ojos se encontraron y se quedaron en silencio por algunos segundos.
«Vamos» Emma se levantó y extendió la mano para que la morena se levantase.
Fueron caminando a casa de Regina y esta sentía varias miradas sobre Emma.
«No me gusta que esas personas se queden mirándote…» dijo Regina revirando los ojos, pareciendo una adolescente
«¿Por qué no?» dijo Emma sonriendo, sabía muy bien lo que aquello significaba.
«Porque me incomoda, y ahora basta de preguntas, señorita curiosa» dije Regina dándole un beso en la mejilla «¡Bien, llegamos!»
Regina abrió la puerta de casa y dejó que la rubia entrara primero.
«¡Qué honor! Cuando publiques y te hagas famosa, voy a poder decirle a todo el mundo que ya he estado en tu casa» dijo Emma acercándose a la morena
«Lo único que tiene interesante mi casa es mi despacho, Emma…» dijo Regina riendo y retrocediendo hasta chocar con la pared que tenía detrás «Que en realidad parece más una biblioteca» la última palabra salió en un susurro debido a la cercanía de la rubia.
«Quiero mucho hacer una cosa…» dijo Emma mirando hacia los labios de su profesora
«Emma…» la morena susurró y cerró los ojos «Apártate, por favor…»
«¿Por qué te estás controlando tanto? Yo quiero…» dijo Emma y su voz salió entrecortada
«Solo amistad, ¿recuerdas?» dijo Regina y se apartó de la pared en busca de aire
«No lo estoy logrando controlar» susurró Emma y miró hacia abajo.
«Calma, lo vamos a conseguir» Regina sonrió y alzó la cabeza de la muchacha con el dedo índice «Ven a ver mi despacho»
Las dos avanzaron por un pasillo y la muchacha se quedó encantada al entrar en la estancia.
«¡Vaya, qué sitio maravilloso!» dijo Emma sentándose en la punta de la mesa «¡Quiero todos esos libros!» la rubia reía
«¿Mis libros? ¡Jamás!» Regina se echó a reír «Mi alma vive en todas esas historias, podemos decir que cada libro de esos carga con una parte de mi vida»
«Sé cómo es eso, en mi cuarto también tengo bastantes libros. Pero no en tal cantidad como hay aquí…» dijo Emma caminando por la habitación y sorprendiéndose al ver que había un estante con varias películas «Quiero verla» dijo la muchacha entregándole una a la morena
«¿El club de los poetas muertos? Nada mal» Regina sonrió «Ve poniendo la película mientras voy a hacer palomitas»
Las dos salieron del despacho, Emma se dirigió a la sala y Regina, a la cocina. La rubia se estaba sintiendo totalmente en casa y aquello era, como mínimo, extraño para ella misma, porque nunca se sintió bien en casa de nadie.
«¡Listo!» la morena volvió con las palomitas y la rubia aún estaba intentando colocar el dvd.
«Encender mi videojuego es más fácil que conseguir encender esto…» dijo Emma irritada con el aparato y haciendo que la morena se echara a reír.
Regina dejó el cuenco encima del sofá y se arrodilló tras la rubia, quedando su rostro cerca del cuello de la muchacha.
«Es fácil. Solo hay que apretar ese botón» dijo Regina alcanzando el botón por encima del hombro de la rubia, haciendo que sus cuerpos quedaran pegados.
La morena encendió el dvd y siguió detrás de la muchacha.
«Pues no era tan difícil…» susurró Emma y giró la cabeza para ver a su profesora
«Dije que no lo era» Regina sonrió
Se fueron acercando poco a poco, pero la morena retrocedió de nuevo.
«Ven, vamos a ver la película. He cogido una manta…» dijo Regina levantándose
Emma ya estaba perdiendo las esperanzas, quería estar con Regina, nunca había sentido tanto deseo por alguien.
Regina se sentó en el sofá y la rubia se sentó a su lado, poniéndose el cuenco de las palomitas en su regazo.
A mitad de la película, ninguna de las dos conseguía prestar atención. Emma ya había dejado las palomitas de lado, ya estaban las dos tapadas y la morena hacía cariño en la mano de su alumna.
«Emma…» Regina susurró el nombre de la rubia sin parar la película.
Emma apartó la manta de encima de ellas lentamente, llevó la mano de la morena hasta su boca y depositó en ella un húmedo beso.
«Por favor…» Emma quería sentir la sensación de cómo era estar con una mujer, o mejor, estar con la morena.
Regina atrajo a la rubia lentamente hacia su regazo, Emma colocó cada una de sus piernas a cada lado de la cintura de la otra y pegó sus cabezas.
Emma sonrió al sentir una mano de la morena haciéndole caricias en su cintura y la otra en su cuello. Regina apartó un poco la cabeza, provocando que la rubia abriera los ojos asustada.
«¿Estás segura?» dijo la morena acariciando el rostro de su alumna
«Cierra la boca y bésame ya» dijo Emma contra los labios de la morena, sonriendo
Regina se fue acercando lentamente y rozó sus labios en los de la muchacha. Las respiraciones estaban aceleradas, los cuerpos pedían que aquello sucediese, y finalmente sus labios se encontraron.
La morena pidió paso con su lengua y la rubia rápidamente se lo concedió, y así las lenguas comenzaron a conocerse, y exploraban cada canto de sus bocas.
Emma llevó sus dos brazos al cuello de la morena pegando sus cuerpos y Regina jadeó al sentir la intimidad de la rubia pegada a su abdomen.
Regina sonrió durante el beso y sus manos hicieron una leve presión en la cintura de la rubia, aquel sencillo gesto tuvo un efecto inmediato y esta comenzó a arañar levemente la nuca de su profesora.
El aire se hizo necesario y apenas se distanciaron lo suficiente para respirar dejando sus cabezas pegadas.
En aquel momento, Regina no estaba pensando en nada más, su cuerpo y sus sentimientos estaban hablando más alto que la razón. Fue recostando a la rubia lentamente en el sofá, la muchacha abrió las piernas para que Regina se colocara encima de su cuerpo.
«¿Qué hago contigo, señorita Swan?» sonrió Regina, pero no había malicia en aquella sonrisa. Era una sonrisa dulce, cariñosa y preocupada por el bienestar de la muchacha.
«Lo que quieras, Regina…Yo no sé cómo ha pasado, pero estoy enamorada de ti» susurró la rubia sonriendo
Regina volvió a besar a la muchacha, las manos de la rubia fueron a parar al trasero de la morena y la atrajo más hacia ella.
Las manos de Regina se paseaban por el cuerpo de su alumna mientras descendía sus besos hacia el cuello de la rubia.
«Regina…» Emma estaba comenzando a respirar entrecortadamente, el deseo estaba tomando posesión de su cuerpo.
La rubia intentó quitarle la blusa a la morena, pero esta se lo impidió.
«Lo quiero, mucho…» Regina respiraba rápidamente «Pero por hoy está bien, ¿vale?» la morena sonreía mientras intentaba que su respiración volviera a la normalidad.
«Sí…» la rubia asintió «Gracias por haber dejado que sucediera, fue la certeza que necesitaba…»
«¿Certeza?» preguntó Regina sin entender
«Sí, la certeza de que voy a luchar para conquistarte y tenerte así para siempre» sonrió Emma y le dio un piquito a la morena
«Vamos, es hora de llevarte a casa» Regina se levantó, se colocó bien la ropa y ayudó a Emma a levantarse.
Se quedaron unos minutos más conversando mientras terminaban de arreglarse. Regina llevó a la rubia a casa.
«Bueno, entregada…» sonrió dulcemente Regina a la rubia
«Gracias por traerme a casa» Emma sonrió y besó de nuevo a la morena «¿Solo amistad?» la muchacha rio
«Sí. ¡Solo amistad, señorita Swan!» dijo Regina y le guiñó un ojo a su alumna «¡Hasta mañana!»
¿Aguantarán estas dos? Se abren las apuestas. Confieso que no me acuerdo si pasa algo más entre ellas en breve. Hace mucho que me leí este fic, y recuerdo que pasan por mucho las dos, pero de detalles no me acuerdo. Lo descubriremos juntas.
