Capítulo 7
Regina se despertó con un gran dolor de cabeza y mareos, no estaba en condiciones de dar clases en aquel momento.
«¿Zelena?» la morena decidió llamar a su amiga y pedirle que la sustituyera.
«Espero que sea muy importante para despertarme a esta hora, hoy no tengo clase» rezongó la pelirroja
«Me he despertado muy mal y no consigo siquiera levantarme de la cama. Solo tengo las dos últimas clases, ¿podrías sustituirme?» Regina se estaba sintiendo muy débil.
«¿Quieres ir al médico? Te llevo y después doy tus clases» Zelena preguntó preocupada
«No, me voy a quedar echada a ver si mejoro. Cualquier cosa, te llamo, ¿está bien?»
«Ok. Quédate tranquila, yo cojo el timón. ¿Qué le digo a tu alumna más aplicada, Emma Swan?» la pelirroja no perdía la oportunidad de provocar a la amiga.
«Dile que no me he despertado bien, pero que pronto estaré mejor» dijo Regina preocupada, no había pensado en la rubia, que se quedaría desesperada porque el día anterior se habían besado y se extrañaría si la morena no aparecía.
«¡Ay, cuánto amor! ¡Se nota en tu voz!» Zelena rio «¡Cuídate!»
«¡Cierra la boca!» Regina sonrió al escuchar lo que su amiga había dicho «¡Y gracias!» la morena colgó y volvió a dormirse.
Mientras, la muchacha despertaba para otro día de clase, pero sentía que algo había cambiado en su interior. Parecía que realmente había encontrado todo lo que necesitaba.
«Emma, quiero que vengas derecha a casa. Tengo que salir y te quiero aquí» dijo Mary mientras la rubia desayunaba.
«¿No quieres darme el biberón y el chupete también?» replicó revirando los ojos
«¿Ya te has despertado graciosita, eh? Voy a bloquear tu tarjeta y quitarte la paga, entonces veremos hasta dónde llega toda esa rebeldía» dijo David entrando en la cocina
«¡Ay, por el amor de Dios! Ciao a los dos» Emma salió para la escuela ya irritada y llegó algo atrasada debido a la discusión con sus padres.
El profesor ya había cerrado la puerta y no dejaría entrar a nadie. Así que se fue al jardín que había cerca de los laboratorios y se quedó sentada mientras esperaba a que acabara la clase.
«¡Hola!» Zelena se sentó al lado de la rubia
«¡Hola! ¿Qué hace aquí? Hoy no tiene clase» dijo Emma arqueando la ceja
«Tu amor ha pasado mala noche y me pidió que vinera a dar sus clases» dijo Zelena tranquilamente
«¿Lo pasó mal o no ha querido venir?» preguntó la rubia recostándose en el césped.
«Me llamó para decirme que no se sentía bien. ¿Acaso tendría motivos para no querer venir?» la pelirroja preguntó calmadamente
«No» Emma se dio cuenta de a donde quería llegar Zelena
«Emma, no es necesario que me mientas» miró seriamente a la muchacha
«Ella me deja confusa, solo eso…» la rubia dijo mirando al cielo «Y creo que ella también lo está»
«Tengo que dar una noticia en la última clase, pero te lo voy a adelantar. La escuela va a hacer una salida de tres días dentro de dos semanas, será bueno para las dos…» dijo Zelena cogiendo la mano de la chica y haciendo que se sentara como estaba antes.
«Creo que voy a ir a su casa» dijo la rubia poniéndose en pie
«¿Cuándo? Ahora no puedes salir de la escuela» dijo Zelena como los ojos desorbitados
«Sí puedo, salgo sola. ¿Lo olvidó?» dijo Emma sonriendo irónicamente
«Tu madre te va a matar si descubre lo que estás haciendo» dijo la pelirroja preocupada
«¿Sinceramente? ¡Qué le den a mi madre! Después cojo la autorización de la excursión en secretaría» dijo la rubia caminando ya hacia la salida.
«Emma…» dijo Zelena levantándose rápidamente «Cuidado…»
La rubia fue corriendo hasta la verja y el segurita no quería dejar salir a la muchacha.
«¡Will, por favor! ¡Necesito ir a ver a una amiga!» imploraba Emma «Te juro que solo será esta vez»
«Emma, puedo ser despedido» el hombre argumentaba
«Nadie me ha visto, solo Zelena y ella no se lo va a contar a nadie. Sabe que me voy…» en ese momento la pelirroja estaba caminando hacia la verja porque sabía que la rubia tendría problemas para salir.
«Está bien, Will. Yo me responsabilizó de ella» dijo Zelena sonriendo dulcemente
«¡Ok! Pero solo esta vez» el hombre abrió la verja
«¡Gracias!» Emma susurró a la pelirroja
«¡Cabeza!» Zelena susurró a la chica antes de salir.
Regina se había levantado para desayunar y ya estaba algo mejor. Se echó en el sofá aún con el camisón y dejó un canal cualquiera en la tele, sus pensamientos aún estaban en el día anterior.
Nunca se había maravillado por alguien tan rápido como le había pasado con la muchacha. Emma tenía una inocencia en su interior, pero al mismo tiempo, su lado de mujer estaba más aflorado que en otras chicas y sus actitudes eran atrevidas.
Fue sacada de sus pensamientos cuando el timbre sonó, le extrañó porque no estaba esperando a nadie, pero aun así fue a ver quién era.
«¿Emma?» la morena dijo sorprendida al ver a la rubia parada en su puerta con un ramo de flores en las manos.
«Hola…» dijo Emma mirando el cuerpo de la morena «¿Puedo entrar?»
«¡Claro!» Regina sonrió y la muchacha le dio las flores «Pensé que te gustarían»
«¡Son bonitas, Emma! ¡Gracias!» Regina le dio un beso en el canto de la boca.
Dejaron las rosas en un florero y después la morena abrazó a la muchacha por detrás.
«Zelena me contó que no estabas bien» dijo Emma girando el rostro para ver a Regina
«No me desperté muy bien, pero estoy mejor…» la morena sonrió y dejó su cabeza recostada en el hombro de la rubia «Debería estar en la escuela, señorita Swan…» susurró cerca del oído de la rubia, quien se estremeció por completo.
«Mi mejor profesora ha faltado, pensé que era mejor venir a cuidarla…» susurró Emma y fue caminando hasta el sofá con la morena abrazada aún a su cuerpo.
«¿Viniste a cuidarme?» Regina rio «¿Cómo saliste de la escuela?» arqueó una de la cejas
«Haces demasiadas preguntas…» dijo la rubia sentándose «Zelena me ayudó» rio
«Esta Zelena…» la morena sacudió la cabeza negativamente sonriendo «Pero sí es verdad que necesito mimos…» Regina puso morritos y la muchacha le dio un piquito.
«Échate aquí…» dijo Emma golpeando sus propios piernas, y Regina se recostó «Te echaba de menos…» susurró la rubia
«Es esto de lo que tengo miedo…» dijo Regina mientras la muchacha le acariciaba el pelo «Todo está pasando muy rápido, Emma…»
Regina se levantó y quedó sentada al lado de su alumna
«Si te pidiera una cosa, ¿la harías?» preguntó Emma, seriamente
«Sí»
«Quiero ser tuya, Regina…» susurró la rubia y Regina cerró los ojos
«Emma, no podemos hacer eso. Será peor para después lidiar con todo lo que está pasando…» la morena dijo levantándose y cogiendo a Emma por la mano
«Yo quiero y sé que tú también quieres…» las miradas estaban clavadas una en la otra, los corazones acelerados y el sentimiento más a flor de piel que nunca.
Regina pegó a la rubia a la pared y comenzó un beso calmo y apasionado. Sus manos paseaban por toda la extensión del cuerpo de la otra, y el cuerpo de la muchacha reaccionaba a todos esos toques.
El aire se hizo necesario y Emma se apartó lo suficiente para quitarse su propia blusa. Regina comenzó a distribuir besos y mordiscos desde el cuello hasta la oreja de la chica, mordió fuerte su lóbulo y lo fue soltando lentamente
«Ven, vamos a mi cama…» susurró Regina sonriendo con malicia.
