Viernes 22 de Abril de 2011
13:30 hrs
Otogakure, País de los Campos de Arroz
Se confirman los nombre de los agentes de Konoha que participaran en el caso de "El asesino de la señora Uchiha" en una rueda de prensa ofrecida por el procurador de justicia de Otogakure, Kaguya Kimimaro, además, ha garantizado que el proceso no violará de ninguna manera la autonomía política del País de los Campos de Arroz y se asegura también que Hatake Kakashi ha confirmado que tanto él como su equipo seguirán la norma de investigación vigente en el país y no la de su procedencia.
Tal como se había rumorado, forman parte de la unidad de investigación el agente Maito Gai y el agente Yamato Tenzō. Refutando cualquier suposición el Dr. Morino Ibiki será reemplazado por la Dra. Yamanaka Ino, lo que resultó ser una sorpresa pues se trata de una analista recién egresada de la universidad, a diferencia de su predecesor quien ya ayudado a solucionar ochocientos sesenta y un casos, todos a favor de su dictamen.
Increíblemente se agregaron más novatos al equipo que pretende dar un giro al caso del año, aparecen los nombres de Inuzuka Kiba y Aburame Shino, sobre quienes recae la presión de salir airosos pues todas las pruebas procesadas por el equipo de Otogakure acusan a Haruno Sakura, no obstante se muestran seguros en el proceso pues en sus declaraciones a la prensa, se expresan completamente convencidos de que ella no ha sido la autora del crimen que dejó marca en la historia de la ciudad.
"Sakura-chan está siendo incriminada, y vamos a demostrarlo, ¡Dattebayo!" aseguró con entusiasmo Uzumaki Naruto, agente que ha colaborado en ocasiones anteriores con su superior Hatake, sin bien su nombre por si solo resulta conocido especialmente en intervenciones multinacionales de gran impacto como el caso del traficante apodado "Gato" en el País de las Olas, el rescate de Sabaku no Gaara en el País del Viento, entre otras.
Para sorpresa de muchos y decepción de varias admiradoras, el operador técnico Shiranui Genma no figuró en la lista publicada, siendo suplido en funciones por un agente únicamente identificado como "Sai" cuyos datos no fueron proporcionados bajo supuesta necesidad de anonimato. Otra situación que causó extrañeza, fue la declaración de que pese a lo que se esperaba, el cuerpo de Uchiha Karin no será sometido a una nueva necropsia, por lo que la necesidad de médicos forenses en el equipo se declinó.
"Ya tenemos un plan de acción trazado, solo hay que asegurar todos los documentos y hacer que sean validados en la etapa probatoria" declaró Hyūga Neji, encargado de la defensoría cuando se le cuestiono sobre la eficacia de una mezcla de novatos y veteranos en la que las autoridades locales no dudaron en expresar su falta de confianza.
La hasta el momento acusada, conoció al equipo en una reunión privada donde se volvió a tomar declaración por parte de Haruno Sakura y se solicitó la venia a la antigua representante legal, siendo esta denunciada en el colegio de abogados de Otogakure por negligencia en la fase administrativa de presentación de pruebas, fallo que culminó en el auto de formal prisión de la inculpada.
—Decir que esa abogada me odiaba está de sobra ¿Verdad?
Kakashi sonrió entrecerrando los ojos, asintió levemente y trató de dar ánimos tomándola de la mano, presionándola con cuidado sin poder evitar percibir la baja temperatura que tenía su cuerpo apenas cubierto por el poco agraciado uniforme color naranja propio de los criminales de delitos que ameritaban máxima seguridad.
—El color no te va — dijo de momento, en cuanto ella notó que no le quitaba la mirada del número de registro penal, confirmando al levantar el rostro que aparte de que su piel perdía brillo y contrastaba de mal manera con el rosado de su pelo, reflejando en su rostro un tono un híbrido indefinido entre los dos, algo parecido al salmón.
—Si Neji gana la apelación, que lo va a hacer, te darán uno gris, combina mejor — agregó sonriéndole al tiempo en que cerraba los ojos en un guiño típicamente suyo.
Sakura no respondió ante la broma aunque ganas no le faltaban para arrojarle la silla sobre la que estaba sentada. Y no lo hizo por dos razones: la primera, estaba esposada a ella y esta a su vez se encontraba atornillada al piso, tal como una loca psicópata homicida que era su situación legal en palabras más claras. Segunda, ya era demasiado malo ser acusada de homicidio como para sumar agresiones a su propio equipo defensor.
Limitadas sus opciones de venganza, se restringió pues, a pasar detrás de la oreja un mechón rosado que se había salido de la coleta mal hecha con que recogió el cabello opaco luego de haber pasado desde el martes sin el tratamiento acondicionador. Si bien en esos momentos no estaba realmente preocupada por la orzuela. Permaneció en silencio, escuchando los informes de Neji sobre su "nueva situación" y algunos detalles aclaratorios que le hubiera gustado saber el día anterior, como el hecho de que sería privada de todos sus objetos personales, sin admisión de ninguno, ni siquiera la pasta para su sensibilidad dental, así que debía conformarse con lo que había que no le garantizaba absolutamente nada de sanidad.
Celdas reducidas con un ridículo número de reclusas dentro, debiendo ella compartir la incómoda cama con otra muchacha. Por las noches hacía frío, pero por ser "la nueva" no tenía derecho a usar alguna de las pocas frazadas que había, los baños eran comunales y la noche anterior debió bañarse en menos de un minuto a riesgo de pescar un resfriado bajo la regadera de agua helada.
Penosas condiciones eran las que se soportaban en aquél sitio con tan poca luz que realmente no tenía idea si era temprano o tarde. Ciertamente no esperaba hospedarse en un hotel con desayuno ejecutivo incluido, pero la avena que tomó por la mañana seguía removiéndose en su estómago como si estuviese viva.
Ella había estado dos meses como voluntaria en el reclusorio de Konoha, y aunque terminó por no soportar el estilo de trabajo, ciertamente tenía un muy buen referente para asegurar que las condiciones eran infrahumanas, y por mucho. No obstante, ninguno de los directivos de Otogakure tenía mayor interés en hacer algo al respecto.
Además, había otro detalle que la incomodaba de sobremanera: los guardias masculinos eran más que los femeninos, y debían hacer sus rutinas frente a ellos, incluido el baño y la inspección para evitar contrabando.
Pero como Neji se lo confirmaba en esos momentos, las leyes del País de los Campos de Arroz prácticamente despojaban de ciudadanía a los presos, y a los que portaban uniforme naranja, es decir, aquellos que se encontraban vigilados en máxima seguridad por cometer crímenes violentos, apenas alcanzaban la connotación legal de "humanos", pues los llamados "Derechos Humanos" no podían contarse entre los tratados internacionales firmados por aquél país tan relativamente nuevo, por mucha presión que pusieran otras naciones para que lo hiciera si quería que se le reconociera en los demás convenios económicos y políticos.
El joven defensor soltó un suspiro, le advirtió que tomaría tiempo arreglar todo lo que la abogada había hecho mal, que no estaban en Konoha y la situación era completamente diferente a lo que acostumbraba, pero reiteró su compromiso de hacer todo cuanto fuera por demostrar su inocencia, o dado el caso, solo sacarla de ahí.
Aquél último comentario cayó como agua fría para la chica, conocía a Neji casi por casualidad laboral pese a sus muy diferentes profesiones, y siempre le había parecido alguien flemático, pero que insinuara su culpabilidad había bajado completamente los ánimos que la llegada de Kakashi había levantado.
—Yo… yo no lo hice — dijo en un sollozo —. De verdad amo a Sasuke-kun, jamás haría algo que lo lastimara…
—Respecto a eso, Haruno-san — habló Neji inclinándose un poco al frente.
—Sería mejor que ya no dijeras eso en voz alta, la víctima fue su esposa y que la sospechosa declare estar enamorada del viudo solo va a agravar la situación con el analista de Otogakure, Ino-san ya está trabajando en eso.
—Neji-kun, ya es todo por hoy — interrumpió Kakashi poniéndose de pie haciendo sonar su silla sobre el concreto reforzado que hacía de piso. El joven obedeció e imitó el gesto, solo que sin producir ruido ya que había levantado la silla.
—Nos vemos, Sakura-chan — se despidió alegremente el mayor llamando enseguida al oficial para que les abriera la puerta.
— ¡Kakashi-sensei, por favor! — exclamó al borde de las lágrimas, el aludido giró el rostro sonriendo.
—Todo va a estar bien.
.
Dos golpes en la puerta que más parecían tener la intención de derribarla que pedir permiso para pasar, le obligaron a levantar la vista, pero antes de que pudiera mandar al quite al impertinente, Hōzuki Suigetsu ya había entrado. Se le veía ligeramente más regordete que la última vez que le vio, pero cuando se quitó la gruesa chaqueta de mezclilla y borrega americana que llevaba puesta, comprobó que en los ocho meses en que no lo veía realmente solo le había crecido un poco el cabello, y la barba.
— ¿Qué haces aquí? — fue lo primero que preguntó Sasuke.
— ¿Mataron a Karin? — preguntó llamándola por su nombre, costumbre que no era suya ya que prefería ponerle apodos.
— ¿Recién te enteras? Definitivamente vives bajo una piedra.
— ¡Maldita sea! ¡¿Por qué no me lo dijiste?! ¡Si no bajo a comprar unas malditas aspirinas no me entero!
— ¿Para qué querías saber? De cualquier nunca tienes señal en el teléfono, y no era como si te buscara para llorar en tu hombro.
—Cabrón.
—Yo no la maté.
—Cabrona puta rosada.
—Se supone que están buscando su inocencia.
— ¿Te pones de su parte?
—Yo solo estoy de mi parte. Si no tienes nada más que hacer aquí, regresa por favor a tu madriguera — cortó Sasuke regresando la vista al computador y tomando más café, aunque notó que ya estaba por terminarse, así que oprimió el intercomunicador para llamar a su asistente y pedirle nuevamente que le sirviera más.
— ¡¿Qué mierda pasa contigo?! ¡Era tú esposa! ¡Tú esposa! ¡La mujer que te tirabas en las noches luego de cenar lo que cocinaba!
No obtuvo respuesta, resopló fastidiado, se pasó una mano por el cabello y luego lanzo una patada y un puñetazo a la pared derribando una vitrina que exhibía una antigua katana ornamental.
—Era mala cocinera — declaró el otro consiguiendo confundir al joven albino que abruptamente había irrumpido la paz de su oficina.
—Y lo sabes.
Suigetsu miró los ojos negros de quien fuera su amigo, o al menos reconocía la relación posiblemente unilateral. El semblante no se había modificado en absoluto, era exactamente el mismo que tenía cuando llego a la ciudad hacía años, solo que esta vez, había un par de bolsas ojerosas debajo dándole un aire enfermizo.
Resopló nuevamente, giró sobre sus talones y salió por la puerta cuando la asistente entró con la cafetera casi arrollándola en el acto.
Comentarios y aclaraciones:
La aceptación ha sido buena pese a la fanfarria de pareja, eso me ha hecho feliz, ahora espero poder retribuir el gesto.
¡Gracias por leer!
