Jueves 28 de Abril de 2011
12:00 hrs
Konoha, País del Fuego
Los restos de Karin Uchiha fueron incinerados la tarde del miércoles tras la modesta recepción ofrecida para la ceremonia luctuosa realizada en el templo Nakano, propiedad de la familia Uchiha en la ciudad de Konoha, País del carroza fúnebre fue recibida ayer a las 18:00 horas, y la incineración del cuerpo se efectuó aproximadamente media hora después de su llegada, aunque no se permitió el acceso a la prensa durante el oficio de rezos.
En tanto, continúan las diligencias investigativas por parte del grupo dirigido por Hatake Kakashi para esclarecer los hechos acontecidos en el violento deceso, aunque el escepticismo recaído sobre los miembros más jóvenes del equipo continua, el agente reafirma su posición sobre no reasignar puestos y defiende la postura de su elección.
De manera no oficial, encuestas populares sobre la seriedad que toma Konoha en el caso apuntan a un mero interés publicitario que ha desacreditado el trabajo de campo y a los involucrados; tanto la fallecida joven como su esposo, pues una de las hipótesis más plausibles es la de un clima de violencia intrafamiliar en la que se desenvolvía la pareja, según versiones de vecinos y allegados cercanos que declaran constantes confrontaciones e incluso se encontraban en proceso de separación.
Si bien los antecedentes de denuncia por violencia no existen por ninguna parte, o no han sido revelados por el procurador de justicia Kaguya Kimimaro, los reportes y quejas de vecindario proporcionarían información adicional que podría favorecer esta hipótesis, sin descartar por supuesto el prejuicio que ello implicaría para Uchiha Sasuke quien se ha mostrado renuente a formalizar una declaración pública.
Por otra parte, Orochimaru, el magnate de la industria musical, únicamente ha referido como una situación lamentable sin afirmar ni negar las acusaciones contra su yerno.
Kakashi se frotó los ojos, estaba cansado, había poca luz en la sala, no había dormido muy bien en los últimos días y ni hablar del dolor lumbar que lo acosaba por culpa del colchón de esponja vieja que suponía ser la cama del hotel que habían encontrado para formar el "cuartel de operaciones"
—De verdad, Kakashi-sensei — decía Kiba en un tono casi suplicante. El hombre le sonrió con amabilidad exasperante, en realidad no era su maestro pero como Naruto lo llamaba así, todos los novatos, entiéndase todo el equipo a excepción de Tenzō y Gai, habían optado por dirigirse de tal forma a su persona. Y no le incomodaba del todo, solo que enfatizaba las críticas y la poca experiencia de sus miembros, casi comprendía que debía ser como una práctica profesional de último año a los ojos de los demás.
—No fuimos nosotros, debió ser la vieja, estaba muy feliz dando información de Karin y sus problemas maritales.
—Te creo, Kiba. Pero ella no nos dijo lo del divorcio ¿Podemos corroborar eso?
—Sí, la solicitud la hizo Sasuke… el 22 de marzo.
Todos giraron el rostro hasta donde Sai, sin haber despegado los ojos de un ordenador portátil rodeado de muchos otros aparatos y más cables, seguía tecleando.
—Pero la retiró el 1º de abril — agregó.
— ¿Cuál era el motivo? — preguntó Kakashi.
—Diferencias irreconciliables.
— ¿Se le dio notificación a Karin?
—Sí, el 25 de marzo.
— ¿Se presentó a la audiencia?
—Sí, pero se negó a firmar por mutuo acuerdo.
— ¿Amparo?
—No, solicitó emplazamiento a juicio, pero como se retiró la demanda de Sasuke, se anuló la cita.
—Busca al abogado de Sasuke, y al de Karin también, si no la visitara de madrugada diría que el amante misterioso de Shino era el abogado.
—Kakashi-sensei, no lo plantee así — interrumpió Shino ajustándose las gafas —. El amante no era mío, era de Karin, y ni siquiera podemos asegurar que sea un amante — pero al parecer a nadie le había importado el comentario, se pasaron el diario de edición vespertina que habían leído momentos antes donde una fotografía del barrio Uchiha en un pequeño cuadro era todo lo que había podido conseguir el corresponsal encargado del seguimiento de la noticia.
Neji miró con gesto inquisidor al chico pálido que no había dejado de mirar su pantalla en ningún momento, se aclaró la garganta entrecerrando los ojos.
—Kakashi-san — dijo consiguiendo la atención del aludido —. Eso que hace Sai ¿es legal?
— ¡Chicos! Tenemos que reconstruir toda la vida de Karin, hay que buscar personas con las que haya tenido problemas, así fuera en la preparatoria, los rencores se pueden guardar por años — exclamó de pronto el líder del grupo haciéndose al frente y dejando de usar el sencillo tocador de la habitación como asiento a falta de los mismos.
— ¿Kakashi-san? — insistió el joven abogado.
—Kiba-kun y Shino-kun buscarán a su amante misterioso, denle a Sai el número de la matricula. Naruto tratara de hablar con Sasuke para que nos cuente sobre el divorcio ¿Naruto? ¿No ha regresado de la oficina? ¿Alguien sabe? Bueno, Gai irá al sur, Karin antes de casarse trabajaba en una tienda de Orochimaru. Tenzō se hace cargo de esta persona…— dijo entregándole un fólder.
—A mí, en lo personal, me resultó curioso. Es el jardinero, trabajaba en la casa una vez por semana, curiosamente los martes y a nadie se le ocurrió hacerle algunas preguntas.
Todos asintieron y dejaron la habitación para dirigirse a las suyas, todas en el mismo piso.
—Kakashi-san, no respondió mi pregunta ¿Sai está infiltrándose en el sistema judicial de Oto?
—Neji-san, para ti tengo otra tarea ¿Podrías por favor hacer cita con Kimimaro-san? Hay que convencerlo de que nos expida una orden de cateo en las propiedades de Orochimaru.
El abogado olvidó completamente la pregunta con la que se había mostrado insistente, y frunció el ceño muy levemente.
— ¿Qué pretende con eso? Si tiene información, Kakashi-san, le sugeriría que la compartiera con el equipo — señaló seriamente, por respuesta el otro se encogió de hombros.
—Karin era su hija, tenemos confirmado que ella lo adoraba ¿Por qué no ir de vez en cuando a su casa? ¿Por qué no haber dejado algo olvidado por ahí? Tal vez la carta de un ex novio, fotografías…
Sin embargo, el muchacho no estaba realmente convencido, los giros habían sido demasiados en solo unos días, de víctima, Karin había pasado a bruja en la hoguera, el viudo resultaba tener más motivos que la inculpada y aunque tenía la mejor coartada con seis cámaras de seguridad y al menos veintinueve personas corroborando, no dejaba de lado el hecho de mandar a alguien para hacer el trabajo.
Iba a objetar, iba a exigir que le tomara en serio a él y a los demás chicos y no se portara como los lectores de diarios que no tenían ni pizca de fe en su trabajo solo porque en sus cabellos no pintaban canas. Pero, de repente, el aire se le fue de los pulmones, literalmente.
— ¡Vamos Neji-kun! ¡Aún en la adversidad hay que ser optimistas! ¡Hay que hacer arder la llama de la juventud!
Tosió un par de veces, la poderosa palmada de un hombre ataviado en un pijama verde lo dejaba con menos aliento que su disfraz de rana para dormir. Corrección, era un tortuga, al saltar a la cama vio el caparazón en la espalda.
— ¿Gai? ¿No irás a donde te dije?
—Son seis horas de camino en auto, y son ya las siete menos cuarto.
—Cierto, Kakashi-san, difícilmente llegaría a una hora prudente…
— ¡Los cuerpos que se desvelan no rinden lo suficiente en el día! ¡Y las mentes no funcionan como deberían! ¡Si me duermo ahora, dormiré ocho horas y podré levantarme a las dos de la mañana para ir al sur y llegar a las ocho de la mañana!
— ¡Gai-sensei! ¡Con el horario de Oto ni siquiera ha oscurecido! ¡¿De verdad ya se va a dormir?!
—¡Deberías hacer lo mismo!
Neji se quedó en blanco, todo en su mente realmente se había esfumado, aunque él se fuera a la cama en ese momento, simplemente no se iba a dormir por la simple razón de que él era una persona normal. Cerró la boca, enderezo la postura, dio media vuelta y salió de la habitación como habían hecho los otros antes.
El silencioso pasillo, exclusivo para ellos se le antojó más largo, pero no fue sino hasta que llegó a su puerta cuando cayó en cuenta de algo: ¡Como demonios iba a pedir una orden de registro sin ningún fundamento legal que relacionara a Orochimaru con la muerte de la chica!
No sabía a quién odiar más, si a Kakashi y su exasperante manera de cambiar temas que no quería profundizar, o a Gai porque siempre conseguía borrar de su mente la lista de asuntos a tratar.
Hecho una furia porque tampoco le respondió lo de Sai -si bien intuía la respuesta- regresó al cuarto abriendo la puerta sin llamar.
Sai no levantó la mirada, lo había visto por el monitor de la cámara que había puesto en el pasillo, así que sabía que iba a entrar.
— ¿Y Kakashi-san?
—Salió.
— ¿Gai-sensei no estaba aquí?
—Salió.
— ¡¿En pijama?!
—Dijo que en el bar no tenían leche.
— ¡Oh, por todos los cielos! ¡Que no vaya diciendo que es de Konoha!
Sai volvió a quedarse solo, aunque aparentemente no le dio mucha importancia al hecho.
.
— ¿Se quedó aquí todo el día?
La secretaria se encontraba apenada, aunque no tenía motivos, había tratado de disuadir al muchacho que le dejara su número y ella lo comunicaría en cuanto Sasuke regresara, pero simplemente el rubio se había rehusado terminantemente a marcharse tras el fracaso del miércoles.
En esos momentos Naruto dormía a pierna suelta en la sala de recepción, incluso la muchacha había sacado una frazada de algún lugar para cubrirle. Casi enseguida iba correr para despertarle, no obstante Sasuke la detuvo tomándola del brazo.
—Pero… le esperó todo el día.
—No me interesa hablar con él — respondió escuetamente.
—Pero…
—Mañana dile que me enviaron a Kusa, o a Ame, cosas de trabajo. Así ya no deberás verlo tú tampoco.
La mujer asintió sin estar totalmente convencida de aquello, murmuró una despedida y salió de la oficina como debía haber hecho hacía cuarenta y cinco minutos cuando su hora de salida había dado en punto. Sasuke, por el contrario, permaneció un rato completamente estático, mirando a Naruto murmurar cosas inentendibles.
Apenas había cambiado, ni siquiera podía decir que se veía más adulto, la expresión infantil no se había borrado de su cara como tampoco lo habían hecho las marcas de sus mejillas que le restaban madurez a su semblante.
La secretaria se marchó, él acomodó su portafolios, cerró la computadora, desconectó el teléfono celular que se había quedado sin batería luego de haber permanecido una semana abandonado en un cajón del escritorio. Nuevamente se detuvo en la oscura sala de recepción.
¿Por qué hacer tanto alboroto?
Karin no iba a volver.
Ella estaba muerta, y los muertos no revivían. En silencio también abandonó el lugar.
El estacionamiento estaba casi vacío, fuera de su auto solo quedaba el de unos dos compositores que trabajaban horas extras para el último proyecto y la vieja Datsun roja del odioso técnico de sonido que no hacía lo que tenía que hacer cuando se le necesitaba. Ninguno eran personas que le importaran, pero siempre había tenido la necesidad de apuntar mentalmente detalles sobre quienes lo rodeaban. No le gustaban las sorpresas.
Desactivó la alarma con el control remoto y abrió la cajuela para dejar todo lo que cargaba, que no era mucho en realidad, pero odiaba tener todo en frente porque daba la impresión de desorden, otra cosa que no toleraba. Al subirse a su asiento maldijo al sujeto del auto lavado, siempre movía el asiento y los espejos y no los regresaba a su lugar, luego de poner orden pretendía dar marcha pero algo lo detuvo: en el parabrisas, sujeto con la goma del limpiador había un papel… lo miró, no supo por cuánto tiempo pero era incapaz de reaccionar para levantarse, arrancarlo y arrojarlo a la basura.
Sacó su teléfono celular y trémulamente buscó un número.
—Procuraduría de Justicia de Otogakure…— contestaron del otro lado.
— ¿Jugō?
— ¿Sasuke-san?
—Necesito que me hagas un favor…
Comentarios y aclaraciones:
La narración policiaca es difícil, es diferente al suspenso/terror que he estado trabajando con Media Luz, pero creo que el reto bien vale la pena por difícil que sea.
¡Gracias por leer!
