Aún puedo recordar ese sentir en mi corazón; ese dolor y desesperación de no saber lo que vendría, ni todo lo que se desencadenaría...
"Del Crepúsculo al Amanecer"
Parte 2.
Bastante tiempo atrás.
Tras una noche donde, del crepúsculo al amanecer, Naruto Uzumaki se mantuvo despierto, rozando su herido corazón, pero, sin querer enfrentarle, el mañana, donde la realidad de la confesión de la noche anterior de la persona a la que ama, Sasuke Uchiha, viene cual futuro incierto, llegó.
Y era justo como el rubio se lo había temido...
Sasuke y Sakura se habían hecho novios. Todos en la academia Ninja hablaban de ello; al final, el chico más popular y talentoso había elegido a una de las jóvenes de su coro de admiradoras para ser su novia. Y, a todos les parecía que era Haruno, la mejor elección, salvo a las decepcionadas jóvenes que lloraban a mares por los pasillos al enterarse de la noticia...
Y con un ahogado llanto, todo solo podía ver y tratar de asimilar el pequeño rubio; después de todo, parecía que el ojinegro era feliz, y, era todo lo que le importaba...aunque, quizás si era peor de lo que se esperaba...
Y no solo era porque de sol a sombra, Sakura estaba pegada a Sasuke, sino porque, esos paseos a las salidas de la academia solos, se habían acabado; todo. No había más almuerzos juntos, ni pláticas de chicos, o siquiera, entrenar juntos. Había pasado una semana y sentía el ojiazul como si fuera una eternidad. Pero Naruto había decidido no decirle nada a Sasuke, porque lo veía feliz...también, quizás...
-Oye Naruto, parece que Sasuke ya te abandonó- le comentó, en broma, una tarde al salir de la academia, Shikamaru. Y es que, hasta era algo chocante ver como sakura no dejaba ni a sol ni sombra a Uchiha.
-Él quería ser novio de Sakura-chan, así que creo que él está bien con eso. Y si él está bien, no importa, eso no significa que dejemos de ser amigos- respondió el de ropas naranjas, apretando su puño derecho, impotente.
-Pero no creo que imaginara que Sakura fuera, así, tan, rara.
-Supongo que el que Sasuke la haya elegido, la hace estar así, después de todo, cualquiera quisiera estar con él...
-Yo no, ¿tú sí?- preguntó, avispado, el de cabello recogido. Uzumaki se limitó a negarlo con la cabeza, como loco.
-No, que va, jajaja, solo decía, porque Sasuke tenía tantas chicas para elegir, así que, supongo que ya se les pasará...
-Supongo- terminó Nara de decir, alejándose de un pensativo Naruto, quien, solo revolvía palabras y sentires.
Y es así como, cual las hojas del otoño, junto con ellas, a su lado, los días pasaron; días donde ver las manos de Sasuke y Sakura tomadas, los besos dados, los paseos y las risas, eran como kunais al pecho clavados; donde cada crepúsculo, Naruto, llenada su rostro de ángel de lágrimas, preguntándose el "porqué" e inquiriéndole a su ser, sacar ese amor desahuciado que no parecía tener fin...poder dormir una noche y no seguir en vela al amaecer, viendo las golondrinas volar, sin poder estar al lado de Sasuke ya más...
Pero, salvo entrenar como parte de la academia, clases o lo básico, Sasuke y Naruto no habían realmente charlado nada desde que Sakura se volvió la tercera en su dupla. Y de eso, ya hacía un mes. Hasta que, una tarde, en la que Sakura debió quedarse a cumplir un castigo por no asistir a clases, en la salida, ese momento habitual de irse juntos, esa emoción, al verse Uzumaki a solas con el de ébano cabello, se dio.
-Naruto, em, ¿te parece si te acompaño a tu casa?- cuestionó, algo nervioso, Uchiha.
-Sí, sí, está bien, vamos...- respondió, visiblemente emocionado, Naruto, y, adelantándose para evitar que el ojinegro, sus pómulos rojos, viera. Al final, era difícil cargar con esa sensación de dicha y de pesar, unidas; dicha, por estar al lado de su amigo como antes, pero, pesar, por saber lo efímero que ello sería.
No hubo muchas palabras. Solo caminaba uno al lado del otro. Hacía el camino del siempre, por donde tantas antes veces, sus risas se oían; esta vez, sus pasos llenaban únicamente el vacío.
-Naruto- pronunció, de pronto, Sasuke, justo a la mitad de un pequeño puente a cruzar, con un río debajo. Naruto se detuvo, volteando, como no lo había hecho en todo el camino, en el incipiente atardecer...
Solos, mirándose, en esa mitad...
-¿Qué sucede Sasuke?- preguntó Naru-chan, en un hilo de voz.
-Amm, no sé cómo decir esto, pero, lamento si te he hecho a un lado todos estos días, yo, no pensé que Sakura fuera tan, absorbente, bueno, eso de tener novia...
-No te apures, además ella supongo que ahora que es tu novia, lo que menos quiere es que la dejes por otra chica, jaja, lo normal...- respondió Uzumaki, fingiendo que no le afectaba.
-Es una tontería, si la dejo no va a ser por otra chica, sino por...- respondió, enérgico Uchiha, callando al percatarlo, sorprendiendo a su vez a su amigo.- La cosa es que, ahorita elegí estar con ella y ya. Pero su actitud no me agrada. Debo hablar con ella y decírselo.
-Pero, ¿y si se enoja y te termina? Ella es temperamental, y, te quiere- comentó el rubio, intentando ayudar a aquél quien su corazón le rompía en pedazo una y otra vez...sin saberlo.
-No- reclamó Sasuke.- Va a tener que cambiar si quiere que sigamos, y eso significa dar mi espacio y permitirme estar a tu lado...
Ante eso, la respiración de Naruto se entrecortó, y, la mirada de Uchiha en sus ojos se fundió. Ninguno entendía ni lo que escuchaba ni lo que profería, al unísono de colores teñirse el ocaso, sin aire soplar, cálido y seco, sin la noche dejar aparecer.
-Sasuke, no quiero que por mi culpa tengas problemas con ella, yo, yo, solo quiero que seas feliz- confirió Naru, en una voz apenas audible, pero triste.
-Usuratonkachi, se nota que no sabes que es lo que me hace feliz- dijo el pelinegro, sonriendo ligeramente, pero preocupado por la respuesta del ojiazul.
-No, no lo sé- reclamó el rubio, desconcertando a su amigo.- No sabía que sentías algo por Sakura hasta que de un día a otro me dijiste que te ibas a hacer su novio. Y no creí que por todo eso te olvidarías de, todo...
-Naruto...- susurro Sasuke, impactado.
-Si eso es lo que te hace feliz, está bien, pero no pierdas esa felicidad por mi culpa...- agregó Naru-chan, apretando sus puños. En sus pupilas azules se reflejaba un llanto reprimido que, no podía ocultarle a Sasuke; un dolor que, era innegable.
-Tienes un concepto errado... Mi felicidad no va de ella, solo, intento con ella hacerla.
-Significa que no eres feliz con Sakura-chan
-Significa...- terminó Sasu-chan, aproximándose al pequeño ángel, sin desviar jamás uno de otro sus miradas.- Significa que, cuando te das cuenta que alguien no te hará feliz de la forma en que lo buscas, intentas llenar ese espacio con alguien más. Y seguir...
-Y entonces, si ella no te hace feliz, ¿por qué no buscas a quien si te hará feliz?- comentó Uzumaki, decepcionado, intrigado, más triste.
-Porque esa persona, jamás podrá hacerlo, no a como yo quiero...- dijo Sasuke, melancólico, suspirando-. Pero no por ello no soy feliz a tu lado...
-Eso...- atinó a responder Naruto, sin entender, sin saber, entre tonos de la noche pintados, cuando Uchiha, sintiendo algo, alzo su mirada al cielo, y, terminó...
-No todo lo que queremos podrá ser, pero con lo que tenemos, podemos ser...
-Sasu...- dijo Naruto, desesperado, con su corazón en vilo, directo a tocar su mano sobre el madero del barandal del puente, tan cerca de la suya, cuando, el silencio con la caída del crepúsculo, se llenó por una voz que no pertenecía a los dos.
-Sasuke-kun, por fin te encuentro!-. Era Sakura.
-Terminaste antes- contestó el ojinegro, con desdén, sin querer mirar a su amigo, volteándose con su novia.
-Sí, me apuré lo que pude; llévame a casa- dijo ella, agarrándolo del brazo, en un tono de superioridad, pero, a su vez, molesta por haber encontrado a solas a su novio y al joven Uzumaki-. Nos vemos Naruto.
-Nos vemos- contestó él, dándose la vuelta, para, ignorar lo que los ojos de Uchiha habían mirado en los de él: dolor.
De esta manera, el pequeño se alejó con más dudas que razones y más emociones que palabras. En su apartamento, a la noche, llegó y sin importarle más, de luz apagada y ventana del balcón abierta, iluminado por la luna, se aventó a su cama, con un dolor en el pecho que su alma no podía callar.
-No volveré a molestar a Sasuke con nada de esto...No sé qué es lo que podría hacerlo más feliz, pero, tampoco quiero que sea infeliz... Y si lo que lo hace feliz ahora es ella, no he de decirle más sobre ello...- se dijo, mirando su mano que fue incapaz de alcanzar la del hombre al que ama, aquél que a solas en su casa, solo podía pensar en aquella mirada triste que esos bellos ojos azules enmarcaban; en él.-Jamás...
Continuará...
