Viernes 6 de Mayo de 2011

09:00 hrs

Otogakure, País de los Campos de Arroz

Un muerto, un herido y dos detenidos fue el saldo durante un enfrentamiento en el norte de Otogakure entre oficiales de la policía y un grupo delictivo sospechoso del atentado en contra del agente de Konoha, Aburame Shino.

Las autoridades detuvieron a dos hombres que responden a los nombres de Gen'yūmaru y Gozu, respectivamente, luego de que estos condujeran a exceso de velocidad, un oficial de tránsito solicitó se detuvieran y comenzó el enfrentamiento. Les fueron confiscados en total dos fusiles, cinco pistolas semiautomáticas, cinco cargadores y 13.5 kilos de explosivos.

El procurador de justicia de Otogakure, Kaguya Kimimaro, indicó en un comunicado oficial que policías y delincuentes intercambiaron disparos resultando muerto un menor identificado como Yūkimaru, que viajaba con el grupo. Además, hirieron a otra presunta delincuente implicada; Guren que, sin embargo, consiguió escapar.

Los dos detenidos fueron trasladados a instancias oficiales para investigar su relación con el atentado en contra de Aburame Shino, pues los explosivos decomisados pertenecen al mismo lote empleado en la detonación que dejó inactivo al agente extranjero.


Kiba salió lentamente, respirando profundamente para calmar sus propios nervios. Tragó saliva sintiendo esta como una masa pegajosa y pesada que se adhería a su garganta haciéndole imposible tan sencilla tarea. Cerró los ojos y despacio se dejó resbalar por la pared del pasillo. Soltó un suspiro, más su estado de recuperación se vio interrumpido por el ruido de su teléfono móvil. Tardó unos momentos en reaccionar que era el suyo. Atontado como estaba una vez que supo que no era otro más que el suyo, miró con extrañeza el número sintiendo que todo a su alrededor y tal vez él mismo, no eran reales.

— ¿Si?— preguntó en cuanto se dignó a contestar el aparato.

— ¡¿En dónde estás metido?!

— ¿Neji? Pues justo ahora salgo de ver a Fūma Kotohime, como me dijiste.

—Necesito que corras a la cafetería que está frente al hotel.

— ¿Eh?

— ¡Haz lo que te digo! ¡Es urgente! ¡Y ni una palabra a los demás? ¡¿Me entiendes?!

—Sí, sí, no hagas tanto ruido, salgo para allá.

El muchacho guardó el teléfono en cuanto Neji le hubo colgado, se rascó la mejilla y volvió a suspirar.

—De todos modos era imposible, Kotohime-san — murmuró poniéndose de pie para ir a la cita con los ánimos ligeramente abatidos ¡Acababa de rechazar a una bella mujer!

Encogió los hombros y corrió escaleras abajo sin mirar atrás, por lo que no notó que la puerta del departamento estaba ligeramente abierta, y por ahí la mirada oscura de la joven, perfectamente delineada en color negro al igual que las pestañas rizadas, observaba al agente retirarse, una vez que estuvo segura de que había abandonado el edificio sacó su propio móvil.

—Acaba de irse.

La puerta se cerró, y en aquél edifico solo quedó el silencio.

.

Neji permanecía en calma, había perdido el control unos instantes en su llamada a Kiba, pero había conseguido volver a serenarse y pedir otra taza de café. Miró discretamente el reloj, habían pasado siete minutos y no estaba seguro de cuánto tenía que esperar para que su compañero finalmente apareciera. Había pensado en llamar también a Ino, pero ella no le contestó, seguramente era cosa del destino que no se involucrara nadie más que Kiba y él mismo, y ni siquiera podía estar tan seguro de eso, la confianza en los demás se había hecho pedazos muy pequeños apenas pudo subir a su habitación y curiosear tras los pasos de Sai.

Su orgullo estaba herido, su seguridad también, todo en él se había derrumbado de manera dramática y patética.

Humillación.

Si no se había arrojado al suelo rasgándose las vestiduras era porque ante todo, era un Hyūga, y por eso mismo tenía que haber dignidad, no iría a reclamar y hacer escándalos como amante despechada. Callaría, y actuaría.

La puerta de cristal se abrió y quedó sorprendido de ver a Kiba, no pensó que literalmente corriera, se encontraba sin aire, con un ligero sudor cubriéndole la frente y las piernas le temblaban por lo que ni siquiera esperó a que le hicieran la invitación, se dejó caer en el sillón empotrado de la mesa de Neji.

— ¿Qué…? ¿Qué sucede? — preguntó recobrando el aliento poco a poco.

—Estamos siendo usados— sentenció directamente el abogado con toda naturalidad, como si fuera un hecho sin importancia al que él tampoco había prestado demasiada atención.

.

Sakura pasó un mechón de cabello detrás de su oreja. Ino no le miró siquiera, y el otro doctor solo hizo algunas anotaciones.

—Gracias, Haruno-san— habló el único hombre poniéndose de pie. Ino imitó el movimiento, se encontraba colorada completamente, pero extrañamente silenciosa. Sakura no estaba segura de lo que pasaba, la entrevista solo había durado algunos minutos, y todo había empezado mal para terminar peor, o al menos eso percibió en la furiosa mirada azul de su amiga. Tragó saliva al escuchar el horrible timbre que marcaba las puertas abiertas, los dos doctores salieron, el guardia no tardó en entrar por ella.

El uniformado la tomó con fuerza por el brazo, la chica se molestó y frunció el entrecejo absteniéndose de mirarle y matarlo en la hoguera verde que eran sus ojos. Él era un bruto, pero si ella reaccionaba solo se empeoraría su situación, eso se lo había dejado muy en claro Neji y se lo remarcaba en cada visita: nadie, absolutamente nadie tenía que percibir en ella las ganas de matar tiempo y frustración rompiendo cosas, que era lo que generalmente hacía, eso y golpear a Naruto.

Bajó la mirada, agachó la cabeza poniendo mínima resistencia, si tensaba el brazo no era para soltarse, era solo para evitar que el guardia se lo arrancara en sus bruscos movimientos.

—A… ¿A dónde vamos…? — la voz se le quebró al instante en que notó que no iban de regreso a su celda, el camino había cambiado y se dirigían a un lugar en el que nunca habían estado. Tembló ligeramente, su miedo era auténtico, y las demás reclusas la habían asustado lo suficiente como para ser capaz de imaginarse cualquier cosa con ese nuevo panorama.

Dos pasillos largos, seis puertas más…

— ¡Sasuke-kun!

La fuerza en su voz se recuperó completamente, y si no pudo correr a alcanzarle era porque el guardia aún la sujetaba con fuerza, clavando con furia indiferente los dedos en su delgado brazo. Con menos delicadeza la empujó al frente y cerró la puerta dejándola en la oficina a solas con el hombre que mantenía las manos en las bolsas del pantalón.

Sasuke que recargaba en el escritorio y no saludó más que con un gruñido apenas audible.

—Es la oficina de Kimimaro, me la prestó un rato ya que aquí dentro no hay cámaras — dijo para hacerle saber que nadie les escucharía ni sabrían que se vieron más allá del propio Kimimaro y el guardia.

—Sasuke-kun.

Pero a Sakura no se le ocurría realmente nada para decirle ¿Contarle del interrogatorio? ¿De las otras reclusas? ¿De lo bruto que era el guardia?

—Voy a irme de Otogakure — dijo el otro causando que a ella se le llenaran los ojos de lágrimas.

Pero Sasuke no se molestó en explicarse, no la miraba, la duela del piso parecía más interesante en esos momentos, de hecho ni siquiera estaba del todo seguro de la razón por la que precisamente a ella la había ido a ver para decirle.

—Por favor… por favor….

Sakura no quería lanzarse a él y abrazarlo, no se lo permitiría, así que optó únicamente por recoger los brazos a la altura de su pecho.

—No te vayas otra vez…

Él resopló. No, no tenía ni idea de por qué la había ido a ver.

—Tiempo de recomenzar, supongo — dijo solamente.

— ¡No! Por favor, solo espera un poco, Ino y Neji están seguros de que pueden ganar, saldré de aquí y nos iremos, no a Konoha, a donde tú quieras ¡Solo espera!

Sasuke levantó la mirada por vez primera clavando sus ojos negros en el rostro enrojecido de Sakura, bordeado de lágrimas y una angustia pura reflejándose, tan transparente en su sentir como siempre lo había hecho.

—Tengo que irme.

La joven pasmada en su lugar le miró cruzar la habitación y abrir la puerta.

— ¡Sasuke! — gritó decidida a correr, pero las cadenas que enlazaban sus tobillos no se lo permitieron, casi cayendo por el brusco movimiento pero alcanzó a sostenerse de la pared.

—¡No! ¡Por favor, no! ¡Sasuke!

Pero él no miró atrás, justo como lo había hecho hacía años.

Sujetada a la fuerza por el guardia solo pudo mirar su espalda, alejándose, inmune a sus lágrimas, renuente a recibir su amor tantas veces ofrecido.

.

Sasuke subió a su auto cerrando la puerta con fuerza. No puso en marcha el motor inmediatamente, recargó los brazos en el volante y la cabeza sobre estos respirando profundamente.

En el asiento posterior había dos maletas, lo único que necesitaba para pasar una temporada fuera, compraría lo que hiciera falta, conseguiría un trabajo cuando se le acabara el dinero, pero ya no soportaba el acoso de Naruto y de los reporteros, el de Naruto principalmente porque aquél rubio idiota lo conocía demasiado bien como para poder leer entre líneas algunas cosas, su instinto se había agudizado con los años, había madurado profesionalmente y eso lo reconocía aunque lo insultara y denigrara apenas tuviera la oportunidad. Desde hacía un tiempo tuvo el valor para reconocerlo como un igual, un amigo, si bien preferiría morir a confesárselo. Era esa la razón por la que no lo soportaba cerca, porque Naruto podía leerlo, podía adivinarlo, aunque tal vez nunca comprenderlo, y era peligroso que no lo hiciera, se formaba sus propias ideas, sacaba conclusiones que no venían mucho al caso con su actuar. Y sobre todo, tal vez nunca lo perdonaría.

Sí sabía por qué la había buscado a ella, porqué solo a ella le informaba que salía del país, quería verla, quería ver esa reacción, quería que le dijera algo que despejara las dudas de su mente.

El saber si Sakura había sido capaz de matar a Karin o no, no era algo que le robara el sueño por las noches, pero había dejado una impresión profunda, una malsana curiosidad que quería satisfacer para asumir o desechar su parte de la culpa en aquella desgracia para la pelirroja.

Tras unos minutos se incorporó, insertó la llave y se dispuso a alcanzar la frontera antes del anochecer.

Sakura era la misma, había llorado, rogado y hecho promesas de amor.

Nada fuera de lo normal, nada que debiera ocurrir de acuerdo a su contexto… como si nada hubiera pasado, como si él nunca se hubiera casado con Karin, como si nunca la hubiera abandonado bañada en su propio llanto, sin escribirle ni llamarle por años enteros. Como si nunca…

Suspiró.

Con ella siempre era cuenta nueva sin importar lo que él hiciera.

Subió el volumen de la radio para que la música ahogara su voz interna, aquella a la que casi nunca le prestaba atención pero apenas Naruto asomaba la cabeza, sacaba todo una orquesta para que le escuchara. Definitivamente, el rubio era su muy molesta conciencia, su muy peligrosa conciencia.

Pero aunque así fuera, aunque Sakura hubiera matado a Karin, él directamente no tenía nada que ver y de eso cualquiera en conocimiento de causa lo notaría, cualquiera menos Naruto, claro, porque a sus ojos si alguien tenía la culpa era él y no Sakura, él por "hacerla sufrir".

¡Pero si él no le había pedido a Sakura que se enamorara!

Se aferró con fuerza al volante.

¿Realmente Naruto pondría a Sakura sobre de él? ¿Y si fuera al revés? ¿Si Naruto creyera en su inocencia? ¿Dejaría sola a Sakura?

Sacudió la cabeza para alejar aquellas ideas, no le gustaba pensar mucho en ellos dos porque siempre terminaba complicándose el día, solo tenía que irse, Naruto encontraría la forma de sacar a Sakura así demoliera las paredes y todo volvería a la normalidad, nadie recordaría nada, salvo sus vecinos, que aunque nunca quisieron a Karin los muy desgraciados habían desfilado frente a él para darle las "más sinceras condolencias por su pérdida".

Si hasta parecían aliviados de no tener que lidiar ya con ella.

Era bastante obvio, Karin tenía muchos enemigos, pudo ser cualquiera, no precisamente Sakura, en la radio había escuchado de Guren, ella sería una, una antigua compañera de sus años de distribuidora de blanca.

Detuvo el auto cuando le dio la luz roja.

Pero… si Naruto y los demás descubrían que había sido Sakura….

Seguro la confrontarían y ella hablaría, se quebraría ante su mejor amigo y su mentor, Kakashi por peor tutor que fuera la había acogido y cuidado con competencia aceptable, un poco de presión y Sakura hablaría.

¿Ella lo incriminaría?

No.

Imposible.

Ella moriría antes de eso.

Pero aunque mentalmente sonaba muy convencido, en el pecho no estaba del todo seguro ¿Qué tan fuerte era un amor no correspondido? Esperaba que lo suficiente, o al menos que no se despechara.

Avanzó con algo de furia contra sí mismo.

¿Y si tras esa visita/despedida se sentía más dolida que antes? Estaba sensible por todo el ambiente recluso.

No, aunque ella hablara, él no había tenido nada que ver, era inocente por donde se mirara. Los dos eran adultos, y ella era lo suficientemente inteligente como para entender que solo era un sentido figurado, no una orden, y que no la obligo de ninguna manera, como adulta que era, Sakura había tomado una decisión.

Optó hacer una escala en una tienda de autoservicio, la boca se le había secado.

Solo habían sido unas palabras sin sentido ni demanda…

Si quieres tomar el lugar de Karin, primero debes matarla.


Comentarios y aclaraciones:

Algo tarde, pero bueno: ¡Feliz año 2012!

¡Gracias por leer!