Lunes 18 de Abril de 2011

09:00 hrs

Otogakure, País de los Campos de Arroz

La Bolsa de Valores del País de los Campos de Arroz (BVPCA), finalizó la semana con un balance negativo en 302.51 puntos o 0.74 por ciento menos en relación con el cierre del viernes pasado.

Del 13 al 17 de abril, Índice de Precios y Cotizaciones (IPC), registró avances en dos sesiones por tres de retroceso.

Las emisoras que registraron las mayores ganancias semanales fueron HYŪGA ICHIZOKU con 13.87 por ciento y SARUTOBI GINKŌ con un avance de 8.12 por ciento.

En tanto, la de mayor pérdida fue MANDA ŌKYŪ con un retroceso de 7.43 por ciento.

El descenso en la empresa nacional de mayor éxito en los últimos años, ha sido alarmante sobre todo porque los competidores extranjeros parecen dominar el mercado completamente...


—Sasuke-kun ¿Es necesario que leas durante el desayuno?

Karin había bajado el periódico apareciendo su rostro por encima de él, hacía un puchero y se había quitado los lentes para acentuar el color de sus ojos a juego con su cabello, aún desordenado por acabar de levantarse.

—Hmp.

—No estés molesto, hoy prepararé Omusubi ¿Eso te pondrá de mejor humor?

—Mejor no lo intentes, mañana tengo una junta importante y no la voy a cancelar por estar en el hospital.

— ¡Sasuke!

—Debo irme, te confirmo si llego a la cena.

— ¡Sasuke!

Pero él ya no le hacía caso alguno, tomó su saco, el periódico que dobló a la mitad para terminar de leerlo más tarde, las llaves del auto, su portafolios y salió de la casa dejando a la mujer plantada en el comedor con los brazos cruzados. Cuando escuchó la puerta cerrarse y el sonido del auto soltó un chillido de rabia, era la cuarta vez consecutiva que hacía eso, no llegaría a cenar, a eso de las siete le llamaría, le diría que había una junta urgente, un cliente inesperado, que no llegaría sino hasta las once o después. Eso si se dignaba a llamar.

Pateó la silla de la cocina y decidió subir a arreglarse.

¡Al diablo con Sasuke! ¡Al diablo con él!

Las pisadas furiosas hicieron ruido en las escaleras aunque estaban recubiertas con alfombra, entró a la habitación, tomó un par de toallas y se encerró en el baño, de donde no salió sino hasta una hora después. Por el cabello no pudo hacer mucho, lo había planchado pero seguía estando rebelde con puntas poco agraciadas y el rojo solo se hacía más oscuro, aún así, lo prefería más que su forma original.

Después de ordenar la habitación, bajo a la cocina para lavar los platos y darle una aspirada a todo el piso.

Así se le iban los días, en la limpieza de la casa, en su propio arreglo. El teléfono sonó y ella lo tomó con desgana.

—Casa Uchiha— respondió casi como amenaza.

Buenos días, ¿Se encuentra el señor Uchiha Sasuke?— preguntó la voz de un hombre con evidente acento protocolario.

—No ¿Deja recado?

Habla Shiranui Genma ¿Con quien tengo el gusto?

—Karin, su esposa.

Encantado señora, hablo de Sarutobi Ginkō ¿Sería posible programar una cita con usted y su esposo para ofrecer nuestro últimos servicios de seguros?

—No creo que le interese, odia a los agentes de seguros.

La intención de ofrecer nuestros nuevos servicios es la de asegurar el futuro de lo más importante que tiene usted, su familia ¿Tiene hijos?

Karin dudó un momento y tomó el block de notas que había junto al teléfono junto con el bolígrafo.

—No, pero estamos en ello.

Piense solo por un instante en las muchas cosas que pueden suceder, por ejemplo, que su esposo pierda su empleo, o se accidente camino a Kumo.

—Es más probable que se accidente en Sora.

¿Sora?

—Sí, ya sabe, con toda esa pobre gente campesina migrando…

Solo quieren algo mejor para sus hijos, es un lugar en el que vivir es muy duro.

—Eso cualquiera lo sabe, los noticieros se encargan de ello.

Karin seguía garabateando en el block. Le gustaba la voz de su interlocutor, tal vez algo de sexo telefónico liberaría parte de sus frustraciones.

Nos distanciamos un poco del punto original. Nuestro nuevo servicio es un seguro múltiple que se aleja del modelo tradicional contra accidentes u hospitalización. Son cerca de treinta puntos de cobertura.

— ¿Treinta?

Sí, somos la primera institución que le puede garantizar esta amplia cobertura, si concertamos la cita le puedo explicar ampliamente estos treinta puntos a usted y su esposo, un seguro no es un gasto, es una inversión de la que no se arrepentirá.

—Tengo que consultarlo con él.

Lo entiendo ¿A qué sería pertinente llamarle de nuevo? ¿A las dos?

—Sí…

Muchas gracias por su tiempo, señora Uchiha, que tenga un buen día — dijo cortando la llamada.

—Imbécil.

Nuevamente de mal humor, subió por una chaqueta ligera, tenía que salir y el clima en ese lugar era tan impredecible como su marido.

Afuera estaba nublado. Realmente no creía que lloviera, solo eran esas nubes permanentes y el fresco debido a la poca colaboración del sol para hacer un clima más agradable. Solo tenían un auto y siempre lo tenía Sasuke, él le había ofrecido comprar uno compacto para que pudiera hacer sus cosas, pero ella rechazó la oferta por varias razones, una de ellas era su falta de talento frente al volante, otra, que siempre olvidaría en dónde se había estacionado. Además de que salía muy poco, era más hogareña, le gustaba esa casa grande que Sasuke había comprado, aunque limpiarla era una lata, le gustaba su espacio, el tapiz, los muebles, le encantaba la cocina aunque no era muy buena cocinera y su esposo no dudaba en recriminárselo.

Tal vez le gustaba porque la mayor parte de su vida rodó en distintos departamentos uno más mediocre que el otro. No tenía idea y no le importaba lo suficiente como para meditarlo largamente. Tomó taxi en cuanto vio pasar uno y le pidió que la llevara a un conocido restaurante de la zona centro de la ciudad donde había más movimiento que en esas zonas conurbadas.

.

El sonido del conmutador despegó sus ojos de la pantalla de la computadora por unos instantes. Miró con indiferencia la luz verde que palpitaba al ritmo del timbre y con desgano tomó la llamada.

—Llamada de la doctora Haruno — dijo su secretaria.

Sasuke frunció el ceño, pero le pidió la transferencia. Su secretaria no hacía preguntas, pero no era tonta, a veces se preguntaba si esperaba el momento adecuado para llamar a Karin o planeaba vender la historia a algún tabloide de chismes.

— ¿Sakura?

He estado pensando en lo que dijiste, Sasuke-kun.

—Hmp, ya ni me acordaba, hace una semana que no sé nada de ti. Creí que habías regresado a Konoha.

No. Te dije que había renunciado a eso, solo quiero estar contigo.

— ¿Para qué llamas?

Deja a Karin-san, no haces feliz a nadie manteniendo las cosas así.

Sasuke soltó una risa tan despectiva como le pudo salir con naturalidad.

—Ya tuvimos esta conversación, te he puesto la condición — agregó con una media sonrisa a juego con el tono lúgubre de sus palabras.

—… Yo… ¿Podemos vernos para cenar?

—Como sea.

Te veo en el restaurante de siempre ¿A la siete?

—Supongo.

Te quiero.

Sasuke fue el primero en colgar, dio una mirada rápida al reloj que estaba al frente, sobre la pared. Le daría tiempo suficiente para acabar de redactar los contratos. El timbre del conmutador volvió a sonar.

— ¿Qué pasa ahora?

—Es Karin-san.

— ¿Al teléfono?— preguntó extrañado por no haber recibido primero insistentes llamadas al móvil.

—No, está en la sala.

Contrariado por la completamente inesperada visita le dio la indicación de que la dejara pasar. Punto a favor de la pelirroja estaba el que no entraba intempestivamente, había aprendido de mala manera a no interrumpir porque siempre podía haber alguien muy importante adentro, y aunque el papel de loca no se le daba nada mal, evitaba interpretarlo en la medida de lo posible.

—Sasuke-kun — llamó melosamente asomando su cabello rojo por la puerta.

— ¿Qué haces aquí?

—Vine a disculparme — dijo haciendo un mohín. Sus labios, ilusoriamente más abultados por una barra de labios rojo se contrajeron en un gesto característico de ella. Sasuke bajó la mirada apresurándose para acabar el reporte.

—No peleamos — le observó escuetamente, si la ignoraba se pondría pesada.

—Lo sé, pero para allá íbamos, así ha funcionado los últimos días.

Karin caminó hasta él con paso felino, se quitó los lentes, mordió la patilla derecha y se encaramó sobre el escritorio dejando que la falda trepara por sus piernas hasta la mitad de su muslo, pero Sasuke apenas y la miró.

—Te traje algo para comer. Es comprado, lo juro.

Dejó las bolsas sobre el escritorio y finalmente su esposo se dignaba a hacer una pausa, haciéndose para atrás, recargando la espalda en el respaldo de su cómoda silla. La miró por unos instantes, el cabello liso, largo hasta la cintura, caía recto por el planchado hacia abajo sin mucha gracia, más oscuro de lo que era naturalmente. Delgada en cierta manera, de busto pronunciado y caderas redondeadas, era el tipo de mujer con bastante para agarrar en la cama, sin elegancia alguna, más salvaje y brusca de lo que había buscado siendo más joven cuando tenía la idea de casarse con una mujer como su madre.

—Ya en serio ¿Qué haces aquí?

— ¡De verdad!

—Tengo planes para la cena, no regresaré esta noche, cosas que hacer.

—Oh.

Karin se veía realmente afectada, pero Sasuke ya era inmune a ese acto, contó en retroceso desde el diez. Al ocho ya tenía las cejas arqueadas, al seis la boca se contraía más, al cuatro soltaba un resoplido, al dos abría la boca, al uno…

— ¡Eres realmente cruel!

Variable, usualmente le decía "idiota". Entonces realmente no estaba molesta, lo que era peor, quería algo más.

El bendito timbre del conmutador.

— ¿Qué?— preguntó molesto.

—Orochimaru-sama quiere que suba, ahora.

—Voy para allá.

Karin intentó alcanzarlo, pero Sasuke esquivó el abrazo exitosamente y huyó por la puerta. La pelirroja resopló, cruzó los brazos por debajo de su busto pero apenas alcanzó a ver por el cristal que entraba al elevador, se adueñó de la silla y tomó el teléfono. Se relamió los labios y marcó.

Centro Psiquiátrico de Tendencias Regresivas de Konoha. Buenas tardes.

—Una palabra más en ese nombre y sería ridículo. Pon a Ibiki al teléfono.

¿Karin-san? El doctor esta en una junta, dame unos minutos y te lo paso.

—Tú dijiste que a las dos, imbécil.

¡Faltan cinco minutos!

— ¡Claro que no! Tengo el reloj enfrente. Da igual, hay tiempo para que me digas un par de cosas sucias ¿No? ¿Genma-chan?

Tal vez, a menos que prefieras la conversación del seguro.

—Adivina el color de mi ropa interior.

¿De qué color estás vestida?

—Negro y amarillo.

Dime que no es esa horrible blusa con volados en el cuello.

—No, la tiré cuando dijiste que parecía la mostaza de una salchicha caliente.

Menos mal.

.

—Solo estas modificaciones y estará listo para enviarse.

—Las hago ahora.

— ¿Qué tal va el otro asunto que tenemos pendiente?

—Bien, supongo, Orochimaru estoy ocupado, esto pudiste decírmelo por teléfono, así que me largo.

—No hay que ser groseros, Sasuke-kun.

Sasuke le miró por unos instantes, realmente ya no veía la hora de acabar con todo eso, pero él había entrado por su voluntad, así que quejarse ya no era una opción, él no era víctima de nadie.

Regresó al piso donde estaba su oficina, fuera de la secretaria no había nadie y además del ruido de ella engrapando papeles, no se escuchaba nada más. Se preguntó si Karin se habría ido y esperaba que si. Fue derecho a su oficina, no llamó a la puerta porque no tenía que hacerlo, era suya y lo abrupto de la irrupción el sobresalto de Karin y el teléfono ser colgado fue demasiado como para ignorarlo.

— ¿Que haces?

—Na… nada… yo… te-tengo que irme.

La pelirroja se puso de pie violentamente y salió corriendo sin despedirse ni nada. Sasuke frunció el ceño y se acercó al escritorio descolgando el aparato y presionando el botón de regreso de llamada. Un timbre, dos…

Ha llamado a Placeres Prohibidos, me gustaría hacer su fantasía más oscura realidad*…

Sakuke colgó de inmediato antes de que aquella voz masculina, que se le figuró como de un stripper caro, terminara de turbarle las ideas haciendo que se olvidara siquiera lo que pretendía regresando la llamada que pilló de Karin.

— ¿Qué demonios?— preguntó en voz alta pero más para sí mismo que para alguien más.


Comentarios y aclaraciones:

*"Ha llamado a Placeres Prohibidos, me gustaría hacer su fantasía más oscura realidad." Cita de uno de mis libros favoritos, no lo pude resistir (Placeres prohibidos de Laurell K. Hamilton)

ejem ¿Alguien notó que fue un súper flashback?

¡Gracias por leer!