Capítulo 21

Un día para la graduación de la muchacha, solo un día para que realmente se librase de la escuela y menos de un mes para volver a estar con Regina

Después de que el programa fuera emitido, los padres de Emma se enfadaron muchísimo, intentaron denunciar a la morena, sin embargo en vano porque ella no había mencionado el nombre de la muchacha.

Regina era cada vez más famosa, los canales se peleaban por hacerle una entrevista. Pero ella no quería nada de eso, solo quería que Emma regresase a ella.

En cuanto a la muchacha, había terminado bachillerato con las mejores notas posibles, aprobó la selectividad e iba a recibir su diploma.

«¡Regina, no puedes ir a la graduación!» Zelena peleaba con la amiga

«¡Necesito ir! Quiero ver a Emma subiendo al escenario y recogiendo su diploma. Necesito ir…» Regina refunfuñaba mientras estaba tirada en la cama.

«Calma, ya se acerca el día en que se van a volver a ver…Aguanta un poco más, por favor. Mary y David estarán allí…¡No hagas una tontería, por favor!» la pelirroja sabía que la añoranza de ambas era casi insoportable, mucho había pasado. Casi dos años habían transcurrido y aquella llama aún estaba encendida.

«¡Está bien!» reviró los ojos «Pero voy a ir a una tienda a comprar un regalo y tú se lo entregas cuando recoja el diploma…» dijo Regina seria mirando a la amiga.

«Vaya, yo también quiero regalos» rio

«Te lo mereces…» sonrió «En serio, en cuanto me despierte, voy a la tienda y paso por tu casa para dejártelo»

«Sí, señora. Voy a dejar mi trabajo de profesora para ser cartera» bromeó la amiga «Bromas aparte, ¿qué le vas a comprar?»

«Una cosa que vi el otro día, pero estaba esperando el momento oportuno para dárselo» sonrió misteriosa

«¡Jo, quiero saber!» Zelena dijo enfurruñada

«No, lo sabrás mañana»

Las dos se quedaron conversando y una hora después Zelena se marchó dejando a Regina perdida en sus pensamientos.

Mientras, Emma y Killian jugaban a la consola en casa del amigo.

«Emma, tengo que confesarte una cosa…» susurró

«¿Qué has hecho?» dio a pausa en el juego y reviró los ojos

«¡Me enrollé con Arthur!» la muchacha desorbitó los ojos

«¡No sabía que eras gay! ¡Y mucho menos Arthur!» gritaba Emma «¡Sueña con tirarse a Zelena!»

«No soy gay, ya me acosté contigo…» reviró los ojos «Nos apeteció y nos besamos»

«¿Y él? ¿Cuál fue su reacción? ¡Tío, cuánto me hubiera gustado ver eso!» la muchacha reía

«Ya, amiga, mañana nos graduamos y varias novedades vienen junto con esta graduación» el amigo cambió de tema

«Ni me hables…Mañana quedo libre de la escuela y dentro de unos días cumplo dieciocho años y voy a poder vivir en paz con Regina» dijo Emma con los ojos vidriosos «Aquel programa fue la certeza que necesitaba para saber que este año que hemos estado separadas solo sirvió para intensificar este sentimiento» sonrió y Killian también

«Aquel día fue hermoso…Ella declarándose y encima ha escrito un libro basado en las dos, Emms…¡Será lanzado el día de tu cumpleaños! Formáis una hermosa pareja…» besó a la amiga en la cabeza «¡Y después de todas estas barreras que habéis vencido, merecéis ser felices!» agarró la mano derecha de la rubia y se la acarició.

La noche llegó y la muchacha se fue a su casa, al llegar sus padres le hicieron el interrogatorio sobre dónde estaba, con quién, y todo lo demás. Emma pasó olímpicamente y se fue a tomar un baño para irse a dormir porque se despertaría temprano para arreglarse para la ceremonia.

Regina estaba impaciente, quería que llegara el día siguiente para ir a comprar el regalo de la muchacha y además le dejaría una carta.

Quería mucho ir a ver a Emma recoger su diploma, pero sabía que complicaría más la situación y ahora que esa tortura estaba acabando, no valía la pena. Tomó una copa de vino y se fue a acostar, así podría encontrarse con la muchacha en sueños.

Emma se despertó con el móvil anunciándole que ya era la hora de levantarse, e ir a buscar el vestido que se pondría en la ceremonia, después tendría que ir a la peluquería y finalmente a la fiesta.

«Esta tortura está acabando…» sonrió y susurró para sí misma

Desayunó junto con los padres mientras estos le decían tonterías y cerca de la hora del almuerzo fueron a recoger el vestido.

Regina se levantó y se fue a la joyería. Compró un collar y escribió una carta, se lo dejó todo a Zelena y después se fue al centro comercial que había cerca.

Por pura coincidencia la tienda donde la rubia había mandando hacer el vestido quedaba en el mismo centro comercial. La morena estaba andando tranquilamente cuando escuchó la risa de Emma.

«Debo estar teniendo alucinaciones de tanto que te echo de menos, mi pequeña, porque ya hasta escucho tu voz» pensó y sonrió

Al mirar hacia una tienda de vestidos vio a la muchacha. Emma estaba más alta y corpulenta, estaba aún más hermosa. Y tras ella vio a David.

Se sentó en un banco que había cerca y que le daba una visión de la tienda, y se quedó mirando lo maravillosa que estaba la rubia y acabó perdiéndose de nuevo en sus pensamientos.

Algunas lágrimas resbalaron por su rostro y una anciana se sentó a su lado.

«¿Está todo bien, moza?» la anciana agarró las manos de Regina

«Sí, todo…» continuó observando a Emma y sonriendo «La mujer de mi vida está en aquella tienda y no puedo ir a hablar con ella porque sus padres son idiotas» respiró hondo y se secó las lágrimas que resbalaban.

«¿Sabe? Cuando era joven, mis padres también intentaron impedir que viviera con el hombre del que estaba enamorada y acabaron distanciándonos…» la señora le decía a Regina y esta la miró fijamente

«¿Y qué sucedió después? Sufrió mucho, ¿verdad? Sé cómo es eso…Nosotras ya hemos sufrido tanto…» suspiró y volvió a mirar a la muchacha que aún estaba en la tienda.

«Sí, sufrí mucho. Pero diez años después nos volvimos a encontrar por casualidad en una panadería. Después de eso, nos casamos y vivimos cincuenta años juntos…Me dejó el año pasado, pero estoy segura de que pronto estaré a su lado en el cielo» la señora dijo sonriendo y Regina se emocionó aún más, las lágrimas volvieron a caer a causa de la situación «¡Vosotras conseguiréis ser felices! No desista de esa muchacha…» la anciana abrazó a Regina y continuó su paseo por el centro comercial.

Cuando la morena miró de nuevo hacia la tienda, Emma ya no estaba. Así que, se quedó unos minutos más digiriendo la hermosa historia que había acabado de escuchar y después se marchó a su casa.

La tarde pasó rápidamente y finalmente llegó la noche. Emma estaba lista para su entrada con su padre en la ceremonia.

Zelena llamó a todos los alumnos para charlar con ellos antes de entrar.

«Sé que no debería dar este discurso ahora, pero estoy orgullosa de vosotros. ¡Enhorabuena, lo habéis conseguido! Aquí se cierra una etapa y a partir de ahora estáis listos para la vida, cada uno con su propósito y su camino elegido. Pero lo que importa es la personalidad de cada rostro que veo aquí…» sus ojos estaban vidriosos «No fue fácil, ¿eh? Lo sé…Pero habéis llegado hasta aquí…Habéis pasado todos estos años soñando con este momento y ya llegó. Me acuerdo de todos vosotros, pequeños y armándola dentro del aula…»los alumnos ya estaban con los ojos llenos de lágrimas también «Felicidades, mis pequeños, ya no tan pequeños…¡Os quiero a todos, y siempre que necesitéis ayuda con algo, solo tenéis que buscarme!» Todos corrieron hacia la pelirroja y le dieron un fuete abrazo colectivo.

La ceremonia transcurrió con normalidad y comenzaron a hacer entrega de los diplomas, Emma fue empujada por Zelena tras recoger el suyo y le dio una gran sorpresa.

«Me han pedido que te entregue dos cosas…» dijo Zelena abriendo la cajita que contenía un collar con un colgante en forma de cisne con una corona en la cabeza.

«¿Es de ella?» dijo la muchacha dejando caer las lágrimas.

«Sí, quería venir a cualquier precio…Pero sabes que hubiera sido peor…» dijo Zelena mientras le ponía el collar al cuello «Y me pidió que te entregara esta carta y que la leyeras cuando estuvieras sola» Emma asintió y abrazó a la pelirroja.

«¡Gracias por todo! Creo que no habría aguantado todo esto si tú no hubieras estado a mi lado, a nuestro lado» sonrió y Zelena estrechó a la muchacha entre sus brazos.

«Ya puedes hacerte un tatuaje con las iniciales de mi nombre también, no es justo que solo tengas las de Regina en la muñeca…» bromeó y reviró los ojos «Nunca he visto un amor tan fuerte como el de ustedes y siempre estaré aquí para ayudar. ¡Te quiero!» dijo y le dio una beso en la cabeza «¡Ahora, ve a leer esa carta de una vez!» sonrió y Emma se apartó para leer la carta de su amada.