Capítulo 2
"De no haber hecho esas cosas…" Las imágenes de sus acciones dentro de los baños aparecieron disparadas en su cabeza como pequeños flashes; el amarillo entre sus piernas, las manos acariciándole los costados y espalda baja, esos labios besando y la lengua recorriendo cada centímetro de sí. "¡Y-ya hubiera terminado de relajarme aquí!". Sacudió su cabeza la ahora arquera ruborizada.
Dio un golpe al agua para asegurar su posición ante la conducta desvergonzada en los baños. Podrán haber estado solas, pero hacer eso en un lugar público estaba terminantemente prohibido, ¿cómo pudo haberle permitido llegar tan lejos? Ahora que pensaba en ella…
"¿Qué le toma tanto?" Volvió la mirada a la entrada, nada más podía distinguir la iluminación cálida de los baños. Quería levantarse y entrar de nuevo para jalar a Eri de las piernas y llevarla hasta ahí, pero su cuerpo no tenía la energía suficiente como para hacerlo. La temperatura del agua, así como los sonidos nocturnos –grillos, el viento silbando entre el pasto y sobre el agua– la mantenía en el agua.
Suspiró. Tenía que ser paciente. Su entrenamiento en el arte de la arquería le pedía día a día afinar su paciencia para aguardar a las condiciones idóneas para lanzar su tiro –siempre certero–. Inhaló profundamente los olores variados, como el de la tierra mojada, y dio un vistazo a su alrededor.
El lugar se delimitaba por paredes de madera con la altura suficiente como para evitar mirones. El agua estaba contenida en un cuenco con forma circular, y justo al centro una piedra con flores decorativas y agua escurriendo de ésta. Pudo encontrar un momento de relajación con el viaje del agua hasta juntarse con la del estanque.
–Lo siento, tuve que responder una llamada –La voz de la antes presidenta llamó la atención de Umi, quien miró por sobre el hombro las piernas de su compañera.
–¿Nozomi?
No hubo respuesta, nada más escuchó las plantas suaves de sus pies apenas provocando ruido gracias a los años de práctica de danza artística. Umi prefirió no ver más arriba, aún pretendía ocultar el rubor en su rostro por estar recordando la escena en los baños.
–Supongo que ya no es secreto donde estamos –Eri echó una risa, pronto acompañada por Umi.
Una vez entró al agua, la mayor se sentó al lado de su acompañante. Un suspiro aliviado le permitió disfrutar con mayor fuerza la temperatura del agua, y con una inhalación apareció una sonrisa en su rostro.
–Qué tranquilo.
Umi la miró fijamente con una sonrisa marcada.
–¿Qué pasa? –La antes presidenta apartó la vista mientras procuraba bloquear su rostro usando el brazo, simulando arreglarse un mechón.
La otra volvió a reír, provocándole un rubor a Eri.
–Y-yo también puedo apenarme, ¿sabes?
Era el momento de disfrutar su tiempo juntas. La menor coló su brazo detrás de su pareja para abrazarle la cadera y sentarla sobre sus piernas. Eri no hizo más que dejarse llevar, y una vez finalizada la acción sonrió con la misma fuerza que el rojo en sus mejillas.
–Me gusta cuando tomas así la iniciativa –Exhaló para recargar su espalda contra el torso de Umi, a lo que ella respondió abrazándole la cadera por completo para mantenerla cerca.
En los próximos momentos, Eri se aseguró de entrelazar sus manos con las de su pareja para asegurar el agarre y mirar el cielo estrellado, pronto su vista se perdió en los puntos brillantes del cielo.
De pronto un escalofrío recorrió su espalda, esto desencadenó primero un rubor en sus mejillas, luego un estremecimiento corto. Con mirar sobre el hombro pudo darse cuenta que la causante de ello continuaba provocándole esas reacciones con tan solo besarle el hombro y cuello. Se vio en la necesidad de morderse el labio inferior para no hacer demasiado ruido.
–S-si me dejas marca tendré que hacer lo mismo –Tras decir eso, la mujer debajo suyo rió y recargó su barbilla entre el hombro y cuello.
–¿Crees que debamos invitar a las demás la próxima ocasión? –Preguntó Umi.
–Quizás no sea necesario –Eri sonrió.
–¿Y eso?
–Conociendo a Nozomi… –No completó la frase, en lugar de eso jaló las manos de su pareja para acercarla más a ella–, mejor aprovechemos todo el tiempo posible solas.
Umi asintió.
–Además, seguro no te pones así de activa si las demás están cerca.
–Po-podría intentarlo –Quiso replicar aún con el rubor en las mejillas.
–¿Y si te pido que me toques aquí, ¿lo harías? –Llevó una de las manos al interior de su pierna para hacer que la acariciara, Umi nada más pudo pasar saliva por la propuesta.
–¡N-no!, ¡claro que no! –Exclamó mientras retiraba su mano–, no puedo permitir que hagas más cosas indecentes en público.
–¿Hacerme el amor es indecente? –Desvió la mirada.
–¡N-no es eso! –Umi se apresuró a corregirla, pero pronto guardó silencio al ver a su compañera conteniendo la risa.
–Estoy jugando, ni siquiera yo te permitiría que lo hicieras aquí –Echó una mirada por sobre el hombro a su arquera–, claro que si estuviéramos en la habitación…–Guiñó el ojo–, además, ¿por qué querría arruinar el momento? Es el mejor asiento que he tenido en un rato.
–¡E-Eri! –Umi trató de exclamar, pues justo debajo del agua pudo sentir las manos estilizadas de la mayor pellizcándole las piernas.
–Tiene un acolchonado extra, son suaves…seguro de buen sabor.
–¿A-acolchonado…?–Tanto hablar de sus piernas comenzaba a incomodarle.
–Sí, ¿no las has visto? Son tan amplias que me dan ganas de morderlas.
Habiendo tenido suficiente, Umi respiró hondo y se aventuró a pellizcarle a su pareja la cadera, robando de ella un grito pequeño por la sorpresa.
–¿Y qué hay de ti? –Tiró un poco de la carne entre sus dedos para luego pasar hacia las piernas.
–¿U-Umi?
–Una cadera vasta junto con piernas bien torneadas. A pesar de tu tiempo practicando danza no se volvieron duras, se mantuvieron suaves…creo que tú puedes presumir más de ellas–Suspiró con alivio–, me pregunto cuántas fanáticas matarían por observarlas un rato.
–Cre-creo que es suficiente del baño, ya está haciendo frío –Eri se levantó casi de golpe, mas la menor no iba a dejar que las cosas terminaran así.
Con ayuda de su entrenamiento en arquería pudo sostener con fuerza la mano de Eri y así jalarla de nuevo para mantenerla sentada sobre su regazo.
–¡Umi!
–¿No me habías pedido que fuera más activa? –Le susurró al oído y abrazó su cadera nuevamente.
Eri guardó silencio. Tenía razón, por ello aguantó por más avergonzada que se sintiera. Iba a ser un rato largo, quizás…pero se lo cobraría tarde o temprano.
Pasados unos minutos de pellizcos y caricias, los movimientos cesaron, pues ahora la menor comenzaba a cabecear debido al cansancio. Al verla, Eri sacó una sonrisa y suspiró con alivio, pues el momento había finalizado.
–¿Nos vamos a dormir?
Umi asintió.
–Sí, no fue tan rápido llegar aquí, descansemos para disfrutar nuestro tiempo mañana.
Al estar las dos de acuerdo, salieron de las aguas para dirigirse de nuevo a los vestidores y, de ahí, a su habitación.
De vuelta al cuarto, las maletas ya estaban acomodadas en un clóset, las dos se ayudaron mutuamente para ordenar cambios de ropa en los muebles y tener un único orden para asegurar su comodidad. Aunque, por más que lo pensara, Umi no conseguía aceptar la cama única. No era como si le apenara dormir junto a Eri –lo había hecho antes–, sino el hecho de no haber ningún familiar en las cercanías, pues no era lo mismo dormir en la habitación de casa de sus padres a dormir juntas en una posada sin la vigilancia de otras personas.
No importaba el ángulo desde lo viera. Seguía siendo algo atrevido, especialmente si recordaba que su madre le dio los cupones pensando que iría con una amiga, no con una pareja. No sabía qué hacer o cuál rumbo tomar.
–¡Umi! –La exclamación de su compañera la hizo volver en sí–, no tengo problema con verte fantasear, pero me pone algo incómoda si te me quedas viendo así nada más...
Al regresar a su tiempo y espacio, pudo notar que, efectivamente, se la había pasado con la mirada fija en la Eri recostada sobre la cama con su ropa de dormir puesta: Una camiseta azul y azul oscuro con un par de pantalones, mientras que ella usaba una de dos piezas. Una camisa azul de manga larga con unos pantalones.
–¿Eh? –Sacudió la cabeza– N-no, no es eso...es que...
–¿Qué es? –La rubia se sostuvo sobre sus piernas y manos para acercársele a Umi y mirarla de cerca.
–E...es...que... –Comenzó a mirar a otros lados. A esas alturas no podía decirle cuánta pena sentía por dormir juntas, necesitaba encontrar una excusa lo antes posible.
–Anda, dímelo.
–¡S-se me olvidó cepillarme el cabello! –Alcanzó a decirlo tras ver el cepillo de Eri sobre un taburete.
–¿Y por qué no lo dijiste antes? –Le sonrió–, dame tu cepillo, te ayudaré.
Y así lo hizo, sacó de su maleta un cepillo amarillo para el cabello, y tras la orden de su compañera, tomó asiento en la cama, entonces Eri se sentó detrás suyo para cepillar su cabello.
–¿No te da calor? –Comentó al tiempo que tomaba un mechón para darle una pasada.
–Terminas acostumbrándote, pero tú también lo tienes largo –La miró sobre le hombro.
–Pero lo amarro, es más fácil de controlar que si lo dejo suelto, imagínate que intento cruzar la calle y el viento me lo desarregla, no podría ver.
–Pero si lo amarro me aprieta, a veces hasta me da dolor de cabeza.
Eri volvió a darle otra pasada, ahora se concentró en las puntas.
–Aunque las orzuelas siempre serán un problema, no importa cuánto lo amarres, se ven a simple vista –La mayor soltó un suspiro.
–Por eso voy cada dos semanas a que lo despunten, y con el cepillado puedo mantenerlo bajo control...aunque a veces me pregunto cómo me vería si lo tuviera tan corto como Rin o Honoka.
–¿Y echar a perder tu punto bueno?
–¿Punto bueno? –Volvió a mirar a Eri sobre el hombro, quien tomaba otro mechón de cabello, ésta vez para olerlo con delicadeza– ¿q-qué estás haciendo?
–Disfruto tu punto bueno. No hay mayor felicidad para mí que hundir mi rostro en tu cabello y olerlo, ¿sabes? Esa sensación de frescura y aroma a limpio, podría olerlo todo el día.
La de cabello azul se sonrojó, mas no hizo nada para detenerla, simplemente giró la cabeza para permitirle continuar.
–¿Eh?, ¿no vas a decir nada lindo de mi cabello?
–¿Cómo?
La mayor volvió a suspirar.
–Ya decía yo...la Umi que me encontré en los baños era otra, no había forma en que la Umi real se pusiera a decir cosas tan provocativas de mis piernas...
Umi se dio media vuelta.
–¡Claro que puedo hacer eso de nuevo!
–¡No! –Replicó inmediata–, ya pasó el momento, tienes que aprender a decirlo cuando la situación lo amerita, no nada más porque te digo yo que lo hagas –Eri le sonrió y guiñó un ojo a una Umi ahora desarmada–. Además, te debe nacer, así se disfruta más.
Umi no quería aceptar su derrota, aunque ya era un hecho por la sonrisa victoriosa de su pareja, la cual, en tan sólo un abrir y cerrar de ojos desapareció. Toda la habitación se había oscurecido en menos de un segundo debido a un fallo eléctrico.
No paso ni un momento para que sintiera dos brazos alrededor de su cadera. La estaban abrazando como aquél que se sostiene de su única esperanza, mas lo que hizo a Umi extrañarse fue el temblor en esas extremidades.
–¿Eri, eres tú? –No obtuvo respuesta–. Tranquila, déjame ir por una lámpara –No la dejaba ir, el agarre tenía mayor fuerza–, no te preocupes, aquí estoy, nada más necesito una lámpara, tengo una en la maleta... –A medida que el forcejeo continuaba, Eri se rehusaba a dejarla ir.
Umi lo entendió. No podría separarse de ella en ese momento, al menos no mientras no hubiera luz. Se sonrió y volvió a subir a la cama para permitirle terminar de abrazarla, así Umi se sonrió. Verla en ese estado le recordaba algo importante: Eri, a pesar de su actitud, continuaba siendo una persona como ella, con sus miedos y aspiraciones.
–Aquí estoy, no me iré a ningún lado –Le acarició el cabello con seguridad, ofreció esa protección que tanto anhelaba la mayor, por lo que encontró confianza para acurrucarse en su regazo mientras la de cabello azul se recargaba en la cabecera de la cama.
Recordar la sonrisa y confianza de Eri hacía unos segundos, y compararla con la que estaba ahora pegada a ella le daba risa a la menor, pero resistió las ganas de hacerlo, seria descortés burlarse de un miedo como ese.
–Si te ríes haré que me las pagues –Comentó la antes presidenta del consejo, como si le hubiera leído la mente.
–N-no lo haré –Aseguró la arquera.
Unos minutos después alguien tocó la puerta. La recepcionista entró a la habitación con una lámpara en la mano para alumbrar el cuarto.
–Ofrezco mis más sinceras disculpas por el fallo en la luz, el cableado es algo viejo, les ruego entiendan las dificultades.
–Descuide, ya nos íbamos a dormir, así que supongo que no será problema para nosotras.
–Me alegra escucharlo. De cualquier forma les dejo esta lámpara, siéntanse libres de usarla si quieren salir a algún lado, aunque les recomendaría no hacerlo para evitar accidentes.
Umi asintió, la recepcionista dejó la lámpara sobre la mesa y observó a Eri.
–¿Ya estaba dormida? –Bajó la voz– lo siento mucho, no quisiera despertarla.
–No se preocupe, es de sueño pesado, yo también dormiré en unos minutos.
–¿No tienen problema durmiendo en la misma cama? Si me hubieran dicho podría haber pedido que la cambiaran por dos.
Negó la proposición con la cabeza.
–No hará falta, es una vieja costumbre.
Tras explicarlo, la mujer sacó una lámpara de mano para usarla también, entonces se despidió y salió del cuarto. Una vez solas, Eri levantó el rostro para mirar a Umi, quien continuaba sonriendo.
–Así que ahora no tienes problema con dormir juntas...
–Claro que no –Abrazó a Eri y colocó la sábana sobre ambas–, después de todo, ¿cómo podría abandonar a mi pequeña Eri en una noche así de oscura?
Aunque a la mayor le agradaba la idea de dormir juntas, sentía algo de burla en ese comentario.
–Y-ya veremos quién despierta más temprano mañana...
Umi soltó una risa y abrazó la cabeza de su pareja para llevarla hasta su pecho, donde se decidió a mantenerla mientras le acariciaba el cabello.
–Ya ya, vamos a dormir Eri.
Autor:
Good lord, ¿pero QUÉ es esto?, ¿más de un año para escribir sólo esto?
No sé qué decir, honestamente. Inició como un proyecto que quería terminar de una pasada, pero cuando me di cuenta el fic era de más de 20 cuartillas y mejor decidí contarlo en capítulos, pues no quiero hacerle leer a los demás muchas cosas, hasta a mí me da flojera leer tanto, por eso el primer capítulo es así de largo y éste corto. Sobre por qué me tomó tanto tiempo darle seguimiento.
La verdad es que he visto más series y jugado otros videojuegos, me enfoqué más en otros títulos (Senran Kagura me gustó mucho), y honestamente quiero experimentar con otros personajes y situaciones, pero ya que hoy, 15 de Marzo, es el cumpleaños de mi adorada Umi, decidí terminar de escribir este el segundo capítulo de no sé cuántos serán de "Las aguas termales". (¡Feliz cumpleaños Umi! (/*O*)/)
No, no estoy diciendo que dejaré de escribir esto, aún me agrada EriUmi (Claro, quiero probar con otras parejas, pero todo a su tiempo), nada más pongo una excusa sobre por qué me tardé tanto en darle la continuación.
No se preocupen, aún faltan cosas por ocurrir en las aguas termales. Estoy planeando eventos y encuentros para capítulos siguientes. Me agradaría que fueran cortos como éste, una golosina que todos puedan disfrutar en un rato libre.
Sin más que agregar muchas gracias por leer, pero por sobretodo esperar. Les prometo que recompensaré la paciencia con las entregas siguientes de este fic. No prometo actualizar semanalmente pues tengo otras actividades, pero por lo menos una vez al mes, eso -creo- puedo cumplirlo.
Nos vemos luego, suerte a todos. 8D
Tys.
