II
Cuando Trunks entró a la habitación fue necesario que Vegeta lo viera disimuladamente dos veces para asegurarse que de verdad estaba viendo lo que veía. El ahora joven de 15 años se encontraba tirado en el sillón, terriblemente abatido y con él Ki sumamente bajo. Él, el hijo del príncipe Sayajin, se encontraba como si hubiese acabo de combatir con el mismísimo Dios de la destitución, hubiese perdido y lo hubiesen humillado por completo, a pesar de que en su cuerpo no tuviese marca alguna de una pelea.
¿Qué rayos le sucedía al mocoso?
Vegeta realmente no le interesaba demasiado saber sobre el asunto, decidido en seguir de largo y dejar que el niño solucionara sus problemas solo. Por supuesto, eso sucedió en primera instancia pero, luego de casi todo el día en el que estuvo yendo y viendo, saliendo de la cámara de gravedad hasta la cocina, de la cocina hasta la cámara de gravedad, de la cámara de gravedad hasta la ducha y así sucesivamente, no había visto al mocoso mover un solo músculo de donde se encontraba, y su curiosidad se hizo más evidente.
Al final, más por curiosidad que por deseo de saber nimiedades, se acercó a su primogénito con el ceño fruncido y los brazos entrelazados en su pecho.
-Trunks. -Lo llamó pero este no se movió.- Hey, niño, contéstame cuando te estoy hablando, no seas insolente.
Trunks al escuchar la voz furibunda de su padre y al saber perfectamente cuando debía hacer caso, se levantó con pesadez.
Vegeta se sorprendió por cómo lo veía.
-¿Qué diablos ha sucedido?
Trunks tenía unas enormes ojeras debajo de sus ojos, la ropa malgastada y una mirada de profunda y miserable de tristeza, decepción y frustración. Jamás había visto a su hijo así, se veía lamentable.
-Papá, ¿podemos hablar después? No tengo muchas ganas de charlar.
-Te hice una pregunta, mocoso.
Trunks suspiró con desgano reconociendo aquel apodo que su padre usaba desde que tenía uso de memoria. "Insectos" para la mayoría, "mocosos" para los más pequeños.
El joven se rascó la parte de atrás de su cuello inquieto, avergonzado y sin ninguna ganas de contar el porqué de su actual estado. No, no quería decirlo y menos a su padre.
-No lo repetiré dos veces, Trunks.
No tenía elección. Tomó un suspiro largo, miró para otro lado y soltó con frustración.
-Me han herido el corazón.
-¿Qué?
El primer acto reflejó de Vegeta fue bajar la vista hacia el pecho de su hijo para cerciorarse de que su corazón siguiera latiendo tal y como lo recordaba, y al asegurarse de ello, su vista volvió a la de su primogénito, aunque este no lo veía.
-Explícate.
-Una chica me destrozó el corazón, papá. ¡Una chica! ¿Lo puedes creer? Se supone que yo era el más fuerte, el primero y a ella se le hizo tan fácil sacarme de allí, de destrozarme el corazón y burlarse en mi cara, no lo puedo creer...
No, Vegeta no lo podía creer. No podía creer que su hijo de 15 años le estuviese hablando de relaciones y destrozos amorosos, a él, a él que le importaba cinco ese tipo de conversación.
-Deberías entrenar en vez de perder el tiempo en esas ridiculeces.
-Claro, tú lo dices porque no ha sido mamá quien te haya destronado.
-Soy el príncipe Sayajin, tú madre jamás podría hacerlo.
-Mamá es sumamente inteligente, seguro podría encontrar mil formas en cómo hacerlo. Papá estarías perdido, igual como yo.
No, por supuesto que no lo estaría. Por supuesto que Bulma NO lo haría. Y no sabía porqué diablos estaba hablando de algo tan irrelevante como eso.
-Ahora debo buscar la forma de recomponerme. Me costó semanas poder llegar hasta acá, para que una chica me haya hecho esto… -Trunks soltó un gritó de puro y frustrante odio.- Esto es una mierda, papá.
-Eso te pasa por buscar humanas que no valen la pena. -Soltó Vegeta con toda la intención de acabar con aquel tema y retirarse, mucho ya había aguantado de aquella conversación.- En vez de pensar en algo tan ridículo como el amor ponte a entrar, tú madre llegará pronto. -Esto último fue una indirecta de que, si Trunks quería, debía hablar con alguien más acuerdo al caso, Bulma sería mucho mejor para tratar de sentimientos que él.
Sin embargo el susodicho quedó con un gran signo de interrogación en la cabeza. ¿Amor? ¿Su padre de qué rayos estaba hablando? Solo fue conectar cables para que las mejillas del mitad Sayajin se tiñeran de un rojo intenso.
-Estoy hablando del último juego de peleas y estrategia virtual que compré con Goten, pierdes si te destruyen el corazón, ¡No era nada sobre el amor, papá!
Soltó visiblemente apenado el menor. Vegeta hizo como si no hubiese escuchado, aunque dentro de su sagrada cámara de gravedad estaba insultando a los mil demonios.
Jamás, jamás volvería a preguntar nada así su curiosidad lo matase.
Muchas gracias a todos los que dejaron un review, lo empezaron a seguir o le pusieron favorito al fanfic, eso me alegra mucho y me animo a continuar haciendo más de estos fragmentos. Si alguien desea un tema para hacer me lo pueden decir y yo intentaré escribirlo. Como siempre, esperaré sus comentarios.
Un review salvará a Krillin de morir, ¡Adiós!.
