Tres días siguiendo a Fuwa Shou le demostraron lo equivocada que había estado, no solo Kyouko-chan no vivía con él sino que además el sujeto no paraba de flirtear con cuanta mujer se le pusiera enfrente, La lista hasta ahora ya incluía a su manager, su productora, las recepcionistas de Akatoki, Nanokura Mimori, algunas de las maquillistas y staff de ciertos programas y cuando Yuuko se coló como ayudante de un amigo fotógrafo se atrevió a mirarle el escote durante veinte minutos…
-¿Kyouko-chan, en qué diablos estabas pensando? ¿No había alguien mejor de quien enamorarte? -Suspiro en voz alta mientras ponía en orden la información que había obtenido en los últimos días, había desperdiciado tiempo valioso siguiendo una pista falsa y ahora necesitaba regresar varios pasos atrás para rastrear el momento en el que esos dos se habían separado, porque era un hecho que se habían ido juntos de Kyoto.
Cinco horas después desistió, era imposible, Tokyo era una ciudad inmensa y Kyouko era solo una chica de diecisiete años muy ingenua para su gusto, decidió quemar su último cartucho.
El teléfono sonó tres veces antes de que contestaran, después una voz masculina lleno la línea.
-¿Yuuko-san? –la voz sonaba titubeante, ella sonrió.
-Hola Koichi, ¿Cómo has estado?
-Tan bien como se puede estar, ¿hay algo que necesites de mí? –pregunto y a Yuuko le pareció que las últimas palabras eran más un gemido.
-Vamos, ¡no tienes por qué sonar tan asustado!, será algo fácil –Sonrió modulando la voz para que el hombre al otro lado de la línea se tranquilizara.
-…Yuuko-san, ¿sabes que podría ir a prisión por esto verdad?
-Es por eso que trato de no molestarte, además es algo pequeño, te lo aseguro, es solo que ya agote mis pistas y de verdad necesito encontrarla, además aun me debes una por haberte librado de las garras de esa malvada anfitriona Momo-chan que solo iba tras tu dinero.
-Momo-chan… - se lamentó el hombre y después de un suspiro continuo -¿de qué se trata?
Tras darle los datos conocidos de Kyouko-chan colgó con la promesa de recibir un correo de parte de Koichi, su amigo y empleado del gobierno con acceso a información privilegiada, registros familiares, multas, pasaportes y visas, reportes policiacos, registro laboral, incluso censos de población.
Koichi podía encontrar cualquier cosa, su habilidad con las computadoras era abrumadora, si no fuera tan tímido y fácil de engañar sería perfecto, desde que se conocían Yuuko ya había investigado a tres de las supuestas novias de Koichi y ninguna era lo que decía ser, Momo-chan la más reciente, se había acercado a él en un bar al que su hermano lo había llevado y había pretendido ser una chica inocente que no tenía más opción, la típica historia: después de sacarle regalos costosos le había contado la trágica historia de cómo su padre había caído enfermo en el hospital y por el esfuerzo de cuidar de él ahora su madre estaba hospitalizada también y ella tenía que correr con los gastos, la verdad había resultado ser que el amante de Momo-chan debía dinero a la yakuza y quería que alguien más lo pagara, por suerte Koichi, le conto las penurias de la pobre Momo-chan y Yuuko descubrió la treta tan rápido que Momo-chan ni siquiera supo que había pasado.
Estaba armando su reporte cuando el esperado correo finalmente llego.
