Capítulo 4

"Piel de perla"

El joven se quedó observando al pequeño Eevee perplejo, no podía creer lo que se hallaba ante él. Cerró los ojos y se los frotó para ver si eran alucinaciones. Los abrió de nuevo, pero nada, la criaturita seguía igual. El chiquillo parpadeaba una y otra vez, incluso se pellizcó para comprobar si era un sueño, pero la bolita de pelo no parecía cambiar de aspecto.

Él paró, se dio cuenta de la situación. Con cuidado, lentamente, le acercó la mano al hocico y dejó que el pequeño la olisqueara, demostrándole así que no debía tener miedo. El Eevee respondió de muy buena forma, lamiéndole los dedos con ternura. Así, el muchacho entendió que era el momento adecuado. Extendió el brazo una vez más, pero esta vez hacia la cabeza, con cuidado, acarició su grisáceo pelaje. Exacto, era un Eevee variocolor.

El joven ya tenía asumido que estaba ante un Pokémon especial, pero no lo trató como un trofeo ni nada del otro mundo, le dio el trato que le hubiera gustado que le dieran si estuviera en su lugar. Cariño y comprensión. El chiquillo seguía acariciando ese hermoso pelaje tan especial.

Mientras tanto, el pequeño Pokémon observaba con atención al humano. No se perdía detalle de cada movimiento, cada mueca, cada sonrisa que le regalaba. No apartaba la mirada del muchacho. Se veía claramente que no confiaba demasiado en el ser humano, pero con ese chiquillo era diferente. Era algo extraño, pero el Eevee sentía que podía confiar en él, sin saber cómo, pero debía hacerlo.

El joven dejó de acariciarlo por un segundo, se quedó pensativo. En esto, se levantó, mirando al pequeño Eevee desde arriba. Éste le devolvió la mirada. Se miraron fijamente durante unos instantes, hasta que el muchacho decidió actuar. Se agachó de nuevo, pero esta vez para intentar coger al Pokémon en brazos. Éste se asustó e intentó salir corriendo, pero fue en vano, ya que no parecía que lo fuera a soltar. El Eevee seguía intranquilo. El joven acercó su cabeza a la suya y la posó sobre ella, rozando su frente con la de la criatura. Cerró los ojos despacio, parecía muy tranquilo. El animalito hizo igual, pareció calmarse un poco. Siguieron en esa posición durante cinco segundos, parecía como si el tiempo se hubiese detenido. Pero este tierno momento fue interrumpido por el pelo del chiquillo, que se posó sobre la nariz del Pokémon. En ese instante, éste abrió los ojos lentamente y ahí pudo ver con claridad un detalle en el que no se había fijado antes. La criatura vio el pelo del joven. Era un pelo largo, llegaba hasta un poco más de la mitad de la espalda. Era de un color verde, lo que hizo creer al Eevee que en realidad no era pelo, sino hierba. Al pensar esto, se dio cuenta del hambre que tenía, así que mordió el herbáceo cabello. El muchacho no mostró señal de molestia, de hecho le pareció algo tierno y gracioso por parte del pequeño, así que le dedicó otra de sus dulces sonrisas. El Pokémon soltó el pelo, mostrando cara de asco, pareció no gustarle el sabor, ya que obviamente no era hierba.

El joven separó su frente de la del animal de nuevo e intentó volver a cogerlo en brazos. Esta vez no hubo problema, parecía que ya había suficiente confianza entre ambos.

-Vamos pequeño - exclamó el joven, ya en pie y con el Eevee en brazos.

Éste se lo llevó con él.

Continuará...

Bueno, hasta aquí el capítulo de hoy n.n

Esta vez he intentado que fuese un poco más largo, pero poco a poco creo que lo voy logrando XD

Y bueno, ya me despido :3

¿Quién será ese joven misterioso?¿Adónde se habrá llevado a Eevee?

Todo esto y mucho más en el próximo episodio ;3