Capítulo VI
Llevaba rato observándolo junto con sus compañeros; cada uno con miedo en sus ojos. Se había negado muchas veces pero después de que su querida Sakura aceptó comer con el un plato de su querido ramen en su restaurant favorito, no tuvo otra más que aceptar acercarse a su mejor amigo y preguntar qué era lo que le pasaba.
—Eto… ¿Sa-suke, te en-encuentras bi-bien? —Preguntó temblando de miedo, y es que en contadas ocasiones había visto esa expresión en su amigo y nada bueno había pasado aquellas veces. Le era aterrador que desde que su amigo había llegado, no había dejado en ningún momento de proyectar una ladina sonrisa, mientras sus ojos resplandecían con un cierto y misterioso brillo, que casi podía asegurar, si se fijaba bien, que era de color rojizo. No podía evitar pensar que esa era la apariencia que debía de tener alguien después de cometer un asesinato.
—Hump —fue el bufido que su amigo soltó al escucharlo, y Naruto vio aterrado como su mirada se volvía más gélida. Sin pensarlo mucho siguió su instinto que le decía debía alejarse, pero cuando volteó y vio a una sonriente pelirosa, no pudo más que exhalar profundo y tragando grueso, rogando por que él no fuera la próxima víctima del pelinegro.
—Sasuke ¿Por qué estas hoy tan… "alegre"? —Le preguntó nervioso, pero esta vez Sasuke no vociferó nada, solo (Para su sorpresa y espanto) se paró con naturalidad de su asiento y (para suvalivio) le paso de largo y camino directo a la entrada del salon.
Mientras tanto, a medida que avanzaba por los concurridos pasillos, en camino a tomar agua; por la mente de Sasuke pasaban ciertos recuerdos de la noche anterior, haciendo a su sonrisa ensancharse cada vez más . Había cumplido con su promesa y aunque no ocurrió un asesinato, quedó muy satisfecho con el resultado. Fuese Itachi o quien fuese, eso no le había impedido vengarse de su hermano, y gracias a un descuido de éste, sabía que hoy iba a tener muchos problemas en la universidad, tal vez por la falta de un importante ensayo, sin mencionar con una novia muy molesta por un mensaje que nunca debió haber sido enviado, por lo menos le había dado a su hermano la excusa perfecta para no verse con ella a causa de un terrible dolor estomacal. Podía asegurar que su hermano pasaría una buena tanda del día en un escusado.
No le importaba que pensara Itachi de él por su actitud. Si éste creía que sus acciones habían sido muy infantiles, eso no le interesaba, después de todo lo que importaba era el resultado y no los medios. Tal vez así aprendería su hermano por fin a no meterse en donde no lo llamaban.
Su día en si, había sido para su confort en realidad tranquilo, aunque no estaba muy seguro del por qué Naruto o alguna de su grupo de fans no hicieron mucho esfuerzo en acercársele en lo trascurso del día. En realidad no le importaba, pero estaba agradecido de que así fuese, pues tenía tiempo que no se relajaba tanto.
Tomó sus zapatos de la taquilla y se encamino hacia la entrada a paso calmado, seguro de que ese día su hermano no se aparecería empeñado en buscarlo. Salió por el portón y sonrió victorioso, como suponía su hermano no se encontraba, emprendió camino hasta su casa que no estaba a mucha distancia de ahí. Claramente parecía ilógico preferir caminar en vez de ser llevado en auto, pero eso era mil veces mejor a aguantarse los sermones de Itachi.
Cuando llegó a su hogar, se sorprendió de ver el coche del mencionado hermano en el estacionamiento de la entrada. Pero en fin, cuando entró estaba dispuesto a ir a su cuarto y dormir hasta que llegara la hora del almuerzo. Era el primer día tranquilo que tenía en días y deseaba aprovecharlo, pero no alcanzó llegar a las escaleras cuando la cabeza de su madre se asomó por un lado de la sala.
—Sasu-chan, bienvenido —dijo esta sonriente a lo que el gruñó por lo bajo. Odiaba ese apodo, así era como lo llamaba cuando era un niño y aunque con los años había dejado de hacerlo a diario, su madre tenía la maña de usarlo cuando esta se encontraba feliz por algo.
—Regresé, okaasan —contestó tratando de ser amable, después de todo su madre se encontraba de buen humor. Miró las escaleras y avanzó con intención de dirigirse a su cuarto, hasta que su primogénita le llamó de nuevo.
—Sasu-chan, me gustaría pedirte un favor —y él suspirando miró a su madre esperando a que prosiguiera. La mujer sonrió complacida— verás, tu hermano Itachi no se encuentra muy bien. Regresó temprano hoy porque al parecer tiene dolores estomacales… —le contó ésta, a lo que él le costó reprimir una sonrisa victoriosa, "¿Así que el genio Uchiha no pudo con un dolor estomacal?"—... así que me gustaría... ya que Itachi no puede, que pases a buscar a Hinata-chan a su casa — dijo, y entonces la sonrisa que estaba tratando de reprimir se borró por completo.
—No —fue su única respuesta antes de querer seguir con su camino.
—Pero Sasu-chan ¿Por qué no? Queda aquí cerca así que no tardarás mucho, además eres el único que puede ir ya que tu padre no está e Itashi está enfermo.
Cuando Sasuke escuchó eso, no pudo evitar pensar que el karma si existía y que éste se estaba tomando cuentas pendientes con él. Pero aun así estaba renuente a aceptar salir solo para buscar a esa muchacha.
—No —contestó recto y sin querer cambiar de opinión, pero entonces vio como su madre suspiraba y esbozaba una sonrisa.
—¿Y si te digo que puedes tomar la camioneta de tu padre? —Preguntó ésta con cara de inocente, que en realidad de inocente no tenía nada.
A cualquier otra cosa se hubiera negado, pero no era cualquier cosa. Su padre a penas y le dejaba montarse en dicha camioneta y su madre le estaba ofreciendo las llaves de la Chevrolet con una sonrisa… ¿Acaso debía de pensarlo?.
—Bien —contestó tomando las llaves de la mano de su madre.
—Gracias Sasu-chan —le respondió para luego sacudir su mano como despidiéndose de él o deseándole un buen viaje. Él solo suspiró y terminó de salir de la casa.
En veinte minutos ya se encontraba en la entrada de la mansión Hyuga. Tocó el timbre y escuchó como alguien le contestó por el comunicador y le informó que la susodicha chica saldría en unos minutos.
Mientras, en una de las habitaciones de la gran mansión, se encontraba Hinata terminando de ser arreglada. Dos de sus criadas le estaban ayudando a ponerse lo que parecía ser un vestido, y otra se encontraba acomodándole unas zapatillas de tacón ligero. Se encontraba frustrada ya que no podía ver o saber que le estaban poniendo. Ella siempre buscaba vestirse "cómoda", normalmente con pescadores angostos o suéter y camisas sencillas. Pero su armario estaba lleno de todos los estilos de ropa, desde la fresca y la cómoda hasta la más atrevida, cortesía de su hermana.
En tal caso, Kurenai sabía lo que a ella le gustaba, pero era ésta misma, la que siempre buscaba la manera de vestirla más femenina, y ahora, al parecer, había tenido la oportunidad pues ese conjunto que le ponían estaba al tanto que fue escogido personalmente por la mujer de ojos rojos, todo antes de irse el día anterior. Y ella, sin poder ver y escoger lo que quería simplemente tuvo que aceptar lo que le daban.
Suspiró con resignación, cuando sintió que le peinaban su largo cabello. Sentía que se lo habían prensado con algo, pero que aún lo mantenía suelto. Percibió como ajustaban y apretaban una cinta en su cintura, lo que suponía era del mismo vestido de tiras que le habían puesto. Fue cuando le estaban poniendo algo de maquillaje, brillo en sus labios, que escuchó como la puesta era abierta.
—Ya vinieron a buscar a la señorita Hinata-sama —habló la criada que había entrado.
Hinata respingó un poco ahora nerviosa de saber que ya estaban ahí, y si lo pensaba bien, de ir a comer en casa de un compañero que apenas conocía. Las criadas le dieron con rapidez los toques finales, y parecía que se divertían. No podía evitar sentirse una muñeca a la cual se podía vestir y desvestir probando así varios estilos. Sólo esperaba que sus enérgicas criadas no se emocionaran mucho. Agradeció cuando le ayudaron a ponerse un suéter por el cual ella había rogado que le dieran hasta que pudo convencerlas. La ayudaron a caminar saliendo de la habitación.
Sasuke soltó un breve gruñido. Le dijeron que en unos minutos y ya llevaban quince y nada que aparecía. Fue entonces que reconocío las enormes puertas abrirse. Estaba a punto de criticar a la joven por hacerlo esperar cuando por alguna razón perdió el habla.
Su vista viajo por toda su silueta, inspeccionando y comprobando que en verdad se tratase de la misma persona. Aunque le estaba costando trabajo creerlo. La chica llevaba un delicado vestido color crema con una cinta del mismo color que se ajustaba a su estrecha cintura, el cuello era circular resaltando el nacimiento de su pecho, la falda se ondeaba en pliegues y este le llegaba cinco dedos por debajo de la rodilla, traía puestas unas zapatillas blancas de tacón ligero y un fino suéter también blanco sobre sus hombros.
Le tomó un rato poder acostumbrarse a esa vista y poder acepar que esa chica que tenia al frente era la misma que había visto el día anterior. Incluso su desarreglado cabello ahora estaba bien peinado y liberado, dando muestra de lo sedoso, brillante y largo que era, puesto que este le llegaba hasta las caderas. La hubiera seguido analizando, si no fuera porque la voz de una criada, que había salido con ella y de la cual hasta ahora se percataba de su presencia, habló:
—Uchiha-san, gracias por venir a recogerla. Por favor cuide bien de nuestra Hinata-sama —dijo sonriente mientras ayudaba a Hinata a acercarse a Sasuke para que éste la tomara.
—Hmp —fue su única respuesta mientras observaba de nueva cuenta a la joven que se le entregaba, que ahora parecía un tomate por lo mucho que se había sonrojado.
Con su compostura recuperada, la tomo de la muñeca y sin mucho cuidado de que esta se tropezase la guió hasta la el lado del copiloto de su camioneta. Apenas y le abrió la puerta a Hinata, mientras el tranquilo se dirigió hasta el asiento del conductor y entró.
Casi estuvo a punto de reclamar por el ridículo tiempo que le tomo a la ojiblanca en subir a su camioneta satisfactoriamente. Al parecer la altura de esta le había representado un problema para ella, pero eso a él le daba igual. A penas la chica tuvo sentada adecuadamente, y logro, tras varios intentos, cerrar correctamente, arrancó el vehículo en dirección a su casa.
No hablaron nada en el corto trayecto. Bueno, Hinata amablemente le había saludado y preguntado por su día hasta el momento, pero el azabache solo la ignoró olímpicamente.
Llegaron a la mansión Uchiha en poco tiempo. Ésta vez Sasuke se dispuso a ayudar a Hinata a bajar, a sabiendas de que así sería más rápido que esperar a que esta lo intentase sola y tal vez se terminase cayendo.
Pero entonces una sensación extraña e incomoda lo recorrió, cuando la tomo de la mano y al ver como ésta descendía hacia él con las mejillas sonrosadas. De alguna manera le había inquietado. Deshizo entonces la reciente cercanía que había quedado entre ellos y la guió con molestia hasta la entrada principal, pero no esperó que a penas entrar su madre saltara sobre la que era la invitada.
Se encontraba perplejo ante tal arrebato al igual que la peli azul que no comprendía nada de lo que estaba pasando, mientras Mikoto solo se apretujaba cada vez más a Hinata hacia sí. Fue después de unos cuantos segundos que al parecer la peli azul logro reaccionar, y se dispuso a regresar el caluroso abrazo.
—Cuánto tiempo Mikoto-san —dijo sonriente.
—¡Hinata-chan, que alegría verte, cuánto has crecido! —Dijo por fin apartándose y acariciando el contorno de la cara de Hinata.
—Me gustaría poder decir lo mismo Mikoto-san —dijo dulcemente y sin mala intención, a lo que la mujer comprendió al ver los vendajes que cubrían sus ojos.
—¿Se conocen? —Fue entonces que Sasuke se atrevió a interrumpir. Tenía una expresión seria, cruzado de brazos, como esperando una respuesta.
—¿No te lo había dicho Sasuke-chan? —Le habló emocionada sin percatarse del sufijo que había utilizado para llamar a su hijo.
—¿Sasuke-chan? —Preguntó Hinata curiosa, a lo que un fuerte gruñido por parte del azabache se escuchó.
—¿Entonces se conocen? —Preguntó nuevamente, pero esta vez enojado.
—¡Pero claro! Hinata-chan es la hija de la que fue mi mejor amiga desde la secundaria, por lo que la conozco desde hace muchos años... Incluso estube el día de su nacimiento.
—Hump —bufó éste y no dijo más nada, simplemente se dio la vuelta y se dirigió así las escaleras para subir a su cuarto "Así que la conoce desde hace años", ahora comprendía porque su madre se había enojado tanto y había sido tan insistente en que el tomara responsabilidad. Estaba por poner su pie sobre el primer escalón cuando la voz de su madre lo interrumpió como más temprano, cuando le pidió que buscase a la chica. Algo le dijo que lo que su madre quisiera, tenía que ver con la invitada. Se dio media vuelta solo para mirarla correctamente.
—Hijo, hazme un favor —dijo sonriente, y en eso tomó de la muñeca de Hinata con delicadeza y la guió frente a él—. Podrías por favor acompañar a Hinata y llevarla hasta la sala, pues resulta que la comida aun no esta lista y...
—No —fue su única respuesta interrumpiéndola. Pero es que él no iba a volver a caer ante su madre. Mas, solo tuvo que escuchar el llamarlo de nuevo para saber que no le simpatizó nada que la interrumpiera. No había que mirar para saberlo: estaba enojada.
Sasuke solo observaba a la chica nerviosa que se encontraba sentada frente a él, en su sofá. Aun no podía creer que su madre se hubiera enfurecido por una tontería, pero en realidad parecía que todo lo que tuviera que ver con esa niña que tenía en adelante era algo que se podía catalogar como de suma importancia.
—¿Puedes quedarte quieta? —Preguntó irritado. Ya tenían cinco minutos y esa chica llevaba todo el rato jugando con los dedos de su mano.
La chica solo respingó y bajó sus manos, dejándolas reposando sobre su regazo. Sasuke bufó agradecido de que se detuviera. Aburrido nuevamente dirigió su mirada a ella, y sin mucho interés la comenzó a analizar. Ahora que se encontraba quieta, no podía negar que la chica tenía un buen porte: sentada completamente derecha, con sus piernas juntas y sus manos colocadas delicadamente sobre el regazo. No lo quería admitir, pero la chica no estaba nada mal, y para ser honesto consigo mismo, era la primera vez que veía a alguien de su edad y tan atractiva. Parecía una muñeca de porcelana como las que coleccionaba su madre. Pero entonces se dijo con expresión burlona que se notaba como ella debía de haber sido criada con al mejor educación. Es por eso que no le cabían dudas de que esa chica les estaba engañando a todos con su actitud de niña inocente. Alguien con tan buena educación y con un apellido de prestigio, debía de saber mirar a la gente por arriba, lo sabía, porque él también fue criado de esa manera, y claramente no fue por parte de su madre.
—Entonces Hinata ¿Cuándo conociste a mi okasan? —Preguntó en realidad desinteresado pero con la idea de que esta le fuera dando pistas de su persona.
—La conocí en uno de sus conciertos —Intervino la voz de su madre quien iba entrando a la sala.
—¿Conciertos? —Preguntó con algo de interés el azabache.
—Sí, Hinata-chan es una chica muy talentosa. Desde niña participaba en competencias y conciertos de piano —dijo con una sonrisa a lo que Sasuke sorprendido, miro a la joven en cuestión, que ahora parecía un tomate por lo sonrojada que estaba.
—Yo… Bueno… no soy tan talantosa —dijo en un susurro y bajando la cabeza.
—¿Pero de que hablas Hinata-chan? Tus conciertos eran de los más hermosos —dijo la Uchiha sonriendo y tomando por sorpresa a Hinata, al sostener ambas manos con dulzura.
—¿Qué ya no lo son? —Preguntó Sasuke curioso por el apelativo en pasado que uso su madre.
—No… Te equivocas Sasuke-chan, estoy segura que son igual de hermosos. Lo que pasa es Hinata-chan tiene muchos tiempo sin dejarme oírla tocar —explicó la mujer ahora con un tono melancólico del cual Sasuke logró percatarse. Pero no consiguió preguntar el por qué, puesto que fueron interrumpidos cuando una de las criadas llegó a anunciar que la comida ya estaba servida.
Los tres se pararan del cómodo sofá y se encaminaron al comedor, Sasuke a regañadientes ayudo a Hinata sentarse, arrastrando la silla, y suspiró cuando vio a su madre sonreír satisfecha. Los tres habían empezado a comer, o eso creían, hasta que Mikoto se detuvo para llamar a Hinata.
—Cariño, ¿no tienes hambre? — LA peliazulada respingó ante la pregunta y se volteó en dirección a donde creyó provenía su voz.
—N-no es eso… es solo... —trataba de explicarse, pero Sasuke, quien observaba en silencio, de alguna manera se acordó de algo ocurrido en el pasado: la imagen de una torpe chica en una camilla tratando con torpeza de comerse unos trozos de fruta, se le vino a la mente.
—No puede comer —soltó el azabache de repente confundiendo por unos instantes a la mujer que luego parecía darse un golpe mental por su despiste.
—¡Cariño! Lo siento, que torpe de mi parte ¿Aún no te acostumbras a comer en ese estado, verdad? —Preguntó amablemente mientras se ponía de pie.
—¡Ah! N-no se preocupe… y-yo solo no sa-sabia en d-donde están los cu-cubiertos —se explicó cada vez mas roja, mientras jugaba con sus dedos. Le daba vergüenza que su razón fuera tan insignificante detalle, pero es que le daba más pena tener que tantear la mesa como loca buscando los cubiertos y tal vez los mismos alimentos en el plato. Para ella eso sería de muy mala educación, sin mencionar que con lo torpe que es, terminaría tumbando algo. Para ser sincera esa situación la venia preocupando desde la noche pasada, y aún cuando había intentado practicar en su casa con la cena y el desayuno, las cosas no habían resultado muy bien.
Mientras Mikoto solo sonreía dulcemente al ver la cara de aflicción de Hinata, posiblemente preocupada por quien sabe qué razones. Sonrió esta vez un poco melancólica, esa niña siempre había sido así, honesta y preocupada por los que la rodean, por no molestarlos aún si ella se encuentra en un apuro. No pudo evitar pensar en lo idéntica que es a su madre.
—Yo te ayudare así que tranquila —le habló Mikoto con dulzura mientras que con suavidad colocaba los cubiertos en manos de Hinata, sin soltarla guiándola hasta el plato—. Aquí está la comida, todo está ya todo troceado así que solo tienes que tomar lo que consigas y llevarlo a la boca, si no puedes yo misma te puedo dar de comer. Así recordaría cuando le daba de comer a Itachi y Sasu-chan cuando eran más pequeños —comentó ahora con una gran sonrisa ante tal idea. Pero que provocó que Sasuke se atragantara con la bebida recordando a lo que se refería. Y Hinata avergonzada solo negaba seguidas veces con efusividad, totalmente sonrojada por tal propuesta. Mikoto rió, y mirando toda la mesa, se dijo que no recordaba un almuerzo tan animado en años. Y para aumentar su alegría, se emocionó al ver como su hijo mayor entraba al comedor.
—Pero que comida tan animada —comentó el mayor confirmando sus pensamientos, mientras se sentaba en la mesa junto a Hinata, quien respingó al sentir su presencia— Buenas tardes Hinata-san. Debo decir que es un placer verla y tan linda —dijo causando un enorme sonrojo en la susodicha, quien solo bajo la cabeza dando las gracias.
—¿Itachi, ¿qué haces aquí en vez de estar acostado? Pensé que estabas enfermo o algo así —dijo simulando ignorancia, con una sonrisa ladina que demostraba lo contrario. Cosa de la que Itachi logró percatarse, pero no comentó nada sobre eso, en cambio le sonrió devuelta.
—Me alegro que fueras por mí, en busca de Hinata-san, ya que en realidad me sentía mal, pero gracias a un buen reposo y la medicina, ya me encuentro mejor, sin embargo gracias por tu preocupación —dijo con un tono en cual solo Sasuke pudo reconocer: el sarcasmo con el que venían. No esperaba menos de su hermano, obviamente ya se había dado cuenta de su intervención.
—No hay de qué. Por cierto, ¿cómo está Konan? —Preguntó sonriendo al ver un normalmente imperceptible tic en el ojo derecho de su hermano.
—Ella está bien. Lamentablemente surgió un mal entendido, pero nada que no se pueda arreglar —respondió con su típica sonrisa "made in Itachi", a lo que Sasuke asqueado desvió la vista.
—Sabes que siempre cumplo con mis promesas —dijo sonriente para luego proseguir con su comida.
—Lo tomare más en cuenta —le contestó para igualmente comenzar a degustar su comida.
Todo esto siendo presenciado por la confundida mirada de Mikoto, quien junto con Hinata no se atrevió a intervenir en la conversación. A veces no lograba comprender a esos hermanos y eso que eran sus hijos. Pero bueno, al final el almuerzo continúo con calma, para Hinata un poco dificultoso, pero finalmente no pudo evitar sonreír satisfecha y en signo de victoria cuando logró terminar de comer sin volverse un desastre por eso. Todos se pararon de la mesa y se fueron a la sala de nuevo, para disfrutar de unas tasas de té.
Tanto Mikoto como Hinata charlaban animadamente sobres sus encuentros pasados, los conciertos y la familia de Hinata. Mientras, Sasuke a penas terminado el almuerzo se había retirado por fin asía su habitación y no había salido desde entonces, mientras Itachi participaba en algunas ocasiones, pero después de una hora se retiró para seguir descansando, pues al parecer aun no se reponía del todo.
Sasuke bajó tres horas más tarde y sonrió satisfecho de saber que Hinata ya se había ido. inconscientemente recordó como había ido vestida ese día, y de lo distinta que había estado en otras ocasiones, pero a penas tuvo conciencia de lo que pensaba, meneó la cabeza varias veces. Se fijó bien y vió a su madre, quien aun estaba en la sala revisando al parecer unos documentos. A veces se olvidaba, al ver a su mamá siempre en casa, que ella también formaba parte de las empresas Uchiha.
Se giró en dirección a la cocina en busca de algo para beber cuando su madre le llamó, y nuevamente una corazonada de que lo que le dijera, estaría relacionado con Hinata, apareció. Y no se equivoco…
—Sasu-chan, qué bueno que te veo. Verás, ya que es fin de semana, le dije a Hinata que mañana irás a su casa para hacerle compañía, ¿qué te parece? —Le preguntó risueña. Sasuke, sin poder aguantarlo más en ese día, explotó.
—¿QUÉ? ¡ESO NUNCA! —Gritó enojado. ¡No era posible! Cuando por fin creía librarse de ella, ahora le decían que tenía que pasar hasta sus días de descanso con esa chica. No, imposible ¿es que esa chica no tenía amigos? Si necesitaba compañía pues que llame alguno de ellos. Además, hace unas horas había hablado con Naruto y tenía planes para ese fin de semana, no es que disfrutara salir de fiesta y menos si tenía que cuidar de su borracho amigo mientras alejaba a sus fanáticas, pero Naruto le había rogado asistir porque se trataba del cumpleaños de Sakura y no podía fallarle, así que con desgano había aceptado. Pero ahora se alegraba de hacerlo, porque había conseguido una excusa para no hacer lo que le pedía su madre. Todo eso pensaba el azabache, pero de lo que no se acordaba era que hace unos momentos le había gritado, y una gota sudor se le deslizo por la nuca, cuando sintió la fuerte ira provenir de ésta.
—¿QUÉ DIJISTE S-A-S-U-K-E? —Gruñó furiosa y Sasuke sólo trago saliva... Esa sería una larga noche.
Suspiró con desgano. Al final no había sido capaz de negarse, y había sido obligado a ir a visitarla tal como se lo habían pedido. Su madre incluso le había comentado de que Itachi le había dado detalles sobre la promesa de ir a visitarla todos los días. Por poco no fue directamente en busca de su hermano para matarlo. Al final lo único reconfortante es que solo tendría que estar dos horas por día y podría irse. Le hubiera gustado que el tiempo fuese menos pero no se quejaba. Admitía que se había pasado un poco con su madre. Miró la hora en su celular, aún era temprano, las 2:15 para ser exactos; se paso el torso del brazo para secarse el poco sudor a causa del intenso calor del medio día y se acercó un poco más, para tocó el timbre de la enorme casa. Tras reportarse por el íntercomunicador, no pasaron más de tres minutos cuando una de las criadas se hizo presente, dejándolo pasar.
—Bienvenido de nuevo Sasuke-sama. Ya se nos había informado de su venida hoy. Sígame por favor, le llevaré al salón en donde se encuentra Hinata-sama.
Así mismo Sasuke siguió a la mujer mayor.
Tras pasar largos pasillos el azabache captó el sonido de una melodía. que se le iba haciendo cada vez más clara a medida que avanzaban. Finalmente se detuvieron frente a dos enormes puertas, por las cuales, reconocío que sonido provenía detrás de ellas. La mujer las comenzó a correr, pero antes de abrirlas por completo le pidió que hiciese silencio, y una hermosa melodía llego a sus oídos.
Cuando entró no pudo evitar sentirse sorprendido ante la visión. Un enorme piano de cola negro se encontraba en medio de la habitación y en la banquilla, sentada, tocando al compás de una dulce melodía, estaba Hinata.
La mujer se retiró y él sólo permaneció observando. Veía con curiosidad como las delicadas y delgadas manos se movían con destreza a lo largo del teclado, casi parecían que bailasen. Se encontraba concentrado siguiendo los movimientos del cuerpo de Hinata, que se mecía de un lado a otro. Tenía que admitirlo, la chica era muy buena, y no lograba concebír que el hecho de que fuese capaz de tocar así, aún encontrándose ciega.
Se mantuvo en el mismo lugar, y cuando ésta terminó, con lentitud camino en dirección a ella, divertido de que aún no se percatase de su presencia. Cuando por fin llegó hasta su lado, se decidio en hablarle…
—No eres mala —le comentó, sintiendo que su sonrisa se ensanchó más cuando la vió respingar del susto.
—Sa-Sasuke-san... Bu-buenas tardes, bi-bienvenido —dijo esta sonrojada inclinándose un poco.
—Me sorprende que puedas tocar bien cuando en todo lo demás eres torpe —se burló, aunque lo que dijo, en verdad lo pensaba. Hinata se sonrojó más ante el comentario y bajó la cabeza como un intento de ocultarlo.
—Me… ¿Me escuchó?...- preguntó con deje avergonzado
—Hum… Tocas bien Hyuga, tengo que reconocerlo.
—¿Us-usted cree?... yo me equivoqué varias veces, y... —tras el comentario, Sasuke no pudo evitar sorprenderse, ¿equivocado? él no era ningún experto en el tema de la música clásica, ni tampoco sobre piezas de piano, pero lo que él había oído le había parecido muy bien interpretado... Además que de haberse equivocado tampoco era suficiente para catañogarla; después de todo no podía olvidarse que estaba ciega.
—Así que una chica modesta —expresó con burla.
—Yo… yo no soy modesta —dijo algo nerviosa, ante lo cual Sasuke se sintió irritado, verla actuar así le recordaba a como había tenido que soportar lo mismo en otras ocasiones. Y nuevamente el pensamiento se hizo presente: está actuando. Entonces una sonrisa se formo _ Mi madre lo dijo, que habías ganado competencias y dado conciertos, no creo que haya necesidad de ser modestos —soltó de forma fría, y vió como ella agachaba la cabeza nuevamente. No le importó incomodarla. Tratando de ser modesta, pese a ser alguien con un orgullo que debe de tener un Hyuga. No hay necesidad de ser modesto. Lo más probable era que ella estuviera buscando llamar su atención con falsa modestia de pura dama. Pero ese tipo de cosas no van con él, no se iba a dejar engañar con la actitud de esa chica, porque se estaba seguro de que todas las chicas eran iguales cuando se trataba de seducirlo... usasen las técnicas que usasen . Ya lo había vivido mucho como para dejarse engañar por una cara bonita.
—Aun me falta técnica. No soy tan buena como creen —dijo ahora sonriente, como tratando de superar la anterior incomodidad. A Sasuke casi se le escapó una risotada por su expresión. "No lo creo", se dijo internamente.
Sasuke se alejó de ella y caminó alrededor de la sala que al parecer no era solo el salón de prácticas, sino que también el de lectura. Había tres enormes libreros a lo largo de la pared y dos sofás acomodados cada uno a extremos de los estantes. Sin permiso tomó un libro y lo ojeó. Nada interesante. Tomó otro e hizo lo mismo. Repitió eso varias veces hasta que se aburrió, todos eran libros extranjeros, novelas u libros de historia, nada interesantes por el momento. Se giró y Hinata seguía sentada en el banquillo del piano, callada y sin moverse, al parecer esperando por que dijese algo.
Pensativo, meditó si hacerlo o no. Estaba aburrido, y sin más que hace, así que ¿por qué no intentar ser directo? Tal vez las cosas podrían terminar más rápido si lo hacía. Esbozó una sonrisa y se acercó para colocarse nuevamente a su lado.
—Dime algo Hyuga, he tenido algo de curiosidad... ¿qué piensas de mi? —Reprimió su risa al ver como esta se atragantaba, y en eso volvió a preguntar— ¿Cuál es tu opinión de mi?
—Eto… —Hinata boqueó y se cubrió la boca con la mano, parecía realmente pensarlo, cosa que le pareció interesante al azabache. _ Si lo quiere saber… yo… bueno, a mi... —boqueó varias veces más y Sasuke no pudo evitar pensar que parecía un pez. Él no se caracterizó jamás por ser paciente, pero le interesaba la respuesta y sabía que la Hyuga necesitaba su tiempo para organizar su larga lista sobre sus buenos puntos. Pero lo primero que dijo lo dejo confundido, por no decir desorientado…
—Pues… es u-una pe-persona algo ¿inaccesible?… —Dijo casi en un susurro.
— ¿"Inaccesible" dices?... esto es nuevo —dijo mientras se pasaba una mano por el cabello. ¿Es que eso es lo que ella considera un alago?, se pregunto a sí mismo.
—Go-gome… No su-suspe explicar… es decir, n-no se ofenda… es so-solo que, S-Sasuke-san me pa-parece una persona increíble… En el instituto, es el más inteligente, el mejor en deportes, y el más popular… —mencionaba roja mientras jugaba con sus dedos. Sasuke suspiró, no se había equivocado, buscaba alagarlo.
—Pa-para ser sincera, le te-tenía miedo, pero he po-podido compartir con usted, he cambiado de parecer —fue ante esas palabras que Sasuke detuvo sus pensamientos de victoria...
¿Él? ¿"miedo"?
La miro extrañado y se irritó al ver sus ojos vendados, puesto que si no los tuviera no tendría la necesidad de hablar y exigir una explicación de por qué una chica sentiría miedo de él en vez de amarlo. No es que lo quisiera.
_ ¿Yo te daba miedo? ¿Por qué? —Preguntó con vos firme y fuerte, cosa que hizo temblar a Hinata.
_ Bu… eso es porque… yo, siempre había visto a Sasuke-san como una persona fría que su-suele ser algo e-egocéntrico, y un po-poco gruñón —confesó totalmente sonrojada jugando mas ávidamente con sus dedos.
Sasuke se le quedó mirando por unos momentos antes de responder.
—Tú...¿ a caso no te enseñaron a ser disimulada? Por lo menos pudiste haber mentido, ¿o no? —Preguntó con tono sarcástico mientras lucía una ladina sonrisa. Aparentaba ser cohibida y recatada pero no parecia tener problemas en soltar aquellas palabras.
—Yo… Gome… no fue mi intención, ser descortés —dijo poniéndose de pie e inclinándose un poco en dirección diagonal a donde el estaba. Más no se molesto en decirle, pese a que le causó gracia.
_ Pues no lo parecía. Por lo menos, eres honesta —dijo, pero luego se reprendió, ¿"honesta" había dicho?, pero si en verdad era así, algo no estaba bien y sabía como averiguarlo…
_ ¿Te gusta alguien Hinata? —Preguntó el azabache directo, tal como suele ser. Debía de averiguar cuáles eran sus intenciones si decía tenerle miedo. Vió a la peliazul titubear y a medida que pasaban los minutos colocarse cada vez mas roja, entonces pensó, que la tenía. No se había equivocado, esa chica estaba enamorada. Bastaba con ver lo roja que estaba para saberlo. Ahora sí, era hora de su contraataque. Esa chica planeaba burlarse de él, pues no le daría la oportunidad. _ Estas roja como un tomate Hyuga, así que es obvio que hay alguien que te gusta —dijo burlón, esperando una respuesta, entonces la vio titubear nuevamente.
_ ¿P-por qué tan d-de repente? ¿Por que le in-interesa? —Habló tan bajo que le costó oírla.
_ No me interesa. Te pregunté para ver si de verdad eres tan honesta, y al ver lo roja que te has puesto con la pregunta no se puede negar que lo eres.
_ Bu-bueno, la verdad es que si hay a-alguien —dijo está nerviosa y sonrojada. Y Sasuke no pudo evitar pensar que la tenía. La tonta había caído en su trampa y se le confesaría y él de una vez por todas la rechazaría. ¿Y la tonta pensaba que se creería su cuento barato de que no le interesaba? Incluso tal vez al rechazarla esta le pediría que no se volvieran a encontrar de nuevo y él retornaría a sus días pacíficos. Sus padres no podrían culparlo por rechazarla.
_ Sé que será in-incomodo, pero lle-llevo un ti-tiempo pensándolo… y creo que es una bu-buena oportunidad…
Sasuke ya sonreía victorioso, cuando… _ A mi m-me gu-gusta Na-Naruto-kun… —dijo en un susurro, tan bajo que creyó haber escuchado mal… ¿verdad?
—¿Naruto? —Preguntó para rectificar y con su vista bien fija en ella para que no se le escapara nada, la vio asentir sonrojada.
¡¿DE VERDAD?!
Por fin un nuevo capitulo, espero no este muy corto...
De verdad ciento la tardanza, pero con las clases no había tenido tiempo publicar sin mencionar que me ha costado un poco desarrollar esa historia.
Mando mis agradecimientos a la persona que me ayudo con este capitulo... Methy ^_^
También agradezco mucho las personas que me han dejado comentarios, ya a los que han dejado la historia como su favorita...
Sinceramente me hace muy feliz saber que la historia gusta y que la están siguiendo.
Seguiré haciendo lo posible para poder seguir publicando los siguientes capítulos y no tardarme tanto en cada uno
