Capitulo 10
Primera parte
_ Eto… ¿Sasuke sucede algo? –Se decidió por preguntar por fin con cierta duda. Se encontraba algo preocupada por el Uchiha, hace por lo menos una hora que este se había mantenido en silencio y eso era algo poco común en él. No es que el hablase mucho realmente, sin embargo no solía ser tan callado, Sasuke siempre trataba aunque sea de mantener una amena conversación con ella, pero en esta ocasión apenas y le había dicho "hola"… Si no fuese porque llevaba rato escuchando gruñidos y bufidos de su parte, hubiese pensado que él no estaba ahí y se había ido sin avisarle.
_ No pasa nada. –
Al escucharle solo pudo preocuparse más, algo debía de pasar para que el estuviese de esa forma. No es que quisiese que algo ocurriera pero no veía explicación a su comportamiento; no creía que se tratase de un simple mal humor pues si de ello tratase, entonces el no dejaría de hablarle, sino que diría todo de forma directa y cortante.
Concluyo entonces, que algo le ha debió de haber pasado y se deprimía, de solo pensar que este aun no confiaba lo suficiente en ella como para decírselo. No es que esperase su plena confianza pues llevaban poco de ser amigos, pero aunque sea esperaba que el azabache pudiese sentirse cómodo con ella.
Nuevamente el silencio tomo predominio. Sintiéndose ignorada, se apoyo más del respaldo de su cama y tomo uno de sus cojines abrazándolo con fuerza, hundiéndose en el, buscando una distracción y pensar en alguna otra cosa.
Estaba comenzando a divagar cuando el sonido de la guitarra eléctrica le hiso reaccionar… Confundida se pregunto de done venia cuando escucho como Sasuke hablaba…
_ Bueno… - le escucho decir y comprendió que el anterior sonido se debía de tratar del tono de llamada del azabache y por ende este estaba contestando.
_ En unos minutos estoy allá… ¿Estás en tu casa no? – Lo escucho preguntar y luego se sorprendió de oír sus pasos en la habitación.
_Estaré allí en 30 minutos – Fue lo último que llego a oír de él, antes de escuchar como la puerta de su cuarto era abierta.
_ ¿S-se va? – Se atrevió a preguntar, se recrimino internamente por que su voz sonase temblorosa.
_ Hay alguien que tiene algo que tratar conmigo… Nos vemos el lunes Hinata. – Le dijo y luego, sin darle tiempo siquiera de asimilar la información dada o de contestar a su despedida, salió de su cuarto…. Lo supo al escuchar como la puerta era cerrada.
Se mantuvo inmóvil sobre la cama durante un rato… por un momento se vio tentada a llamarle pero se contuvo, a sabiendas de que luego no tendría motivo para hacerlo, ni mucho menos una razón justificable que darle. Así que frustrada y reprimiendo una creciente sensación de soledad, se dejo caer de espaldas sobre la cama y se abrazo con más fuerza a su almohada… ¿ahora qué? Se pregunto tras un rato de divagar. Ese día lo tenia completamente libre, pues no tenía cita con el doctor y kurenai no vendría tampoco, así como Kiba y Shino que solo están los fines de semana... Suspiro de nueva cuenta… no lo admitía en voz alta pero era gracias a ellos, y con ellos se refería también a cierto azabache, que sus días podían ser pasables…. porque siendo realistas, no hay mucho que hacer en su actual estado.
Unos golpes en su puerta la hicieron reaccionar, su corazón se acelero por un momento de pensar que tal vez Sasuke había vuelto, pero al escuchar la voz de su criada, no pudo negar que sintió cierta decepción. Se enderezo y sentó correctamente antes de permitirle la entrada.
_ Hinata-sama, siento molestarla pero muchas nos sentimos curiosas por la pronta ida de Uchiha-san… ¿paso algo? – pregunto la mujer, su voz se escuchaba cada vez más cerca de ella.
Ante su pregunta y la evidente preocupación en su tono hizo a Hinata sonreír.
_ Nada malo Aoi-san… es solo que se le presento algo y ha tenido que irse. – dijo recordando la llamada.
_ Con que era eso… Ya nos parecía raro que él joven la dejase sola… Dígame, ahora que tiene su tarde libre, ¿desea que le ayude en algo? – pregunto esta y Hinata lo pensó… Sonrió una vez tuvo una idea de que hacer.
_ Si no es mucha molestia, por favor, me podría buscar algo dulce y un té. – Pidió esta amable a lo que Aoi sonrió.
_ Claro que no es molestia Hinata-sama, estamos para servirle… En un momento le traigo le que me pide. – le dijo y estaba por irse a cumplir el pedido cuando la detuvo la voz de Hinata.
_ Podrías llevarlo por favor al salón. – pidió esta y su criada comprendiendo asintió.
_ Como usted desee… apenas esté listo se lo llevo. – le dijo, pero se detuvo nuevamente antes de irse. _ ¿Le gustaría que la acompañase? – pregunto aun imaginándose la respuesta que recibiría.
_ No es necesario, puedo llegar sola. – le dijo sonriente… aunque en el interior se sentía algo incomoda. Pese a que ella era capaz de moverse dentro de la mansión sin mayores problemas, aun había muchas que le ofrecían su ayuda… No es que le molestase, pero no le gustaba abusar ni depender tanto de aquellas amables mujeres que ya debían de tener suficiente con limpiar la caza y cuidar de sus necesidades todo el tiempo.
Su criada no discutió más y ella alegre se dispuso a emprender su camino al salón… Sin poder evitar extender un poco los brazos asía el frente… caminaba de forma lenta pero fluida y sin desviarse. En su mente solo estaba el conteo: ahora, veinte pasos derechos, luego quince a la derecha, seis a la izquierda, luego dos pasos laterales para abrir la puerta y ¡Bingo! Ya estaba en el salón, lo supo al sentir el relieve de la puerta contra sus dedos; aquel tramado solo lo poseía la puerta de ese salón ( se enorgullecía, pues había costado trabajo aprenderse de memoria aquello por su tacto).
Con parsimonia camino recto desde la entrada, extendió sus manos y pronto hallo el taburete que buscaba, con torpeza se acomodo en él y luego su mano derecha se alzo y dio con la tapa del teclado de su gran piano. Sonrió con cierta satisfacción al sentir la fría y lisa madera del enorme instrumento… Levanto la tapa con delicadeza y luego retiro la tela que se extendía sobre el teclado, finalmente poso sus delgados dedos en las frías teclas.
Sus yemas se deslizaron a lo largo del teclado e hiso presión en varias teclas y una sonrisa alegre se esbozo en su rostro, al escuchar salir las primeras notas…
Cuanto había extrañado ese sonido.
No es que tuviese tanto tiempo sin tocarlo, pero ahora con Sasuke y sus amigos visitándola casi a diario apenas y podía tomarse su tiempo para sentarse a tocar, muy diferente a antes del accidente, que prácticamente tocaba todos los días. Claro tampoco es que se quejase de aquellas visitas pues para ella, como reconoció hace unos momento, eran su mayor entretención.
Emocionada e impaciente por tocar aquel preciado instrumento, que más que una herramienta musical, era su amigo… Porque si, para ella, por muy tonto que se pudiese escuchar no mentiría en decir que consideraba aquel instrumento como un amigo más, uno que la había apoyado en sus momentos más difíciles.
Un ejemplo seria cuando ocurrió la muerte de su querida madre, Hanabi su hermana menor se había encerrado y no quería escuchar nada de ella, paso mucho tiempo hasta que la menor le dirigiese la palabra, y su padre que no hacía más que ignorarla. Pese al apoyo de sus mejores amigos, se apena de admitir, que no llego a ser suficiente; entonces lo único que le ayudo a aliviar y aminorar el dolor, fue su querido piano. Pese que la hacía recordar a su madre, era más la felicidad por los hermosos recuerdos, que el dolor de recordarla y no tenerla a su lado.
Se le había formado una sonrisa melancólica en el rostro, pero esta se borro de inmediato dando lugar a una más alegre. _ Eso es pasado – Se dijo, antes de ponerse a pensar que melodía iba a tocar. Se demoro unos segundos en poder decidirse, a su mente llego una que tenía tiempo de no tocar.
Ya decidida la pieza que deseaba interpretar, la primera nota sonó y tras esta retumbaron las siguientes, a los segundos ya se podía escuchar una dulce melodía… Sonrió divertida al sentir las ondas de sonido vibrar en la punta de sus dedos desde el teclado… Siempre las había sentido, pero a causa de su nuevo estado, le era posible sentirlo con mayor claridad, cosa que consideraba era racional, siendo que sabía de que cuando uno pierde uno de sus sentidos otros se agudizan.
Mientras tocaba, recordaba la primera vez que compuso, cuando escribió esa canción, porque si… aquella hermosa melodía que se escuchaba y que dejaría a más de uno encantados era una composición propiamente de ella… una que escribió en un momento de valentía, queriendo saber si ella era capaz de hacerlo también. En ese tiempo estaba enamorada de muchas canciones, y un día erro en una de las notas mientras trataba de tocarlas, ese error genero una melodía totalmente diferente pero que sin embargo no sonó mal, o eso pensaba ella. A partir de ese momento, comenzó de apoco a mezclar notas, pronto tenia, aunque cortas, armoniosas y agradables tonadas.
Fue un día, en el que sus sentimientos estaban a full… en el que no se sentía capaz de aguantarlo más tiempo, que mientras tocaba notas al azar; lo que podría considerarse la primera canción que compuso, surgió… Realmente no comprendía como termino haciéndolo, lo único que recordaba claramente, era aquellos fuertes sentimientos y la causa de los mismos…
Con el tiempo, ya había aprendido a no sentirse más afectada de lo necesario con lo que su padre le decía, así como que ya comprendía y aceptaba la opinión que el mayor poseía de ella. Sin embargo, aquel día no fue capaz de soportar sus duras palabras.
« Me he rendido contigo… He decidido hacer de Hanabi mi nueva heredera… Mo voy a trasladar a Estados Unidos este mes, he decidido llevarme Hanabi, la ingresare en una de las academias de allá.»
Esa, entre otras cosas, fue lo que le dijo su padre aquel día… En ese instante se sentía tan perdida y dolida que no sabía que hacer. Lucho por no dejar escapar lagrimas frente a su progenitor y le sonrió lo más honesta posible a su hermana, deseándole buena suerte, en verdad le deseaba bien a ambos… El saber que no sería la heredera no había sido una sorpresa, era algo que todos y ella misma esperaban; pues sabía muy bien que no poseía la características necesarias para serlo y tampoco era algo que realmente deseara, no era un puesto por el cual llegaba a aspirar pero sabia, cuán importante era aquello para su padre y el haberle fallado, era lo que en realidad le dolía, saber que ya no tenía más oportunidades para hacer feliz y orgulloso a su padre, y en todo caso, lo que más mortificaba, era que no podía dejar de sentirse apartada.
Una vez quedo sola en la casa aquel día, pues su padre tuvo que ir a hacer alguna diligencia y su hermana tenia clases en la tarde, se dejo vagar por la casa, pensando en todo lo que le habían dicho y se había enterado.
Sin darse cuenta, se encontraba de pie frente al salón… fue así que termino sentándose en aquella misma banca frente al piano y dejo que sus emociones fluyeran.
Las últimas notas fueron tocadas y la canción se vio culminada. Sonrió complacida una vez termino, no se trataba de la mejor canción, ni tampoco era perfecta, pero era algo muy preciado para ella y le alegraba enormemente saber que aun podía tocarla pese a no ser capaz de ver el teclado… La verdad es que si perdiera la opción de tocar el piano por el estado en el que estaba, realmente no se creía capaz de seguir sonriendo como lo hacía ahora.
Escucho unos aplausos y se sonrojo avergonzada, aun no se acostumbraba a que la escuchasen tocar, mas si se trataban de piezas compuestas por ella. Era por aquello mismo que nunca había mostrado a nadie las canciones que estaban grabadas en su reproductor, aunque en realidad había una razón primordial por la cual le apenaba que lo escuchasen…
_ Hinata-sama como siempre tan increíble… Siempre me ha gustado esa canción y ha tocado precioso – dijo Aoi quien al parecer traía lo que había pedido, supuso ella.
_ Gra-gracias Aoi-san – dijo apenada mas ofreciéndole una leve sonrisa… pese a que le avergonzaba ser oída y no creía ser tan "increíble" como aquella mujer decía, le agradecía y se alegraba por aquel alago.
_No hay de que… por cierto, le he traído los dulces y un té. – le informo poniéndolos a un lado de ella en una banca que ella misma había puesto y luego le indico a Hinata en donde se encontraba.
_ Gracias – dijo de nuevo, antes de levantar la taza y luego posarla en sus labios… inhalo el delicioso y relajante aroma antes de darle un sorbo…. Sonrió feliz, era su te favorito.
_ Emma lo trajo, su familia le mando un poco y como ella sabe que el té de Sakura es su favorito. – comunico.
_ Dile a Emma-san que muchas gracias. – dijo con su dulce tono que llevo a su criada a sonreír.
_ Se lo diré… así que con su permiso que aun tengo deberes pendientes. – informo antes de retirarse.
Hinata sonrió nuevamente por el delicioso aroma y dio de otro sorbo, siempre le había agrado el sabor de aquel té. Estiro su mano para agarrar el dulce que le habían llevado; tanteo el aire un poco antes de dar con la ajena textura, tomo uno y lo degusto... dulce y crujiente... así tomo de otro, hasta que pronto había de haber acabado con todo lo que se encontraba en su plato o eso imaginaba ella, pues no sentía nada más. Dio lo últimos sorbos a aquel delicioso te y sonrió complacida al sentirse satisfecha.
Suspiro relajada y se pregunto qué tocaría ahora… A su mente vino otra canción, la cual hasta hace poco es que se había acordado de ella… Muy pocas veces había tocado aquella melodía, solo cuando estaba aprendiendo a tocarla… la llevo a piano pues le gustaba la melodía, pero ahora tenía cierta atracción por la letra, pues sentía que de alguna forma le resultaba parecida al estilo que le gustaba al azabache.
¿Quién lo diría? Que allegaría un día en que una canción le recordaría a Sasuke… ¡es más! Qué llegaría pensar en él mismo e incluso llegar a convertirse en su amiga… Ella no, de seguro ella nunca pensó que llegaría siquiera a intercambiar alguna palabra con ese distante azabache, pero ahí estaban, conversando todos los días, siendo amigos.
Se rió… las circunstancias por las cuales eso estaba ocurriendo tampoco era normales ni las mejores, y el comienzo de su relación tampoco fue la mejor. El recuerdo de un frió azabache haciéndole compañía en el hospital se hiso presente… sonrió... Era extraño como los recuerdos y memorias resultaban ser diferentes para ella ahora… Su mundo, había cambiado de forma tan repentina, que sinceramente, a veces le costaba asimilarlo.
_ Todo fue tan inesperado. – susurro, recordando cual había sido la causa... Llevo una mano hasta la venda que cubrían sus ojos; sus dedos rozaron por sobre la tela, sobre el lugar en donde se encontraban sus ojos y su semblante regreso a ser uno melancólico como hace un rato… _ Todo irá bien Hinata… volverás a ver, aun quedan posibilidades, el doctor lo dijo. – se susurro mientras se rodeaba con su brazos como si tratara de animarse a sí misma.
[Flash back]
_ Entonces… ¿No estoy mejorando? – pregunto con tono calmo, mas su postura era tensa.
_ No es que no hay habido mejora Hinata-sama. – dijo una voz gruesa, sabia pertenecía al doctor Kazuo. En esos instantes estaban en su consultorio en el hospital de su familia. El la había mandado a llamar pues los resultados de sus últimos exámenes estaban listos y como le acababa de informar hace unos momentos a ella no eran enteramente los esperados.
_ No comprendo. – dijo algo confundida pues le acaba de decir que su vista no daba muestra de estar recuperándose.
_ Lo siento Hinata-sama al parecer no me he explicado cómo se debe…. El tratamiento que le impuse surtió efectos y por los resultados se verifico que el problema estaba solucionado y como tal curado.
_ ¿Entonces… porque mi vista no ha regresado aun? – estaba tratando de sonar calma pero sabía que había fracasado cuando su vos salió algo quebrada.
_ Me avergüenza decir que eso es algo que aun no comprendemos… De acurdo con los resultados podemos decir que usted esta debidamente curada, pero por alguna razón que desconocemos por el momento no ha habido muestra de que su vista este regresando.
_ ¿Y es que no hay más casos clínicos parecidos al mío de los cuales pueda comparar? – pregunto aun sin poder ocultar lo quebrado de su voz….
_ Los hay, es por eso que estamos confundidos… De acuerdo con los registros mas lo que sabemos… Se supone, incluso antes de que el tratamiento estuviese concluido, su vista debió de haber mostrado una progresiva mejora en al menos una semana, sin embargo eso no se ha dado ni si quiera ahora que falta poco para cumplirse un mes desde el accidente.
_ Pe-pero usted dijo que podría durar el periodo de un mes más o menos, para que mi vista regresase… - Dijo recordado lo que el doctor Kazou le había dicho iniciando su tratamiento.
_ Ciertamente yo dije eso, pero como dije para este momento usted ya debió de haber mostrado alguna mejora, lo que no ha pasado…
_ ¿Eso quiere decir que ya no tengo oportunidad de recuperar la vista? – pegunto con evidente tono de decepción y aflicción, se mordió el labio forzándose a aguantar, pues el deseo de llorar se hacia creciente.
_ ¡Claro que puede Hinata-sama! – Ante tal exclamación Hinata no pudo evitar respingar asustada… no recordaba que había alguien más que ellos dos en ese consultorio.
_ Señorita Yukimura contrólese por favor. – pido el doctor con evidente tono de reproche… Sonrió un poco y se cubrió con una mano para no ser vista, por alguna razón le resulto cómica la situación, ya se imaginaba la escena… el doctor con el ceño fruncido y la enfermera con la cabeza gacha y apenada…. Gracias a aquella mujer se había calmado.
_ Lo… Lo siento señor… Hinata-sama. – se disculpo esta con ambos, con cierto tono arrepentido.
_ No se preocupe Yukimura-san… Me alegra escuchar que aun tiene esperanzas. – dijo la ella sonriéndose pese a que no sabía a ciencia cierta en donde estaba la enfermera ubicada.
_ Pero no solo yo Hinata-sama… Todos la tenernos, el doctor también y usted de igual forma deberá tenerla. - dijo esta con vos alegre, lo que causo que su sonrisa se ampliara.
_ Ciertamente Hinata-sama aun quedan métodos que no hemos probado… Seguramente habrá algo que podamos hacer.
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[Fin Del Flash back]
Lo que siguió a esa conversación, fue sobre las próximas y nuevas pruebas que se harían… El doctor le dijo que contactaría con la rama del hospital que se encontraba en el extranjero, por alguien que pudiese ayudar con el caso, le explico que mandaría sus datos a aquellas personas con la esperanza obtener otras opciones.
No mentiría si dijese que estaba sorprendida… Por generaciones la familia Hyuga había sido reconocida por su amplio conocimiento en la medicina y principalmente por su inquebrantable orgullo. Que su doctor admitiese abiertamente contactar con otro hospital, aun siendo rama de los Hyuga, seguía siendo algo asombroso y agradable de escuchar. Ahora no podía evitar sentirse contenta y más confiada, pues eso solo demostraba cuan dedicado estaba el doctor Kazuo de conseguir una cura o solución para ella.
Con ese pensar… ya más tranquila, se dijo que eran suficientes emociones por ese día. Cuidadosamente cerro a tapa del piano y con lentitud se puso de pie, antes de retirarse roso suavemente la madera como si tratarse de una caricia.
_ Hasta luego amigo. - susurro antes de alejarse y caminar… esperaba ella… asía la puerta. Sonrió triunfal al comprobar que había llegado sin problemas a objetivo, la corrió silenciosamente y salió por esta, la cerro tras de sí y luego se giro… ¿Ahora qué?
Sonrió una vez supo a donde quería ir, y entones, a paso lento se encamino por el pasillo. Pocas veces había ido sola en esa dirección pero confiaba en poder recordar el camino, después de todo, por más que no pudiese ver, esa era la casa en la que había vivido por dieciséis años.
Pronto el olor de jazmines y lirios inundo sus fosas nasales y se jacto de saber que iba en buen camino; cuando el olor se volvió más intenso y que una ligera briza soplo y acaricio su rostro, supo entonces que esa era su parada.
Esta vez, un tanto insegura, levanto las manos asía el frente y las movió como buscando algo…. Pronto su mano izquierda choco contra una de las columnas que buscaba y apoyándose de esta se dejo caer, acomodándose como siempre en el borde, deslizo ambas piernas por el mismo, dejándolas colgar; las movía desigualmente, una delante y otra atrás, adelante y atrás, así progresivamente.
Una de sus manos viajo hasta el bolsillo derecho de su chaqueta, del cual saco su tan conocido reproductor. Tardo un buen rato antes de ponérselos, pues los audífonos como se debe de esperar estaban hechos completo un lio. Con una dificultad, más de lo normal, tardo por lo menos unos diez minutos en logras su objetivo, una vez desheredados (con cierta satisfacción) se acomodo uno de las auriculares respectivamente en cada oído, ya bien puestos, se dispuso a buscar lo que iba a escuchar. Movió su dedo de forma lenta, contando en que parte debía de estar la lista que buscaba y cuando creyó estar en la correcta pulso el botón del medio y sonrió complacida al escuchar que había acertado… La música clásica inundo sus sentidos y esbozo una sonrisa más amplia ante la pieza que se reproducía, Bach – Cello Suite No.1 Prelude in G Major.
Tenía otras favoritas, pero aquella era la interpretación que más le gustaba y que sentía iba conforme ese instante (aunque fue casualidad que se reprodujera)… es decir, la pieza podría expresar muchas cosas, pero por alguna razón que no comprendía, para ella, cada que la escuchaba no podía evitar recrear en su mente la imagen de una gran bosque en pleno apogeo de la primavera… las imágenes de un bosque despertando, la luz del sol de mañana atravesando el espeso follaje de los arboles, reflejándose en las gotas de roció, deslizándose entre las hojas y flores las cuales destacan por sus variados coloridos…. Como se dijo, nunca comprendió de donde provenía tal imagen de fantasía que distaba de lo que realmente expresaba, pero tampoco se había molestado en cambiarla, le agradaba. Y claro que ella nunca hablaría sobre aquella imagen a otros pues sabía que muchos diferirían, por ello lo guardaba como un secreto.
Así estuvo escuchando e imaginando cada una de las piezas que se reproducían… a veces no solo se imaginaba escenas sino que también cortas historias. Otra cosa que nunca había dicho a alguien. Disfrutaba de crear e imaginar fantásticas historias de fantasía, con criaturas mágicas, como hechiceros, sirenas, hadas y ángeles… Aunque si lo pensaba bien, había un apersona que podría saber de su manía por crear historias y esa era Hanabi, cuando era pequeña solía contarle cuentos improvisados con el objetivo de dormirla cuando esta llegaba a su cuarto llorando por alguna pesadilla.
Como extrañaba aquellos días.
En fin, aquellas noches quedaron a atrás, y ahora es ella misma quien se crea historias cuando va a dormir, era algo infantil y lo sabía, pero le gustaba imaginárselas, en ocasiones participar en ellas como un personaje más, hasta que así, poco a poco, el sueño la venciese…. Últimamente, aquello había sido también una de las formas que había hallado para mantenerse tranquila por las noches, sin la necesidad de divagar más de lo necesario… Desde hace un mes que las noches que solían calmarla se habían vuelto solitarias y escalofriantes, e incluso en ocasiones… eternas.
Tan ida estaba, que respingo asustada ante la sensación de una mano posarse en su hombro. Se quito el auricular a tiempo para escuchar como Aoi se disculpaba por sorprenderla.
_ No quería interrumpir, pero venia a avisar que la cena está lista. – le informo a joven mujer mientras la ayudaba a ponerse de pie.
_ Bien… gracias por venir a decirme. – le agradeció una vez estuvo de pie. Se sorprendió al escuchar que la buscaban para la cena, el tiempo había pasado volando y ella ni cuenta se había dado, aunque en realidad, eso no debería de ser extraño después de todo, desde el incidente y su nuevo estado, había empezado perder la noción del tiempo, tal vez debido a que no podía estar pendiente de la hora.
_ Por cierto Hinata-sama, no sabe lo que me sorprendió el no encontrarla más temprano en el salón… - le dijo esta en tono de reproche el cual Hinata capto y agacho la cabeza por ello.
_ N-no fue mi intención… Yo… solo quería algo de aire… No lo volveré a hacer Aoi-san. – se disculpo, en realidad no había considerado avisar primero que se iba a mover, lo cual si lo penaba bien era lo que debía de haber hecho.
_ No es que no pueda Hinata-sama, es solo que la próxima quiero estar enterada… Cundo llegue al salón y no la vi me lleve una gran sorpresa, la fui buscar a su habitación pero tampoco la encontré ahí, así que sin saber donde estaba me altere un poco, pensando que pudo haberse perdido o peor, haberse accidentado… Menos mal se me ocurrió buscar por aquí… cuando la vi sentada, quise reprocharle pero se veía tan concentrada e ida escuchando su música que prefería no molestarle. – le explico esta con sumo detalle mientras avanzaban por los pasillos.
_ L-lo si-siento…se disculpo mas apenada por los problemas que le causo a la buena de Aoi.
_ Eso ya no importa, solo la próxima vez procure avisar. – le dijo esta dulcemente a lo que ella asintió y le sonrió.
En la cena, logro terminar con su comida de forma rápida y eficiente, ya se había acostumbrado a comer sin la necesidad de ver, ya no derramaba nada y sus cubiertos parecían recoger la suficiente comida; aunque por otra parte, si bien ya lograba no hacerse un desastre a la hora de comer en lo que se refería a usar palillos estaba fuera de cuestión, por lo tanto comer con cubiertos extranjeros se había hecho una costumbre, otra cosa es que aun le costaba saber cuánto quedaba en su plato, las chicas estaban ahí para ayudarla, lo cual agradecía.
Ya estaba acostada en su cama y en pijama, preparada para dormir, cuando rememoro el particular día. Era curioso, acababa de pensar que había sido distinto, pero si lo meditaba bien, sus días eran habitualmente de esa manera antes del accidente y obviamente antes de conocer a Sasuke…
Sonrió… al contrario de lo que muchos podría pensar, estaba agradecida de haber tenido la oportunidad de conocer al azabache… En sus años como compañeros aquella actitud fría le intimidaba, pero también no mentiría al decir que como el resto sentía gran curiosidad por él. Siempre tuvo aquella duda consigo… ¿cómo seria hablar con él? ¿Qué clase de persona seria realmente tras aquella capa de frialdad e indiferencia?...
El, pese de ser frió y muchas veces cruel con sus palabras, siempre atraía a las personas que lo rodeaban sin importar en donde estuviese y aunque se mostraba como era, la gente no se distanciaba, lo aceptaban e integraban al grupo. Cuando lo observaba conversando con Naruto por primera vez y veía como el pelirrubio sonreía tan resplandeciente mente, no podía evitar pensar que había algo que no estaba viendo en el azabache... algo que gustaba a todos y por lo cual, Naruto lo había proclamado su mejor amigo años atrás.
Sin embargo, hasta hace poco, había podido hacerse una idea del porque…
[Flash back]
Venia de regreso del instituto, su guardián no pudo ir a recogerla por problemas con el vehículo y ella restándole importancia le dijo que podía regresar en el transporte.
Estaba sentada en uno de los asientos de la tercera fila a la derecha del autobús público. No pensaba en nada en particular y levanto la vista sin mayor interés, fue cuando lo vio… El azabache estaba a unos asientos delante de ella en la otra fila, no parecía estar haciendo nada relevante solo miraba al frente.
Entonces, en una de las paradas, una mujer mayor entro con varias compras, la pobre señora apenas y logro mantenerse en pie cuando el autobús arranco y reanudo su camino, no había asientos disponibles y sentía la gran necesidad de ayudarla de alguna forma pero se encontraba lo suficientemente apartada, además de la gente que no permitía el paso. Se encontraba tan preocupada que aquella mujer llegase a caer que no despegaba su vista de ella. Fue en ese instante que lo vio… el azabache se había puesto de pie, el pidió la parada y el autobús se detuvo, el bajo del vehículo y sin más preámbulos comenzó a caminar por la calle, logro divisarlo desde su ventana y este caminaba calmadamente, se iba acomodado unos auriculares rojos que le colgaban del cuello, que no había visto y se las puso sobre las orejas. Volvió su mirada a la señora y sonrió al verla cómodamente sentada en el asiento que había desocupado el azabache, pareciendo aliviada.
Tres cuadras después, por fin llego a su parada… Se bajo y caminaba en dirección a su casa cuando una tienda que estaba por el camino la distrajo, no pudiendo resistir el aroma los deliciosos crepes que ofrecían se detuvo…. Tardo varios minutos mientras comía e Iba saliendo del local satisfecha, cuando al otro lado de la calle, lo vio de nuevo… El azabache venia caminado por la calle de arriba y luego había cruzado una cuadra antes de la que le correspondía cruzar luego a ella.
[Fin Del Flash back]
En ese entonces no lo había pensado mucho y aquel día había quedado tan solo como un vago recuerdo. Pero hace poco la memoria había vuelto a ella y entonces no pudo evitar pensar en algo…. No podía asegurarlo, pero la idea de que Sasuke se había bajado antes de su parada, para cederle el asiento a aquella señora era algo que no la abandonaba. Entonces el pensar en Sasuke como una buena persona se convirtió en algo que no podía quitar de su cabeza, así como que el azabache no era aquella persona fría como se dejaba ver.
Recordó entonces la conversación que tuvo con Kiba el día que conocieron a Sasuke y lo que este había preguntado una vez él se había ido… El por qué razón le permitía estar junto a ella y por qué le había perdonado por causar el accidente… No les dijo mucho, sino lo mismo que dijo a los demás… Que tan solo había sido un accidente y por lo cual no tenia por que culparlo. Aunque Kiba no se lo tomo tan bien como debería y paso todo el tiempo que duro su visita (tres horas) para convencerla de que estaba en un error en perdonarlo tan fácilmente y que aunque sea tuvo que pedir una compensa, cosa que ella consideraba tonto e innecesario. Finalmente logro convencer a Kiba de que todo estaba bien, aunque también debió darle gracias a Shino por apoyarle… pues lo que lo termino convenciendo fue algo de que ella no les mentiría, cosa que la apeno un poco, pues no le agradaba que la enaltecieran de esa forma. Por último, Kiba le había pregunta si creía en Sasuke… Aquella pregunta le tomo por sorpresa, no entendía de donde provenía, mas ciertamente le daba su confianza al azabache.
Sasuke no la había abandonado, la estaba acompañando pese a no estar obligado y la ayudaba cuando era necesario; disfrutando de agradables tardes. Aunque para ser sincera, en un principio nacieron dudas sobre su persona y se cuestiono si realmente estaba bien creer en él, pues se había mostrado frió y estoico al principio, claro también un tanto violento… Pero nada más necesito pasar más días y conversar con él, como para saber que realmente no era un mal sujeto… en cierta forma, tal vez algo rudo y directo al hablar, pero eso era todo. Y por último, solo necesito escuchar la forma en que tocaba y la clase de canciones que había compuesto como para comprender mejor que clase de persona realmente era.
_ Sus canciones… - susurro y sonrió amplia mente mientas se abrazaba a uno de su cojines... Que sorpresa se llevo al saber que Sasuke era también músico… No es que fuese algo malo, para nada, pero ¿Cuántas probabilidades había de ello? Sasuke no parecía ser esa clase de persona, claro, tampoco es que ella diese esa imagen, pero seguía siendo algo que no dejaba de sorprenderla, por no mencionar que aparte de tocar y componer sus gustos musicales eran parecidos. Ha de admitir que eso fue lo que más la ha sorprendido hasta ahora y lo que más la inquietaba y si lo pensaba bien, también era el hijo de una de las personas que más apreciado desde niña.
Tal vez no fue un error que se conocieran, pese a las circunstancias... Y tal vez solo era algo inevitable.
Ese fue su último pensamiento, antes de ser arropar por el manto de Morfeo.
Espero que me haya quedado bien la versión de Hinata n_n.
En fin, como ya mencione en el el mensaje anterior he decidido publicar los capítulos que hice... Dios quiera que me hayan quedado bien... Siempre he sido mala tomando decisiones :S
Por cierto, díganme si prefieren que publique todos los capítulos que tengo o si los publico de uno en uno? (esto como ejemplo, díganme como lo prefieren, solo tengo asta el 20).
