Capitulo 14

Llego a su casa agotado de aquella tarde. No se detuvo a saludar a nadie si no que fue directo a su cuarto, una vez arriba tomo lo necesario y se metió al baño. Estaba agotado, sudado y con olor de comida pegado en el cuerpo; fue un alivio para él cuando las primeras gotas de agua tibia cayeron sobre su hombro y espalda. No tardo mucho en ducharse así que pronto estaba con una franela oscura sin diseño y pantalones cómodos, ese día parecía ser frió así que dormiría mas cubierto.

Descubrió la cama y se acostó en ella, pero solo necesito unos segundos darse cuenta mejor dicho recordó algo; cosa que le provoco propinarse un golpe el mismo. Como idiota se había olvidado de darle los boletos a Hinata.

Con desgano se puso de pie y se encamino al baño done estaba su cesto de ropa sucia, arriba de este se encontraba la ropa que se había puesto aquel día. Reviso los bolsillos y suspiro aliviado al conseguir en uno de estos los dos boletos, que por suerte seguían doblados y en buen estado, tomo ambos dejando su ropa en el mismo lugar, salió del baño, se encamino a la cama y dejo los boletos a un lado; por un momento medito la opción de prender el estero pero recordándose cuan cansado estaba y de las pocas ganas con las que disponía par ponerse de pie, se dijo que por aquella noche no dormiría con música, después de todo era un mal habito que debía dejar creía estar lo suficientemente agotado como para necesitarlo.

Fue fácil para el saber que había cometido un error al decidir aquello, tras pasar tres horas mirando el techo.

Solo meditando aquel malestar que no lo había abandonado en todo el reverendo día, cada que los chicos se acercaban a fastidiar a Hinata.

Sin soportarlo por más tiempo, se puso de pie con molestia y se acercó a su escritorio en donde reposaba su reproductor y se lo llevo consigo. Se coloco los auriculares y sin prestar atención alguna a lo que escogía, le dio al play, la música de Gorillaz comenzó a reproducirse y el al instante le subió al volumen y dejo que se reprodujera al máximo. No eran los que usual mente escuchaba, pese a que le gustaban pero necesitaba distraerse con algo. Tal vez se tardaría un poco en dormirse pero por lo menos no pensaría, o eso esperaba.


Al día siguiente, Sasuke se sentía agotado, pues al fin y al cabo, había pasado toda la noche tratando de analizarse, tratando de comprender aunque sea un poco lo que fuese que estuviese ocurriendo con él, más específicamente en su cabeza; sin entender las emociones que lo habían invadido el día anterior y los anteriores a ese.

Al llegar a la mansión Hyuga, se sintió incomodo cuando Hinata le había recibido más contenta y animada de lo normal, se parecía a la actitud que tubo cuando recibió al chico perro.

Una vez en la habitación, tomaron sus usuales lugares, pero Hinata que normalmente permanecía callada esta vez no se reprimió al comenzar a hablar, recordando lo mucho que se había divertido el día anterior, conto que se había pasado la mañana en el desayuno hablando con las doncellas de la casa sobre el encuentro y que las chicas habían quedado sorprendidas cuando les menciono haberse encontrado con Rock Lee, pues él, desde hace años iba mucho de visitas para practicar con Neji, eso hasta que el susodicho se mudo a la universidad.

En eso recordó divertidas anécdotas. Por último que estaba contenta de haber pasado una tarde con Naruto, cosa que hasta ahora no se había imaginado que ocurriría. Ante aquello Sasuke no pudo evitar sentirse incomodo de nuevo, mas la molestia era reconocible… ¡¿Qué le interesaba a él todo aquello?¡ ¿es que acaso se veía para ella como la mejor amiga con la que chismear? (por que de esa forma se sentía) y así, antes de saberlo la había mandado a callar…

_ ¡¿Puedes dejar de hablar, qué me interesa lo que piensas de Naruto?! – dijo con tono exaltado.

Hinata respingo y cerró la boca de inmediato. El azabache al instante reconoció lo que había hecho y quiso decirle que no lo tomase en serio, pero ella en su lugar se disculpo…

_ Lo siento Sasuke-san. - dijo y tras su disculpa no volvió a hablar más.

Sasuke llego a pensar en disculparse pero no obviamente no lo hizo, divagaba en que decir cuando la pregunta de esta lo distrajo.

_ ¿Está molesto?...

_ ¿Cómo? – pregunto el sin comprender a que venia aquello…

_ Qué si vuelve a estar molesto conmigo… – pregunto con cierto tono de preocupación.

Algo en su interior se agito, incomodo se removió en su sitio tratando de alejar aquel malestar. ¿Por qué estaría el molesto con ella? En tal caso ¿no es ella la que debería estar molesta con el yéndose al punto? Es decir, el era el único que decía puras palabras ofensivas.

Ella si tenía razones para reclamar y molestarse hasta decir basta. Pensó todo aquello mas no dijo una palabra, en cambio menciono otra cosa.

_ No estoy molesto contigo… – aclaro él, pero ella no pareció estar de acuerdo pues permanecía con la cabeza gacha.

_ Discúlpeme si no pudo creerle. – Dijo esta dejándolo confundido.

_ Ya te dije que no, ¿Por qué tienes que insistir?

_ Como le dije la vez pasada, creo que estaría más feliz si en vez de estar aquí conmigo encerrado en esta casa, pudiese estar con los que quiera y haciendo cosas que disfrute…. Por eso le pregunte si estaba molesto, comienzo a creer que parezco ser una carga – confeso esta, y Sasuke no pudo evitar fruncir el ceño… ¡CARAJO!... grito en su interior… ¡¿Por aquella chica tenía que ser tan asquerosamente buena?!...

_ ¡TÚ NO ERES UNA MALDITA CARGA! – grito dejando salir toda su irritación, pero al instante se arrepintió al ver como ella nuevamente quedaba muda por sus palabras.

Supo que debía de decir algo, pero no logro pensar en nada como para hacerlo, obviamente no se había sabido expresar y había dicho aquello de la peor forma. Se sintió algo estúpido ante esto; practicante iba a la misma dirección que la vez pasada… Y no quería tener que pasar otra semana evitándola, recordando que nuevamente llevaba los boletos en uno de su bolsillos. Decidió, de una vez por todas, arreglar las cosas.

_ Hinata. – le llamo.

_ ¿Sí? – pregunto algo seca y el la observo atentos unos segundos.

_ Veras… Hace unos días Itachi se me acerco y me dio… un par de boletos. – conto y vio a Hinata de golpe quitaba su semblante serio mientras ladeaba la cabeza, al parecer confundida, cosa que lo hizo compararla con los niño, que primero hacen berrinche pero con el primer ofrecimiento de dulce se les olvida por completo que estuvieron molestos.

_ ¿Boletos? ¿Por qué se interesa en compartir eso con migo?– pregunto obviamente sin comprender por qué le informaba de aquello y tan de repente.

_ Si bueno, son para un concierto de Sala este viernes… Habrá un director invitado y una Pianista también, creo que Extranjeros… - conto y observo con alivio, como Hinata se mostraba una tanto curiosa y más animada… _ Y bueno, conociéndote… creí que te gustaría ir… Puedes pedirle a alguien que te acompañe – término al fin, y mantuvo su vista fija esperando su respuesta. La vio morderse el labio inferior nerviosa.

_ ¿Y usted no querría ir conmigo? – pregunto esta sorprendiéndolo. ¿Le estaba pidiendo que la acompañara aun después de todo?

_ ¿Quieres ir conmigo?... – pregunto desorientado… _ ¿Seguro no quisieras invitar a alguien más? – pregunto esta vez esperando algún cambio de opinión.

_ Bu-bueno… Los boletos se lo regalaron a usted en primer lugar – dijo esta y eso lo tranquilizo… Entonces no era que quería ir con él, sino que solo estaba siendo educada… era de esperarse, mas aun después de su mal trato.

_ Si es solo por eso, no es necesario… Tú debes ir con quien quieras. – espeto él.

_ Lo siento…

_ No tienes por qué disculparte… solo ve con quien quieras… no seas educada.

_ N-no es por eso… Lo siento Sasuke, por… lo de la otra vez… Ya sabes… por pedir que te fueras… ¿Es porque estas enojado que no quieres ir… verdad?

Al oírla, Sasuke nuevamente sintió una opresión en el pecho y con las ganas de gritar incluidas. Sin embargo se vio capaz de contener aquellos deseos, porque no quería generar otra situación tensa y en la que se viesen peleando. Respiro hondo y la observo fijamente. Ella parecía nerviosa y jugaba con sus dedos como usualmente hacia.

_ No estoy enojado… - fue lo único que se vio capaz de decir. ¿Por qué era él, quien tenía que estar enojado y no ella? Se pregunto nuevamente, pero también logro poner esos pensamientos de lado, conteniéndose de decírselo.

_ ¿Entonces… vendrá? – le cuestiono esta y el considerando lo que le había dicho tomo una decisión.

_ Como quieras… iré contigo. - concedió.


Aquella tarde paso tranquila y sin mayores problemas, al menos no fue tan incomodo como lo había sido antes para él. Por un rato hablaron del concierto y él le dio los detalles que aparecían en el boleto.

Ya el viernes Hinata dijo no era necesario la visitase temprano pues de igual forma se encontrarían en la tarde. Aunque en realidad fue más convencimiento por parte de las doncellas, quienes una vez se enteraron de sus planes que tenían, alegaron necesitarían tiempo para arreglar a Hinata para la ocasión. El prefirió no refutar aquello, pues pese a todo, Hinata seguía siendo una chica… Solo esperaba no lo hiciese esperar una eternidad a la hora de recogerle.

Para su mala suerte, el no se libró tampoco… Su madre a penas se entero de su salida lo arrastro desde la sala de estar, en donde descansaba cómodamente en el mullido sofá viendo televisión, hasta su propio cuarto en el cual la susodicha no perdió el tiempo para atacar... es decir "revisar" su armario. En cosa de media hora tenía una amplia gama de opciones para escoger extendida en su cama… Mikoto se había dedicado en hacer distintos conjuntos de camisas abotonadas, pantalones formales, y corbatas. Hizo lo que pudo, razonando que no era necesario todo aquello, pero su madre no dejaba de alegar que debía estar elegante para su cita, cosa que ni siquiera llego a comprender, porque primero no era una cita y segundo, Hinata no lo vería así que… ¡¿Por qué importaba?!

Le tomo otra media hora lograr convencer a su madre, para aunque sea, le permitiese ir con unos jeans negros, pero a cambio debía de llevar un saco. Cosa con la que tampoco estuvo de acuerdo así nuevamente discutió por ello.

_ ¿Por qué lo necesito? No me importa el frió y estoy bien sin él. – dijo cansado y apuntando asía el saco que su madre sostenía en manos.

_ Eso no es cierto… Y esta noche te darás cuenta de cuán importante es llevar un saco consigo… Créeme, se de lo que hablo. – defendió su madre, con ambas manos apoyadas en su cadera. El solo pudo negar con la cabeza ante aquella afirmación.

_ Por cierto, ponte esto también. – dijo lanzando asía el un cardigán informal gris azulado claro. Lo sostuvo y miro con malos ojos ¿qué parte de que no le importaba el frió era el que no entendía?... Su madre sin embargo pareció captar su pensamiento pues sonrió antes de decirle…

_ Eso es solo para completar el conjunto. – le dijo. Y ante eso sabía que no podría negarse. Eso era lo malo de tener una madre fanática de los programas de moda, de ir de compras en extranjero, con solo dos hijos varones que consideran atractivos y ninguna hija.

Su armario con los años había ido creciendo y ahora contenía más ropa de lo que podía soportar. Naruto no perdía la oportunidad de burlarse por aquello, insinuando que su guarda ropa estaba igual o peor que el de las chicas que conocían. Por suerte él no era el único sufriendo; su hermano mayor incluso la pasaba peor que el, por estar en la universidad su madre consideraba tenían necesidad de usar mas ropa y por otra parte poseía un armario mas grande.

En fin, tras un rato y tocando los puntos correctos, logro convencerla, no de dejar el saco, pero aunque sea de cambiarlo por Blazer casual gris oscuro que para su suerte iba bien con los pantalones y el cardigan, cosa que fue del agrado de su madre. Y final mente no le quedo de otra que quedarse con la corbata, que aunque sea era una sencilla, de un negro plano y sin diseño.

Para cuando logro sacar a su sobre excitada madre del cuarto, ya era tarde y solo contaba con una hora para bañarse y arreglarse adecuadamente, antes de ir a recoger a Hinata a su casa.

El no era nada lento al arreglarse así que en menos de media hora estaba listo para salir. Se acerco a su escritorio y de este tomo su teléfono celular, una pulsera de cuero que tenia tallada la insignia de su familia y su reloj de muñeca; el cual se fue poniendo a medida que bajaba las escaleras. Al llegar abajo se encontró con su madre e Itachi en la recepción charlando, ambos le dieron el visto bueno al verlo

_ ¡Qué guapo es mi hijo! – exclamo Mikoto mientas se sostenía el rostro, y curiosamente le brillaban los ojos.

_ Nada mal otouto. – le dijo Itachi acercándose a él.

_ Gracias. – contesto el desinteresadamente. Se acerco a la puerta para acomodarse correctamente los zapatos de salir, cuando la voz de su hermano lo distrajo.

_ Sasuke, toma. – le dijo y una vez se giro logro ver como Itachi le arrojaba algo, con habilidad atrapo lo se le pasaba… No necesito ver lo que tenía en mansos para saber que era.

_ ¿Porque me las das? – dijo alzando las llaves del automóvil de su hermano y exhibiéndolas. Itachi sonrió simpático.

_ Pensé que sería más cómodo para ti y Hinata-san. – comento acercándose más, hasta quedar de pie, a unos pocos pasos frente a él.

_ ¿Estás seguro? – pregunto arqueando una ceja. El mayor asintió.

_ Solo procura conducir con cuidado. – le advirtió con cierto tono serio.

El menor solo asintió e hiso un gesto para que supiese le daba las gracias antes de salir de la casa. Una vez afuera se encontró con el Chevrolet Cruze negro de Itachi estacionado frente a la entrada, al parecer Itachi se lo había dejado listo para que lo usara. Al montarse se pregunto por millonésima vez, porque su hermano se había comprado este carro (que no estaba mal) pero considerando que con el dinero que poseía la familia pudo haber pedido un carro muchísimo mejor, era algo que no comprendía… En tal caso cuando a él le dieran la oportunidad de comprar un auto, no la desperdiciaría como su hermano… él no era considerado y mucho menos modesto.


Tardo pocos minutos en llegar a la casa de Hinata gracias al auto. Una vez al frente, lo estaciono bien y luego se bajo para tocar el timbre. Al instante una de las mujeres le contesto y le pidió que esperase por un momento… Aquello le recordó la primera vez que fue a recogerla para ir a comer a su casa. Espero que no tardase tanto como aquella ocasión.

Mientras esperaba se entretuvo acomodándose mejor la corbata, aflojarla un poco y luego revisando el teléfono.

Estaba leyendo un mensaje de parte de Suigetsu preguntando sobre el próximo ensayo, cuando el chirrido de la puerta de madera siendo abierta lo distrajo, su vista se dirigió a esta… Y por segunda vez, perdió el habla…

No era capaz de despegar su vita de Hinata.

_ Bu-buenas noches… Sasuke-san. – La había escuchado decir, pero no le contesto, en vez de eso se dedico a analizar cada detalle en la apariencia que llevaba la joven aquella noche.

Si antes había pensado que se veía bien con aquel vestido que se puso para aquel almuerzo en su casa; aquel sencillo atuendo no se comparaba con el que ahora ella portaba. Ciertamente no era nada extravagante y no tenía mucho adorno, pero simplemente aquella prenda parecía haber sido hecha para que ella lo usara. La tela azul aparentaba ser de seda, se veía suave, envolvía o mejor dicho contorneaba el cuerpo de morocha de forma increíble. La caída era suelta y sus pliegues bailaban al son del suave viento, una vez en su lugar logro comprobar que la falda le llegaba cinco dedos por sobre la rodilla, aquello era lo más corto que le había visto usar hasta ahora, y gracias eso era capaz de admirar mas de sus definidas y blancas piernas que terminaban en sus delicados pies, enfundados por unas sencillas sandalias plateadas, reconociendo que tenían pocos centímetros de tacón. Levanto de nuevo la vista, hasta pasar la falda y observo como el vestido se ajustaba un tanto a su estrecha cintura, su vista subió un poco más y quedo estática en el punto del escote. El no sabía mucho de vestidos, lo que sería obvio, pero sabia reconocer aquello; Sakura en una de sus salidas que hacían de vez en cuando gracias a Naruto, se detuvo en una ocasión frente a una tienda… decía estar encantada con un vestido que tenía un escote con corte "V"… en aquella ocasión observo el vestido de reojo y con desinterés, pero ahora admiraba mejor el atractivo de aquel "corte". Sola una fina tela color blanco con algunos bordados, era lo que le cubría los hombros y cada extremo caía por el contorno de estos.

Tardo unos cuantos segundos asta que sus ojos por fin dieron a parar con el encantador rostro de Hinata. Ella no eran de las que se maquillaban y lo sabía, por lo que resaltaba aquel brillo labial que se había aplicado, tenía un ligero tono rosa que hacía ver sus labios más rojos y carnosos.

Le avergonzaba admitir que se abría quedado toda la noche observando los labios de la Hyuga sin no fuese porque noto como estos mismos temblaban, así como todo sus hombros. Fue entonces que logro ser capaz de volver a la realidad en la que estaba.

_ Tiemblas – fue lo único a lo que atino a decir… Y entonces reconoció como el rubor aparecía en las mejillas de ella.

_ Me… - Comenzó esta pero su tono disminuyo con la siguientes frases.

_ ¿Qué? – pregunto y la volvió a ver mover los labios pero no llego a escuchar nada de nuevo.

_ Hinata no entiendo. – le dijo y la vio tragar saliva… ¿Qué le pasaba?

_ Me… ¿Veo mal? – pregunto con un tono aun bajo pero lo suficientemente alto para ser oída.

_ ¿Qué? – volvió a preguntar, esta vez sin entender la pregunta de ella.

_ Que si me veo mal. – se repitió esta por fin con un tono aceptable pero con un encantador sonrojo en las mejillas. El no pudo evitar esbozar una sonrisa ladina.

_ ¿Lo dices enserio? – pregunto sin creer que ella pensase aquello. Vio a Hinata asentir.

_ E-estoy c-casi segura de que nu-nunca me había pu-puesto este vestido… las chi-chicas insistieron mucho y… la escucho explicándose y entonces comprendió… Era de esperarse Hinata nunca supondría ropa como aquella a voluntad propia.

_ Eres muy condescendiente con ellas. – dijo divertido, pero al parecer Hinata no capto su tono burlón pues agacho la cabeza y parecía apenada.

_ Tranquila... Y sobre lo otro, te vez hermosa. – dijo, pero abrió los ojos con sorpresa y luego los cerró, rogando a que realmente no hubiese dicho lo que creía haber dicho. Pero el creciente sonrojo en el rostro de Hinata le respondió que no había error.

Sin saber que mas hacer, miro su reloj y luego carraspeo un poco para aclara su garganta…

_ Son las 5:30 debemos irnos. – dijo tratado de cambiar el tema… ¿Cómo rallos se le había ocurrido decir aquello? ¿Estaba loco?... No logreaba comprender como aquellas palabras habían logrado escapársele sin su consentimiento. No es que hubiese algo malo con lo que había dicho, pero no estaba en el decir esa clase de cursilerías tan a la ligera.

_ En ese caso vamos, no queremos llegar tarde. – dijo esta de repente muy animada… Sasuke observo sin comprender su repentino cambio, pero no haría preguntas.

Tomo del brazo de Hinata con intención de guiarla, y le pareció curioso que ella no respingase o reaccionase de alguna forma a su tacto, el por su parte se sentía incomodo. Rápido la dirigió hasta el auto rodeándolo, abrió la puerta del copiloto y la ayudo para que ella se sentara. Hinata se mostro confundida una vez estuvo sentada, sus manos tantearon el reducido espacio como queriendo confirmar en donde se encontraba.

_ Este es el asiento de copiloto ¿cierto? ¿Hoy manejas? – pregunto esta curiosa.

_ Itachi me prestó su auto para que estuviésemos cómodos. – le dijo antes de cerrar la puerta, claro una vez comprobado que Hinata estuviese entera dentro del auto. Rodeo el vehículo y llego al lado del conductor, abrió la puerta y entro, una vez ahí se ajusto el cinturón. Al hacerlo se acordó de Hinata y se giro para comprobar que como creía ella no se lo había puesto.

_ ¿No te logras poner el cinturón? – pregunto sin dejar de observarla, esta intento por un rato ubicarlo pero tras unos segundos la vio negar.

_ Hump… - bufo incomodo al saber lo que tendría que hacer.

Se desabrocho el cinturón que ya tenía puesto y se estiro un poco para ayudar a Hinata, su brazo paso sobre ella tratando de alcanzar el broche del cinturón. Su intención era hacerlo rápido, pero cuando estaba por extenderlo y ajustarlo, un escalofrió recorrió su nuca en cuando sintió el cálido respirar de Hinata golpear contra su rostro, al mismo tiempo un delicioso olor a jazmines inundo sus fosas nasales.

Queriendo deshacer cualquier cercanía, Sasuke termino de abrochar el cinturón de ella, para retirarse y hacer lo mismo con el suyo. Metió las llaves, quito el seguro y luego jalo de la palanca para así arrancar. Mientras avanzaban ladeo la mirada un poco y se fijo en Hinata, se sorprendió de encontrarla sonrosada, respirando profundamente y tenía una mano apoyada sobre su pecho.

_ ¿Estás bien? – Hinata respingo ante su pregunta y asintió con insistencia varias veces… _ ¿Segura? – volvió a insistir al ver que seguía roja, ella volvió a asentir.

_ E-estoy bi-bien… - dijo en un hilo de voz.

Quiso seguir insistiendo, pero se dio cuenta de que estaba por pasar un semáforo así que decidió dejarlo hasta ahí y prestar más atención a lo que hacía.

En unos veinte minutos fueron capaces de llegar al edificio en donde sería el concierto. Sasuke suspiro aliviado de saber que el lugar quedaba cerca o si no hubiesen sido capaces de llegar a tiempo. Realmente no le interesaba, pero ya preparados para asistir, si hubiesen llegado tarde habría sentido que todo aquel embrollo hubiese sido un desperdicio de tiempo.

Al llegar gruño al ver que el estacionamiento parecía estar lleno. Lo rodeo dos veces antes de lograr dar con un espacio para estacionarse. Una vez hecho rápidamente apago el vehículo y se retiro el cinturón, esta vez no tuvo que hacer nada con el de Hinata pues se le hizo fácil desabrochárselo por sí misma.

Al abrir la puerta para bajarse escucho que Hinata hacia lo mismo. Ya fuera cerró y se llevo las llaves al bolsillo, no sin antes asegurar que estuviese bien cerrado. Finalmente, rodeo el vehículo hasta llegar junto a su acompañante que estaba de pie al otro lado…

_ Pediste esperar a que te abriese. – comento mientras la tomaba del brazo para indicarle que se sostuviera.

_ No… era necesario. – se excuso ella y la vio extender la barra blanca que no se había dado cuanta que hasta el momento esta le había estado sosteniendo en su mano.

Listos, Sasuke comenzó a avanzar llevando a Hinata con él. La suerte había estado de su lado pues lograron estacionar cerca de la entrada así que, en unos cuantos pasos ya se encontraban entrando y pasando una elegante recepción. Camino siguiendo las señales que estaban marcadas por las paredes junto con carteles del evento y a la poca gente que parecía dirigirse al mismo destino. Llegaron a un pasillo que daba a un espacio más amplio y en él había mucha más gente que en la recepción. El concierto todavía parecía no comenzar y poca gente charlaba bulliciosamente afuera de lo que supuso era la entrada a la sala, pues habían dos mujeres vestidas con lo que parecía sus uniformes que consistían en un saco y falda entubada hasta las rodillas color azul marino. Estas estaban paradas a cada extremo la puerta, sonriendo a cada qué pasaba.

Habían comenzado a atravesar a la muchedumbre que había en el espacio cuando escucho un susurro, continuo a eso el sonido de un obturador y luego un flash. Sin desear girarse a ver, rogó por que no fuese lo que creía, pero cuando más flashes fueron captados por sus ojos, no lo soporto más y se detuvo, entonces su vista viajo por el salón y capto a varios rostros que se encontraban mirando en su dirección. Algunos desviaron al saberse reconocidos, mas aun habían unos que no despegaban su vista de encima aun con sus celulares en mano, con los que suponía los habían fotografiado. Y entre esos, algunos eran hombres jóvenes, los cuales no parecían verse inmutados por su mirada, ellos por su parte parecían hechizados por otra cosa y el supo reconocer que era. Solo tenía que seguir su vista para confirmar que era la persona que tenia al lado, tomada delicadamente de su brazo.

Una creciente irritación comenzó a surgir en su interior. Le asqueaba la forma en que la miraban, ¿es que no podían ser menos descarados y en público? Pero claro, supuso que el que ella tuviese aquellas vendas en los ojos les daba la seguridad a esos de que nunca serian descubiertos por su objetivo.

Molesto, no queriendo permitir que aquellos personajes siguiesen comiéndosela con la mirada, comenzó a caminar olvidándose de ser delicado con Hinata quien termino siendo prácticamente arrastrada. Llegaron rápido a la puerta y una de las trabajadoras que ahí se encontraban, lo detuvo para que mostrase su boleto, rápidamente lo hizo, extendiéndolos y estas sonrientes (más de lo necesario) les dieron el paso. Al entrar debió admitir estar sorprendido por lo enorme del lugar, el techo era alto, de forma cóncava, con una cúpula en el medio. Este espacio, sin adorno alguno, se completa con un notable balcón interior que se despliega de extremo a extremo sin hacer contactos laterales, prolongándose en saliente curva sobre el patio principal. Las butacas estaba distribuidas en seis grupos de 30 asientos más o menos, de tres filas cada una, en la parte delantera frente al escenario y cuatro más en la parte trasera con al parecer la misma cantidad de asientos pero distribuidos en tres columnas. Habiendo también cómodos espacios y para pasar entre las butacas y cortas escaleras al medio entre los seis grupos, separando las delanteras de las traseras. Por último, las paredes eran de color marmoleado con cierto tramado, y los asientos entre gamas de color crema, como en degradado; el piso era de madera pulida pero gran parte estaba cubierta de una especia de alfombra roja.

Avanzo despacio mientras admiraba el amplio espacio, cuando un hombre de uniforme de color parecido al que usaban las mujeres se les acerco y pidió por sus boletos de nuevo, el sin comprender sus motivos, se los mostro al sujeto quien asintió al mirarlos. Mientras lo revisaba, Sasuke reconoció como el hombre miraba de reojo a Hinata, pero por la forma en que lo hacía supo que no se trataba de interés, si no de curiosidad. Miraba el rostro, más específicamente los vendajes como si fuese una cosa extraña. Parecía tratar de comprender el por qué una joven como ella y en su estado se encontraría en un lugar como ese.

Carraspeo un poco, lo suficiente para recuperar la atención del sujeto, quien le devolvió una mirada apenada comprendiendo que acaba de cometer una indiscreción. Tomando de nuevo su porte profesional, con una seña le indico que lo siguiese.

Este los llevo entre columnas de asientos ya llenas de personas. Entre tantas por fin llegaron a una columna que tenía dos puestos desocupados. Supo entonces que eran los de ellos, el hombre le devolvió los boletos antes de retirarse.

Ayudo a Hinata a tomar asiento para luego él hacer lo mismo. Una vez ya cómodos, se dedico a analizar el espacioso escenario. Los lugares que le habían tocado no estaban mal, no estaban muy cerca de la tarima pero tampoco muy lejos, en el medio, de igual forma, no estaban ni muy de un lado u otro… solo en el centro. Supuso que aquello estaba bien, de todas formas a él no le importaba no ver y suponía que a Hinata tampoco.


Justo estaba preguntándose en qué momento iniciaría todo, cuando las luces del lugar comenzaron a atenuarse, hasta que solo había iluminación suficiente para lograr distinguir las siluetas de las cosas. Luego las luces del escenario se encendieron, y de repente, de los laterales del escenario, comenzaron a salir gente, todas vestidas de negro. Cada una comenzó a esparciese por el escenario y tomando sus puestos. Tardaron más o menos seis minutos en acomodarse y dar los toques finales a sus instrumentos.

Al rato, la silueta de un hombre surgió detrás de las cortinas, por donde habían salido el resto de las personas. Aquel hombre se veía mayor, pues su cabello blanco perfectamente peinado lo delataba, iban elegantemente vestidos con un smoking de cola obviamente negro, no pudo negar que tenía un porte solemne, y supo que se trataba del director por la gente que se puso de pie para aplaudirle en recibimiento, mientras este se ubicaba en el centro. Había decidido quedarse sentado, mas Hinata no pareció pensar lo mismo pues al darse cuenta de lo que ocurría se puso de pie y aplaudió con su usual delicadeza, manteniendo en su rostro una amplia sonrisa.

_ No tenías por que ponerte de pie… - dijo simplemente, cortándose pues estuvo a punto de decirle, que después de todo ella no podría verle. Por suerte logro tragarse sus palabras antes que salieran.

_ Es… lo correspondiente. – dijo ella en respuesta.

La gente comenzó por fin a sentarse y el tubo que tomar de la muñeca de Hinata para indicarle que se sentara. Una vez todo el público estuvo sus asientos el concierto empezó. Las primeras dos piezas cortas interpretadas no fueron de su reconocimiento, mas la tercera logro identificarla aunque desconocía como se llamaba. Tras esta siguieron dos piezas un poco tanto más largas y que de igual forma no supo identificar, sin embargo debía admitir que no era tan malo, obviamente no tan emocionante como un concierto de rock o interesante como lo sería uno de blues o Jazz, pero en definitiva era algo agradable. Era obvio que aquel enorme salón estaba preparado para esa clase de presentaciones, pues el sonido era capaz de llegar de forma clara y envolvente. Resultaba relajante de alguna forma. Por otra parte, era curioso ver como los músicos tocaban sus instrumentos, reconoció que muchos tenían un particular estilo para tocar distinto al de sus compañeros, así mismo las expresiones distaban de otras pero en cada una se notaba la concentración. Supo entonces que estaba apreciando una presentación de alta calidad.

Tras estas primeras cinco, se realizo una pausa, las luces se encendieron un tanto y algunas personas decidieron pararse y tal vez estirarse un poco. El decidió no moverse de su lugar y Hinata le dijo que tampoco lo necesitaba.

Sasuke no pudo evitar esbozar una sonrisa ladina al observarla… se notaba a lenguas la alegría que esta experimentaba, parecía expresarlo por cada poro de su piel.

_ ¿Tanto te gusta? – pregunto y noto como Hiante se sonrojaba levemente antes de asentir con un ligero movimiento de cabeza.

_ Las interpretaciones me han resultado excelentes… Di-dígame ¿q-que tal le ha pa-parecido a u-usted? – pregunto al instante que se ponía a jugar con los dedos de su mano.

_ No negare que he disfrutado de las piezas... y por lo menos no me he quedado dormido – dijo honestamente.

_ M-me alegro de que no se esté a-aburriendo… - dijo ella con una sonrisa, que a él se le antojo un tanto burlona.

Iba a soltar un comentario, cuando las luces volvieron a atenuarse y los músicos volvieron a salir, pero esta vez con algo nuevo. Un piano de cola negro fue apareciendo entre las cortinas y lo rodaron hasta el centro del escenario en un espacio que hasta ahora no se había dado cuenta, había entre los músicos, suficiente para que el piano cupiese cómodamente.

Una vez todo acomodado, la gente comenzó a aplaudir de nuevo…

_ ¿Q-que sucede? – pregunto Hinata sin comprender la razón de los aplausos.

_ Han sacado un piano, posiblemente ya valla a salir la pianista esa. – dijo con deje desinteresado, al que Hinata hizo una mueca.

_ Se llama Alicia... Lo decía el boleto – le recordó ella, a lo que el bufo.

_ Como sea…

En ese instante una hermosa y elegante mujer de rasgos extranjeros, con un vestido largo estilo romano, color champagne apareció en el escenario, camino con elegancia hasta el medio de la tarima y luego realizo una leve reverencia asía el público espectador. La gente aplaudió con ahincó y Hinata nuevamente se puso de pie.

Esta vez no dijo nada sobre lo innecesario que consideraba pararse a aplaudir. Se quedo callado y espero a que la gente se sentase y el concierto reanudara. No esperaba que en pocos minutos, su atención se viera atraída por la interpretación de aquella mujer. Las notas del piano retumbaban acompañadas por la orquesta. Y a medida que escuchaba no pudo evitar compararla con la forma que tocaba Hinata…

No había comparación, no porque ella no estuviese el nivel suficiente, sino que los estilos distaban muchos, el sonido que producía aquella mujer de alguna de forma era firme, seguro y con un estilo elegante, cada nota se escuchaba con fuerza y claridad; por otra parte aunque el estilo de Hinata era de igual forma elegante, los sonidos que producía le resultaban más suaves y con cierto tono melancólico…. Le gustaban más la música que producía la peliazul.


Estaban escuchando la segunda parte de la interpretación cuando, algo ocurrió, una especie de corriente eléctrica recorrió su cuerpo… El roce de piel contra la suya llamo su atención, ladeo la cabeza y miro el reposabrazos en donde ahora se encontraban apoyados su brazo y el de Hinata; ambos muy cerca, el meñique de Hinata estaba rozando ligeramente el suyo. Levanto la vista y miro asía la peli azul, preguntándose si ella estaría consiente de aquello, pero no encontró ningún indicio en su rostro, nada que diese muestra de nerviosismo. Solo sonreía y meneaba la cabeza ligeramente, de un lado a otro como disfrutando de la pieza.

Nuevamente ocurrió otro rose entre sus dedos. La veía disfrutar de la música y no parecía ser consciente de lo que hacía. Pensó entonces en quitar su mano, pero se detuvo ¿Por qué tenía que quitarla? Se pregunto confundido con su propio pensar, pero tras pasar unos segundos preguntándose qué hacer, termino por reprenderse a si mismo… ¡¿Acaso era una niña?! Se pregunto internamente consternado consigo mismo.

Como la persona seria y madura que se suponía era, no tendría que preocuparse ni pensar en esas cosas, sin embargo, pese a su intención, se pasó con ese debate el resto de la noche. Pendiente de cada movimiento y roce entre sus manos e incluso de sus hombros que hasta el momento no había constatado estaban tan cerca.

No se dio cuenta de en qué momento había parado la música, solo fue plenamente consciente de ello cuando los aplausos e alaridos del público resonaron por toda la sala y Hinata despego su mano de la de él para ponerse de pie y aplaudir animada. En el escenario los músicos se inclinaban en sus lugares, mientras la pianista esa y el director aquel se reunían en el centro y se inclinaban de igual forma.

Tras aquello, los músicos se terminaron de despedir y luego fueron retirándose del escenario uno a uno, el público hacia lo mismo, abandonando sus butacas y dirigiéndose a las puertas de salidas más próximas.

Mientras observaba, no podía dejar de pensar en cómo pudo distraerse de tal forma que no fue consciente de lo que pasaba en su entorno.

Fue por el tacto de una mano en su brazo que dejo atrás sus pensamientos. Hinata se apoyaba en el, al parecer dudosa y tal vez confundida de que aun no se hayan movido.

Aspiro aire por la boca y luego la soltó en un profundo suspiro… tenía que aclararse… Una vez sintió que ya estaba listo, sin aviso tomo de la mano de Hinata y le hizo agarrarse de su brazo derecho, esto con la intención de verificar que no sentía lo mismo que cuando se encontraban sentados, pero se decepciono al comprobar que cierta incomodidad un estaba. Rápido pero con cuidado comenzó a caminar asía la salida.

Pronto se vieron afuera de la sala y la gran cantidad de gente se había dispersado por todo el lugar. Al avanzar noto como el aire frió le daba en la cara y seguido a esto un apretón por parte de la mano de Hinata.

_ ¿Pasa algo? – pregunto, pero ella negó con la cabeza sonriente, pero noto sus mejillas y nariz sonrosada; observo un leve temblor en sus hombros. La brisa helada volvió a soplar con fuerza, chocando con ellos, entonces reconoció como ella se encogía de hombros… comprendió entonces que le pasaba.

"… esta noche te darás cuenta de cuán importante es llevar un saco consigo… Créeme, se de lo que hablo"

Aquellas palabras que le había dicho su madre hace unas horas, se repitieron en su cabeza. En aquél momento no había comprendido aquellas, mas en aquel instante supo de que le hablaba y que como siempre Mikoto había tenido la razón.

Se libero del agarre de Hinata y noto su nerviosismo, pero sin darle alguna explicación, rápidamente se retiro el Blazer que traía consigo y con cierto cuidado, retiro también la fina tela blanca que apenas la abrigaba, y luego lo deposito su abrigo sobre los desnudos y delgados hombros.

_ ¿Sa-Sasuke… Qu-que? – cuestiono esta tanteando la nueva tela que ahora la cubría.

_ Hace frió y vas muy descubierta. – se explico y Hinata se sonrojo curiosamente.

_ Gra-gracias – dijo ella en un murmuro, sonriente. Realmente parecía tener frió, porque conociéndola y como era, lo más probable era que le hubiese negado el abrigo, alegado que él la necesitaba más que ella... Menos mal no fue así, porque eso solo hubiese generado una nueva discusión.

Siguieron caminando y pronto estuvieron cerca del aparcamiento en donde estaba el auto. Pero apenas había avanzado dos pasos cuando los gritos de dos personas los sorprendieron…

_ ¡Sasuke-kun! ¿Qué haces aquí? – pregunto una emocionada y alegre Sakura, quien ya había acortado rápidamente la distancia que los separaban y ahora se encontraba a menos de un metro del azabache.

_ ¡Teme que sorpresa! – exclamo el segundo que también se había acercado veloz.

_ ¿Qué hacen aquí? – pregunto, cruzándose de brazos… ¿Por qué rayos se los tubo que encontrar con ese par? Se pregunto irritado.

_¡No vayas a pensar nada extraño Sasuke-kun!… andamos juntos pues – decía esta algo agitada como queriendo aclarar algo que en realidad nadie había preguntado, pero se vio interrumpida por las palabras de su acompañante.

_!Sakura-chan y yo tenemos una cita! – exclamo Naruto con porte orgulloso, pero fue callado al instante al recibir un puñetazo en la boca del estomago, se doblo ante la fuerza del golpe y soltó todo el aire que tenía en sus pulmones, cayendo finalmente al suelo abrazándose el estomago.

Sasuke no se inmuto por lo que había pasado, pues ese tipo de escenas ya eran costumbre. Estaba decidido a ignorarlos y seguir con su camino, por lo que tomo a Hinata del brazo y arrastrándola con él, ella exclamo sorprendida y eso llamo la atención del dúo que hace unos segundos se peleaban y que ahora los observaban curiosos. Sakura fue la primera en acercarse… se apego a él azabache y se engancho de su brazo libre.

_ ¿Quién es esta Sasuke-kun? – pregunto esta con tono dulce, mas obviamente queriendo ser despectiva. Sasuke entrecerró los ojos tratando de aguantar no gritarle que lo soltara.

_ ¡Hinata-chan! – exclamo de repente Naruto, tomando a Hinata del agarre de Sasuke y abrazándola con fuerza. Sasuke despego los ojos sorprendido del arrebato y Sakura tenía la cara descompuesta.

_ ¿L-la… conoces Naruto? – pregunto la pelirrosa tratando de disimular su desconcierto y surgente irritación.

_ ¡Pues claro! ¡Fui a buscar a Sasuke a su casa hace unos días! – exclamo este, ya liberándola de su fuerte abrazo mas dejo su brazo derecho reposar sobre los hombros de Hinata que aun eran cubiertos por el abrigo del azabache.

_ ¿Es familia tuya Sasuke-kun? – pregunto ella nerviosa, no lo admitiría en voz alta pero estaba empezando a sentir algo de recelo… ¿Sasuke en casa de una chica? Imposible, definitivamente imposible… no con una desconocida.

_ Es mi amiga. - contesto este tajante dejándola boquiabierta… ¡¿Amiga?! ¿Sasuke Uchiha admite tener una amiga?...

Al instante la mirada de Sakura se clavo en la figura de Hinata… La analizo en detalle; cabello largo, cuerpo pequeño, pero de piernas torneadas, cintura estrecha, caderas anchas, pecho voluptuoso, piel lechosa, rasgos finos, venda en los ojos… ¿venda en los ojos?

Arqueo una ceja, y su expresión se volvió interrogante, pero en ningún momento su mirada se despego del rostro de Hinata. Tanto permaneció en ese estado que se volvió evidente y Sasuke no pudo sopórtalo más.

_ ¿Algún problema Sakura? - pregunto y la noto respingar ante su interrogante.

_ Ni-ninguno Sasuke-kun… - Dijo tratando de mantener un tono "dulce" y esbozando su mejor sonrisa… Intentando distraer las cosas, se acerco a la segunda chica y utilizando el mismo tono de voz que aplico con el azabache la llamo…

_ ¡Hola!... Mi nombre es Sakura Haruno, un gusto… - Se presento al mismo tiempo que le tomaba de la mano con fuerza.

_ Y-Yo… Yo so-soy… - tartamudeaba la peliazul, al parecer nerviosa. Pero Sasuke no pudo evitar pensar que mas que nervios era temor… recordó entonces el primer día que la conoció y así mismo de cómo Sakura se había referido a ella. No le cabía duda que debía de haber algunas historia detrás de esas dos.

_ ¿Hinata, no? … Naruto te acaba de llamar así. – dijo y Hinata solo se limito en asentir.

_ Lindo nombre – dijo, pero se pese a lo dulce de sus palabras se pudo percibir cierta hipocresía.

_ Gra-gracias… El suyo ta- también lo es. – contesto educada mas con un tono apenas audible.

Sakura parecía querer seguir con la charla... a decir verdad le interesaba saber como el pelinegro se relaciono con alguien como ella, pero Sasuke ya cansado de estar ahí de pie en medio del estacionamiento, decidió darle fin a aquella discusión.

_ ¿No iban algún lado? – cuestiono el azabache cruzándose de brazos.

_ ¡Cierto Teme! ¡Llevaba a Sakura-chan restaurant de aquí cerca, prometí invitarla! – dijo señalando en dirección al local, el cual se encontraba diagonal a ellos, al otro lado de la calle.

_ Pues entonces no esperen a que se haga más tarde. – dijo Sasuke mientras esbozaba una sonrisa… Esperaba que con su comentario, captaran las indirectas y se marcharan, mas como sucedía últimamente las cosas no salieron como planeaba cuando Sakura vocifero su gran idea.

_ ¡Vengan con nosotros! – exclamo la pelirrosa animada y enganchándose de nueva cuenta a su brazo. Aunque a quien únicamente deseaba invitar realmente era al azabache.

_ Pe-pero Sakura… - trataba de rebatir Naruto obviamente cayendo en cuenta de que su cita se arruinaría con eso, pero Sakura como solía hacer cuando el azabache estaba presente, le ignoro y continúo insistiendo.

_ Ya que nos hemos encontrado deberían venir con nosotros. – Justifico esta y antes de cualquier protesta, dio uso de su excesiva fuerza en los brazos para jalar de Sasuke en dirección al restaurante.

Naruto veía deprimido como Sakura junto con Sasuke se alejaban de ellos… Desilusionado de que su esperada cita no se daría como planeo, se dispuso a avanzar, pero, una vez estuvo a punto de cruzar la calle se acordó de algo o mejor dicho alguien. Se giro apenado y se encontró con la pequeña figura de Hinata inmóvil en el lugar que Sakura la había alejado de Sasuke antes de llevárselo.

Una sonrisa volvió a esbozarse en su rostro y se dijo que ya nada podía hacer y que ahora solo le tocaba compartir y disfrutar. Animado ahora y hambriento también, se acerco a Hinata y de la misma forma en que vio a Sasuke llevarla; la tomo de la mano y la llevo a reposar en su antebrazo... Sonrió divertido cuando esta respingo ante su tacto.

_ ¡Vamos Hinata-chan! ¡Debemos apurando o si no comerán sin nosotros¡ – dijo este animado y comenzando a avanzar.

Hinata nerviosa e incrédula de la cercanía que tenía en ese instante con el chico de sus sueños, olvidándose que asta ase unos segundos se sintió deprimida por saber que iba en una cita con otra chica; avanzo casi inconscientemente… Lo único que ocupaba su mente en esos instantes era su mano que reposaba en el antebrazo del joven y que en ese instante se dirigía a pasar una velada con el mismo… "Debe de ser un sueño"… se repitió a lo largo del corto camino.


Este me parece es uno de los capítulos mas largo que he escrito asta ahora... Se que esta un poco loco, pero como dije, mi sentido común para imaginar las situaciones no parece estar presente xD...

Espero que como el resto de los capítulos, sea este de su gusto.

Como siempre trato, doy gracias a todos por sus comentarios y espero sigan comentando... No se cohíban, pese a todo, sigo aceptando criticas :)

Por cierto, me disculpo por no terminar de publicar todos los capítulos, pero como avise, mi Internet trabaja cuando quiere y por otra parte tengo muchos trabajos que hacer que me distraen.

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