Capitulo 17
Cuando la puerta fue abierta y se encontró con el rostro de una de las criadas, pensó que Hinata no le recibiría y que nuevamente le tocaría regresarse a su casa o a vagar algún lado. Pero le sorprendió ver que la mujer le indicaba que pasase, sin comprender entro y esta cerró la puerta tras ellos.
_ Buenos días Sasuke-sama. – dijo la mujer sonriente, mientras se inclinaba un poco como saludo.
_ Buenos días… - dijo y la miro con expresión extrañada, aun no comprendía que pasaba.
_ Lo llevare con Hinata-sama. – indico esta antes de avanzar por la casa.
_ ¿ya está bien? – se atrevió a preguntar y la mujer se detuvo, para girarse y mirarle.
_ Mejor… o eso pensamos…. La verdad Hinata-sama no ha dicho nada de si podíamos permitir visitas, pero acordamos nosotras que lo mejor sería dejarle entrar y hablase con ella… No sabemos qué ocurrió pero creemos que Hinata-sama estaría mejor hablando con usted. – le dijo la criada incomodándolo de alguna forma, se quedo sin palabras, no sabiendo que responder, ni él sabía si lo mejor era que hablase con ella… Y pese a todo, aun así había venido…
Mientras avanzaban, se percato extrañado de que no iban en dirección a la habitación de Hinata, en cambio estaba curioso de ver que lo habían llevado al salón en donde se ubicaba el piano, en el cual solo había estado contadas ocasiones.
La mujer que lo había llevado, se detuvo frente la puerta y antes de abrir se giro a él con expresión seria.
_ Sasueke-sama… esto no lo debería estar haciendo, pero esperamos nos ayude. – dijo confundiéndole, pero asintió de todas formas.
Al entrar no pudo pasar desapercibido que el lugar parecía más desordenado que las veces anteriores… no era un desastre, claro, pero había platos en una bandeja a un lado, y unas mantas dispuestas sobre un cojín, avanzo hasta este y respingo al ver que algo se movía. Rodeo el mueble que le daba la espalda y se asombró de encontrarse con una durmiente peliazul. Esta permanecía acurrucada en el pequeño espacio, se abrazaba a una almohada y su cuerpo apenas era cubierto por una fina sabana y sus pequeños pies sobresalían de la tela. Algo que llamo su atención fue el ver que esta no portaba vendas, nada; y por primera vez pudo analizar aquel delicado rostro sin estorbos. Lo primero que observo fueron sus espesas, largas y risadas pestañas, estas caían como cortinas, casi tocando sus pómulos…. Entonces se dijo, que si en alguna ocasión pensó que la chica era linda ahora solo podría decir que era en realidad hermosa; así como estaba, con rostro tan calmo, no pudo evitar compararla con una muñeca, incluso la palabra ángel cruzo sus pensamientos.
Hubiese permanecido todo el día, ahí estático observándola pero una divertida risa lo distrajo. Se recompuso al instante y miro a la criada que había permanecido junto a él todo ese tiempo.
_ ¿Es adorable cuando duerme no es así? – pregunto la mujer, pero él no dio respuesta…
_ ¿Qué hace aquí? – pregunto desviando el tema, devolviendo su mirada a la pelíazul que yacía aun dormida.
_ Una vez se fue usted ayer. Kurenai-san se quedo para hablar con Hinata-sama… Desconozco de qué hablaron pero Hinata-sama parecía más tranquila, al final acepto comer, pero a la hora de la cena se despidió temprano, a la madrugada una de las chicas pasó y escucho música del piano salir de aquí, por lo que entendí se llevo tremendo susto en un principio pero supo reconocer que se trataba de Hinata… Esta mañana no la encontramos en su habitación y cuando hemos venido dormía ahí en ese sofá. - redacto esta sonriente.
_ ¿Ha estado durmiendo desde esta mañana? – pregunto y la mujer asintió.
_ No hemos podido despertarla con llamados, por lo que hemos decido dejarla tranquila… Solo podemos suponer que paso toda la noche en vela tocando y que ahora está agotada. – dijo la mujer al final con cierto tono de reproche.
_ ¿Y por que la dejaron ahí y no la llevaron a su cuarto? – pregunto por ultimo y esta sonrió ampliamente ante su interrogante.
_ Es por eso que le dije que necesitábamos de su ayuda…. Ninguna aquí puede con Hinata como para llevarla sin molestia a su cuarto… pero usted. – dijo esta y el comprendió lo que le sin palabras le pedían.
_ Bien, la llevare.- acepto, pero el instante se sintió incomodo por la idea.
La mujer agradeció y él se acerco entonces a la durmiente, la observo por unos segundos preguntándose por la mejor forma de tomarla y cuando estuvo listo, metió con cuidado sus manos por debajo de las rodillas de esta que se mantenían flexionadas contra su pecho. Suspiro al ver que esta no reaccionaba, luego paso su otra mano por detrás de su espalda, despegándola del sofá, pasó entonces su otra mano por un poco más debajo de su axila. Se detuvo un momento al sentirla removerse, pero no despertó. Finalmente tomo impulso y la alzo en brazos, como recordaba el cuerpo era más ligero de lo que aparentaba y soltó un suspiro profundo al sentir la cabeza de esta recostarse en su pecho…. Entonces no pudo ignorar el brinco que su corazón dio ante la acción.
Se giro a la criada y reconoció cierto brillo de ilusión en los ojos que lo hizo cavilar que no quería saber que estaría pensando. Sin indicaciones, comenzó a caminar con Hinata en brazos dirección a su cuarto. En el proceso, mientras avanzaba, llego a su pensar que el cuerpo de ella se le antojaba pequeño y frágil, y que por otra parte encajaba perfectamente entre sus brazos.
Una vez frente al cuarto, la criada se le adelanto para abrir la puerta y luego la vio entrar y pasar las cortinas del cuarto dejándolo con una iluminación tenue.
Avanzo con lentitud y como pudo fue dejando caer el cuerpo de Hinata en su cama, primero las piernas y luego el resto del cuerpo, pero cuando le soltaba el torso y trato de alejarse, se sorprendió de reconocer que la mano derecha de esta se había empuñado sobre su camisa y ahora lo mantenía agarrado. Se pregunto en qué momento abría sido, pero al mismo tiempo solo pudo compararla con los bebes que en ocasiones realizaban la misma acción mientras dormían (aferrarse a algo)… La verdad sea dicha, que a Hinata era inevitable con compararla con un tierno niño.
Se libro de su agarre como pudo y la acomodo por fin sobre la cama, dejando que su cabeza se recostase de la almohada a la cual Hinata se había estado abrazando. Sonrió satisfecho de haber cumplido perfectamente con su trabajo.
_ Muchas gracias Sasuke-sama, por lo menos así parece estar mas cómoda… Si gusta puede quedarse y esperar a que Hinata-sama despierte, también puedo traerle algún bocado. – sugirió esta y el asintió.
_ Café negro está bien. – dijo él y la mujer asintió sonriente antes de retirarse, dejándolo solo o mejor dicho, solos.
Sasuke no la vio salir, mantuvo su vista en la muchacha quien dormitaba plácidamente ahora sobre su cama. Se dejo caer a un lado, quedando a la misma altura que el rostro de Hinata, y lo observo... aprovecho la oportunidad para estudiar mejor sus rasgos, ahora que no portaba aquellas vendas se dio cuenta de cuanta diferencia hacían estas en su rostro…
La primera vez que la vio, llevaba gafas, la segunda que fue en el hospital si acaso tuvo tiempo de observarla antes de que el lugar se agarrotara de doctores alarmados por las palabras que anunciaban la pérdida de su vista… En aquel tiempo no había tenido, ni sentido la necesidad de observarla, no mas lo estrictamente necesario, pero ahora… ¿ahora porque si lo hacía? ¿Por qué se preocupaba en observarla en analizarla?... Por qué la conocía, porque la consideraba su amiga. -Se respondió a sí mismo, pero pareció más una pregunta…. Negó sabiendo que aquella respuesta no tenía sentido, algo mas debía ser. Sin embargo no lo sabía… o eso creía.
Elimino esas dudas de su mente, y se dedico simplemente a observarla, entonces reconoció como sus sonrosados labios se encontraban entre abiertos… Su vista se mantuvo estática en ese lugar, y de repente extraño el deseo de tocarlos se hizo presente.
Y sin pensarlo mucho, estiro su mano izquierda en su dirección, casi de manera instintiva… entonces de forma lenta se vio rosando con dedo índice el labio inferior de Hinata, luego sin detenerse con el mismo dedo trazo el contorno de sus labios… Y se dijo con cierta satisfacción, que sus labios eran suaves al tacto.
Un gemido llamo su atención y lo hizo respingar, obligándolo a retirar su mano rápidamente. Pensó alarmado que la había despertado, pero sintió un ligero alivio al ver que solo se había tratado de una falsa alarma y que esta seguía durmiendo. Entonces fue capaz de reaccionar por completo…
_ ¡¿Idiota que hacías?! ¿Qué carajos hacías admirando sus labios? - se recrimino alarmado antes de acomodarse en el suelo y miraba en otra dirección… en ese instante las palabras que John le dijo en cierta ocasión volvieron: "… procure también no aprovecharse mucho de ella, que la pobre esta indefensa como para evitar que la manoseen…"
En su momento cierta advertencia le fue sin cuidado, pero ¿en ese instante no acaba de hacer algo parecido?... Quiso negarlo pero no podía, sabía que era cierto. Lo único que se dijo como consuelo, fue que lo que él había hecho fue un roce inocente… tan solo había tocado sus labios, eso no podía considerarse como un manoseo ¿o sí?... _ No claro que no. – se respondió a sí mismo tratando de sonar seguro de sus palabras, pero fallo indiscutiblemente.
La puerta del cuarto fue tocada y el levanto la vista para ve a la criada entrar con una bandeja y en ella una única taza de café. Esta se acerco y dejo la bandeja sobre la mesita que estaba en medio del cuarto y él se estiro para tomar la taza que le habían traído y una vez en sus manos la acerco a su rostro, se deleito con el fuerte aroma a café negro antes de darle un sorbo; le habían echado más azúcar de su gusto pero no se quejo, tampoco es que le resultase desagradable, así que siguió tomando de la taza.
_ Hinata-sama debió de tocar mucho como para quedar tan cansada. – comento la mujer y el la miro expectante.
_ ¿Lo hace seguido? – pregunto pero la mujer puso expresión de no comprenderle… _ Me refiero a tocar por las madrugada. – aclaro antes de dar otro sorbo a su café. La mujer negó con la cabeza.
_ No la verdad es que no… Hinata sama solo suele hacerlo cuando su padre regresa o se acerca la fecha de su madre. – dijo con cierto deje deprimido como si intuyese por que Hinata lo hacía. Sasuke no pudo evitar enarcar una ceja ante la mención del padre. En el poco tiempo que llevaba ahí no había escuchado hablar mucho de aquel hombre. Lo único que tenía claro era que el sujeto no vivía en esa casa, mas desconocía las razones, y por otra parte la única imagen que tenia de él era la de una persona muy parecida a su propio progenitor.
_ Ya veo…. - dijo, estaba a punto de preguntar sobre el padre de Hinata, cuando oportunamente la susodicha comenzó a revolverse en su cama, lo hacía de forma sutil y de un momento a otro sus parpados comenzaron a abrirse.
Sasuke entonces se olvido de lo que quería saber y se quedo embelesado con el rostro de Hinata, mas específicamente en aquellos ojos que prácticamente veía por primera vez. Estos eran grandes y brillantes, como el resto de los Hyuga sus ojos eran grises, casi blancos; mas para él, los de ella tenían algo particular que los hacían ver distintos; un cierto brillo lila se distinguirán de estos, causa por la cual se le asemejaban a un par de perlas.
_ Hinata-sama qué bueno que ya despertó. – dijo la criada acercándose.
_ ¿Tomoka?... Buenas. – dijo al parecer algo confundida. Se llevo una mano al rostro y sus dedos rozaron su parpado y pestañas… _ ¿Mis vendajes? - pegunto esta.
_ Se los retiramos pues ya era hora de cambiarlos… En un momento le traigo unas nuevas…. No se preocupe que haya cerrado la cortina para que no entre la luz, así no correrá riesgos de afecte sus ojos. – explico la mujer antes de retirarse Sasuke supuso a buscar los vendajes.
Hinata suspiro y permaneció con la vista fija, obviamente en nada.
Consciente de que ella no estaba al tanto de su presencia, se mantuvo observándola, analizando mejor aquellos curiosos ojos. La criada, regreso rápido, pero al acercarse a Hinata con vendas en manos dijo algo que sorprendió a ambos azabaches.
_ Sasuke-sama, ¿no preferiría sentarse? – opino la mujer mientras avanzaba asía la cama. Hinata respingo en su sitio antes de hablar.
_ ¡¿Sasuke está aquí?! – pregunto al parecer muy sorprendida.
_ Hola Hyuga. – saludo ella respingo nuevamente.
_ Pe… ¿Si estabas aquí porque no hablaste? – cuestiono con tono reclamante y el bufo.
_ No quería. – dijo simplemente y Hinata se quedo con la boca abierta. Tomoka rio.
_ Sasuke-sama, sea un poco más amable… Y por otra parte, Hinata-sama, necesito se siente para ponerle los vendajes. – dijo, y ella hizo lo pedido.
Una vez terminado, la mujer sonrió satisfecha con el resultado de su trabajo y se retiro de nueva cuenta de la habitación.
Ambos, ni él o ella dijeron una palabra una vez quedaron solos. El silencio los cubrió por varios minutos, hasta que por fin alguien se digno a decir algo… que curioso que ese alguien fuese Hinata.
_ Si-siento haber dormido tanto. – se disculpo y el la observo curioso.
_ ¿Y no lo sientes por no haberme devuelto ayer? – pregunto, no queriendo sonar grosero pero Hinata pareció incomodarse.
_ En verdad me disculpo por eso… Yo… No me sentía bien. – explico…
_ Por Naruto. – dijo sin reprimirse. Hinata agacho la cabeza, y tras unos segundos, asintió….
_ No… no quiero hablar de eso. – dijo sorprendiéndolo… de alguna forma que dijese eso lo aliviaba, pese a nombrarlo, el tampoco quería hablar de aquello.
_ Bien… por cierto ¿qué hacías tocando en la madrugada? - Pregunto tratan de cambiar de tema. Hinata por su parte alzo la cabeza de golpe y luego se puso a jugar con sus manos.
_ ¿Las chicas… se lo contaron? – interrogo.
_ Te encontré durmiendo en el sofá, tu criada me explico que hacías ahí. – dijo y noto como los pómulos de Hinata se sonrosaban.
_ Ne-necesitaba tocar. – dijo respondiendo esta a su interrogante anterior.
_ ¿De madrugada? – cuestiono divertido.
_ Es… es una costumbre…. Yo lo hago por… - se trataba de explicar pero él la interrumpió.
_ Para desahogarte. – se aventuro a decir el azabache… A lo que Hinata sorprendía por lo certero de su respuesta, asintió.
_ ¿Cómo, supo? – pregunto curiosa.
_ lo supuse, creo que es natural para nosotros el querernos desahogar con la música… Me pareció oportuno que hicieses tal cosa, como tocar en la madrugada, y con lo ocurrido recientemente. – dijo mientras se acomodaba mejor y dejaba caer su cabeza sobre la colcha.
_ ¿Y usted… también lo hace? ¿Se desahoga? - le pregunto esta con cierta duda, como si no supiese si estaba bien preguntar o no… Sasuke sonrió… como siempre tan considerada, pese a que él no lo había sido.
_ Si, lo hago… Solo que yo si tengo mejores horarios… Generalmente me voy a un lugar solitario y toco hasta el cansancio… Pero solo lo he hecho pocas veces. – Le confesó… Generalmente no diría esas cosas pero con Hinata no sentía que debía tener tapujos en ese sentido…. Sabía que ella le entendería.
_ ¿Y a donde va? – pregunto esta con cierto animo en su voz… El giro su rostro, para mirarla y reconoció una sonrisa en sus labios… El sonrió de igual forma.
_ Te lo diré algún día. – dijo y sonrió divertido al ver como esta hacia una mueca y parecía inflar sus cachetes.
_ No es justo… ¡Me dejo con la intriga! - se quejo esta, mas él sabía que no era enserio.
_ Pues te la aguantas… Y si te sigues quejando menos te lo diré. – dijo como un niño pequeño y la noto poner expresión de espanto…
Sasuke entonces en su mente, suspiro al comprobar que realmente las cosas entre ellos realmente se habían solucionado; no había ido tal cual su plan y Hinata no parecía tan animada a causa de lo ocurrido pero por lo menos no había nada de tensión y estaban volviendo a hablar como antes de que ocurriera aquella discusión.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por el repentino tono de su teléfono para alerta de llamadas. Saco con molestia el aparato del bolillo trasero de su pantalón y observo el identificador de llamadas. "Hozuki Suigetsu" salió escrito. Lo atendió con desgano.
_ ¿sí? – pregunto.
_ ¡Sasuke! ¿Qué tal?... Bien la cosa es que estábamos reunidos los chicos y como estamos aburridos pensamos en ensayar un poco… ¿Te unes? – interrogo el muchacho.
_ Hoy no puedo. – dijo de una y escucho un quejido de parte de su compañero.
_ ¿No?... pero pensamos que te animarías, después de todo quedan tan solo cinco días para el concierto. – dijo y el frunció el ceño pensativo.
_ Ya dije que… Espera - iba a decir que no y trancar, pero luego se le ocurrió algo. Con su mano bloqueando el micrófono del teléfono y se giro asía Hinata, quien se encontraba jugando con sus manos.
_ ¿Quieres salir? – cuestiono y no obtuvo reacción, continuo jugando con sus dedos. Sasuke bufo… _ Hinata es contigo ¿quieres salir? – Volvió a preguntar y esta vez sí pareció captar toda la atención de la ojiperla.
_ ¿A- Adonde? – cuestiono esta.
_ Hace un tiempo dijiste que querías escuchar tocar a la banda. – dijo y ella pareció comprender a lo que se refería, pues había esbozado una enorme sonrisa, consideraba se estaba emocionando. _ Entonces ¿vamos? Pregunto divertido de que aquello la hubiese entusiasmado y la vio asentir con insistencia.
_ Suigetsu. - dijo de repente, ya quitando su mano del auricular.
_ ¿Sasuke que paso? Me dejaste hablando solo… estuve a punto de colgarte – se quejo molesto pero él lo ignoro.
_ Si voy… avisa a los chicos que estaré ahí en más o menos treinta minutos. – Dijo y tranco la llamada sin más.
Se puso de pie y se giro asía Hinata, quien permanecía sentada en su cama...
_ Ya escuchaste… Cámbiate o lo que sea… Te espero afuera. – dijo y tomo su fiel guitarra y salió del cuarto.
Sasuke tuvo que llamar al chofer de su familia para que los recogiera y llevara, pues no quería pensar en tener que cargar con Hinata en transportes públicos. El chofer tardo casi nada en llegar, Hinata había estado lista en pocos minutos; se había vestido de forma sencilla, con unos pescadores azules de una camisa blanca de volantes; unas sandalias bajas y un bolso pequeño en el cual el imaginaba llevaba su bastón plegable.
El camino fue rápido y en silencio, mas no del incomodo… Sasuke solo se había mantenido entretenido observando la emoción plasmada en el rostro de su acompañante. Una vez frente a la casa de Suigetsu en donde supo se encontraban los chicos, por un mensaje del propio. Se bajo del auto y comenzó a ayudar a Hinata con lo mismo, una vez los dos habían salido con sus cosas encima, el chofer le informo a Sasuke que estaría pendiente de su llamada para cuando se quisiesen retirar.
_ Vamos. – dijo el azabache mientras acomodaba la mano de Hinata en su brazo como había estado haciendo, ella extendió su vara, la ubico frente y comenzó a avanzar.
Ambos avanzaron por la acera y entraron al recinto. La casa era pequeña sin embargo podía considerarse cómoda para las únicas dos personas que habitaban en ella, Suigetsu y su padre. Sasuke camino directo a la entrada de la casa y toco el timbre, Hinata se acomodo un poco detrás de el.
La puerta se abrió pocos segundos después. Suigetsu se asomo por la puerta primero pero al comprobar de quien se trataba, la abrió por completo sonriente.
_ ¡Qué rápido llegaste Sasuke! Exclamo el particular muchacho… pues fuera de lo común en alguien tan joven, tenía el pelo desteñido, era algo así como un blanco azulado, poseía dientes afilados y unos raros ojos violáceos. Aquello lo hacían ver como una persona llamativa.
_ No tienes que gritar Suigetsu – dijo él azabache con expresión seria, noto al peliblanco hacer una mueca, pero luego algo llamo su atención, pues parecía querer mirar algo tras él.
_ ¿Vienes acompañado? – pregunto el muchacho al mostrándose extrañado. Sasuke entonces se hizo a un lado para que viera a Hinata que permanecía encogida tras él. Se rió internamente por el drástico cambio de humor… ase unos minutos no paraba de sonreír, su emoción era palpable y ahora parecía completamente cohibida.
_ Ella es Hinata y vino a escucharnos. – informo y el peliblanco asintió ante su presentación.
_ Es-espero no interrumpir. – dijo tímidamente la peliazul mientras se inclinaba un poco asía el frente.
_Oh, no… no interrumpes. – dijo Suigetsu evidentemente mas emocionado y con un ligero rubor en sus pómulos. Sasuke soltó un gruñido ¿Cuántas veces tendría que ver esa reacción? ¿Siempre seria así cuando presentase a Hinata?.
_ ¡SASUKE-KUN, LLEGASTE! – se escucho entonces un grito, mejor dicho un chillido emocionado del interior de la casa. Suigetsu rodo los ojos fastidiado sabiendo lo que vendría y Hinata pareció enervarse.
En ese instante una alborotada cabellera roja se asomo por el marco de la puerta. Sasuke solo pudo retroceder un paso al ver la expresión emocionada de la pelirroja. El azabache chasqueo los dientes. La pelirroja lo observo sonriente pero su sonrisa se vio esfumada cuando sus ojos se posaron en la cuarta persona ahí presente. Su seño se frunció al instante, se paro derecha, alzo un poco el pecho y se cruzo de brazos.
_ ¿Quién es ella? - Pregunto la fémina con cierta renuencia en su tono de voz. Sasuke lo noto y antes de que dijese algo se puso frente a ella, cubriendo a Hinata.
_ Ella es una amiga y le traje para que nos escuche… No la molestes Karin. – le advirtió el azabache comprendiendo sus posibles intenciones. Conocía muy bien a Karin como para saber que expresaban a aquellos ojos.
_ ¿Amiga? – pregunto la mujer con evidente extrañeza plasmada en su rostro. Karin observo con detenimiento a la supuesta amiga y como era de esperar su atención se vio atraída por aquel peculiar vendaje que cubría sus ojos.
_ Si zanahoria, se llama Hinata. – dijo el peliblanco presentándola.
_ ¿Hinata? – pregunto esta con cierta sorpresa… Un pensamiento rozo su mente y al instante se puso alerta. _ ¿Hinata, que? – pregunto, rogando a que no fuese cierto, pero al mirarla detalladamente no se lograba quitar la idea.
_ So- soy Hinata Hyuga. – se presento la misma peliazul un tanto incomoda… Ella no sabía que Karin era parte de la banda del Azabache, de haberlo sabido hubiese declinado la oferta de irlos a escuchar. La pelirroja no le caía mal, pero admitía que la había agarrado cierto pavor….
_ ¡¿LA NERD?! – grito la muchacha, lo que provoco que Hinata se encogiera. Sasuke reacciono sorprendido pues no esperaba que Karin la reconociese tan rápido y Suigetsu por su parte miraba de un lado a otro, de Karin a Hinata, de la peliazul a Sasuke y de este, de regreso a la pelirroja; no comprendiendo nada pero emocionado al ver que parecía aproximarse algo y el estaría en primera fila para disfrutarlo.
_ ¡Karin! – le grito Sasuke y la muchacha supo que el azabache le estaba diciendo que se callara, pero eso no, ella no se iba a dejar callar y aun si se trataba del chico que gustaba.
_ ¿Qué hace la nerda aquí? ¿Cómo que es tu amiga Sasuke-kun? – exigió saber la pelirroja… ¿En qué momento aquella mujer pudo cogerle ventaja con su amor? Es decir, todo aquel año había hecho lo posible por denígrala ¿Cómo había captado la atención de su chico?
Tal vez ella no era tan lista como su compañera (rival) Haruno. Pero siempre fue una persona con muy buen instinto, le era fácil leer a las personas y saber quienes representaban un obstáculo para ella. Y cuando tuvo la oportunidad de ser compañera de clases de su querido Sasuke, no perdió tiempo y decidió catalogar de quienes tenía que deshacerse para poder estar con el azabache. Obviamente Sakura fue una, la concia de años y sabía que ambas rivalizaban, encontró a unas cuantas más que podrían darle pelea, pero pronto supo convencerlas para que se uniesen a ella (algo así como un club de fan) dejándose encañar fácilmente. Sin embargo algo llamo pronto su atención… Aquella Hyuga. Su familia, los Uzumaki por años ha estado afiliada a las compañías Hyuga, muchas veces había visto a miembros de esa familia y admitía que poseían un porte y elegancia dignos de admirar, por eso, cuando reconoció que aquella muchacha era una Hyuga se pregunto si no habría un error, pronto supo reconocer que no, y que aquella ojiperla era una digna Hyuga, con porte, elegancia e inteligencia; lo único que no encajaba con ella era su tan sosa apariencia, sin embargo, un día tuvo que retractar también sus palabras. Iban saliendo de una práctica de deportes, aquella ocasión había hecho carreras y bajo un intenso sol, todas iban cansadas y sudadas; el baño de chicas poseía ducha así que todas disfrutaron de asearse antes de volver a clases. Ella fue una de las primera en bañarse pero tuvo que regresar a buscar su teléfono que dejo olvidado en la taquilla, en ese instante tuvo un inesperado encuentro… aun quedaba alguien en los baños, se vestía nerviosa y trataba de cubrirse lo mejor que podía pese a estar "al parecer" sola. Desde aquel día supo que debía tener cuidado con aquella peliazul; si algún día se dignaba a mostrarse más arreglada, esa sería su ruina (eso pensó), así que tomo una sabia decisión, destacaría a la Hyuga como la chica nerd de la clase, y de tal forma nadie se fijaría.
Todo aquel tiempo su plan había ido estupendamente, comenzando por que la ojiperla no parecía tener intención de hacer algún cambio y pensó que así seguiría, pero tenlo ahí, la peliazul sencillamente arreglada pero dando a entrever aquel envidioso cuerpo, su blanca piel y aquella larga y brillante cabellera. Y no solo eso, sino que venía junto con su querido Sasuke.
Quería gritar, quería echar a patadas de ahí a esa zorra, pero no podía, Sasuke le había dejado bien en claro la posición que esta tenia… intocable.
Cerró la boca y rechino los dientes molesta.
_ Bien… ¿y es que no piensan dejarnos pasar? - pregunto evidentemente molesto Sasuke y ambos amigos tuvieron que hacerse a un lado para que el azabache entrara, arrastrando consigo a la peliazul a quien agarro de la muñeca.
Karin al reconocerlo quiso insultarla, vio indignada como el azabache se llevaba consigo a la chica al interior a la casa. Lo siguió refunfuñando, sin apartar la mira aquella añorada mano que tenia agarrada firmemente la delgada muñeca femenina.
Llegaron a la cochera y Sasuke se acerco aun sofá en donde le indico a la peliazul para que se sentara. Esta le agradecía sonriente y Jugo pronto se acerco a ellos, posiblemente queriendo presentarse.
_ Es increíblemente linda…. Qué suerte que la haya traído… Creo que estas en problemas Karin – dijo su compañero, con una enorme sonrisa que daba a relucir su afilada dentadura. La miraba de forma burlona y ella bufo ante su comentario, sabiendo que lo que este quería era ridiculizara.
_ Esa zorra debe irse… y pronto. – dijo sin tapujo, apretando los puños… Suigetsu se carcajeo a su lado. _ Solo espera Hyuga… Nadie se acerca a mi Sasuke-kun y sale ilesa.
Miro de rojo a Hinata que charlaba amenamente con Jugo. Sorpresivamente el pelinaranja supo reconocerla como pianista y se acerco a ellos para presentarse ante Hinata y en tal caso realizar algunas preguntas. Hinata se mostró nerviosa en un principio pero cuando este aclaro que siempre había estado interesado en el piano principalmente en el teclado, y unoque otro articulo había sobre ella en cuanto se buscaba competencias; ella no pareció tener más problemas en hablarle. El sabía que Jugo era de naturaleza seria, así que sin molestarse los dejo solos.
Camino hasta su espacio y tomo el cable que conectaba su guitarra con el amplificador y una vez listo rozo las cuerdas para verificar el sonido, al hacerlo llamo la atención de Hinata, lo supo por la forma en que respingo. Siguió, esta vez tocando alguna notas y acordes; todo parecía estar bien, el sonido era bueno.
_ Yo que tu, tengo cuidado… - le dijo de repente Suigetsu que se paró a su lado, este tenía una lata de soda en mano y daba grandes sorbos.
_ ¿Qué quieres decir? - pregunto mientras acomodaba su guitarra junto al amplificador.
_ A que si dejas mucho tiempo descuidada a esa preciosura no dudare en buscarla. – dijo haciendo una mueca pervertida que a Sasuke se le antojo desagradable.
_ ¿Y a mí que me cuentas?... No tiene por qué interesarme. – dijo el tratando de sonar indiferente, pero el peliblanco logro reconocer como su seño se había fruncido mas de lo normal, así como su porte se había tensado.
_ Sabes, esos vendajes de alguna forma tientan… la hacen ver tan indefensa... ¿Los tiene desde siempre? – dijo haciendo otra mueca, pero esta vez acompañado por un tono un tanto sugestivo (o eso creía el). Sasuke asqueado, al instante acorto distancias, mirándolo de forma retadora. Suigetsu por su parte no se alejo, ni dio muestra de reacción ante la amenaza.
_ ¿Te gusta? – pregunto este de repente, pero más que una pregunta parecía una afirmación… Por alguna razón por primera vez no supo responder de inmediato, sino que se quedo callado, a los segundos fue que logro reaccionar.
_ No seas ridículo. – dijo con expresión seria, pero Suigetsu amplio una sonrisa.
_ ¡Entonces voy a por ella! – exclamo el peliblanco, haciendo ademan de ir en dirección a donde Hinata y Jugo se encontraban. Pero Sasuke le agarro del cuello de la camisa antes de que diese un paso. Suigetsu perdió el equilibrio momentáneamente pero logro recuperarlo.
_ Te acercas a ella y eres hombre muerto. – dijo acortando distancias y mirándolo de forma retadora. Suigetsu por su parte no se alejo y de nueva cuanta no dio muestra de reacción ante la amenaza.
_ ¡Entonces si te gusta! –Afirmo nuevamente, sonando más seguro y Sasuke levanto la el puño con intención de callarlo, sin embargo Suigetsu se carcajeo antes de que hiciese algo.
_ Hahaha… Esa reacción es mejor de lo que me esperaba. – dijo este llevándose la mano al estomago. Aquello llamo la atención del resto que se giraron a mirarlos… bueno solo Jugo Y Karin.
_ Suigetsu… no te había dicho que haces bromas de mal gusto. – dijo con tono de voz moderado, para no ser escuchado.
_ Sí, creo que lo mencionaste alguna vez… pero vamos… acepta que tengo razón. – dijo aun riendo y Sasuke tuvo que reprimir las ganas de querer golpearlo esta vez.
_ Si eso es todo, puedes irte y preparar lo que falta. – dijo dándole la espada, y buscando con la vista a Hinata.
_ ¡Era en serio! Yo que tu tengo cuidado. – se repitió este y aquello atrajo la atención de Sasuke que se giro a mirarlo. La expresión divertida de Suigetsu había cambiado, seguía riendo pero parecía ser por otra cosa. Antes que el pudiese decir algo el peliblanco se le adelanto. _ Nuestra zanahoria no está tranquila… ella planea hacer algo. – dijo este y sin decir nada más se retiro a hacer lo que debía. Sasuke frunció el seño comprendiendo lo que este le había querido decir.
Ya esperaba algo como eso de parte de la pelirroja en cuanto los viera juntos, sin embargo, lo que no se había esperado era que la muchacha reconociese de inmediato a la Hinata de su colegio. No comprendía como lo había hecho, claro lo decía, porque hasta ahora nadie más lo había echo, pero tampoco le interesaba ya saberlo, las cosas eran así y solo le quedaba pensar en algo antes de que aquella se decidiese por hacer algo, como le había indicado Suigetsu que esta planeaba.
En fin, ya pensaría en qué hacer si algo ocurría. Sin perder tempo se acomodo la guitarra y tras colgársela, levanto la vista…
_ ¡TODOS, LISTOS PARA ENSAYAR! – grito y Vio como Jugo se disculpaba con Hinata antes de caminar en su dirección y tomar su lugar, acomodándose su bajo. Karin también vino corriendo y se lanzo a él, enganchándose en su brazo.
_ ¡Karin, suéltame y toma tu lugar! – exigió y esta renuente lo soltó y con caminar "seductor" tomo lugar y agarro el micrófono.
_ ¡A Tocar! – Quien grito esta vez fue Suigetsu quien ya estaba tras la batería y giraba las baquetas como loco.
El azabache suspiro y antes de dar la orden, observo a Hinata quien se había sentado en el sofá que le había indicado, esta sonreía, parecía emocionada… Entonces, una leve sonrisa se esbozo en su rostro; acomodo sus manos correctamente en su guitarra y tras un profundo respiro, soltó el aire retenido antes de gritar.
_ ¡Bien!... ¡Suigetsu, marca el ritmo! – Al instante el repicar de las baquetas chocando entre ellas se escucho… 1, 2,…3.
Aquí, el siguiente capitulo... Espero les guste y por otra parte, poder publicar el siguiente hoy mismo (si mi computadora me deja no se pega -_-)
