3- Regalo de año nuevo

Se levantó con ligera angustia por un sueño extraño y confuso que le recordaba al pasado. No tenía claro si estaba acostumbrado a aquellas cosas, pero el dolor en sus brazos y la fiebre habían aumentado considerablemente en las últimas semanas antes de año nuevo y aquello había obligado a la familia DonQuixote a posponer las celebraciones de la época Navideña. De todos modos no era como si Law echara de menos aquel tipo de asuntos familiares y que Rocinante y Doflamingo le hubieran llevado algunos paquetes a la habitación no había sido nada que le importara. Rocinante de cualquier manera siempre le llevaba dulces y se sentaba en la cama a observar su sufrimiento, lo que le molestaba infinitamente porque creía que tal vez se reía de él.

Aquel fin de año media familia se había reunido en la casa toda la familia y estaban en el piso inferior celebrando el fin de año con un catering mientras él dormitaba y sufría. Caminó con dificultad hasta el pasillo oyendo el barullo de sus supuestos nuevos familiares en la celebración que se habían negado a celebrar.

- Ahí estás, Buffalo y yo creíamos que solo eras una excusa para que Cora-san aprendiera dejar de tratar de asustarnos - dijo una niña de pelo oscuro y tez pálida señalando a un niño gordo que sonreía a su lado - Yo soy Baby5 y él es Buffalo.

Law los miró con tedio. Sí, antes de ser adoptado ya le habían mostrado imágenes de ellos. En un álbum en el que estaban escritos los nombres de toda la familia que supuestamente sus padres habían preparado antes de la adopción había podido verlos y los recordaba.

- No me interesan vuestros nombres - dijo mirando el hueco de la escalera. Doffamingo llevaba un gorro estúpido y sujetaba a un tipo enorme por encima del hombro mientras le tomaban una fotografía al lado del árbol de Navidad. Tenía una parte que se había quemado por culpa de Rocinante, la única parte divertida de los preparativos que habían hecho antes de las fiestas.

La sombra de un adulto se acercó al inicio de la escalera y sus pasos que subían empezaron a sonar por encima del ruido de la fiesta. La Figura de Rocinante se situó en poco tiempo detrás de Baby5 y Buffalo y con una simple mirada los mandó escaleras abajo. Law le miraba con notable desagrado, se había despertado de una pesadilla para volver a la de siempre.

- No creas que me asustarás de esa manera a mí, Corazón - dijo al notar sus cálidas manos sobre sus hombros que le empujaban hacia la habitación. Y la respuesta de él fue el silencio, silencio absoluto, como de costumbre.

Lejos de hacerle entrar en la habitación, y a pesar de que Law pataleaba y se quejaba por aquella forma de arrastrarle por los pasillos de la casa, Rocinante le llevó a la otra habitación. La del fondo, la habitación en la que tenía prohibido entrar, la oficina de Doflamingo. Una sala pequeña con un sofá recargado y rococó situado frente al escritorio de caoba en el que Doflamingo raramente se sentaba a hacer nada.

- Esto es un regalo importante, y si te pregunta Doffy simplemente te obligué a comerlo - dijo rompiendo su eterno silencio y sacando una especie de manzana del cajón del escritorio. Law se podría haber fijado en los detalles de la pieza de fruta, pero su sorpresa se encontraba en la voz de Corazón. El mismo Doflamingo había asegurado que no hablaba -. Con los conocimientos médicos que tienes y esta habilidad podrás curarte.

Law apretó los dientes. No se atrevió a decir nada a pesar de que podía decir que le estaba obligando realmente aceptar algo que obviamente le iba a meter en problemas.