NA: no dije nada, en el anterior capítulo porque estaba muy ugh, pero mil gracias por los reviews. Siento no haberlos contestado, estoy un poco líada con el trabajo y bueno, vivo un poco ocupada y cansada de existir.
4- Paternidad completa
Doflamingo oía la lluvia repiquetear contra los cristales y se sentía extrañamente mal. Se había peleado con Rocinante por haberle dado a Law la ope ope no mi y no cabía la posibilidad de que se retractara. Ciertamente la molestia de su hermano residía en que él había atentado contra la vida de su padre, a quien ambos podían culpar de dejarles en la más profunda miseria en su infancia y permitir que su desptrotección total les llevara la extrema pobreza y la humillación general.
El dolor por lo que su padre les había hecho y los actos de la gente que les había rodeado hasta que él se había hecho con poder suficiente para pisar las cabezas de cualquiera que tratara de ponerle por debajo de donde merecía, aún le causaba pesadillas a veces. Sabía que a su hermano también le había costado lo suyo recomponerse, y le molestaba la benevolencia con la que hablaba de su padre, quien por poco deja que la madre de ambos muriera. Un inútil y un estúpido.
" Padre siempre fue un perdedor, fue un mal empresario, un mal padre y una persona inútil, y Rocinante es igual de idiota si no puede verlo" pensó para reafirmarse en el hecho de que le recriminara un atentado criminal no tenía la más mínima relevancia cuando él le pedía que fuera un buen padre para Law. Se sentó en la cama, apoyando su pecho contra el cabezal y vió como su hijo adoptivo caminaba hasta la habitación.
—¿Qué haces, enano? —le preguntó alzando la voz lo suficiente como para que le oyera desde el pasillo.
Law jugó con su nueva habilidad para transportarse a la habitación y cayó sobre el colchón, concretamente sobre la parte en la que habitualmente dormía Rocinante concretamente. El edredón y las sábanas estaban caídos y el niño parecía ligeramente adormilado.
—Buscaba a Cora-san — admitió el niño —. He visto que pasaba por delante de mi habitación hace un rato, aunque use esa habilidad estúpida que tiene no es invisible ¿sabes?
Doflamingo rió ante el comentario de Law. Le parecía gracioso que hablara de aquel modo. Le dijo que podía quedarse en su lado de la cama si quería, y se quedó mirándolo durante un momento. ¿Podía ser que aquel niño tuviera más lealtad hacia Rocinante que la que tenía hacia él? Era un tanto abrumador y no podía evitar acrecentar su enfado. Del mismo modo, Law conocía detalles, como aquella habilidad de las frutas del diablo del que él no tenía la más mínima idea. Echaría fuego por la boca de no sentir que era algo inteligente por su parte no decírselo. Siempre podía hacer uso de aquella habilidad porvechosamente ahora que la conocía.
— ¿Le has echado porque me dió la ope ope no mi? — preguntó tratando de analizar el comportamiento de su padre adoptivo del que sabía menos que de Corazón.
— Son cosas de adultos que no comprenderías, mocoso — le contestó justo antes de taparle con la manta y el edredón que estaban caídos rato antes.
— Me la dio porque creía que así estaría a salvo — puntualizó antes de girarse hacia el otro lado de la cama —. Cora-san es listo, aunque siempre sea raro y blando.
Doflamingo le miró arqueando sus cejas, en un gesto que le indicaba que debía callarse y dormir. La verdad es que a pesar de que una habilidad del diablo tan poderosa no le había parecido ideal para su hijo, si lo pensaba con claridad Rocinante se había anticipado a él en aquello. Su hermano le había dado a Law una herramienta de defensa mayor que la que su padre les había dado a ellos dos. A pesar de todo, le debía al menos media disculpa.
—Anda, duérmete niñato — dijo finalmente Doflamingo, se tumbó de nuevo en la cama y rodeó a Law con sus brazos. Ya buscaría algún modo de disculpa para su disputa con Rocinante a lo largo del día siguiente.
