Cuando hay paz es porque se avecina una tormenta, o algo así me dijeron por ahí. Hace tiempo creía que mi pequeño, hermoso, chulo y precioso era un santo sin ningún defecto y como ya había dicho antes, la etapa de enamoramiento pasó y llegó la verdadera prueba.
"¿Me quieres lo suficiente como para aceptar mis defectos?" Un día me preguntó eso, y la respuesta fue tan obvia que no era necesario responderla, incluso me ofendía, hay tantas formas de expresar lo que siento por él, infinitas, una de ellas y la más acertada que encuentro es que lo quiero tanto que cuando me hace enojar, mentalmente lo mando a la chingada y me quiero ir con él; me tiene loco, en un suplicio, es el aire que pasa por mis pulmones, la sangre que recorre mi cuerpo, me para cada vello de mi cuerpo y…ya saben qué, pero a pesar de todo eso, aún duda de mí, en ocasiones, su inseguridad me es frustrante pero bueno, mandaré a la mierda mi distracción y me enfocaré en lo verdadero importante
Dentro de sus defectos, jamás imaginé que tuviese uno en especial, y lo tenía muy escondido el cabrón hermoso; pero como toda verdad sale a la luz, un día de tantos lo dejó ver.
Estaba tranquilo mirando mi celular, me había llegado un maldito mensaje de mi nueva secretaria, una mocosa recién graduada de leyes, la verdad la chica es muy carismática, amable y desempeña bien su trabajo, así que no tengo casi nada en contra de ella, y ese algo es que le gusta mucho mensajear, yo soy más práctico, para mí una llamada lo solucionaría todo, pero la muy pendeja tiene una maña difícil de quitar, sumando que es tan hacendosa, realiza revisiones los fines de semana, y esos días para variar estoy con mi precioso ángel, ya sea en la calle o en la casa, no importa el lugar esos dos días le pertenecen completamente a él, no soy alguien muy sociable que digamos, así que a mi dulce se le hizo bastante extraño que recibiera mensajes constantemente; y ese tono, ese maldito tono de celular que me instaló Hange, es tan ruidoso que se oye de aquí a la otra cuadra, y para variar la muy perra no me quiere decir cómo quitarlo, en fin…
Al principio no tuve ningún problema, la primera vez que sonó mi celular, Eren lo tomó normal, pero cuando notó que me habían llegado mensajes y que incluso hiciera una llamada, fue imposible que no me observara con extrañeza, para no entrar en tantas explicaciones, le dije que era del trabajo-no era mentira- y se lo tomó muy bien, ah, pero cuando la pendeja se le ocurrió hacer la misma mierda cada fin de semana la cosa se puso fea. Para variar, estábamos tranquilos sentados en la sala cuando Eren se reveló.
-Levi ¿puedes dejar el celular y escucharme?- Oír a Eren rogar por mi atención, hizo que me quedara estupefacto o más bien, encantado, me sonrojé por lo bajo, me sentí muy feliz. En ese momento lo único que se me ocurrió hacer fue aprovecharme de la situación.
-No quiero.- Sus cejas se fruncieron naturalmente y me miró con ira.- Bien, ahora lo dejo cariño.- Aguanté la risa, era tan lindo que deseaba molestarlo pero no debía, por más tentativo que fuese.
-¿Seguro que es del trabajo? –
-¿Qué? ¿Insinúas que te engaño?- Eren no respondió a mi pregunta y sólo siguió caminando.-¡Hey, Estamos hablando!- De la nada, se detuvo completamente.
-Deberías ser sincero conmigo, sé que lo nuestro ya no es como antes…-
-Déjate de mierdas, él único que no es como antes eres tú, sigo queriéndote como siempre lo he hecho pero continúas sin creerme.-
-Tú me haces dudar.- Su mirada se volvió severa y yo, me había quedado sin palabras
-…No Eren, el único que duda de sus sentimientos eres tú, tal vez no me ames tanto como yo y por eso proyectas tus miedos en mi.-
-No digas tonterías, yo te quiero pero tú eres tan frío conmigo.-
-¡¿What?! ¡Pero si el que huye de mis caricias eres tú!-
-Es que eres muy directo.-
-¿Entonces cómo carajo quieres que sea?-
-¡Siempre te mando señales y nunca las captas!-
-¿Cuáles señales? Si te abrazo en la cama me das la espalda.-
-Eso es porque…si lo hago…-
-Si lo haces ¿qué?-
-Aca-aricias mi espald-da…-
-Oh.- Esa respuesta fue inesperada ¿te puedo violar aquí mismo?-Bueno como sea, esta discusión es estúpida, es fin de semana y lo que más quiero evitar es estar en guerra contigo.-
-Tu sólo quieres librarte del "problema".-
-¿Cuál maldito problema?-Cuestioné ofendido.- Mira, le hablaré a mi secretaria, le diré que vaya a chingar a su madre y que trabaje hasta el lunes.-
-¡No!-
-¿Por qué? Esa solución es la más factible.-
-No porque te pedirá una explicación.-
-No tiene por qué hacerlo, es mi secretaria no la bruja de mi madre.- Eren cruzó brazos y se limitó a observarme con serenidad.-
-¿Entonces qué le dirás?-
-Dame un segundo.- Saqué el celular de mi bolsillo y le marqué rápidamente.
-¡Espera! ¡No me dijiste qué…!- Ya era muy tarde, mi secretaria me había contestado enseguida, había puesto el altavoz, así se podría escuchar todo con mayor claridad.
-Bueno, disculpe jefe, ¿ya revisó lo que le mande?-
-Si, ya lo hice, oye Lizzy, te llamo para comentarte algo.-
-¿Esta mal?- Pregunto en tono decepcionado.-
-No para nada, va todo bien; llamo por otro asunto, lo que pasa es que hoy es fin de semana y mi esposo me cuestiona mucho sobre los constantes mensajes que recibo…- De la nada mi ángel me empujó fuertemente para después de un jalón quitarme el teléfono.
-¡ESO ES MENTIRA!- Con su rostro rojo como una cereza, cortó la llamada de golpe o eso creyó, porque había apretado mal quitando sólo el altavoz.- ¡LEVI!- Yo empecé a morir de risa, si, actué de forma muy cruel pero era inevitable reprimir el deseo de ver a mi amado completamente avergonzado.
-Ja, ja, lo siento, ja, ja…-
-Oh no, le corté.-
-Eso no importa.- Dije acercándome repentinamente a él, recargué mi barbilla en su hombro y lo abracé por detrás.- ¿Qué tal si me das un beso?- Mi hermoso hizo un puchero monumental y con las cejas fruncidas forcejó falsamente.
-Mejor suéltame, en este momento lo único que te mereces es un buen golpe.-
-¿Por qué me tratas así?- Cuestioné fingiendo tristeza.
-…Eres de lo peor.-
-Pero si dije la verdad.-
-¡No lo hiciste! Me dejaste como un celoso.-
-¿Ah si?-
-¡Sí!-
-¿Y no se supone que eso eres?- Apretó los labios, sabía más que yo, que eso era verdad.
-Tu eres peor…-
-No lo niego.-Por más extraño que pareciera, mi castaño hermoso se había calmado, en todos estos años aprendí a que aceptar mis errores y defectos lo ayudaban a hacer lo mismo.
-…-
-¿Ahora si me das un beso?-
-Sólo bajo una condición.-
-Dime.-
-El lunes hablarás correctamente con ella y me la presentarás.-
-Lo que pidas amor, pero…esa no fue una sino dos condiciones.-
-Lo sé, por eso toma, dos besos.- Con sus suaves labios selló nuestro pacto, ahora pueden ver lo manipulador que se ha vuelto conmigo y lo peor es que me dejo hacer.- Esta posición es muy incómoda.-
-¿Qué tal si te recuestas?- Mencioné en tono travieso mientras lo empujaba suavemente contra el sofá. Él se dejó hacer y aprovechándome de ello, juntamos nuestras bocas, con delicadeza probé la miel de sus labios, que eran más que una toxina para mí, me adormecían por completo, sin embargo la enorme necesidad de sentir con mis manos la suavidad de su piel, me hundía más, así que tuve que separarnos para quitar rápidamente sus ropas, creí que si no lo hacía de una vez, llegaría el punto en que las desgarraría y no me importaba, me ganaba el deseo de hacer mío a Eren, una vez que se encontró completamente desnudo y jadeante bajo mío, pensé que no podría existir algo mejor en mi vida que este momento, ahora lo único que podía cruzarse por mi mente era la incontrolable excitación que me exigía sumergirme en él y eso hice, con delicadeza lo preparé para el momento y después ágilmente entré en él, sus gemidos rogándome por más, no tardaron en llegar, Eren y yo éramos como dos mitades hechas para encajar a la perfección o es que, su interior me había recibido tantas veces que se acopló a mi forma, no lo sé, en ese momento sólo quería que el éxtasis nunca terminara, compartir nuestros alientos y entrar y salir tan tantas veces en él como fuera posible, recibir sus labios y sentirlo culminar en mi pecho, él era tan importante para mí que me hacía olvidarme de todo lo innecesario, oh Eren, has hecho tantas cosas en mí, me hiciste a tu forma, contigo nací de nuevo, por ti puedo sentir que estoy vivo, por eso tienes que dejar de dudar, tu eres mi razón, mi todo…
Al otro día, mi hermoso y yo éramos como dos profundos enamorados, no queríamos despegarnos para nada y creo que la rara llamada realizara el día anterior había funcionado de alguna forma, ya que mi secretaria no nos interrumpió en ningún momento. Todo transcurrió normal hasta que llegó lunes.
-Buenos días.- El típico saludo en el trabajo da la pauta un mágico fin de semana terminado, para mi hermoso y yo es complicado, pero así son nuestras vidas, somos como dos niños pequeños jugando a ser adultos responsables, y es una tarea difícil, sin embargo no me puedo quejar.
Al momento de poner un pie en la puerta de mi oficina noté algo bastante extraño, mi hacendosa secretaria aún no había llegado, enrarecido me senté dispuesto a trabajar, al cabo de una hora ella llegó completamente desalineada y con unas ojeras monumentales y lo más cómico vino enseguida, cuando nuestras miradas se cruzaron, su rostro palideció por varios segundo para después ponerse tan rojo como su cabello, la joven me saludó y a su vez se disculpó a gritos y corrió a sentarse, tardé pocos minutos en lograr procesar lo que le había acontecido.- ¿No escuchaste?- Su negación con la cabeza fue tan ruda que era obvio que estaba mintiendo.- No vuelvas a marcarme ni a mandarme mensajes los fines de semana, por favor.- La chica agitó su cabeza como si estuviera escuchando metal, quise reírme, pero no debía, traté de actuar lo más sereno posible, aunque una parte de mí, ardía de celos al pensar que escuchó la dulce voz de mi precioso.- Oh Eren, tu y yo somos iguales.- Murmuré.
¡Hola, aquí Redvi! Con este extra nos despedimos de este fic, muchas gracias por esos ultimos reviews, creo que este fue mi mejor fic y la verdad estoy muy contenta de darle fin, gracias por todo el apoyo y espero sigan apoyando mis otras historias :), bye~
