Llegamos a la tercera entrega de este reto que si se retrasó por muchos meses, pero espero que les guste y bueno, mínimo sea leído y les de unos minutos de entretenimiento. Bueno, los dejo porque yo me voy a leer lo que escribió Ronald Anderson, que, como saben, pueden encontrar en su perfil el mismo tema, pero llevado a su particular estilo y yo ya quiero saber que hizo. Disfruten este pequeño capítulo y disfruten también el que escribió ella.
Would You Fight for My Love?
La sala de conferencias de la liga estaba totalmente abarrotada. Cada mirada concentrada hacia una misma persona y Ash, el Maestro Pokemón de Kanto y Jotho encontraba realmente irónico que él no fuese el foco de atención. Al contrario, era solo uno de cientos de espectadores en ese recinto, incluso estaba rezagado a uno de los rincones de las últimas filas.
Sin importar que tanto 'cambiara el curso de la Liga', la exposición no le interesaba tanto como estudiar las expresiones de las personas allí reunidas. Podía darse cuenta que más de uno creía vehementemente la importancia de esa conferencia, se notaba en los rostros asombrados y también se manifestó en la ruidosa ovación que se efectuó al finalizar la plática. Incluso Lance, maestro dragón y miembro de la Elite subió al estrado realmente emocionado para abrazar a su 'mano derecha' expresado así el aprecio que tenía por su arduo trabajo.
Ash se levantó sin prisa. Sabía que pasaría un buen rato antes de tener el placer de estrechar su mano y estuvo en lo correcto al suponer eso. Tuvo que esperar cerca de dos horas para que la sala se vaciara casi por completo y pudiera acercarse, pero no tuvo otra opción, solo así podría hablarle de forma más personal... O por lo menos tanto como le permitía dirigirse a ella en público.
- Así que, la liga incrementará el nivel y el número de competencias gracias al consejo que creaste. Vaya logro el que conseguiste hoy. – Le dijo mientras subía al estrado.
- Qué puedo decir - La voz era fría y ni siquiera se dignó a mirar en dirección del joven Maestro. Ella estaba concentrada en poner en orden todos los documentos que utilizó durante la conferencia. – Cuando todo tu tiempo lo dedicas al trabajo se logran resultados así de buenos.
- Pues felicidades, creo que con esto te aseguraste más trabajo todavía y sé que eso es algo importante para ti.
- Si, eso supongo. - Cerró su maletín y lo colgó en su hombro dispuesta a irse. Fue hasta ese momento que observó al Maestro que le había hablado a corta distancia y no había reparado en su cercanía hasta ese momento.
- Pero ahora no quiero pensar en eso. Creo que me vendría bien un poco de... - Lo observó fijamente y él regresó la misma intensidad en su mirada. – Diversión. – Ante el comentario, Ash sonrió aunque desvió la vista, rascándose la nuca en señal de nerviosismo.
- E-estás de suerte porque prepararon una fiesta para celebrar tus logros. Todos deben estar en el salón principal emborrachándose ahora mismo.
- Y todo en mi honor. Wow. – Comentó sarcástica haciendo sonreír al moreno.
- Lo menos que debieras hacer es acompañarlos.
- Tal vez lo haga… ¿Tu vendrás?
- Tal vez... - Silencio. Fue todo lo que hubo entre ellos por largo rato, los ojos de uno, puestos fijamente en el del otro hasta que ella decidió terminar con esa interacción al dar un par de pasos hacia la salida más cercana.
- Creo que es mejor si me voy a descansar. No estaría de más aprovecharse de la hospitalidad de la liga. – Se apresuró al hablar. – ¿Nos vemos luego, Ash? Podríamos salir a tomar algún café y platicar un poco.
- Sabes que si.
- De acuerdo, entonces... Nos vemos. – Lo pasó de largo intentando huir en segundos, pero él la sujetó del brazo. Lo que parecía una ruda interrupción pronto se convirtió en una ligera caricia que él ejerció con su dedo pulgar sobre la blanca piel de ella.
- Y felicidades por tus logros, Mist. De verdad me alegro por ti. – Sus palabras sonaban un tanto hoscas, pero la chica no se dejó intimidar. Colocó su mano sobre la de Ash, quien pareció estremecerse por ese suave contacto.
- Gracias Ash. – Dijo tiernamente y después de un impulso en se acercó a su mejilla depositando un rápido beso - Significa mucho para mi que estés aquí...
- No me lo perdería por nada del mundo. – Respondió aún con esa aspereza en el timbre de su voz mientras ella simplemente se marchaba del recinto.
Por un instante sintió que estaba solo allí, viéndola alejarse, escuchando el eco de sus tacones sobre la duela, pero pronto llegaron a él los murmullos de las pláticas a su alrededor. Aún quedaban algunas personas y aunque estaba seguro que nadie prestó atención a su interacción con la pelirroja pues a los ojos ajenos podía parecer corriente, un tanto formal o incluso insulsa. Nadie podría adivinar todo lo que ocurría entre ellos, ni sospecharían que él era quien Misty más amaba en el mundo – o eso quería imaginar – ni mucho menos notarían lo devastado que quedó por verla partir así… Nunca podrían imaginarse cuantas veces se habían entregado uno al otro, pues ante el resto del mundo sólo eran meros conocidos o por mucho, viejos amigos.
Ash suspiró porqué en verdad estaba dispuesto a mantener esa posición en público y a partir de ese día, también en privado sin importar que su propia piel le exigiera rendición, deseando tocarla, acariciarla por completo, amarla... No. Todo eso había quedado atrás.
De ese momento en adelante eran Ash y Misty, trabajando en la misma organización y nada más.
oOoOoO
Lo que se suponía solo era un brindis formal para celebrar la ocasión, rápidamente se convirtió en una gran fiesta improvisada en el lobby del edificio central de la Liga.
En cualquier otra circunstancia, el siempre formal líder de la organización no lo hubiese permitido, pero Lance era el más contento esa noche y ya había bebido varias copas, así que dejó que la reunión siguiera su curso.
- Misty ha sido una gran bendición para nosotros, ¿lo sabías? – Comentó alegre hacia el Campeón que solo asintió dando otro trago a su copa de vino. – Es muy responsable, dedicada…
- Fría, calculadora. – Intervino otro sujeto ganándose la mirada inquisidora de Ash y la curiosidad de Lance. – Quiero decir, así pareciera. He intentado hablarle algunas veces, pero no parece estar interesada en ninguna otra cosa que no sea trabajo.
- Si, así es ella, pero no es una mala persona, es solo que…
Lance, explicaba pobremente lo que Ash sabía a la perfección: Misty se había involucrado tanto en su trabajo para no concentrarse en su vida personal y con el tiempo creó una barrera casi imposible de sobrepasar. A él en particular y a pesar de su reciente acercamiento con ella, le costaba mucho adivinar que pensaba, que quería… que soñaba o deseaba. Sin importar cuanto se vieran, cuantas horas o momentos compartieran juntos, Misty seguía huyendo, decidida a protegerse de tal forma que terminaba por alejar a muchos y a veces se preguntaba si eso era culpa suya. Tal vez, si él no se hubiese alejado todos esos años ¿las cosas serían diferentes? ¿Misty hubiera mantenido esa frescura que de niña la caracterizó?
- Disculpen. – Dijo escuálidamente antes de alejarse de la plática, de Lance… de la gente, del edificio. De pronto se sentía abrumado con sus pensamientos que hacían interferencia con la decisión que tomó esa tarde porque con eso podría equivocarse todavía más, podría lastimarla igual a cuando la dejó a la deriva todos esos años, pero era algo necesario. Él precisaba saber y esa era la única manera de averiguarlo.
Respiró hondo dispuesto a volver por un rato más a la fiesta, pero cuando se giró quedó completamente petrificado. No esperaba verla, por lo menos no esa noche.
- Regresaste. - Afirmó sin fijarse mucho en la sonrisa que ella le ofrecía.
- Si, bueno, me di cuenta que no te dije donde me estaba hospedando.
- Cierto. – Su contestación pareció bastante formal y con eso la sonrisa de Misty se desvaneció un poco, pero no fue suficiente para amedrentar su aparente buen humor y se acercó hasta él. Sus pasos eran lentos, sus movimientos aún más. Despacio, pasó sus dedos por los botones de la camisa del chico, haciendo un camino que subió hasta rozar ligeramente el cuello de Ash.
- ¿No quisieras saberlo? - Su voz era demasiado sugestiva e incitante, lo mismo que su siguiente movimiento. Se paró de puntitas para poder alcanzar los labios del chico consiguiendo acariciarlos solo por un instante, pues Ash levantó la barbilla y esa distancia fue suficiente para evitar que lo besara como tenía planeado hacerlo.
Aquello sin duda la desconcertó y un tanto pasmada se alejó del muchacho. Hasta ese momento pudo darse cuenta de la rigidez que mantenía en todo su cuerpo y la seriedad expulsada desde sus ojos cafés.
- La verdad es que no quiero saber. - Contestó el Maestro severamente.
- ¿Sucede algo? - Preguntó con cierta timidez, pues él nunca la había rechazado de esa manera.
- Tal vez... - Ella se quedó observándolo, esperando que explicara su comportamiento. Ash suspiró, acercándose a ella sujetándola de los hombros. - Quiero estar contigo Misty, pero ya no así, ya no quiero esconderme más. Quiero poder salir contigo, tomarte de la mano y besarte sin que me importe quien pueda vernos... Quiero que todos sepan que tu y yo...
- Pensé que había quedado claro, - interrumpió al joven un tanto molesta. – Que eso no es lo que yo... – En verdad le costaba hablar de esas cosas, por eso las evitaba a toda costa y se sintió invadida por la frustración, así que se soltó de él. -Lo que tenemos está bien para mi, ¿por qué no simplemente podemos seguir así?
- Porque no es suficiente para mi. - Sentenció con tanta seguridad y Misty no pudo más que callar, bajando la mirada un tanto avergonzada, pero Ash no había terminado el asunto. Volvió a acercarse tomando el rostro de la pelirroja con ambas manos, buscando capturar su mirada aunque ella lo evadía. - Créeme, te entiendo, sé porque haces esto, sé que te han herido en el pasado y en parte yo soy responsable de eso por haberme alejado todos estos años. Tienes miedo de que te vuelvan a lastimar, incluyéndome, pero... Estoy seguro de lo que siento por ti no es solo un juego y por eso quiero dejar de tratarlo como si lo fuera. Misty, yo... - Los ojos de ella por fin se quedaron fijos en Ash. Las pupilas aguamarinas se notaban absortas en sus palabras y en las caricias que él depositaba tiernamente en sus mejillas. Ella sujetó al chico con ambas manos por las muñecas siendo ese su punto de apoyo pues sentía sus piernas debilitarse a cada segundo que transcurría. – Yo estoy dispuesto a pelear por lo que siento, solo necesito saber si tu eres capaz de hacer lo mismo.
Después de eso no hubo más que silencio. Había tantas cosas en la mente de la muchacha en esos momentos, tantos malos recuerdos, tantos sueños que creía ya muertos, tanta desolación, tanta soledad acumulada de años, tantas dudas... Era en extremo apabullante y no supo contestar.
Ash hizo una última caricia sonriendo, pero sintiéndose profundamente triste. Entonces, la soltó.
- Si, eso pensé.
Comenzó a caminar sin querer mirar atrás. No podría soportar verla a los ojos y encontrar desprecio en ellos o mucho peor, desolación. Avanzó unos cuantos metros cuando escuchó su nombre en la temblorosa voz de Misty, pero antes de que le dijera algo más, él se apresuró a hablar.
- No es un ultimátum, ¿sabes? Si algún día decides que estás dispuesta a tener una verdadera relación conmigo, sabes donde encontrarme.
Dicho eso, siguió caminando y Misty lo observó marcharse sin saber que hacer con las palabras de Ash ni con los sentimientos que se acumularon en su pecho haciéndole casi imposible respirar.
"…Necesito saber si tu eres capaz de hacer lo mismo."
La frase se repetía en su mente y ella misma se preguntaba si lo sería. ¿Era capaz de luchar contra sus propios demonios para no perderlo? ¿Podría defender ese amor que desde niña sintió por Ash? Había cometido tantos errores, sufrió por años gracias a malas decisiones y por eso ahora, cuando algo tan puro estaba a su disposición no hacía más que preguntarse una y otra vez si realmente podría.
Quería contestar que si, pero las lágrimas llenas de amargura que le brotaron indicaban otra cosa. Llevó sus manos hasta su pecho dejando el llanto fluir con completa libertad...
"Eres capaz de luchar por Ash?"
- No lo sé... - Se contestó entre sollozos y continuó así por un largo rato antes de decidirse a regresar a su hotel.
Bueeeeno, no era tan exacto a lo que había imaginado al principio, pero en general era la idea. Espero que les guste y a mi querida colega, espero que también le guste n_n Espero con ansias saber cual es el proximo tema que será elegido por ella n_n Nos vemos!
