Ahora si actualizamos rápido (en plural porque si recuerdan, encontrarán otro fic en el perfil de Ronald Anderson) porque al parecer esta es una idea un poco corta, pero igual hecha con mucho cariño para todos ustedes, espero que la disfruten... aunque no sea algo precisamente romántico... bueno no les hago spoiler y lean n.n
The Speed of Sound
- ¡Maldita sea! ¡Maldita sea! ¡MALDITA SEA!
La jovencita gritó a todo pulmón al estar parada frente a la laguna de la reserva Oak. Pensó que desahogándose se sentiría mejor, pero no fue así. Se dejó caer sobre el césped fresco, llevó sus rodillas hasta su pecho y luego escondió la cabeza entre ellas. Quería desaparecer, quería llorar quería… saber cómo demonios actuar.
- Tal vez… estoy exagerando. No debiera sentirme así, no… - Era inútil luchar contra ello, su corazón estaba destrozado y se sentía aturdida como nunca lo había estado en sus trece años de vida. Sus ojos verdeazulados parecían auténticas joyas sumergidas en el fondo del mar cuando de ellos comenzó a fluir un llanto incontrolable que pronto fue acompañado de lamentos, de quejidos. Lloró sin reservas, esperando con ello sentir alivio y después, tal vez estaría mejor, así podría regresar a la fiesta que se llevaba a cabo en el laboratorio y nadie notaría nada.
- Así que aquí te escondías. – …O si lo harían. Enseguida reconoció la voz de quien habló a su espalda. Con toscos manotazos quitó sus lágrimas de su rostro mientras los pasos en la hierba se hacían más y más cercanos a ella.
- Perdón por salir, solo quería un poco de aire, no tenías porque venir a buscar…
- Ni lo intentes, 'Doble K' – Había completa severidad en esas pocas palabras, lo mismo que en los ojos castaños y en la firmeza de sus brazos cruzados. – Sé perfectamente cuando estás molesta, así que por favor, deja de fingir. – La chiquilla hizo un gesto enfadado mientras arrojaba una piedra al lago.
- Porque me conoces tan bien, ¿no es cierto?
- Por supuesto, soy tu padre, además… - Se sentó junto a ella. – gritas bastante fuerte, casi como tu madre. – Aquel comentario la avergonzó demasiado y rápidamente el carmesí coloreó sus blancas mejillas – No le hizo mucha gracia oírte maldecir, por cierto.
- Yo... Perdón, no imaginé que me escucharían, es decir la música estaba realmente alta y creí…
- Tranquila, no pasa nada, sólo nos preocupamos. Por eso vine yo, no queríamos abrumarte con preguntas, pero imaginamos que era bueno si hablabas con alguien...
- ¿Y mamá en serio creyó que tu eras la mejor opción para hacer tal cosa? ¿De verdad?
- Doble K, sabes que confía plenamente en mi. Además soy bastante maduro para poder hablar con mi propia hija de cosas importantes. – No tuvo que voltear para saber que ella lo observaba con una ceja levantada, desconfiando totalmente de sus palabras. Siempre dudando de él… Vaya que se parecía a su madre y al igual como pasaba con Misty, siempre terminaba diciéndole la verdad. – Jugamos piedra, papel o tijera. Tu madre perdió, ¿contenta?
- Tienen excelentes técnicas de paternidad. – Contestó sarcástica.
- Son infalibles, así que sería genial si pudiéramos resolver esto para que tu madre no se preocupe.
- Querrás decir para poder presumirle que pudiste sólo con ésta tarea, ¿no es así?
- Si no te molesta ayudar un poco a tu padre con eso.
La jovencita se golpeó la frente al escuchar tan infantil comentario de quien fuera su progenitor. A veces se exasperaba mucho con él, en realidad con ambos cuando actuaban tan inmaduros, pero de todas formas no podía negar que eran nobles personas. Desde niña los vio ayudar a otros, además siempre estuvieron para protegerla; junto a ellos sentía que podía sobrepasar cualquier obstáculo… solo que nunca había tenido un problema como el actual. Sus puños se enterraron en el pasto, arrancando pequeños trozos de él mientras se debatía en si era buena idea hablarle a su padre de… eso. ¿Acaso la entendería?
- ¿Estás… furiosa porque perdiste en la liga Jotho? - La pregunta no resultaba del todo errónea. Era cierto que la derrota en las semifinales le cayó como balde de agua fría. Hizo un completo berrinche cuando sucedió, pero no era precisamente eso lo que había destrozado su vida, fue… quiso volver a llorar por tan solo recordarlo, conteniéndose únicamente por encontrarse su padre allí presente. Sacudió la cabeza y mostró su mejor sonrisa.
- No importa tanto.
- ¿Estás segura? – La falsa alegría de su hija se desvaneció de golpe. Intentaba mantenerse entera, pero Ash sabía por experiencia cuales eran sus verdaderas emociones, solo debía esperar que ella las expresara.
- Fue… desalentador perder estando tan cerca del campeonato, pero no estoy molesta… es más como si me sintiera completamente… inútil. – Expresó con la voz quebradiza.
- Doble K… - Mencionó el apodo de su hija en un suspiro sin saber como poder transmitirle todas sus experiencias. Quería explicar con claridad lo que él había aprendido, que cada una de sus derrotas finalmente tuvieron un propósito y que esa desesperación que estaba sintiendo pronto se iría, dejándole solo fuerza para continuar su camino. Esperaba poder decirle por lo menos la mitad de eso – Yo entiendo perfecto el devastador efecto de las derrotas y…
- Si claro, - espetó sarcástica – El gran Ash Ketchum, campeón de Kanto por más de diez años, sabe como se siente ser un completo fracaso.
- Sabes que las cosas no fueron así siempre y si no me crees podrías hablar con tu madre por horas. Ella sin duda recuerda cada uno de mis errores, especialmente en mis primeras ligas. – Su hija calló completamente, en verdad no necesitaba un sermón en esos momentos. Apretó de nuevo sus rodillas contra su pecho, mientras Ash prefirió acercarse a ella, pasando su brazo sobre los hombros de su hija esperando que ésta no lo rechazara y no lo hizo, pero mantuvo cierta rigidez – Lo creas o no superarás este momento, estoy seguro, solo tienes que seguir entrenando.
- ¡¿Para qué?! ¿Qué voy a ganar con eso? De todas formas ya nada tiene sentido… - Hasta allí llegó su dureza. Volvió a llorar con tanta amargura sobre el pecho de su padre, dejando una mancha en la camisa perfectamente planchada, como cuando era muy pequeña y lloriqueaba por caerse o al perder su juguete favorito. Ash la dejó hacerlo, sabiendo que ésta vez no podría alejar la amargura de su hija con un solo abrazo o con sus tontas bromas. Igual intentaría ayudarla.
- Doble K… Tienes que ver más allá de este momento, no puedes darte por vencida ahora. Si no lo intentas de nuevo nunca sabrás hasta donde hubieras podido llegar. Además, me tienes a mi, sabes que yo puedo enseñarte algunas técnicas para…
- No – soltó en un gemido apenas perceptible restregando su rostro en el pecho de Ash. – No puedes arreglar lo que está mal porque… porque no se trata de la liga, ni del entrenamiento, ni siquiera tiene que ver con mis pokemón.
- ¿Entonces?
- Es… es…
- Dilo Doble K. Sabes que puedes confiar en mi.
- Bien, si lo quieres saber… - Cedió después de un rato. Necesitaba un consejo y siendo su padre una de las personas que mejor la conocían en el mundo no parecía una mala idea recibirlo de él. Se limpió los ojos mientras emitía unos últimos sollozos. – Es… porque ese día… Ese día no tomé las cosas muy bien. ¿Lo recuerdas?
- Claro, tu mamá lo llamó "la típica reacción Ketchum" – ambos rieron ligeramente. – No fuiste muy… amable con nosotros cuando te vimos fuera del estadio de la Conferencia Plateada.
- Bueno… ustedes no fueron los primeros con quienes hablé después del duelo.
- ¿Ah no? – Ella movió la cabeza negativamente, de repente sintiendo un poco de pena de lo que estaba por contarle a su padre.
- Bueno conoces a Harvey y…
- ¿Ese chiquillo latoso que decidió acompañarte por todo el mundo? – Ash se expresó en un tono más bien molesto, aunque tratando de contenerlo. – Si, lo recuerdo un poco.
– Bueno… Él fue a hablar conmigo justo después de la batalla y trató de animarme. Me aseguró que la próxima vez me iría mejor que entrenaríamos aún más para que eso pasara y yo… yo… No recuerdo con exactitud que le dije, pero no debió ser nada bueno, porque me di cuenta como cambió su expresión en cuanto terminé de gritarle. No me dijo nada, sólo se fue. Desde entonces no sé nada de él, no contesta mis llamadas y es obvio que no aceptó la invitación de mamá para venir hoy a la fiesta. – Sin siquiera intentarlo un par de grandes lágrimas se formaron en sus bellos ojos, rodando al instante fuera de ellos y por todo su rostro - Me siento tan… no sé…
- ¿Perdida?
- ¿Ah? – Era la definición exacta y ella se sorprendió un poco que fuera su padre quien lo dijera. Ash solo sonrió ante la confusión de su hija..
- Peleaste con tu mejor amigo por decir algo estúpido y ahora no sabes que hacer ni como arreglarlo. Doble K, eres mi hija sin duda alguna.
- ¿Tu…? ¿A ti te ha pasado?
- Más veces de las que quisiera. Por eso sé lo difícil que es seguir así, sin esa columna sobre la que se apoya toda tu vida, tu concentración, tus fuerzas… tu felicidad. Es perfectamente entendible que no veas una solución cuando te falta algo así de importante, pero no es el fin del mundo, ¿sabes por qué? – Ella negó, mientras Ash limpiaba con cuidado su rostro – Porque verás a Harvey muy pronto.
- ¿Cómo puedes estar tan seguro? – No contestó nada, solo sonrió antes de levantarse tendiéndole la mano para que lo imitara, algo que hizo aún un poco confundida, lo estuvo todavía más cuando su padre levantó la mirada viendo algún punto lejano en el espacio.
- Mira hacia el cielo, - Indicó Ash y ella lo hizo aún sin entender como eso podía significar algo. – mira todas esas estrellas, recuerda todo las veces que las has visto durante los tres años que llevas viajando. Todas las venturas que has tenido, todas las maravillas que has conocido … todo eso… no tendría sentido sino hubiera con quien compartirlo, ¿no crees? – Era cierto. Los primeros días de su viaje estuvo sola, pensando que salir de casa había sido un error, hasta que llegó ese chico maravilloso y optimista que siempre tenía una amable palabra, una bella sonrisa por ofrecerle… Hasta que conoció a Harvey. – Si todo lo que has vivido significa tanto para ti, seguramente él siente igual y personas así de importantes no salen de tu vida con tanta facilidad. Tarde o temprano… regresan a ti.
- ¿Cuanto tiempo tengo que esperar para que eso pase? – Preguntó aun embelesada por las palabras de su padre y la tranquilizadora vista del manto nocturno.
- Eso… no lo sé. Podrían ser días o en casos muy extremos como el mío podías vagar por el mundo durante años sin esa pieza que tanta falta te hace…
- ¿Hablas de…? ¿Te pasó algo así con mamá? – Preguntó un tanto sorprendida. Para ella, sus padres tenían la mejor relación del mundo y no podía imaginarlos separados, mucho menos que permanecieran así por tanto tiempo. Ash solo sonrió
- Si, verás, a veces es difícil darse cuenta de ciertas cosas, sin importar que existan muchas señales en el camino indicándote cual rumbo tomar. Yo las ignoré por tanto tiempo. Tal vez por eso me fui perdiendo incluso a mi mismo, pero todo volvió a tener sentido cuando… tu madre volvió a mi vida. Ella hacía que cada nueva experiencia fuera importante. Nunca sentí algo así con nadie más. - Después de eso, se dibujó una gran sonrisa en el rostro de Ash.
Tal vez, ella no era muy mayor para entender algunas cosas aún, pero entendió perfecto lo que su padre intentaba decirle. De alguna forma había descrito lo que era el amor y la importancia de éste en la vida de cada quien… Entonces sintió su rostro arder de vergüenza. ¿Acaso su padre estaba diciendo indirectamente que ella… estaba enamorada de Harvey? Jugó un poco con sus largos mechones castaños, tratando de ocultar con ellos un poco sus ruborizadas mejillas.
- Yo creo que tarde o temprano todo toma el lugar que le corresponde en la vida, en el universo mismo – Continuó hablando sin notar lo nerviosa que estaba su hija - Solo tienes que… tener un poco de fe. Cree en lo que sientes y después… pones todo de tu parte para hacer que algo extraordinario suceda. Piénsalo muy bien Doble K. Yo sé que entiendes a que me refiero. Entonces harás lo mismo que tu sabio padre…. – Se acercó a ella enmarcando su bello rostro con ambas manos y besó su frente. – Si amas a alguien tanto que todo pierde sentido cuando no está… entonces no permitas que se aparte nunca.
- Gracias papá. – Dijo con los ojos brillantes y una gran sonrisa.
Ash se sintió bendecido por tener en la vida todo aquello por lo que valía la pena seguir luchando cada día y viendo la determinación en los ojos verdeazulados de su amada primogénita, sabía que ella estaba en un buen camino para encontrarlo también.
Es un poco de trampa porque si es pokeshipping sin realmente serlo... es pokeshipping indirecto XD y bueno si tienen un poco de duda sobre el nombre de la hija, pues si empieza con K, ¿por qué no lo pongo? tengo mis razones que algún día compartiré con ustedes pero es K Ketchum y de allí que Ash le diga 'Doble K' se me hizo lindo n.n
Mil gracias por todos sus reviews que contestaré en un rato mas (también los del pasado)
Ahora me voy corriendo a leer lo que escribió mi querida amiga porque me intriga mucho y ojalá lo lean también n.n
