Bueno, ya estamos en el penúltimo tema de este reto y espero que les esté gustando tanto como nos gusta a nosotras, porque si recuerdan mi querida amiga Ronald Anderson también escribió un fic con este tema que me tocó escoger a mi, así que corran a leerlo. Yo les dejo aquí mi versión. Espero que les guste.
Crown of Love
Brock debía conocer el grado de obstinación de su mejor amigo y rendirse. Debió saberlo cuando él no quiso salir de su casa en semanas, cuando se negaba siquiera a hablar y evitaba cualquier contacto con el mundo exterior, pero si se rindiera no sería Brock. Por eso, a pesar de las protestas del entrenador, lo arrastró a la calle, alegando que un paseo por el pueblo le haría bien. La verdad no había logrado mucho cambio en la actitud de Ash.
- ¡Vamos! Intenta animarte un poco, ¿quieres? Si lo haces tal vez te compre un helado en la plaza.
- ¿En serio intentas sobornarme con dulces? No soy un niño, ¿lo sabías?
- ¿De verdad? Es difícil darse cuenta porque te comportas como uno. – Espetó mirando de reojo a su amigo que tenía las manos escondidas en los bolsillos de su pantalón y la cabeza encogida entre los hombros. – Además, yo sé porqué estás de malas. – Ash suspiró.
- No, no lo sabes.
- Puedo darme una idea. – Las perspicaces palabras de su amigo tensaron a Ash. La verdad no había hablado de eso con nadie y si era sincero consigo mismo, tal vez no lo haría nunca. Brock ignoraba la tormenta en la cabeza del entrenador y solo le sonrió – Te peleaste con Misty – Ash detuvo del todo sus pasos y apretó la mandíbula por la tensión provocada ante la mención de ese nombre.
- No.
- Eres terrible mintiendo y lo sabes. – Ash sólo atinó a emitir un gruñido. Odiaba que Brock lo conociera tan bien. – Escucha amigo, nadie dijo que una relación de pareja sea fácil, especialmente cuando llevan tantos años juntos, así que es normal una discusión de vez en cuando, incluso puede fortalecerlos para...
- Brock, - Se talló el puente de la nariz tratando de calmar su creciente enojo al escuchar al criador. – Sé que tus intenciones son buenas, pero no quiero hablar de eso.
- Está bien, no lo hables conmigo, arréglalo con ella.
- Yo no... – Levantó la vista dispuesto a debatir ese punto cuando se dio cuenta que ya estaban entrando al pequeño parque del pueblo y que frente a él había una imagen más hermosa que el simple paraje de los árboles rebosantes de flores en primavera. Allí, a solo metros de distancia estaba Misty, sonriéndole ligeramente, como si nada malo hubiera pasado.
- Hola Ash.
La poca compostura que podría recabar se acabó al momento de escuchar su bella voz y no pudo evitar hablar de forma tan turbia y alterada a como sentía que estaba su interior.
- ¿Esto era tu plan desde el principio Brock? ¡Te dije que no quería hablar con nadie y menos con ella! - La señaló, pero no como si se refiriera a su novia a la que adoraba, sino como si se hubiese topado con un enemigo que intentaba lastimarlo con su sola presencia.
- ¿Puedes calmarte un poco? Yo solo pensé que podrían arreglar sus problemas.
- No hay nada que arreglar. – Dijo sin dirigirse ni un segundo a la pelirroja, haciendo de cuenta tanto como podía que no estaba allí. Al cabo de unos segundos de intensas inhalaciones, clavó sus castaños ojos en la apenada chica y caminó entre ella y su amigo, dispuesto a marcharse.
- Ash... – Misty reaccionó tarde, pero lo hizo aferrando sus delicados dedos en la muñeca del joven, quien al sentir el contacto se soltó como si hubiese sido tocado por carbón ardiente. – No era mi intención molestarte, es solo que cuando Brock me llamó accedí a venir porque pensé que tal vez tu le habías pedido hablar conmigo. – Confesó en un hilillo de voz, sin sostenerle del todo la mirada al entrenador. Resultaba insoportable como aquellos ojos de miel que alguna vez la observaban con tanta vehemencia ahora rebozaran de desprecio hacia ella.
- Pues creíste mal. Yo no quiero hablar contigo nunca. ¡¿Me escuchaste?!
- ¡ASH! – Brock intervino ante el abrupto grito de su amigo. - ¿Cómo te atreves a hablarle de esa forma? No sé que haya ocurrido entre ustedes, pero nada te da derecho a que te comportes como un patán.
- Está bien, Brock. – Misty detuvo al criador del brazo, evitando que aquella confrontación escalara hasta llegar a lo físico. – No te molestes con él y Ash… solo márchate.
El entrenador hizo lo que su novia indicó. Se fue, pero no por querer obedecerla, si no que se sintió incapaz de seguir soportando esa situación, sobre todo con Brock protegiéndola de esa manera.
Lo mejor era volver a casa, de donde no debió salir y no lo haría hasta olvidar todo, hasta olvidar incluso el nombre de aquella pelirroja que alguna vez fuera su adoración.
En los días siguientes cumplió bastante bien la primera parte de esa promesa hacia sí mismo; no había salido de ese cuarto que aún conservaba toda su esencia de la infancia, pero ni en ese aislamiento había podido olvidarla, especialmente cuando su madre insistía en hablar maravillas de quien aún creía su nuera, incluso sus pokemón resentían la desaparición de la pelirroja, sobre todo porque no conocían el motivo. Ash no se atrevía decírselo a nadie.
Pasaron unos días más así, sin que nada perturbara su soledad hasta que en la penumbra de una noche, el ligero toque en la puerta anunciaba la presencia de su tormento.
- Hola... De nuevo. – Su voz era tímida ante el porte reacio de Ash, que en un movimiento más bien brusco la jaló del brazo hasta alejarla unos metros de la entrada, para después plantarla allí, en medio del camino.
- Te dije que no quería verte, así que es mejor si te marchas ahora.
- ¡Por favor Ash! ¡Solo escúchame! - Pidió con desesperación y el chico volteó hacia su casa, viendo directo a la tenue luz de una de las ventanas del piso superior, esperando que su madre no escuchara el escándalo que estaban armando.
Se quedó quieto un rato pensando que debía hacer. Sabía que de seguir negándose, desencadenaría una discusión que pondría al tanto de la verdadera situación a todos en su casa y queriendo evitarlo a toda costa, terminó por ceder.
Caminó hasta un punto apartado del campo, esperando que Misty entendiera la indirecta y lo siguiera. Cuando finalmente se detuvo, no le sorprendió el sentir su presencia tan cerca que podía percibir su embriagante aroma y la certeza de tener sobre él la mirada de esos ojos de exótico azul.
- ¿Qué quieres? – Exigió saber el joven apenas si se hallaron solos y de frente en aquel paraje.
- Pues... Primero agradecerte que no le hayas dicho a nadie que yo...
- Sabes cuanto te aprecian mi mamá, Pikachu, Brock… Escuchar algo como eso solo los lastimaría. Si no les dije fue por ellos, no por ti. – Replicó con rudeza, cruzándose de brazos.
- De igual forma, te lo agradezco.
- Solo habla para que te marches de una buena vez. – Aquellas palabras solo provocaron que la jovencita agachara un poco la cabeza sin sentirse capaz de vocalizar una sola sílaba, pero debía aprovechar la oportunidad porque estaba segura que sería la única que tendría.
- Yo... Solo quería decirte... cuanto lo siento. ¡Ash, de verdad nunca fue mi intención..! – Su disculpa fue rápidamente interrumpida por la hiriente risa del joven.
- ¡Claro! Porque esas cosas pasan todo el tiempo, ¿no es cierto? ¿O ahora me vas a decir que fue solo un accidente? – Ash ironizó – Porque nunca quisiste hacer algo como eso, ¿cierto?
- ¡Ojalá fuera esa la verdad! – Misty gritó apretando los puños. Se odiaba tanto a si misma, tal vez incluso más que aquel día, cuando echó todo a perder. – ¡Cometí un error y lo siento! ¡Lo siento tanto, Ash, tienes que creerme...! – Entre sollozos y frases que no podía terminar de expresar, se acercó a él intentando entrelazar sus dedos con los suyos, mas Ash retrocedió.
- ¿Qué quieres de mi, Misty? – Gritó exasperado – ¿Qué te disculpe por lo que hiciste? ¡¿ En serio crees que puedo hacer de cuenta que nunca pasó?!
- ¡Sucedió! ¡No intento negarlo! – Todo su cuerpo se estremecía al querer continuar con esa charla, mientras los recuerdos de sus actos se agolpaban en su mente nublándole la razón. – Pasó y yo... podría intentar justificarme, decir que fue culpa de Giorgio, que él inició todo, pero la verdad es… la verdad es que yo no lo detuve. – Allí estaba la explicación que el chico estaba temiendo, las palabras que nunca quería escuchar y no estaba dispuesto a seguir haciéndolo. Se adelantó unos pasos, dispuesto a volver a su casa, pero Misty lo detuvo de las muñecas. También intentaba capturar su vista sin conseguirlo así que decidió simplemente seguir hablando. – Ash, yo sé que no es ninguna excusa, sin embargo estaba... confundida. Es decir, él siempre fue tan atento conmigo, estuvo cerca muchas de esas veces en las que viajabas por meses sin siquiera llamar y de pronto sentí…
- Yo creía que me esperabas, que extrañabas mi compañía cuando realmente besabas a ese imbécil a mis espaldas. ¿Eso es culpa mía?
- ¡No! ¡Las cosas no fueron así!
- ¡Entonces explícame como sucedió porque yo no creo haberme imaginado verlos juntos! – Su rabia crecía, lo mismo que los sollozos de la jovencita, producto de la enorme culpa que sentía. Ash podía darse cuenta como aquello la sofocaba por completo… Entonces una duda asaltó al joven, algo que no había considerado hasta ese momento y que no dudó en expresar – ¿O acaso pasó algo más entre ustedes que ese beso? – Un nudo se quedó en su garganta y en su corazón al formular aquella infamia de pregunta, sobre todo cuando Misty solo calló, agachando la mirada.
- Mejor no contestes. No lo quiero saber. – Pasó sus manos sobre sus rebeldes cabellos, intentando calmarse, aunque sabía que eso no lo conseguiría.
Resopló al mirar nuevamente a una avergonzada Misty. Odiaba verla así de triste y tan deshecha, aunque ella fuera la única culpable de su propio sufrimiento, lo único que quería era abrazarla. Tuvo que apretar los puños para detenerse de hacer tal cosa.
- Y lo peor es que tu me recriminaste todo el tiempo por todas mis 'amiguitas' que me acompañaban en mis viajes y pensabas que yo podría engañarte con alguna de ellas cuando nunca pasó nada, ¡yo nunca te traicioné y tu…!
- Yo eché todo a perder ¡Lo sé! – Su llanto se volvió más fuerte. Las grandes lagrimas corrían por sus mejillas cuando tuvo el valor de mirar al joven una vez más. – Fui una tonta Ash y entiendo perfectamente si no quieres volverme a ver, pero por lo menos mereces saber... lo mucho que te amo. Puedo darme cuenta de eso ahora y… – se limpió la cara con el revés de su mano e intentaba contener sus sollozos – Si tu aún me amas también, tienes que perdonarme. Podemos resolver esto juntos… solo… perdóname por favor.
Podía seguir fingiendo que ella ya no significaba nada y verla solo como a una mentirosa que lo había herido irremediablemente, pero la verdad, al escucharla pronunciar esas simples palabras, sintió ganas de responderle afirmativamente, de abrazarla y asegurarle tantas veces como fuese necesario que podrían volver a ser los de antes… O eso haría si la imagen de ella besándose con otro no estuviera tan nítida en su mente.
- ¿En serio me estas pidiendo eso? Misty, no puedo confiar en ti ahora, ni siquiera soy capaz de mirarte a los ojos ¿y tu quieres que te perdone?
- Suena como a una locura, ¿cierto? – Respondió en voz baja entre una mueca que intentaba ser una sonrisa. – Pero en verdad creo que puedes hacerlo
- ¿Cómo puedes tener tanta seguridad de que yo…?
- Porque si en verdad me odiaras y todo lo bueno que sentías por mi ya no existiera... Hace mucho hubieras vuelto a tu casa. – Ash no respondió nada ante su acertada deducción, pues nada dolía más que el pensar que Misty se convirtiera en una extraña, una vieja amiga o simplemente un mal recuerdo. - En verdad creo que podemos resolverlo, sé que tu puedes olvidar esto y…
- ¿Tu podrías? - Preguntó Ash ya sin saña, sino con genuino interés.
- No estoy segura, pero al menos sé que no dejaría morir lo nuestro tan fácil.
- Misty…
- No necesitas contestarme justo ahora. Entiendo que necesitas tiempo, por eso volveré al gimnasio y cuando creas que puedas darme una segunda oportunidad, solo llámame. ¿De acuerdo?
- ¿Y si no puedo hacerlo? – Por supuesto que era una posibilidad, una muy grande en la que Misty prefería no pensar, por eso tuvo que recabar todas sus fuerzas para aparentar que sus siguientes palabras no la lastimaban.
- Dímelo también. Yo… lo entenderé.
A riesgo de ser rechazada de nuevo por Ash, se acercó a él rodeándole el cuello con sus brazos y plantó un rápido beso en los labios del chico quien no tuvo reacción alguna. No fue grosero ni la alejó, pero tampoco se sintió capaz de contestar aquella caricia en su boca, manteniendo total rigidez aún cuando Misty lo había soltado, alejándose a pasos acelerados de él, del pueblo, de su vida…
Pasaron varias horas antes de que intentara caminar unos pasos hasta recargarse en un árbol cercano y tuvo que amanecer para que regresara a su casa aún sin tener total claridad de sus sentimientos o de sus pensamientos que seguían anudados sin encontrarle una fácil solución, porque no estaba seguro de poder olvidar del todo ese incidente que había puesto en riesgo total el amor que sentía por Misty, pero al mismo tiempo, no quería perderla.
Entró a su casa y se recargó sobre la puerta por unos minutos más antes de finalmente tomar su celular que se encontraba en una mesita cercana, después marcó aquel número tan familiar, esperando que ella atendiera cuanto antes.
Así debía ser, porque Misty quería una respuesta y estuviera equivocado o no, ya la tenía.
- ¿Hola?
- Misty. Soy yo…
Si, interprétenlo como quieran XD aunque saben que yo soy más de finales felices y para mi... Misty solo besó a Giorgio y creo que eso es algo que pueden superar, pero si ustedes quieren pensar que Ash no la perdonó, también se vale. Pueden darme sus interpretaciones en reviews y ya les contesto los de la vez pasada en PM. Nos vemos en el próximo tema que será el último de esta colección y este reto.
