Y... aquí se acaba este pequeño, pero interesante reto con mi querida Ronald Anderson. La verdad me gustó mucho ver como con cada historia hacíamos cosas diferentes, pero al mismo tiempo coincidían en pequeños detalles. Disfruté mucho este experimento y espero que algún día hagamos algún otro. Y a todos los lectores, espero que les guste este último tema que... bueno no quiero spoilear pero es un intento un poco fallido de lemon O_O así que están advertidos.

Into You

Tal vez estaba perdiendo la razón o quizás el excesivo calor de las tardes de verano ya la estaban afectando de formas que nunca creyó posibles... ¡A quien quería engañar! Su situación no era causada por esas cosas, lo que le ocurría era culpa de sus hormonas, de sus alocados instintos primarios que habían despertado con la llegada de cierto joven que invadió todo, empezando por su casa, su trabajo, los shows del gimnasio... su mente, sus sueños, sus sentidos...

¡Demonios! ¿Cómo había permitido volverse una completa idiota ante una persona tan ridícula como lo era Ash Ketchum? Claro, desde que el tonto en cuestión dejó de ser un niñito de baja estatura para transformarse en un joven alto, con brazos atléticos y abdominales bien definidos.

Y a pesar de esos obvios cambios en su apariencia física, sus encantadores ojos junto con la cándida sonrisa de la infancia aún existían, pero en un rostro más maduro, con facciones evidentemente varoniles que sin duda la invitaban a admirar al magnífico joven en el que se había convertido aquel debilucho niño de diez años que había conocido...

¡Control, Misty! ¡Contrólate de una vez!

Literalmente tuvo que abofetearse para dejar de pensar en Ash de esa manera, pero resultaba bastante difícil cuando las actuales circunstancias dictaban cierta cercanía entre ambos, más de la que podía tolerar…

- ¿Acaso te sientes bajo mucha presión, Mist?

Escuchó cada palabra agonizantemente despacio, sobre su oído. Ante la invasora respiración que mecía sus cabellos y humedecía ligeramente su lóbulo derecho dio un brinco para así alejarse de quién se empeñaba en incomodarla, sólo consiguiendo que dicha persona se mofara todavía más de ella.

– Esperaba que una entrenadora tan fuerte como tú fuese un poco más… resistente a las situaciones de alta tensión. – Misty sintió como su orgullo pronto saldría a relucir. Por supuesto que ella era una entrenadora muy tenaz, capaz de combatir lo que fuera, pero nunca pensó necesitar un plan para contrarrestar las extrañas actitudes de Ash. Infló un poco las mejillas en señal de molestia. Sin importar cuanta razón tuviera el entrenador, no podría jamás dejarlo ganar una discusión.

- Un tonto show de mis hermanas no es precisamente algo complicado, Ketchum. No te sientas la gran cosa por participar en uno por primera vez, yo lo he hecho decenas de veces.

- ¿Ah si? Pues el novato está haciendo quedar mal a la veterana porque yo por lo menos estoy dispuesto a ensayar como es debido. A diferencia de ti, yo no necesito de descansos.

- ¡No estoy descansando!

- ¿Oh, en serio? No recuerdo que salir del gimnasio en medio de la escena final estuviera en el libreto.

- Necesitaba un poco de aire y hasta donde sé, eso no es un crimen, ¡así que deja de molestar!

- ¡Está bien! Tomaremos un minuto, no tienes porqué gritarme.

Ash aspiró profundamente y cerró los ojos, acciones que Misty agradeció al pensar que quizás por un par de minutos si podría tener un merecido descanso, pero de él, de sus constantes burlas, de su presencia y sobre todo, de la necedad que tenía por participar en la obra que sus hermanas habían preparado con el único objetivo de incomodarla, porque no encontraba otra explicación a que le hubiesen ofrecido el papel coprotagónico a él, quien estaba más que encantado con la broma porque aceptó la propuesta sin objetar.

Su receso duró realmente poco. Tan solo un par de segundos fue todo el tiempo que Ash mantuvo su boca cerrada antes de continuar fastidiándola.

- En serio Mist, ¿tan rápido té cansaste? Si hoy ni siquiera ensayamos las partes difíciles, tan sólo era esa cursi escena romántica – Las mejillas de Misty se tornaron rojas al recordar la cercanía del chico durante el ensayo e incluso ese ligero roce de sus bocas en el que se suponía era el momento culmine de la obra. ¡Era un ensayo! ¡¿Y en verdad él iba a besarla?! No quiso quedarse a averiguarlo, por eso salió corriendo lo más rápido que pudo.

- ¡Ya te dije que no estoy cansada! – Su necedad la obligaba a contraatacar a cualquier comentario que le hiciera. – Es sólo que… ¡el gimnasio puede ser un poco bochornoso en éstas fechas y...!

- Necesitabas aire. – Completó el chico con cierta burla.

- ¿Eso dije, no? – Espetó molesta para después dedicarle una amenazadora mirada.

- Claro. – Ash suspiró y se acercó a ella manteniendo sus manos dentro de los bolsillos traseros de sus jeans. – Bueno, si eso es cierto, entonces es una lástima.

- ¿Ah? ¿A qué te refieres? – Preguntó con cierto nerviosismo al notar que el rostro del entrenador estaba realmente cerca del suyo.

- Bueno pues, en verdad esperaba que pudieras resistir hasta las situaciones más... intensas.

Misty se mantuvo quieta ante la penetrante mirada del chico sin estar segura de qué estaba ocurriendo, porque, ¿era idea suya o todo lo que Ash decía sonaba realmente sugestivo?

- Oh bueno... – Al cabo de unos segundos el chico se encogió de hombros antes de alejarse resignado, algo que sin duda enervó a la pelirroja.

- Soy capaz de todo, Ketchum ¡Lo sabes bien!

- ¡Si tu lo dices! – Hizo un gesto con la mano que encendió todavía más a la temperamental muchacha. ¿Acaso la estaba retando? Ya no lo dudaba, Ash había estado jugando con ella, pero dos podían hacer lo mismo.

Entonces Misty tuvo un loco impulso de contradecir… no, de demostrarle a ese tonto que se había metido con la persona equivocada y sin darse tiempo de meditarlo, corrió tras él. En cuanto lo alcanzó tomó al entrenador del antebrazo, primero para detenerlo y finalmente, para hacerlo girar de una forma tan brusca que sus cuerpos casi chocaron, manteniéndose separados apenas por un par de centímetros.

Los ojos castaños del joven se abrieron de más, sin duda por el asombro que le causaba esa simple acción y que parecía no ser el final de lo que fuese que Misty tuviera en mente. Antes que pudiera preguntarle que demonios ocurría, ella usó su mano libre y la colocó con firmeza detrás de la nuca masculina, después, acercó su boca a la suya sin que llegaran a tocarse; sólo su aliento suave acarició sus labios, luego su barbilla y finalmente su cuello. Ash estaba completamente petrificado ante la cálida sensación que emanaba de la pelirroja, deseando sentir más, mucho más y con ese único pensamiento carcomiéndole la razón, afianzó sus manos en las orillas de la camiseta celeste de su amiga, mientras buscaba con su propia boca el rostro de la chica… pero iba a ser imposible conseguirlo, pues ella le dio un pequeño empujón que lo sacó del trance en el que se encontraba.

- Así debiéramos de presentar la última escena. ¿No lo crees, Ash? – El rostro sorprendido y avergonzado del chico, era sin duda lo más divertido que había visto en mucho tiempo, sin embargo, Misty reprimió las ganas de reírse porque apenas si había comenzado con ese juego. Volvió a recorrer con sus manos el cuello del entrenador y podía sentir claramente como la piel morena de su compañero respondía a sus caricias... para una vez más detenerse de golpe y alejarse un par de pasos, actuando de forma inocente, balanceándose en sus talones, sonriendo con picardía – A menos claro que no seas capaz de actuar tan bien como yo lo acabo de hacer.

- Y-yo... no te creo que tu... es decir…

- Completa tus frases Ketchum. – volvió a sonreír inocentemente – Pensé que podías con cualquier situación, pero veo claramente que soy más de lo que puedes manejar. – Y diciendo aquello con un marcado tono de burla, se alejó a pasos rápidos de vuelta al área principal del gimnasio.

No quería darle oportunidad de reaccionar por completo, pero sobre todo no iba a permitir que él notara cuanto se había ruborizado con ese simple momento que acababan de compartir.

Si, fueron sus malditas hormonas las que la habían llevado a esa situación... aunque también podría ser la fuerte atracción que sentía por el chico. Ella estaba tan loca por él y no estaba segura si podría seguir controlarlo a partir de ese momento.

oOoOoOo

Si al principio pensó que aquel juego lo tenía ganado, era porque no sabía cuanto había cambiado Ash en todos esos años, pues con la excepción de aquel día en los pasillos del acuario, no volvió a causarle ese nerviosismo que demostró tener ante ella y sus certeras caricias. Parecía que su cercanía no le afectaba en lo más mínimo y opuestamente, ella se sentía cada vez más débil ante sus palabras insinuantes, ante sus evidentes encantos de los que él se sabía poseedor y sonreía tan seguro, tan triunfante… ¡Maldito! Como lo odiaba, odiaba por completo sentirse así, tan moldeable a sus manos apenas si la tocaba durante los ensayos, haciendo más insoportable esa maldita obra, sobre todo por su ridícula escena final.

Pero su tormento estaba a punto de terminar. El estreno de la obra había llegado, así que no habría más ensayos insufribles, ya no más acercamientos incómodos ni la sensación de insatisfacción que quedaba cada vez que estaban tan cerca de besarse sin llegar realmente nunca a hacerlo.

- ¡Apresúrate hermanita! ¡Es el momento que habíamos esperado! – Violet hablaba agitada mientras le daba un no tan sutil empujón hacía los camerinos, algo que Misty no apreció en lo más mínimo.

- ¡Quieres calmarte un poco! ¡No ves que casi no puedo caminar con esta… cosa!

- Lo siento feíta, ¡pero precisamente por esa cosa es que debes apresurarte! Tienes que cambiarte el traje de sirena por el de princesa y pronto. ¡El tercer acto no tarda en comenzar!

- Si, si. Ya lo sé. – Contestó al momento de ingresar al pequeño cuarto que habían dispuesto como su vestidor, cerrando con llave la puerta y después soltó un pesado suspiro.

El momento del final estaba cada vez más cerca, pronto la princesa y el príncipe serían felices compartiendo un beso de eterno amor… un beso con Ash. Después de semanas de acercamientos inconclusos, de constante coqueteo lo único que obtendría sería un simple beso que ni siquiera podría ser un gesto íntimo. ¿Cómo podría serlo con todo ese público presente?

Volvió a suspirar para después bajar el cierre que se escondía a un costado de su "aleta" para desprenderse de esa parte de su disfraz, mismo que dejó tirado junto a la puerta; disponía de poco tiempo y debía terminar pronto con la transformación, así que corrió hasta el otro extremo de la habitación donde le esperaba el pomposo vestido de gala. Lo examinó por unos segundos, admirando el trabajo tan bien hecho de sus hermanas. Tan concentrada estaba en ello, que no se percató de la presencia del otro actor principal hasta que vio el reflejo de Ash en el espejo del tocador.

- ¡¿Qué demonios?!

Pegó un brinco y se giró al instante para encararlo, enrojeciendo notablemente, ya que vestía únicamente el top que formaba parte de su disfraz y un diminuto bikini – prenda que llevaba debajo de la aleta –, pero ella no era la única que estaba demasiado expuesta. Ash tenía el torso al descubierto, mojado gracias a la última escena que habían realizado y por más que intentó quitar la vista de esos bien trabajados abdominales parecía que sus ojos eran irremediablemente atraídos hacia ellos.

- ¡Ash! ¡¿Qué haces aquí?! – Su exclamación salió en un tono bastante agudo, producto de la incomodidad que sentía al encontrarse frente a él en tan vergonzosas circunstancias.

- Tus hermanas no me dieron un lugar para cambiarme. Era esto o el corredor y la verdad no quería que todas esas personas que contrataron para armar los escenarios me vieran… así.

Parecía extraño que Ash se sintiera cohibido por la idea de que alguien lo viera semidesnudo, pero no tenía problemas con mostrarse de esa forma frente a ella. Era casi como si quisiera que lo admirara... o lo devorara con la mirada justo como estaba haciendo. Sintió como un intenso calor recorrió todo su cuerpo y estaba segura de tener las mejillas cubiertas de un intenso tono rojizo por pensar eso. Se aclaró un poco la garganta, esperando que pudiera hablar sin que se notase cuanto le afectaba su situación.

- Su-supongo que ambos podemos cambiarnos aquí, no es un gran problema. Además, sólo queda una escena más y toda esta tontería habrá terminado. – Dijo un tanto molesta volviendo su vista hacia el espejo, concentrándose en observar su vestido y no otras cosas. Quería ponerse cuanto antes esa prenda y salir corriendo de allí sin importarle dejar atrás algún otro accesorio que le hiciera falta.

- Y con tontería te refieres a la obra o… ¿a lo qué ha estado pasando entre nosotros? – Misty se sorprendió ante las palabras del entrenador, por eso soltó el vestido girándose de inmediato y sintió que vivía un déjà vu de aquel día en los pasillos del acuario. De nuevo, estaba tan cerca de él, a solo centímetros de su cuerpo, pero con la pequeña diferencia que ahora se encontraba acorralada entre Ash y el pequeño tocador. Además sin olvidar que ambos apenas si tenían algo de ropa puesta.

- ¿A-a qué te refieres?

- Vamos Mist, tu sabes exactamente a qué me refiero – Su voz sonaba inusualmente ronca y su mirada intensa estaba clavada por completo en sus ojos de verde agua mientras sentía que la temperatura en esa diminuta habitación subía cada vez más. – Tu has sentido… lo mismo que yo he sentido desde que llegué a este gimnasio semanas atrás, ¿no es así?

- Pues yo… Ash yo…

Aunque parecía casi imposible, la distancia se acortó todavía más, faltando únicamente ese contacto entre de piel con piel y de boca a boca.

¿Realmente estaba por ocurrir algo entre ellos? Misty dudaba que él, siendo tan inmaduro como lo recordaba, realmente se atreviese a actuar. Sin importar la posición tan comprometedora en la que se encontraban, todavía creía que era incapaz de besarla, pero no iba a ser necesario que lo hiciera. Fue ella la primera en rendirse por completo a sus instintos y quiso satisfacer esa necesidad que la estaba molestando por tantos días ya. Por eso se abalanzó sobre el chico, rodeando con ambos brazos su cuello para tenerlo bien afianzado y así poder reclamar con rudeza su labios, los cuales respondieron con la misma urgencia. Sin embargo, Ash no pensaba dejar que Misty fuese la única capaz de hacer un movimiento atrevido, así que, con verdadera destreza, tomó a la chica de la cintura para subirla sobre el tocador, apoyándola del todo contra el espejo.

Ante las acciones de Ash, Misty no pudo evitar que de sus labios saliera un ligero gemido estimulando así al entrenador, quien en un arrebato meramente primitivo la apegó todavía más contra el espejo. A ambos parecía importarles realmente poco si terminaban rompiendo el bendito mueble, estaban más concentrados en las invasoras sensaciones mientras continuaban devorándose mutuamente, disfrutando el contacto de sus manos sobre el cuerpo del otro, sin embargo, para Ash parecía no ser suficiente, pues poco tiempo se mantuvieron fijas sobre la cintura de la muchacha. De a poco, comenzó a deslizarlas, subiendo lento por su perfilada silueta… Y finalmente resultó que Misty tenía razón: por muy seguro que se mostrara hasta con ese aire de seductor, seguía conservando cierto grado de timidez, pues sus pulgares apenas si rozaban torpemente la ligera curva donde iniciaban sus pechos sin atreverse a tocarlos por completo. Una vez más, fue ella quien tomara la iniciativa, posando sus manos sobre las del chico para guiarlas directo a sus senos. Esa acción sin duda sorprendió al muchacho obligándolo a romper con el apasionado beso para observar a la chica con un poco de miedo, pero ella sólo le sonrió.

- Si ya estamos haciendo algo así, mejor que valga la pena – Dijo haciendo reír y ruborizar al chico que en seguida entendió la indirecta y deslizó sus dedos por debajo del sujetador multicolor de la chica, haciendo que ella diera un respingo ante los dedos invasores que poco a poco comenzaron a moverse suavemente sobre sus pezones, acto que trajo consigo nuevos suspiros en ambos. De forma inconsciente, la pelirroja echó la cabeza hacia un lado dando lugar a nuevos besos, pero esta vez a lo largo de su cuello.

Mientras dejaba que la sensación húmeda de los labios de Ash se llevara del todo su cordura, respondió a sus instintos y utilizó sus largas piernas para atrapar el cuerpo del joven, enredándolas en su cadera, afianzándolo con fuerza, mientras que sus delicadas manos recorrían el torso del joven, palpando cada surco de su pecho, ejerciendo presión extra que dejaba ligeras marcas rojizas en la piel de él, aquel chico que tanto había querido por años y que hasta ese momento no se había dado cuenta de cuanto lo necesitaba.

- A-ash – Gimió para después morder ligeramente su hombro, haciendo que el entrenador también respondiera con un ligero gruñido. Ya no podía más, tenía que sentirlo todo, quería que él explorara cada rincón de su cuerpo y ella quería hacer lo mismo; terminar por desprenderle su pantalón y reclamar cada parte de ese hombre como suyo. – Ash…

¡Misty!

El llamado de una tercera voz acompañado de un constante golpeteo en la puerta hizo que los chicos detuvieran del todo sus acciones y se miraran fijo con los rostros totalmente rojos.

- ¿Qué parte de "tenemos poco tiempo" no entendiste, feita? – Violet, giraba la perilla que, para alivio de los adolecentes, no le permitía el paso. – Si tienes problemas con el vestido, déjame entrar y yo…

- ¡NO! – Finalmente Misty fue capaz de responder, sintiéndose completamente avergonzada sobre todo porque, a pesar de estar su hermana al otro lado de la puerta, continuaba en la misma posición comprometedora junto a Ash, a quien parecía ya no importarle nada y seguía dejando pequeños besos sobre su hombro derecho. – No es necesario, ya casi termino… ¡quiero decir! ¡Estaré tras el escenario en un minuto!

- Pues eso espero, hermanita, porque no puedo quedarme a esperarte. Todavía tengo que encontrar a ese despistado amigo tuyo, él también tiene que estar en la escena, ¡además…!

- No te preocupes Violet, Ash estará allí, te lo aseguro. – Dijo con un poco de picardía dándole un ligero empujón al chico para así poder bajarse del tocador y de esa nube donde se halló flotando por un par de minutos sin aún creer del todo que se hubiese olvidado del mundo a su alrededor. ¡Por Arceus! había cientos de personas esperando verlos actuar y a ellos parecía ya no importarles nada de eso. Ciertamente a ella le daba igual dejar la función a medias si con eso conseguía quedarse allí para poder concluir lo que habían empezado.

Enrojeció ante sus pensamientos. No podía comportarse de esa manera, no cuando incluso la madre de Ash estaba entre el público. Debía salir de allí, antes de que cometiera una locura… otra vez.

- Es mejor que nos apresuremos antes de que mis hermanas tiren esa puerta. – Fue lo que le dijera a su acompañantemientras se colocaba rápidamente el vestido, viendo un poco de reojo hacia su lado derecho, para notar que Ash también estaba vistiéndose. Había terminado de abotonarse una camisa blanca, para después colocarse un elegante saco de un brillante tono azul. Si, se veía apuesto, pero no tanto como minutos atrás y…

"!Basta Misty!" Se gritó en su mente. Mejor buscó sus zapatillas que completarían su disfraz, deslizando sus pequeños pies en ellas con notable rapidez. Acomodó sus revueltos cabellos con los dedos y cuando al fin estuvo presentable, corrió hacia la puerta. Era mejor si ponía algo de distancia entre ambos, aunque fuese solo un poco.

Quiso seguir corriendo, era mejor si no hablaban de lo ocurrido en ese momento o quizás nunca, pero cuando quitó el seguro de la puerta y no había nada que impidiera su camino, se detuvo de golpe, girándose con urgencia haciendo revolotear su amplia falda en el proceso.

- Ash… nosotros… Nos vemos en el escenario. – Fue lo único que fue capaz de decir, sintiéndose como una tonta por ello. Era mejor marcharse o así lo pensó hasta que escuchó el ligero susurro que provino del interior del vestidor.

- Mist, - El chico la llamó de forma suave logrando con ello detenerla – Yo… crees que nosotros… – Parecía nervioso e incluso Misty pudo notar como tragaba saliva. Parecía que en verdad le costaba trabajo formular su siguiente pregunta – ¿Crees que podríamos vernos al final de la obra?

No sabía si estaba más sorprendida de que Ash le estuviera haciendo una propuesta de ese tipo, o el hecho de que ella no lo hubiera dicho primero.

Lo más sensato era declinar su petición, pero sus ansias de volver a la posición en donde estaban – o quizás más – pedían a gritos contestar enérgicamente que si. De todas formas no creyó conveniente que el muchacho supiera cuanto deseaba aquello, así que actuó tan desinteresada como le fue posible al momento de contestar.

- No lo sé, Ash. Se supone que habrá una fiesta después de la obra. No creo que podamos escaparnos de ese compromiso con tanta facilidad. – Sonrió con un poco de burla, haciendo que el chico también soltara una pequeña risotada, aunque al mismo tiempo, se le notaba la preocupación de que en verdad no volviera a haber un encuentro entre ellos.

- Vamos, Mist, tu conoces este lugar mejor que nadie. Seguro sabes de algún sitio apartado donde podamos… estar a solas. - Se acercó a pasos lentos hacia ella, hasta que de nuevo estuvo a su lado, sintiendo de inmediato ese magnetismo existente entre ambos.

- Lo que pide parece en extremo peligroso, señor Ketchum – Fue lo que pudo contestar de manera seductora mientras pasaba sus estilizados dedos sobre la mejilla de Ash. Este sonrió más.

- Pero eso lo hace todavía más interesante, ¿no lo crees?

- Tal vez. Y quizás… si sepa de un lugar o dos donde podríamos tener un poco de privacidad.

- Entonces, ¿eso es un si?

- Quizás, pero primero debemos terminar la obra. – Depositó un rápido beso en la mejilla que previamente estuvo acariciando para después recoger un poco su vestido y así correr por el largo pasillo que la guiaría hasta el escenario.

No quiso mirar hacia atrás, porque de cierta forma no necesitaba ver la expresión del chico para saber que se sentía radiante, renovado… feliz. Justo como ella lo hacía.

Y aunque aquello parecía solo un juego que había empezado de una forma inusual, en el fondo sabía que se trataba de algo más, de aquello que estuvo esperando por tanto tiempo… Una etapa nueva y emocionante que tendrían el placer de conocer juntos.


Pues así concluye esta serie de drabbles (que este último fue de todo menos un bendito drabble porque fueron casi 4 mil palabras n_n') A mi me encantaría seguir esta serie porque así obligo un poco a mi querida amiga a escribir también y me encantan sus ideas (lo sé es plan con maña) pero tengo tantos fics activos que mejor aquí le ponemos el status de complete y me sigo con mis demás fics.

Gracias a todos por leer, prometo contestar sus reviews por PM y si creen que no fue taaan subido de tono, tienen razón, a veces evito este tipo de temas porque soy mala para desarrollarlos, de todas formas espero que les haya parecido aunque fuera un poco entretenido.

¡Nos vemos en otros fics!