WOULD YOU FIGHT FOR MY LOVE?

La hipocresía se percibía e inundaba en el centro y a los alrededores del enorme salón donde la fiesta anual de la Liga Pokémon se llevaba a cabo. La mirada color chocolate se elevaba por encima del borde del vaso de cristal que el joven Maestro bebía con avidez, al tiempo que deslizaba su vista por cada pequeño rincón de la enorme habitación. Los rostros de todos le parecían tan iguales, tan llenos de sentimientos insensibles, de gestos que pretendían ser lo que no eran. Dejo el vaso sobre una de las charolas que los meseros que pasaban por ahí minuto si y minuto también llevaban sobre las manos, yendo y viniendo presurosos por atender a la cantidad ingente de invitados que se arremolinaban en las esquinas, en las barras, en los centros. Ash sonrió de medio lado con sorna, toda aquella parafernalia tenía el sello indiscutible de Lance, a ese tipo siempre le habían encantado las frivolidades del mundo, y esa fiesta era sólo la muestra palpable de aquello; todo era tan falso, que para el azabache, el ambiente se había tornado francamente asfixiante.

Sintió como alguien se posaba a su lado mientras una voz conocida se dirigía hacia él.

-Supongo que te sientes feliz de que la barra sea completamente libre, no has dejado de beber desde la inauguración.-

La sonrisa del moreno se amplío permitiéndose dejar escapar una leve risa más parecida a un bufido desenfadado.

-Brock-esta vez , buscó encarar a su interlocutor, encontrándolo de pie junto a él, con el cabello extrañamente engomado hacia atrás, brillante, tal vez, debido a las cantidades de gel utilizadas para mantener-o intentar mantener-su rebelde cabello tan manso como su naturaleza se lo permitiera; vestía un traje café oscuro de dos piezas, y una camisa blanca lisa de corte sencillo; Su expresión, contrariamente a su vestimenta, no reflejaba ninguna madura serenidad.

-Ash.-respondió el criador observando severamente a su amigo.

-¡Oh, vamos Brock!, ¡Sólo me estoy divirtiendo un poco!-

-Sí, es lo que me supongo, me encontraba platicando amenamente con Clemont, cuando Serena me hizo notar que ya ibas por tu décimo vaso de vodka.-

-El alcohol no es un problema para mí, bien lo sabes.-

-Me imagino que eso es lo que te figuras, pero en realidad te ves terriblemente patético en este papel de playboy adinerado y bebedor, apenas puedo reconocer en ti a mi viejo amigo.-

El azabache frunció ligeramente el entrecejo mientras se recargaba con uno de sus costados sobre la barra que se había negado a abandonar desde el inicio del evento.

-Sigo siendo el mismo idiota de siempre, te lo aseguro, sólo que ahora me dedico a disfrutar de los placeres de la vida.-

El castaño bufó rodando sus ojos con frustración evidente.

-¿Cómo llevarte a la cama a cuanta mujer esté dispuesta a pasar una noche con "su majestad"-dijo él criador haciendo un ademán para señalar al hombre frente a él.

-Sólo les doy lo que quieren.-explicó Ash.- ¿Quién soy yo para negarles la felicidad de una de sus mejores noches.-puntualizó dejando que una sonrisa de suficiencia se dibujara en sus labios mientras se encogía de hombros con indiferencia.

-Creo que debo irme de aquí, tu ego es demasiado enorme para permitirme ocupar su espacio.-la mirada de Brock se elevó por encima del hombro de Ash dirigiéndose hacia la entrada del salón permitiendo que su mirada se iluminara con una ternura y calidez que, no había dirigido a nadie en toda la noche. La mirada del moreno siguió a la de su amigo hasta dar con el objeto de su embelesamiento. Ahí, rodeada de un gentío innumerable que la llenaba de halagos y muestras de afecto, brillando en el medio de todos los demás con aquel cabello de fuego, aquella sonrisa iluminada, rindiendo a todos ante su hechizo, como ya lo había hecho alguna vez con él, se encontraba Misty Waterflower, preciosa, etérea, insuperable; Por un instante, Ash pudo sentir como contenía el aliento ante su visión, mientras su corazón corría desbocado dentro de su pecho. Sacudió la cabeza violentamente para liberarse del trance del que era víctima, volvió a dar la espalda a la recién llegada, para dirigir su atención hacia algún punto en la barra que lograra captar su atención antes de caer nuevamente ante la tentación de volverse para ver a la deliciosa hechicera dueña de sus más oscuros deseos.

Brock se mordió los labios intentando reprimir una carcajada ante la actitud infantil mostrada por Ash.

-Bueno, una verdadera entrada triunfal de la ex señora Ketchum- puntilleo con intención el criador lanzando una mirada elocuente a su joven amigo.

-Si.-masculló el de ojos chocolate sin despegar su vista de la barra.-Como siempre, siendo el centro de la galaxia, no puede evitarlo.-apretó los dientes con rabia.

-Debes admitir que Misty siempre ha sido una preciosidad andante, desde que la conocimos prometía ser una belleza de mujer.-

-Sí, sí, sin duda que ha hecho uso de su particular belleza.-

Brock enarcó una ceja ante el comentario del joven frente a él.

-Te recuerdo que el único que falló en ese matrimonio fuiste tú.-

-Claro, yo, siempre yo, por que la culpa del mundo es mía, ¿no?-

-Yo no dije eso, sólo dije que ese divorcio hubiera podido evitarse si no te hubieras comportado como un verdadero imbécil.-

Esta vez la mirada del Maestro se dirigió furiosa hacia el castaño, al tiempo que daba un manotazo sobre la mesa llamando así la atención de todos los que se encontraban a su alrededor.

-¡No fui el único que se portó como un imbécil!, ¡Ella no lucho por mi amor, me dejo ir, permitió que me fuera y me abandonó en el medio de mi propia tormenta!-

Brock enfrentó la furia del joven inclinándose hacia él, imponiendo su edad sobre la del joven.

-¡Esa tormenta era tuya, y llevaba hiriendo a Misty por demasiado tiempo!, Le doy la razón al haberse alejado antes de que no quedara nada de ella.-

-¡Vaya amigo resultaste ser!-

-No eres más que un niñato inmaduro.-reviró Brock apretando la mandíbula con fuerza reprimiendo el impulso de mandar al suelo al tipo frente a él, de un puñetazo. Se reincorporó, irguiéndose, y alisando el saco de su traje, añadió.-Si me disculpas, iré a saludar a mi amiga.-y pasando de largo a su interlocutor, el criador se dirigió hacia la figura femenina que parecía estar robando todas las miradas aquella noche.

Fúrico, Ash robó de una de las bandejas paseantes un nuevo vaso de licor, bebiendo apuradamente el contenido, y luego dejando el contenedor sobre la madera cerró los ojos permitiendo que el calor quemante de su bebida se deslizara por su garganta.

-Bueno, bueno.-exclamó de pronto una voz clara y melodiosa que lo hizo estremecer desde el centro mismo de su alma; aguantando el impulso de salir corriendo de ahí apenas haber identificado a la dueña de aquella voz, el moreno inspiró hondo, dándose la vuelta para ver a quién osaba ser su tormento en sus noches y en sus días.

-Misty.-soltó con un suspiro ahogado intentando forzar una sonrisa.

-Me parece que el Gran Maestro Pokémon está dando un terrible ejemplo a los niños.-exclamó la joven pelirroja lanzando una mirada divertida hacia el muchacho frente a ella.

-Ya puedes agradecer que no hayamos podido tener hijos debido a mi esterilidad.-

La mirada de la joven se ensombreció en ese momento, y sus manos se juntaron detrás de su espalda.

Fue entonces cuando Ash se permitió observarla realmente por primera vez.

Portaba un precioso vestido que enmarcaba su espléndida figura en un talle tipo corsé sin tirantes que se complementaba con una falda de vuelo medio que caía grácilmente hacia el piso, con un pliegue vaporoso en el medio, su blancura total contrastaba con los exquisitos bordados de hilo negro que se disponían en lugares estratégicos de la tela, que exaltaban en todos sus ámbitos la belleza de la dueña de dicha prenda, hechizado nuevamente, sacudió la cabeza, negando con ligereza, era tan estúpido.

-Supongo que ahora todo será diferente.-exclamó Ash hablando tan quedamente, que parecía dirigirse más hacia sí mismo que hacia su acompañante.

-Ash.-suspiró la joven permitiendo que sus ojos aguamarina se posaran sobre la mirada marrón de él.

-Muy pronto te convertirás en toda una señora de sociedad, la nueva señora Oak, toda una celebridad en el medio científico, sin duda, y podrás tener tantos hijos como quieras, tantos, como yo no te pude dar.-

-Sabes que eso jamás me importó, te amaba, y lo único que quería era estar contigo, pero tú, era como si me odiaras por eso.-exclamó la joven firmemente llamando nuevamente la atención de los curiosos que parecían haber rodeado a la pareja. El muchacho de cabellos azabache lanzó una mirada feroz hacia todos aquellos cuyos ojos parecían posarse sobre ellos, y especialmente sobre ella, como aves de rapiña, saboreándola con la mirada, consumiéndose en un deseo silencioso por poseerla; "Malditos imbéciles" pensó el muchacho mientras fruncía el entrecejo; Siempre tenía que lidiar con una bola de estúpidos libidinosos que no podían disimular la perversión de sus pervertidos pensamientos ante la presencia de su mujer, no podían entenderlo, ¡No comprendían que ella era suya!, todas las noches le permitía a su cuerpo y a ella demostrárselo en cada instante, reafirmaba su posesión sobre ella, reafirmaba su sumisión ante ella, y entonces, todo se había ido al diablo. Despertó del letargo que sus propios pensamientos habían ejercido sobre él, y tomando de la muñeca a una desconcertada Misty, se abrió paso entre la gente arrastrando a la joven hacia algún lugar más íntimo.

-¡Ash!-exclamaba ella siguiendo con dificultad el paso marcado por el entrenador, definitivamente los tacones con Ash eran zapatos que nunca debían ser llevados.-¡Ash!, ¡¿Me puedes decir a donde me llevas?!-

-¡No preguntes!- fue la escueta respuesta del muchacho mientras seguía con paso firme hacia la parte trasera del salón de eventos.

La pelirroja continuó manteniéndose un poco por detrás del muchacho permitiendo que este la guiara hacia donde fuera. No quería un escándalo y sabía que si se resistía, el azabache no dudaría en enterar a todo el salón sobre aquella escapada.

Justo cuando abrió la boca para intentar inquirir nuevamente hacia qué lugar se dirigían, se encontró atrapada en una incipiente oscuridad alumbrada únicamente por la tenue luz que se colaba por las cortinas de un ventanal que conectaba hacia el salón principal, prisionera entre un muro al lado de dicho ventanal, y el cuerpo del joven, cuya mirada brillaba furiosa en el medio de aquella obscuridad.

-Ash.-susurró temerosa en el medio de aquella confusión.

-Odio que se metan en lo que no les importa, odio que siempre quieran alejarte de mí, y que al final de cuentas lo hayan logrado.-respondió el aludido tomando entre sus manos el rostro de la joven con una delicadeza tal, que por un instante, Misty pudo sentir como su voluntad flaqueaba mientras una extraña debilidad se apoderaba de sus piernas.

-Ash, lo nuestro estaba destinado al fracaso, no podíamos sobrevivir en una guerra que nos habíamos declarado nosotros mismos.-

-¡Yo no te declare la guerra!-escupió el liberándola del agarre de una de sus manos, y dando un golpe iracundo sobre el muro a un lado de su rostro, lo suficientemente lejos, para asegurarse que no le haría daño.

-¡Lo hiciste, lo hiciste!, Cuando te hundías en ti mismo me alejaste, me alejaste de ti y…-Se vio interrumpida por los labios voraces del muchacho sobre los suyos, hundido en un beso que buscaba someterla al mismo tiempo que marcaba un ritmo pretendido para ser suave. Abrió los ojos con sorpresa mientras intentaba luchar contra él, contra ese beso, y contra todas las sensaciones que este le provocaba. Por todo intento, su corazón, aquel que parecía no haber podido olvidarlo aun a través de los años, pareció someterse a la impetuosa imperatividad de aquellos labios que ella misma ansiaba desde su separación, tres años atrás.

Se dejaron llevar por la pasión permitiendo que sus manos exploraran atrevidamente por encima de los elegantes ropajes lugares que eran tan conocidos que parecían nuevos, sentimientos tan profundos que parecían nunca haber desaparecido. Se separaron un instante, sus ojos se encontraron en el medio de la oscuridad; anhelantes, expectantes; Y Misty pudo distinguir por un breve segundo al chico que conoció cuando apenas tenían diez años, ese que en un principio era quién la había enamorado.

-¿Te quedarás conmigo?-inquirió el azabache en un susurro ronco que dejo escapar en el oído de su compañera mientras la encerraba en un abrazo que parecía querer retenerla para siempre.

-Ash sabes que yo…ya no…-quiso continuar pero sintió como el joven afianzaba con firmeza el abrazo sin lastimarla.

-Por favor, por favor, ¿Pelearías por mi amor?-la voz suplicante emitida por el moreno estremeció sus sentidos desde lo más profundo.

-Ash, yo…debo ir…Con Gary…-

-Misty, Misty…-se sentía desesperado, vulnerable, despreciado, la odiaba, la odiaba por amarla cómo un loco, la odiaba por desearla y por desear que su vida fuera a su lado. La odiaba verdaderamente por que la amaba con todo su ser. Renuente la liberó de su abrazo encontrando sus miradas una vez más en el centro de aquella oscuridad.

-Debo ir con él Ash, debo acabar con todo esto.-puntualizó ella liberándose de su placentera prisión, dando un paso hacia el ventanal que conducía hacia el salón, mirándolo profundamente, mientras el reciprocaba su gesto. El vacío en sus ojos achocolatados, la quebró por entero, mató su espíritu y la condenó para siempre. Debía acabar con todo, debía arrasar con lo que pudiera para que todo tomara el curso que debía tomar.

-Por favor Misty, Mist….¿Pelearías por mi amor?-repitió el muchacho dejando que una solitaria lágrima escapara de sus ojos arrasados.

-Me abandonarías otra vez.-

-No lo haría, sabes que no lo haría, yo…yo…-las palabras se ahogaban dentro de sí, luchando por salir.-Te amo Misty, te amo, nunca he dejado de hacerlo.-

Un suspiro ahogado oprimió el pecho de la maestra de Pokémon acuáticos con la fuerza del amor que sentía por aquel muchacho, un dolor agudo se instaló dentro de ella y atravesó toda la voluntad que erigió sobre él. Lo amaba, lo amaba, quería su amor para ella, quería más de su amor, pero debía acabar con todo, con todo…

La mano del joven se extendió hacia ella temerosa.

-Vámonos de aquí, vámonos lejos.-suplicó el muchacho dando un paso hacia ella. La joven de ojos aguamarina tragó en seco, y víctima del impulso, extendió la mano hacia él, rozando apenas la punta de sus dedos. Antes que otra palabra pudiera ser dicha, el barullo en la sala contigua cesó de pronto, y las miradas de ambos muchachos se dirigieron hacia el ventanal que los ocultaba de los otros tras sus gruesas cortinas blancas. El sonido de las bocinas anunciando lo inevitable llegó hasta ellos retumbando en el enorme cristal.

"Con ustedes, la hermosa prometida del Gran Gary Oak: Misty, Waterflower"

El leve contacto entre sus manos se perdió en aquel instante…

NA: Gracias por leernos, en el perfil de mi queridísima amiga Andy Elric encontrarán una historia mil veces mejor que esta, por supuesto. Gracias.