SPEED OF SOUND
Inspiró y espiró. Y todo pareció detenerse de pronto en el efímero instante de aquel suceso cotidiano. ¿Cuánto tiempo pasaría antes de que pudiera entrar en su corazón?, ¿Cuánto tiempo antes de que iniciara aquel Big Bang que crearía un nuevo mundo?, ¿Cuánto más antes de dejar los miedos de lado y dejar que todo fluya hacia donde debe hacerlo?
Inspira y Espira, debía dar un paso al frente y correr hacia su corazón le dijera, porque no había peor batalla que la que no se hacía, porque si nunca lo intentaba, ¿Cómo podría ella saber cuál sería el resultado al final de aquella ecuación interminable que llevaba años formándose en su cabeza?
Inspira, sosteniéndose en vilo, como una acróbata apenas sujeta de la barra de su trapecio, con el cuerpo hacia el vacío, en un interminable vaivén en donde la opción más clara era caer o escalar, contra la gravedad, contra los miedos y las expectativas de todas las mórbidas miradas que esperan verte sucumbir. Es como subir una montaña, el K2, la escalada más terrible, quizás también, la más satisfactoria.
Espira, y la visión sobre su cabeza le acongoja y emociona a partes iguales, porque Altair y Vega son claras y nítidas, y cercanas, y únicas y parecen al alcance de la mano mientras los planetas corren alrededor de ambos amantes, tan rápido que no pueden distinguirse, a la velocidad de la luz, lejos, y veloces, y casi imperceptibles, por mucho, maravillosos.
Inspira, se siente una chiquilla, una chiquilla pequeña desafiando su propia gravedad, como cuando de niña subía a los árboles intentando alcanzar la más alta de sus ramas. Aquellas memorias de tiempos felices donde era inocente y despreocupada, donde desconocía el destino y sus tretas, el amor y sus demonios, las angustias y sus mantos; En aquellos recuerdos de tiempos, tal vez no mejores, pero si más puros, cuando nada le atemorizaba, cuando todo era más sencillo y simple y ninguna sensación como las de ahora torturaban su corazón.
No puede tener miedo toda la vida, no puede pasar siendo la testigo muda de una realidad que la arrastra hacia ella con fuerza descomunal, perdida en el medio de un mar, estática en él para dejar el tiempo pasar, un coloso de Rodas inamovible, legendario pero inexistente, acabado por el tiempo que sin compasión barrio con toda su imponencia y su existencia.
El ruido explota dentro de sí, el sonido parece elevarse por encima de todo, su corazón estalla en una implosión poderosa mientras la luz cegadora de su interior se difunde por entero en su alma, y sus sentimientos libres como aves vuelan surcando el cielo a la velocidad del sonido y ella lo sabe, sabe que todo el origen de aquello es dentro de sí misma, mientras aquella parvada de sensaciones y emociones la inundan desde el fondo de su persona hasta hacerla estremecerse por entero, Si tan sólo él pudiera ser testigo de aquello , ¿lo entendería finalmente?, ¿Sería consciente de todo lo que hay en su interior y que es sólo de él?
Espira, el tablero blanco y negro de un ajedrez que jamás ha jugado se dispone ante ella mostrándole todo lo que es y no es, jugadas que no existieron ni se han inventado, torres amuralladas de edificios que no existen y existen a la vez, jardines colgantes de babilonia perdidos en una ciudad perdida, futuros cambiados donde la ciencia no se sabe explicar en sí misma. Ciudades enormes iluminadas en toda su extensión, dentro, nada parece claro, y las señales son confusas e ínfimas o demasiado brillantes para entender, debe armarse de valor y creer, creer en imposibles, en sueños de cristal, en castillos sobre las nubes y cosas en las que nadie realmente cree pero que todos ansían por creer. Pensamientos confusos, dudas y laberínticos pensamientos se conjugan en su mente, rompecabezas que no se había molestado en unir antes, cosas que por un instante podrían tambalear su voluntad. Teme perderse en el laberinto de la soledad, en donde cree no hay una salida, sólo la entrada de los incautos que caen seducidos por la sombra de su propio egoísmo. Está segura de que todos piensan que el infierno es ardiente y quemante, pero ella sabe que no es así, no quema ni carboniza, congela porque es gélido como la soledad; Y ella, que ha estado en ese infierno sabe, que no hay nadie más sólo que aquel que guarda sus sentimientos dentro de su propio vacío, temerosos de las heridas, cobardes creyéndose héroes.
Se siente omnipresente cuando piensa en él, volando en el cielo, extendiendo su presencia en cada lugar donde pueda estar, su corazón le sigue como un ave libre a la velocidad de la luz, detrás de sus huellas, cerca de su sombra, abrazando su alma, nunca demasiado lejos de él, de su origen, de todo el inicio que él representa y es, segura de que ha encontrado el principio del universo, develando sus secretos, siendo ella la dueña de los misterios que el jardín del todo guarda en su interior. Sus sentimientos revuelven todo mientras vuelan en círculos rodeando su corazón extendiendo su formación en toda ella, a la velocidad de un match, a punto de rebasar sus propios sentidos, sobrecogiéndola, llenándola y escapándose hacia toda ella, todo lo que es para él. ¿Podría entenderlo?, ¿Si vuelve a mirarla (realmente), logrará entenderlo?
Sube su mirada y se encuentra con los ojos chocolate de él, aquellos que pertenecen a su Ash, ese niño hombre que robo su corazón tanto tiempo atrás. Sus miradas profundizan en ellas mismas y ella lo sabe, ahora encuentra sentido a sus señales, la salida de su laberinto, las respuestas que la ciencia buscaba, todo lo que se ha hecho y lo que es un milagro, el origen del universo y de la vida, Y las aves del fin del mundo (y de su inicio también) volando a la vertiginosa velocidad del sonido, hacia cualquier dirección, envolviéndola en su cálido mirar, en el tacto de su mano en la suya, desde el interior, elevándose desde su propia alma, para ella, todas para ella mostrándole el inicio de todo, el inicio de ellos dos. ¿Podría entenderlo ella si lo viera?, ¿Cuándo fuera testigo de ello, lo entendería?
"Cásate conmigo" no sabe quién de los dos pronuncia esas palabras, pero supone que no importa, que es igual.
Todo emerge y converge ahí, en ellos, en ese momento, en su inicio y su fin. Y las aves vuelan a la velocidad de la luz, y les muestran como todo empezó en si mismo.
¿Si pudieras verlo, lo entenderías?, ¿Cuándo lo veas lo entenderás?
"Lo entiendo, lo entiendo todo".
