INTO YOU

Su mirada se deslizó hacia el escenario deteniéndose en la figura que se encontraba sobre el mismo. Sus movimientos, ágiles y casi felinos desprendían elegancia y sensualidad, un coctel atrayente de sensaciones que inundaban el recinto de emociones que parecían extinguir el aire hasta asfixiarle. No sabría definir en qué momento Misty había decidido cambiar el camino de su carrera de manera tan radical decidiendo dejar el camino del entrenamiento Pokémon, por la fama y las luces del espectáculo que el mundo de la canción le ofrecía. No era que se quejara por supuesto, pero específicamente que ella decidiera aquello le había tomado por sorpresa; Ella, justamente ella que parecía tan renuente a tomar el mismo camino que sus hermanas habían determinado para ellas, ella que justamente despreciaba las estridencias y los reflectores sobre su persona, de pronto un día, había aparecido en alguna estación de radio haciendo gala de un talento que hasta ese momento hasta sus más cercanos parecían desconocer, y que súbitamente la había hecho subir como la espuma en un ranking internacional que sonaba con fuerza en los oídos de todos aquellos amantes de la música, y aquellos no tan amantes también. No era que se quejara… En absoluto…

"Los besos apasionados y abrasadores recorrían cada espacio disponible de su piel, las manos de ella se deslizaban debajo de su remera, explorando, adueñándose de cada centímetro de piel bajo su tacto, el estremecimiento de todo su cuerpo lo hacía sentir igualmente vulnerado y vulnerable, y, contrario a lo que cualquiera pudiera pensar, aquella sensación le fascinaba. Ella tomaba el control sobre la situación y él sólo se dejaba llevar por su propio deseo, por el ansia de sentir su piel contra la de ella, quería sublimarse pero también subyugarse, quería fundirse en ella, quería que ella le invitara a hundirse en el mar de su lujuria.

-Misty, Misty…esto…no…esto…-y aunque luchaba por que la cordura retornara a él, porque un pequeño esbozo de lucidez llegara a iluminar la poca cordura que quedaba agazapada en algún oscuro recoveco de su mente; pero sus manos deslizándose por sus costados, sus arañazos sobre la superficie de su espalda, la cercanía de su cuerpo, su perfume, todo parecía aturdir sus sentidos, embriagar su corazón, nublar su deseo y volverlo neblina que cubría cualquier rastro de conciencia que pudiera recuperar en ese momento.

-No hables…-susurró ella en su boca mientras sus besos salvajes lo hacían subir al paraíso perdido.-Sólo siénteme.-ordenó ella y supo él que estaba perdido. Fue conciente del momento en que ella tomó sus manos y las dirigió a su cintura descubierta gracias al atuendo que había elegido para aquel concierto en ciudad Kalos. Se supo perdido cuando su cuerpo reaccionó complaciente ante lo que su silenciosa petición había solicitado.

No supo en que momento su torso había quedado descubierto y las manos de ella se recreaban en la totalidad del mismo. Se encontraba dominado, víctima de su propio deseo, no recordaba donde se encontraba, o acaso quién era él, todo lo que existía era ella, todo lo que respiraba era ella…

-¿Podemos hablar?-había decidido interceptarla en el medio del pasillo antes de que se escurriera de su presencia como solía hacerlo, buscando refugio en su camerino impenetrable resguardado por 3 gorilas enormes que seguramente lo harían puré si lo veían cerca de la gran nueva estrella en el cielo de la fama.

Los ojos jade de ella se encontraron con el profundo marrón de su mirar, y un ligero destello de nerviosismo cruzó en sus facciones, siendo desplazado casi inmediatamente por la frivolidad que ella solía usar como escudo cada que el joven maestro Pokémon buscaba su cercanía.

-¿Y de que querrías hablar conmigo tú, Ketchum?-su voz sonaba clara, melodiosa, pero contundente y fría.

-Has estado evitándome.-

-Tonterías-

-Ninguna tontería Misty, puedo apostar mi título a que simplemente has decidido pasar de mí.-

-Tu título…claro, no sé porque no me sorprende que apuestes eso, después de todo ha sido lo único que te ha importado desde que te conozco.-

-Últimamente parece más como si me desconocieras a que realmente me conocieras.-exclamó él frunciendo ligeramente el entrecejo dando un ligero esbozo de ensombrecimiento a sus facciones.

-Era sólo un decir Ketchum, ambos hemos sido lo bastante distantes como para decir siquiera que somos conocidos cordiales.-

-Lo que no entiendo es el porqué de ello, éramos buenos amigos y ahora…-

-El pasado es un verbo fácil de conjugar, ¿no Ash?, igualmente es fácilmente descartable.-

El enfado expresado en las facciones del joven minutos atrás pareció acentuarse ante las últimas palabras de la joven pelirroja quién mantenía una expresión fría y desentendida ante la conversación que se encontraba desarrollándose entre ellos.

-¿Estás queriéndome decir que nuestra amistad es tan desechable como cualquier basura que se te hubiese atorado en los pies?-

-No malentiendas las cosas, por favor, si una de las cosas que menos quiero que pienses es que aquel inocente lazo que forjamos cuando éramos apenas unos niños con sueños demasiado grandes para saber que no podrían pertenecernos, es insignificante para mí, muy por el contrario, es una de las pocas cosas que aún me ayuda a mantener los pies sobre la tierra, y de alguna manera me mantiene en contacto con mis raíces.-

-Y entonces, ¿Por qué me ignoras cada que te busco?-

-El pasado es el pasado Ash, y aunque esos recuerdos permanezcan como una de las cosas más valiosas que tengo de mi dulce infancia, el ahora en el que vivimos es tan distinto, que nosotros simplemente somos desconocidos.-

-Sólo porque tú te has negado a recibirme nuevamente en tu vida, si tan sólo me permitieras…-

La mirada fulminante de la chica se posó feroz sobre los ojos marrones del joven azabache haciéndolo callar de inmediato.

-Te he permitido más de lo que jamás le permitiría a cualquier otro hombre.-

El aludido tragó en seco sabiendo a que se refería la que alguna vez había sido su mejor amiga.

Aquella noche, aquella noche había sido…

"Mientras la ropa comenzaba a ser sólo el obstáculo entre ellos, la necesidad del contacto entre sus cuerpos le parecía cada vez más insoportable, la necesitaba, besarla, abrazarla, acariciarla, no era suficiente, necesitaba más, necesitaba que ella necesitará más, quería que ella lo necesitara, deseaba que ella fuera adicta a él como él lo era a ella. Fue conciente del momento en que la ropa comenzó a caer al suelo permitiendo que su unión fuera más carnal, sintió los labios de ella recorriendo la curva de su cuello, posándose en su hombro mientras sus manos hábiles y ávidas buscaban con desespero despojarlo del cinturón que portaba; Se sentía un niñato a su lado, un torpe sin experiencia y por un instante se preguntó si ella había estado alguna vez con alguien más, el pensamiento apenas le cruzó por la cabeza y fue borrado con la misma facilidad con la que su capacidad de raciocinio se estaba viendo opacada ante el mar de sensaciones que se encontraba experimentando en esos instantes. Sus manos viajaron por la cintura de la chica y comenzaron a ascender hacia algún otro lugar en la sacrocidad de su cuerpo.

Él también se encontraba ávido de explorarla, él también necesitaba expresarse y liberarse de aquel deseo reprimido durante tantos años."

-Misty, por favor, sólo permíteme ser tu amigo nuevamente, te aseguro que no te estoy pidiendo nada más.-exclamó de pronto el moreno buscando en la mirada de su acompañante señales de la joven que había conocido alguna vez al inicio de su viaje Pokémon, sin embargo su faena parecía estar fracasando olímpicamente a pesar de su escrutinio, de aquella Misty de su infancia no parecía quedar nada dentro de aquella mujer de hielo que se mostraba ante él ahora.

El gesto de la joven no se inmuto ante la súplica del campeón de la Liga.

-Ya has tomado todo de mí Ketchum, cualquier otra petición que hagas ya no tiene valor.-

-¡Misty, Por Dios!, ¡No te reconozco!, ¡¿Qué demonios pasó contigo?!-

-¿Te refieres a que paso conmigo después de que te fueras y te olvidarás de mí?, Puedo decirte que madure Ash, deje de creer en ilusiones estúpidas de niña ingenua y conocí el mundo por lo que realmente es.-

-¡¿De qué diablos estás hablando?! , ¡Yo jamás te olvide Mist!, ¡Volví aquí y volví sólo por ti!-

-Tal vez hayas vuelto recordando a la niña tonta que se moría por ti, te entregue el consuelo que querías, y ahora que lo has tomado puedes irte a seguir con tu vida, yo me divertí pero con una vez me basto, no es que seas tampoco la gran cosa como amante.-puntualizó la pelirroja retirándose estoicamente del lugar dejando tras de sí a un desconcertado y desilusionado Ash.

Apresuró el paso hacia los camerinos usando toda su voluntad para no soltar el llanto que había estado aguantando desde que vió la silueta de su amigo de la infancia apostada en una de las paredes de los pasillos tras bambalinas. Saludó rápidamente a sus guardaespaldas quienes se mantenía cercanos a la puerta de su habitación, y apenas dirigiendo un rápido vistazo hacia el largo del pasillo se introdujo rápidamente en lo que ella consideraba su refugio. Apenas hubo entrado, sus ojos se encontraron con la visión de aquello que, al menos en esos momentos, era lo que más quería evitar, apretó los puños y la mandíbula, y decidió morderse la lengua antes de que su instinto le hiciera escupir las palabras que se le habían venido a la mente casi en automático al verlo sentado ahí frente a ella.

-Debo decir que te están desperdiciando por completo belleza.-habló el hombre esbozando una sonrisa de suficiencia ante el gesto claramente Fúrico de la chica.

-¿Qué demonios quieres Lance?-preguntó entre dientes la entrenadora mientras sentía como cada músculo de su cuerpo se tensaba ante la desagradable presencia del miembro de la Elite Four.

-Sólo felicitarte por tus excelentes dotes interpretativas.-dijo al tiempo que se ponía de pie y daba un paso hacia el lugar donde la joven le miraba con recelo, su sonrisa más amplía.-No sólo eres una cantante estupenda sino que además eres una fantástica actriz, mira que hacerle creer al Maestro Pokémon Ash Ketchum que sólo jugaste con él como se te vino en gana es algo digno de aplaudirte preciosa.- Avanzó hacia ella hasta quedar a escasos centímetros de su cuerpo, amago con su mano una caricia cínica en su mejilla que la pelirroja rechazó de inmediato con un manotazo.

-¡Eres un maldito infeliz!, ¡No eres más que una basura inmunda que…!-

El ardor en la mejilla de la chica se hizo presente dejándole ser conciente de la fuerza con la que el castaño le había propinado aquella bofetada. Casi la había hecho perder el equilibrio; se tambaleó ligeramente y busco apoyarse de la puerta que se encontraba detrás de ella.

-Oh querida Misty, ¿Acaso has olvidado el pequeño detalle de que me perteneces?, Eres mía y yo de ti puedo hacer lo que quiera, lo mínimo que espero a cambio de mi generosidad por darte una vida que no mereces es que me seas leal y obediente como cualquiera esperaría de un perro agradecido.-

-¡Yo no te pedí esta vida!-gruño ella escupiendo con rabia las palabras.

-Tienes razón, no me la pediste, pero la necesitabas, ¿no es así?, Tu pobre hermana casi desahuciada, tu gimnasio metido en un escándalo que le costó el prestigio, y todo derrumbándose a tu alrededor, no había otra salida.-

-¿Y ahora vienes a echármelo en cara Lance?, cuando acudí a la liga no te estaba buscando a ti, yo sólo necesitaba…-

Las manos del entrenador se posaron a los costados de la chica acorralándola entre la puerta del cuarto y su cuerpo. La joven se encogió sobre si misma eludiendo el más mínimo contacto con aquel.

-Necesitabas que él te viera, necesitabas de él pero no estaba, se encontraba muy ocupado siguiendo sus sueños lejos de ti como para pensar en venir a tu rescate, y por supuesto ahí es cuando aparezco yo para salvarte de la tragedia.-

-Te aprovechaste de mí y de mi desesperación.-

Una carcajada resonó por el recinto, mientras la cercanía entre sus cuerpos aumentaba debido a la intimidación que estaba siendo ejercida por Lance.

-¿Aprovecharme dices?, No es que te quejaras mucho en aquella época, muy por el contrario eras toda una profesional complaciéndome bajo las sábanas.-

Las facciones de Misty reflejaron la total aversión que la sola mención de aquellas palabras provocaba en ella, intentó abofetearlo pero él había sido más rápido deteniendo su mano al vuelo antes de que esta pudiera conectar contra su rostro.

-Ahora te das aires de dama, cuando no eres más que una cualquiera.- el escupitajo por parte de la entrenadora de ciudad celeste no se hizo esperar tomando por sorpresa al miembro de la Elite, quién víctima de la confusión recibió un empujón por parte de Misty quien escapando de su improvisada prisión se movió lejos del castaño.

-¡Creía que habías sido honesto conmigo!-exclamó la chica rabiosamente mientras las lágrimas caían de sus ojos ya imposibles de contener.-¡Te creí cuando me dijiste que estabas enamorado de mí, y por un instante pensé que serías el hombre que me ayudaría a superar el enamoramiento que sentía por Ash!, ¡Pero en poco tiempo me demostraste que eras el horrible monstruo que no puedo dejar de ver cada que te miro!-

-¡Y tú eres la zorra que se mete con este "monstruo" cada que puede!-

-¡Eres tú la bestia asquerosa que me somete a golpes y me toma por la fuerza cada que se te antoja!, ¡Puedes creer que te pertenezco, tomar mi cuerpo doblegándome con tu bajeza pero nunca jamás me tendrás por entero, nunca podrás ser como Ash!-

Una vez más el hombre alcanzó la posición de ella propinándole una nueva bofetada, esta vez permitiendo que su fuerza la llevara de sentón hasta el piso.

-¡No me compares con ese imbécil!, ¡Ese no es nada!-La respiración del muchacho era agitada y profunda, los puños se encontraban apretado a su costado mientras sus ojos destellaban el odio profundo que sentía en aquellos momentos.

Aún sosteniéndose la mejilla, aturdida por el dolor, Misty se permitió volverse para ver desde abajo al sujeto que la había golpeado, sonrió burlonamente importándole poco que aquello tuviera alguna consecuencia dadas las emociones que embargaban al entrenador.

-Ash es todo lo que tú quieres ser y no puedes, lo más triste de todo es que jamás podrás ser como él.-

Sintió como algo chocaba contra su pómulo izquierdo, supo de qué se trataba pero el dolor había calado profundamente y la fuerza de su cuerpo había sido menguada considerablemente. Cerró los ojos y dejo que la inconciencia la alcanzara, todo se volvió oscuro y no supo más de ella…

"He estado esperando y esperando por que hagas algún movimiento antes de que lo haga yo"

"Sintió como las manos de Ash comenzaban a subir por sus costados, temerosas, delicadas, como si temiese romperla sólo con su tacto, y nunca se había sentido tan completa como en ese momento, sus manos recorrían el torso desnudo del muchacho mientras sus labios hambrientos se deleitaban en los de él, dejaba que su tacto sobre el cuerpo de quién había sido su gran amor de juventud hablara por ella, permitía por momentos que sus uñas trazaran pequeños senderos en el bien formado abdomen del azabache mientras ella misma era presa de las sensaciones que las cada vez más desinhibidas manos del maestro pokémon le proporcionaban, sintió como lentamente el muchacho buscaba recorrer la línea de su mandíbula con sus labios mientras la despojaba del top que vestía para el show de aquella noche, a cada instante se sentía cada vez más lejos de la horrible realidad que debía enfrentar detrás de aquel momento. Sí, aquello era peligroso, el escándalo sería mayor si los llegaban a encontrar en aquella posición comprometedora, tenía que guardar las apariencias, debía protegerlos a ambos, sin embargo en ese momento, envuelta en el océano de sentimiento que creyó olvidados alguna vez, siendo presa conciente del cumplimiento de sus deseos y sueños más íntimos, nada más le importaba, quería pertenecerle, quería ser de él a como diera lugar, que él le perteneciera también, y que al menos por aquel momento pudiese permitirse la idea de fantasear con el amor eterno que profesó algún día hacia un joven torpe con sueños más grandes que él mismo y un corazón imposible de no amar."

Abrió los ojos lentamente desperezándose con lentitud, la oscuridad reinaba en la habitación y la conciencia se hizo presente cuando cayó en la cuenta de donde se encontraba. Se había despertado en el piso de su camerino justo donde había estado discutiendo con Lance.¡ El muy animal ni siquiera había tenido la delicadeza de haberla dejado en otro sitio que no fuera el suelo!, ya imaginaba la mentira que inventaría si es que alguien hubiera llegado a encontrarla así. Ya tenía bastante mala reputación gracias al miembro de la Liga, y supuso que otro escándalo más proporcionado a la prensa por su "prometido" no sería la gran cosa después de como la catalogaban en el mundo de la farándula. Se incorporó lentamente mientras permitía que sus músculos se adaptaran nuevamente al dolor que llevaba sintiendo desde que se había convertido en la víctima favorita del destino. Necesitaba salir de ahí, necesitaba alejarse de todos, necesitaba buscar refugio. Apenas lo pensó un minuto antes de tomar las llaves de su carro y salir de aquel sitio con un solo lugar en mente.

Golpeaban a su puerta y Ash se preguntó qué clase de imbécil inconsciente creía que podía llegar dar semejantes golpes a su puerta a altas hora de la madrugada sin pretender recibir consecuencias por ello. Llego hasta la puerta dispuesto a gritarle a cualquiera que hubiera osado interrumpir su sagrado descanso, cuando al abrir la puerta se quedó sin palabras –y sin aliento- ante la visión frente a él.

Parada ante el resquicio de su puerta se encontraba Misty, con el cabello largo suelto enmarcando su figura la cual se encontraba perfectamente delineada por el atuendo que vestía en aquel momento, un vestido corto tipo cóctel de un hermoso color verde jade, sus piernas largas y torneadas eran un sendero que parecían invitar a los placeres prohibidos que prometía toda ella. Su rostro ruborizado y sus ojos brillantes resaltaban su belleza al ser iluminada solo parcialmente por los rayos de luna que se colaban por la ventana del largo pasillo de condominios, sin embargo, a pesar del embelesamiento que aquella visión había causado en el moreno, la visión de una pequeña mancha que irrumpía en la piel blanquecina de la joven, un tono más oscuro delimitaba los bordes de aquella imperfección en el rostro de su amiga, de primera instancia no pudo reconocerlo, pero al estrechar su mirada para estudiarlo mejor pudo deducir de que se trataba.

Sintió como la rabia dentro de sí comenzaba a acrecentarse, ¿quién había sido el cretino que se había atrevido siquiera a pensar que podía ponerle una mano encima a SU Misty?, Lo averiguaría, se enteraría como fuera y se encargaría de que de ese ser no quedara ni el recuerdo.

-¡Misty!, ¡¿Quién demonios se atrevió a…?!- Fue acallado por el impulsivo contacto de los labios de ella sobre los de él al tiempo que le echaba los brazos al cuello siendo recibida por el abrazo de él sobre su cintura.

-Ni vine aquí a conversar Ash.- dijo la entrenadora de agua contra sus labios.

Cualquier connato de protesta por parte del azabache fue olvidado en aquel momento cuando su atención fue reclamada cien por ciento para corresponder a las acciones y sensaciones que la más pequeña de las hermanas sensacionales estaba ejerciendo sobre él. Con pasos torpes pero calculados ambas siluetas se dirigieron entre besos hasta la habitación principal del departamento aquel, tras de sí iban dejando un camino de las prendas que despojaban del otro.

"No se esperó aquello, nunca pudo imaginarse que sería de esa manera, unirse a ella había resultado un shock tan inmenso en todos los sentidos que jamás pensó que fuera posible sentirse así, por un instante creyó morir y renacer al mismo tiempo mientras todo parecía desaparecer a su alrededor, quería asfixiarse en su cuerpo, perderse en su piel, morir en ella y jamás volver a la realidad, por primera vez desde que recordaba se sentía completo, fuera de este mundo, casi irreal, ¿era posible sentirse así con alguien?, y supo en ese instante que nunca podría sentirse así con cualquiera, que debía de ser ella, que sólo Misty podría elevarlo hasta la insospechada cumbre de sus emociones.

El vaivén de sus cuerpos era el baile hipnotizante que ambos buscaban sin saberlo, ahí perdidos en la inmensidad de un mundo que ambos habían creado, nada más importaba.

-Misty, Misty, Misty-el moreno repetía su nombre como un mantra aferrado a su cintura como si ella fuera su única tabla de salvación para no hundirse en el desespero de un amor que desde niño creyó imposible.

-Ash…yo…-hablaban entre suspiros y por un breve momento sus ojos conectaron en medio de la explosión abrumadora de todo lo que eran en ese momento, sus miradas parecieron hablar todo lo que jamás había sido dicho, todo lo que inundaba el aire cuando se encontraban y que parecía nunca querer salir en voz alta a pesar de ser evidente."

La mano de Ash retiró un rebelde mechón del rostro de Misty colocándolo detrás de su oreja para luego, de forma delicada acariciara con suavidad la mejilla de la joven de forma precisa, el lugar donde aquel moretón se ubicaba haciéndole rememorar todo lo que la joven le había contado durante aquella noche en que mientras hacían el amor las emociones fluían y la verdad no era más un secreto entre ellos.

-Debería levantarme de aquí e ir a matarlo.-

Misty sonrió ante la impetuosidad del muchacho. A pesar del tiempo, a pesar de los cambios él seguía siendo el mismo de quién se había enamorado y aquello le fascinaba y le aterraba a la vez; ¿Pensaría él lo mismo de ella?, ¿Alguna vez antes se había sentido asi por ella?, decidió desechar aquellos pensamientos y disfrutar de aquel momento y del instinto protector que había surgido del entrenador.

-¿Y dejarme aquí sola únicamente por querer liberar tus instintos neandertales?, Prefiero que te quedes a mi lado y olvides que Lance existe.-exclamó la joven elevando su mano para hacer recíproco el gesto que su amante tenía con ella.

-Por supuesto que la opción B me parece mucho más atrayente, aun así pienso que apenas vea al estúpido ese bien podría dejarlo en terapia intensiva por una buena temporada.-

Sus ojos se encontraron en el medio de la oscuridad.

-Ash, no tienes que hacer eso, a estas alturas probablemente todos los periódicos sepan que le he sido infiel al más prestigioso miembro de la Elite Four y mi prestigio como cantante se vaya al traste de aquí en más, la realidad es que mi carrera en ese ámbito esta acabada.- suspiró la muchacha.

-¿Y no te importa?-cuestionó el joven estrechando su mirada, quería saber la verdad, aún si esta sólo se mostraba en los gestos de la pelirroja. Esta le miró fijamente, no había nada que ocultar.

-No Ash, no me importa, para empezar esa es una vida que yo ni siquiera pedí, nunca la deseé.-

-¿Entonces porque seguiste con ella aún después de haber salvado el gimnasio y haber conseguido el tratamiento para Violet?-

-Digamos que necesitaba una última cosa antes de terminar con esa vida, era algo de vital importancia, pero para cuando lo conseguí Lance ya me tenía completamente enredada entre sus manos.-

Ash frunció levemente el entrecejo, ¿Qué podía ser tan importante para Misty como para que pusiera aquello por encima de toda su integridad permitiéndole a un tipejo como Lance abusar de ella de aquella manera tan indignante?

-¿Qué era lo que necesitabas?, ¿Qué era eso tan importante que no te permitió escapar de las zarpas de ese imbécil?-

Misty le observó sorprendida, pudo notar el tono molesto de su voz. No quería revelarle la verdad porque sabía cómo reaccionaría él si lo hacía, Ash tendía mucho a ser un chiquillo emocional con baja tolerancia a la frustración, si la verdad era revelada muchas cosas de ese momento se arriesgarían. Una vez más la mirada de él en aquella oscuridad pareció iluminarla como las luces de los rayos que tronaban en el medio de la tormenta que se desarrollaba fuera.

-Misty…-la voz de él sonaba insistente pero a la vez suplicante, no era que le estuviera exigiendo una explicación, sólo deseaba saber, y por primera vez, no sería ella quién le guardaría más secretos.

-Quería encontrarme contigo, habíamos perdido todo el contacto y ya no sabía cómo encontrarte.-

-¿De qué estás hablando?, yo siempre volvía a pueblo paleta con mi madre y…-

-Lo sé Ash, pero nos habíamos vuelto tan distantes que francamente temí seguir llamándote amigo y tener el descaro de aparecerme en tu puerta sólo para ser rechazada porque ya no me reconocías más.-

-Eso jamás iba a suceder Misty, durante todo este tiempo lo único que deseaba era verte de nuevo, visité infinidad de veces el gimnasio celeste pero siempre que iba se encontraba cerrado u otras personas se encontraban atendiéndolo, ahora con lo que me has contado tiene sentido porque nunca podía encontrarte.-

La sorpresa y la conmoción golpearon a Misty en ese instante, y la fuerza de una emoción que creyó dormida hasta ese momento quebró todas las defensas que ella había construido a lo largo de los años. Las lágrimas comenzaron a fluir recorriendo sus mejillas.

-¿Es eso verdad Ash?, ¿Me estabas buscando?-

La mirada del joven se llenó de ternura al ver como la vulnerabilidad envolvía a Misty en ese momento en que sus almas conectaban nuevamente después de tantos años.

-Si Misty, siempre, siempre estuve buscándote.-

Sus labios se unieron en el medio de la oscuridad mientras la pasión volvía a tomar las riendas de sus emociones.

-Huye conmigo.- Y ninguno supo quién lo había propuesto primero, pero aquello era un detalle que ya no les importaba demasiado.

¡Ufff, ufff! Después de tanto tiempo de inactividad otra vez las ideas parecen fluir, sé que es un asco la redacción pero bueno no tengo justificación para ello, sólo decirles que en el canal de Andy encontrarán algo mil veces mejor que esto. Gracias por leer y gracias a Andy por seguirme en esta locura. Nos seguimos leyendo.