Parte 5. Limite de Tiempo

El sonido de la lluvia suave y lejana repiqueteando contra el tejado le inundaba los oídos, era un sonido relajante y solitario. La habitación en la que se encontraba producía un frío glacial, era un ala del castillo escasamente utilizada. Estiró los brazos sobre el escritorio como un gato, esparciendo el montón de papeleo en el que estaba trabajando sobre el mismo, mientras suspiraba pesadamente por el alivio que sintió su cuerpo en esa simple acción. Los músculos de su espalda y cuello clamaban por un poco de movimiento.

Volvió su vista una vez más hacia el espejo, sin poder evitarlo. En la fría superficie de este no se veía el reflejo de sí misma, no se encontraba su cabello chocolate rojizo o sus ojos avellana devolviéndole la mirada tras el cristal de los anteojos. En su lugar, la castaña contemplaba una habitación totalmente diferente a su despacho.

Curiosa, se acercó lentamente al artefacto, escuchando los sonidos que emitía el espejo; no parecían venir de la habitación que alcanzaba a ver a través de él. Lejana música animada y el ruido de una alegre multitud salían de este, pero la habitación que se veía reflejada en él, era lúgubre y muy vieja. Sábanas blancas y polvorientas cubrían los muebles abarrotados en la oscura habitación.

Su mano se movió por si misma mientras ella se maravillaba con los ruidos que escuchaba y lentamente se acercó a la pulida superficie del cristal hasta casi tocarla.

—¿Qué mierda haces, cuatro ojos? — La repentina y glaciar voz la hizo soltar un grito agudo y calló de la silla al suelo con un golpe sordo. Estaba tan absorta en sus pensamientos que ni siquiera había notado la puerta al abrirse.

Levi chasqueo la lengua, fastidiado por su reacción y se apoyó en el marco de la puerta cruzando los brazos sobre el pecho.

—Mierda, Levi. ¿Te molestaría tanto llamar a la puerta antes de entrar? — Hanji se recargo en el escritorio intentando levantarse, con el cabello revuelto y las gafas torcidas.

—Tch ¿Has estado hablando mierda con Erwin o qué? — Su voz destilaba veneno, se notaba irritable, más de lo normal, si es que era posible. Hanji lo miró de reojo y reparó en el estado de su cabello alborotado y la camisa con algunos botones sueltos de manera descuidada, ese no era el enano obsesivo por el orden que conocía. Distrajo su atención del espejo por un momento.

La castaña se sacudió la ropa y se sentó en la silla tranquilamente acomodando sus gafas.

—No, no lo he visto hace un buen tiempo. ¿Por qué la pregunta? — La falta de respuesta del pelinegro no hacía más que aumentar sus sospechas. Reparó en detalles cada vez más preocupantes: el ligero temblor de las manos, la tensión de la mandíbula y hombros, las ojeras purpuras, la respiración pesada y los ojos bailando de un lugar a otro cada pocos segundos, como procesando demasiada información—. Debo suponer que tú si hablaste con él últimamente.

Los gélidos ojos se le clavaron como cuchillas, afilando la mirada. Hanji tomo el gesto como una respuesta positiva.

"Si las miradas asesinaran..."

—Lo mismo de siempre ¿eh?

—Ese desgraciado cejón quiere que me consiga una puta personal—. Soltó con fastidio. Hanji le sonrió con ternura, como lo haría una madre y respondió con un tono similar:

—¿Qué tan malo podría ser, enanin? Llevas décadas quejándote de lo horrible que es tener que copular con súcubos—. La mirada que le lanzó el pelinegro le heló la sangre demoníaca a la castaña, sin embargo, no lo hizo notar y continuó —. Y, además, tanto tú como yo sabemos que será mejor que le hagas caso a Erwin o te saldrás de control y tendremos que reconstruir el castillo entero, arreglar los estragos que llegues a causar en el mundo humano y tener que responderle "al de arriba" —Hanji enumeró las razones con los dedos y al llegar al tercero sintió un violento escalofrío y una extraña mueca cruzarle la cara ante la mención del Señor.

—Tch. No me lo recuerdes, mierda.

—A mí me parece que lo que te molesta es que Erwin tenga razón~. — En la opinión de Levi, su voz cantarina pedía a gritos ser destripada lentamente y probablemente Hanji notó ese pensamiento escrito en sus fríos ojos grises.

—Ya, ya, lo lamento-. Levi no parecía más tranquilo que antes—. Va-vamos, Levi. ¿Qué es lo que vas a hacer entonces?

—¿Qué mierda se supone que haga? Pues conseguirme un jodido humano y ya.

—Mhm—. La mujer asintió dándole la razón —. ¿Y cuánto tiempo te queda para que te salgas de tus cabales?

—Como cuatro horas—. Respondió frotando el puente de su nariz con los ojos cerrados.

—¡¿Qué!?— La castaña se paró de golpe; para éste punto el pelinegro ya debería estar enloquecido— ¡¿Cómo dejaste pasar tanto tiempo?!— Si de verdad solo faltaban cuatro horas para la hora límite, Levi lo estaba sobrellevando de maravilla.

—Deja de gritar, mierda. —El pelinegro no se movió un ápice de su posición, controlándose, con la mandíbula tensa, mientras el sabor a oxido de su propia sangre le invadía la cavidad bucal al morderse la lengua con fuerza, haciéndose daño en el proceso.

—¡¿Es que acaso no comprendes en qué diablos te estás metiendo, Levi?! —Hanji, furiosa, reprimía el impulso de darle una bien merecida bofetada al ojigris, el hecho de que no reaccionara la ponía colérica. — ¡Tu maldito orgullo te va a matar! Y ésta vez literalmente va a hacerlo.

—¡Ya lo sé, maldita sea! ¿Podrías solo... — respiró hondamente por unos segundos antes de continuar— ¿Podrías por favor dejar de gritar y ayudarme a resolver esta mierda de una buena vez?

La boca de la mujer se abrió impresionada con la, más o menos decente, petición de parte del más bajo. ¿Había escuchado bien? No, seguramente no lo había hecho. Nunca, en los más de cincuenta años que llevaba de conocerlo, lo había escuchado pedir algo. Levi no pedía, exigía con su ronca voz grave e imponente, aterciopelada pero fría como un tempano de hielo, simplemente porque así era él.

Y, sin embargo, frente a ella se encontraba un desesperado Levi Ackerman pidiéndole solucionar su problema. ¿Éste era el mismo Levi que lograba ponerle la piel de gallina a los demonios?

Hanji se acomodó los lentes y aclaró la garganta en un intento por disimular su sorpresa inicial.

—Levi, — lo llamó en voz suave pero autoritaria mientras se dirigía con decisión hacia la puerta, el pelinegro continuaba recargado a un lado de esta, y la siguió con la mirada esperando sus siguientes palabras— quiero que te quedes en mi oficina hasta que vuelva.

—¿Y a dónde mierda se supone que vas tú? —Ante cualquier oído novato, Levi no habría cambiado el habitual barítono indiferente y cortante de su voz. Pero para Hanji, la preocupación se encontraba tatuada en el grave tono glacial del ojigris. Preocupación que -si bien Hanji pensaba que tenía muy bien merecida- la hacía preocuparse de igual manera, aquel demonio bajito y frío seguía siendo su mejor amigo después de todo.

—Iré a conseguirte un humano.— Los ojos brillantes de la castaña gritaban peligro, Levi entrecerró los ojos mirándola de arriba a abajo intentando averiguar sus intenciones y midiendo los limites de su prudencia. El único problema es que la mujer de lentes no tenía idea del significado de prudencia.

—Iré contigo. —Decidió.

—¡Já! —Hanji levantó una ceja burlonamente— Tú no te vas a mover de aquí, enano. ¿Crees que voy a permitir que salgas en el estado en el que estás?

— ¿Y tú piensas que voy a dejar que salgas sola a traer al primer humano idiota que se te cruce?— su intimidante voz no daba paso a objeciones.

—Pues yo no te veo en posición de elegir. — se notaba que se divertía teniendo el control de la situación y poniendo al más bajo en una posición inevitablemente incomoda y sumisa, mientras abría la puerta con una gran sonrisa.

—Tch.— El pelinegro rodó los ojos en una muda aceptación y Hanji se mordió la lengua al salir de la habitación para no soltar una enorme - y algo tétrica- carcajada por el pequeño triunfo que había conseguido. Ya luego se lo restregaría en la cara.

—Siempre puedes cambiarlo si no te gusta, Levi. —dándole un ultimo vistazo a la reacción mordaz que el ojigris mostró ante el comentario, cerró la puerta y sacando una pequeña llave dorada del bolsillo de su chaleco, aseguró la puerta.

—Estúpida cuatro ojos— Escupió Levi al otro lado de la puerta. Hanji trono los dedos índice y pulgar y desapareció en el acto mientras una estruendosa carcajada quedaba interrumpida dejando el sonido retumbar con el extraño eco del ala desolada.

CURIOSIDADES:

●Eren tiene 21 años en esta historia y pues Levi 100, eso es obvio ¿No?

● Annie es la ex novia de Eren. Eso no se lo esperaban ¿O sí? ¬w¬

● Durante su tiempo libre y para no aburrirse a Hanji se le ocurrió el hacer una banda en el mundo humano, y después de muchos golpes y peleas consiguió hacer vocalista a Levi. El primero en decirme el nombre de la banda tiene dedicatoria en el siguiente cap ;)

Nota de la Autora:

¡HEY! Feliz cumpleaños a Eren Jaeger ¡Oh! Por fin termine este capitulo. Bien por mi.

Bueno, este es mi pequeño regalo para ustedes por el cumpleaños del Tatakae. Aunque curiosamente no sale en este :v lol.

En el próximo capitulo: La fiesta de Halloween ¡Yay! Estoy muy emocionada.

Ya saben; dudas, peticiones: comentario.

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Nos leemos en el siguiente capítulo.

-WOLLKAT