Beautiful – Christina Aguilera.

Hermione y Rose Weasley.

Hermione seguía encerrada en su despacho de casa. Rose podía ver la poca luz del despacho bajo la rendija de la puerta. Sabía que su padre estaba ya dormido, había tenido un día duro en el trabajo. Hugo también dormía. Y ella debería estar dormida, la noche pasa de las doce y ella mañana tendría que acompañar a su familia a la presentación. Pero no podía irse a dormir antes de ir al baño y de camino al baño encontró la luz encendida del despacho de su madre. Todo estaba en silencio hasta que un vociferador llegó. Rose asomó la cabeza por el despacho y vio la espalda de su madre mientras dejaba que el vociferador sonara.


Every day is so wonderful

And suddenly, it's hard to breathe

Now and then, I get insecure

For all the pain, I'm so ashamed


Sangre sucia, sangre sucia, sangre sucia... Esas eran las palabras que rebotaban en la cabeza de Rose durante el desayuno. Estaban en pleno agosto, su padre y su madre preparaban el desayuno. Todos parecían estar bien. Su madre parecía estar bien.

-¿Pasa algo, Rosie? Estás muy callada, hoy. -dijo Ron, mirándola de reojo. Hermione dejó delante de su hija de dieciséis años un plato con tostadas y Rose miró fijamente su brazo, cubierto siempre por manga larga.

-No, no, pasa nada, pa. -dijo Rose.- ¿Tú estás bien, mamá? Digo, por la presentación.

-Sí, estoy bien. -dijo Hermione, sonriendo.

-Todo va a ir perfecto. -dijo Ron, dándole un beso en la cabeza a Hermione.- Es imposible que tu madre no gane las elecciones.

Aquella mañana tenían que asistir a la presentación de Hermione como candidata a Ministra de Magia. Iba a presentarse a la elecciones y estaba trabajando extremadamente duro para ganar. Ron y Harry también se volcaban con la causa. Al igual que Ginny, que anunció públicamente su total apoyo a su cuñada. Todos los Weasley la estaban ayudando en todo lo que podían. Y para empezar, todos estaban allí, en la presentación. También estaba Scorpius, el mejor amigo de Rose y Albus, con su padre.

Pero no todo el mundo estaba allí para apoyar a Hermione. Rose no pudo evitar -después de lo escuchado anoche en el despacho de su madre- revisar a todos los presentes. Aproximadamente la mitad de los presentes allí estaban de brazos cruzados y ceño fruncido. Rose sabía porqué. Miró a su padre. Ron también sabía porqué. Entre los ceñudos, Rose reconoció a los abuelos de Scorpius.

Mis abuelos son insoportables, unos clasistas y seguidores de Voldemort todavía. No entiendo porque les importa tanto que haya magos hijos de muggles, en serio. Esas palabras de Scorpius, que estaba sentado a su lado, llegaron a la cabeza de Rose.

-Y ahora, procedo a dejarle la palabra a Hermione Weasley. -dijo Kingsley Shacklebolt, aun Ministro de Magia, que era el primer apoyo de Hermione para su sucesión. Muchos de los presentes aplaudieron mientras Hermione se preparaba para subir al pequeño altillo. Se levantó de su silla y miró a Ron, que le sonrió. Arregló bien sus mangas largas y subió con falsa confianza.


To all your friends, you're delirious

So consumed in all your doom

Trying hard to fill the emptiness

The piece is gone and the puzzle undone

That's the way it is

You are beautiful no matter what they say

Words can't bring you down, no

You are beautiful in every single way

Yes, words can't bring you down

Don't you bring me down today


Rose vio como su madre hablaba para toda esa gente. Para ella su madre siempre había sido preciosa. Los rizos -que ella misma también heredó- su madre los controlaba más y los dejaba siempre perfectos. Su tez oscura -al contrario que la de Rose, que era pálida como su padre-. La sonrisa sincera de Hermione cuando se reía por las ocurrencias de Hugo. Su cuerpo esbelto, delgado. Su menudez -al contrario que la altura y fuerza de su marido, que los hacía lucir perfectos siempre-. Su elegancia. Hermione siempre fue preciosa a ojos de su hija.

Rose miró de reojo como la pareja de ancianos Malfoy se acercaba a su hijo, Draco, que estaba de pie tras las sillas de Rose y Scorpius. Scorpius sabía a la perfección que estaban allí, pero no movió ni un pelo para saludarlos.

-¿Esta a es a quien apoyas como Ministra de Magia? -le dijo mordaz Lucius Malfoy a su hijo. Draco también había anunciado públicamente en varias ocasiones el apoyo a Hermione Weasley.

-Aquí no, padre. -dijo Draco empujando a sus padres hacia la salida de la sala. Scorpius los miró de reojo y volvió a centrar su atención en Hermione. Rose sí siguió con todo detalle la discusión de los tres rubios en la puerta de la sala de conferencias. Leyó de los labios de Lucius y Narcisa Malfoy las palabras Sangre sucia.

Hermione abrió la ronda de preguntas después de su discurso y contestó a varios reporteros de manera amable. Cuando la presentación terminó los familiares, amigos y seguidores de Hermione se levantaron para aplaudirle. Ella se puso colorada, sonrió y bajó al suelo, con su marido, que la recibió con un abrazo. Después de tomarse algo todos los Weasley juntos en el Caldero Chorreante, la familia Granger-Weasley volvió a su casa. Hugo retó a Ron al ajedrez mágico y los dos fueron a jugar al jardín. Rose se marchó a su cuarto y Hermione se quedó en el jardín mirando la jugada.

-Ma... -dijo Rose, asomándose por la puerta del jardín. Su madre iba ya en manga corta y vio de nuevo la cicatriz en su brazo derecho. La cicatriz que decía con letras claras Sangre sucia. No pudo evitar que su mirada se fijara en ella unos segundos, antes de seguir hablando.- ¿puedo ir mañana a comer con Albus?

-Sí, claro. -dijo Hermione, con mueca de confusión.

-Bien. -dijo ella, antes de volver casi corriendo al interior de su casa. Pero Rose no sabía que Hermione se había levantado y la había seguido apresuradamente hasta el salón de la casa.

-Rose, Rose... -dijo Hermione, parándola. Su hija la miró.- Anoche escuchaste el vociferador que me llegó. -era una afirmación. Hermione seguía siendo igual de inteligente y no se andaba con rodeos. Rose asintió.- Rosie...

-Mamá, no tenía razón ese hombre en lo que te decía en ese vociferador. Nada de razón.

-Lo sé... -dijo Hermione, con dulzura, acariciando la mejilla de su hija.


No matter what we do

No matter what they say

We're the song inside the tune

Full of beautiful mistakes

And everywhere we go

The sun will always shine

Because, we are beautiful no matter what they say

Yes, words won't bring us down

We are beautiful no matter what they say

Yes, words can't bring us down, no

Don't you bring me down today


-Rose, no importa lo que haga, no importa a donde vaya. La gente seguirá juzgándome por ser hija de muggles. No pasa nada. Porque yo sé que quien de verdad me quiere no piensa en eso.

-Pero es injusto.

-Sí, cielo, sí... -dijo Hermione, abrazando a su hija.


¡Segunda entrega ya! Tengo que decir que la relación que más me gusta de los Grenger-Weasley es la de Ron y Rose. Pero está claro que Hermione es la madre de la pelirroja y que las dos se adoran. Sobre la canción, nada más que decir que lo que Christina Aguilera canta. Todo el mundo debería sentirse precioso. Siguiente: Lily Luna Potter.