Soldier – Gavin DeGraw.
Dorcas Meadowes y Marlene McKinnon.
Where did all the people go?
They got scared when the lights went low
I'll get you through it nice and slow
When the world's spinning out of control
Afraid of what they might lose
Might get scraped or they might get bruised
You could beg them, what's the use?
That's why it's called "a moment of truth"
Marlene McKinnon camina tranquila por los pasillos de Hogwarts. Es una Ravenclaw. Pero no es una águila normal. Ella tiene carácter, que baje Merlín y lo niegue si se atreve. No pasa horas y horas encerrada en la biblioteca estudiando o haciendo deberes. No es extremadamente seria o aburrida. Porque ella no es una Ravenclaw normal, ella tiene a Dorcas.
Dorcas Meadowes la espera sentada al lado de una ventana. Ella es una Hufflepuff. Tampoco es una tejona normal. Ella no pasa desapercibida ni se asusta con casi nada. Ella es luchadora, es trabajadora y es valiente. Ella saca a su madre adelante sola. Ella puede con todo y más. Porque ella tiene a Marlene.
-Hey, Rizos. -le dijo Marlene cuando la encontró. La Hufflepuff se levanta de un salto, haciendo que los alumnos de su alrededor se fijen si pueden descubrir el color de su ropa interior.
-Rubia... ¿Cómo te fue en Pociones?
-Un Execelente, por supuesto. -dijo Marlene, riéndose. Dorcas la imitó y las dos siguieron caminando al mismo tiempo.
Las dos chicas eran el agua y el aceite. Por lo menos eso parecía, ya que en el fondo se parecían bastante. Marlene es de esas chicas románticas y cursis en apariencia. Siempre lleva su melena rubia peinada a la perfección, el uniforme planchado y bien colocado y las uñas siempre cuidadas. Le gustan los musicales, las películas y libros de amor y sueña con un príncipe azul. Adora dormir y siempre llega tarde a clase a primera hora. Busca a su príncipe, perfecto, con una sonrisa encantadora, amable, agradable, bien vestido y que use colonia.
Dorcas por lo contrario, lleva los rizos oscuros siempre atados de alguna forma, ya sea un moño -malhecho-, una coleta -malhecha- o una trenza -malhecha, también-. Odia la falda del uniforme con toda su alma, pues ya todo el colegio le conocía las bragas gracias a que a ella no se le daba bien vivir con falda. Adora las películas que te hagan reír hasta llorar o las de acción, con sangre y peleas. No es gran amante de la lectura. Adora comer, podría comer a todas horas. Y busca a un hombre grande, con tatuajes -si puede ser-, barba -imprescindible-, que la haga reír y vivir aventuras.
I'll get it if you need it
I'll search if you don't see it
You're thirsty, I'll be rain
You get hurt, I'll take your pain
I know you don't believe it
But I said it and I still mean it
When you heard what I told you
When you get worried I'll be your soldier
¿Qué unía a Dorcas y a Marlene? El resto, sobre todo su parte oscura -y nunca mejor dicho-.
Ambas tenían un padre ausente. El padre de Marlene era un poderoso mago de sangre pura, que estaba casado antes de acostarse con la madre de Marlene y dejarla embarazada. Amenazó a la mujer para que no dijera nada y desaparecer de su vida. Y algo parecido le pasó al padre de Dorcas, pero este no estaba ni casado, pero no quería que nadie supiera que se había acostado con una muggle -como era la madre de la de rizos-.
Las madres de las chicas sí eran diferentes. Mientras que la madre de Marlene luchó para sacarla adelante, la de Dorcas no pudo más que rendirse. La señora McKinnon tenía ya un hijo seis años mayor que Marlene, fruto de su matrimonio con un auror que murió en el trabajo, y sacó a sus dos hijos adelante ella sola. Trabajó día y noche por ellos. Mientras que la madre de Dorcas sufrió el abandono de sus abuelos, pues nadie en el mundo muggle quería saber nada de una madre soltera. Tuvo problemas de dinero siempre y vivió casi toda su vida de la beneficiencia. Desde que Dorcas estaba en el colegio había caído en la bebida también.
-¿Tu madre? -le preguntó Marlene a su amiga mientras bajaban a las cocinas a comer algo. Dorcas elevó los hombros.
-Como siempre. La vecina me ha dicho que parece que está dejando de beber, de nuevo... ¿La tuya?
-Tiene novio. -dijo con orgullo y una gran sonrisa Marlene. Dorcas también le sonríe y la hace cosquillas a la pera.
Funny when times get hard
At the last moment
When you're supposed to charge
Always on the longest yard
Oh, they feel their feet getting cold
Hiding here, hiding there
Find them underneath the stairs
People hiding everywhere
Trying to be still like a stone
-Señoritas... -las sorprendió McGonagall entrando en las cocinas. Las dos la miraron y forzaron una sonrisa.- Se supone que nadie puede entrar en las cocinas.
-Estamos de vacaciones de Navidad, profesora. -dijo Marlene.- Nadie se enterará.
-¿Por qué no me acompañan a mi despacho? -propuso McGonagall. Las dos jóvenes asienten y siguen a la mujer por el camino que ya conocen hacia su despacho. La profesora de Transformaciones las deja pasar y las invita a sentarse ante la mesa de té.- Marlene, té. Dorcas, café. ¿Me equivoco?
-En absoluto. -dijeron al mismo tiempo. Les encantaba pasar aquella puerta y que McGonagall se convirtiera en Minerva, igual que ella las llamaba por sus nombres. Minerva hizo con su varita que las tazas de las jóvenes se llenaran.
La profesora había sido el gran apoyo desde el primer año para las dos jóvenes. De Marlene gracias a que la madre de ésta era amiga suya y el hermano mayor de la rubia había sido uno de sus grandes alumnos. Y de Dorcas ya que la encontró llorando en reiteradas ocasiones por las noches en su primer año. Cuando una de las dos estaba mal, las llevaba a su despacho, les daba la merienda, las escuchaba e intentaba aconsejarlas. A veces solo merendaban juntas por placer, como aquella tarde.
-¿Cómo os está yendo en último curso?
-A Marlene genial, ya sabe. Y yo estoy yendo bien. -dijo Dorcas, sonriendo.- He aprobado Pociones.
-El profesor Slughorn conoce tu potencial. -le recordó Minerva.- ¿Y qué tal en Defensa contra las Artes Oscuras?
-La profesora es una inútil. -dijo Dorcas, ganándose una mirada reprobatoria de McGonagall.
-Es cierto, Minerva. ¡No estamos aprendiendo nada!
-Ya habrá tiempo, ya habrá tiempo...
I'll get it if you need it
I'll search if you don't see it
You're thirsty, I'll be rain
You get hurt, I'll take your pain
I know you don't believe it
But I said it and I still mean it
When you heard what I told you
When you get worried I'll be your soldier
Pero había un secreto que las dos escondían de todo el mundo, menos una de la otra, claro. Los dos secretos tenían ojos grises, pelo oscuro, cara bonita y se apellidaban Black. Uno era Gryffindor y otro Slytherin.
-Pensé que no ibas a salir nunca... -se quejó Sirius, apoyado contra la pared de la puerta de la biblioteca. Marlene lo miró y suspiró. Intentó seguir caminando, pero el mayor de los Black corrió tras ella.- Vamos, Marlene, sigo sin entenderlo.
-¿Qué es lo que no entiendes?
-¿Por qué no me das una mísera oportunidad? El beneficio de la duda. -le suplicó Sirius. Llevaba meses pidiéndole lo mismo.
-Estoy en séptimo, tengo mucho que estudiar y tú también. No tengo tiempo a jugar.
-No es un juego. -dijo Sirius. Marlene se paró en seco y los dos se miraron fijamente.
-¿Cómo sé que no es un juego para ti? Sirius, juegas con todas las chicas del colegio, ¿por qué no conmigo?
-Porque no tengo ningún interés en perderte, Marlene. -le dijo Sirius, posando una mano en su mejilla. Marlene tomó aire profundamente, negó y suavemente apartó la mano de Sirius de su cara antes de seguir caminando hacia la Torre de Ravenclaw.
My aim is so true
I wanna show you
I'll try forever
I'm never gonna say "surrender"
-Dorcas... -dijo Regulus al encontrarla sola en el vestuario de quidditch. Hufflepuff acababa de terminar su entrenamiento y Regulus buscaba un lugar escondido y apartado para llevar a cabo sus deberes como futuro mortífago.
-Ya me voy, Black. -le dijo ella, cortante, hiriente.
-No, para. Dorcas, por favor... -le pidió él, cogiendo la ropa de sus manos para que la mirara.
-¿Qué quieres?
-Que me escuches. No es tan sencillo como parece.
-¿Ah no? -dijo Dorcas. Miró hacia la puerta del vestuario y luego bajó la voz, cogiendo el brazo de Regulus y levantando su manga.- ¿No es esto la Marca Tenebrosa?
-No tengo opción.
-Todo el mundo la tiene. Sirius la tuvo.
-¡No hables de mi hermano! -le pidió Regulus, fuera de sus casillas.
-¿Ves, Regulus? No tienes remedio... -dijo Dorcas, molesta.- No hablo de él porque esté interesada en lo más mínimo en él. Lo hago porque sé que tú lo sigues queriendo. Para mostrarte que si quieras podrías salirte de esto. Si no lo haces es porque no quieres.
-No puedo, de verdad, Dorcas. -le dijo él, cogiéndola de un brazo. No era un agarre agresivo ni violento. Si Dorcas no se separaba de él, era porque no quería.
-¿Te intereso en lo más mínimo?
-Sabes que sí...
-Demuéstralo. Demuestra la más pequeña muestra de humanidad. -dijo Dorcas.- Por favor, hazlo.
Regulus la agarró de las mejillas y la besó. La besó como tan pocas veces la había besado el año pasado. La besó como sabía. Tranquilo, pero invasivo. Suave, pero lleno de pasión. Dorcas se separó de él unos segundos más tarde, después de haber disfrutado del beso también.
-No hablaba de esto. Lo sabes. No demuestra nada... Lo siento, Regulus. Siento que tengas que estar ahí, pero yo no puedo...
Dorcas cogió su bolsa y salió del vestuario casi corriendo. Regulus la miró marcharse, no fue tras ella. No intentó detenerla. Quizás aquello hubiera sido suficiente como muestra de su humanidad. Y quizás Dorcas tenía razón y él no tenía de eso.
I'll get it if you need it
I'll search if you don't see it
You're thirsty, I'll be rain
You get hurt, I'll take your pain
I know you don't believe it
But I said it and I still mean it
When you heard what I told you
When you get worried I'll be your soldier
I'll be your soldier
-¿Piensas darle una oportunidad alguna vez a Sirius? Está loco por ti, y es en serio Marlene. -le dijo Dorcas a su amiga. Ambas se encontraban sentadas en el suelo de las cocinas, con las piernas estiradas y cruzadas ante ellas. Era más de medianoche, ninguna de las dos podía dormir.
-He estado pensando mucho en eso...
-¿Sí?
-Sí, la verdad es que no me puedo sacar de la cabeza al imbécil de Black. Te lo juro. Nunca había estado así con nada ni con nadie... -dijo Marlene, comiendo unos pastelitos que un amable elfo les había dado.
-¿Entonces?
-Creo que voy a intentarlo. Por darle una oportunidad no pasará nada, ¿no?
-No.
-¿Y tú con el tema Regulus?
-Mal. Estuve con él hoy. No va a salirse. Y yo mientras siga ahí dentro no puedo estar cerca de él. Soy hija de una muggle.
-Lo sé...
-Si quisiera salir lo ayudaría. Lo juro. Haría todo lo posible. Hablaría con McGonagall y con Dumbledore, ellos lo ayudarían también. Estaría dispuesta a convencer a Sirius también, incluso a James.
-Todos lo ayudaríamos, Dorcas.
-Si él sigue con el Señor Tenebroso es porque quiere.
Marlene suspiró y Dorcas apoyó la cabeza en el hombro de su amiga. La rubia le pasó un pastel que Dorcas aceptó. Y allí se quedaron las dos largas horas más.
¡Ya basta que solo las amistades entre hombres sean las más fieles y leales! Marlene y Dorcas, después de convivir en Hogwarts lucharán juntas en la Orden y ambas darán la vida por el bien. Una pena que no llegaran nunca a ser concuñadas, familias de verdad al fin. Próximamente: Rose Weasley.
