Ese día había sido un día "normal" para el azabache, al menos lo normal que podía ser siendo él un doncel con 5 meses de embarazo.

Makoto había estado con él por la mañana y habían tenido sexo, pero únicamente por qué el medico lo había recomendado para que se ensanchara su canal de parto y por qué así el pelirrojo podía masajearle su pecho...

Definitivamente había perdido la cabeza en cuanto se había embarazado, no solo había aceptado tener al bebé, sino que se había quedado ahí tranquilamente, se había hecho amigo de su captor y había aceptado seguir todas y cada una de las instrucciones del médico que lo visitaba con frecuencia.

Se tomaba su té para los mareos y las náuseas cada mañana, cada tercer día él y Makoto copulaban, sólo por el bien del bebé claro está, y seguido Makoto le daba masajes.

No solo en el pecho, pero definitivamente eran los más frecuentes, según el doctor además de ayudar a disminuir cualquier molestia que su crecimiento pudiera producir estimulaban su producción de leche.

Leche de la cual ya le habían salido un par de gotas en algunas ocasiones manchando su sostén porque, por imposible que parezca, Gray Fullbuster se había dejado convencer de usar sostén.

Así que ahora aparte de los ridículamente femeninos kimonos floreados que usaba también debajo de estos había un sostén para evitar que le molestara el peso de su recién adquirido pecho.

¿Cómo había llegado a caer tan bajo? No lo entendía, quizás todo era un bizarro sueño pero había tenido que descartar esa posibilidad por varias razones, entre ellas todo el tiempo que ya había pasado.

Gray comenzaba a preguntarse qué había pasado con su gremio, 5 meses era un largo tiempo sin saber nada de ellos, ¿habrían creído que había muerto y ya no lo buscaban?

¿Lo habían buscado en primer lugar? Le daba tristeza pensarlo pero comenzaba a creer que realmente había sucedido de esa manera.

Él no tenía pensado escapar y tampoco quería que sus amigos lastimaran a Makoto o creyeran que le había hecho daño pero ciertamente esperaba al menos saber de ellos.

Suspiró pesadamente sin darse cuenta, pero al instante negó con la cabeza, todo estaba bien, era mejor así, de ese modo no lo verían en esa vergonzosa posición y podría contar algo distinto sobre su desaparición, algo menos penoso, un secuestro extraterrestre quizás.

Jamás hubiera imaginado que justo esa misma tarde un acelerado pelirrosa abriría la puerta de su habitación, pero esa es historia para un poco más tarde...

Justo en ese momento se encontraba intentando bajar el intenso sonrojo que seguramente pintaba su rostro entero. ¿Y por qué se había sonrojado de esa manera?

Por qué Makoto lo había besado, si, el pelirrojo lo había besado mientras tenían sexo, había sido un beso suave y tierno, un beso sincero y lleno de cariño.

Pero sobretodo ese beso, había sido su primer beso. Parecía una completa tontería y estaba seguro de que todo era culpa de sus locas hormonas de embarazado pero ese beso le había hecho ¿feliz? Si, podría decirse.

No estaba completamente seguro de lo que sentía por Makoto, pero a esas alturas ciertamente podía estaba seguro de al menos tenerle un fuerte cariño.

Estaba inmerso en esos pensamientos cuando escucho como la puerta se abría, Makoto se había ido hace ya un largo rato y le parecía extraño que volviera ese mismo día cuando se había despedido con un "hasta mañana", ¿entonces que hacia ahí?

Quizás había olvidado algo, estaba por levantarse a recibirlo aún con su sonrojo, cuando en lugar de la conocida cabellera pelirroja lo que se asomo fue una mata de cabello ¿rosa?

Pero eso no fue lo que hizo que el color se le bajara en segundos, la primera frase dicha por el conocido pelirrosa fue la que dejó a Gray en completo shock.

Natsu: ¡Tranquila onee-san te sacaré de aquí en un momento!

¿Onee-san? ¿Acaso el idiota de Natsu había perdido la vista? ¿Cómo había podido confundirlo con una mujer? No tuvo tiempo de contestarle pues el dragón slayer se posiciono frente a él y comenzó a ¿olfatearlo?

Natsu: Oye onee-san ¿Por qué hueles como mi compañero de equipo? ¿Lo conoces? Es un bastardo cabeza de hielo de cabello obscuro con tendencia stripper y una marca azul en el pecho.

Gray: Oye, idiota ¡SOY YO! ¡Y no soy ningún bastardo stripper!

Natsu: ¿G-Gray? ¿Estás de joda cierto? ¡Esto debe ser un disfraz o algo, te ves ridículo así!

Gray: N-No es ningún disfraz... ¡Tú eres el idiota que me confundiste!

Natsu: ¿¡Y cómo demonios no iba a hacerlo si andas por ahí pareciendo una tía y además te vez gordo!?

Gray: No estoy… gordo y no parezco mujer. -suspiró- Es una historia muy larga y algo complicada.

Natsu: Bien entonces habla, ¿Qué diablos haces aquí y por qué te vez así?

Gray: P-Pues hace unos meses creo, unas personas me trajeron aquí porque querían ayuda en algo... resulta que soy una clase de... persona que... am bueno... u-un doncel, supongo que no sabes que es, yo tampoco lo sabía.

Natsu: Aja y ¿Qué con que seas eso?

Gray: B-Bueno un doncel es un hombre q-que puede tener… q-que puede t-tener hijos… y b-bueno uno de ellos necesitaba que tuviera a su hijo así que….

Natsu: Pffffffffff Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja. Solo di que comiste demasiado y listo no tienes por qué mentirme.

Gray no supo porque, quizás las hormonas y sus estúpidas emociones de embarazado, pero en ese momento además de sentir ganas de golpear al pelirrosa sintió ganas de llorar, mismas que contuvo porque Natsu ya lo veía suficientemente patético como para además ponerse a llorar como Magdalena frente a él.

Gray: ¡No estoy mintiendo! Enserio estoy embarazado de 5 meses, mira dame tu mano, compruébalo por ti mismo.

Natsu: ¿¡Estás loco!?

Pero antes de que pudiera alejarse Gray tomó su mano y la puso sobre su estómago donde a los pocos momentos el pelirrosa sintió un extraño movimiento viniendo de ahí.

Natsu: ¿QUÉ MIERDA FUE ESO?

Gray: Mi bebé pateando, te estoy diciendo la verdad.

Natsu: No sé qué demonios fue eso pero ese "algo" que tienes ahí, sea lo que sea, me da escalofríos.

Gray nuevamente se sintió ofendido por las palabras del pelirrosa, ¿Cómo se atrevía a llamar a su bebé "algo" y dudar tanto de él? Sabía que era algo increíble pero él no mentía.

Estaba tan metido en su debate mental entre si golpear al mago de fuego o no, que no se percató de en qué momento el pelirrosa posó sus manos en su pecho, apretándolo logrando sacarle accidentalmente un pequeño gemido de sorpresa.

Natsu: ¿Qué diablos? Estas se ven muy reales y se sienten como las de Lucy.

El pelirrosa siguió moviendo sus manos alrededor del pecho contrario apretándolo consiguiendo sacar, sin darse cuenta, más gemidos del azabache que por la sorpresa no había reaccionado hasta que en uno de esos movimientos Natsu le apretó con más fuerza los pechos.

Al hacerlo consiguió accidentalmente que el azabache soltara un quejido y que se le saliera algo de leche. Gray entonces completamente sonrojado le dio un manotazo a Natsu alejando sus manos de su pecho.

Gray: S-Son reales idiota así que deja de hacer eso.

Natsu: ¿Por qué se sintió mojadito?

Gray: ¡No te importa y ahora voltéate que debo cambiarme por tu culpa!

Natsu: ¿Por qué tienes que cambiarte? Y que importa si te veo, siempre te desnudas enfrente de todos como si nada, ¿por qué ahora de la nada te avergüenza hacerlo?

Gray ¡Sólo hazlo y deja de ser un idiota!

Natsu: Pfff bien como quieras princesa de hielo, ya ni por que vine a rescatarte.

Gray: ¡Cómo si necesitara que un idiota como tú me rescatara y no me llames así!

Natsu: Cómo sea solo apresúrate.

Natsu se giró dándole la espalda y Gray rápidamente tomó un sostén nuevo de la cajonera y un kimono rojo que recientemente le había obsequiado Makoto del armario.

Se limpió aprisa la poca leche que Natsu había conseguido sacarle cuando le había apretado y se cambió de ropas comenzando a dudar si echar al pelirrosa y seguir con su tranquila vida en aquel lugar.

Makoto jamás en todo ese tiempo le había hecho llorar, ni una sola vez y mucho menos le habría lastimado o insultado, el chico era un mar de amabilidad.

Gray: Ya estoy listo. Y bien... ¿Qué haces aquí? ¿Cómo llegaste?

Natsu: ¡Eres un malagradecido! Vine a buscarte por qué los del gremio están muertos de preocupación por ti incluso Lucy, Juvia y otras chicas han estado llorando porque no vuelves.

Gray: ¿En verdad han llorado por mí?

Natsu: Si, cómo desapareciste de la nada sin dejar rastro todos te creyeron muerto o al menos en mal estado.

Gray: Lo lamento, no había podido salir a verlos y no pensé que estarían así de preocupados por mí.

Natsu: ¿Entonces qué esperas? ¡Vamos!

Gray: ¿Irnos?

Natsu: ¡Pues claro! ¿Cómo pensabas que verías a todos, telepáticamente? Corre no sé cuándo se van a dar cuenta de que entre, tuve que desmayar a algunas personas para entrar aquí.

Gray: ¿Qué? ¿Cómo eran? No les hiciste daño ¿verdad?

Natsu: Enserio que te hicieron algo raro aquí, estas actuando como loco. No mate a nadie, sólo los desmaye ¿Y yo que voy a saber cómo se veían? ¡No me detuve a presentarme con ellos, idiota!

Gray: B-Bien entonces… tenemos que irnos ¿cierto? Supongo que si… bueno iré contigo, sólo para ver a los chicos, no quiero que sigan preocupados.

Natsu: ¿Qué? ¿Por qué dudas, acaso pensabas quedarte?

Gray: B-bueno yo… ¡Eso no es de tu incumbencia sólo cierra la boca y vámonos ya cerebro de flama!

Natsu: De verdad que te has vuelto toda una tía...

Gray: ¡Cierra la boca, no soy para nada una mujer!