Gray no sólo comenzaba a extrañar al pelirrojo, sino que se estaba comenzado a arrepentir de haber aceptado acompañar al mago de fuego.

El pelirrosa no sólo no había tenido ninguna clase de consideración con él haciéndolo caminar descalzo por varios kilómetros sin tomar en cuenta su embarazo, sino que también se la habían pasado discutiendo.

Y de esas discusiones el azabache ya varias veces había estado al borde del llanto, sino hubiera sido por su orgullo se habría tirado al piso a llorar como sus hormonas le dictaban desde los primeros 5 minutos.

Aparte de todo aquello y los insultos que tenía que aguantarle, al idiota de fuego se le había ocurrido seguir "comprobando" si su pecho era real o no y más de una vez tuvo que gritarle y apartar sus manos a fuerza para evitar que le sacara leche nuevamente.

Definitivamente Natsu no sabía nada sobre cómo tratar personas embarazadas y lo peor de todo es que había considerado hacerlo caminar hasta Magnolia.

Si, el muy idiota por su fobia a los transportes había decidido caminar todo el trayecto de dos días a pie hasta el gremio, por supuesto que Gray se negó y terminaron tomando el tren que solamente hacia un par de horas.

¡Makoto nunca lo habría hecho caminar tanto provocándole un tremendo dolor de piernas, espalda, cadera, y prácticamente de todo su cuerpo! Estaba seguro que el pelirrojo hubiera hecho que lo cargaran antes de hacerlo caminar estando embarazado.

Definitivamente extrañaba al pelirrojo. ¡Tenia tantas ganas de uno de los chocolates que le había obsequiado la semana pasada!

Pasaron un par de horas hasta que el tren al fin se detuvo y aparte de todo tuvo que arrastrar de la bufanda al pelirrosa para evitar que se quedara en el tren, aunque se vio bastante tentado a dejarlo ahí.

Caminaron hasta el gremio y Gray fue objeto de varias miradas durante el trayecto, la mayoría amables, otras extrañadas y otras simplemente curiosas.

Había esperado un poco más de revuelo debido a su apariencia siendo un hombre embarazado en kimono caminando sin zapatos por ahí, pero definitivamente se alegraba de no tener que soportar tanto drama.

Entonces su mente comenzó a hacer caos ¿Qué dirían todos cuando lo vieran? ¿Pensarían que era un raro, un fenómeno como Natsu había dicho? ¿También le dirían que parecía mujer y se reirían de él?

Todo aquello comenzó a deprimirlo, Natsu no había reaccionado nada bien al verlo y todo el camino le había seguido molestando diciéndole que era un raro y que realmente parecía una chica.

Gray no pensaba admitirlo y en su mente se aseguraba una y otra vez que solo era la típica estupidez de Natsu hablando por él pero aun así no podía evitar sentirse un tanto inseguro y temeroso.

Estando frente al edificio sintió como sus piernas comenzaban a temblarle levemente y como un nudo se formaba en su garganta ¿Y si había sido una mala idea?

Negó con la cabeza varias veces, estos eran sus amigos de toda la vida, su familia. ¡Claro que iban a aceptarlo y recibirlo con los brazos abiertos!

Y si no…. bueno aún tenía a Makoto para consolarlo ¿cierto? Pero era seguro que eso no pasaría, quizás algunos si se burlarían de él y quizá otros dudarían en principio pero sabía que eventualmente lo aceptarían.

Aferrándose a esa esperanza siguió caminando con su corazón acelerándose a cada paso que daba y entonces se detuvo.

Se detuvo y retrocedió rápidamente sorprendiendo al pelirrosa que iba caminando a su lado. Entraría pero primero quería verse el mismo, ver su reflejo en alguna parte.

Quizás así comprendería porque Natsu llevaba tanto rato molestándole y agarrándole los pechos cada que tenía oportunidad, aunque por lo segundo ya lo había tachado simplemente de pervertido.

Caminó entonces hasta llegar al lago, seguido de cerca por el confundido dragón slayer que le hablaba una y otra vez aunque había decidido ignorarle.

Cuando finalmente estuvo frente al lago y se vio, no se reconoció por completo, sí que se veía diferente. Su cabello había crecido, le llegaba debajo de los hombros y enmarcaba sutilmente su rostro.

Su cuerpo se veía bastante femenino, más con el kimono ocultando sus brazos y piernas, solo mostrando la silueta de sus pechos y de su pancita. Su piel se veía clara y tersa como porcelana.

Tenía en sus mejillas un ligero tono rosado que también pintaba sus labios. Tenía una apariencia tan inocente y hasta ¿hermosa?

Jamás lo diría en voz alta pero aunque quisiera negarlo, de cierta manera, con cierto ángulo, quizá con poca luz, podía tal vez verse como una chica embarazada.

¡Pero igual seguía siendo un hombre sin importar que tan lindo o embarazado o lo que fuera se viera! Suspiró profundamente, bueno, siempre podía cortar su cabello, ejercitarse de nuevo y cambiar sus ropas.

Siguió parado ahí durante varios minutos hasta que escuchó lo que parecían ser caballos acercándose a toda velocidad. Giró para ver que sucedía y sintió su corazón latir fuertemente cuando sobre el primer cabello pudo ver a un conocido hombre de cabellos rojizos.

El pelirrojo y su escolta cabalgaron hasta quedar frente a ambos magos y Makoto se bajó rápidamente de su caballo caminando hacia Gray.

Makoto: ¡Gray! Gracias a dios que te encuentras a salvo, temía que algo malo te hubiera pasado.

Natsu: ¿Quién mierda eres tú? ¡¿Es quién te tenía encerrado?!

Gray: B-Bueno s-si algo así p-pero…

Natsu entonces creyendo que era un enemigo se puso en defensa dispuesto a atacar al pelirrojo y estaba a segundos de lanzársele encima cuando los gritos histéricos del azabache lo hicieron detenerse.

Gray: ¡NO, NATSU! ¡No le hagas daño!

Natsu: ¿Estás loco? ¡Pero si él te tenía encerrado ahí!

Gray: Si, pero no era del todo contra mi voluntad. Necesito hablar con él déjame hacerlo, espérame en el gremio.

Natsu: ¿Qué? ¿Pero que harás si te ataca?

Makoto: ¡Yo jamás lo atacaría!

Gray: No va a lastimarme, nunca haría algo así. Sólo vete yo me ocupo.

Natsu más a fuerza que por gusto terminó regresando hacia el gremio aunque intentando no perder de vista al que creía era un enemigo.

Gray suspiró con cansancio Natsu podía ser una verdadera molestia si se lo proponía pero sabía que se preocupaba por él y que solo había intentado ayudarlo.

Dejando al pelirrosa de lado por el momento se giró para ver a Makoto y a su escolta, sonrojándose levemente, lo tomó de la mano y lo llevo a un lugar un poco más alejado.

Makoto: ¿Por qué huiste? ¿Te hice algo malo? ¿Fue por el beso?

Gray: No, no hiciste nada malo. Y no fue por el…beso. Quería ver a mis amigos, sé que acepté quedarme contigo hasta que naciera él bebé pero realmente tenía ganas de verlos y al parecer ellos han estado muy preocupados por mí.

Makoto: Creo que lo entiendo, pero podrías habérmelo dicho.

Gray: Lo sé y ahora lo estoy haciendo, yo…. voy a volver contigo. Pero no sólo quiero quedarme hasta que nazca el bebé, q-quiero criarlo… contigo.

Makoto: ¿Enserio? Puedes hacerlo, yo estoy más que feliz de tenerte conmigo todo el tiempo que tú quieras.

Gray: B-Bueno yo pienso hacerlo pero antes quiero poner algunas condiciones.

Makoto: Te escucho.

Gray: Primero debes quitarme este collar, no voy a irme, lo usare magia, sé que es malo para él bebé.

Makoto: Bien, no tengo problema con eso, había pensado en quitártelo hace mucho pero como no pensé que te molestara lo pospuse.

Gray: Gracias. Segunda condición, no quiero estar encerrado, quiero poder salir de vez en cuando y poder visitar a mis amigos.

Makoto: Bueno yo en verdad sólo quiero que estés seguro, quiero protegerte, quizá no era la manera correcta pero creí que era lo mejor. No tengo problema, siempre y cuando vallas en compañía de una escolta cuando salgas.

Gray: Errrrr… de acuerdo… y una última condición…

Makoto: ¿Cuál es?

Gray se sonrojó ante lo que pensaba hacer, tomó la mano del pelirrojo y después la jaló un poco para atraerlo y así lograr su cometido. Besarlo, un beso suave y tierno.

Makoto: Me gusta esa condición.

Y tomando al azabache de la cintura correspondió con más fuerza el beso volviéndolo apasionado y poco a poco comenzaron a profundizarlo más. Makoto lamió levemente los labios de Gray pidiendo así que los abriera para dar paso a un beso más fogoso.

Gray por su parte hizo lo pedido y abrió los labios dejando que ambas lenguas se juntaran y comenzaran una lenta danza chocando una contra otra.