Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía.

Buscando el Claro de Luna

9 años antes

Edward…

Parece mentira que se estén cambiando a un pueblo perdido en el mapa, Emmett es el más alegre con esto, papá le ha contado que en este pueblo, los chicos no sobre pasan el número de trescientos estudiantes, según él, las estadísticas le favorecen, en cuanto a chicas se refiere.

Edward no está seguro de eso, no es que sea un problema para él, pero mierda, todos sus amigos quedaron atrás y ahora a comenzar de nuevo.

Su madre, tampoco se ve muy alegre.

A su papá le ofrecieron un puesto de director de Hospital y no hace falta ser muy inteligente para saber que aceptaría… Emmett no deja de hablar de chicas calientes y en verdad, le gustan las chicas y mucho, pero escuchar la misma cantaleta todo el viaje en avión, en ferry y ahora en un auto, da dolor de cabeza a cualquiera.

La casa es jodidamente genial, un cuarto para él, solo para él, es genial.

Mamá tiene un genio del asco, al saber que no hay un centro comercial a menos de tres horas desde acá, mira por la ventana y nuestro patio es todo un bosque, le agrada a idea de pensar en un juego de guerra contra Emmett.

Su hermano piensa lo mismo, pero la lluvia torrentosa y mamá no les dejan salir a inspeccionar el lugar, deberá quedar la misión aplazada unos cuantos días, según el estado del tiempo y eso que recién comenzaba el verano. Ese bosque lo llama y se burla de él, siente la necesidad de recorrerlo de norte a sur, de este a oeste.

Su dormitorio esta ubicado en el segundo piso frente al de Emmett y el ventanal que tiene es tan grande que parece que no hubiera una muralla, le gusta, al lado de él hay un gran árbol que piensa en escalar, tal vez pueda pegarle alguna madera semejando una escalera, tiene que preguntarle a mamá si está de acuerdo, la habitación de Emmett da hacia el porche de la casa y no está contento con ello, si quisiera escabullirse por la noche tendrá que bajar por el cuarto de sus padres, Edward cree que distribuyeron las habitaciones pensando en eso.

Pero… yo también está pensando en poner una escalera en su árbol… pero estamos hablando de Emmett, quien tiene más anotaciones en su historial académico que… Edward.

No es que este diciendo que es un niño modelo y bueno tan niño no es tampoco, solo que sus travesuras son siempre de forma anónima y no necesitan un vitoreo colectivo como el ego de su hermano mayor; de todas maneras, ahora Emmett viene sentenciado, si comete algún error y si repite el año nuevamente, su padre lo envía a una pre militar y fin del asunto.

Emmett es un año mayor que Edward, pero cursan el mismo año, cuando pequeño contrajo una enfermedad grave que lo mantuvo casi un año aislado y bueno, no mantenía las mejores calificaciones. Los dos ahora cursábamos segundo año de la secundaria y los tenía más que emocionados, aunque el entorno llegaba a ser deprimente, su padre les hizo ver una oportunidad nueva de conocer gente nueva y amigable.

Papá los primeros días los lleva a conocer el hospital de Forks, no es gran cosa en comparación con el de Chicago, donde vivían antes, pero es el jefe y lo demás no importa, iba a tener más tiempo para su familia los fines de semana y por fin iban a poder salir de campamento, como les venía prometiendo hace un tiempo atrás, eso sí, el clima acompaña.

Cuando papá contó que en Forks llovía casi todo los días, no le creyeron, ya llevan dos semanas confinados en la casa y unas cuantas vueltas en auto por el pueblo, hoy recién ha parado de llover, están casi hiperventilando, los chicos corren por toda la casa ayudando a mamá con las cosas del hogar y después de almuerzo se les permite salir por el bosque, no sin antes prometer y jurar casi por sus vidas que se cuidarían.

Salen corriendo por el que es su patio trasero, entrando más al bosque, el aroma a tierra mojada impregna todo el lugar, papá les pide que marquen los arboles para que no les cueste volver, Emmett decide amarrarlos con un hilo de lana y es así como llegan hasta un riachuelo perdido en el bosque, a pesar de todo lo que ha llovido, no lo encuentran tan caudaloso y se less ocurre que más arriba, puede que un castor este haciendo una represa en él.

Emmett, siempre se ha caracterizado por estar desafiando a Edward, no le molesta, pero es tan predecible, que ya hasta adivina lo que su hermano está pensando, ahora mismo quiere sacarse las zapatillas y tocar el agua.

Bah, que él se congele y pierda los dedos de los pies, él, comienza a caminar río arriba en busca de la represa del castor, mientras recoge una rama gruesa de árbol que le sirve de apoyo.

— ¡Hey Edward!— escucha a Emmett gritar, ya muy a lo lejos.

— ¡Solo voy un poco más arriba! Se gira y le responde.

— ¡no te separes del riachuelo, te espero acá!—

No sabe cuántos metros más camina, lo que sabe es que cuando mira hacia atrás su hermano ya no se veía, un claro de luz llama su atención, esta entre los arboles y piensa que no se perdería si trata de agudizar su oído y volver al riachuelo después, la luz llama su atención y camino hacia ella. Muchos árboles después cruzan por su camino, encuentra una especie de prado, donde los árboles lo rodean, es hermoso y esta lleno de flores silvestres, la luz del sol lo ilumina y recuerda que ya hace mucho no veía la luz del sol, era exagerado pero ya casi había olvidado el calor de sus rayos, camina hacia la roca ubicada perfectamente en el centro del prado y se sienta, para observar el lugar, no deja de repetir lo hermoso que es, las nubes se dispersan y dan paso a los rayos frescos de la tarde.

Trata de recordar en su mente todo el camino que hace hasta acá, para poder venir, más seguido. No quiere volver a casa, este lugar es demasiado cálido, pero aun así, se levanta y comienza la marcha hacia donde Emmett, el oído lee juega una mala pasada y da muchas vueltas por el mismo lugar hasta que encuentro el riachuelo, cuando reanuda la marcha, encuentra a Emmett que ha salido a buscarlo, un poco asustado, ve que lleva toda su ropa mojada y antes de que le consulte que fue lo que le sucedió y confirme lo que piensa, le corta con un –no preguntes—

Eso nada más, confirma las sospechas.

Emmett, es mucho más alto que Edward y un tanto flacucho, papá cuenta que pronto alcanzará la estatura de su hermano, claro que no tan flaco como Emmett, que es por eso que no coordina bien sus movimientos, sus largos brazos y sus largas piernas hacen que se enreden muy a menudo con ellos mismos y caiga o bote alguna cosa y cause un desastre en casa.

Su hermano, quiere comenzar hacer un poco de pesas, para fortalecer los músculos, quiere también robar una receta en blanco de su padre para recetarse algunos anabólicos y sacar cuerpo de una vez, pero tuvo la genial idea de decirlo en voz alta.

Resultado: ahora papá guarda todos sus documentos bajo siete llaves.

Para lo que sí es muy bueno es para el baloncesto, su cuerpo lo acompaña, pero en verdad lo que lo apasiona es el fútbol americano y es lógico que en Chicago, no pasó las pruebas de admisión.

Mamá odia los deportes y busca miles de medios para que no lo practiquen, creo que por causa de ventanales quebrados y los famosos jarrones regalados en su boda, regados en el suelo, en miles de piezas. Por suerte papá, es hombre… y su aliado.

—Carmen, cariño, son solo niños—

Pero mamá, igual grita y nos regaña.

Hace unos años atrás, fueron confinados a clases de piano, con una viejecita con lentes y la paciencia de una santa. Tres veces a la semana y el infierno se hacia presente en su casa, los primeros meses, les costo mucho dar con el ritmo, pero después, de varias clases, comenzó a gustarle a Edward y no le iba tan mal.

Emmett, en cambio, odió las clases, mamá, de todas formas, no dio su brazo a torcer y las clases siguieron de igual manera para los dos. Por suerte en Forks, no encuentran a ningun profesor de piano.

No pueden hacer amigos todavía, la lluvia persiste en el pueblo, el locatario de la cafetería, cuenta que en verano suele estar solo nublado y que estos días ha llovido más de la cuenta, las tardes se basan en duelos de Nintendo y ha mejorado bastante en algunos juegos, tanto así, que le he ganado a Emmett un par de veces, a papá, siempre le ganan.

Han ido un par de veces a Port Ángeles, con mamá, no hay mucho que ver, es solo una calle larga donde están todas las tiendas, el cine y un Mac Donald, gracias a Dios un Mac Donald, por lo menos, una de las veces que fueron, el cielo les ha dado tregua y han bajado a la playa, mucha gente aprovecha la tarde, se anima a mojar sus pies una vez, que ve a su hermano hacerlo, mamá se queda en el borde costero, sentada leyendo un libro, cuando voltea a mirarla, algunas veces, está hablando por su teléfono, él Nokia que le regalo papá hace unos meses,Edward todavía no consigue que le regalen uno, sus pensamientos se pierden en creer que llamaría más la atención de las chicas si tuviera uno.

Sale de sus pensamientos cuando recibe un poco de agua helada y salada en su cara, persigue a su agresor, riendo por la orilla de la playa, quedan empapados y todos sucios después de la lucha libre que tuvimos en la arena.

Mamá no los reta tanto como pensaban que lo haría, su estado de ánimos había mejorado mucho, Edward lo atribuía a las compras que había hecho hace un rato. Antes de que subieran al auto, por más que se sacudieran, no logran votar toda la arena de sus ropas.

No regresan tan tarde de todas maneras, a mamá no le gusta conducir de noche, llegan a limpiar el vehículo, no estaba lloviendo y salieron a caminar por el pueblo, corría la noticia de que un nuevo jefe de policías había llegado al pueblo, con Emmett, fueron a conocer la estación de policías, no era tan grande como las de Chicago y era solo una, al contrario de donde vivían antes, que habían muchas, fue fácil encontrarla, todas las cosas importantes estaban a un costado de la avenida principal, unas cuadras más arriba estaba el instituto de secundaria, el de primaria lo habían dejado atrás, apenas comenzamos a caminar por la avenida.

Días después mamá estaba como loca, su estado de ánimos había cambiado considerablemente, al parecer ya no extrañaba tanto Chicago y se le veía muy feliz y más relajada, les contó que la gente del pueblo haría una fiesta para darles la bienvenida, junto con la familia del jefe de policía.

Viajaron otra vez a Port Ángeles, pero esta vez no los dejó ir a la playa, por más que rogaran, solo fueron por unos ridículos trajes, para su hermano y él, ella se compró un vestido, donde prácticamente estuvieron toda la tarde, papá como siempre debía trabajar, mamá le compro uno a él, Edward protestó ¿Por qué papá se salvaba de esta tortura y de todas maneras le llevaban un traje?

Caminaron de tienda en tienda, no entendía por qué no compraba todo en un lado, en una, fue el vestido, en la otra, unos zapatos, en la otra, un collar y diablos todo eso estaba en la primera tienda que entraron y podía apostar que eran los mismos modelos.

Ni siquiera nos llevó por unas hamburguesas, maldita suerte la de ellos.

Pensó que se suspenderían, ese día había amanecido lloviendo, torrencialmente, la tregua de los cielos limpios, había terminado, de todas maneras no les importó, papá llego con un juego nuevo de Nintendo y estaban metidos en él, pasando las etapas. Hasta que, por supuesto llego mamá, histérica porque todavía no se bañaban y no se cambiaban.

¿Por qué no tuvo una mujer, para que feliz la acompañara en estas tediosas fiestas? Edward divagaba mientras caminaba hacia su dormitorio.

… No mejor no, había visto a sus amigos creciendo con sus hermanas mayores, todas chicas histéricas y gritonas, que hablaban por teléfono todo el día y tenían a sus amigos para los mandados o les cerraban la puerta en las narices, recuerda muy bien cuando John saco un par de brasier, para mostrarles cuanto habían crecido las tetas de su hermana, la chica se puso colérica y no pudieron ir en un buen tiempo a jugar video juegos a su casa.

No señor, una hermana, mejor no.

En Chicago, a papá muchas veces al año le tocaba ir a fiestas de beneficencias para ayudar al hospital con sus labores sociales y también les tocaban esos días de tortura, acá hay solo unas cuantas tienda para visitar, allá sí que dejábamos los pies en la calle, Edward jura que la próxima vez, se revela y no va, ni de compras, ni a la estúpida fiesta, pero como ya es tarde, se va al al baño, escuchando gritos de su madre por no haber querido ir a la peluquería.

Mamá, no ha visto los especiales de MTV, donde algunos cantantes salen con sus rizos cayendo por su frente, si no se lo lavara, puede apostar que se parece a uno de ellos, medita frente al espejo, mientras ordena su flequillo.

Mamá no sabe nada de lo que está de moda, no piensa cortarse el pelo, nunca más, después de esta fiesta, tampoco se lo piensa lavar más — ¿y si me hago rastas? —Comienza a jugar con el shampo, haciendo algunos peinados chistosos, en eso se va gran parte del tiempo hasta que escucha fuertes golpes en la puerta.

Su madre.

Sale del baño a regañadientes, ni siquiera cree que enjuagué bien su pelo, se viste lo más rápido que puede, escuchando a fuera el repiqueteo de los zapatos, su mamá era exasperante. Se mira al espejo y no puedo ordenar bien su cabello, como siempre, Emmett, rezongaba por la incomodidad de los zapatos, Edward se había calzado sus converse, baja disimuladamente y se mantiene atrás del sillón, callado, como niño bueno, si hacía algo, llamaba la atención y recibiría el escudriño detallado de su madre y le mandaría a ponerse zapatos.

El lugar donde se dirigían era el gimnasio del Instituto, al parecer todos los grandes eventos se celebraban en ese lugar, las mesas estaban en dos columnas, con unos manteles impecablemente blancos, el chico hace una vista periférica al lugar y puede ver otros jóvenes similares a la edad de nosotros, recibe el codazo de su hermano, para indicarme algunas chicas.

¡Chicas! Gracias a Dios, ya pensaban que eran los únicos.

Todo el mundo se presentaba con ellos, eran algo así como los protagonistas de la dichosa fiesta y se estaba aburriendo de saludar a tanta gente, quería tomar una coca cola y salir del asfixiante lugar, pero no podía, su madre, le tenía cogido del brazo, como si de una manera supiera lo que estaba pasando.

Entonces una familia de tres se les acerca, él era el nuevo jefe de policía, un hombre intimidante, por donde se le viera, su esposa, una mujer muy parecida a mamá y su hija una chica de ¿trece años?, con el pelo largo, un vestido que apenas tapa sus rodillas y una sonrisa contagiosa. Se queda hipnotizado viéndola, ella le habla y se da cuenta de que está mirando sus ojos, verdes y brillantes, muy parecidos a los de su madre.

Es evidente que le causa gracia a todos y su madre suelta mi mano para que la chica, Alice, lo tome del brazo y vayan por unas bebidas, ella no para de hablar y recién se da cuenta de que Emmett, va a su lado.

Él también la mira embobado y eso no le gusta.

No puede ser que se fijen en la misma chica, está bien, es un pueblo chico, pero ha visto ya a lo menos un par por el ala derecha del recinto, tendrá que hablar sobre esto y trazar los límites. Aunque ella solo le habla a Edward primero antes que a Emmett, eso debe ser una ventaja ¿o tal vez sea demasiado tímida para hablarle a Emmett y lo esté utilizando?

¡Oh rayos, esto de las chicas es una mierda! ¿Quién las entiende?!

Está toda la velada a su lado, compartieron mesa a la hora de la cena, sus padres y los de ella charlan amenamente, junto algunos tipos que se le acercan, a la hora del baile, algunos adultos ocupan la pista, la música apesta y bosteza un millón de veces, recibiendo las miradas malignas de su que es mejor caminar por el recinto para no dormirse.

Ahora están sentados lejos de la barra escuchando a los chicos que se han acercado, están hablando de las playas que están cerca de la zona y de algunos bosques para salir a excursionar, a papá le va a encantar y piensa invitar al tal Mike Newton para ir de excursión con ellos, ve que él sabe mucho, y su padre es el dueño de esa tienda de excursión donde quedamos pegados el otro día.

Hay algunas chicas que coquetean con ellos, pero no les sienta tan natural como lo hace Alice, si es que ella está coqueteando en estos momentos le sale muy natural.

Para cuando termina la velada, ya han quedado con unos chicos en juntarse el primer día de clases, incluso Alice, está en el grupo.

Llega a la casa, no puedo sacarse de la cabeza a la chica, tiene que decirle a su hermano, antes de que se haga algunas ilusiones, por primera vez siente un poco de miedo y piensa si esto alguna vez hará que se rompan la mandíbula a trompadas con su hermano.

...

...

Alice es genial, después de unas semanas compartiendo con ella, se he dado cuenta que es una de sus mejores amigas y ya no siente la necesidad de moler a golpes a Emmett, la chica le hace reír por horas y es muy buena en biología, Edward le ayuda en matemáticas.

Lo malo de estar en una escuela secundaria, es que está un poco más retrasada que la de Chicago, hay algunas de las asignaturas que las maneja bien, otras no. Se lleva bien con todos los profesores, a pesar de que un tal James, quiso hacerle mala fama, al querer dejarle en ridículo en la clase de educación física, lo malo es que el asunto, le resultó al revés y ahora anda picado Edward, lo malo es que no puede hacer mucho ya que a Alice le gusta el tal James.

Las chicas, no están tan mal en esta secundaria, el día viernes, es el día donde salen más temprano y se van a la cafetería del pueblo, lo pasan muy bien, está vez lo hacen para organizar la feria de bienvenida a los primeros años de la secundaria. Si hubiesen estado años atrás, sabrían de que se trataba, al parecer es la oportunidad de ligar y pasarlo bomba.

Pues Edward tiene la visión de feria, plasmada en su memoria, con juegos de entretención, como la rueda de la fortuna, carruseles, tazas locas, que giran hasta hacerte vomitar, por lo que escuchó acá, los juegos de entretención al aire libre están vetados por mal tiempo y solo se concentra en varios stand de juegos en el gimnasio de la escuela, todo un día viernes, terminándolo el día sábado con el baile de bienvenida, pues bien, los alumnos de segundo, debían organizar la bienvenida, en donde todos los alumnos de la escuela debían participar.

Y acá están, organizando los stand, una chica rubia, cree que su nombre es Lauren, no se separa de él, anota ideas sueltas en un cuaderno, la mayoría de los juegos, ya se han hecho antes y en la bodega de la escuela deberían estar algunos, solo hay que mejorarlos e idear cosas nuevas.

Todos los chicos nos preguntan sobre sus ideas, al parecer venir de otra parte, los hace un poco más importante, no lo va a negar, le gusta eso de la popularidad.

Al rato tenían las casetas asignadas y los grupos responsables, con este nivel de popularidad que estaba alcanzando, podía ir al consejo escolar y eso sin duda ayudarían a su Curriculum para la universidad. Según papá, eso era muy importante.

La chica Lauren, le pide que la acompañe caminando a su casa, vive a unos pasos de la cafetería, su casa queda en la avenida principal de Forks, sus padres son los encargados de la administración de la sucursal del único banco ubicado en el pueblo. Le gusta esta chica, aunque habla solo tonteras, sobre grupos musicales de chicas, él solo está mirando su boca enrojecida con labial.

Cuando llegan a su casa, insiste en que entren, sus padres no están en casa. Se sienta dejando la mochila a sus pies y ella va a la cocina por unas cervezas, diablos, solo ha tomado dos cervezas en su vida y fue con Emmett junto a unos amigos de la escuela, cuando se estaban despidiendo, antes de viajar a Forks. Para la chica, no era la primera cerveza, de eso estaba seguro, la aceptó, soy era un chico tratando de impresionarla.

Al rato y luego de tres latas de cerveza, la estaba besando como loco en su sofá. En la escuela anterior, solo había besado a una chica, en realidad, no estaba interesado en andar besando, prefería ocupar ese tiempo en jugar en su Nintendo. Lauren, causa sensaciones buenísimas en él y esto se está sintiendo demasiado bien, ella se sube a horcajadas y tomas las manos de él, dirigiéndolas a sus pechos.

Oh mi Dios, quiere controlar esto, pero no puede, sus manos tienen vida propia y otra parte de su cuerpo también, estamos moviéndonos causando fricción y si sigue así, mojará sus pantalones en solo unos pocos segundos.

Saca fuerzas de no sabe dónde y comienza a detenerse, no quisiera que llegaran los padres de la chica y lo vieran, debajo de su hija y con las manos perdidas bajo su blusa.

Ella también se levanta ordenando su corta falda, abrochando algunos botones de su blusa y ordenando su cabello, cuando voltea para recoger las latas de cerveza, se permite acomodar los pantalones. Pensando en llegar a casa y resolver el problema.

Se despide de ella y va camino nuevamente a la cafetería, donde se encuentra Emmett y un par de chicos. Hablan de instrumentos y música, Emmett, ofrece el garaje de la casa para unos ensayos, no toma mucha atención, su mente está todavía en la casa de Lauren, pegada en las sensaciones, que le hizo sentir esta chica.

A los pocos minutos, papá está afuera de la cafetería tocando la bocina, para irse a casa, sube en el asiento de atrás, tratando de parecer lo más normal que puede, tomando en cuenta las tres cervezas que lleva en el cuerpo, sí, lo sabe, solo tres cervezas y se siento como la mierda, debió tomar un café en la cafetería, mientras esperan a papá, pero dado el subidón de adrenalina que llevaba en el cuerpo, no lo toma en cuenta, hasta que sube al auto. Su padre por supuesto se da cuenta de inmediato.

— ¿Bebieron alcohol?— nos preguntó mirándolos a los dos, Emmett que estaba a su lado, lo negó de inmediato.

—solo fui yo, papá y fue una lata de cerveza en casa de Lauren— confiesa Edward,

— ¿solo una? ¿Y quién es Lauren?—

—maldito cabrón, te fuiste a la casa de Lauren ¿la besaste? No lo puedo creer, se supone que yo soy el mayor acá y ya estoy en desventaja— su hermano se giró a encararlo.

—Emmett, no le hables así a tu hermano, nadie está en ventaja o desventaja de nada, tomar cervezas, todavía no está en la lista de las cosas permitidas en casa— papá hablaba, mientras miraba por los retrovisores y hacía partir el coche.

—no se lo digas a mamá, por favor papá— solo le quedaba suplicar, mamá, como siempre, haría de esto un gran problema y ya la veía llamando a alguna fundación de ayuda para jóvenes con problemas de alcohol.

—No le diremos nada a nadie— miro a Emmett de soslayo— pero esto no quedará así, ordenaras tu cuarto y sacaras la basura por dos semanas— sacar la basura, consistía en llevar las bolsas en una carretilla hasta la calle principal, el camión no pasaba por donde vivían, genial. De todas maneras puso mala cara, pero pensándolo bien, cualquier castigo era mínimo, en vez de que lo supiera mamá.

—Gracias papá—

—ahora, cuéntanos que hiciste con Lauren— Emmett, jodido hermano.

—un caballero no tiene memoria Emmett, Edward no comentará nada, el sabe muy bien que hablar lo que hizo o no, con una chica, no lo hace más hombre, solo debe saber que lo debe hacer con responsabilidad ¿tendremos que pasar a la farmacia a comprar preservativos?—

—papá, por favor, solo déjame apoyar mi cabeza y no pensar más— sabiendo que ahora sería el bufón de su padre y su hermano, aunque no estaría mal, aceptar la oferta, si todo marchaba bien, con Lauren, podía dar el siguiente paso.

No fue más comentario de papá y Emmett, durante ese fin de semana, llegaron a casa y papá le dio unas pastilla y unas botellas de agua, para después irse acostar, mamá no estaba por ninguna parte y Emmett, pidió unas pizzas, su estómago, no estaba en condiciones para recibir alimentos, así que no bajó hasta el sábado por la mañana, despertado por un estruendo, en el garaje, a lo que al parecer Emmett y sus amigos llamaban música.

El día lunes a primera hora, todos en la escuela sabían de su lingue con Lauren.