Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía.
Buscando el Claro de Luna
9 años antes
Edward…
Decir que se había quedado pegado con la hermana de Alice, era poco, pensaba en ella todo el día y a cada rato, su sonrisa, cuando mordía su labio, concentrada en su block, cuando le apretó el brazo en el bosque.
La chica le gustó desde el momento en que la vio.
Quiso guardar esto, solo para él. No se comparaba en nada con lo que sentía con Lauren, si es que sentía algo.
Hablando de Lauren, tuvo que hablar con ella, cuando el día lunes, se acercó a él muy insinuosa, para preguntarle si podía ir a su casa, en la tarde, fue ahí que tomó la decisión de hablar con ella.
—Lauren, ya no voy a ir más a tu casa, ya no voy a seguir contigo— a pesar de que su cara se contrajo en una mueca ridícula, de unas cuantas suplicas y de unos lagrimones por parte de ella, se mantuvo firme en su postura y se ganó el odio de ella, jurando que algún día de estos iba a volver a ella pidiendo perdón…
Se sacó un peso enorme de encima, Alice era la más contenta por eso, hasta lo invitó a su casa para ayudarle en Matemáticas, más feliz, no podía estar, aunque la tarde se le hizo eterna.
Había estado un par de veces en casa de Alice, pero nunca antes había prestado tanta atención a la decoración de la casa, a las fotos de la pared donde salían dos niñas tan distintas, con trenzas largas, otra imagen con Alice de bailarina al lado de una chica sonriente un poco más pequeña que ella, se quedó pegado en esa imagen ¿tan distinta estaba ahora? la otra fotografía estaba acompañada con un hombre alto y un gran bigote al que reconoció enseguida por el jefe de policía, la chica ya tenía la misma cara que él conoció ese día en la playa, de piel pálida y labios rojos, ojos café y profundos.
Cuando escuchó el sonido de la puerta su estómago se revolvió, algo le decía que era ella que estaba regresando del colegio, se sentó lo más rápido que pudo en el sofá de la sala mientras una señora mayor salía de la cocina junto con Alice, quien traía unos pastelillos y bebidas. Bella se quedó pegada en la puerta cuando lo vio, hasta cree haber visto que se sonrojó un poco, pero no logro captarlo muy bien porque bajó la mirada y escondió su cara con su cabello, cuando dejo su mochila en el suelo.
Mira de reojo a Alice quien estaba gozando al máximo esto —Bella, tenemos visitas, Edward viene ayudarme en matemáticas— dijo muy sonriente mientras dejaba la comida en la mesa.
—Hola Bella— dijo con una voz seca, su cuerpo no estaba funcionando del todo bien, aunque lo obligó a funcionar no le estaba haciendo del todo caso.
Se decepcionó un poco que ella no mostrara el mismo interés que él había tratado de disimular, también lo desilusionó que se haya ido a su dormitorio a penas había saludado y que solo haya bajado cuando se iba, solo para despedirse. Estaba entrando a un terreno complicado.
No quería contárselo a nadie aunque muy en su interior sabía que Alice lo sabía, los chicos lo primero que me dirían es que ella era de primaria ¿a caso le importaba lo que pensaran los demás? Al parecer sí.
No fue la única visita que hizo en la casa de Alice, todas con el mismo resultado, hubo un día donde ella ya estaba en casa junto a un chico, su corazón y su razón se nublaron cuando la vio riendo tan relajada en el mismo lugar donde Alice y él hacían sus trabajos.
Los libros estaban regados por toda la mesa de centro, el chico estaba sentado en la alfombra le resultó de cara conocida, solo lo confirmó cuando fueron presentados sus hermanas eran compañeras de curso de Alice.
Le incomodó la familiaridad que tenía el chico con la casa y con ella, como si se conocieran de toda la vida, trató de ocultar lo que más pudo su odio recién nacido hacia el famoso Jacob Black, compañero de curso de SU Bella, porque ahí, se da cuenta de que la competencia iba hacer fuerte, porque ahí se da cuenta que llevaba una diferencia enorme en lo que él había conseguido y por eso lo odiaba sin siquiera haberlo conocido.
Por primera vez y en lo que tenía uso de razón odiaba a alguien y ese alguien era Jacob Black, hijo de Billy quien revisó el auto que le comprarían a Emmett, hermana de las morenazas de Rachel y Rebecca, compañero de curso de Bella, quien la hacía reír con bromas fomes y repetidas, con dientes tan blancos que te encandilaban, con un poco más cuerpo que él y eso que todavía no se desarrolla del todo, supone que era por su sangre quilleute corriendo por esas odiosas venas. Lo odiaba, porque lo veía tan relajado al lado de ella comiendo un trozo de chocolate y de paso untándose la cara con ello.
Estaba en una clara desventaja.
Como el espacio de estudio estaba ocupado por ellos se fueron a estudiar a la mesa del comedor, no pudiendo concentrarse en nada, sus cinco sentidos estuvieron todo el rato con ellos, hasta que lo fueron a buscar, tratando de escuchar lo que hablaban, rogándole a los caballeros del Zodiaco que se le desarrollaran un oído biónico para poder escuchar sus susurros, pero por más que lo intentó no lo logró.
Alice brillaba con esto y hasta se le pasó por la cabeza que esto había sido idea de ella. Pero no podía creer que su mejor amiga y prospecto a posible cuñada le estuviera haciendo esto.
Decir que volvió a casa derrotado era poco, ni siquiera la celebración del automóvil nuevo o casi nuevo de Emmett lo alegró, mamá suponía que moría de envidia, pero le alegraba mucho saber que su hermano tenía su propio auto y que tendrían un poco de independencia y no contarían con su madre para ir a dejarlos al instituto todos los días.
Su mente estaba en otro lado, en el taller mecánico de los Black, maldiciendo al hijo por tener tanta cercanía con su prospecto a novia. Se perdió todas las recomendaciones de su papá a Emmett y de paso a é también, entregándole un permiso especial que lo daba el jefe Swan para conducir en este pueblo y solo en este pueblo, para permitir que no llegáramos todos mojados al instituto, ya que llovía tanto, no todos contaban con la cercanía del bus escolar y con el tiempo de los padres. Ellos contaban con el tiempo de mamá, pero la persuadieron para que Emmett tuviera un auto, por el clima y porque Emmett está más cerca a la edad permitida para poder conducir y porque no era muy bien visto que su madre los fuera a dejar y a buscar todos los días al instituto.
Por suerte y un poco a regañadientes lo comprendió.
Con Emmett al volante no se demoraban nada en llegar al instituto, agradeció a todos los dioses que papá haya pensado en un todo terreno para su hermano, con unos buenos neumáticos, solo le faltó el casco para él. Están esperando que Alice se suba al jeep para ir a dejarla a casa, cosa que están haciendo habitualmente en las tardes y de paso poder ver un poco a su hermana, pero hoy les pide un favor especial, ir a buscar a Bella a la primaria ya que tenían una celebración y su madre no podía ir.
Cree que hiperventilaba en el asiento de atrás, no le importó lo notorio que fue el cambio de asiento argumentando que Alice debía ir mostrando el camino, lo único que quería era sentir nuevamente esa cercanía con la chica que le estaba robando todos los pensamientos.
Cuando llegaron a la dichosa escuela unas cuadras más arriba que el instituto sintió un dolor en el estómago como si le hubiesen dado una patada, estaba con él, sentados en una banca cerca de la avenida, ella acariciaba su espalda mientras el chico miraba hacia el suelo. Cuando levantaron la mirada a nuestra llegada se dieron cuenta que Jacob tenia la nariz golpeada y había estado sangrando, no niega que se sintió bien por ello, Alice al verlo enseguida se bajó para ver si estaba bien, Emmett también lo hizo y para que no se notara tanto su poca simpatía hacia el chico también lo hace.
—Espero que el otro haya quedado peor— le dijo Emmett, una mueca que al parecer fue una sonrisa fue la respuesta del chico y un rodar de ojos de Bella.
—fue por mi culpa— respondió Bella —estábamos en la celebración del aniversario de la escuela y Paul intentó besarme, yo empujé a Paul pero este siguió insistiendo, claramente habían bebido, estaban pasados a cerveza junto a sus amigos, Jacob me ayudó pero sacó la peor parte.
Claramente no era el único interesado en ella, Edward sintió la necesidad de ir por ese Paul y molerlo a golpes, pero para su mala suerte se le había adelantado súper Jacob.
— ¿Bella, tú estás bien? — Alice le tomó la cara revisándole para ver si no tenía algún golpe.
—Estoy bien— respondió sin sacar la mirada del chico herido que era atendido por Emmett, si algo sabía su hermano era de golpes por puñetazos, por haberlos propinado y también haberlos recibido en alguna oportunidad, mientras le revisaba la nariz al chico, Edward estaba al medio de todo sin saber qué hacer.
Lo único que atinó en hacer, fue abrir la puerta del jeep para que subieran, después que Bella le pidiera a Emmett llevar a "Jake" a casa. Por lo menos quedó sentado a su lado. Como caballero que es, tomó las mochilas y las subió para que no hicieran mayor esfuerzo.
Camino a casa de Jacob, ladrón de prospectos a novia y ahora súper héroe, Bella comenzó a consolar al chico, al que ahora denomino el perro faldero. Puso mayor atención en lo que conversaban.
—vas a ver que se dará cuenta que fue un mal entendido, si quieres llegando a casa la llamo para contarle lo que realmente pasó— le susurraba ella.
—no, no quiero que te involucres Bella—
—pero fue mi culpa Jake, tengo que hacer algo, no puedo quedarme así—
No pudiendo más con la curiosidad preguntó — ¿Tuviste problemas con los profesores Jacob?—
—sí, llevo una citación para mis padres ahora—
—lo encuentro absurdo, Jake me defendió y claramente la falta no la cometió él, los otros estaban borrachos y ahora van a suspender a Jake, eso es una injusticia tamaño de un buque—
—Bella, los profesores me vieron dándole la paliza a Paul, después se enteraron el por qué, ellos dicen que debí haber reaccionado de distinta manera, por eso la citación.
—y posible suspensión — añadió Bella.
—y te preocupa la reacción de tu madre— afirmé.
—no, la de ella no, no me arrepiento lo que hice—
Alice se volteo del asiento del copiloto y con una sonrisa perversa en su cara le preguntó a Jacob — ¿y Leah que piensa respecto a esto?—
¿Quién era Leah?
—Ahí está el problema — respondió Bella con tristeza., mientras el chico volteaba la cara hacia la ventana, perdiéndose en los bosque de la orilla de la carretera.
—vas a ver que yo lo arreglo Jake — con un fuerte suspiro y un asentimiento se dio por terminado el tema, dejándolo con la interrogante de quién era esa tal Leah.
Cuando llegaron al taller se bajó Emmett a saludar a Billy y de paso contarle un poco lo que había sucedido, mientras Bella, Alice y Jacob entraban a la casa, se quedó en el jeep, sintiéndose muy fuera de lugar.
Se sentó en el asiento del copiloto, ahora que volvían a dejar a las chicas, su tarde una vez más se la había arruinado el perro faldero, mientras Bella viajaba en el asiento de atrás muy preocupada por su amigo, él se perdía mejor en ver como la lluvia caía.
La voz de Alice lo sacó de sus pensamientos—Vas a ver que Leah, va entender que Jacob solo te quiso proteger—
—Sabes los comentarios que han estado circulando por la escuela Alice, por más que lo queramos negar, los chicos todavía piensan que llegué a meterme al medio de Leah y Jake, lo peor es que ella los cree—
—Va a tener que entender, Jake solo tiene ojos para ella, ya verás, que esto solo será una anécdota después, Leah, se sentirá orgullosa del novio que tiene—
¿Novio? ¿Escuchó bien?
Me giró bruscamente mientras la sonrisa perversa estaba nuevamente en la cara de Alice, mirándolo descaradamente.
—Sí Edward, Leah y Jacob son novios del año pasado, solo que la llegada de Bella ha hecho que la chiquilla se sienta un poco insegura, pero Jacob solo ve a Bells como una amiga ¿cierto Bella?—
—Cierto— Bella le respondía a su hermana un poco perdida, pero mientras Alice le hablaba a él, su estómago se relajaba y hasta sentía un poco de simpatía por el chico, solo un poco, nunca bajaría la guardia con él.
Cuando llegaron a casa de las chicas bajó para ayudarle con las mochilas, Alice se despidió rápidamente de ellos y entró. Era raro ver a Bella interactuar con Emmett tan relajada y a él ni siquiera lo miraba a los ojos, por eso cuando la dejó en la puerta de su casa, se permitió tomarle el mechón de cabello que siempre tapaba su cara y llevarlo detrás de su oreja para poder mirarla a los ojos, trató que su mano no tiritara por el nerviosismo y ser lo más delicado posible, no sabía que decir y estaba seguro de que su garganta estaba tan seca que lo que dijera no se le iba a oír bien, pero ahí estaba, tenía tantas ganas de impresionarla y debía hacerlo antes de que Emmett comenzara a tocar la bocina.
Con su mechón de cabello todavía en su mano habló —espero que todo se solucione para tu amigo—
—También, lo espero, es mi único amigo—
—También puedo ser tu amigo ¿si tú quieres, claro?—
—Lo quiero— esa sonrisa… la quería siempre para él.
—entonces somos amigos ahora, también puedo moler a golpes al tal Paul— sí, ese no fue su yo modesto pero logró sacarle una sonrisa por lo menos.
—supongo que lo tendré en cuenta, adiós Edward.
—Adiós Bella— su nueva amiga, la que no quería que fuera sui amiga…
Subió al jeep, tratando de no mirar la cara de Emmett, pero lo tuvo que hacer con la mejor de sus actuaciones de sereno, porque su yo interno estaba vitoreando con los puños al aire.
— ¿te gusta la hermana de Alice?
—Metete en tus asuntos Emmett, es solo mi amiga—
—conozco como te comportas con las amigas Edward y a ella la tratas diferente—
Es diferente quiso decir, pero solo rodó los ojos tratando de dar por terminada la conversación.
— ¡por eso vienes tanto para acá! ¡Y Alice lo sabe y te está ayudando!
— ¿de qué estás hablando Emmett? Estas viendo cosas donde no las hay, viste que la chica paso por algo traumático hoy, solo fui un poco mas caballero con ella.
—Edward, hermano, desde el viaje a la Push, que actúas diferente y fue cuando la conociste a ella, luego comenzaron los viajes a la casa de Alice, supuestamente para estudiar ¿crees qué soy tonto? ¡Te pillé Edward!
—Emmett por favor no veas cosas donde no las hay—
—no lo niegues más, tenías algo realmente caliente con Laurent y lo echaste todo por la borda —
—Insisto Emmett—
—ok, no me cuentes lo averiguaré por otro lado—
Emmett el muy maldito cabrón se quedo callado el resto del viaje, la lluvia había oscurecido lo que quedaba de tarde, su mano picaba donde había tenido el mechón de su cabello y sus pensamientos iban todos allá, a la casa blanca de balcones lleno de flores.
Cuando llegaron a casa lo primero que hizo el queridísimo de su hermano fue comentar en la cena que Edward estaba enamorado, entre risas y preguntas de sus padres negó todo.
Cuando se levantaron de la mesa para lavar la loza, tarea que les tocaba siempre juntos lo acorraló en la cocina — ¿puedes dejar de molestar con el tema? Ya te lo dije, ella es solo una amiga—
—Por ahora— odió la sonrisa burlona de Emmett, pero sabía que no lo iba a dejar tranquilo.
—Por ahora— le conteste y pedí a los dioses por el buen juicio de su hermano.
