Capitulo tres

El primer recuerdo desapareció para dar lugar a otro nuevo en él se veía a Dumbledore que estaba hablando con Diana y le decía:

- Bien señorita Malfoy, si quiere ser espía hay una serie de cosas que debe saber, ante todo ha de jurar que nunca desvelará nada de lo que se hable hoy en esta sala o que usted aprenda en su colaboración con la Orden ¿Entendido?

Diana lo entendia perfectamente aun no se fiaban de ella ( y la verdad no era de extrañar) y querian asegurar su lealtad asi que dijo:

- Yo Diana Narcissa Malfoy juro por mi magia que nunca revelare a nadie que usted no quiera cualquier tipo de información que aprenda durante mi colaboración con la Orden del Fénix así cómo juro mi lealtad a ella.- aunque esta última parte no era lo que le había pedido, Diana sabía que era lo que Dumbledore quería y pudo comprobarlo al ver el brillo complacido en sus ojos.- ¿Pues bien que es eso tan secreto que va a enseñarme hoy?- le preguntó al director.

- Te voy a enseñar a ser espía - contestó este con un asomo de una sonrisa.- Adelante Severus, ya puedes pasar.

Diana trató de esconder su sorpresa bajo su ya acostumbrada mascara de indiferencia, este era el mejor mecanismo a la hora de lidiar con asuntos como estos.

Las puertas se abrieron de nuevo para dejar paso al profesor Snape cuyo rostro llevaba su acostumbrada mueca de desagrado.

Diana le miro a los ojos y alzó la barbilla como desafiandole a que le dijera algo, Snape, nunca retrocediendo de un reto dijo:

- El profesor Dumbledore me ha pedido que le ebtrene señorita Malfoy a ser una espía, escapa a mi comprensión el motivo por el que alguno de ustedes dos piensa que es una buena idea, teniendo en cuenta que es una de las peores ideas que he escuchado en mucho tiempo y eso teniendo en cuenta que tengo por alumnos a Potter y Weasley. Dicho esto, comenzemos. Espero que sea consciente de que no tendrá ningun trato especial por esto y tampoco voy a ser blando con usted. ¿ De acuerdo?

- Si profesor- contestó Diana sabiendo que con el profesor Snape era mejor callar y no quejarse.

- Bien, esta en su cuarto curso y quedan a penas dos semanas, para el final del curso sera la mejor espía que haya conocido. Este verano comenzará su tarea como espía.

Diana sintió un cosquilleo por todo el cuerpo debido a a la emoción y el nerviosismo que esto le provocaba.

- ¿Sabe usted oclumancia señorita Malfoy?

- Bueno... Digamos que me defiendo bien.- contestó Diana un poco altiva. Siempre le había enorgullecido dominar la oclumancia pues era una magia muy complocada que pocos magos eran capaces de realizar, mucho menos a tan pronta edad.

- 'Legemerens' - dijo entonces el profesor Snape sin ningún tipo de aviso.

Imagenes de una joven Diana en la sala común de Slytherin leyendo un libro aparecieron entonces pero fueron rapidamente controladas por Diana quien en un esfuerzo debido a la espontameidad del hechizo hizo un muro insondable en su cabeza expulsando asi al profesor de pociones.

- Primera lección debe estar siempre preparada para cualquier situación, los mortífagos no esperarán a que esté lista.

Diana asintió sabiendo que tenía razón.

- Por lo demás , no ha sido un completo desastre.- el profesor elevó la comisura izquierda de su boca, lo más cercano a una sonrisa que había visto en mucho tiempo al jefe Slytherin. - Ha tenido usted un buen maestro.

Esta vez fue Diana quien sonrió diciendo:

- El mejor, mi padrino en realidad. - En ese momento la sonrisa de Snape fue una completa.

- Bien, ha terminado por hoy, nos reuniremos todas las tardes hasta que acabe el curso al menos dos horas.

- Hasta mañana tio Sev.

- Hasta mañana Diana.

Dumbledore quien había pasado a segundo plano durante toda la "clase" sonrió ante la escena entre ahijada y padrino.