Capitulo 5
Snape y Diana se dirigían al despacho del director. Se pararon frente a la gárgola y Snape pronunció la contraseña que les dejaría pasar:
- Caramelo de limón. - Diana le lanzó una mirada incrédula y este simplemente se encogió de hombros como dando a entender que el tambien encontraba extrañas las contraseñas del director pero que se le iba a hacer.
Subieron las escaleras y se encontraron de nuevo ante las grandes puertas de madera que daban paso al despacho de Dumbledore. Antes de que pudieran picar estas se abrieron sin hacer ningún ruido dejándoles pasar.
Se adentraron en la sala y avanzaron hasta la mesa tras la cual se encontraba sentado el director.
- Es de mi entender, señorita Malfoy, que ya está usted preparada para su misión. Con excelentes resultados y un tiempo récord, la felicito.
Diana sonrió satisfecha consigo misma, no eran muchas las veces en las que el director elogiaba a los alumnos.
- Te explicaré en que consistirá concretamente tu misión. Sabemos de la participacion de su padre en las actividades mortífagas así como del apoyo que le prestará a Lord Voldemort. Es así de suponer que, en caso de necesitar un lugar para reunirse este acudirá a Lucius quien no dudo que ofrezca su casa para satisfacer a su señor- Malfoy hizo una mueca ante esto, no le agradaba el hecho de que su padre duera un mortifago y le repugnaba la mera posibilidad de que el Señor Oscuro fuera acogido en su casa, solo de pensar en ello le daban escalofrios. - Así pues será usted de gran ayuda. Cualquier pizca de información ya sea de sus planes, sus refugios, nuevos aliados, nombres de otros mortífagos e incluso, las averiguaciones que hagan sobre nuestra información nos lo hará saber. La mayoría de la información nos llegará por Severus ya que supongo que el se enterará de más que usted, sin embargo hará un informe sobre lo que ha averiguado al profesor Snape. En el caso de que esta informacion sea vital y no pueda esperar, viajará por la red flu o por un traslador que encante en ese momento a la calle Laden Street y de allí irá al número 12 de Grimmuld Place, a dos manzanas de allí, esa casa es la actual sede de la Orden y está bajo un hechizo fidelio pero al ser yo el guardián de los secretos no tendrá ningún problema a la hora de entrar. Además, cada dos semanas vendrá a una reunión de la Orden del Fénix acompañada del profesor Snape, así estará enterada de lo que sucede. - Diana intentó asimilar toda esta información, en realidad su misión era sencilla, averigua información, disela a Snape, si es urgente avisanos a nosotros y cada dos semanas reunion de la Orden.- ¿Está todo claro señorita?
- Cristalino profesor.
- Ah, una cosa más ha de inventar una excusa para sus escapadas tanto aquí en el colegio como en su casa ¿de acuerdo?
- Si profesor.
- Y señorita Malfoy, llegada la hora es de suponer que Voldemort reclame que te unas a sus filas y es de esperar que tu padre acepte. - Diana miró horrorizada al director, no había pensado en eso. El director suspiró entristecido.- Si eso llegara a ocurrir señorita Malfoy, deberá unirse a ellos.
-¡¿ Qué?! Debe estar bromeando, no puede permitir aue me una a ellos, que me pongan... que me pongan...
- ¿La marca tenebrosa? - Dumbledore suspiró de nuevo- Lo siento pero debe ser asi cualquuer otra actitud por su parte levantaría sospechas además su labor como espía es vital, la necesitamos.
Diana miró al director por un largo rato y terminó suspirando:
- De acuerdo- dijo finalmente rendida.
El director la miró con compasión y dijo :
- Es usted muy valente señorita Malfoy casi se comporta como una Gryffindor. - Terminó con un brillo divertido el director.
Diana bufo:
- Además de ayudarle me insulta. - Dumbledore soltó una risita e indicó a su alumna que fuera al banquete de despedida y que disfrutara de la fiesta, mañana comenzaba su misión.
(...)
Diana abrió las grandes puertas del comedor y se dirigió a la mesa Slytherin para unirse a sus amigos. Estos le habían reservado un hueco entre Blaise y Pansy, frente a Crabbe y Goyle.
En su camino muchos chicos se giraron a mirarla, Diana era consciente de sus encantos y los usaba siempre que los necesitaba, a sus catorce años era una chica a la que se le podia considerar alta, con largas piernas, su pelo platino tan característico le caía en cascadas de rizos perfectos hasta media espalda, su piel blanca sin ninguna imperfección y sus ojos que cambiaban con su estado de ánimo, grises como una tormenta cuando estaba furiosa pero brillantes como la plata cuando se permitía mostrarse alegre al mundo. Su apariencia habia hecho que más de un chico de Hogwarts ( y este año también de Drumstang y Beuxbatons, A/N creo que se escribían así) cayera a sus pies.
Este año no se había celebrado la competición entre las casas y por ello en lugar de los característicos carteles del color de la casa ganadora este año eran de color negro para simbolizar el luto por la muerte de Cedric Diggory.
Diana llegó a su sitio y se sentó justo a tiempo para que comenzara el discurso de Dumbledore. Él habló de la tristeza que sufría el colegio al haber perdido a un gran estudiante y a una gran persona. También habló del regreso de Lord Voldemort lo que causó que murmullos comenzaran a oirse en la sala, muchos de ellos de incredulidad, los otros de miedo.
Una vez terminado el discurso el director se sentó y dio comienzo al banquete, en frente suyo, Crabe y Goyle se abalanzaron sobre la comida y pusieron todo lo que pudieron en sus platos. Diana contuvo una mueca de asco y apenas se sirvió comida en el plato, los nervios por empezar su misión le habían quitado el hambre.
Esa noche Diana se fue a dormir con el único pensamiento de que al día siguiente comenzaría todo. Su vida cambiaría completamente.
(...)
Diana contemplaba el paisaje desde el tren les faltaba poco para llegar a la estación, trató de ignorar los nervios que ese pensamiento le producía y se centró eb la conversación que mantenían sus compañeros de vagón.
Blaise y Theo jugaban al ajedrez mágico mientras comentaban la apariencia de la nueva conquista de Blaise, Diana se apeno por la chica, otra más en la larga lista de chicas de Zabini, todas creían que ellas podrían ganarse el corazón del moreno y eran unas crédulas al pensar eso.
Pansy hablaba con Millicent sobre alguna noticia que había salido en la edición de esa semana de Corazón de Bruja.
Crabbe y Goyle comían algo que habían comprado nada más subir a la mujer del carrito.
Diana suspiró cansada ninguna conversación le interesaba así pues decidió salir a estirar un poco las piernas paseando por el tren. Cuando se levantó sus amigos la miraron raro preguntándose que pasaria por la cabeza de su amiga pues últimamente se conportaba de manera extraña. Diana, siendo consciente de esto puso una excusa para salir. Blaise y Pansy que creían que tenía un novio y que ese era el motivo de sus ausencias le sonrieron picaramente y le dijeron que se lo pasara bien Blaise también añadió que no hiciera algo que el no haría Diana soltó una risilla y salió del compartimiento.
Se dedico a pulular sin rumbo hasta que sus pies terminaron llevándola al compartimento que solía ocupar Potter y allí lo vio este también la vio a ella y se limitó a lanzarle una mirada de odio y seguir con su conversación, Diana reanudó su paseo hasta que se anunció que pronto llegarían a Kings Cross. La mayoría en el tren sonrieron felices y aliviados, había sido un largo y oscuro año, Diana volvió a su vagón, ella no estaba tan emocionada por voover a casa, aunque por una parte la idea de ser espía mandaba escalofrios de emoción por su cuerpo tambien le aterraba la idea de ser descubierta y lo que ello podría acarrear a su familia, por otra parte el hecho de que seguramente su hogar se convertiría en la morada del ser más oscuro de los ultimos siglos ponia los pelos de punta a Diana.
En cuanto el tren se paró Diana bajó y saludó a su madre con un fuerte abrazo, esta le acomodó el pelo y mencionó lo mucho que había crecido. Su padre por otra parte se limitó a darle un seco asentimiento de cabeza se giró y comenzó a caminar. Diana respiró hondo le dio sus maletas a un elfo doméstico y comenzo a caminar detras de su padre.
Antes de salir por la red flu que se encontraba en la estación Diana buscó entre la gente una alborotada cabellera negra, cuando la encontró miro a los ojos de su dueña y se asintió mientras pensaba. "Lo protegere pase lo que pase". Eso le habia jurado a Dumbledore.
Antes que nada se que llego un poco tarde pero es que aqui en España ha sido el día de la madre. Espero que os haya gustado, se que en este capitulo no pasa mucho pero en el siguiente se verá los primeros momentos de Diana como espía. Hay gente que me esta pidiendo que haga los capitulos mas largo y eso tengo pensado hacer. Sin más que decir me despido. Besos lucivigil.
