Capitulo 6

Antes de que empecéis a leer el capítulo quieto advertiros de que habrá un poco de violencia en este cap, no es mucha pero bueno... Mejor prevenir que curar ¿no?

Diana salió de la chimenea conectada a la red flu de su casa y se sacudió los restos de hollín de su túnica, su padre debía encontrarla impoluta. Ub elfo domestico vino para llevarle el baúl a su habitación, se inclinó delante de ella y le dio la bienvenida a la "ama Diana".

- Vamos Diana. Tu padre te espera en la biblioteca. - Le dijo su madre tomándole de la mano y tirando de ella hacia la puerta.

Se dirigieron en silencio hacia la biblioteca, una vez en la puerta su madre le colocó unos mechones detrás de la oreja mirándola de arriba a abajo una última vez para darle el visto nuevo, ella sabía que Lucius no aceptaba ni una arruga en la ropa, ni un pelo fuera de su sitio. Era una Malfoy y los Malfoys debían tener una imagen impoluta.

Diana tomó una bocanada de aire, sabía lo que seguramente pasaría en esa sala en breves instantes y, a juzgar por la sonrisa de ánimo y los ojos anegados en lágrimas a duras penas contenidas de su madre, ella también. Diana le sonrió de manera tranquilizadora, no quería que su madre se preocupara por ella. Diana picó en la puerta un par de veces y esperó a oir la voz de su padre para entrar.

Se adentró en la sala sin hacer ruido, su padre no soportaba el ruido.

- Padre. - Saludó Diana. Aun a pesar de que hubiera pasado mucho tiempo desde que se vieron por última vez, su padre no le abrazó ni siquiera le dirigió una sonrisa sino que lo primero que dijo fue.

- Deberías pensar en comer un poco menos querida, se te empieza a notar.

Diana se sonrojo y bajó la cabeza, tal vez ese curso había comido de más en Hogwarts, hizo una nota mental de comenzar a comer menos. Aunque si le hubieras preguntado a cualquier otra persona te diría que Diana Malfoy tenía un cuerpo perfecto, pero a Diana su padre le creaba inseguridades, debía ser la hija perfecta pero se esforzase lo que se esforzase nunca lo conseguía y siempre terminaba decepcionando a su padre.

- Y bien Diana. ¿ Cómo te ha ido este año en la escuela?- Preguntó Lucius.

- Bastante bien, sigo siendo la primera en pociones.

- ¿Y en las demás asignaturas?- siguió cuestionando su padre. A Diana le bajó un escalofrío por la espalda, a su padre no le iba a gustar la respuesta y Diana sabía lo que vendría después.

- Bueno... - A Diana le falló la voz pero pronto se recompuso, sabía lo mucho que su padre odiaba eso, solo lograría empeorar la situación. - Esa Granger sigue siendo la primera...

Zas

La primera bofetada resonó por la sala.

- ¿¡Una sangre sucia te supera en el colegio!?- gritó Lucius.

Diana contuvo las lágrimas, la primera siempre era la peor.

- Se lee los libros antes de que empiece el curso..

Zas

Otra bofetada la interrumpió.

- Los Malfoy no ponen escusas.- Diana tembló por la fuerza de la voz de su padre.

Una vez acabada la golpiza Lucius ordenó a su hija que se fuera a su habitación. Diana salió de la biblioteca lo más calmada que pudo, como si no hubiera pasado nada los Malfoy no mostraban debilidad, una vez cerrada la puerta fue lo más rápido que pudo a su habitación cerró la puerta, se apoyó en ella y se dejó caer al suelo dejando caer también las lágrimas que tanto le habían costado reprimir. No era la primera vez que su padre le pegaba, al contrario, su padre solía utilizarlo como método de educativo, alguna vez incluso había utilizado la maldición 'crucio'. Pero lo de hoy había sido excesivo, su padre le había pegado e insultado más fuerte que en otras ocasiones y también habia durado más. Diana supuso que era la tensión por la vuelta del Señor Tenebroso.

(...)

A las dos semanas de haber vuelto a casa Snape vino a buscarla, le dio a sus padres la excusa de que se la llevaba para darle clases para mejorar sus habilidades y sus padres aceptaron dejándola ir pues sabían que cuanto mejor preparada estuviera su hija en aquellos tiempos mejor sería para ella, además eso complaceria al Señor Oscuro.

Diana se puso su capa, se cubrió la cabeza con la capucha y tomó el brazo que su padrino le extendía pero no aparecieron en su casa sino que fueron a parar en una calle del Londres muggle. Snape comenzó a caminar a grandes zancadas hacia una casa igual a todas las otras en el vecindario, el número 12. Diana supuso que se encontraban en Grimmuld Place, era consciente de que este edificio era el cuartel general de la Orden del Fénix y se preparó mentalmente para lo que se le venía encima, la mitad de la gente que se encontraba en esa casa la odiaba a ella, la otra mitad sospecharia de ella y todos ahí dentro odiaban a su padre.

Snape picó a la puerta y comenzaron a oirse los gritos de una señora en el interior de la casa. Al poco tiempo la puerta se abrió y Diana vio a una señora rechoncha y bajita de cabello pelirrojo. La señora Weasley.

- Ah Severus, pasa, pasa la reunión esta a punto de comenzar- dijo haciendo grandes movimientos con los brazos y apartándose para que pudieran pasar.- Oh, veo que traes a Diana.

- La señorita Malfoy nos acompañará en la reunión de hoy.

Diana extendió la mano diciendo.

- Es un placer señora Weasley.

- Oh tonterias cariño.- dijo ignorando su mano y dándole un abrazo, Diana contuvo un sonido de sorpresa.- Y llámame Molly.

- De acuerdo señ... Molly.

Molly le sonrió y les guió hacia una sala donde había una gran mesa rodeada de sillas algunas ya ocupadas. Diana vio a su antiguo profesor de DCAO, Remus Lupin, a su lado Diana reconoció por las fotos de El Profeta a Sirius Black, Diana conocía la historia sabia que en realidad había sido Peter Pettigrew (o cómo ellos le llamaban Colagusano) y no Black quien habia traicionado a los Potter tantos años atrás. También vio a Arthur Weasley y al verdadero Moody, no el impostor. Los gritos de la mujer se habían acallado cuando esta vio a Diana, era un retrato, en cuanto Molly llegó frente a el cerró la cortinas que se encontraban a ambos lados del cuadro silenciandola definitivamente.

Todos en la sala se giraron a ver a Snape y luego a Diana, esta era consciente de que la estaban analizando y se irguio con orgullo, no permitiría que estas personas la intimidaran.

Un silencio se había instalado en la habitación, fue su antiguo profesor el primero en romperlo.

- Severus -dijo a modo de saludo, el mencionado le dirigió un asentimiento de cabeza. Luego se giró hacia Diana y le dirigió un amago de sonrisa.- Señorita Malfoy, bienvenida, es un placer tenerla aquí.

- Gracias profesor Lupin.

- Puedes llamarme Remus, después de todo ya no soy tu profesor.- Diana asintio.

La puerta se abrió una vez más y pir ella entró Tonks quien al ver a Diana ahi sonrió.

- ¡Diana! - Gritó la pequeña bruja, mientras se abalanzada sobre ella para darle un abrazo- cuanto tiempo, me alegro de verte.

- Hola Tonks- sonrió un poco cohibida.

Tonks no habia venido sola, un hombre alto y negro estaba con ella.

- Kingsley Shackelbolt - dijo extendiéndole la mano a Diana.

- Diana Malfoy, un placer. - Dijo mientras le estrechaba la mano.

- Oh, se quien es, se ha convertido en toda una leyenda aquí señorita Malfoy.

Diana se sonrojo y desvió la mirada. Justo en ese momento entró Dumbledore, ahorrándole a Diana la incomodidad que ese comentario le había producido.

- Ah, Severus, Diana veo que habéis podido llegar sin problemas, me alegro.- dijo el director a modo de saludo.

Una vez se hubo sentado dio comiezo la reunión. Diana se limitó a escuchar la mayor parte de la reunión. Dumbledore le preguntó si habia alguna noticia de Voldemort en su casa.

- De momento nunca ha venido a la mansión pero creo que pronto vendrá, padre está especialmente tenso estos días y no para de ordenar a los elfos domésticos que limpien y ordenen todo porque pronto tendremos invitados.

- Estoy seguro de que está ansioso de que su querido Señor vaya a su casa- murmuró lo suficientemente alto para que todos le oyeran Sirius. Diana le dirigió una mala mirada.

- Basta Sirius.- dijo Dumbledore.

Así continuó la reunión hasta que a las dos horas de haber empezado terminó con Dumbledore dando unas indicaciones de cómo actuar a todos.

- Severus, Diana, podéis quedaros a comer, hay comida de sobra. - Invitó Molly.

A pesar de que Diana no estaba muy feliz por la invitación se vio obligada a aceptar. No quería que la tomara por una maleducada.

-¿¡ Qué hace ella aquí!?- dijo una voz que Diana reconoció como Weasley, el que iba a su curso claro.

- Ron calmate- esta vez fue Granger quien habló, Diana no pudo evitar el odio que surgió en su interior hacia ella, sabía que no era su culpa pero no podia evitarlo, si no fuera tan malditamente empollona seria la primera de su clase y su padre no la pegaría por eso, le vino a la mente la imgaen del otro dia en la biblioteca, todo había sido culpa de Granger 'no Diana- se dijo- no es su culpa es la de tu padre, ni siquiera es la suya, es tuya, es tu culpa, eres una inútil y por eso te lo mereces ' Diana sacudió la cabeza para librarse de estos pensamientos.

- La señorita Malfoy está aquí porque trabaja para la Orden señor Weasley, es una espía de un valor incalculable, espero que todos se comporten con ella como se merece- dijo el director. Diana no pudo contener una sonrisa de suficiencia y reto con la mirada a Wealey a que dijera algo.

La comida transcurrió sin contratiempos y en cuanto acabo Diana y Snape volvieron a la mansión Malfoy.

Una vez allí su madre le preguntó que tal le habia ido con su padrino y Diana le mintió explicando todo lo que supuestamente Snape le habia enseñado, se sentia mal por mentie a su madre pero sabía que era lo mejor. Esa noche en la cama antes de dormir se quedo pensando en su primera reunión con la Orden.

Espero que os haya gustado este capítulo. R&R. Besos!